Fernando I del Sacro Imperio Romano Germánico

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Fernando I de Habsburgo
Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rey de Hungría y Bohemia
Infante de España
Archiduque de Austria
Hans Bocksberger der Aeltere 001.jpg
El emperador Fernando I, retratado por Hans Bocksberger el Viejo
Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
12 de marzo de 1558[1][2]​ – 25 de julio de 1564
Predecesor Carlos V
Sucesor Maximiliano II
Información personal
Nacimiento 10 de marzo de 1503
Alcalá de Henares, Corona de Castilla
Fallecimiento 25 de julio de 1564 (61 años)
Viena, Sacro Imperio Romano Germánico
Entierro Cripta de la Catedral de San Vito (Praga)
Familia
Casa real Casa de Habsburgo
Padre Felipe el Hermoso
Madre Juana I de Castilla
Consorte Ana de Bohemia y Hungría
Descendencia Véase Matrimonio e hijos

Firma Firma de Fernando I de Habsburgo
Coat of Arms of Ferdinand I, Holy Roman Emperor-Or shield variant.svg
Fiat justitia et pereat mundus ('Hágase justicia aunque perezca el mundo').[nota 1]

Fernando I de Habsburgo (Alcalá de Henares, 10 de marzo de 1503-Viena, 25 de julio de 1564) fue infante de España, archiduque de Austria, rey de Hungría y Bohemia y, a partir de 1558, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Era hijo de Felipe el Hermoso y de Juana I de Castilla y, por lo tanto, resultado de la estratégica política matrimonial de su abuelo Maximiliano I de Habsburgo. Junto a su hermano mayor Carlos, era el potencial heredero de extensos dominios en Europa Occidental de la casa de Habsburgo, la casa de Borgoña y la casa de Trastámara y de nuevo gracias a la planificación de su abuelo paterno, tuvo la ocasión de aspirar a los reinos de la dinastía Jagellón en Europa Central en nombre de su mujer, Ana de Bohemia y Hungría.

Aunque su hermano Carlos fue el heredero de la mayoría de las tierras y títulos de sus padres, la complicación de administrar tan variados territorios y en especial la problemática política imperial en el Sacro Imperio Romano Germánico durante las guerras de religión del siglo XVI y la amenaza turca llevó a Fernando a terminar heredando el núcleo patrimonial Habsburgo en Europa Central. Gracias a su matrimonio unió a este núcleo las tierras de la Corona de Bohemia y, entre disputas con el imperio otomano y otros pretendientes, los títulos de la corona de San Esteban. Esta unión sentó las bases del a veces llamado imperio Habsburgo, que devendría con el tiempo en el imperio austríaco y el subsecuente imperio austro-húngaro.

Su gobierno estuvo marcado por continuas guerras contra los protestantes alemanes, la aristocracia reacia al poder central en sus dominios, los reyes rivales que estos apoyaban y el imperio otomano en su frontera oriental. En estos conflictos recibió el apoyo clave de su hermano mayor, el emperador Carlos V, del que a su vez fue un aliado estratégico contra protestantes y turcos.[3]​ Pese a ello, ambos hermanos tuvieron también una rivalidad por el reparto de la herencia y la priorización de las recursos dinásticos en medio de los perpetuos conflictos de su época. Cuando tras décadas de reinado su hermano abdicó de sus títulos en 1556, Fernando le sucedió en el trono imperial, consolidándose la separación de la casa Habsburgo entre los Austrias españoles y sus primos centroeuropeos.

Su reinado como emperador estuvo caracterizado por su diplomacia, su intento de crear estructuras estatales y su promoción de la contrarreforma en sus dominios, sentando las bases de la política regional en el siglo siguiente. Ha sido considerado el mejor organizador de la Casa de Austria y el fundador de su administración imperial. Si bien su implicación militar directa fue escasa, sus dotes organizativas fueron claves en la revolución militar del siglo XVI que creó el ejército imperial austríaco.

A su muerte en 1564 sus territorios fueron repartidos entre sus hijos Maximiliano II, Fernando II y Carlos II, lo que marcaría la dinámica imperial en las siguientes generaciones hasta que su nieto Fernando II de Habsburgo reunificó el imperio.

Primeros años de vida[editar]

Infancia[editar]

El emperador Maximiliano con su familia, por Bernhard Strigel. El cuadro muestra a Fernando junto a su abuelo paterno, sus padres y sus hermanos.

Tras el fallecimiento de sus tíos Juan e Isabel, sus padres habían ido a España en 1502 a ser reconocidos ante las cortes de las Coronas de Castilla y Aragón como herederos de sus abuelos, los Reyes Católicos. Mientras que su padre, Felipe de Borgoña, regresó a sus dominios en los Países Bajos, su madre embarazada se quedó a petición de sus padres. Fernando de Habsburgo nació así en el palacio arzobispal de Alcalá de Henares el 10 de marzo de 1503, siendo nombrado en honor a su abuelo materno, en cuyo cumpleaños vino al mundo. Su abuela Isabel, a sugerencia del cardenal Cisneros, daría una exención fiscal a Alcalá de Henares en honor al evento.[4]​ Juana regresaría después con su esposo, dejando a su segundo hijo pasar los años siguientes en la corte de su abuela.[5]

Tras la muerte de su abuela Isabel de Castilla en 1505, su madre se convirtió finalmente en reina de Castilla pese a que su abuelo Fernando mostró sus recelos a dejar el poder a su yerno extranjero, Felipe el Hermoso, y a su inestable hija Juana.[6]​ Felipe arregló que su segundo hijo fuera criado en Simancas.[6]​ La pronta muerte de Felipe I en 1506 dejó un vacío de poder en Castilla con Juana como reina nominal y el joven Carlos, siendo educado en la corte borgoñona, como teórico corregente. En ese contexto, Fernando parece haber sido el nieto preferido de Fernando el Católico y fue educado a la española en la corte de su abuelo aragonés.[7]​ El nieto acompañaría a su abuelo en sus viajes por España en 1508-1511, visitando como príncipe Castilla y Andalucía.[8]

Fernando de Habsburgo se crio con el español como lengua materna[9]​ y no aprendería el idioma alemán de sus futuros súbditos hasta ser mayor. Su ayo fue Pedro Núñez de Guzmán y sus maestros fueron el dominico y poco después obispo de Astorga Álvaro Osorio[10]​ y el humanista y médico Juan de la Parra.[11]​ Sus primeras amistades serían miembros de la nobleza hispana, como los hijos de Martín Sanz de Salinas, antiguo secretario de su abuela, o Sancho de Paredes, antiguo camarero de la misma. Fernando se mostró muy unido a ese círculo y Osorio escribió que mostraba desagrado a que se le tratara con deferencia entre ellos por su nacimiento.[10]

Los autores contemporáneos y posteriores han apuntado cómo sus escritos en español a sus embajadores y sus secretarios muestran su educación hispana.[9]​ También han señalado que Fernando mostró un interés personal en los caballos españoles (antecedente de la Escuela Española de Equitación de Viena), la caza con ballesta a la española, favoritismo en sus jardines a frutales típicos de España y una afición por las novedades de América.[9]​ También mostró cercanía con los ideales caballerescos hispanos.[11]

Fernando Habsburgo recordaría en el futuro las enseñanzas de su abuelo y su ejemplo al lidiar con los estamentos para crear un estado moderno[12]​ y al administrar un conjunto de múltiples territorios.[13][14]​ Es bastante posible que fuera también en esta formación que desarrollara su interés por la artillería, que estaba cambiando las artes bélicas y que en el ejército de su abuelo había empezado a ser empleada en la guerra de Granada y en las guerras italianas. Como era habitual entre los aristócratas varones de su era, Fernando también mostraría durante toda su vida gran afición por la colección de armaduras.[15]

La disputa por la herencia[editar]

Fernando fue investido como regente de su abuelo materno en un testamento dado en 1512[16]​ si bien la posterior intervención de Adriano de Utrecht, tutor de Carlos, le llevó a reconsiderar el nombramiento en favor de dicho pupilo. Fernando de Aragón tuvo intenciones de volver a cambiar su testamento en favor de su nieto homónimo pero el anciano rey revocó finalmente la regencia de Fernando tras ser convencido por sus consejeros en 1516,[17]​ terminando de consolidarse su hermano Carlos como heredero de los tronos hispánicos. Fernando el Católico parece sin embargo haber aspirado a dotar un reino en Italia para su nieto durante las guerras italianas de sus últimos años,[18]​ fuera en Nápoles o en tierras conquistadas a Milán o Venecia. Incluso en el testamento en que nombraba a Carlos heredero, el rey católico reservó para su nieto Fernando rentas de 50.000 ducados anuales a cuenta de su rico reino de Nápoles.[19][20]

Mientras, la victoria polacolituana en la batalla de Orsha frente al principado de Moscú cambió el escenario político en Europa Oriental. Su otro abuelo, Maximiliano I de Austria había hasta entonces usado a los moscovitas para contrapesar el poder Jagellón en las fronteras de Austria. Dada la victoria de su rival, Maximiliano celebró en 1515 una entrevista con los reyes Jagellón, Segismundo I Jagellón el Viejo de Polonia-Lituania y Vladislao II de Bohemia y Hungría donde se concertó una alianza habsburgo-jagellón que marcaría la vida de Fernando al comprometerlo, dentro de las bodas entre ambas dinastías, con Ana Jagellón de Hungría y Bohemia. El acuerdo incluía un compromiso de herencia entre las dinastías si una de ellas se extinguía.

Este grabado de 1521 de Alberto Durero, artista de la corte de Maximiliano, mostrando guerreros irlandeses con su vestimenta tradicional es típicamente vinculado con la estancia de Fernando en Irlanda tres años antes y las descripciones sobre la indumentaria irlandesa que trajo tras ello a la corte imperial.

A la muerte del rey católico en 1516, su hermano Carlos le sucedió en la Corona de Aragón. Tratando de asegurar el trono, en 1517 separó a su joven hermano Fernando de su corte.[21]​ Carlos aisló a su hermano, rozando el maltrato,[22]​ debido los conflictos en auge, incluyendo disturbios en Zaragoza,[23]​ entre un sector de la alta nobleza castellana que defendían los derechos de Juana y Carlos y otro sector incluyendo la administración del difunto rey católico y la nobleza aragonesa. Carlos sin embargo, acusó a la corte que rodeaba a su joven hermano de malversar los fondos del infante. La corte entorno al infante fue particularmente un foco de oposición a Carlos.[24]

La gestión no presencial de Carlos y su apoyo en sus hombres de confianza flamencos hizo a Carlos perder apoyos también en Castilla y poco después, en el verano de 1518, Carlos llegó personalmente a España. El clima político en España evidenció ya oposición a la presencia de flamencos en la administración en las Cortes de Valladolid de 1518. Significativamente, dichas cortes incluyeron peticiones de que Fernando, heredero aparente por falta de hijos de Carlos, no abandonara el país lo que mostraba que Fernando era efectivamente bien visto por sectores del país.[25][17]

Pese a ello, el infante fue mandado a Flandes, con Juan de la Parra como uno de los pocos de la reducida corte que se le permitió, probablemente para evitar que cristalizara el descontento en su nombre.[26][27]​ Oficialmente Carlos arguyó que con él en España sus dominios flamencos le reclamaban la presencia de un príncipe de sangre real, si bien escondió el plan al propio Fernando.[28]​ En su despedida fue nombrado caballero de la orden del Toisón de Oro.[29]​ Tras partir desde Santander,[30]​ pasó el infante cuatro días en Kinsale (Irlanda) debido a que una tormenta desvió la ruta de la flota antes de llegar finalmente a su destino.

Estancia en los Países Bajos[editar]

Fernando quedó así relegado políticamente bajo la tutela de su tía Margarita de Austria.[28]​ Su tía, una experimentada política que había tenido conflictos con su sobrino Carlos por su independencia como gobernadora, sería otra importante influencia en la formación de Fernando.[31]​ Margarita no solo fue una importante consejera en política, sino que como mecenas influyó notablemente en el interés del joven infante que conservaría esa faceta durante toda su vida.[32]

Fernando, de adolescente aún y recién llegado de España

Otra gran influencia de su estancia en los Países Bajos sería Erasmo de Róterdam, el antiguo tutor de su hermano.[33]​ Las ideas de Erasmo mostraban apertura hacia la necesidad de una reforma de la iglesia, precursoras en cierto sentido de la reforma protestante que siguió, pero sin embargo rechazaban la doctrina de Lutero. Fernando a lo largo de su reinado mostró tendencias ecumenistas que se pueden ver enraizadas en las ideas erasmistas. A pesar de eso, Erasmo rechazó ser directamente el tutor de Fernando.[34]​ Carlos también nombró un mayordomo de origen austríaco para la nueva corte borgoñona de su hermano, Wilhelm von Roggendorf.[35]​ En este periodo, el joven príncipe habsburgo añadió al español y latín que había aprendido con su abuelo, el manejo del francés y el flamenco, lenguas de los Países Bajos, y rudimentos de italiano y alemán.[36]

Fernando volvió a la escena política con la muerte de su otro abuelo, el emperador Maximiliano I, que dejaba a sus dos nietos como coherederos que debían repartirse la herencia austríaca y borgoñona.[37]​ Pese a que Maximiliano I había planeado integrar los territorios patrimoniales habsburgo en un reino para Fernando, inspirado en el estado borgoñón de su fallecida esposa, el proyecto terminó descartado por la oposición de Carlos a que de esa forma se pudiera fragmentar el liderazgo de la dinastía.[38][39]​ Igualmente, Carlos abortó la idea de su tía de que Fernando concurriera en 1519 a la elección por el trono imperial que Maximiliano había dejado vacante, si bien tratando de apaciguar los ánimos prometió a su familia que le cedería parte de las posesiones de Maximiliano una vez elegido.[40][41]​ Pese a todo ello, Fernando rechazó enfrentarse a su hermano.[28]​ Con los años, su relación pasaría a ser comparada por ambos como una de padre e hijo, más que fraterna.[42][43]

Desde 1519, el mismo Erasmo de Róterdam mostraba ahora más favoritismo por Fernando, que veía como el más intelectual de los hermanos mientras que Carlos había caído en la senda política de su otro maestro, Adriano de Utrecht.[44]​ Tras la muerte de Maximiliano en 1519, Carlos le concedió en 1520 el título de archiduque de Austria, que sin embargo no implicaba dominio sobre ningún territorio. La incertidumbre sobre su herencia supuso que su boda con Ana de Bohemia y Hungría también se demorara y la alianza con los Jagellón quedara en peligro.[45]​ Mientras, Solimán el Magnífico se convirtió en 1520 en el nuevo sultán del Imperio otomano, iniciando una nueva etapa de ofensivas turcas en los Balcanes y el mar Mediterráneo contra las que los Jagellón húngaros aparentaban el primer objetivo.[46]​ A principios de 1521 representantes de ambos hermanos se reunieron en Colonia y de nuevo en abril en Worms para discutir la herencia.[41]

Archiduque de Austria[editar]

El acceso a su herencia[editar]

Austria y Austria Interior[editar]

El joven Fernando I en 1521, por Hans Maler.

Poco después, con el edicto de Worms de 25 de mayo de 1521, un Carlos que se encontraba ya enfrentando en paralelo revueltas en España (guerra de las Comunidades y germanías), Países Bajos (Arumer Zwarte Hoop) y Austria (con la expulsión de la administración municipal Habsburgo de Viena en 1519), conflictividad generalizada en Alemania por la extensión de las doctrinas de Martín Lutero y una guerra contra Francia, le cedió la posesión del núcleo patrimonial principal Habsburgo que Maximiliano había planteado dejarle, si bien demoró en lo posible la transferencia e inicialmente mantuvo secreto la transferencia pactada bajo una formalidad de "regencia".[39]

Esos territorios, los quinque ducatus o cinco ducados que fueron la base de la Erblande o tierras patrimoniales de los Habsburgo, eran la Alta y Baja Austria, Estiria, Carintia y Carniola. Estos abarcaban la marca oriental, la zona de frontera sureste del imperio germano frente Hungría y frente a los estados eslavos de los Balcanes. Con los años, estos territorios habían absorbido al este al antiguo condado de Cili (integrado en Estiria), el condado de Ortenburg (integrado en Carintia) y a la antigua Marca Víndica (integrada en Carniola) y los eslovenos habían llegado a ser una parte significativa de la población de Carniola y Carintia. Fernando heredaba también las siete localidades fronterizas húngaras que habían sido empeñadas a su abuelo en el tratado de Wiener Neustadt, de las que especialmente Güns sería relevante como fortaleza fronteriza en el Este.

La capital de facto de todos estos territorios era Viena, en la Baja Austria,[47]​ en la cuenca del río Danubio sobre el que se terminaría articulando gran parte de la acción política de Fernando. Un poco al sur se encontraba Wiener Neustadt (Nueva Viena), que había sido sede de la corte de Maximiliano y funcionaría también inicialmente como corte del archiduque Fernando. Pese a ello, cada ducado mantenía su propia dieta e instituciones en Linz, Graz, Klagenfurt y Laibach (actual Liubliana), respectivamente.[48]​ Fuera de sus nuevos dominios, Passau, Ratisbona, Núremberg y Augsburgo, como ciudades imperiales o eclesiásticas en esa misma cuenca del Danubio, fueron visitadas habitualmente por Fernando como lugar de dietas imperiales o negociaciones con los príncipes, especialmente en el comienzo de su reinado.

Medalla conmemorativa de la boda de Linz acuñada en 1523, en el museo de la moneda de Múnich.

El cambio en su fortuna reactivó el proyecto matrimonial con los Jagellón[45]​ y el 26 de mayo tenía lugar la boda de Linz con su prometida Ana. Esto garantizaba la alianza de los Habsburgo con los Jagellón, especialmente con su ahora doblemente cuñado Luis II de Bohemia y Hungría, cuyos extensos estados limitaban al norte, este y sureste con los nuevos estados de Fernando. Pese a la teórica potencia del reino de Luis, los otomanos eran una amenaza en auge que Hungría estaba teniendo problemas en controlar, esperando los Jagellón el apoyo habsburgo. Luis II estaba fuertemente endeudado y parte de la nobleza en las zonas fronterizas empezaba a apostar por dicho apoyo.[49]​ Mientras, con Bosnia en manos otomanas las incursiones turcas estaban empezando a llegar hasta Carniola, Carintia e incluso el Friuli. El Türkengefahr o temor turco fue un notable foco de la política germana del siglo XVI.

Al suroeste se encontraba la República de Venecia, hasta hace poco enfrentada a los Habsburgo y Fernando II de Aragón durante la guerra de la Liga de Cambrai. Fernando comenzó su reinado con un antagonismo contra Venecia por ello.[50]​ Los principados-obispados en la órbita habsburgo de Brixen y Trento y la bailía de An der Etsch actuaban como estados frontera. Al norte estaban los duques de Baviera Guillermo IV y Luis X, opuestos a los Habsburgo. Además de ser la principal dinastía rival en la región, Maximiliano I les había arrebatado Kufstein cuya devolución deseaban, entre otras disputas fronterizas.[51]​ Fernando en consecuencia respaldaría al tercer hermano, Ernesto de Baviera, excluido de la sucesión por Guillermo y Luis. También al norte se encontraba el arzobispado de Salzburgo de Mateo Lang de Wellenburg, cercano a los Austrias pero impopular en medio del auge del protestantismo en su principado.

Las disputas por la división de la herencia[editar]

El círculo austríaco, distrito imperial que agrupaba las tierras patrimoniales de los Habsburgo, finalmente heredadas en 1521-1522 por Fernando I, junto a algunos pequeños estados vinculados como Brixen o Trento. La primera división de la herencia dejaba a Fernando sólo como regente de parte de esos territorios, dado que Carlos se reservaba zonas estratégicas como Tirol o Trieste.

El carácter de marca fronteriza de estos territorios austríacos implicaba elevados costes militares, sobrepasando los ingresos obtenidos localmente de los propios estados. Su abuelo Maximiliano había acumulado copiosas deudas pese a haber logrado de las dietas del Sacro Imperio el pago de subvenciones a cargo de impuestos imperiales.[52]​ Con unos ingresos anuales de aproximadamente 500.000 florines en Austria, Maximiliano dejaba cerca de seis millones de florines en deuda,[52]​ que sería repartida entre Carlos y Fernando.[53]​ La deuda patrimonial se había incrementado también por los gastos de la elección imperial de Carlos, ya negociada en vida de Maximiliano.

Su hermano Carlos además de la corona imperial había heredado los ricos territorios de Borgoña, gran fuente de ingresos de los Habsburgo que llegó a rentar casi siete millones de florines anuales, por lo que tuvo que subvencionar a Fernando durante todo su reinado para poder mantener segura la frontera suroriental del imperio.[52]​ Ya en 1521 los hermanos inventariaron y fundieron las joyas y otros objetos de valor que Maximiliano conservaba en Wiener Neustatd para repagar deudas.[54]

Dado el carácter ad hoc de los impuestos imperiales y ducales y las concesiones exigidas a cambio por los estamentos feudales, esa necesidad de ingresos suponía para Fernando también una importante debilidad política. Las dietas ducales no solo eran importante financieramente, sino también militarmente para convocar los lehnsaufgebot y landesaufgebot, las levas feudales provinciales. Estas requerían la aprobación de la dieta, algo políticamente complejo para campañas que no fueran defensivas. Por el contrario, desde la derrota de su bisabuelo Carlos de Borgoña en la batalla de Nancy (1477) y, especialmente desde la época de su abuelo Maximiliano y su victoria en Guinegate (1479) se había empezado a extender el uso de costosos ejércitos profesionales de infantería. En el imperio se había extendido el uso de fuerzas mercenarias llamadas lansquenetes mientras que en las guerras italianas se habían extendido los llamados condotieros. Fernando hubo de recurrir a estas fuerzas mercenarias para la mayoría de sus campañas con gran coste para sus arcas, suplementadas por las levas feudales correspondientes cuando se podía disponer de ellas.

Durante los comienzos de su reinado, Fernando hubo de recurrir a las rentas napolitanas del testamento de su abuelo materno para sufragar su corte y administración, e incluso a endeudarse con príncipes alemanes[54]​ o con los banqueros de la vecina Augsburgo, donde la minería de metales había generado un pujante mercado de capitales.[19]​ Los banqueros con intereses en la minería, como los Fugger, los Welser o los Hochstetter serían personajes recurrentes en la vida de Fernando. Dicha minería tenía uno de sus principales focos en el Eisenwurzen, una zona minera que extraía hierro y que se extendía por Estiria y zonas vecinas. La minería, y la posterior transformación del hierro en herramientas y armas para la exportación a Alemania, Venecia y Europa Oriental, era una de las principales ocupaciones en los nuevos estados de Fernando y los impuestos sobre este sector fueron otra de sus principales fuentes de ingresos, complementaria a las típicas rentas feudales agrícolas dado que el Bergregal o derecho sobre el subsuelo era del soberano. También importante era la mina de mercurio de Idria en Carniola. Un último foco económico para Fernando fue el monopolio estatal sobre la sal,[55]​ que había sido una importante fuente de ingresos para su abuelo Maximiliano al controlar Salzkammergut en la Alta Austria.[56]​ Sin embargo, eso le llevaría a conflictos con Baviera y Salzburgo que también controlaban salinas en la zona.

Escudo de armas usado por el infante Fernando. Además de los símbolos de los Habsburgo incluye los de la Casa de Borgoña y los de las coronas de Castilla y Aragón.

Fernando, que aunque fuera de la sucesión imperial quedaba como sucesor en la práctica de Maximiliano, aspiraba a una mayor fracción de la herencia de su abuelo paterno y notablemente mantuvo pretensiones a los ricos territorios borgoñones que habían sido la fuente de la riqueza de este. Mantuvo en su lista oficial de títulos los de duque de Borgoña, de Brabante y de Luxemburgo y el de señor de Salins así como el uso de simbología de la casa de Borgoña.[21]​ En documentos entre hermanos le solicitó la cesión del Franco Condado y del vizcondado de Auxonne.[57]​ Fernando igualmente continuó la labor propagandística y artística de su abuelo, patrocinando la finalización y publicación de los grabados de Durero como el Triumphzug, que glosaban las victorias de Maximiliano. Las dietas de los ducados austríacos también mostraron su oposición a la división que Carlos había hecho, pues retenía parte de los estados que habían sido de los Habsburgo dividiendo zonas históricamente vinculadas.[58]

El 7 de febrero de 1522, tras las conversaciones de Bruselas, se llegó a un pacto de familia: Carlos retendría los codiciados territorios de la casa de Borgoña, pero le transferiría a Fernando el resto del patrimonio habsburgo. Fernando fue también nombrado vicario imperial o representante de su hermano en el imperio.[28]​ Los compromisos entre hermanos para repartir la herencia aspiraban a que Fernando fuera nombrado rey de romanos o heredero presunto de Carlos en el Sacro Imperio, pero dado que Carlos aún no había sido formalmente coronado por el papa y la elección de Fernando podía menoscabar la posición de su hermano, el alcance del pacto quedó secreto. Fernando seria inicialmente titulado sólo como representante de su hermano. Carlos también elevó a 60.000 ducados las rentas napolitanas de Fernando.[19]​ Finalmente, Fernando asumiría a cambio sólo 800.000 florines de la deuda de Maximiliano.[59]​ Roggendorf, que había gestionado la corte de Fernando por designación de Carlos, fue apartado, entre sospechas de haber abusado de la confianza de Fernando.[53]

Austria Anterior[editar]

Fernando como conde del Tirol en una ilustración del Landesordnung o código legal de 1526, con símbolos principescos y rodeado por los escudos de armas de los Habsburgo.

Territorialmente, Fernando añadió a su parte de la herencia la Austria Anterior, un conjunto de posesiones territoriales dispersas de los Habsburgo en sus tierras de origen en Alsacia y Suabia. El más notable territorio de esa Austria Anterior era el condado de Tirol, con la capital de su abuelo Maximiliano, Innsbruck, que albergaba su palacio con otro tesoro que Fernando pronto fundiría para repagar deudas.[54]​ Si bien Fernando viajaría a menudo entre las capitales de sus dominios,[60][61]​ Innsbruck sería la residencia habitual de su familia[62]​ y su residencia predilecta.[63]

Innsbruck y el Tirol eran además estratégicos al controlar una histórica ruta alpina entre Italia y Alemania,[64]​ valiosa por sus peajes y su interés militar, y la base de la industria armamentística que su abuelo había desarrollado.[65]​ El condado incluía también la importante mina de plata de Schwaz en manos de la familia Fugger de Augsburgo que había sido clave para la financiación de su abuelo Maximiliano y ya lo estaban siendo para las empresas de su hermano Carlos y para las de Fernando. A su alrededor se había generado también una ceca en Hall in Tirol que era un punto crítico del comercio de metales[19]​ y de la sal.[66]​ Los obispados de Trento y Brixen eran independientes del condado, pero el conde actuaba como vogt o protector militar de estos, según regulaba el landlibell.

Tirol era contigua a los territorios que Fernando ya poseía pero esa Austria Anterior que le era cedida en 1522 también incluía pequeños estados discontinuos en Suabia y Alsacia fruto de los antiguos intereses de la dinastía, sus matrimonios con otras casas de la zona y su compra de títulos. Así, inmediatamente junto al Tirol Fernando recibía parte del condado de Bregenz, los derechos señoriales sobre ocho valles parcialmente integrados en las ligas suizas y otras partes del condado de Montfort compradas a la casa homónima. Como otro exclave del Tirol en los valles suizos obtuvo Tarasp. También como exclaves pero separados tanto de Suiza como del Tirol por el lago Constanza Fernando recibió el reichslandvogtei de Altdorf y el condado de Nellenburg en torno a Stockach, que sería reforzado por la compra que hicieron Carlos y Fernando ese mismo año del cercano pero discontiguo condado de Tengen. Pese a sus limitaciones económicas, para Fernando consolidar sus posesiones en la zona era estratégicamente importante pues, aunque mantuviera el título nominal de conde de Kyburgo, dada la pérdida de los antiguos dominios habsburgo en Turgovia y Argovia su patrimonio quedaba aislado en la región.

Más al norte, Fernando recibía más títulos fragmentados por Suabia y separados del Tirol por diversos principados suabos: el margraviato de Burgau (con Burgau y Günzburg como principales localidades) y el condado de Hohenberg (con Rottenburg como principal población). Al norte Carlos le cedía también el ducado de Wurtemberg, cuyo duque había sido depuesto por la liga de Suabia. Su territorio, con capital en Stuttgart, había sido vendido en 1520 por la liga a Carlos dado su valor estratégico para poder consolidar esas posesiones y permitir una posible conexión entre las tierras de Fernando y Borgoña.

Al oeste y ya cerca de las tierras borgoñas que Carlos retenía, Fernando obtuvo el histórico landgraviato habsburgo en Alsacia de Sundgau, al que se había sumado con los años territorios contiguos como el condado de Ferrette en Alsacia, el condado de Friburgo en Brisgovia y el vogtei sobre la abadía de Schuttern. Junto a esto se gobernaban Laufenburg y las villas del bosque en el Fricktal, últimos restos de la Argovia habsburgo. A ello se sumaban los derechos sobre landvogtei de Haguenau y el reichsvogtei de Kaysersberg, en prenda de las multas del Palatinado, que abarcaba cuarenta villas imperiales en Alsacia.

El gran almacén histórico de Friburgo era la sede mercantil de la principal ciudad de la Austria Anterior. La fachada del edificio, remodelada en 1530 durante el reinado de Fernando, está decorada con estatuas de su abuelo, su padre, su hermano y él mismo.

Se trataba de una zona altamente conflictiva, pues la consolidación de los microestados imperiales en entidades protoestatales había generado tensiones entre los grandes magnates, los pequeños barones y caballeros cuyo poder desaparecía y los campesinos. La Confederación Suiza formada como alianza contra los Habsburgo y ahora partidaria de predicadores radicales, el desposeído Ulrico de Wurtemberg, ahora reducido a conde de Montbéliard pero deseoso de recuperar su antiguo ducado, y el landgrave Felipe de Hesse eran todos focos de oposición a Fernando. La extensión del anabaptismo y de la doctrina de Lutero amenazaban cualquier acción política de los Habsburgo en la zona, sumándose a la tensión política. Particularmente, las ciudades imperiales de Suabia y Alsacia (donde habían formado una liga para preservar sus derechos) eran focos de las nuevas doctrinas.

Asimismo el propio Carlos siguió dilatando el acceso de Fernando a su herencia cuando le fue posible[39]​ y Fernando hubo de cargar con numerosas hipotecas de esos territorios que databan de la época de Maximiliano y reducían muchas veces sus poderes a una autoridad nominal. Ese era el caso en el margraviato de Burgau, empeñado a los obispos de Augsburgo, y del condado de Ferrette, empeñado a los Reich von Reichenstein, aunque en ambos numerosos subfeudos y derechos señoriales habían sido hipotecados a banqueros (destacando los Fugger en aldeas del margraviato) o pequeños poderes locales.[67]​ En su favor, la Liga de Suabia y la Asociación de Condes de Wetterau agrupaban a la nobleza del sur y oeste del Imperio y habían sido un respaldo de los Habsburgo. Los pequeños nobles de Suabia combinaban feudos independientes con inmediación imperial y por tanto solo dependientes de la administración imperial de Carlos, con feudos y cargos en los nuevos dominios temporales de Fernando. Como landvogt o administrador imperial, Fernando también era el represente imperial ante las ciudades imperiales y autoridades eclesiásticas en Alsacia más allá del control directo de las aldeas imperiales del landvogtei.

Finalmente, los territorios que Carlos le cedía en 1522 le daban una pequeña salida al mar fuertemente relacionada con Carniola[68]​ que abarcaba el margraviato de Istria en torno a Trieste, Pazin y Rijeka. También incluía el pequeño condado de Gorizia, que incluía Lienz en el Tirol oriental, el valle del Isonzo que por Duino y Cormons llegaba hasta el mar y la ciudad de Gorizia junto a Istria. El último elemento de ese litoral era la frontera recientemente conquistada a Venecia por su abuelo Maximiliano con las ciudades en el Isonzo de Tolmin, Plezzo y Gradisca, así como la ciudad de Aquilea y el fuerte de Marano en la costa. Pese al tratado de Noyon, Gradisca era reclamada por la república de Venecia, pues además de haber sido conquistada hace poco convertía Monfalcone en un exclave.[69]​ El sur de la península de Istria también estaba en manos venecianas y fue otra fuente de continuas fricciones durante el reinado de Fernando. A su vez, Fernando mantuvo las reclamaciones al señorío de Pordenone, que había sido de su abuelo antes de ser perdido en esos conflictos con Venecia.

El primer gobierno de Fernando[editar]

Consolidación en el trono[editar]

Las ejecuciones de Wiener Neustadt, por Josef Ferdinand Waßhuber (s. XIX).

Fernando pronto consiguió limitar de nuevo la autonomía de sus estados, que a la muerte de Maximiliano I había aumentado considerablemente por la ausencia de Carlos.[52]​ Desde 1522 nombró procuradores como Markus Beck que se enfrentaron a los poderes locales que veían como traidores. En las ejecuciones de Wiener Neustadt de junio de 1522 Fernando hizo ejecutar a Martin Siebenbürger, burgomaestre de Viena, junto a varios seguidores con los que había tomado de facto el poder en la ciudad tras la muerte de Maximiliano y habían sido responsables de los eventos de 1519 contra Carlos V. También fueron ejecutados Hans von Puchheim y Michael Eitzing, miembros de la pequeña nobleza que se habían significado en la oposición al absolutismo habsburgo desde las dietas de la Alta y Baja Austria, respectivamente.

Fernando se esforzó con ello en crear una autoridad central que asegurara la consistencia interna de sus territorios y centralizara la administración.[70][71]​ Para ello, en 1522, recuperó los Regiments u organismos ejecutivos en nombre del monarca que Maximiliano había establecido en el pasado.[72]​ Fernando mantuvo el esquema de dos Regiments distintos que había usado su abuelo, con uno en Viena para Austria y Austria Interior y otro en Innsbruck para la Austria Anterior.[72]

En estos comienzos en el gobierno, Fernando se apoyó, además de en Beck y en su corte personal hispanoflamenca, en antiguos miembros de la administración de Maximiliano, como Siegmund von Dietrichstein y Ludwig von Helfenstein-Wiesentheid que formaban parte de su familia al estar casados con hijas bastardas del difunto emperador. Ambos ocuparían papeles importantes como interlocutores con los príncipes imperiales, ante los que Fernando era un extranjero. Otro familiar en el que Fernando se apoyaría seria su tío Jorge de Austria, hijo bastardo de Maximiliano y destinado a la vida religiosa. Un último miembro de la corte de su abuelo que continuaría con Fernando en los comienzos de su reinado sería el diplomático Sigismund von Herberstein, que representaría a Fernando ante Moscovia y otras potencias de Europa Oriental. Mientras, los ya mayores von Starhemberg, señores fronterizos con Bohemia y Schaunberg y antiguos partidarios de Maximiliano, dieron paso a una nueva generación con Hans von Starhemberg representando a Fernando en Praga.

Fuera de sus dominios directos, el joven Fernando tuvo escaso éxitos en sus primeros escarceos en la política imperial durante la dieta de Núremberg de 1522. No pudo, carente de fondos y fuerzas militares, afrontar la revuelta de los caballeros en Trier que fue suprimida por Luis del Palatinado y Felipe de Hesse pese a ser Fernando el teórico representante del emperador.[73]​ Finalmente, los intentos de una reforma fiscal imperial fueron abortados por la apelación de las ciudades a Carlos, que rechazó los nuevos impuestos y las medidas antimonopolio defendidas por Fernando en la dieta.[74]

Además, su delegado von Dietrichstein no logró convencer a los estados germanos de apoyar a Hungría que estaba sufriendo una presión otomana en auge que llegaba a suponer una amenaza para los estados imperiales vecinos.[75]​ En 1521 Solimán había tomado la ciudad de Belgrado, que había sido el baluarte sur del reino húngaro en las décadas precedentes.[46]​ Las fuerzas húngaras comandadas por el noble Pablo Tomori siguieron combatiendo a los otomanos aunque las incursiones turcas en Carintia y Carniola comenzaron a incrementarse. Especialmente en Croacia, la nobleza local había pedido ayuda directamente a Fernando, que había llegado a enviar tropas a Croacia desde Austria ante la débil respuesta de Luis.[49]​ Fernando tuvo una delicada situación diplomática tratando de no enemistarse con su cuñado respondiendo a las demandas croatas.[76]

Política económica y el gobierno de Salamanca[editar]

El burgalés Gabriel de Salamanca fue una de las principales influencias en los primeros años del reinado de Fernando.

Mejorar su situación económica fue complejo.[77]​ Fernando se apoyó en el español Gabriel de Salamanca, antiguo canciller de Maximiliano y muy bien relacionado con la corte que Fernando había tenido como infante. Salamanca subió los impuestos pero se enfrentó al rechazo local, tanto por sus medidas fiscales como por su origen extranjero. Esta oposición a Salamanca permitió a la nobleza contraria al absolutismo de Fernando canalizar la oposición al archiduque sin enfrentarse frontalmente a él tras las ejecuciones de Wiener Neustadt.

En agosto de 1522 Fernando creó Reitkammers para gestionar las finanzas de cada Regiment. También en 1522 se intentó explotar una nueva mina de mercurio en Idria, directamente propiedad de Fernando (el Fürstenbau o pozo del príncipe) aunque su rentabilidad fue problemática[78]​ y Fernando finalmente pasó a apoyar un monopsonio de facto de los Hochstetter, restringiendo importaciones de Bohemia y Suabia y garantizándole el suministro de Idria a cambio de más de 80.000 florines anuales.[79]​ En 1523 Fernando reemprendió la acuñación de moneda en la ceca de Hall in Tirol gracias a adelantos de plata de los comerciantes de plata a cuenta de las monedas a acuñar.

Bajo el gobierno de Salamanca, Fernando continuó reestableciendo su autoridad entre los dominios y en 1523 reestableció la regencia de Ensisheim, una antigua institución que Segismundo I había usado como capital de Alsacia. Supeditada a la cámara de Innsbruck, sirvió como gobernación de Fernando para sus dominios alsacianos. En la cuaresma de 1523 una incursión turca asoló Carniola. Fernando celebró una dieta en Augsburgo, donde se afrontó la debilidad del sistema defensivo de la provincia ante el avance turco. De acuerdo a los relatos de los enviados, la provincia había sufrido una gran despoblación por las incursiones turcas ante los que las escasas guarniciones ducales no podían oponer resistencia. Para remediarlo, se aprobaron impuestos y partidas presupuestarias para poner en orden la frontera contra los turcos. Estas comprometían a todos los estados de Austria.

Pese al aumento de los ingresos Fernando siempre mostró una actitud favorable al gasto, recurriendo a endeudarse cuando hiciera falta.[80]​ Ya en septiembre de 1523 Fernando compraba a Hugo de Montfort-Bregenz su parte del condado de Bregenz para tratar de consolidar su dominio de la zona. En octubre de ese año se reunió en Wiener Neustadt con su cuñado Luis II y le prometió asistencia contra los turcos. El joven príncipe ha sido caracterizado por los historiadores como inteligente e inquieto, aunque temperamental y manipulable por su corte.[53]

Vicario imperial[editar]

Fernando mientras adecuó sus intereses a la política de su hermano el emperador si bien este estuvo ausente de los asuntos imperiales ocupado por la guerra italiana de 1521-1526. Como su regente, hubo de maniobrar diplomáticamente para evitar que los príncipes protestantes se sumaran a Francia contra los Habsburgo.[81]​ Las intenciones de Carlos de que Fernando abriera un nuevo frente contra Francia en Borgoña muestran el alejamiento del emperador de la realidad política en el Sacro Imperio y de la precaria situación de su hermano.[82]​ Un sector de la nobleza germana prefería a Luis del Palatinado como vicario imperial y otro sugería directamente la abolición del vicariato[83]​ mientras que Fernando encontraba barreras por su juventud, sus costumbres hispanas y su escaso dominio del alemán.[84]

Moneda acuñada en Viena en 1524, con el retrato de Fernando, sus títulos (infante de España, duque de Borgoña y archiduque de Austria) y su escudo de armas.

Religiosamente, Fernando había mostrado durante su estancia en Flandes una relativa tolerancia por influjo del erasmismo y de los humanistas.[85]​ Más práctico en los asuntos políticos que su hermano Carlos, se convenció pronto de la imposibilidad de acabar con el luteranismo por la fuerza[86]​ y buscó la solución del conflicto religioso mediante el diálogo. Con este espíritu participó en abril en la dieta de Núremberg de 1524 y en la asamblea de príncipes católicos de Ratisbona de julio de 1524, que decidió una primera reforma católica en el sur de Alemania que pasaba por una disminución de las fiestas de precepto, criticadas por los protestantes, y la entrega a los príncipes laicos del quinto de las rentas eclesiásticas. Aun así, la tendencia de Carlos a desautorizar a Fernando pese a ser su representante en el imperio frenó las reformas fiscales y religiosas aprobadas en la dieta de Núremberg.[87][88]​ Aprendiendo de ello, Fernando ocultó hasta el último momento a Carlos las deliberaciones de Ratisbona, tratando de obtener del cardenal Campeggio el apoyo de la iglesia contra los turcos.[89]

Más inflexible se mostró Fernando con el anabaptismo, ejecutando en sus dominios al predicador calvinista Caspar Tauber en septiembre de 1524 y enjuiciando a otros como Johann Eggenberger, Hans Voystler, Jakob Peregrin y Johann Väsel. Fernando se apoyó en un Consejo de Fe de los Doce, que incluían al obispo de Viena, Johann von Revellis y al futuro obispo Johann Fabri, así como en su tío Jorge de Austria, que fue nombrado obispo de Brixen. Para mediados de 1524 Fernando ya estaba previendo la fragmentación de la Reforma más allá de Lutero,[90]​ y muchas de las nuevas fes mostraban tendencias más revolucionarias en lo político que el luteranismo. Pese a ese foco en el anabaptismo, Fernando desaprobó la conversión de su hermana Isabel de Austria al luteranismo en 1524.

Las guerras en Italia[editar]

La batalla de Pavía, tildada por Carlos V de una victoria tan de Fernando como de Carlos. Tapiz de Bernard van Orley, Museo de Capodimonte.

En Italia, el ducado de Milán en manos francesas se había convertido en el principal punto de disputa entre Francia y los Habsburgo. Fernando, recuperando los proyectos de sus abuelos, propuso a su hermano que se incorporara a sus estados, que eran vecinos por el norte.[91][92]​ Entre octubre de 1524 y enero de 1525 Fernando envió a su hermano refuerzos desde el Tirol, pese a su precaria situación económica y militar.[93]​ Aproximadamente la mitad de las fuerzas en la batalla de Pavía habían sido enviadas por Fernando y Carlos tendría una mejor relación con su hermano después de su providencial ayuda en Italia.[94]​ También en octubre de 1524 recibió nuevas peticiones de tropas de Croacia, vetadas por Luis, y que se volverían a repetir al año siguiente.[95]​ Fernando enviaría fuerzas y fondos de forma no oficial a través de Iván Karlović y Nicolás Jurišić. [96]

Ulrico de Wurtemberg, mientras, había levantado un ejército con apoyo suizo para recobrar su ducado pero la victoria de Carlos V en la batalla de Pavía en febrero de 1525 hizo que los suizos retiran las tropas por miedo a que las fuerzas del emperador, que estaban ocupando el Milanesado, llegaran a sus fronteras.[18][97]​ En su lugar, los mercenarios landsquenetes desocupados tras la victoria imperial reforzaron el ejército del mariscal de Wurtemberg, Jorge de Waldburg, frente las fuerzas campesinas que había congregado Ulrico.[97]​ En marzo, el líder mercenario Guillermo de Furstemberg era el que capturaba y vendía a Fernando los señoríos de Héricourt, L'Isle-sur-le-Doubs y Clémont, territorios de Montbeliard colindantes con el Franco Condado. Fernando los empeñaría a su valido Gabriel de Salamanca.

Las guerras campesinas[editar]

Los comienzos[editar]

El castillo de Weinsberg, episodio de uno de los eventos más famosos de la guerra de los campesinos

Sería durante la guerra de los campesinos alemanes de 1525 cuando Fernando llegaría a estar personalmente más en peligro. En medio del descontento imperante, tras la proclamación de los Doce Artículos en febrero, las insurrecciones campesinas habían ido al alza en el sur del Sacro Imperio. Estas tenían un carácter anticlerical, rechazando diezmos y jerarguías eclesiásticas, y opuesto a la introducción del derecho romano, que codificaba las obligaciones serviles, frente al consuetudinario tradicional.

Fernando trató de ejecutar a los líderes de las protestas y cedió en temas como el mantenimiento de los derechos tradicionales pero insistió en que se cumplieran el pago de los impuestos aprobados desde 1523.[98]​ A eso se sumó la movilización de la Liga de Suabia ese mismo marzo.[99]​ En los dominios de Fernando se produjeron en abril de 1525 alzamientos en localidades de Alsacia como Eschentzwiller, Helfrantzkirch y Habsheim. En Suabia el truchsess (senescal) de Suabia Jorge von Waldburg dispersó una banda de campesinos en Leipheim pero el gobernador de Fernando en Wurtemberg, su tío Ludwig von Helfenstein, fue asesinado durante los tumultos en Weinsberg y se perdió el control de la capital del ducado, Stuttgart.

Las revueltas se extendían por Suabia, el Palatinado, Franconia y otras zonas más lejanas del imperio. La situación fue personalmente difícil para Fernando, dada la extensión del anabaptismo y el descontento campesino en Wurtemberg, Voralberg y el Tirol. En la práctica, Fernando apenas podía considerarse seguro fuera de su residencia preferida, Innsbruck.[18]​ Sin embargo, la masacre en Weinsberg puso a la opinión pública en contra de los levantamientos, siendo condenados por Lutero y atrayendo la acción de la Liga de Suabia y la intervención de príncipes como Antonio de Lorena, Luis del Palatinado, Felipe de Hesse y Jorge de Sajonia contra las bandas en sus respectivos dominios.

Con las fuerzas llegadas de las guerras italianas, Jorge von Waldburg, que ya había sido responsable de la supresión de las revueltas campesinas del pobre Konrad en años anteriores, fue reconduciendo la situación en Würtemberg y Suabia. Ese abril venció a otra banda de campesinos en la batalla de Wurzach y logró con una paz en Weingarten la desmovilización de parte de los rebeldes. Además, las tropas austríacas entraron en Füssen, ciudad del obispado de Augsburgo clave para impedir que los rebeldes de Austria Anterior, el Tirol y Salzburgo pudieran reunirse y que ni el obispo ni los bávaros mostraban interés en defender.[100]

Pese a ello, muchos nobles menores en el sur eludieron la llamada a las armas de Fernando como vicario imperial y de la Liga de Suabia[101]​ y pese a que se intentaron organizar entre sí, los recelos entre austríacos y bávaros supusieron problemas para enfrentarse unidos a los rebeldes.[102]​ La liga, mientras, demoraba el declarar una movilización general.[103]​ Dada la inseguridad, la misma elección de un lugar para el consejo de la Liga fue un problema, pues los príncipes preferían evitar riesgos no acudiendo a emplazamientos lejanos. Fernando, particularmente objetó a desplazarse a Mühldorf para un consejo.[104]​ Igualmente las levas locales era de dudosa lealtad, por lo que Fernando recurrió principalmente a tropas profesionales de Italia.[105]​ Para poder pagarlas, se endeudó con los Fugger.[106]

La fase suaba[editar]

Ferdinandstein (Piedra de Fernando) con una inscripción recordando su reconstrucción de Bad Wildbad.

Los rebeldes, pobremente armados y poco coordinados entre sí, fueron así poco a poco enfrentados con ventaja por las tropas profesionales de los príncipes imperiales en varias provincias, pese a la respuesta principesca igualmente descoordinada. Estas acciones contra los rebeldes no impidieros que Friburgo, una de las principales ciudades de Fernando en Brisgovia, fuera asediada el 2 de mayo y cayera unos días después. Un progromo contra los Fugger, Salamanca y los obispos tiroleses igualmente saqueó el 14 de ese mes la estratégica Hall in Tirol, en la mismísima vecindad de Innsbruck.[107]

Sin embargo, otros príncipes imperiales lograron éxitos en mayo contra otras bandas campesinas en Turingia, donde Felipe de Hesse y Jorge de Sajonia lograron una significativa victoria en Frankenhausen. En las inmediaciones de los dominios de Fernando, destacó Antonio de Lorena contra los rebeldes alsacianos.[108]​ Mientras, von Waldburg reestablecía ese mes el control de Stuttgart y aniquilaba otra banda rebelde en Böblingen, restaurando el orden en Wurttemberg. La Baltringer Haufen, una de las principales bandas campesinas, fue derrotada por von Waldburg en Baltringen mientras que la Compañía Negra, considerada la banda con más fuerza militar, fue también expulsada de Suabia por Waldburg y su líder Jäcklein Rohrbach, responsable de la masacre de Weinsberg, quemado en la hoguera. Muchos otros líderes campesinos fueron ejecutados o, como el predicador radical Christoph Schappeler, exiliados a Suiza. La compañía negra sería finalmente derrotada en Ingolstadt en Baviera a finales de mayo mientras que Luis del Palatinado acababa con las revueltas en sus dominos a finales de mes.

Para junio de 1525 el orden imperial estaba en general repuesto y Fernando estaba en Füssen negociando una paz con los últimos rebeldes suabos[109]​ para terminar de pacificar Austria Anterior a cambio de acabar con el estatus de villanos de los campesinos.[110]​ Otros príncipes llegaron también a acuerdos con los últimos insurrectos en el sur del Imperio y gracias a la mediación de la ciudad de Basilea se obtuvo un armisticio con los campesinos que seguían en armas en Alsacia.[111]​ Fernando asimismo patrocinó en 1525 la reconstrucción de Bad Wildbad en Würtemberg, que había sido quemada durante el conflicto y en la que se conserva una fuente (Ferdinandbrunnen) y una inscripción en piedra (Ferdinanstein) rememorando su papel.

Como parte de las medidas, Fernando ocupó temporalmente territorios eclesiásticos contra los que los campesinos tenían quejas como Füssen o las bailías de los caballeros teutónicos.[112]​ Los territorios ocupados por Fernando serían devueltos a sus dueños por la presión de la Liga de Suabia y de Baviera, a cambio de una indemnización por los gastos bélicos.[113]​ La única ganancia territorial duradera sería la mediatización del monasterio de San Pedro en la Selva Negra cerca de Friburgo. Baviera a su vez ocupó varios territorios eclesiásticos en el Danubio, mientras Fernando tenía una pugna con sus ellos por el control de Salzburgo.[114]​ Hubo de ser igualmente la Liga de Suabia la que devolviera el principado al arzobispo pues ni Fernando ni sus rivales mostraban interés en la vuelta de Lang.[115]

Pese a las treguas firmadas, las fuerzas de Fernando derrotaron y capturaron a comienzos de julio a Hans Müller von Bulgenbach, líder del grupo de rebeldes de la Selva Negra que había tomado Friburgo.

La fase tirolesa[editar]

Vidriera de la Catedral de Friburgo de Brisgovia, una de las principales ciudades de la Austria Anterior. Pacificada con el final de las revueltas campesinas, en 1526-1529 Hans Burgkmair amplió esta vidriera de Maximiliano con la imagen de Fernando junto al patrón de los Habsburgo, San Leopoldo.

Pese a estas victorias, hasta diciembre de 1525 continuaron los coletazos en los territorios austríacos. Mientras Fernando estaba en Füssing, la dieta tirolesa reunida en Merano había aprobado una serie de reclamaciones antieclesiásticas con el apoyo de mineros y campesinos.[107]​ Sin embargo, los movimientos campesinos se mostraron de nuevo divididos, con los campesinos de Tirol de Sur enfrentados a los de Tirol del Norte, y no lograron consolidarse como una amenaza a largo plazo. En julio Fernando promulgó un nuevo Landsordnung o código legal[116]​ y ocupó temporalmente el obispado de Brixen calmando la situación.

Los dominios de Fernando fueron uno de los pocos sitios en el Imperio donde tras las revueltas se produjeron ciertas reformas para mejorar las condiciones de los campesinos[18][117]​ y en los años siguientes la situación política en el Tirol se estabilizó. Fernando proscribió al antiguo líder de la revuelta en el Tirol, Michael Gaismair, que sin embargo escapó de prisión y huyó a territorio suizo. Gasmair, cercano al predicador radical Zuinglio y al anabaptismo,[107]​ intentaría a lo largo de los años siguientes reclutar un ejército con apoyo suizo para reemprender la revolución en Tirol. Fernando mantendría durante el resto de su reinado una política de nula tolerancia con el anabaptismo que había abanderado la revuelta expulsando de sus dominios en los siguientes años a predicadores como Baltasar Hubmaier y Jacob Hutter.

En agosto el antiguo líder campesino Müller, cautivo desde su derrota, fue torturado y ejecutado. Heinrich Wetzel, otro líder campesino agraviado por el incumplimiento del armisticio de junio, se volvió a levantar en armas en Alsacia antes de ser finalmente derrotado en noviembre y refugiarse como Gasmair en el extranjero.[118]

La paz en Italia, la dieta de Espira de 1526 y la batalla de Mohács[editar]

Su hermano Carlos, mientras, renegó de los proyectos familiares de consolidar un reino en el norte de Italia a sumar a las tierras Habsburgo gestionadas por Fernando.[119]​ Pese a escribirle a Fernando que la victoria de Pavía había sido de ambos, en julio de 1525 Carlos había entregado a los Sforza, sus antiguos señores, el codiciado territorio de Milán a cambio de un sustancioso pago.[119][39][120]​ Asimismo, Carlos llegó a una paz con la república de Venecia, aceptando una multa en vez de la entrega de territorios a Fernando.[119]​ Fernando recibió la promesa de una parte de dichos ingresos y Carlos quedaba en disposición de intentar su deseada reconquista del ducado de Borgoña. Algunos autores especulan que Carlos tenía dudas de la capacidad de su hermano para gobernar tan disputados territorios, dada su juventud y su débil posición en el imperio.[121]​ Fernando seguiría en los años siguientes insistiendo en la cesión de Milán, proponiendo una reorganización de Italia para pacificar el país. De esa forma, Fernando en Lombardía y Carlos en Nápoles se repartirían Italia en los esquemas fernandinos.[122]​ Pese a ignorar esos planes, en 1526 Carlos nombró a su hermano también su vicario o representante en Italia.[28]

La muerte de Luis II de Hungría, ahogado al caer su caballo en la batalla de Mohács, activaría los proyectos dinásticos para Fernando que su abuelo Maximiliano había trazado.

En agosto, Fernando participó como representante del emperador en una nueva dieta en Espira, donde se aprobaron medidas tolerantes con el luteranismo que volvieron a ser ignoradas por Carlos. Significativamente, se incluyó por sugerencia de Erasmo,[34]​ a través de Faber y Fernando, la petición de un concilio eclesiástico.[123]​ Aunque el papa también desoyó la medida, sería el comienzo de un proyecto que Fernando perseguiría todo su reinado hasta culminar en el Concilio de Trento. También se admitía una división territorial de confesiones, que Fernando recuperaría décadas después en su paz de Augsburgo.[124]​ Finalmente Fernando lograba la aprobación de un ayuda militar para su cuñado Luis.[125]

Dicha ayuda fue sin embargo aprobada demasido tarde. Solimán mientras había decidido enfrentarse finalmente a los húngaros y planeó una ofensiva militar a gran escala. El 29 de agosto de 1526 Solimán venció a Luis II de Hungría en la batalla de Mohács, en la que falleció gran parte de la alta aristocracia del reino, antes de que Fernando pudiera enviar la ayuda aprobada en Espira. Particularmente el propio Luis II murió en la batalla sin haber dejado descendencia, lo que abrió una disputa sucesoria. Fernando reclamó los tronos de Bohemia y Hungría a través de su esposa Ana y los pactos entre los Habsburgo y los Jagellón.

A sugerencia de su tía Margarita de Austria, Fernando inició una campaña diplomática para ganarse la elección por las diferentes dietas.[126]​ Eso encajaba tanto en el escenario político, donde el reconocimiento de los privilegios locales era clave para ganar el apoyo popular,[127]​ como en el militar dado que Fernando tenía la totalidad de sus recursos movilizados en un ejército bajo Jorge de Frundsberg en apoyo de su hermano en Lombardía.[128]

Rey Fernando I[editar]

Ascenso al trono[editar]

Elección al trono bohemio[editar]

Fernando empezó buscando el trono bohemio y la corona de San Wenceslao, que abarcaba más territorios que la propia Bohemia, pues las tierras de la Corona de Bohemia se habían expandido en los siglos precedentes con la marca de Moravia, la Alta y Baja Lusacia, los ducados de Silesia y la comarca de Egerland. Pobladas por diferentes grupos eslavos occidentales y germanos, se trataba de un territorio de gran complejidad política dado el poder de la nobleza en la elección de los reyes y la difusión de las doctrinas husitas alejadas de la ortodoxia europea a las que ya se estaba sumando el protestantismo. Estos estaban organizados con un conjunto de dietas y lugartenientes reales independientes que compartían un mismo rey.[129][130]

En Bohemia sus embajadores, Hans von Starhemberg y Siegmund von Dietrichstein aconsejaron a Fernando reconocer la electividad del título.[131]​ Los bohemios lo eligieron rey en la dieta del 24 de octubre, gracias especialmente al respaldo del canciller Adam de Hradce, la división de la oposición en múltiples candidaturas alternativas[18]​ y que geoestratégicamente sólo Fernando parecía poder asumir las cargas económicas y militares que dejaba Luis sin convertir Bohemia en un nuevo campo de batalla.[132][133]​ Fernando juró respetar las leyes locales y la autoridad de la dieta,[134][135]​ comprometiendo en dádivas buena parte de los recursos de Bohemia.[136][137][138]​ Fernando heredaba asimismo cerca de 300.000 florines en deudas por los gastos bélicos de sus predecesores Jagellón.[137]​ Sin embargo esta victoria enconó la rivalidad que mantenía con los duques de Baviera, que también habían intentado llevarse la corona.[139][140]

El palacio de verano de la reina Ana, parte del castillo de Praga fue la residencia de verano favorita de la mujer de Fernando. Fernando residiría habitualmente en Praga y mandó construir dicho palacio y los jardines reales.

Bohemia era un territorio predominantemente checo, cuya población había sido en gran medida partidaria del reformador Jan Hus. Tras las subsiguientes guerras husitas, se habían dividido en grupos como los utraquistas, moderados abiertos a la reconciliación con la iglesia católica, la Hermandad de Moravia de línea más radical y que simpatizaba con los luteranos o grupos anabaptistas liderados por predicadores que Fernando había expulsado de sus dominios tras las guerras campesinas de los años previos como Balthasar Hubmaier y Jacob Hutter. Mientras que intentaría reconciliar a los utraquistas, con los que incluso compartía personalmente simpatías por su erasmismo,[141]​ Fernando continuó la persecución de los anabaptistas que ya había empezado en su archiducado, incluso pese a los reproches de su mentor Erasmo.[142]

Políticamente, Bohemia se caracterizaba por una fuerte nobleza regional agrupada en la dieta y un débil poder regio, lo que no impedía que algunos grandes magnates monopolizaran el poder en una fuerte posición frente a Fernando. Estos incluían a los Rosenberg, condes de Český Krumlov y primer linaje de Bohemia, a Zdeněk Lev de Rosental, burgrave de Praga y considerado en 1526 uno de los principales políticos del país, al conde de Schlick, enriquecido por la minería de plata en Joachimsthal y que había pasado a acuñar moneda (los famosos táleros), Václav de Wartenberg, heredero de extensos estados en Česká Lípa, y a la casa austríaca de los Hardegg, que habían adquirido el condado de Glatz. Particularmente, el rey de Bohemia contaba con pocos ingresos estables, dependiendo de la dieta para poder financiar cualquier cosas más allá del mínimo funcionamiento de las instituciones reales. Algunas actividades que en Austria eran potestad del soberano, como la minería, la acuñación de moneda, el cobro de aranceles o la alta justicia, estaban en manos de la nobleza.

Pese a todo ello, el reino de Bohemia era un territorio rico y poblado, que sumaba entre 2,7 y 4 millones de habitantes frente a los dos millones de los ducados austríacos.[143]​ Su capital Praga, en la que Fernando residiría con frecuencia tras su elección, era un importante centro cultural con una reputada universidad. El reino, además de uno de los principales y más autónomos estados del Imperio,[144]​ era un electorado y por tanto clave en la elección de futuros emperadores.[145]

La corona de Bohemia[editar]

Tierras de la Corona de Bohemia, de las que fue elegido rey en 1526

Los otros territorios de la corona, que no habían participado en la dieta bohemia que eligió a Fernando por mantener sus propias instituciones, le confirmaron posteriormente como rey a título de su esposa Ana.[146]​ Así poco después, la dieta moravia eligió igualmente a Fernando en un parlamento en Olomouc celebrado de 11 a 18 de noviembre. Moravia era otro territorio checo con muchas características en común con Bohemia. Vecina a Austria, se estaba convirtiendo en un refugio para los anabaptistas que Fernando expulsaba al sur.

Lusacia se componía de los territorios históricos de los sorbios, eslavos pero en el siglo XV más germanizados y relacionados con las vecinas Sajonia[144][147]​ y Brandeburgo. La Baja Lusacia contaba con numerosos Standesherrschaft o feudos directos de la corona, aunque en la paz de Lübben Brandeurgo había adquirido los exclaves de Cottbus, Peitz, Teupitz y Bärwalde. La Alta Lusacia compartía con la vecina Bohemia un importante movimiento municipal encabezado por la Liga Lusacia, que confederaba seis ciudades. Egerland, un territorio germano más recientemente adquirido por la corona, también mantenía una asamblea local y fuertes relaciones con la zona germana del Vogtland. Tanto las Lusacias como Egerland pasaron igualmente al control de Fernando.

Finalmente, la dieta silesia también aprobó la elección de Fernando el 5 de diciembre en una sesión en Leobschütz a cambio de su promesa de respetar sus privilegios tradicionales. Silesia era un territorio de origen polaco, dividida en pequeños ducados herederos de la descomposición de la dinastía de los Piastas que aspiraban a la inmediación imperial para escapar del vasallaje a Bohemia.[148]​ La capital de Silesia era Breslavia, sede de las instituciones reales y de un obispo católico. Habían sido territorios de poca influencia husita gracias a la fuerza dicho obispo, pero dadas las relaciones con el norte del Sacro Imperio estaban sufriendo una considerable influencia luterana.

Así, algunos ducados seguían en manos de diferentes ramas piasta, como Federico II (Legnica-Wohlau-Brzeg), Juan II (Opole-Racibórz) o Casimiro II (Teschen-Oels-Glogovia-Troppau) o de la antigua casa real bohemia de Poděbrady como Carlos (Münsterberg-Oels). Pero muchos otros habían acabado en manos de potencias vecinas con aspiraciones sobre la región,[149]​ como Sajonia (ducado de Sagan), Polonia (ducados de Auschwitz y Zator además del ducado de Siewierz en manos del arzobispo de Cracovia), el margraviato de Brandeburgo-Ansbach (ducados de Jägerndorf y de Beuthen y baronía de Bohumín) o el margraviato de Brandeburgo (ducado de Crossen). La fragmentación y venta de los títulos también habían llevado Nysa a manos del obispo de Breslavia y Pless a la casa húngara de los Thurzó.

El conflicto en Hungría[editar]

Juan Zápolya, aquí en un grabado de Erhard Schön, fue el gran rival de Fernando. La disputa entre ambos por la corona húngara daría pie a que los otomanos terminaran ocupando gran parte de Hungría.

En Hungría Fernando enfrentó a un competidor por el trono: Juan I de Zápolya, conde de Szepes y voivoda de Transilvania. Juan era uno de los principales nobles húngaros y líder de la principal facción aristócratica húngara, apoyado entre otros por el prestigioso nádor de Hungría, Esteban Werbőczy. Deseoso de emparentar con la casa real, había pretendido en el pasado la mano de la hermana del rey, finalmente desposada con Fernando.[18]​ En Mohács se había librado de la derrota al llegar demasiado tarde para participar en la batalla, tras lo que había sido proclamado rey el 10 de noviembre en Székesfehérvár en una dieta dominada por la pequeña nobleza magiar.

Las tierras en disputa eran amplias e incluían un amplio tramo de la cuenca del Danubio poblado por magiares o húngaros, pero también tierras eslavas al norte en el ducado de Nitra, Transilvania al este con una mezcla de magiares, valacos, sículos y colonos sajones, los remanentes del despotado de Serbia en el Banato y Sirmia al sudeste, y el reino eslavo de Croacia y Dalmacia en unión personal al sur. El territorio rondaba los cuatro millones de habitantes. Pese a la victoria turca, Solimán no había podido ocupar estos territorios efectivamente y se había confirmado con saquearlos, consolidar su control de la clave fortaleza de Belgrado y las tierras fronterizas al sur del río Sava e incorporar Petrovaradin aguas arriba en el Danubio. Eso apuntaba al río como eje de la futura expansión turca hacia Buda y Viena.

Frente a Zápolya Fernando contaba en cambio con apoyos claves como el de su hermana, la reina viuda María de Habsburgo que tras Mohács había avisado a Fernando en septiembre de la situación,[150]​ creyendo necesario para el reino su apoyo contra los turcos. Entorno a ese proyecto se agrupaba buena parte de la alta administración del fallecido rey Luis, como Tomás Nádasdy, de la noble familia húngara Nádasdy y antiguo secretario real, Pedro Perényi, tesorero real, el archidiácono Nicolás Olahus de Komárno, antiguo secretario real y en aquel entonces secretario de la reina o el canónigo Gaspar Serédi, también de la secretaría real.

María había logrado el respaldo a su hermano de Esteban VII Báthory, que había sido nombrado nádor por Luis II antes de depuesto por la nobleza en favor de Esteban Werbőczy, y el apoyo de algunos nobles como György Cseszneky, castellano de Tata, Valentín Török de Enying, gran magnate del sur y antiguo ban de Belgrado, o miembros menores de la familia Bebek en el norte. También tenía la colaboración de la segunda ciudad del reino, Kassa. Este apoyo a Fernando estaba especialmente concentrado en el norte y el oeste del país, que hacían frontera con los dominios de Fernando, y entre las zonas fronterizas con los otomanos. Pese a ello, la posición de Fernando en Hungría era débil comparada con la de Zapolya.[151]​ Fernando era un candidato extranjero y solo en Croacia tenía un apoyo popular generalizado.[152]

A su vez Fernando maniobró para evitar posibles intervenciones del rey Segismundo I Jagellón el Viejo de Polonia, primo del fallecido rey Luis él mismo y vinculado matrimonialmente con Zápolya a través de su fallecida esposa, Bárbara de Zápolya. Fernando continuó con la política matrimonial de su abuelo y para dar continuidad a la alianza concertada en 1515 prometió a su hija Isabel con el hijo y heredero de Segismundo, Segismundo II Augusto.[153]​ El matrimonio de su hija mayor fue infeliz, pues Isabel, tímida y enfermiza,[154]​ no encajó ni con su prometido[155]​ ni con su poderosa suegra, Bona Sforza. La boda fue sin embargo imperativa para Fernando, pues la política exterior polaca estaba dividida entre una facción favorable a la alianza con los Habsburgo (incluyendo el rey Segismundo I o magnates de la Pequeña Polonia fronteriza) y otra enemiga de ellos (como la reina Bona, que tenía intereses dinásticos en Italia, los parientes de los Zápolya o los magnates de la Gran Polonia que aspiraban a expandirse al noroeste a costa del Sacro Imperio). Isabel fallecería por su mala salud a los pocos años en Polonia pero fue apreciada por su suegro[156]​ y por la nobleza recelosa del poder de Bona[157]​ contribuyendo a mantener a Polonia fuera de las alianzas contra Fernando.

Las dietas de Presburgo y Cetin y la coronación en Praga[editar]

Nádasdy llevó a cabo un gran servicio a Fernando al obtener para él las joyas de la corona real húngara, requisito para una ser coronado rey de Hungría según las tradiciones del reino. Juan Bornemisza, el guardián de la Corona de San Esteban,[158]​ se encerró en el castillo de Bratislava, la ciudad húngara más importante del noroeste del reino, y no estaba dispuesto a entregarla a nadie, ni siquiera a la reina viuda María de Habsburgo con la cual había escapado a dicha fortaleza tras enterarse de la derrota de Mohács. Bornemisza únicamente se la entregaría a aquel que fuera legítimamente elegido como rey húngaro. Sin embargo, pronto murió y la corona pasó en 1527 a manos de Fernando. Tomás Nádasdy recibió parte de las propiedades de Bornemisza por mantener el castillo de Bratislava (conocida como Presburgo en alemán y Pozsony en húngaro) bajo el control de Fernando y proteger los tesoros reales, que fueron entregados al monarca tras su coronación.[159]​ Fernando fue así finalmente también elegido rey de Hungría en una dieta rival controlada por su hermana en Presburgo el 17 de diciembre de 1526.[160][161]

Carta del Parlamento de Cetin, en el que la nobleza croata eligió a Fernando como su rey. El documento se conserva en los Archivos Estatales Austríacos.

Poco después, los nobles croatas le confirmaron como rey de Croacia, Dalmacia y Eslavonia en una elección en Cetin en enero de 1527.[162]​ En compensación, Fernando prometió respetar las leyes y costumbres tradicionales del reino y sufragar los costes de la defensa contra los turcos,[163]​ aportando 200 jinetes, 200 infantes y financiación para 800 jinetes croatas más.[164]​ A diferencia de los reinos de Bohemia y Hungría, cuyos títulos eran electivos, Fernando logró el reconocimiento de que la sucesión pasara por sus herederos.[162]​ El mantenimiento de esta frontera sur fue complicado, dado que requirió a Fernando desviar los ya escasos fondos de sus feudos austríacos[165][166]​ mientras que la fuerza de la dieta de sus nuevos territorios bohemios impedía nuevos impuestos para fines fuera de su territorio.[167]​ Tampoco la nobleza croata estaba dispuesta a ceder las fortalezas en la frontera al rey para su defensa.[152]​ Los turcos, que seguían avanzando, tomarían esa primavera Obrovac y Udbina[152]​ y Banja Luka y Jajce antes de final de año.[168]

Pese a ello, Zápolya seguía contando con el apoyo en Croacia del obispo de Zagreb, Simón Erdődy, así como de su hermano Pedro Erdődy y de parte de la nobleza eslavona del oeste donde la presencia magiar era mucho más fuerte. Apenas cinco días después de la elección en Cetin Christoph Frankopan, parte de una rama de los Frankopan, una de las principales casa nobles croatas, reunió en Dubrava a la dieta de Eslavonia para proclamar rey a Juan I.[169]​ Fernando, con sus fuerzas ocupadas con la guerra de la Liga de Cognac en Italia, llevó a cabo maniobras diplomáticas dilatorias proponiendo un arbitraje por un árbitro independiente.[170]

Fernando mientras partió de Viena el 21 de enero a una entrada real en sus nuevos dominios bohemios. Entró en Moravia por Znojmo y pasó por Budwitz y Brtnice, jurando el 30 de enero respetar las leyes de la corona en Jihlava en la frontera entre Moravia y Bohemia. Continuó por Německý Brod y visitó las minas de Kutná Hora antes de seguir a Český Brod y finalmente hacer una entrada en la capital el 5 de febrero. En Praga recibió las llaves de la ciudad, confirmó las libertades de los utraquistas y de la universidad carolina y siendo formalmente coronado como rey de la corona de Bohemia en una ceremonia el 24 de febrero. Mientras, en el Sacro Imperio se empezaba a ver el riesgo de la fractura de la reforma, pues el teólogo Zuinglio había roto con Lutero por diferencias doctrinales en lo que era el origen de una nueva confesión radical en Suiza, cerca de las fronteras de Fernando.[171]​ Fernando mandaría ejecutar al anabaptista Baltasar Hubmaier, que ya había expulsado de Austria y que se había refugiado en Bohemia.[172]​ En la primavera Fernando visitó Breslau para asistir a la dieta silesia, alarmándose por la extensión del luteranismo en la zona y dejando a Carlos de Münsterberg-Oels como su gobernador en Silesia y a Zdislav Berka como su gobernador en Lusacia.

La ofensiva de Fernando[editar]

Ana Jagellón, esposa de Fernando desde 1521, fue una notable influencia para Fernando.[173]​ Fue a través de ella que Fernando reclamó los tronos de Hungría y Bohemia. Juntos tuvieron 15 hijos. Tras su muerte, Fernando no se volvería a casar.[174][173]

En mayo de 1527 Tomás Nádasdy y György Cseszneky iniciaron una campaña militar contra Zápolya y ocuparon varios territorios de Hungría noroccidental como Győr. En Croacia, empezó una guerra similar entre la nobleza croata, partidaria de Fernando y encabezada por Ferenc Batthyány e Iván Karlović, y la facción eslavona de Frankopan. Similar ocurrió entre los serbios que vivían en el sureste de Hungría con Jovan Nenad y Stefan Berislavić formando un bando fernandino en Sirmia y Radič Božić y Pavle Bakić liderando un partido serbio prozápolya en el Banato al sur de Transilvania. La guerra en el sur fue indecisiva, falleciendo en combate Nenad.

En julio y pese a las advertencias de cautela de su hermano, que no deseaba provocar a los otomanos, Fernando entró en Hungría. Los recientes avances habsburgo en Italia habían permitido a Fernando volver a centrarse personalmente en sus intereses orientales.[175]​ Encabezaba un ejército de al menos 10.000 hombres,[176]​ con el mando de facto en manos de generales y príncipes germanos.[177]​ Mientras, Nádasdy avanzaba con éxito hacia la capital húngara, Buda, que Juan I de Zápolya abandonó el 15 de agosto de 1527 sin haber sido asediado. Zápolya se retiró al oeste hasta Tokaj, empezando a colapsar su partido en Pécs y Eslavonia al quedar aisladas del resto de territorios que le eran leales.[178]

Los mercenarios lansquenetes de Fernando, veteranos de las guerras italianas, dieron finalmente alcance a Juan Zapolya en septiembre, venciéndole en la batalla de Tokaj. La derrota de Zápolya fue aplastante[179]​ y tras la batalla fue abandonado en favor de Fernando por algunos de sus aliados como el ya referido Pavle Bakić o el arzobispo de Estrigonia Pablo Várdai. Zápolya mientras escapó a sus dominios en Transilvania. Al mismo tiempo había fallecido en combate Frankopan cuando trataba de arrebatar Varaždin al partidario de Fernando, Esteban Báthory. Los eslavonios nombraron finalmente rey a Fernando en un sabor o parlamento en Križevci el 6 de octubre. El 3 de noviembre de 1527 Fernando fue formalmente coronado según la tradición húngara en la basílica de Székesfehérvár. Para 1528 sus embajadores, Georg von Reicherstorffer, Sigmund Gross y Martin Mauer estaban logrando, con cierto éxito, el apoyo de los sajones de Transilvania contra Zápolya.[180]

La administración fernandina[editar]

Las instituciones[editar]

Sede de la cancillería bohemia de Fernando en el castillo de Praga. Fernando desarrolló un conjunto de instituciones para sus diferentes reinos bajo la coordinación central de su corte en Viena.

Fernando intentó desde diciembre de 1527 desarrollar la estructura estatal en sus dominios, con una corte en Viena para el archiducado de Austria e introduciendo instituciones similares a las de Viena en Innsbruck para la Austria Anterior, Praga para Bohemia y Buda para Hungría.[181]​ Fernando publicó la Hofstaatsordnung codificando su administración. Creó un Geheimrat o Consejo Privado para la política exterior común para sus dominios, separado tanto del Hofrat o Consejo de Gobierno preexistente,[52]​ que permaneció como cámara judicial, como de los Regiments con funciones ejecutivas en representación permanente suya en cada territorio.

Igualmente extendió sus Cámaras de Cuentas (Reitkammer en alemán, Česká komora en checo, Udvari Kamarát en húngaro) a Viena, Innsbruck, Praga y Buda para gestionar las finanzas de sus estados,[181]​ complicadas por las capacidades de veto de cada dieta. Todas ellas quedaron bajo el control de una nueva Hofkammer en Viena.

Ese sistema permitió a Fernando mantener su control incluso pese a sus frecuentes desplazamientos. Para asegurar el funcionamiento de estas instituciones, Fernando prestó especial atención a la gestión documental, desarrollando un sistema de archivos basados en las innovaciones de la corte de Maximiliano en Innsburck. Asimismo creó una cancillería ducal en Viena o Hofkanzlei encargada de los documentos y comunicaciones, solucionando las deficiencias de épocas anteriores en las que se dependía de la cancillería imperial. Aunque Fernando intentó centralizar la cancillería para todos sus dominios, hubo de sumar otra en Praga dado el papel del cargo como garante de que los procedimientos eran de acuerdo a la legalidad bohemia.[182]​ En Hungría, Fernando nombró canciller a Tomás Szalaházi, con base en Presburgo en las cercanías de Viena. Todas estas instituciones se podían enviar correos gracias a la red que Gabriel von Taxis, maestro postal desde tiempos de Maximiliano, iba desarrollado desde Innsbruck al crecer los dominios de Fernando.

La burocracia fernandina[editar]

Bernardo Clesio reemplazó a Salamanca en 1528 como primer ministro de Fernando. Como canciller dirigió la política de Fernando de 1528 hasta su muerte en 1539.

Fernando también reemplazó a Gabriel de Salamanca, su impopular favorito español, con nobles locales. Así, ganó notable poder Bernardo Clesio, obispo de Trento, como canciller y principal consejero de Fernando pero también se integraron en su consejo miembros de la pequeña nobleza austríaca como su nuevo tesorero Hans Hofmann von Grünbühel, los landeshauptmann o gobernadores Leonhard von Völs, Cyriak von Polheim, Veit Welzer o Hans Ungnad von Sonnegg, los comandantes militares Nicolás de Salm, Johann Katzianer, Wilhelm von Roggendorf y Cristoph de Waldburg o la familia Khevenhüller. Carente de experiencia militar de primera mano,[11][43]​ Fernando se apoyó en esos generales durante su reinado. Gracias a la germanización de su administración, Fernando logró que las dietas aprobaran levas y contribuciones para la campaña de Hungría.[138]

Fernando siguió sin embargo usando e integrando en su administración nobles españoles como el propio Gabriel de Salamanca, que nombrado conde de Ortenburg permaneció en el consejo y fue nombrado bailío de Ensisheim. También españoles eran sus embajadores en Bruselas, Madrid e Inglaterra, Martín de Guzmán, Martín de Salinas y Luis de Tovar y muchos cargos personalmente cercanos a Fernando o su familia, como sus secretarios Cristóbal de Castillejo y Juan de Castillejo, su camarero Martín de Paredes o los miembros de la casa de la reina Francisco y Pedro Laso de Castilla y Alonso de Meneses. Los españoles siguieron siendo un grupo significativo de su administración en Viena, superando en número a la colonia húngara en la capital y el italiano, el español y el francés eran idiomas habituales.

También fueron habituales los flamencos que habían venido con él de los Países Bajos, especialmente entre sus embajadores como llegaría a ser el caso de Gerard Veltwijck o Ogier Ghiselin de Busbecq, y entre los músicos y artistas de su corte. La etiqueta de la corte de Fernando, como la de Carlos, seguiría las costumbres borgoñonas.[183]

Fernando llevó a cabo una deliberada política de integrar a la nobleza en sus nuevos dominios, favoreciendo los matrimonios entre la nobleza austríaca y bohemia,[184][185]​ la dispersión de sus intereses a lo largo de los diferentes territorios[186]​ y el uso de comités y asambleas generales que reunieran ambas dietas.[184]​ Se preocupó también de que sus propios hijos, especialmente su sucesor Maximiliano (nacido en 1527), aprendieran diferentes lenguas de sus dominios incluyendo el italiano, alemán, checo y húngaro.[62]

Los retos pendientes[editar]

Sin embargo, y pese a que con las reformas fiscales de Fernando llegaría con el tiempo a duplicar la recaudación obtenida,[52]​ los magros austríacos no daban para sufragar los efectivos movilizados para la guerra en Hungría. Fernando trató de introducir contribuciones excepcionales para financiar la defensa contra los otomanos (Türken Steuer, aprobadas en 1524, 1526 y 1529) y para cubrir el déficit, recurrió a la ayuda de su hermano Carlos, a fundir las joyas y tesoros que había dejado su difunto cuñado[187]​ y a endeudarse con los Fugger.[188]​ Buscando mejorar sus ingresos, Fernando expandió su monopolio estatal sobre la sal a Bohemia, que era uno de los mayores territorios de Centroeuropa sin minas de sal propias.[189]​ Implementar este esquema impositivo le obligó a tratar de evitar las importaciones de sal desde las minas del sur de Polonia. También intregró las actividades mineras en Bohemia y Croacia[190]​ dentro de los esquemas que ya había organizado en Austria.

Sería en Bohemia donde primero intentó dar pasos para centralizar la administración. Desde 1528 trató de limitar la gran autonomía de los burgos y municipios en el reino.[146]​ Contaba con el apoyo de pequeñas dinastías en auge como los ya mencionados señores de Hradec, pero también con los señores de Weitmühl, los de Pernštejn, los Popels de Lobkovicové y los Berkas de Dubá, que encontraron oportunidades de carrera en la burocracia real.[146][139]​ Con ellos, fue limitando el poder de los municipios y de los principales magnates. Entre otras cosas, se apropió para la corona de las rentas de las minas de plata y la ceca de Joachimsthal,[146]​ cuyo dueño, el conde de Schlick, había muerto en la batalla de Mohács. También trató de evitar la extensión del anabaptismo en Bohemia y Silesia, expulsando a Caspar Schwenckfeld y Jacob Hutter. En Silesia Fernando aprovecharía la muerte en diciembre de 1528 de Casimiro II de Teschen para tomar los ducados de Glogovia y Troppau.

El contraataque de Zápolya[editar]

Transilvania[editar]

Después de que Francisco I de Francia, el rey de Polonia Segismundo I Jagellón el Viejo, el papa Clemente VII y muchos otros rehusaran ayudar a Zápolya, éste acudió ante el sultán turco Solimán. El 27 de enero de 1528 firmó un tratado con él y, aunque un nuevo intento de recobrar el trono fue derrotado por las tropas de Fernando en marzo de 1528 en Szina, en junio Zápolya obtuvo una victoria en la batalla de Földvar gracias a las tropas valacas y moldavas vasallas de los otomanos. Todo ello arruinó el plan de Fernando de zanjar las deudas generadas por la campaña entregando a sus acreedores las minas de sal de Transilvania.[19]​ La victoria en Földvar y la represión subsiguiente en Transilvania acabó con el apoyo de los sajones y sículos a Fernando.

Pedro Perenyi, cuyas posesiones familiares en el condado de Temes lindaban con Transilvania y que había tenido fricciones con los sajones, también se pasó al partido Zápolya.[180]​ Con simpatías en Polonia y entre nobles como los Kostka y los Drugeth, Zápolya también se aseguró localidades en la Alta Hungría en los condados de Zemplen y Ung o la región de Považie. Siendo típico que las campañas otomanas empezaran en primavera, Fernando pasó el verano de 1528 explorando alianzas para contener la posible contraofensiva turca. Su hermano Carlos, enfrascado en su guerra con Francia, rechazó invertir más recursos en Hungría y Fernando tanteó posibles alianzas con Polonia, Inglaterra, Escocia o el papado.[191]​ En octubre el ban de Croacia, Iván Karlović, derrotó en Belaj con fuerzas croatas y carniolas una incursión de fuerzas irregulares turcas pero sin que hubiera intervenido el ejército otomano.

Medalla con el retrato de Fernando, fechada en 1529.

Fernando fue fijando su corte en Viena en una posición más alejada de la primera línea y céntrica a sus diferentes intereses, frente al mayor uso de Innsbruck y Wiener Neustadt en los comienzos de su reinado. Para Bohemia, Fernando designó capitanes y gobernadores que detentaban la representación del rey cuando no estaba presente. En Hungría, Fernando aprovechó la muerte del nádor o palatino Esteban VII Báthory para evitar de facto el cargo y nombrar un gobernador (locumtenens palatinalis) de designación regia pero sin el carácter vitalicio del título nádor.[192]​ También volvió a involucrarse en la política imperial, en paralelo a la húngara.

La dieta de Espira de marzo de 1529, en la que participó como representante de su hermano el emperador, fue un fracaso. Fernando, frustrado con el avance del luteranismo tras las concesiones de las dietas anteriores, mantuvo una línea dura contra los protestantes pese a las recomendaciones de Carlos, centrado en Italia, y Erasmo, que para enojo de su pupilo tenía puntos comunes con los protestantes.[193]​ Ese mismo año, la primera guerra de Kappel terminó con una victoria protestante frente a los cantones católicos suizos que Fernando respaldaba,[142]​ en buena parte por la falta de apoyo de Carlos V, ocupado con los conflictos en Italia.[194]​ Más éxito tuvo Fernando en Zagreb, donde fuerzas hispanogermanas derrotaron al obispo partidario de Zápolya esa primavera.[195]

La campaña de Solimán[editar]

En el verano de 1529 un numeroso ejército otomano, que según las crónicas alcanzaba el cuarto de millón de soldados y tres cientos cañones.[196]​ invadió el reino húngaro y barrió a las fuerzas de Fernando en Hungría. En Eslavonia y el sur de Hungría, las promesas turcas de parar las incursiones de años previos y devolver áreas fronterizas causaron que la región volviera a respaldar a Zápolya si bien Croacia siguió respaldando a Fernando. Fernando mientras, siguiendo el consejo de su tía, evitó el enfrentamiento en campo abierto contra un enemigo tan superior en fuerzas.[197]​ Fernando en cambio congregó en Linz a las dietas austríacas y a la dieta de Moravia, logrando la aprobación de levas generales.[198]​ La dieta bohemia, a diferencia de estas, se negó a desplazarse a Linz por lo que Fernando se trasladó personalmente a Praga.[199]

Grabado contemporáneo del sitio de Viena, mostrando a las tropas turcas acampadas frente a los muros de la ciudad (Museo de Viena).

La capital de Buda fue tomada por Solimán a principios de septiembre y entregada a Juan I. El cambio de suertes en el conflicto trajo un cambio de lealtades entre los nobles húngaros, perdiendo el bando fernandino a Tomás Nádasdy, que fue capturado durante la toma de Buda y pronto se cambió al partido del rey Juan I de Hungría. Solimán continuó tomando Tata, Estrigonia, Komárom y Gyor antes de llegar ante Viena.

Fernando afrontó su mayor prueba con el sitio de Viena que siguió, si bien él personalmente permaneció en Praga en negociaciones con la dieta bohemia. El asedio finalmente terminó con una victoria austríaca gracias a la efectividad de las contraminas de los defensores y el impacto de las inclemencias meteorológicas sobre los sitiadores. En octubre, tras fracasar un último y costoso asalto a gran escala, los otomanos se retiraron de Viena ante las noticias de que se estaba congregando un ejército imperial para liberar la ciudad. La dieta bohemia en Praga había aprobado finalmente sumarse a la campaña y Carlos, tras la firma de la paz de las Damas en agosto, se había trasladado a Espira y había logrado la movilización de los príncipes imperiales para levantar el sitio.

La victoria en el sitio sería un gran símbolo para Fernando en el futuro, que usaría para presionar a las dietas en favor de nuevas ayudas bélicas.[200]​ Con ayuda bohemia y moravia, Fernando comenzó la reconstrucción de la ciudad, que había sufrido un incendio en 1525 y había quedado asolada por el sitio. Fernando comenzó con la modernización del Palacio Imperial de Hofburg, antiguo castillo medieval.[201]​ Pese al éxito militar Fernando perdió a su principal general, el conde Nicolás de Salm, por las heridas sufridas durante el sitio. Los Habsburgo también mandarían un embajador en 1529 a la Persia safávida, rival de los turcos en el Este, para tratar de abrir un segundo frente, si bien la alianza no terminó de dar frutos.[202]

En 1530, tras la retirada de Solimán, una contraofensiva de Fernando retomaba algunas ciudades fronterizas como Gyor y Komárom. Sin embargo, en diciembre fracasaba un sitio de Buda liderado por Wilhelm von Roggendorf, dejando en manos de Juan I la mayor parte de Hungría. Pese a que la situación bélica se estabilizó tanto Fernando como Juan I de Hungría aún reclamaban la corona y la totalidad del reino.

Sin embargo, aunque no se produjo ninguna división formal de Hungría, de facto el dominio húngaro de Fernando se limitó a lo que organizó como Baja Hungría (las ciudades mineras eslavas del noroeste con el área alrededor de Presburgo, Nitra y Trenčín con las ricas minas de cobre de Besztercebánya propiedad de mercantes de Augsburgo como los Fugger,[19]​ actual Eslovaquia Occidental), los condados fronterizos entre Austria y el lago Balatón (Estrigonia, Komárom, Moson, Gyor, Sopron, Vas y, parcialmente, Zala) y la Croacia alrededor de Zagreb, protegida por una línea de fortalezas que pasaba por Varasdin, Sisak, Bihać y Senj.[165]​ Zapolya mientras reinaba en el centro y el oriente del reino como vasallo de los turcos, que pusieron a Alvise Gritti como primer ministro para mantener su influencia en el país.

La frontera militar[editar]

Grabado de Lorenz Stör mostrando dos jinetes turcos con cautivos de una de sus expediciones en Austria Interior, c. 1530

Además, el imperio otomano lindaban directamente a través de sus dominios en Bosnia con la Croacia de Fernando. Las fuerzas regulares turcas estaban suplementadas por los akıncı, soldados irregulares que vivían del botín y cuyas expediciones eran habituales incluso en tiempos de paz. En los años previos ya habían llegado desde Bosnia a Croacia, Carniola y Carintia y en 1530 se vivieron nuevas incursiones en Croacia.[195]​ Los obispos de Senj y Zagreb se pasaron al partido fernandino ante el miedo a las incursiones turcas en Croacia, si bien hasta 1534 aún mantuvieron una posición ambivalente.[203]

Especialmente en este sur croata, se creó una frontera militar,[204]​ donde Fernando expropió las fortalezas de la nobleza croata y húngara de la zona por motivos bélicos,[205]​ construyó nuevas fortificaciones actualizando los castillos medievales a baluartes aptos para la guerra con artillería (gracias a ingenieros italianos como Domenico dell'Allio) y asentó a colonos en condiciones favorables en la frontera a cambio del compromiso de su servicio militar.[206]​ Graz, Laibach, Agram (Zagreb) y Viena fueron usadas como depósitos de armas para esta frontera.[65]

Aprendiendo de las lecciones de Viena, Fernando persuadió a las dietas de sus dominios austríacos para sufragar parte de los gastos de secciones de la frontera que servían como defensa avanzada de sus estados aunque las tropas y fortificaciones estuvieran fuera de su territorio. Con ello pudo complementar los recursos de los que disponía en Croacia y Hungría. No logró sin embargo el apoyo de la dieta imperial, reacia al creciente poder habsburgo.[195]​ Entre otras medidas para obtener fondos adicionales, Fernando recibió un préstamo del patrimonio de su esposa y los Habsburgo devolvieron Haguenau y Kaysersberg al Palatinado como pago por sus deudas con ellos, reservándose un derecho de recompra. Felipe del Palatinado-Neoburgo había dirigido junto a Salm la defensa de Viena y la casa del Palatinado volvía a estar alineada políticamente con los Habsburgo. Pese a todo ello, las deudas de Fernando con sus banqueros crecían[207]​ y los Fugger, que tras una bancarrota de los Hochstetter en 1529 habían pasado a ser los principales financiadores de los Habsburgo, terminaron embargando en 1530 las rentas napolitanas del testamento de su abuelo aragonés.[19]

El leal Jurišić fue nombrado capitán de Rijeka, con mando sobre las defensas del sur de Austria. Para neutralizar la amenaza de incursiones navales otomanas desde Obrovac se construyó en 1530 un castillo en la costa en Bakar, un importante puerto entre Rijeka y Senj, lo que fue seguida por la expropiación de las fortalezas de los Frankopan en la comarca costera de Vinodol y el desarrollo en Senj de una guarnición costera con soldados austríacos.[165]​ Al sur, el exclave de Klis seguía en manos croatas gracias al uscoco Petar Kružić. Desde Senj la línea zigzabeaba en el interior siguiendo el curso del río Una, en cuyas orillas se encontraban los castillos del lugarteniente de Fernando en Croacia, Ivan Karlović, (Mutnik), de su cuñado Nicolás III Zrínyi (Zrin, Kostajnica), de varias ramas de los Frankopan (Brinje, Tržac) y destacadas fortalezas reales como Ripač, Bihać, Krupa y Otočac.[203]​ Las fortalezas reales fueron dotadas de fondos para su defensas mientras que algunas fortalezas nobiliarias como Brinje fueron confiscadas por Fernando con el permiso del sabor croata para organizar la defensa.[165]​ Tras la desembocadura del Una en el Saba, la línea cubría las ciudades de Sisek y Zagreb gracias a fortalezas entregadas por Fernando al ban Karlović como Medvedgrad, Lukavec y Rakovec. Otros castillos de esa zona, como Cetin o Slunj, estaban en manos de ramas de los Frankopan.

Para consolidar esta frontera, Fernando asentó a uscocos (eslavos de la Bosnia y Croacia otomanas que habían formado bandas en la costa aún libre del dominio turco),[208]​ refugiados croatas y serbios que huían del avance turco en Sirmia y Eslavonia, y valacos[209][65]​ (poblaciones de lengua romance de los Balcanes y el Danubio, habitualmente de tradición trashumante).[nota 2]​ La primera oleada de dichos colonos comenzó en la década de 1530, con las poblaciones desplazadas de los últimos avances turcos en Bosnia y el sur de Croacia. Muchos se asentarían en la Croacia aún en manos de Fernando pero también en Hungría Occidental y Austria Oriental, dando lugar a los croatas de Burgenland. Numerosos croatas habían tomado parte en la defensa de Viena de 1529 y volverían a participar en la defensa contra las siguientes campañas turcas contra las posiciones en el Danubio. En la propia Croacia, el asentamiento de estas poblaciones era vital dado que la defensa contra las incursiones irregulares se articulaba en torno al refugio en las fortalezas, que los akıncı no podían tomar al carecer de la artillería del ejército profesional, y la insurrectio o leva temporal convocada por el ban entre los habitantes de las cercanías para emboscar a los incursores, especialmente cuando el botín o las fortalezas los frenaban.

Rey de Romanos[editar]

Ascenso al trono y estabilización[editar]

Elección como rey de romanos[editar]

Grabado de Fernando I, por Barthel Beham (c. 1531)

Mientras, la división entre luteranos y reformistas en Alemania y la vuelta del papa a la alianza con los Habsburgo en el tratado de Barcelona permitieron a Carlos ser por fin coronado en 1530. Aunque su hermano Carlos ya se había servido de Fernando como representante y defensor de su política en el imperio durante sus largos periodos de ausencia, fue a partir de esta coronación imperial en febrero de 1530 que se comenzó a desarrollar el reparto pactado entre hermanos. En septiembre Carlos le confirió formalmente el título de archiduque de Austria en una ceremonia según el Privilegium Maius, una falsificación de sus antepasados que pretendía igualar el estatus de Austria con el de los electores.[210]

Materializando los acuerdos previos con su hermano Carlos, Fernando fue finalmente elegido como rey de Romanos por los electores el 5 de enero de 1531 si bien sufrió a la oposición a su nombramiento de los principales líderes protestantes, Felipe de Hesse y Juan Federico de Sajonia,[211]​ a los que se sumaron en la alianza de Saalfeld sus enemigos católicos, los duques de Baviera. El resto de electores apoyó el nombramiento, que al igual que la elección de Carlos fue acompañada de sustanciosos pagos[212]​ financiados por los Fugger, banqueros de Fernando.[19]​ El 11 de enero era coronado como rey de romanos según el ceremonial imperial. Desde ese momento pasó a gestionar con más protagonismo los asuntos imperiales en nombre de su hermano, cada vez menos presente en el Sacro Imperio.[213]

En febrero de 1531 se formó una liga protestante en Esmalcalda que aglutinaba a la oposición a los hermanos Habsburgo. En esa complicada situación, Fernando afrontó en junio de 1531 la sucesión del último duque piasta de los ducados de Opole y Racibórz, que había dejado como heredero al margrave Jorge de Brandeburgo-Ansbach. Incapaz de abrir un nuevo frente y acosado por las deudas, Fernando aceptó la herencia como prenda de un importante préstamo del margrave. En Hungría mientras la guerra estaba estancada. Fernando trasladó la Cámara de Cuentas húngara y su gobernador de Buda a Presburgo en 1531, que pasó a actuar como la capital de facto de la Hungría Real de Fernando.[214]​ En el Danubio, se creó una flota de sloops con base en Kómarom, que sufrió una derrota inicial frente a las más numerosas embarcaciones de Juan I pero sin consecuencias territoriales.

En octubre de 1531, sin embargo, los cantones suizos católicos vencieron en la segunda guerra de Kappel, lo que trajo la muerte del reformador religioso Ulrico Zuinglio y el predominio católico en los valles alpinos de la frontera occidental de Fernando.[194]​ Con eso y con la muerte en abril de 1532 del histórico líder de los campesinos anabaptistas tiroleses, Michael Gaismair, asesinado por dos soldados que deseaban cobrar la recompensa que Fernando había ofrecido, se alejaron parte de las amenazas sobre sus dominios.

La paz en Hungría[editar]

Fernando seguía pese a ello acosado simultáneamente por los luteranos en los dominios imperiales y por los otomanos en Hungría. Sufrió la presión de los protestantes demandando una paz con los turcos[215]​ en la dieta de Ratisbona de abril de 1532. Políticamente, los príncipes imperiales rechazaban aportar fondos para intereses de los Habsburgo fuera del imperio mientras que religiosamente Lutero creía que los turcos eran el castigo de Dios por la corrupción de la iglesia, lo que hacía la lucha contra los turcos de los Habsburgo un desafío a Dios.[215]​ Los príncipes protestantes sumaron a su causa a las potencias vecinas enemistadas con los Habsburgo. En mayo, el embajador francés concluyó una alianza con ellos en Scheyern, sumándose a Federico I de Dinamarca, que había depuesto al cuñado de Fernando, Cristián II. A cambio de mantener las ayudas económicas para la guerra contra los turcos, Fernando concedió en julio de 1532 la paz de Núremberg prometiendo respetar las conversiones mientras no se celebrara un concilio como se había pedido en Espira.[216]​ Su propio hermano Carlos le alentó, ante la falta de fondos para mantener el esfuerzo bélico, a buscar la paz con los turcos.[165]​ Para el final de la guerra, Fernando llegó a deber casi un millón de florines a los Fugger.[19]

Los hermanos Fernando y Carlos, en una medalla de 1532.

Mientras, las fuerzas de Fernando abortaron una segunda campaña contra Viena con una victoria estratégica en el sitio de Güns en agosto de 1532. La fortaleza, bajo el mando de Nicolás Jurišić, demoró tanto el avance otomano contra Viena que los ejércitos imperiales congregados hicieron a los turcos suspender la campaña, lo que fue seguido por una aplastante victoria imperial sobre las fuerzas turcas en retirada en la batalla de Leobersdorf en septiembre. En general, la costosa línea de defensa sur en Croacia logró durante las siguientes décadas impedir incursiones turcas contra Carniola y Austria.[217][167]​ Fernando redobló sus esfuerzos de obtener una alianza con los safávidas enviando una nueva embajada en 1532.[202]​ Mientras, el mar dio varios triunfos a los Habsburgo: los uscocos de Fernando quemaron en septiembre la fortaleza de Solin, cercana a Klis, y el condottiero Andrea Doria, que recientemente se había pasado al servicio de Carlos V, abría un frente en la retaguardia otomana con la toma en otoño de Patras y Corona.

Con un creciente peligro persa en su frontera oriental,[165]​ Solimán accedió primero a una tregua en enero. La tregua dio tiempo a Solimán para afrontar el problema de las fortalezas griegas que Andrea Doria había tomado, cuyo destino era negociado a cambio de acabar la guerra en Hungría. Pese a las pretensiones de Fernando y la necesidad de desviar recursos a Grecia y la frontera oriental, Solimán se negó a abandonar a Zapólya por haberle dado su palabra. Mientras Fernando a su vez seguía tomando medidas para reforzar la frontera sur. Así se ordenó al gobernador de Istria que asentara a morlacos, un grupo valaco, para reforzar la posición.[218]

Finalmente Solimán y Fernando llegaron a una paz con mediante el tratado de Constantinopla de junio de 1533, que confirmó la división de facto del reino húngaro a cambio del acuerdo de un tributo de 30.000 florines. El tratado fue una humillación diplomática de los Habsburgo, dados la negativa otomana a reconocer el título imperial de Carlos como igual al padishá turco, y el hecho de que Fernando hubo de entregar las llaves de Estrigonia como muestra de derrota,[219]​ sólo para que Solimán pudiera devolvérselas en apariencia de generosidad. Solimán pudo entonces centrarse en campañas contra Persia[220]​ y contra Corona, a cuya guarnición española permitiría sin embargo evacuar la ciudad. Fernando volvería a mandar otra embajada a Persia a 1533, con la que los Habsburgo trataban de establecer una alianza que contrarrestara en el futuro la creciente cercanía entre otomanos y franceses.[202]

La paz en el Sacro Imperio[editar]

Ulrico de Wurttemberg fue otro destacado enemigo de Fernando. Durante doce años (1522-1534) intentó recuperar el ducado de Wurttemberg en manos de Fernando. Fernando hubo de ceder en 1534, aunque mantendría durante las décadas siguientes sus propias aspiraciones a recuperar el ducado.

Ahuyentada la amenaza turca, la política imperial mantuvo ocupado a Fernando en 1534. El depuesto Ulrico de Wurtemberg seguía reclamando el ducado de Wurtemberg y durante su exilio había logrado el respaldo del líder protestante Felipe de Hesse. En enero de 1534 Francia, que llevaba años interesada en Felipe como líder mercenario en el Imperio, respaldó a ambos tras una entrevista con Felipe en Bar-le-Duc y en febrero la Liga de Suabia, fragmentada en los últimos años entre católicos y protestantes, se disolvió dejando a Fernando sin aliados en su frente occidental. En mayo, 24.000 soldados invadieron el ducado de Wurtemberg defendido por apenas 11.000 soldados de las guarniciones de Fernando en Austria Anterior dirigidas por Felipe del Palatinado-Neoburgo. Tras ser derrotadas las fuerzas de Fernando en Lauffen el día once, Ulrico recuperó al fin el ducado mientras el emperador Carlos rechazó intervenir en favor de su hermano Fernando en un intento de mantener la paz en el imperio. Héricourt, en manos de Salamanca desde los sucesos de 1525, quedó como una plaza estratégica para evitar que la amenaza se extendiera contra el Franco Condado de Carlos o el condado de Ferrette de Fernando, si bien Salamanca deseaba vender el señorío por los costes de mantenimiento y los Habsburgo hubieron de subsidiarle.

Finalmente se llegó el 29 de junio a la paz de Kadan que zanjó el conflicto de Wurtemberg al admitir como duque a Ulrico bajo un vasallaje nominal a Fernando y la aceptación de Fernando como rey de romanos por los protestantes.[18]​ En la misma paz se negoció la exclusión de los temas religiosos de las competencias del Tribunal de la Cámara Imperial, dado que los bienes eclesiásticos en territorios protestantes se convertían ante el tribunal en una disputa partidista por su composición católica. Dicha paz no sólo evitó que los príncipes protestantes se aliaran con potencias extranjeras mientras Enrique VIII estaba creando la iglesia anglicana,[18]​ sino que también previno que los estados católicos usaran ese mecanismo para controlar obispados en el imperio como podía ser el caso de Baviera con Augsburgo, cerca de la frontera de los estados de Fernando.[18]​ Desde ese año Fernando recuperaría una política más conciliadora con los luteranos, llamando a su lado a predicadores erasmistas como Friedrich Nausea.

Fernando también tuvo éxito ese mismo año en ganar la alianza de los duques católicos de Baviera Guillermo IV y Luis X, que volvieron al partido imperial. Los duques eran hermanos de Sabina de Baviera, la mujer de Ulrico cuyo maltrato había causado originalmente la deposición del duque. Eran además fervientes católicos, frente al protestantismo que traían Felipe de Hesse y Ulrico. Pese al conflicto dinástico precedente, tras una entrevista en Linz de los hermanos con Fernando en septiembre se llegó a un entendimiento.[221]

Los duques de Baviera aceptaron así el nombramiento de Fernando como rey de romanos, renunciaron a sus reclamaciones sobre el trono de Bohemia y sobre Kufstein e indemnizarían a su hermano Ernesto por su renuncia a la herencia.[221]​ A cambio, se pactó una alianza política como principales potencias católicas en el sur de Alemania tras el final de la Liga de Suabia sellada con el compromiso de la segunda hija de Fernando, Ana, con su heredero Teodoro, con la concesión de que la casa de Baviera heredaría Austria en caso de extinción de la línea masculina de los Habsburgo.[221]​ También se mantuvieron las exenciones aduaneras a los productos bávaros,[221]​ críticas al ser Austria y Baviera competidoras en el mercado de la sal.[222]

El matrimonio no se ejecutaría por la temprana muerte de Teodoro en 1534 y pronto surgieron diferencias entre Fernando y los duques de Baviera. Fernando era partidario de una política contemporizadora con los luteranos mientras que los duques de Baviera eran partidarios de una línea dura católica ante el auge que el luteranismo estaba teniendo en el sur de Alemania tras la introducción de la reforma en Würtemberg. Pese a ello, la entrevista de Linz supuso un reordenamiento de las alianzas en el sur del imperio y los duques respaldarían a los Habsurgo desde entonces.

Una última fuente de distensión para Fernando fue la muerte en septiembre de 1534 del ambicioso Alvise Gritti. El representante de los otomanos en Hungría había acumulado poder en el país hasta el punto de que los nobles húngaros creían que aspiraba a la corona para él mismo. Había sido además un importante eslabón en los intentos de cerrar una alianza franco-otomana y en alentar a los príncipes protestantes contra los Habsburgo para tratar de crear un segundo frente que permitiera otra ofensiva de Solimán. Sin embargo su intento de hacerse con el poder frente a la nobleza húngara causó un levantamiento contra él que terminó con la muerte de Gritti y sus hijos.

Política imperial[editar]

Página del receso de Viena, que zanjaba las disputas entre el los archiduques de Austria y los arzobispos de Salzburgo (Archivos Estatales Austríacos).

En 1535 Fernando afrontó la cuestión de Salzburgo. Los arzobispos de Salzburgo, eran príncipes con inmediación imperial y por ende independientes de las posesiones del archiduque de Austria. Sin embargo, eran los propietarios de diversos castillos en Estiria, enclavados en los dominios de Fernando. Si esas localidades se consideraban parte de Salzburgo en vez de propiedades en Estiria, estarían exentas de la ley y, significativamente, de los impuestos del ducado de Fernando. En base a eso, sus contribuciones habían sido irregulares en los años anteriores, habitualmente dependiendo del apoyo eclesiástico a Fernando en cada momento dado. Sin embargo, el sitio de Güns de 1532 había evidenciado lo crítico que el sistema defensivo sufragado por los estados de Estiria era para todos y las demandas de que las localidades se integraran en el sistema fiscal estirio iban en auge.

Fernando había obtenido en enero de 1535 un acuerdo con el obispo de Bamberg, también dueño de propiedades en Carintia y Estiria, en el que el obispado confirmaba sus exclaves como parte de los ducados austríacos. Finalmente, Fernando logró en octubre de 1535 el receso de Viena, que zanjaba las propiedades de Salzburgo en Estiria como feudos del ducado y por ello, parte de su dominio. Como parte del acuerdo también se zanjó la primacía austríaca al nominar al obispo de Gurk en Carintia, que sería elegido dos veces por Austria frente a una por Salzburgo.

Ese octubre de 1535 también se vio marcado por la muerte del último Sforza, recomenzando los conflictos en Italia. Pese a los proyectos de Fernando, su hermano Carlos finalmente reclamó para sí el ducado de Milán, comenzando una nueva guerra en la que Francia a su vez ocuparía el Piamonte. Los Habsburgo llegaron, mediante un pacto en Trento en 1535 a una paz con la república de Venecia. Como parte de esta paz, Fernando aceptó un arbitraje para establecer los límites, que terminó con la devolución de Aquilea a su antiguo patriarca. Mientras, en Croacia la dieta amenazó con nombrar a otro rey si Fernando no garantizaba la defensa contra los turcos.[223]

Política doméstica[editar]

Respecto a sus propios estados, Fernando aprovechó la paz para continua el desarrollo de un estado que cohesionara sus dominios. Uno de sus grandes logros fue profesionalizar su administración, introduciendo en sus dominios el concepto de jurista profesional frente al empleo de clérigos en la burocracia.[224][225]​ En 1535 se construyó un edificio para la regencia de Ensisheim en Alsacia, desde la que se gestionaba la parte más occidental de Austria Anterior, y en 1536 se celebró un parlamento en Altdorf como primera asamblea conjunta de sus dispersos territorios suabos. Las negociaciones con los estados eran complejas y Fernando sólo logró del parlamento suabo una fracción de los impuestos que pedía. Tanto la diputación alsaciana como la suaba dependían de la regencia de Innsbruck, que pese a la pérdida de Wurtemberg seguía tratando de consolidar sus dominios en la zona. Entre otras medidas, los gobernadores de Fernando en Suabia trataron de mediatizar las abadías de Weissenau y Weingarten y las aldeas imperiales de Leutkircher Heide así como apoderarse de las tierras de la recientemente desaparecida casa de Werdenberg.

El castillo de Presburgo (Bratislava) fue desde 1536 la sede de la administración húngara de Fernando. El edificio actual es fruto de una reforma de Fernando en 1552.

Al este, en 1536 se aprobó el traslado de la dieta húngara de Székesfehérvár, sede tradicional pero ocupada por Zápolya, a Presburgo, en el territorio bajo su gobierno. Las negociaciones con la nobleza no eran menos difíciles aquí. Sus intentos de que la dieta de Bohemia y las de los estados austríacos también se celebrara en la misma localidad que la húngara fueron rechazados por la oposición de todas las asambleas.[146]​ Fernando también hubo de limitar las competencias del Hofrat a sus dominios austríacos, respetando los sistemas judiciales de Hungría y Bohemia. En Austria, los estados le exigían garantizar la libertad religiosa a cambio de aprobar los necesitados impuestos para aliviar sus finanzas.

Fernando también expandió y embelleció sus capitales en el periodo de 1533-1537. En el castillo de Praga, residencia de verano preferida de su mujer creó unos jardines reales de estilo italiano[146][226]​ con un palacio para ella, además de promover el Obora Hvězda como parque forestal para la caza. En su palacio de Innsbruck, que seguía siendo la residencia de sus hijos, Fernando acometió una reforma y expansión tras haber sufrido incendios en los años previos.

Particularmente en Viena, Fernando creó una corte estable acometiendo la reconstrucción del Hofburg, antiguo castillo habsburgo, como palacio imperial tras la devastación de los sitios. En la ciudad se produjeron obras hidráulicas culminando las obras del Hofburg con la inauguración de una fuente en Burggasse así como la creación de unos jardines o Lustgarten y una segunda reforma de su universidad como centro cultural pues tras el sitio apenas quedaban treinta estudiantes. Fernando fue asimismo un conocido mecenas y coleccionista e instaló un gabinete de curiosidades para sus colecciones de arte y curiosidades con Wolfgang Lazius como curador y Jakob Seisenegger como pintor oficial de la corte.

Pese a ello, fue un periodo de profunda precariedad económica para Fernando y su familia, que vivieron incluso estrecheces personales.[227][80]​ Particularmente problemáticas fueron sus finanzas húngaras, pues no solo estaba la mayor parte del país en manos de Zápolya, sino que los dominios de Fernando estaban centrados en los territorios que su hermana, la reina viuda María, retenía como dote detrayendo sus impuestos de la hacienda real. Aunque María había sido nombrada por Carlos V en 1530 gobernadora de los Países Bajos, no había recibido rentas para financiar su nueva corte por lo que seguía financiándose de los dominios de Fernando, lo que causaba conflictos entre los hermanos.[228]​ Adicionalmente, las minas de cobre de Besztercebánya habían sido concedidas a los Fugger en época de Luis II y Fernando había empeñado buena parte de los ingresos reales como censos para financiar la pasada guerra, debilitando aún más la capacidad recaudatoria del reino.

Una muestra de la importancia que los Fugger habían alcanzado para el mantenimiento de la administración de Fernando y de Carlos es que fueron ennoblecidos en 1536, con Raymund Fugger siendo nombrado conde de Kirchberg, Weißenhorn y Marstetten mientras que Hans Fugger fue nombrado señor de Glött. Aunque las aldeas eran originalmente dependientes del margraviato de Burgau, los Fugger fueron designados como príncipes imperiales.

La recuperación de Hungría[editar]

Diplomacia[editar]

Fernando de Habsburgo, retratado por Jan Cornelisz Vermeyen.

Desde 1536, Fernando fue logrando diplomáticamente una serie de éxitos en Hungría. Nobles que como Nádasdy habían terminado en el bando de Zápolya tras la última guerra fueron reconciliándose con él, lo que trajo un incremento de su influencia en Eslavonia (siendo Nádasdy nombrado ban de Croacia por Fernando) y Zala en Hungría suroccidental, donde se encontraban los estados de su mujer. Veszprém, en la Hungría central entre Austria y el Balatón fue recuperada gracias al obispo Tomás Szalaházi, partidario de Fernando que no dudó en recurrir a la fuerza en Tihany para restablecer el control de su diócesis. Al norte, Mikuláš Kostka se pasó al bando fernandino tras la muerte de su hermano ampliando la influencia habsburgo en Považie (Sztrecsény, Litova, Zsolna) así como Ferenc Bebek (Krasznahorka, Fülek, Salgó, Boldogkő, Szádvár). Su general Leonhard von Völs, hijo del gobernador del Tirol del mismo nombre y veterano del sitio de Viena, encabezaba a las tropas de Fernando en el norte y llegaba hasta Tokaj en la Alta Hungría.[180]

Juan Zápolya mientras consolidó su control de la Alta Hungría. En 1536 impuso su autoridad sobre Kassa,[180]​ ciudad que pese a haber sido partidaria de Fernando había quedado rodeada por los dominios de Juan desde la campaña otomana. También retomó el castillo de Tokaj, que en manos de Gaspar Serédi era otro enclave aislado de Fernando. Contaba con el apoyo de Juan Podmanitzky (Aszód), rival de los Kostka, y los Drugeth (Zemplen) en la zona.

Fernando también perdió ese año el apoyo de Valentín Török de Enying, que había ocupado las posesiones de otros nobles en Hungría Occidental y estaba convirtiéndose en un señor semiindependiente.[229]​ Notablemente, estaban en juego los estados del fallecido Esteban Bathory en Varazdin, los de Ivan Karlović en Eslavonia y los de los Kanizsay. Todas estas familias no habían dejado hijos varones aunque sí hijas y hermanas casadas con rivales de Törok como los Nádasdy o los Zrínyi. Incluso con estos avances zápolya, Fernando pasó de recaudar impuestos en siete condados húngaros a hacerlo en una quincena.[230]

El conflicto en Dalmacia[editar]

A pesar de estos acontecimientos en Hungría, la atención turca había estado centrada en el mar tras la victoria de Carlos V en la jornada de Túnez de 1535. Buscando contrapesar a los Habsburgo, habían logrado una alianza franco-otomana en 1536 para colaborar en Italia y el Mediterráneo.

La fortaleza de Klis, en la costa dálmata, fue refugio de bosnios y croatas que huían del avance otomano.

Fernando se vio envuelto por las tensiones por la piratería en el Adriático y la guerra irregular que los uscocos llevaban contra los gobernadores otomanos. La situación se agudizaba dado los perennes problemas de fondos de Fernando, que hacían que muchas guarniciones cobraran sus sueldos con considerables retrasos y tuvieran que recurrir a actos de piratería o bandidaje para complementar sus ingresos.[231]​ Esta piratería en el Adriático fue un foco de fricciones a tres bandas entre Fernando, la república de Venecia y los otomanos.[232]​ Fernando mostró cierta connivencia, pues no solo permitía sostenerse a las guarniciones sino que había generado una lucrativa economía en Senj que pagaba notables impuestos por la venta del botín.[232]

Así Klis, puerto nominalmente croata pero exclave en territorio turco desde la toma de Bosnia por los otomanos en 1463, se había convertido en un foco de piratería que los otomanos redujeron en un asedio entre 1536 y 1537. Pese a los intentos de Fernando de salvar la plaza con apoyo papal,[233]​ finalmente se entregó la fortaleza a los turcos, evacuándose a la guarnición y a la población a Senj, donde engrosaron los uscocos de Fernando. Estos nuevos pobladores no solo permitieron que el desarrollo del puerto continuara, sino que también se asentaron colonos en los montes Žumberak en la frontera croata.[234]​ Los otomanos continuaron su campaña por Dalmacia con la guerra turco-veneciana (1537-1540), donde los estados italianos y los Habsburgo apoyaron a Venecia con acciones como Préveza (1538) o Castelnuovo (1539).

En 1537 Fernando también tuvo que preocuparse por Bohemia, con profundos problemas religiosos. En la dieta bohemia de marzo de 1537 Fernando aprobó la compactata, un acuerdo que admitía en Bohemia el utraquismo, versión moderada del husismo local, en un intento de reintegrar a este sector junto a los católicos.[235]​ También avanzaba el luteranismo y en 1537, el duque piasta Federico II de Legnica, gran promotor de dicho credo en Silesia y sin hijos, firmó un contrato para que sus dominios pasaran a su muerte a manos del margrave Hohenzoller de Brandenburgo, destacado líder luterano vecino de la corona bohemia. Los estados que le vendía incluían los ducados de Legnica, Wohlau y Brzeg.

Eslavonia y el fracaso de Osijek[editar]

Medalla con el retrato de Fernando en 1537, obra de Hans Reinhart el Viejo.

En octubre de 1537, un intento de Fernando de retomar Osijek, en la frontera eslavona, fue aplastado en la batalla de Gorjani gracias a la falta de provisiones de Katzianer por la colaboración de Törok de Enying con los otomanos y el escaso apoyo del obispo de Zagreb. Varios generales de Fernando como Pavle Bakić o Ludovico Lodron fallecieron en la batalla mientras que Katzianer, general en jefe a cargo de Croacia, huyó. La presencia fernandina en Požega colapsó generando otra oleada de refugiados en la frontera croata.[229]​ Su derrotado general en jefe, Johann Katzianer, fue arrestado por el fracaso, pero escapó y trató de organizar una conspiración contra Fernando con apoyo turco antes de ser capturado y ejecutado por Nicolás IV Zrínyi, noble croata que representaba la línea más antiotomana en Croacia y que desde entonces se convertiría en uno de los hombres de confianza de Fernando. Fernando con el tiempo aprobaría su adquisición de los estados de los Karlović y nuevas donaciones para permitir a Zrínyi financiar su lucha contra los otomanos.

Dicho fracaso militar supuso importantes cambios en el enfoque de Fernando. Así, además de recuperar al héroe de Güns, Nicolás Jurišić para la frontera sur, reorganizó la maquinaria militar austríaca con un consejo militar en Ptuj en 1538.[205]​ Este consejo se dedicó a coordinar los recursos, la inteligencia y asegurar comunicaciones entre las distintas fuerzas, especialmente entre los destacamentos enviados por los estados germanos y las fuerzas locales croatas y húngaras.[236]​ En los años siguientes, Nicolás II de Salm, hijo del héroe de 1529, iría transformando ese alto mando en un organismo moderno que reemplazara como mando militar al ban de Croacia, gobernador de origen feudal.[237][238]​ Probablemente influyera también la muerte ese año de su favorito, el obispo Bernhard von Cles pues, aunque fue sustituido por el jurista Georg Gienger von Rotteneck, Fernando nunca volvió a concentrar tanto poder en una misma persona y fue evolucionando a organismos más colegiados. Notablemente, Fernando dejó vacante el cargo de canciller y sólo nombró vicecanciller a von Rotteneck.

La muerte de Juan Zápolya[editar]

Bona Sforza, c. 1540, fue un personaje recurrente en la vida de Fernando. Heredera del ducado de Bari y pretendiente al de Milán, ambos aspiraron de jóvenes a un estado en la turbulenta Italia del siglo XVI y se terminaron casaron según las alianzas pactadas en 1515 por Maximiliano I, pasando a reinar en estados vecinos. Pese a ser suegra de dos de las hijas de Fernando, Bona siempre reclamaría sus derechos en Italia negados por el hermano de Fernando y por las propias aspiraciones de este.

La debilidad militar también hizo a Fernando buscar una solución diplomática hasta que en febrero de 1538 Juan y él firmaron un tratado en secreto en Nagyvárad. El acuerdo, alcanzado tras largas negociaciones con el primer ministro de Zápolya, Jorge Martinuzzi, se basaba en el principio compartido de la unidad del reino. Puesto que Juan I no tenía hijos, ambos reconocieron sus dominios de facto[239]​ y Fernando le reconoció como rey a cambio de ser reconocido como heredero de Zápolya.

Ante la superioridad bélica otomana, Fernando se desplazó a Bohemia para solicitar nuevos recursos a las dietas y sellar alianzas con los príncipes imperiales vecinos en Sajonia y Brandeburgo. Particularmente importante le era el apoyo de los Hohenzollern, pues el matrimonio de Beatriz de Frangepán, duquesa húngara, con Jorge de Brandeburgo-Ansbach había dejado a estos con importantes intereses en Silesia y Hungría mientras que la rama principal de la dinastía, ahora dividida entre Joaquín II y su hermano Juan de Brandeburgo-Küstrin habían adquirido en las generaciones previas propiedades en Silesia (Crossen) y Baja Lusacia (Cottbus). Fernando aceptaría finalmente en 1537-1538 la incorporación a Brandeburgo-Küstrin de Crossen y tendría en los margraves de Brandeburgo un aliado clave para sus próximas campañas.

En mayo Fernando visitó Dresden para sus negociaciones con Sajonia. En la Baja Lusacia emitió el Privilegium Ferdinandeum, asegurando los derechos de la provincia a cambio del apoyo de su dieta contra los turcos. En su única estancia en Lusacia, prosiguió por Bautzen y Görlitz, en la Alta Lusacia. Finalmente fue a Breslau, donde convocó a la dieta silesia sin lograr avances dado que la división entre protestantes y católicos hacía que ambos bandos recelaran de mandar sus fuerzas fuera de sus fronteras ante el temor de que su ausencia fuera aprovechada por sus rivales.

En paralelo a la diplomacia de Fernando y pese al pacto de Nagyvárad, la reina de Polonia Bona Sforza, enemistada por los Habsburgo al tener reivindicaciones dinásticas sobre Milán, acordó en febrero de 1539 el matrimonio de su hija Isabela con Juan I en búsqueda de un heredero para la dinastía húngara.

No sólo en Hungría se intentó esta aproximación negociada. En paralelo, los Habsburgo revalidaron en marzo de 1539 la paz con los luteranos en el tratado de Fráncfort. Pese a ese tratado hubo conatos de conflicto en octubre cuando Fernando intervino militarmente en favor del monasterio de San Ulrico de Augsburgo, que había dejado de cobrar los diezmos de Haunstetten por la extensión de la reforma. La liga de Esmalcalda, en cambio, apoyó a las ciudades protestantes del sur de Alemania como Ulm, Memmingen, Heilbronn y Estrasburgo. Al año siguiente, Carlos se desplazó a Gante para acabar con una revuelta localista. Fernando se reunió con él en la ciudad flamenca en febrero, reafirmándose en mayo el acuerdo entre hermanos sobre la herencia. En junio y julio de 1540 Fernando lideraría el coloquio religioso de Haguenau, tratando de llegar a una solución diplomática a la división entre católicos y protestantes en el Sacro Imperio.

Pese a todos estos planes, pocos días antes de que Juan I muriese el 17 de julio de 1540, su esposa Isabela Jagellón de Hungría dio a luz a Juan Segismundo de Zápolya, a quien Isabela y el primer ministro Martinuzzi hicieron coronar inmediatamente faltando al pacto con Fernando.[240][241][242]

La ofensiva de Fernando[editar]

Pese a la coronación, Fernando reclamó en agosto el cumplimiento del tratado de Nagyvárad. Sus fuerzas avanzaron hacia Hungría reclamando el trono y volviendo a ocupar amplias partes del reino. Fernando contaba con el recobrado apoyo de la nobleza húngara, particularmente de Tomás Nádasdy, Franjo Frankopan, Pedro Perényi, Ferenc Bebek y Esteban Ráskay, decepcionada por la influencia de Martinuzzi sobre el rey y, especialmente, su control de las rentas reales.[243]​ La muerte ese año de František Drugeth también supuso el cambio de partido de sus hermanos. La nobleza húngara esperaba que los Habsburgo, tanto Fernando propiamente como su hermano Carlos, gran enemigo de los otomanos, pudieran a cambio proteger Hungría de los turcos.[244]

Martinuzzi en cambio recurrió a pedir ayuda al imperio otomano,[245]​ y al padre de Isabela, Segismundo I Jagellón el Viejo. Fernando apostó por mantener su juego de alianzas mandando otra embajada a los safávidas, que seguían en guerra con los turcos, en 1540[202]​ y tratando de mantener la entente Habsburgo-Jagellón. Igualmente envió ante Solimán a su embajador, Jerónimo Laski, para informarle del tratado con Juan I.[246]​ En octubre las fuerzas de Fernando tomaron numerosas ciudades como Visegrád, Vác, Pest, Tata o Székesfehérvár pero no lograron entrar en Buda.

Mientras que Segismundo no quiso perturbar las alianza que había sellado con Maximiliano para contener a Moscovia, Solimán encarceló a Laski, siguiendo la costumbre turca de hacer a los embajadores responsables de los actos de sus señores, y envió al ejército otomano en respuesta.[180]​ Con el renovado apoyo de los vasallos otomanos, el infante Juan Segismundo fue coronado por la dieta de sus dominios húngaros. Francia mientras se alineaba con los otomanos gracias al trabajo de su embajador Constantinopla, Antonio de Rincón, si bien evitó inicialmente intervenir directamente para evitar el escándalo de apoyar a una potencia musulmana contra el emperador. Incapaces de combatir en más frentes, los Habsburgo mantuvieron una actitud conciliadora durante el fracasado coloquio de Ratisbona de principios de 1541 entre protestantes y católicos en el Sacro Imperio.

Fernando mientras volvió a intentar tomar Buda en mayo de 1541 gracias al apoyo del margrave Joaquín II de Brandeburgo, infructuosamente.[247]​ La llegada del ejército otomano en agosto hizo que la campaña fuera un fracaso, muriendo su general Wilhelm von Roggendorf. La ciudad de Buda fue finalmente tomada por los turcos en septiembre, que con la creación del eyalato de Budin comenzaron a ocupar parte de Hungría. Isabela, Juan Segismundo, Martinuzzi y buena parte de la alta nobleza húngara fue capturada por Solimán en la toma de la capital y finalmente liberadas como gobernadores de los distritos de Hungría Oriental en su nombre. Törok de Enying quedó sin embargo rehén de Solimán.

La guerra contra los otomanos[editar]

Fernando finalmente convocó a las dietas austríacas y bohemias en busca de de levas e impuestos para sostener una guerra abierta contra los turcos. Significativamente el noble austríaco protestante Hans von Ungnad medió entre Fernando y la dieta en Linz, logrando la aprobación en octubre de un paquete de impuestos plurianual para financiar tres años de guerra a cambio de garantías religiosas en Austria. La dieta bohemia aprobaría posteriormente en Praga contribuir igualmente a la guerra, repartiendo las cargas. Entre otras medidas, Fernando también empeñó el ducado de Glogovia a Federico II de Legnica y cedió al elector de Sajonia la abadía de Dobrilugk en la Baja Lusacia en pago de deudas, lo que sumado al apoyo de los margraves de Brandenburgo le garantizaba paz y apoyo desde el norte.

A todo eso se sumó un subsidio imperial aprobado en 1541 y que se revalidaría año a año durante la guerra a cambio de prórrogas de la tregua religiosa y cesiones políticas y económicas. En las negociaciones con la dieta del Sacro Imperio, Fernando ganó aún más importancia en el imperio como mediador entre los príncipes y Carlos, igualmente necesitado de subsidios para enfrentar sus guerras en el Mediterráneo e Italia. Fernando se distinguió especialmente como patrón de la pequeña nobleza suaba, que no tenía representación directa en la dieta imperial. Los esfuerzos exteriores de los Habsburgo quedaban sin embargo divididos pues Carlos V primó el teatro mediterráneo frente al apoyo a su hermano en Hungría,[248]​ con un fracaso en octubre en Argel.[249]

La aproximación diplomática de Fernando llegó el 29 de diciembre de 1541 al tratado de Gilău con Martinuzzi, bajo el que se recuperaba el acuerdo de Nagyvárad.[250][180]​ Los Zapólya y la nobleza húngara decepcionada por la ocupación turca de Buda combatirían a los otomanos a cambio de respetar un principado de Juan Segismundo en la Alta Hungría y Transilvania. No todos los nobles húngaros mostraron su apoyo, con algunos tratando de jugar a varias bandas entre los Habsburgo, los Zápolya y los turcos. Los Podmanitzky de Aszód, Matías Basó desde Murányalja o los Bebek en Alta Hungría operaron como señores cuasiindependientes y fueron focos de bandidaje y moneda falsa. Otros magnates como Perenyi, Martinuzzi y Pedro Petrovics trataban de medrar en el conflicto. Así, Pedro Perenyi celebró un cónclave en mayo de 1542 tratando de organizar una conspiración. Fernando le detuvo y le confiscó los castillos de Tata, Estrigonia y Visegrád mientras que otros como Eger en Hungría Oriental pasaban a Zapólya o castellanos independientes.[251]

El sitio de Pest de 1542, por el grabador italiano Enea Vico.

En junio de 1542, Fernando volvió a intentar tomar Pest con el continuado apoyo de Joaquín de Brandenburgo, de nuevo sin éxito.[247]​ Sólo gracias a la intervención de Nicolás Zrínyi durante la retirada se evitó una derrota estratégica. El fracaso de Fernando en tomar Pest hizo que para diciembre de 1542 los Zápolya renegaran del acuerdo de Gilău. Los otomanos a su vez rechazaron firmar la paz sin la entrega de las fortalezas alrededor de la capital. Fernando mantuvo sin embargo su esfuerzo diplomático firmando en enero de 1543 un pacto secreto con el príncipe de Valaquia Radu Paisie, vasallo de los otomanos, para tratar de abrir un segundo frente a los turcos.

En la dieta de Besztercebanya de ese año, los estados húngaros entregaron a Fernando fortalezas en la frontera que ya no podían mantener, en un esquema similar al de la frontera croata. Escaso de fondos, Fernando muchas veces las empeñó a nobles leales como Zrínyi (en la linea del Una y en Eslavonia), Hans von Ungnad (en Varazdin al sur del Danubio), Andrés Bathory (Babocsa, en la otra orilla del Danubio), Nadasdy (Nagykanizsa) o el arzobispo de Estrigonia Pablo Várdai (Érsekújvár al norte) a cambio de que estos las repararan y dotaran. Se apostó por la llegada de ingenieros militares italianos, que introdujeron los últimos avances en la técnica bélica. Así al ya presente Domenico dell'Allio, que se encontraba trabajando en la fortaleza de Varaždin (Stari grad) se sumaron otros como Pietro Ferrabosco.

En otro paso hacia la futura organización militar que los Habsburgo retuvieron durante siglos, Fernando dividió la frontera húngara en las capitanías de Cisdanubia y Transdanubia. Poco a poco, el consejo militar liderado por Salm fue integrando las fuerzas enviadas por los estados austríacos y las de la dieta húngara, como ya había pasado en Croacia. Zrínyi, que había sido en los años pasados el líder del sector más antiotomano fue nombrado ban de Croacia en sustitución de Pedro Keglević, cuya posición contra los turcos era vista como ambigua en la corte de Viena.

La internacionalización del conflicto[editar]

Solimán I, aquí retratado por Tiziano, fue un peligroso adversario de Fernando. Realizaría personalmente campañas contra Hungría en 1521, 1526, 1529, 1532, 1541, 1543 y finalmente en 1566. Buena parte de la política exterior de Fernando se dedicó a tratar de contrarrestar la superioridad militar del ejército otomano.

La guerra se internacionalizó por la alianza franco-otomana y el estallido de la guerra italiana de 1542-1546.[252]​ Además de los conflictos directos entre Francia y España, tanto Francisco I de Francia, en apoyo de los turcos,[253][254][255]​ como Carlos V, en apoyo de Fernando,[256][257]​ enviaron tropas a la guerra por Hungría. Pese a ello, para el emperador Carlos la hegemonía en el Mediterráneo e Italia eran prioritarias frente a Hungría, que sacrificó en el gran juego estratégico cuando fue menester.[248][258][119]

En Hungría fueron los turcos los que siguieron avanzando en 1543 tomando Pécs, Székesfehérvár, Somogyvár, Kaposvar, Tata, Estrigonia, Siklós y Szeged, en la Hungría central alrededor de Buda, y Valpó, Atyina, Daruvar y Bjelovar en la frontera eslavona, si bien la guerra de posiciones resultante con el sistema fronterizo organizado tras 1541 evitó más peligros contra Viena. La línea croata en el río Una se extendía al norte con Virovitica y Čazma en Eslavonia entre Sisek y el río Drava, lo que seguía a la otra orilla del río con Babócsa y Nagykanizsa, que resistió un sitio en mayo, hasta el lago Balatón. Al norte del lago, Veszprém, Gyor y Komárom continuaban hasta el Danubio y Érsekújvár al norte de este último cerraba la ruta por los valles de los ríos Nitra y Vag. Algunos autores han sugerido que Solimán evitó deliberadamente una nueva campaña a gran escala contra Viena, ya que la experiencia de 1529 y 1532 hacía suponer que tal amenaza permitiría a Fernando reclutar un nuevo ejército entre los príncipes imperiales.[259]

La situación tampoco era completamente favorable a los otomanos. El noble húngaro Imre Werbőczy mantuvo sus fortalezas en el condado de Tolna, lo que obstaculizaba las líneas de suministro otomanas a Buda. En agosto el ban de Croacia, Pedro Keglević, derrotó una fuerza otomana en Otočac, junto a Senj, mientras Fernando reunía un ejército contra Estrigonia. Sin embargo, con la falta de apoyo de las dietas bohemias y moravias no logró lanzar una nueva ofensiva en la zona del Balatón. En septiembre, con la llegada del otoño y después de que su caballería tártara sufriera una derrota frente a Zrínyi en Vásárhelyi, Solimán dio por finalizada su campaña. Pese a ello, su gobernador aún logró tomar Brezovica en Eslavonia en noviembre y el parlamento croata reclamó la extensión de la frontera militar a Eslavonia.

En paralelo la armada turca pasó a apoyar a los franceses en sus campañas en Italia contra los aliados de los Habsburgo durante el sitio de Niza de 1543. Buscando estrechar vínculos con sus aliados italianos, Fernando prometió a su hija Catalina con Francisco III Gonzaga, duque de Mantua y marqués de Montferrato.[260]​ Junto con el Milanesado en manos de Carlos, esos aliados protegían la frontera meridional de sus estados y la campaña del conde de Enghien de 1543 también amenazaba los dominios de Fernando. Notablemente, ese año cayó por traición la fortaleza de Marano, que fue vendida por un condottiero a la República de Venecia para gran enojo de Fernando.[261]​ En 1544 la derrota de Cerisoles mostró que la posición Habsburgo en el norte de Italia seguía sin ser hegemónica y un contraataque para retomar Marano fracasó, aunque Fernando sí logró recuperar Aquilea.

La tregua de 1545[editar]

División de Hungría hacia 1544-1545 tras la toma del centro del país por los otomanos y la estabilización del conflicto en la Alta Hungría.

En 1544 los otomanos terminaron de crear un cinturón defensivo en torno a Buda con la toma de Visegrád, Nógrád y Hatvan.[180]​ Ese mismo año el ambicioso Valentín Török de Enying, que había sido encarcelado por el sultán, renunció a los dominios que había establecido en Hungría Occidental a cambio de ser liberado. Aunque parte de ellos fueron efectivamente ocupados por los turcos, que establecieron feudos para timariots en Hungría, otras partes volvieron a manos fernandinas. Notablemente, Fernando recuperó la fortaleza de Szigeth al norte del Danubio, que protegía la ruta a Viena mientras Pécs estviera en manos otomanas.[262]

Ambos bandos sin embargo tenían otras preocupaciones aparte de Hungría. Ese mismo año Fernando, alarmado por la extensión del luteranismo recuperó el ducado de Glogovia en Silesia de manos del protestante Federico II de Legnica. En el sur, la ciudad de Augsburgo se enfrentó con él por su apoyo a predicadores luteranos en Mindelaltheim, parte de Burgau.[263]​ Sin embargo, Fernando se impuso gracias a que su posición legal como soberano del territorio hizo que la Liga de Esmalcalda rechazara apoyar a la ciudad.[264]​ Martinuzzi celebró mientras en agosto una dieta de la Hungría Oriental que consolidaba el dominio Zápolya de Transilvania y de la Alta Hungría oriental tras suprimir revueltas internas mientras que Solimán se centraba en deponer a Radu Paisie en Valaquia y tenía otra escalada fronteriza contra Persia.[265]​ Fernando intentó ya en 1544 negociar una tregua sin éxito. Sin embargo, la paz de Crépy en septiembre supuso el fin de los conflictos entre los Habsburgo y Francia en Italia, lo que hizo que los franceses mediaran entre sus aliados otomanos y Fernando, esperando poder recuperar diplomáticamente Milán con una boda con una hija de Fernando.[266]

En mayo de 1545, los turcos derrotaron a Zrínyi en Konjšćina (Moslavina en Eslavonia), aunque las fuerzas croatas se refugiaron en el castillo y los turcos no lograron tomar Ustilonje. En Hungría la situación no era mejor, con las fuerzas otomanas tomando Döbrököz, última posición de Werbőczy en Tolna. Pese a ello, Nagykanizsa volvió a sobrevivir a otro sitio impidiendo amenazas a Viena. Finalmente, Fernando firmó una humillante tregua en 1545.[267]​ El reino húngaro quedó dividido de facto, ahora en tres partes: una occidental bajo el control de los Habsburgo, con escasos avances con respecto a la paz de 1533, una porción central bajo dominio otomano, verdaderos vencedores de la guerra, y un reino Zápolya ahora reducido a una Hungría oriental en torno a la Alta Hungría, el voivodato de Transilvania y los condados vecinos (Temesvar, Hunyad, Bihar, Maramaros), bajo tutela otomana[250]​ y enfrentado a Fernando en una pugna por reunificar Hungría.

Las guerras en el Sacro Imperio[editar]

Los intentos diplomáticos y la campaña suaba[editar]

La paz de Crépy en Italia en 1544 y la tregua con los turcos en 1545 permitieron a los Habsburgo responder a la creciente amenaza protestante.[241]​ El cambio de política también fue acompañada en 1544 por un cambio de vicecanciller, sustituyendo Johann Ulrich Zasius a Georg Gienger von Rotteneck. En diciembre de 1545 comenzó el Concilio de Trento destinado a plantear una contrarreforma de la Iglesia Católica para responder a los conflictos en aumento. Tras ciertas disputas sobre la sede, se decidió realizar el concilio en Trento, al ser la frontera entre Italia, próxima al papado, y los terrenos alemanes de los protestantes. Se encontraba asimismo en un obispado autónomo, pero fuertemente vinculado a los dominios tiroleses de Fernando.

El conflicto exacerbó también los problemas religiosos internos en Bohemia, donde la nobleza checa seguidora de la Hermandad de Moravia simpatizaba con los protestantes y el descontento contra la política centralizadora y procatólica de Fernando crecía. En mayo de 1546 Fernando anuló la venta de los ducados de Legnica, Wohlau y Brzeg al margrave luterano de Brandenburgo. El incumplido contrato de los Hohenzoller con el duque seguiría sin embargo siendo esgrimido por estos en los siglos siguientes.

Grabado mostrando un consejo de guerra imperial en 1546, durante la campaña del Danubio. El personaje central es el conde de Salm, hijo del general de Fernando que había defendido Viena en 1529 y futuro general de Fernando durante la campaña de Hungría de 1548-1550.

Pese a estas negociaciones, en el verano de 1546 estalló el conflicto en Suabia cuando los fuerzas protestantes amenazaron Augsburgo. Los protestantes sobrepasaron a las fuerzas católicas en el sur del Imperio, sitiándolas en Ingolstadt. Sin embargo las disensiones internas en el bando protestante impidieron un acuerdo para atacar los dominios de Fernando, que se mantenía formalmente neutral. Gracias a estar el paso del Tirol bajo control de Fernando, se pudieron congregar las fuerzas de Guillermo IV de Baviera, fuerzas imperiales de Carlos desde los Países Bajos y las fuerzas pontificias de Octavio Farnesio desde Italia. En julio, los Habsburgo formalmente proscribieron a los principales líderes protestantes por haber depuesto al católico Enrique V de Brunswick-Luneburgo en contra del derecho imperial, dando comienzo a una guerra abierta.

Los Habsburgo neutralizaron tras ello a los principales príncipe protestantes en el sur de Alemania como Federico II del Palatinado e impusieron multas y límites al control municipal luterano en las ciudades imperiales de Augsburgo y Ulm. Entre los resultados de la campaña de 1546 estuvo la sumisión del protestante Ulrico de Wurtemberg con el que, pese a los deseos de Fernando de recuperar el ducado, Carlos firmó el tratado de Heilbronn en el que a cambio de fuertes multas, su abandono de la liga y una humillación diplomática le confirmó en el trono. La decisión comenzó un periodo de progresivo distanciamiento entre los hermanos.[268]​ Felipe de Hesse permaneció oponiéndose a los Habsburgo, si bien había consumido sus recursos y dejó de ser una amenaza activa.

La creación de una coalición imperial y la campaña sajona[editar]

Tras los éxitos católicos en Suabia, la resistencia protestante se centró alrededor del elector Juan Federico I de Sajonia en el noreste. Particularmente, la actividad diplomática de Fernando en octubre de 1546 fue crítica para tejer una red de alianzas en Alemania, ganándose entre otros al duque Mauricio de Sajonia, primo de Juan Federico. Además de sus negociaciones con Federico, Fernando casó a sus hijas Ana con Alberto V de Baviera, prominente líder católico en el Imperio con el que Fernando buscaba consolidar lazos, y María con Guillermo de Jülich-Cléveris-Berg, rico duque protestante que con esta alianza se reintegraba a la paz del tratado de Venlo.

Sin embargo Fernando sufrió la rebelión de parte de la nobleza checa, que apoyaba al bando protestante en una guerra en sus mismas fronteras. Dicha nobleza, encabezada por el burgrave de Praga como su líder, se negó a sumarse a las fuerzas congregadas con Mauricio, ejemplo que fue seguido por la Liga Lusacia de la Alta Lusacia y que se terminó extendiendo a la Baja Lusacia y Moravia.

Medalla con el retrato de Fernando, fechada en 1547.

A principios de 1547 nació Juana, última hija de Fernando, falleciendo su amada mujer Ana Jagellón de Hungría y Bohemia el 27 de enero por complicaciones derivadas del parto. Fernando, muy unido a su mujer, no se volvería a casar.[174][269]​ Tanto Fernando como sus hijos mayores Maximiliano y Fernando participaron personalmente en la campaña de 1547, con Maximiliano empezando a intervenir personalmente en la política habsburgo. Por ello, y dada su reputación de cercano a los protestantes, Fernando y Carlos pactaron su boda con su prima María de Austria y Portugal y un periodo de estancia como regente en España. La relación entre padre e hijo se iría complicando en los años siguientes, con Maximiliano reclamando más dinero para su corte o mostrando recelos con la participación de su hermano Fernando en el gobierno.

Para poder realizar la campaña, Fernando negoció con los turcos la extensión de la tregua vigente con el tratado de Adrianópolis. La paz consolidaba la situación de facto y cerraba a favor de Fernando los principales puntos en disputa, como los antiguos dominios de Perenyi[251]​ y Törok de Enying,[270]​ a cambio de un tributo de 30.000 florines anuales. Eso dejaba a ambos bandos libres para combatir en el Sacro Imperio y Persia, respectivamente.[271]​ La muerte en marzo de 1547 del otro gran rival de los Habsburgo, Francisco I de Francia, mantuvo la paz en la frontera occidental de los Habsburgo permitiéndoles continuar su foco en el Sacro Imperio.

En marzo Carlos y Fernando reunieron sus fuerzas en Bohemia, suprimiendo a la nobleza bohemia rebelde y acorrolando al elector de Sajonia. La guerra terminó ese año con una victoria católica en dicha campaña en la batalla de Mühlberg en abril de 1547, que forzó la capitulación de Wittenberg. Poco después era capturado el otro gran líder protestante, Felipe de Hesse, aunque las ciudades luteranas de la costa norte alemana lograron resistir a los ejércitos imperiales con una postrera victoria en la batalla de Drakenburg. Pese a que la victoria dejó a los Habsburgo sin rival en el imperio, la brecha entre los hermanos continuó creciendo por las discrepancias sobre como tratar a los protestantes derrotados y por el intento de Carlos de replantear la sucesión imperial que se había pactado en 1531 al elegir a Fernando rey de romanos.[272]​ Su hermana María de Hungría fue empezando a actuar como mediadora entre ambos.[273]

El interim de Augsburgo[editar]

La situación en Sajonia tras la capitulación de Wittenberg (1547), con los avances de Fernando (en verde) y Mauricio (en rojo). El ducado de Sagan aparece indicado en rojo, pues sería transferido a Fernando en 1549 dentro unos reajustes fronterizos.

El subsiguiente interim de Augsburgo de 1548, que revocaba las concesiones a los luteranos de dietas previas, fue un intento de restaurar el orden imperial tras la victoria católica. Los términos de la paz depusieron a la rama ernestina del electorado de Sajona en favor de su primo Mauricio, de la rama albertina.

En la frontera entre Bohemia y Sajonia, Fernando y Mauricio se repartieron la baronía de Schwarzenberg, aunque el reparto detallado requería negociaciones en los años siguientes. Otro gran beneficiado fue Enrique IV de Plauen, noble con propiedades en Bohemia y Sajonia, y que como canciller de Bohemia había sido el embajador de Fernando en las negociaciones con Mauricio. Enrique amplió sus posesiones en Vogtland, en la frontera entre Bohemia y Sajonia, recuperando las tierras en Sajonia que habían sido de su padre y recibió el título de príncipe. Fernando también recuperó las tierras de la abadía de Dobrilugk en Lusacia, que Sajonia había tomado en 1541 como compensación por el impago de deudas bohemias.

Fernando, como rey de Bohemia, también reorganizó la situación en Silesia. Tomó para la corona el ducado de Sagan, que estaba igualmente en manos de la rama sajona derrotada, y se hizo con la regencia de los ducados de Opole y Racibórz, del margrave de Ansbach de apenas 5 años de edad Jorge Federico de Brandeburgo-Ansbach, en reemplazo del protestante Alberto de Prusia. El último gran piasta, Federico II de Legnica, había mientras muerto en 1547 y Fernando confirmó la sucesión por sus hijos luteranos, Federico III y Jorge pero redimiendo para la corona el ducado de Münsterberg.

El rey Fernando I, en 1548, por Lucas Cranach el Viejo.

En Bohemia, siguió una represión del sector protestante, destacando la encarcelación del obispo Jan Augusta, y una centralización de la administración, en la que dejó a su segundo hijo Fernando como virrey.[13][186]Praga, la Liga Lusacia y otros municipios bohemios vieron recortados sus poderes tradicionales[274]​ y muchas de sus propiedades confiscadas.[275]​ Además de multas para financiar la campaña, Fernando introdujo un impuesto sobre la cerveza que supuso desde entonces una importante financiación para la corona independientemente de la dieta. Fernando también introdujo una corte de apelaciones (rada nad apelacemi) dependiente del rey sobre los tribunales de las ciudades y los señores feudales, creando una justicia regia.[276]

Significativamente, Fernando introdujo un rango principesco en la jerarquía nobiliaria bohemia, para dar cabida a los nuevos territorios de Enrique en Plauen y como posible encaje para los ducados silesios, pese al histórico rechazo que los nobles checos habían mostrado a ello por miedo a que debilitara el poder de la pequeña nobleza en la dieta.[277]​ La nueva posición de Enrique supuso un conflicto con los condes de Rosenberg, que hasta entonces tenían una posición preferente después del rey en jerarquía nobiliaria.

La represión tras la victoria en Bohemia ha sido considerada por algunos autores como una de las principales manchas en el reinado de Fernando,[278]​ si bien otros han señalado que fue suave comparada con las consecuencias de las previas guerras husitas y otros han señalado que se buscaron vías de integrar pacíficamente al sector utraquista moderado.[146]​ En los años siguientes, muchos municipios irían recuperando poco a poco sus privilegios tradicionales.

No sólo se produjeron cambios en el norte. Fernando también añadió a sus dominios Constanza en Suabia, antigua sede de un obispado que había abandonado la ciudad al convertirse en territorio luterano y que había caído en manos Habsburgo durante la campaña precedente. Asimismo, el condado de Schaunberg, contiguo a la Alta Austria y cuyo soberano se había convertido al luteranismo, perdió su inmediación imperial y quedó vasallo del duque de Austria.

Avances en Hungría[editar]

La campaña de 1549[editar]

La armadura de Fernando I, actualmente en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, fue elaborada para el emperador en 1549 y es tenida por un gran ejemplo de las armaduras de placas usada en el periodo. Sus grabados representan el papel de los Habsburgo en la Europa del siglo XVI.

La victoria contra los protestantes dejó a Fernando con fuerzas disponibles para reanudar la guerra en Hungría desde 1548.[279]​ A eso se sumaba la reciente muerte de Francisco I de Francia, que alejaba el riesgo de nuevos conflictos en Flandes, Borgoña e Italia. Sin embargo, Fernando encontró una oportunidad diplomática dado el enfrentamiento entre la regente Isabela y su ministro Martinuzzi. El segundo se mostró desde 1548 abierto a un compromiso para reunificar Hungría según las bases del pasado pacto de Nagyvárad. Con Solimán embarcado en una campaña en Persia y Segismundo II incapaz de asistir a su hermana por problemas internos,[280]​ la situación era favorable a Fernando.

En general en 1548-1549 se produjo una decisiva reorganización. Se empezó el proyecto de la adecuación de las murallas de Viena con modernos bastiones para la guerra con artillería. Por petición de la dieta de Estiria, se empezó un proyecto similar en Graz, fortificando la colina del Schloßberg. Otras ciudades fronterizas cuyas fortalezas se reforzaron incluyen Fürstenfeld, Bad Radkersburg, Maribor y Ptuj. En Hungría Fernando pactó con su hermana María, viuda de Luis, la reincorporación al patrimonio real de las propiedades que la reina viuda había retenido como su dote en las rica zona minera del noroeste.[281]​ Gracias a un contrato en 1548 para que la casa comercial Manlich actuara como agente comercial, el tesoro imperial volvió a poner en funcionamiento las ricas minas de cobre de Besztercebánya que los Fugger habían abandonado en 1546.

Mientras, las tropas ahora desocupadas, incluyendo fuerzas alemanas bajo el príncipe Nicolás II de Salm, españolas bajo el maestre de campo Bernardo de Aldana, e italianas bajo Giambattista Castaldo, emprendieron una campaña contra los levantiscos nobles Melchor Balassa y Matías Basó, ampliando el dominio de Fernando en la Alta y Baja Hungría y extendiendo su control hasta Léva, Sitno, Csábrágvarbók y Murányalja. El mando militar lo detentaba Salm, favorito de Fernando y que arrastraba intereses personales en la zona dada la participación de su familia materna en la minería en Hungría.[282]​ Finalmente Basó fue capturado y ejecutado en 1549.

Tras esos avances, Fernando llegó a recibir el respaldo de las ciudades de Ecsed o Just, favorables a su bando pese a que los Zápolya retenían la capital de la Alta Hungría, Kossa, junto a otras ciudades como Eperjes, Nagybánya o Munkács. Otras zonas como Tokaj o Eger cambiaban de manos con frecuencia. Esos éxitos dispararon los ingresos de su hacienda húngara, permitiéndole rescatar propiedades reales en el país que habían sido empeñadas para financiar las guerras previas.[283]​ Con esos nuevos ingresos y con los impuestos mediante corvea o trabajo de los siervos, Fernando empezó una nueva campaña de fortificaciones en la frontera norte.[284]​ La colaboración de las tropas profesionales extranjeras también fue vital, pues permitieron crear nuevas fortificaciones pirobalísticas en la ruta entre la Baja, la Alta Hungría y Transilvania como Szolnok.[285][286]

El tratado de Weissenburg[editar]

Isabela Jagellón, aquí retratada por Lucas Cranach el Joven c. 1553, fue hija de Bona Sforza y viuda de Juan Zápolya, ambos grandes enemigos de Fernando. Ella continuaría la disputa por Hungría en nombre de su hijo Juan Segismundo.

Mientras, en Hungría el obispo Jorge Martinuzzi, regente de la reina Isabel Jagellón, había llegado a una situación insostenible al caer en desgracia con la reina y con el sultán otomano. Sin muchas más opciones, se había alzado con el poder en 1550[287]​ y, tras rechazar contraataques turcos, ofreció la corona de una Hungría reunificada a Fernando con el tratado de Weissenburg en julio de 1551. En recompensa, Fernando le confirmó como voivoda de Transilvania mientras que el papa Julio III le nombraba cardenal. Isabel obtuvo la promesa de 100.000 florines así como de los ducados de Opole, Racibórz y Münsterberg, en Silesia,[288]​ con Kassa en Alta Hungría como prenda hasta la recepción de sus nuevos dominios.[289]​ Igualmente su hijo Juan Segismundo se prometería con la hija menor de Fernando, Juana.[288]​ Para ello, Fernando cambiaría esos ducados a Jorge Federico de Brandeburgo-Ansbach, del que era regente, por el ducado de Sagan.

No recibiendo más que una fracción de sus nuevas propiedades silesias por los problemas financieros de Fernando,[290]​ Isabel se refugió con su hijo en la corte polaca de su hermano.[291]​ Si bien el rey de Polonia Segismundo II Augusto Jagellón podía haber asistido a su hermana Isabela contra Fernando, la amenaza de reeditar el antiguo apoyo Habsburgo a Moscú, que bajo Iván el Terrible estaba en auge en su frontera oriental, le llevó a regañadientes a pactar un nuevo matrimonio con Catalina, hija viuda de Fernando, y reeditar la alianza entre los Habsburgo y los Jagellón.[260]​ De nuevo, Fernando se endeudó con los Fugger para pagar la dote del matrimonio[19]​ Un grupo reducido de fuerzas habsburgo fueron llegando a Kossa, Tokaj y Transilvania e instaurando una línea defensiva oriental con Temesvar como bastión clave.[292]

Sin embargo, la presión de los otomanos contra Hungría continuó aunque sin abrir hostilidades a gran escala por la hegemonía Habsburgo del momento. Tras Mühlberg los protestantes habían dejado de ser una amenaza en el imperio y Francia tampoco era una amenaza activa contra los Habsburgo tras la costosa guerra italiana de 1542-1546 y la muerte de Francisco I. Ambos peligros seguían empero tan latentes como el turco. Los luteranos revivieron su alianza en Torgau en mayo de 1551 con la incorporación de un Mauricio de Sajonia decepcionado por la política de Carlos V y especialmente por la prisión a la que habían sido sometidos los líderes protestantes violando los términos de su rendición. Fernando depuso a su vasallo silesio Federico III de Legnica por sumarse a la liga, si bien los protestantes carecían de capacidad militar para desafiar a los Habsburgo en el imperio.

El asesinato de Martinuzzi[editar]

Desde ese mismo verano de 1551 y a raíz de la alianza franco-otomana, Francia y los turcos fueron escalando sus acciones contra los Habsburgo en una nueva guerra en el Mediterráneo con los sitios de Gozo (julio de 1551) y Trípoli (agosto de 1551). El objetivo era revertir el predominio naval de Carlos V tras la toma de Mahdía (1550) como preliminares de una nueva guerra italiana donde Francia y los otomanos se enfrentaran a los Habsburgo.

El asesinato de Martinuzzi por órdenes de Castaldo el 17 de diciembre de 1551

Martinuzzi, en una Transilvania en la frontera y a la que apenas había llegado una vanguardia,[285]​ mantuvo una política ambigua con los turcos. A su carácter intrigante se unía un conflicto personal con Castaldo, que tras la muerte de Salm en diciembre de 1550 había asumido el mando supremo de las fuerzas fernandinas en Hungría.[293]Csanád, ocupada por un contingente serbio, cayó en octubre sin combatir en manos turcas[294]​ y poco después era un noble transilvano el que rendía Lippa sin lucha.[294]​ El voivoda igualmente demoraba la llegada de otro ejército fernandino que bajo el condotiero Sforza Pallavicini venía a reforzar a Castaldo.[295]​ Las fuerzas de Fernando recuperarían pronto Lippa, logrando Martinuzzi una rendición de las fuerzas turcas a cambio de poder evacuar la plaza en buenas condiciones. Similar ocurrió con Csanád, donde sin embargo las tropas habsburgo no respetaron los términos de la rendición. Sospechando que Martinuzzi cooperaba con los turcos, Castaldo ordenó su asesinato con la connivencia del propio Fernando en diciembre de 1551.[296]

Dado que Martinuzzi había sido nombrado cardenal, el asesinato hizo que tanto Castaldo como Fernando fueran excomulgados por el papa Julio III, que por la política italiana había terminado aliando con Francia. Solo después de la muerte de Julio III y la elección de su sucesor Paulo, y de que Fernando enviara una larga acusación ante el papa, detallando 87 cargos contra Martinuzzi con 116 testigos, fue levantada en 1555 la excomunión.[297]

La reactivación del conflicto en el Sacro Imperio[editar]

La sucesión imperial[editar]

Maximiliano, hijo mayor de Fernando, retratado por Antonio Moro en 1550. Tras una estancia con su tío Carlos, en 1552 estaba de vuelta con su padre. Sus deseos de preservar su herencia frente a su primo Felipe acentuaron el conflicto entre Fernando y su hermano.

La ausencia de Carlos había supuesto que Fernando presidiera casi todas las dietas imperiales. Sin embargo, la política religiosa y el plan de Carlos de dejar en herencia a su hijo Felipe la corona imperial, pese a ser Fernando el heredero aparente (tanto por el pacto de Bruselas de 1522 como por su título de rey de romanos)[298]​, fue distanciando a ambos hermanos durante ese periodo de rearme franco-otomano. Si bien es posible que Carlos pretendiera que Fernando ascendiera al trono imperial con Felipe como su sucesor como rey de romanos (dando comienzo a una alternancia en la corona imperial entre ambas ramas Habsburgo),[18]​ la versión considerada más probable en las cortes germanas era que Felipe sería nombrado directamente emperador relegando a Fernando.

El plan era en general visto con desagrado por las cortes alemanas, que veían otro posible emperador extranjero y ausente y, particularmente por los electores imperiales, cuyas prerrogativas eran ninguneadas.[299]​ Para Carlos, nombrar a su hijo Felipe aseguraba que el emperador tenía los recursos para defender al imperio que aportaban los Países Bajos, España e Italia, mientras que Fernando objetaba a lo que era una violación de la legalidad imperial.[300]

El conflicto se agudizó por la posición del hijo mayor de Fernando, Maximiliano. Fernando planeaba repartir sus territorios entre sus tres hijos, lo que ampliaba las desigualdades entre las herencias que esperaban recibir todos los primos Habsburgo.[299][301]​ El carácter de Carlos rara vez había permitido discrepancias en la familia y Maximiliano sentía que su padre siempre sacrificaba sus intereses junto con los de sus hijos ante la voluntad de su hermano.[301][302]​ Desde 1550 Maximiliano había pedido volver al Sacro Imperio, temiendo ser visto en la carrera por el trono imperial como extranjero como había sido el caso de su padre, a lo que Carlos se había opuesto enfrentándose los dos hermanos por el tema.[303]​ Durante un breve periodo en que se le permitió volver en 1550-1551, el joven príncipe sondeó a los electores y a potencias extranjeras como Venecia o Francia para oponerse a los planes de su tío.[304]

Asimismo, Fernando, más pragmático que su hermano, mostró su rechazo a la supeditación que Carlos hacía de la política imperial, tanto en cuanto a mantener la paz interna como en su defensa contra amenazas extranjeras como los turcos, frente a su política borgoñona y religiosa.[305][135]​ Carlos a su vez, en iguales problemas financieros que Fernando, le reprochaba que las contribuciones para la defensa del imperio fueran mayormente a él[302]​ y el poco agradecimiento al apoyo que le había dado durante la reciente guerra de Esmalcalda.[306]​ En 1551-1552 ambos hermanos apenas se hablaban sino a través de su hermana María en los Países Bajos.[307]

Para finales de 1551 un Maximiliano en rebeldía estaba regresando al Sacro Imperio.[308]​ El joven príncipe sería desde entonces el foco de la oposición a los proyectos de su tío en la corte de Fernando.[309]

La crisis de 1552[editar]

Pese la tensión en alza entre los hermanos,[298]​ Fernando siguió desempeñando el papel de intermediario entre los príncipes y Carlos V. Lideró el arreglo del conflicto religioso que resurgía a medida que los príncipes protestantes trataban de revertir la hegemonía católica posterior a Mühlberg. Mientras los Habsburgo se dividían por la herencia, los luteranos trataban de solucionar su debilidad militar con una alianza con Francia en enero de 1552, ofreciendo a esta los Tres Obispados en la frontera renana a cambio de su apoyo. Fernando tuvo un encuentro con Mauricio de Sajonia en abril de 1552 para tratar de encontrar una solución diplomática.

Distanciándose de su hermano Carlos, Fernando empezó a tomar una posición cada vez más independiente en su política imperial. Pese a la traición de Mauricio de Sajonia a Carlos en el episodio de la huida de Innsbruck en mayo de 1552, Fernando continuó las negociaciones de la paz de Passau en junio y julio de 1552.[310][311]​ El electorado de Mauricio era vecino del reino bohemio de Fernando y ambos lograron mantener su relación al margen del conflicto entre Mauricio y el emperador[312]​ si bien Carlos siguió rechazando la paz con su enemigo.[311]​ Las negociaciones de Passau mostraron al propio Fernando y a los estados neutrales más próximos a los rebeldes protestantes frente a un gobierno imperial impopular por ser considerado extranjero.[313]​ Particularmente Fernando se mostró partidario de realizar concesiones religiosas, algo que Carlos siempre rechazó, ganándose con ello el apoyo de muchos príncipes imperiales.[314]

Pese a la línea dura de Carlos, se pactó el 2 de septiembre la liberación de los prisioneros protestantes a cambio de la retirada de su apoyo a Francia. Otro tema zanjado fue la herencia de Ulrico de Wurtemberg, fallecido en 1550 y sobre cuyo ducado Fernando seguían teniendo reclamaciones. Su hijo Cristóbal de Wurtemberg hubo de pagar multas por haber incumplido el ínterim de Ausburgo.

La ofensiva turca de 1552[editar]

Avance otomano[editar]

Fernando I, en armadura

Mientras, los turcos se habían alarmado por el avance de Fernando en Transilvania y en la primavera de 1552 iniciaron una nueva ofensiva. Su campaña fue un éxito, sorprendiendo a un Aldana en el intento de una arriesgada acción contra Szeged en febrero. Los turcos empezaron en abril un sitio contra la principal fortaleza fernandina, Temesvár. Al suroeste y tratando de aliviar la presión contra Transilvania, Zrínyi logró éxitos iniciales en Eslavonia al tomar y demoler fuertes otomanos en Požega como Gradiška,[315]​ aunque el gobernador de Bosnia tenía fuerzas en reserva. Sin levantar el sitio de Temesvár, los otomanos recuperaron el terreno en Eslavonia y contraatacaron sitiando a Zrínyi en Virovitica.[316]

Al noroeste, Vezprém al oeste en junio cayó en manos turcas al desertar parte de la guarnición. Szolnok al noreste también cayó en junio, complicando las líneas de aprovisionamiento a Transilvania. Otras fortalezas cercanas como Eger o Lippa quedaron bajo asedio. Se reclutaron milicias locales (banderia) y Fernando apremió a su hijo Maximiliano, al que había instaurado como gobernador en Hungría, para que se actualizaran las fortificaciones de plazas como Presburgo y Zagreb.[317]​ Congregando los recursos de sus diferentes estados, Fernando envió 7.000 soldados de refuerzo al mando de Erasmus Teuffel a Hungría.

Los turcos continuaron su campaña por la Alta Hungría y varias fortalezas de la primera línea defensiva, comenzando con Drégely en julio, cayeron en cadena cuando las guarniciones, escasas y a menudo sin haber recibido sus soldadas,[318]​ desertaron.[319]​ Las fuerzas de Fernando en el área se mostraron descoordinadas, con Erasmus Teuffel no socorriendo Dregely desde su base en Léva. Germat, Hollókő y Bújak, cayeron así en manos tucas en el norte de Hungría.

Miniatura otomana en el palacio de Topkapi, mostrando las consecuencias de la caída de Temesvar en 1552.

Finalmente en julio capituló Temesvar tras una derrota en Szentandrás. Su caída hundió el frente oriental y sucesivamente pasaron a manos turcas Becse, Becskerek, Arad y Lippa en la Hungría Suroriental.[319]​ El frente pasó a la asediada Eger y Gyula, que siguieron en manos de Fernando. La brutalidad de los tucos con la guarnición de Temesvar, en represalia por los eventos de Lippa del año previo, el riesgo de perder las comunicaciones con Hungría sin Szolnok y los disturbios en Transilvania por el asesinato de Martinuzzi dejaron a Castaldo en una precaria situación.

El fracaso de la línea defensiva en Transilvania llevó a un cruce de acusaciones entre los generales de Fernando, incluyendo un juicio por la nueva rendición de Lippa. Particularmente la caída de Szolnok, clave para las comunicaciones con Transilvania y en la que se habían invertido cuantiosos recursos, fue una decepción en la corte de Viena. Castaldo no sólo tuvo problemas para colaborar con Martinuzzi sino también con su subordinado, Aldana, con el que arrastraba rencillas de las campañas en Alemania.[285]​ Dicho Aldana, a favor del que intervinieron Carlos V y su hijo Felipe, fue condenado.[320]​ En general, parece que las fuerzas de Fernando, con soldadas atrasadas y dirigidas por un Aldana poco acostumbrado a las complejidades de dirigir una fuerza multinacional,[321]​ rindieron pobremente en la línea defensiva que se había ideado.

Poco después, el restante ejército habsburgo en Hungría fue derrotado en la batalla de Plášťovce en agosto. La derrota fue casi total, siendo capturados Teuffel y Pallavicino y cundiendo el pánico en la Alta Hungría y las ciudades mineras. El general turco al mando sin embargo regresó a Buda para recibir órdenes de Solimán sin avanzar más al norte. Ese mismo mes de agosto también capitulaba la guarnición de Virovitica,[322]​ y aunque la intervención de Nádasdy salvó Đurđevac, fue seguida por la caída de Čazma,[323]​ poniendo Zagreb y Sisek en peligro.[324]

El sitio de Eger[editar]

El castillo de Eger, cuya guarnición evitó la derrota de Fernando en la campaña de 1552.

Sin embargo, la guarnición de Eger, comandada por Esteban Dobó, logró vencer contra todo pronóstico en el asedio de 1552 en el norte del país. La fortaleza era clave para proteger la poco fortificada Kassa y evitar el aislamiento de Transilvania y, pese a su inferioridad numérica, la plaza resistió hasta que Mauricio de Sajonia intervino tras la paz de Passau en apoyo de Fernando con un ejército de refresco, salvándola. Esta victoria en Eger supuso un cambio en las suertes bélicas, parando la campaña otomana y dando a Fernando buenas razones para pensar que Hungría aún podía decantarse para su lado.[325]

En octubre una victoria menor de Zrínyi en Biškupac alejaba el peligro de un ofensiva turca contra Croacia[317]​ y en noviembre Radu Ilie Haidăul se hizo brevemente con el trono en el principado de Valaquia con apoyo de las fuerzas de Castaldo en Transilvania, sembrando el caos entre los vasallos otomanos de la zona. Sin embargo, con desavenencias entre Mauricio y Castaldo tampoco hubo nuevos avances a favor de Fernando.[296]​ Con noticias de una nueva ofensiva safávida y de un motín entre las fuerza de su ejército en Oriente en torno a su heredero Şehzade Mustafa, Solimán pactó en otoño otra paz a cambio de un tributo anual.[326]​ Ese conflicto por la sucesión también trajo la caída temporal del poderoso gran visir otomano, Rüstem Pasha, que había sido partidario de mantener la línea más dura en Hungría.

La campaña terminó con el reino Zápolya repartido entre los otomanos, que sumaron a la Hungría otomana el nuevo eyalato de Temesvár y Fernando, que convirtió Eger en un baluarte y pasó a controlar los remanentes de la Alta Hungría y Transilvania bajo amenaza turca. Incluso pese a todas las pérdidas de territorio desde Mohács, algunos autores húngaros sostienen que Hungría era el principal estado por ingresos de Fernando en aquel entonces.[327]​ Otros autores cifran la recaudación de 750.000 florines,[328]​ con estimaciones de la misma magnitud para los ducados austríacos y sólo ligeramente inferiores para las tierras de Bohemia.[329]​ Con unos gastos bélicos que habían llegado a superar el millón y medio de florines anuales, se necesitaban los recursos de los tres territorios para enfrentarse a los turcos.[330]

Pese a la tregua formal, las escaramuzas y conflictos irregulares continuaron a baja escala.[326]​ Fue típico que los gobernadores otomanos cobraran bajo extorsión tributo "voluntario" a localidades en ambos lados de la frontera, para desagrado de los húngaros. Eso adicionalmente supuso disputas internas en la corte de Fernando, pues los aristócratas lejanos a la frontera o en mejor situación solían acusar a los que pagaban dichas extorsiones de pactar con los turcos.[165]​ Asimismo, las fuerzas irregulares prohabsburgo (haiduques) seguían atacando igualmente a las guarniciones provinciales turcas en una guerra de guerrillas[331]​ motivando a veces contraataques de los beyes y pachás turcos contra fortalezas de Fernando pese al armisticio.[326]​ Zrínyi y sus fuerzas, particularmente, siguieron hostigando a los otomanos cuando les fue posible. Para mantener las fortalezas de la frontera, los gobernadores fernandinos también intentaron seguir cobrando impuestos en los antiguos distritos de estas, aunque hubieran quedado en el lado turco de la frontera.

La paz en el imperio[editar]

La reconciliación entre hermanos[editar]

Fernando I de Habsburgo, en un grabado de Martino Rota.

Las relaciones entre Fernando y Carlos continuaban mientras problemáticas. Frente al deseo de Carlos de ganarse a Alberto de Brandeburgo, veterano líder militar que le fue de gran utilidad al emperador contra Francia en el sitio de Metz de 1552-1553 y era uno de sus últimos apoyos en Alemania, la campaña de saqueo de este en Franconia llevó a Fernando a apoyar la liga levantada en su contra en 1553-1554.[311]​ La campaña terminó con el margrave Alberto derrotado a costa de la muerte de Mauricio de Sajonia en 1553. Los estados de Alberto Alcibíades fueron asignados a su pariente, Jorge de Brandeburgo-Ansbach, del que Fernando era tutor. Sin embargo, incluso derrotado Alberto de Brandeburgo Carlos se negó a proscribirlo.[313]

Otro foco de conflicto entre hermanos fue la propuesta de un candidato Habsburgo para desposar a María I de Inglaterra en un intento de ganar otro reino para la dinastía. Fernando propuso a su hijo menor Fernando mientras que Carlos V defendió la candidatura de su hijo Felipe, imponiendose finalmente.[332]​ Su otro hijo Maximiliano siguió mostrando su desagrado con lo que veía como otra imposición de Carlos a Fernando.[333]​ Adicionalmente, el desaire fue visto en las cortes germanas como otro paso en favor de la candidatura de Felipe al trono imperial.[333]

Las diferencias entre Fernando y Carlos continuaron hasta que finalmente Carlos aceptó en 1553 excluir a su hijo Felipe de la sucesión alemana. Incluso aun así Carlos logró imponer ciertas condiciones en favor de Felipe, como la promesa de que fuera nombrado vicario imperial en Italia una vez Fernando fuera emperador.[300]​ Fernando mientras recurrió a medidas como la construcción del cenotafio de su abuelo Maximiliano para enfatizar su herencia imperial.

La paz de Augsburgo[editar]

Recuperándose las relaciones entre los hermanos, Fernando intentó conseguir que Roma permitiese la comunión bajo las dos especies en 1554,[334]​ uno de los puntos doctrinales en disputa entre luteranos y católicos y reivindicación histórica de los utraquistas moderados de sus dominios bohemios.[141]​ Posteriormente, se esforzó en atenuar el conflicto religioso durante las negociaciones de la paz en Augsburgo en 1555. Dado que Carlos V no asistió a las negociaciones, delegando en Fernando por negarse personalmente a aceptar cesiones en cuestiones religiosas,[335][336]​ la resultante paz de Augsburgo de 1555 fue así en gran parte obra suya.[337]

Portada de la edición impresa de los artículos del tratado, (Maguncia, 1555). La paz de Augsburgo es a menudo considerada el mayor éxito de Fernando I,[338]​ poniendo fin a décadas de guerras religiosas en el imperio

En dicha paz se establecieron las bases firmes de entendimiento para los siguientes sesenta años, en lo que sería la victoria final de la política de Fernando I frente a la de Carlos V:[339]

  1. cuius regio, eius religio (según sea la del rey, así será la religión) estableciendo unidad religiosa dentro de un estado. Aquellos que no quisieran seguir la religión oficial eran libres de marcharse, lo que era una innovación en el siglo XVI.
  2. reservatum ecclesiasticum (reserva eclesiástica) sobre los estados eclesiásticos. En ellos la conversión del prelado soberano no forzaría a sus habitantes a tener que convertirse, sino que el prelado deberá abandonar el cargo. La redacción de este punto fue sin embargo menos cuidadosa y su implementación en las décadas siguientes trajo ciertos debates.
  3. Declaratio Ferdinandei (Declaración fernandina), exceptuaba a los caballeros y ciudades que se hubieran convertido antes de mediados de 1520 de los requisitos de unidad religiosa, permitiendo ciertas zonas de religión mixta. Fue un añadido personal de Fernando en el último minuto, atendiendo a los ruegos de familias y caballeros imperiales,[340]​ que introdujo en ejercicio de su autoridad en la Asamblea como delegado del emperador.[337]

Aunque estos principios fueron la base para el futuro entendimiento de luteranos y católicos, quedaban fuera de su alcance las ottas ramificaciones de la Reforma protestante, como el anabaptismo del sur de Alemania, las doctrinas de Calvino y Zuinglo, populares en Suiza, o el menonismo frisio.[341][342]

Después de la abdicación de su hermano Carlos V a finales de 1555, fue finalmente designado por su hermano como su sucesor como emperador. Fernando se mostró más conciliador que su hermano e impulsó la vigencia de la paz que había negociado en Augsburgo. Así, por ejemplo repuso a su vasallo Federico III en Legnica. En 1556 organizó la alianza de Landsberg como coalición entre estados católicos y protestantes,[52]​ sobre la base de la liga multiconfesional que se había levantado contra el margrave de Brandeburgo en 1552. Pese a todo, su énfasis en que los obispos conservaran su autoridad secular siguió dividiendo a ambas confesiones.

Más resultados tuvo su patrocinio de los jesuitas para la recatolización de sus dominios.[343]​ Desde 1556 ocuparon una iglesia que Fernando les donó en Praga y en 1561 pudo Fernando recrear una diócesis católica en Praga. El predicador Pedro Canisio, que había popularizado un catecismo para legos en alemán, también fue ganando desde 1554 influencia sobre Fernando aunque le terminó llevando a un conflicto con su hijo Maximiliano, que era un seguidor de Johann Sebastian Pfauser, predicador luterano que Canisio denunciaba.[344][345]​ Pese a esa política, Fernando mostró personalmente gran tolerancia con el luteranismo, favoreciendo y escuchando desde la paz de Augsburgo a teólogos con ideas ecuménicas de reconciliación entre católicos y protestantes como Friedrich Staphylus, Georg Witzel y Jorge Casandro. En 1557, el coloquio de Worms fue un nuevo intento de acercar posturas entre luteranos y católicos liderado por ese sector bajo el patrocinio de Fernando.

Reactivación de la guerra en Hungría[editar]

Reorganización de la frontera militar[editar]

En Hungría, la situación mientras era precaria. Las fuerzas irregulares de ambos bandos se seguían atacando ocasionalmente. Eran especialmente habituales las incursiones de la guarnición de Szigeth, que desde el Danubio ponían en riesgo la línea de abastecimiento otomana entre Buda y Belgrado. Por la parte otomana, sus gobernadores habían tomado en 1554 por traición la fortaleza de Fülek en el norte. Para 1555 en el imperio otomano Rüstem Pasha había recuperado el puesto de gran visir y logrado en mayo la paz de Amasya con los persas, lo que hacía esperable que se reactivara la guerra. En septiembre un general otomano atacó la frontera, tomando las importantes posiciones de Korotna, Kaposvár y Babócsa.[346]

Capitanías militares de la frontera en 1572, bajo el hijo y sucesor de Fernando, Maximiliano II. Aunque algunas plazas cambiaron de manos desde 1555, el esquema es básicamente el Fernando dispuso.

Sabiendo que la tregua con los otomanos no se iba a renovar con la frontera oriental turca al fin en paz, Fernando creó en 1556 el Steter Kriegsrat, como un alto mando de los principales generales con autoridad sobre los territorios militarizados de la frontera.[286]​ La frontera en sí fue reorganizada, poniendo bajo ese nuevo mando capitanías individuales cubriendo diferentes sectores y subdivididas en distritos secundarios. Los sectores de la frontera eran:

  • Croacia: con la línea militar sur establecida en 1527 y subsidiada por las vecinas Carniola[347][348]​ y Carintia,[349][348]​ a las que protegía.
  • Eslavonia: con la parte norte de la antigua frontera croata, subsidiada por la vecina Estiria.[350]
  • Gyor: heredera de la capitanía de Transdanubia con los condados de Hungría Occidental y subsidiada por el ducado de Austria.[351]
  • Baja Hungría: protegiendo las ricas ciudades mineras del noroeste.
  • Alta Hungría: protegiendo el noreste del reino húngaro, con Eger como bastión en primera línea y Kassa como cuartel general.

Esta financiación de la frontera por el hinterland militar de cada distrito permitió mantener las dotaciones en un momento en que las pérdidas territoriales húngaras habían dejado muchas fortalezas desconectadas de las zonas cuyos tributos las habían mantenido en el pasado. En compensación, Croacia había pasado a ser competencia de las cámaras de cuentas austríacas.[352]​ Fernando sufrió la presión de la dieta húngara, que le reprochaba el poco tiempo que pasaba en el país y la ausencia del nádor, cargo que debía actuar en ausencia del rey. Para remediarlo, Fernando nombró nádor a Tomás Nádasdy.

La campaña de 1556[editar]

La fortaleza de Szigeth es uno de los máximos exponentes de las líneas defensivas creadas por Fernando I. La fortaleza impidió en la guerra de 1551-1562 que los otomanos pudieran volver a atacar Viena. Poco después de la muerte de Fernando, Solimán I volvería a intentar tomarla, falleciendo en el intento.

La reorganización militar y el aumento de fondos permitió a Fernando afrontar con éxito la nueva ofensiva turca.[353]​ En 1556 comenzó un asedio turco contra la fortaleza de Szigeth que sin embargo no cayó. Mientras, un contraataque imperial liderado por Pallavicini y Nádasdy amenazó Babócsa.[326]​ El contraataque hizo a los otomanos levantar el sitio de Szigeth. Fernando apareció personalmente en la zona en septiembre con un ejército de 12.000 soldados, lo que permitió a Pallavicino y Zrínyi tomar Korotna.[354]​ Superados en ese frente, los otomanos abandonaron fuertes menores como Sellye, Kaposvár o Dravaszentrmárton, antes de rendir finalmente Babócsa.[354]

Sin embargo, aprovechando que las fuerzas habsburgo estaban concentradas con estos avances al norte, los turcos tomaron los castillos de Novi Grad y Kostajnica en Croacia. Con Fernando apoyando a su sobrino Felipe en su guerra italiana contra Francia,[258]​ los Habsburgo austríacos tenían serias limitaciones para combatir a los otomanos en varios frentes simultáneos.[355]

La presión turca y el descontento transilvano con Castaldo permitió el regreso de Isabela Jagellón y su hijo Juan Segismundo, que retomaron el poder en Transilvania en una dieta de 1556 bajo la amenaza turca[356]​ con la que muchos nobles de Hungría Oriental contemporizaban.[326]​ Fernando canceló entonces los cambios de propiedad pactados en Silesia, quedando los ducados de Sagan y Münsterberg en manos de la corona y los de Opole y Racibórz en posesión del margrave de Ansbach. Asimismo, retiró sus restantes tropas de Transilvania.[356]

Además del apoyo otomano, Isabela contó con el respaldo de la rama transilvana de los Báthory, especialmente de Jorge Báthory, que tomó Nagyvárad,de Pedro Petrovics, líder de los serbios al oeste de Transilvania, de Melchor Balassa al norte y de Ferenc Némethy, que le aseguró Tokaj y Szerencs al noroeste. Sin embargo las fuerzas fernandinas en la Alta Hungría lograron conservar la principal ciudad en la región, Kassa. En 1556 los generales de Fernando vencieron en acciones en Nagyida (motivo de un poema popular húngaro) y Tarkő, antiguos castillos en las cercanías de Kassa que fueron tomados y demolidos.

Tras la campaña de 1556 Fernando perdió a sus principales generales. Pallavicino fue contratado por la república de Venecia y Castaldo, enfermo, pasó a labores de gobierno en Milán. Zrínyi, superado por los requerimientos económicos del banato, pidió ser relevado. Aunque siguió combatiendo a los otomanos desde sus estados, en 1557 fue sustituido como ban de Croacia por Pedro Erdődy.

La tregua con los turcos[editar]

El castillo de Nehaj ("no importa") en Senj es un símbolo uscoco. Construido para defenderse de los turcos, debe su nombre a que estando situado en una zona con frecuentes incursiones se quería recordar a la población que su hipotética caída en manos enemigas no era significativa.

En 1557 Fernando emprendió nuevas obras de fortificación, integrándose un arsenal para la flota del Danubio en las fortalezas de Viena y reparándose y ampliándose las fortificaciones de Komárom, otra base de dicha flota. En la Alta Hungría se empezó la construcción de baluartes en Kassa, con fortalezas anticuadas y dependiente hasta entonces para su seguridad de la supervivencia de Eger. En Croacia y Eslavonia se fortificaron Senj, la principal fortaleza en la costa, (donde Ivan Lenković construyó la fortaleza de Nehaj) y Sisek, que permitía una defensa adelantada antes de Zagreb.

Las fuerzas de Isabela mientras avanzaron en 1557-1558 tomando Just si bien Gyula y Eger, además de Kassa, quedaron en manos de Fernando. Las lealtades de otras áreas como Debrecen o Miskolc oscilaron. Como parte del avance zapólya hubo también un auge de credos protestantes en Hungría y Transilvania, particularmente del unitarismo. Al oeste continuaba la amenaza otomana y en 1557 el bey de Bosnia saqueó Skrad, Hoisić y Ogulin.

Para 1558 ambos bandos volvían a tener otras preocupaciones fuera de la guerra. En el imperio otomano, tras la muerte de la valide sultan Roxelana había estallado otra pugna sucesoria entre los hijos supervivientes de Solimán que afectaba al gran visir. Su política exterior tenía también que considerar la creciente presión moscovita sobre Crimea.[357]​ Isabela, tenía problemas en Transilvania como demuestra que en 1558 los Kendi de Cluj intentaran un fracasado golpe de estado, que hizo que Isabela ordenara su ejecución. En Austria, Fernando estaba desde 1557 de nuevo involucrado en la política imperial. Ogier Ghiselin de Busbecq, embajador de Fernando, realizó una importante labor para tratar de lograr una paz con Solimán.[326]​ Sin embargo, tanto Isabela[326]​ como Francia, que seguía en guerra con los Habsurgo,[358]​ trataban de continuar el conflicto y el turco buscaba la cesión de Szigeth, que seguía resistiendo exitosamente, a cambio de la paz.[326]​ Pese a ello, se llegó a una tregua para 1558.

Gobierno como emperador[editar]

Coronación[editar]

Acuarela de los Archivos de Núremberg mostrando la cena ceremonial tras la coronación de Fernando como emperador

Pese a la abdicación de su hermano en 1555, la política imperial hizo que no fuera ratificado definitivamente como emperador electo hasta el 12 de marzo[1][2]​ de 1558. El título imperial era electivo y los electores no reconocían la potestad de Carlos para elegir a su sucesor, teniendo Fernando que ganárselos con el compromiso de mantener la electividad del título.[52]​ Fue coronado dos días después en Fráncfort,[359][360]​ meses antes de fallecer su hermano aunque la dieta del Sacro Imperio no reconoció formalmente a Fernando hasta el 3 de mayo de ese año.

El papa Paulo IV pospuso su reconocimiento hasta el final de la guerra italiana de 1551-1559 que enfrentaba a los Habsburgo con Francia, restándole legitimidad entre los príncipes católicos del imperio. Fernando, al igual que previamente había hecho Carlos V, evitó desplazarse a Roma para ser coronado por el papa. Paulo IV, opuesto además a la política de conciliación con los protestantes que emanaba de Augsburgo fue reacio a Fernando, que usó el título de emperador electo que había empleado su abuelo Maximiliano.[361]​ Sería a raíz de esa disputa que los emperadores del Sacro Imperio dejaran de ser coronados por el papa.[361]

Administración imperial[editar]

El emperador Fernando I (Hans Krell, castillo de Praga).

El gobierno de Fernando una vez emperador continuó igualmente marcado por una intensa y fructífera reforma administrativa, tanto de la burocracia imperial como de la de sus estados.[52]​ Entre otros aspectos de su política imperial cabe citar la reforma del sistema monetario. En 1559 implementó la Reichsmünzordnung, con una tabla bimetálica de equivalencia de diferentes monedas para afrontar el caos monetario que vivía el imperio. Eso le llevó a tener que afrontar el problema de controlar la plata que salía del Tirol y que generaba flujos de contrabando hacia la vecina República de Venecia.[19]

También reorganizó el consejo áulico con el uso de juristas profesionales, dado que los cargos formales se habían convertido en títulos protocolarios de los electores. Fernando había ya transformado su cancillería austríaca, liderada por Jakob von Jonas en una cancillería imperial para organizar su administración. Pero desde 1558 Fernando se apoyó especialmente en un nuevo vicecanciller, Georg Sigmund Seld, que gestionaría los temas imperiales.

En sus estados, logró particularmente que las distintas dietas de sus territorios se coordinaran con representantes ante él en su capital, evitando la necesidad de una corte itinerante para convocar las distintas asambleas.[184]​ El futuro imperio austrohúngaro mantendría hasta el siglo XIX el sistema de administración y gobierno que Fernando planteó.[362]

El sistema fiscal que formó, pese a sus imperfecciones, fue la base usada por sus herederos[188]​ y llegaría a duplicar la recaudación de sus territorios.[52]​ Para 1560 estaba logrando ingresos de más de dos millones de florines, de los que una cuarta parte eran consumidos por su corte y administración y otro cuarto por el mantenimiento de las fortificaciones en Hungría.[52]​ La elección imperial también le dio un acceso más estable a los impuestos imperiales para paliar el déficit de sus estados. La sustitución de Carlos en el trono imperial despejó las objeciones de los príncipes a las contribuciones para la defensa común contra los turcos, quintuplicándose desde 1556 hasta llegar a un promedio 600.000 florines anuales.[52]

Una muestra de la mejora de sus finanzas fue que pudo rescatar Haguenau y Kaysersberg del Palatinado, ejerciendo la recompra reservada veintiocho años antes. Igualmente rescató en 1559 el margraviato de Burgau, tras décadas en manos de los obispos de Augsburgo.[363]​ Con ello Fernando preparaba Austria Anterior para formar el núcleo de la parte de la herencia que iba a dejar a su hijo homónimo, si bien no lograría desempeñar en vida la principal hipoteca en la región, la del condado de Ferrette. Esta, proveniente de la época de Maximiliano y ahora en manos de los Fugger, no sería levantada hasta el reinado de su hijo Fernando II. Tampoco logró Fernando imponerse al obispo de Espira en una disputa por anexionarse las tierras de la recientemente abandonada abadía de Wissembourg, con inmediación imperial, en Alsacia.

Desde 1558-1559 Fernando pasó también a intervenir más activamente en Silesia. Creó una nueva Hofkammer en Breslavia para Silesia. Las reformas económicas en Silesia llevarían a la fundación en 1563 de Neusalz an der Oder, un puerto fluvial en el Oder destinado a competir con el tráfico de sal desde las minas de Polonia en favor del comercio marítimo. Fernando tomó finalmente los ducados de Opole y Racibórz de Ansbach para impedir la concentración territorial pues Jorge Federico de Brandeburgo-Ansbach ya heredaba los margraviatos de Ansbach y Kulmach, los ducados de Jägerndorf y de Beuthen y la baronía de Bohumín, bordeando el crear un estado propio en la zona. Así mismo, volvió a deponer al problemático duque protestante Federico III de Legnica en favor del hijo de este, Enrique XI.

El conflicto con los turcos[editar]

La fortaleza de Tata junto al Danubio, descrita en 1558 por el embajador francés de la Vigne como "de grandísima importancia"[357]​ en una miniatura turca.

Mientras, para afrontar la amenaza turca las dietas de Eslavonia y Croacia se reunieron conjuntamente desde 1558 dada la ocupación turca de gran parte de ambos territorios. Las labores de fortificación y reforma en Croacia y Eslavonia fueron efectivas y el ban Erdődy tuvo éxito en repeler en 1558 una ofensiva turca contra Hrastovica. El único éxito otomano fue la toma de Tata, en el norte de Hungría debido a una incursión de un gobernador turco violando una tregua en el verano de 1558.[326]

Aunque dicha captura mantuvo la amenaza otomana sobre Fernando evitando que apoyara a su sobrino en su guerra contra Francia,[357]​ las relaciones entre los enemigos de Fernando no pasaban su mejor momento. La amenaza persa y la guerra entre los hijos de Solimán debilitaba al imperio otomano y aunque Solimán deseaba cumplir con su alianza Francia, su visir Rüstem Pasha favorecía una política apaciguadora para dejar que los Habsburgo y Francia se desgastaran.[364]​ Rüstem Pasha sin embargo prometía su apoyo a los franceses para que el conflicto con los Habsburgo continuara.[365]

La guerra en Transilvania terminó llegando a un impás en el que ningún bando lograba avances. Para 1559 las propuestas de Fernando pasaban por la devolución de Tata y Fülek, dado que ambas localidades habían sido tomadas en violación de treguas.[326]​ También intentó avanzar militarmente contra las últimas fortalezas de la Alta Hungría en manos Zápolya: Tokaj, Munkács y Just. Los otomanos mientras deseaban asegurar la fortaleza de Szigeth, su principal objetivo en la guerra.[357]​ En Croacia, las fuerzas uscocas de Ivan Lenković derrotaron una incursión turca en Klana en 1559. En enero de 1560 eran las fuerzas habsburgo las que realizaban incursiones con éxito en territorio otomano hasta Gradiška, pero sin poder retener ninguna posición adicional. En marzo los turcos intentaron un ataque contra Žirovica, pero fueron derrotados por Erdődy.

El Concilio de Trento[editar]

En abril de 1559 se logró la paz de Cateau-Cambrésis, entre los Habsburgo y Francia. La paz puso fin a los conflictos activos en el imperio, restaurando el estatus previo en numerosas zonas occidentales y en Italia, si bien dejaba los Tres Obispados (Metz, Toul y Verdún) bajo ocupación francesa. Pese a tener una débil posición negociadora por su mala situación militar,[366]​ Fernando logró evitar durante las negociaciones el nombramiento de su sobrino Felipe II de España como vicario imperial de Italia, lo que abortaba posibles conflictos como los que habían plagado su relación con su hermano Carlos.[367]​ Adicionalmente, supuso la retirada de las objeciones papales a Fernando como emperador[368]​ y permitió a Fernando lograr del papa que el monasterio de Pazin en Istria dejara de depender eclesiásticamente de Venecia.[369]

El Concilio de Trento, aquí ilustrado por Tiziano, fue una prioridad para Fernando en sus últimos años.

La principal consecuencia de la paz fue el acuerdo de todos de retomar el suspendido Concilio de Trento. El proyecto, ya propuesto en las dietas imperiales que Fernando había presidido tres décadas antes y finalmente empezado por fin en 1545, había sido suspendido por el fervor antiprotestante de Paulo IV. La elección de Pío IV para el papado y la paz en 1559 permitieron desbloquear el proyecto. Fernando se dedicó al concilio, incluso pese a pasar un periodo de enfermedad en 1560-1561.[370]

Algunos historiadores han llegado a afirmar que Fernando fue lo más cercano a un emperador protestante que el Sacro Imperio llegó a tener en toda su historia. Aunque se mantuvo formalmente católico, supuestamente llegó a rechazar la extremaunción a las puertas de la muerte.[371]​ Otros autores le han considerado en cambio tan católico como su hermano Carlos pero con una visión personal que separaba la religión de la esfera política.[372][373]​ Así, mientras que para Carlos la lucha contra los protestantes era un objetivo tanto político como religioso, para Fernando combatir el protestantismo solo buscaba evitar las amenazas al orden político,[334]​ como había sido el caso del anabaptismo durante las guerras campesinas de 1524-1525. Religiosamente, Fernando valoraba mantener la unidad por encima de la aplicación dogmática de las normas,[334]​ y mostraba tendencias erasmistas, creyendo que el protestantismo era consecuencia de los errores de la iglesia católica, que necesitaba una renovación moral por la que el emperador debía trabajar en su faceta laica.[374]

Paz con los turcos[editar]

Rompiendo el impás en Hungría, en 1561 Melchor Balassa, general de Juan Segismundo, se pasó al bando fernandino junto con Nicolás Báthory gracias a la mediación del hermano del segundo, Andrés.[326][375]​ Aunque los Zapólya retomaron en seguida sus posesiones en el interior de Transilvania, Szatmárnémeti, Nagybánya y Hadad resistieron en la frontera con la Alta Hungría con el socorro de fuerzas habsburgo. En paralelo Juan I Despot-Vodă, un aventurero que había servido como mercenario en las fuerzas Habsburgo, se hizo con el poder en el principado de Moldavia. Fernando ganó así un aliado estratégico contra Juan Segismundo, que se fue quedando acorralado.

Tras ser derrotadas las fuerzas de Juan Segismundo en una batalla en Hadad en marzo de 1562, los sículos, que ya habían apoyado a Fernando contra los Zápolya en 1528, volvieron a alzarse.[376][180]​ Las fuerzas de Fernando, bajo su nuevo general Lazarus von Schwendi, avanzaban en Alta Hungría.[180]​ Schwendi fue en avezado general que reorganizó las fuerzas habsburgo con un mayor énfasis en las armas de fuego, logrando hacerlas más competitivas frente a los turcos. Solo la intervención de los gobernadores turcos de Buda y Temesvar y el firme apoyo de Esteban y Cristófer Báthory en Transilvania evitó que Juan Segismundo se exiliara a Polonia.

El reino de Hungría tras las guerras del reinado de Fernando: los territorios austríacos en ocre y la Hungría Real en ocre claro, ambas de Fernando, la Hungría otomana en verde y el principado de Transilvania de Zapolya en azul.

Balassa fue obligado a levantar su sitio de Szécsen por la intervención turca aunque Nadásdy logró la toma de Hegyesd y Zrínyi otra victoria en Monoszló, donde destruyó las obras de fortificación turcas. Ambas acciones tuvieron lugar en Vezprem en Hungría occidental, llevando a los turcos a levantar su sitio de Szatmárnémeti. Aunque Juan Segismundo logró finalmente reprimir las revueltas internas en Transilvania, los condados fronterizos en la Alta Hungría, con la excepción de la fortaleza de Munkács, habían pasado a manos de Fernando y para agosto Juan Segismundo estaba abierto a una solución diplomática como el no titularse rey.

Todo ello fue acompañado por la muerte del gran visir otomano Rüstem Pasha en 1561. Su sucesor Semiz Ali Pasha, se mostró mucho más favorable a una paz en Hungría. El ban de Croacia, Erdődy, derrotó una nueva ofensiva del gobernador de Bosnia contra Slatina en 1562 y Fernando llegó finalmente en noviembre a otro tratado con los turcos en Fráncfort en noviembre de ese año. La paz restauraba el tributo por Hungría, reconocía a Juan Segismundo de Zápolya el dominio de Transilvania y establecía el compromiso de Fernando de negociar con él el reparto de la Alta Hungría ocupada tras el acuerdo con Martinuzzi de 1551.[377][326]​ Fernando fue a cambio reconocido en dominio de la Hungría real que ya gobernaba antes así como sobre los dominios de nobles húngaros y transilvanos que había pasado a su bando y sobre la parte de la Alta Hungría que acordara con Juan Segismundo.[377][326][358]​ A cambio de Tata, los otomanos condonaron 90.000 florines de tributos no pagados. La delimitación final sería un problema, pues Juan Segismundo siguió intentando mantener el conflicto con los Habsburgo tras la muerte de Fernando I.

Alsacia[editar]

La regencia de Ensisheim, mandada construir durante el reinado de Fernando, fue la sede de su administración en Alsacia.

Mientras, en marzo de 1561 los duques de Wurtemberg habían protagonizado la sorpresa de Hericourt, recuperando las plazas que habían perdido en 1525 en la frontera entre el condado de Montbeliard, el condado de Ferrette y el Franco Condado de Borgoña. Las localidades seguirían reivindicadas por la gobernación alsaciana de Fernando y los herederos de Salamanca y serían otro punto de fricción entre el emperador y el duque de Wurtemberg si bien los intentos de recuperarlas militarmente en los siguientes años serían infructuosos.

En 1562, Fernando visitó sus dominios alsacianos antes de que se retomara el Concilio de Trento. Se celebró una dieta en Friburgo, donde logró una notable ampliación de la contribución de las provincias de Austria Anterior. Fernando nombró su lugarteniente en el territorio a Nicolás de Bolwiller, un noble local que había servido fielmente a los Habsburgo desde la regencia de Innsbruck durante la guerra de Esmalcalda.

Últimos años[editar]

Veterano en las lides de la diplomacia,[378][28]​ las Relazioni o registros de los embajadores venecianos notan el pragmatismo del emperador, su fama de gobernante honesto y su habilidad con múltiples idiomas.[379]​ Fernando terminó hablando español, francés, italiano y alemán.[85]​ También señalan su interés personal por la paz, considerando el propio Fernando los acuerdos de Augsburgo de 1555 su mayor triunfo por creer que podrían reponer la armonía en la iglesia.[338]

En la reapertura del Concilio de Trento en 1562, el emperador Fernando defendió la libertad de conciencia y luchó personalmente por que fueran otorgadas amplias concesiones a los protestantes.[345]​ Varios temas del concilio se resolvieron tras un compromiso personal entre Fernando y Giovanni Morone, legado papal.[380]​ Al ver que sin embargo el concilio de Trento no lograba zanjar las diferencias entre católicos y protestantes, Fernando trazó planes para ulteriores reformas,[338]​ bajo una política de Reformationslibell. En 1564 particularmente logró que el papa aprobara la comunión de ambas especies, una histórica reivindicación de los utraquistas bohemios más moderados.[146][141]​ Más allá de la paz religiosa, los embajadores venecianos notaban que la muerte del emperador sería un perjuicio para la república y para todos los vecinos de Austria, pues sus hijos no mostraban el amor natural a la paz de Fernando.[50]

Otra prioridad de Fernando en sus últimos años fue zanjar la elección para la sucesión imperial de su hijo Maximiliano II, logrando en vida la confirmación de su sucesión en sus títulos electivos por parte de la dietas de Bohemia y Hungría.[299]​ Después de una complicada relación, padre e hijo se fueron compenetrando más a medida que Maximiliano iba teniendo un mayor papel en el gobierno.[381]​ Con múltiples hijos, Fernando había decidido repartir su herencia dejando Austria Anterior y el Tirol a su segundo hijo Fernando y los ducados de Estiria, Carintia y Carniola a su otro hijo, Carlos. Esta sucesión tripartita marcó la dinámica de los Austrias germanos durante las siguientes generaciones.

Tumba de Fernando en la catedral de Praga, junto a su mujer Ana y su hijo Maximiliano.

En paralelo casó a sus hijas menores que no mostraron vocación religiosa con ricos príncipes italianos e intentó sucesivamente casar a su hijo Carlos con Isabel I de Inglaterra y con María I de Escocia para proveerle de un reino sin repartir sus dominios, si bien Carlos V se impuso y logró la candidatura de su hijo Felipe.[258]​ Tres de sus hijas, sin embargo, decidieron dedicarse a la vida religiosa fundando un convento en Hall in Tirol. Caso aparte fue el de su segundo hijo Fernando, que se había casado morganáticamente en 1557 con la hija de un burgués de Augsburgo, Philippine Welser, algo que el emperador Fernando no aceptó hasta 1559 y bajo exclusión de esa rama de la sucesión mientras hubiera descendientes de otros matrimonios. Fernando también mostró un gran interés en el casamiento de sus nietos.

Fernando también intensificó su mecenazgo de las artes en esta etapa. Entre otros artistas, trajo a su corte al pintor Giuseppe Arcimboldo, autor de una serie de retratos de las hijas de Fernando y desde 1556 contó con Jacopo Strada como anticuario. Continuó con el monumental proyecto del cenotafio de su abuelo Maximiliano I, para lo que contrató a Bernhard, Arnold y Florian Abel, que sin embargo murieron sin acabar los relieves, por lo que Fernando trajo al escultor flamenco Alexander Colyn. Colyn no sólo acabó dicha obra sino que sería posteriormente autor del mausoleo de Fernando y de su esposa. A su muerte el 25 de julio de 1564 en Viena fue enterrado en dicho mausoleo en la catedral de San Vito de Praga.

Matrimonio e hijos[editar]

Cuadro de la Galería Belvedere representando al emperador Fernando I.

De la unión con Ana Jagellón de Hungría y Bohemia, el emperador tuvo quince hijos:

Ancestros[editar]


Predecesor:
Luis I
Rey de Bohemia
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1526-1564
Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos I
Archiduque de Austria
Coat of arms of the archduchy of Austria.svg

1521-1564
Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos I
Duque de Estiria, Carniola y Carintia
(Austria Interior)

1521-1564
Sucesor:
Carlos II
Predecesor:
Carlos I
Conde de Tirol y duque de Austria Anterior
1522-1564
Sucesor:
Fernando II
Predecesor:
Luis II
Rey de Hungría y Croacia
Juan I (1526-1540) en oposición

Coa Hungary Country History (14th century).svg
1526-1538
1540-1564

Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos V
Rey de Romanos
1531-1558
Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos V
Emperador del Sacro Imperio Germánico
1558-1564
Imperial Crown of the Holy Roman Empire.jpg
Sucesor:
Maximiliano II

Notas[editar]

  1. Fiat iustitia et pereat mundus es un lema que se atribuye a Adriano VI que fue preceptor del hermano de Fernando y del que el infante la tomó. La traducción "hágase justicia y que perezca el mundo", entendiendo mundus como "mundo" es un error de traducción muy común. El primero que cayó en dicho error de interpretación fue Lutero que en su sermón de 10 de mayo de 1535 aplicó incorrectamente esta expresión, haciendo mundus sinónimo de planeta habitado o civilización. Mundus no debe de traducirse como civilización o similar, sino como uno de los tres enemigos del alma al que se alude en la tríada que comprende al demonio, la carne y el mundo. Tiene su razón de ser en la anécdota atribuida al mencionado Adriano VI que se negó a suspender un juicio contra una persona de alta posición social que había cometido un asesinato; por lo tanto se refería a que se debería de hacerse justicia aunque pereciese la ostentación mundana (vanidad, orgullo, prepotencia, en suma, que impedía que prevaleciese lo que en buen derecho procedía). La traducción errónea entendiéndose como civilización persiste, hasta el extremo de que siglos después Hegel, conocedor de lo absurdo de la misma, quiso alterar el literal de la expresión para que, al menos, fuera concordante; y así, propuso "fiat iustitia nec pereat mundus"; es decir, "hágase justicia, para que no perezca el mundo", lo cual es coherente con lo que se pretendía en origen.
  2. Dada las implicaciones políticas posteriores, es importante señalar que el lenguaje de la época solía mezclar impropiamente a esos grupos. Los Habsburgo posteriormente promulgaron los Statuta Valachorum para regular los derechos de estas poblaciones llamando valacos también a grupos eslavos de vida trashumante.

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

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Congresos[editar]

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Tesis doctorales[editar]

  • Kurelić, Robert (2013). Eagle and Lion: Integration, Immigration and Conflict on the Istrian Frontier in the Sixteenth Century (Ph.D.). 
  • Thiry, Alexander G. (1970). Regency of Archduke Ferdinand, 1521-1531: First Habsburg Attempt At Centralized Control of Germany (Ph.D.). 

Libros[editar]

Enlaces externos[editar]