Tertulia de la Fonda de San Sebastián

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Coordenadas: 40°24′50.54″N 3°42′5.43″O / 40.4140389, -3.7015083

La tertulia de la Fonda de San Sebastián, en el Madrid de la Ilustración, fue la más importante del siglo XVIII y la primera de las tertulias modernas.[1] Surgió a continuación de la Academia del Buen Gusto, creada veinte años antes, y fue fundada por Nicolás Fernández de Moratín (1771-1773) en el local que la Fonda de San Sebastián tenía abierto desde 1766 en la Plazuela del Ángel (en el solar que luego ocuparía el Palacio del Conde de Tepa).[2] [nota 1] En la tertulia, de orientación más italianizante que afrancesada, además de discutirse de literatura, se hablaba de amores y de toros, temas elevados a las categorías de lo poético y lo castizo.

Tertulianos[editar]

Con las pautas de la estética Rococó, los autores reunidos en la tertulia de la fonda de San Sebastián aspiraban a renovar la poesía (más allá de "copleros del mal gusto en la tradición del Barroco). Otro objetivo fue la creación de un nuevo teatro según los postulados estéticos del Neoclasicismo. A aquella tertulia de San Sebastián acudieron los mejores escritores del momento con ánimo de leer y discutir las tragedias italianas y francesas de moda, las sátiras y la Poética de Boileau, la segunda edición de la Poética de Ignacio de Luzán y las obras del discutido Jean-Jacques Rousseau. El ilustrado José Cadalso leyó allí sus primeras Cartas marruecas, antes de publicarlas.

Además de estos autores, participaron en la tertulia los escritores españoles Tomás de Iriarte y sus hermanos, Félix María Samaniego, Jovellanos, Juan Meléndez Valdés y Juan Bautista Muñoz, Entre los dramaturgos, acudían Luciano Francisco Comella y Gaspar Zavala y Zamora e Ignacio López de Ayala; entre los pintores Francisco de Goya; y en el capítulo de eruditos e historiadores estaban: Francisco Cerdá y Rico, Vicente de los Ríos, Enrique Ramos, el doctor y periodista Manuel Casal, o el botánico Casimiro Gómez Ortega; además de súditos italianos como Juan Bautista Conti y Mariano Pizzi.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. La fonda tomó el nombre de la calle a la que abría su portal principal. Para William Dalrymple, viajero inglés que la visitó en 1774, era "muy sucia y desagradable". Desapareció con la construcción entre 1797 y 1808 del Palacio de Tepa.

Referencias[editar]

  1. Sierra, Juan Carlos (2004). El Madrid de Larra. Madrid: Sílex. ISBN 9788477371717. 
  2. Peter Besas, (2009),«Historia y anécdotas de las fondas madrileñas», 1ª Ed. La Librería, ISBN 978-84-9873-032-6 (p. 45)