Juan de Herrera

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Jacome da Trezzo, medalla de Juan de Herrera, 1578.
Grabado de Pedro Perret por dibujo de Otto van Veen: Minerva protegiendo a la juventud. Homenaje a Juan de Herrera, buril, 311 x 216 mm, Madrid, Biblioteca Nacional de España.

Juan de Herrera (Roiz, Cantabria, en 1533-Madrid en 1597) fue un arquitecto, matemático, geómetra y militar español, considerado uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista hispana.

Su sobrio y severo estilo arquitectónico, llamado herreriano en su honor, fue representativo del reinado de Felipe II (r. 1556-1598) e influyó notablemente en la arquitectura española posterior, principalmente a lo largo del siglo XVII.

Su obra arquitectónica más importante es el monasterio de El Escorial, en el municipio madrileño de San Lorenzo de El Escorial, que Herrera acabó en 1584 tras reorganizar el proyecto original de Juan Bautista de Toledo. Posteriormente, Felipe II, plasmando los postulados de la Contrarreforma, le encargaría la Catedral de Valladolid. Debía ser la catedral más grande de Europa, si bien se encuentra construida en un 40-45 %,[1] debido a la falta de recursos para un proyecto de tal magnitud y a los gastos provocados por la difícil cimentación del templo, situado en una zona con un gran desnivel en el terreno.

Como figura del Renacimiento, se interesó por diferentes ramas del saber y manifestó un espíritu aventurero y un afán de novedades. Su Discurso sobre la figura cúbica revela sus conocimientos de geometría y matemáticas y su participación en algunas de las campañas militares de Carlos I (en Alemania, Flandes e Italia) habla de su talante inquieto.

Biografía[editar]

Juan de Herrera nació en el barrio de Movellán —en la localidad de Roiz, perteneciente al municipio cántabro de Valdáliga—, en el seno de una familia de hidalgos. Nieto de Ruy Gutiérrez de Maliaño y Herrera, señor de la casa solariega de Maliaño, su familia gozaba de una acomodada posición social. Sin embargo, habiendo nacido fuera del matrimonio de su padre, la familia le despreciaba incluso cuando su padre se había casado con su madre una vez fallecida su esposa. Su padre murió cuando Juan tenía tres o cuatro años.

Juan de Herrera nunca ha frecuentado Universidad alguna. A los catorce años, en 1547, deja su casa paternal y en 1548 se incorpora al séquito de caballeros de Felipe II, por entonces todavía príncipe, y viaja por Flandes, Alemania e Italia, donde entra en contacto con las corrientes renacentistas del momento. Regresa a España junto con el príncipe en 1551 y tiene que empezar de nuevo, ya que no puede continuar en la Corte.

En esta situación, en 1552, se enrola al ejército e ingresa a la compañía del capitán Francisco de Medinilla, un militar profesional. A partir de 1553 participa en las campañas en el Piamonte bajo el mando de Ferrante I Gonzaga, es arquebucero a caballo y participa junto con el tercio de Ferrante en la campaña de Flandes con los ejércitos de Carlos I. Una vez destituido Ferrante, pasa a la guardia personal del emperador y se queda con él en Bruselas. En 1556, acompaña al emperador en su viaje a España y es despedido con motivo del retiro de ese último en el monasterio de Yuste.

Tras la muerte de Carlos I en 1558 pasa al servicio de Felipe II, bajo cuyo mecenazgo desarrollará la práctica totalidad de su carrera. Se ocupa de la enseñanza del príncipe Carlos y, en el ejercicio de esta actividad, copia las figuras astronómicas del Libro del saber de astronomía, tarea que concluye en 1562.

Juan de Herrera, según un grabado del siglo XVIII.

El 18 de febrero de 1563 se pone bajo las órdenes de Juan Bautista de Toledo, autor del proyecto inicial del monasterio de El Escorial. En 1572 asume oficialmente la dirección de las obras, que finaliza en 1584

En 1579 es nombrado Inspector de Monumentos de la Corona, lo que contribuye a una rápida expansión por España de su estilo arquitectónico, definido en el trazado de El Escorial.

En 1583 funda la Academia de Matemáticas y Delineación (antecedente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales) y se convierte en su primer director.

En 1594 cae gravemente enfermo y abandona el trabajo activo. Muere en Madrid en 1597, donde es enterrado en la iglesia de San Nicolás de los Servitas.

Siguiendo la voluntad reflejada en su testamento, redactado en 1584, sus restos mortales están depositados en la actualidad en la iglesia de San Juan Bautista, en Maliaño (Cantabria).

Obra arquitectónica[editar]

Herrera comienza en la arquitectura en 1561 con las obras del Palacio Real de Aranjuez en la localidad madrileña de Aranjuez.

En 1563 comienza a colaborar con Juan Bautista de Toledo en la construcción del monasterio de San Lorenzo del Escorial. Cuando en 1567 muere Bautista de Toledo sucede a éste en la dirección de las obras. Herrera modifica los planos, ampliándolos y cambiando la ornamentación del interior de la iglesia y la traza de la fachada, haciendo un edificio singular que llama la atención por su austeridad. Basa su diseño en la horizontalidad, la uniformidad compositiva y una sobria decoración.

Construye en El Escorial la monumental fachada occidental, la gran basílica de planta centralizada y el templete del patio de los Evangelistas. Además de esto cambia las técnicas constructivas y modifica las cubiertas. Destaca la maestría con que realiza las bóvedas planas de la estructura. Pone la última piedra del edificio en 1584.

A la vez que dirige las obras de El Escorial, realiza proyectos de menor magnitud, como la fachada sur del Alcázar de Toledo (1571-1585), la Lonja de Sevilla (1583) o la Casa de la Moneda de Segovia (1583).

Su nombramiento por Felipe II como Inspector de Monumentos de la Corona le abre las puertas a nuevos proyectos arquitectónicos, entre los que destaca la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid (1589), obra de gran envergadura, con una estructura de enorme complejidad, que quedó inconclusa, pero que sirvió de ejemplo para las catedrales de México y de Lima.

Desde los importantes puestos que ocupó, es de suponer que Herrera fue al menos uno de los redactores de las Ordenanzas de Felipe II,[2] publicadas el 3 de mayo de 1576 en San Lorenzo del Escorial, que rigieron la inmensa tarea de creación de nuevas ciudades en las Indias Occidentales.

Proyectos de jardinería[editar]

Entre otros también proyectó la ampliación del Jardín del Rey del Palacio Real de Aranjuez proyectado durante el reinado de Felipe II (segunda mitad del siglo XVI). Inicialmente era un jardín cerrado adosado al lado sur del palacio, junto a la torre del reloj, que sigue el modelo renacentista italiano del jardín secreto y privado. El proyecto inicial fue de Juan Bautista de Toledo ejecutado y enriquecido por Juan de Herrera a partir de 1577. Era un jardín para poder ser contemplado desde los balcones del palacio, conformado por un trazado regular de calles que limitan cuadros de boj, flores y vegetación baja. En el centro se sitúa una fuente de jaspe verde obra de Roque Solario. También es autor del proyecto y plantación en el jardín del Palacio Real de Aranjuez de una gran alameda paralela al río, situada en el Jardín de la Isla.[3] Asimismo, dentro de este ambicioso programa de prestigio y desarrollo económico de Aranjuez se decidió la ordenación del paraje conocido como Picotajo, llamado así por encontrarse en una península que conformaban los ríos Tajo y Jarama antes de la unión de ambos. Desde el siglo XVI el curso del río Tajo se ha mantenido semejante, con leves correcciones de diques y malecones, pero el río Jarama ha modificado su curso de forma significativa, desplazándose más de tres kilómetros en sentido Este. Cuando Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera hicieron el plano de las Huertas de Picotajo, existente en el Archivo General de Palacio, el río Jarama discurría más próximo al palacio.

Influencia posterior[editar]

Juan de Herrera influyó decisivamente en la arquitectura renacentista española al cambiar el hasta entonces dominante plateresco. Las rígidas proporciones matemáticas y los chapiteles de pizarra junto con los elementos decorativos geométricos (esferas y pirámides) definen el nuevo estilo renacentista del imperio de Felipe II.

Herrera disuelve la ornamentación figurativa dando como resultado la culminación de los volúmenes arquitectónicos propia del clasicismo. La influencia de su estilo, llamado inicialmente desornamentado y posteriormente herreriano, se extendería por casi un siglo y tendría seguidores tan relevantes como Francisco de Mora, Juan Gómez de Mora o Juan Gómez de Trasmonte.[4]

Obras principales[editar]

Homenaje en Movellán[editar]

Desde el año 2008 el poblado en el que este ilustre arquitecto nació en Cantabria disfruta de una plaza completamente nueva en honor a él. Cabe destacar el nuevo paseo que une la plaza central con la fuente –desde la cual es tradición tomar su agua–. La plaza en sí es una plazoleta nueva, realizada con losas graníticas– y un monumento parecido al que erigió en El Escorial que, popularmente, es denominado "Monolito".

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Bongäser, Barbara (1997). «Arquitectura barroca en España y Portugal». El Barroco. Colonia: Könemann. ISBN 3-89508-920-6. 
  • Sancho, José Luis (1995). La arquitectura de los sitios reales: catálogo histórico de los palacios, jardines y patronatos reales del Patrimonio Nacional. Servicio de Publicaciones de Patrimonio Nacional. ISBN 84-7120-186-0. 
  • Wilkinson-Zerner, Catherine (1996). Juan de Herrera. Arquitecto de Felipe II. Akal Ediciones. ISBN 84-460-0582-4.

Enlaces externos[editar]