María Antonia de Austria

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María Antonia de Austria
Electriz consorte de Baviera
Benjamin von Block 002.jpg
Retrato de María Antonia por Benjamín Block, 1684 (Museo de Historia del Arte, Viena).
Reinado
15 de julio de 1685-24 de diciembre de 1692
Predecesor Enriqueta Adelaida de Saboya
Sucesor Teresa Cunegunda Sobieska
Información personal
Nombre secular María Antonia Josefa Benedicta Rosalía Petronila de Austria[1]
Otros títulos
Nacimiento 18 de enero de 1669
Bandera de Sacro Imperio Romano Germánico Palacio Imperial de Hofburg, Viena, Sacro Imperio Romano Germánico
Fallecimiento 24 de diciembre de 1692 (23 años)
Bandera de Sacro Imperio Romano Germánico Palacio Imperial de Hofburg, Viena, Sacro Imperio Romano Germánico
Sepultura Cripta Imperial de Viena
Familia
Casa real Habsburgo
Padre Leopoldo I del Sacro Imperio Romano Germánico
Madre Margarita Teresa de Austria
Consorte Maximiliano II Emanuel de Baviera

María Antonia de Austria (en alemán, Maria Antonia von Österreich; Viena, 18 de enero de 1669-ibidem, 24 de diciembre de 1692) fue una archiduquesa austríaca, heredera durante su vida al trono español.

Biografía[editar]

María Antonia era hija del emperador Leopoldo I del Sacro Imperio Romano Germánico y de su sobrina y primera esposa, la infanta Margarita Teresa de España. Sus abuelos paternos eran Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico y María Ana de España, mientras que sus abuelos maternos eran el rey Felipe IV de España y Mariana de Austria. Desde su niñez, María Antonia fue, al igual que su madre, una joven tranquila y seria, aunque inteligente y distinguida.

El último rey Habsburgo de España, Carlos II el Hechizado, no tenía hijos. Por esta razón y de acuerdo con las leyes sucesorias, María Antonia tenía derecho a heredar la monarquía española, siendo la única hija viva de la emperatriz Margarita Teresa, hermana de Carlos II. Aun así, desde su niñez María Antonia había sido destinada por su padre a casarse con su tío, Carlos II. Sin embargo, debido a diversas circunstancias políticas, este matrimonio consanguíneo nunca llegó a realizarse.

Matrimonio[editar]

En 1684, el elector de Baviera, Maximiliano II Emanuel, apareció como candidato a la mano de María Antonia, que le fue concedida. Para darnos una idea de cómo era este príncipe, citemos la breve descripción que el marqués de Villars hizo de él: "Una de las mentes y uno de los corazones más perversos que uno puede llegar a imaginar". Su matrimonio con María Antonia tuvo lugar únicamente por razones políticas, pues el elector nunca estuvo enamorado de ella. El emperador Leopoldo puso como condición para que la boda se llevase a cabo que María Antonia tenía que renunciar a la sucesión a la monarquía española a cambio de los Países Bajos españoles, que el emperador le prometió a la pareja. Maximiliano Emanuel no tomó esta renuncia en serio, ya que no había sido aprobada por las cortes españolas. El ambicioso elector soñaba con llegar a apoderarse de la monarquía española en cuanto el rey Carlos II falleciera.

El 15 de julio de 1685, el elector contrajo matrimonio con la joven archiduquesa en Viena. La pareja se mudó a Múnich, nunca pudieron llegar a llevarse bien: el animado y alegre Maximiliano Emanuel no tenía nada en común con la sobria y delicada María Antonia. Asimismo, la joven electriz no logró evitar que su marido tuviese una gran multitud de amantes y el distanciamiento entre ambos creció hasta el punto de aversión mutua. Su matrimonio fue muy infeliz.

En el verano de 1691, la joven María Antonia fue a visitar a su padre a la corte de Viena, pero nadie imaginaba que ya nunca saldría de ahí. Poco después, Maximiliano Emanuel fue nombrado oficialmente gobernador general de los Países Bajos españoles por el rey Carlos II y antes de mudarse a Bruselas, visitó la corte imperial para celebrar el cumpleaños de María Antonia el 18 de enero de 1692. En esa ocasión, la pareja volvió a tener relaciones conyugales, puesto que poco después María Antonia anunciaba felizmente que estaba embarazada. No obstante, Maximiliano Emanuel dejó a su esposa proseguir su embarazo en Viena mientras él tomaba el mando de los Países Bajos españoles y se establecía en Bruselas.

El emperador Leopoldo se sentía ofendido por la conducta de su yerno, pues mientras María Antonia se hallaba embarazada, Maximiliano Emanuel estaba viviendo con su amante preferida, la bella condesa Canozza. Al escribirle el emperador pidiéndole que se separase de la condesa, Maximiliano Emanuel respondió, indignado, que no se metiese en su vida. No obstante, el joven elector deseaba al mismo tiempo, quedar bien con los parientes españoles de su esposa y prueba de ello son las cartas que solía escribir a la abuela de ésta, Mariana de Austria. Por ejemplo, un mes antes de que María Antonia diese a luz, Maximiliano Emanuel escribió a la reina madre lo siguiente:

Mi querida esposa sigue en Viena su embarazo con muy buena salud. Había pensado que debería volver a Múnich para darme a mí y a mis súbditos el consuelo de dar a luz allí; pero como los médicos de Viena han expuesto las malas consecuencias que el viaje pudiera traer, tengo que privarme de ese consuelo. Por lo demás, pido a Dios que todo resulte bien...

Fallecimiento[editar]

El 28 de octubre de 1692, María Antonia finalmente dio a luz al ansiado heredero, José Fernando Leopoldo, llamado así en honor del archiduque José y de ambos abuelos del niño, Fernando María de Baviera y el mismo emperador Leopoldo. La noticia fue recibida en la corte española con inmensa alegría, como demuestran las palabras del barón de Lancier, embajador bávaro en España, quien escribió un mes más tarde desde Madrid: "Aquí se ha recibido esa noticia como si hubiese tenido el Rey un hijo; ayer y hoy ha estado la Corte de gala, y está iluminada toda la ciudad." Respecto a la reina madre, Mariana de Austria, el mismo barón de Lancier escribió a Maximiliano Emanuel lo siguiente: "Esta señora tiene tan gran afecto por Vuestra Alteza Electoral y por la señora Electriz que es imposible describirlo con palabras y dudo bastante que quiera dejar por mucho tiempo al Príncipe Electoral en los brazos de la señora Electriz; probablemente ella misma querrá tenerlo entre sus propios brazos."

Sin embargo, las celebraciones pronto se convertirían en luto, dado que la electriz María Antonia enfermó gravemente a causa del parto, al mismo tiempo que era víctima de una profunda depresión. Falleció el 24 de diciembre de 1692 como consecuencia de unas fiebres puerperales, no sin antes haberse vengado de su infiel marido: en su testamento renunció nuevamente para sí y su hijo a sus derechos a la monarquía española, desheredó por completo a Maximiliano Emanuel y dejó todas sus pertenencias al pequeño José Fernando. En España, esta última renuncia de María Antonia tampoco fue considerada como válida por no haber sido aprobada por las Cortes españolas, razón por la cual el pequeño José Fernando siguió siendo considerado heredero de la monarquía española hasta su muerte.

Hijos[editar]

Maximiliano Manuel y María Antonia fueron padres de tres hijos:

  • Leopoldo Fernando (1689), príncipe de Baviera.
  • Antonio (1690), príncipe de Baviera.
  • José Fernando (1692-1699), príncipe de Baviera y de Asturias, heredero al trono español.

Ancestros[editar]

Referencias[editar]

  1. Berger, Theodor (1739), Die Durchläuchtige Welt, Oder: Kurtzgefaßte Genealogische, Historische und Politische Beschreibung ..., Korn, p. 6 .

Bibliografía[editar]

  • BAVIERA, Príncipe Adalberto de, Mariana de Neoburgo, Reina de España (Madrid: Espasa Calpe, 1938).
  • HAMANN, Brigitte, Die Habsburger: Ein Biografisches Lexicon (Munich: Piper, 1988).
  • HÜTTL, Ludwig, Max Emanuel. Der Blaue Kurfürst 1679-1726. Eine politische Biographie (Munich: Süddeutscher Verlag, 1976).
  • MAURA GAMAZO, Gabriel, Vida y reinado de Carlos II (Madrid: Espasa Calpe, 1942).
  • PFANDL, Ludwig, Carlos II (Madrid: Afrodisio Aguado, 1947).
  • SCHRYVER, Reginald de, Max Emanuel von Bayern und das spanische Erbe: die europäischen Ambitionen des Hauses Wittelsbach, 1665-1715 (Maguncia: Von Zabern, 1996).
  • WEISSENSTEINER, Friedrich, Liebeshimmel und Ehehöllen (Heyne Taschenbuchverlag, 1999).