Guerra de las Malvinas

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Guerra de las Malvinas
Conflicto de las islas Malvinas
Malvinas-bandera.jpgSouthGeorgiaMCoy.jpgEtendard en 1982.jpgARA Belgrano 1982.PNGHMS Antelope 1982.jpgArgentine POWs.jpg
De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Operación Rosario: soldados argentinos en Stanley izando la bandera, soldados británicos, cazas Super Etendard argentinos, hundimiento del crucero argentino ARA General Belgrano, la fragata iglesa HMS Antelope alcanzada y que sería uno de los buques ingleses hundidos, liberación de soldados argentinos prisioneros.
Fecha 2 de abril-14 de junio de 1982
Lugar Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y sus aguas adyacentes
Coordenadas 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59Coordenadas: 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59
Casus belli Incidente de las islas Georgias del Sur y crisis por las islas Malvinas
Conflicto Disputa por la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur
Resultado Victoria militar británica
Consecuencias
Cambios territoriales Las Malvinas volvieron a formar parte de Argentina el 2 de abril de 1982; el 14 de junio del mismo año fueron reocupadas por el Reino Unido.
Beligerantes
Bandera de Argentina Argentina Bandera de Reino Unido Reino Unido
Figuras políticas
Bandera de Argentina Leopoldo Fortunato Galtieri
Bandera de Argentina Jorge Isaac Anaya
Bandera de Argentina Basilio Lami Dozo
Bandera de Argentina Nicanor Costa Méndez
Bandera de Reino Unido Margaret Tatcher
Bandera de Reino Unido John Nott
Bandera de Reino Unido Rex Hunt
Comandantes
Bandera de Argentina Leopoldo Fortunato Galtieri
Bandera de Argentina Jorge Isaac Anaya
Bandera de Argentina Basilio Lami Dozo
Bandera de Argentina Leopoldo Suárez del Cerro
Bandera de Argentina Juan José Lombardo
Bandera de Argentina Osvaldo Jorge García
Bandera de Argentina Augusto Jorge Hughes
Bandera de Argentina Hellmuth Conrado Weber
Bandera de Argentina Ernesto Crespo
Bandera de Argentina Mario Benjamín Menéndez  Rendición  (P.D.G.)
Bandera de Argentina Américo Daher
Bandera de Argentina Oscar Luis Jofré  Rendición  (P.D.G.)
Bandera de Argentina Edgardo Aroldo Otero  Rendición  (P.D.G.)
Bandera de Argentina Luis Guillermo Castellanos  Rendición  (P.D.G.)
Bandera de Reino Unido Terence Lewin
Bandera de Reino Unido Henry Leach
Bandera de Reino Unido Edwin Bramall
Bandera de Reino Unido Michael Beetham
Bandera de Reino Unido John Fieldhouse
Bandera de Reino Unido John Forster Woodward
Bandera de Reino Unido Michael Clapp
Bandera de Reino Unido Peter Herbert
Bandera de Reino Unido Julian Thompson
Bandera de Reino Unido Brian Young
Bandera de Reino Unido John Jeremy Moore
Unidades militares
Teatro de Operaciones Malvinas (1-7 de abril)
Teatro de Operaciones Atlántico Sur (7 de abril-14 de junio)
Guarnición Militar Malvinas
Teatro de Operaciones Sur
Comando Aéreo Estratégico
Fuerza Aérea Sur
Fuerza de Tareas 371
Grupo de Tareas 324.3
Fuerzas en combate
23 428 efectivos
216 aviones
30 000 efectivos
117 aviones
Bajas
649 255
Civiles: 3

La guerra de las Malvinas o conflicto del Atlántico Sur (en inglés: Falklands War) fue una guerra no declarada y librada entre la Argentina y el Reino Unido en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y sus aguas adyacentes del Atlántico Sur. Esta contienda se produjo entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. En los combates murieron 649 argentinos, 255 británicos y 3 civiles.

El origen del conflicto fue un intento de Argentina de recuperar su soberanía en las islas. La ilegitimidad del Proceso de Reorganización Nacional, sumada a la firmeza del Gobierno del Reino Unido, causaron la guerra, que empezó con la invasión argentina de las Malvinas.

Para retomar los archipiélagos, el Reino Unido movilizó la expedición militar más grande desde la Segunda Guerra Mundial, cuya superioridad terrestre, naval y aérea local, el apoyo estadounidense a esta y la falta de previsión de las FF. AA. argentinas del conflicto, llevaron a la victoria británica, en la primera guerra aeronaval desde la guerra del Pacífico.

Este triunfo contribuyó a la reelección del gobierno conservador de Margaret Thatcher en el año 1983; y precipitó la caída del gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri y el fin del Proceso de Reorganización Nacional, lo que dio paso al restablecimiento del gobierno constitucional. Ambos países enlutaron y cortaron relaciones hasta 1990.

La Organización de las Naciones Unidas continúa considerando los tres archipiélagos con sus aguas circundantes como territorios disputados, entre Argentina y el Reino Unido.

Antecedentes[editar]

La Organización de las Naciones Unidas consideraba a los archipiélagos como territorios en litigio entre Argentina y el Reino Unido, mientras este último los administra y explota. Su descubrimiento es motivo de controversias; fueron ocupados en forma sucesiva por España, Francia, Argentina y el Reino Unido. Argentina considera que estos territorios se encuentran ocupados por una potencia invasora, y los considera parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.[1]

En las islas existieron en otro tiempo importantes puestos balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirmaron yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas.[2]​ Además la plataforma es rica en pesquería.

Políticamente, el interés de Argentina por el archipiélago obedece a su visión sobre él como «territorio irredento».

Estratégicamente:

  1. La posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con él
  2. El control de este archipiélago entrega a su ocupante una posición estratégica sobre el cruce austral y su tráfico marítimo

Durante varias décadas ambos países llevaron a cabo negociaciones sin encontrar una solución definitiva.[3]

Preguerra del Reino Unido[editar]

Margaret Thatcher, primera ministra británica durante la guerra de las Malvinas.

En el año 1982 el Reino Unido se encontraba en una difícil situación económica, el Partido Conservador que estaba en el poder sufría un notorio desgaste, la popularidad de su primera ministra, Margaret Thatcher, estaba en descenso y en ese tiempo había huelgas en las minas de carbón.[4][5]

Al creciente descontento laboral en ese país, los jefes de la Marina Real británica se veían preocupados por inminentes planes de reducción de la flota, en el contexto de la Guerra Fría.

Preguerra de la Argentina[editar]

Leopoldo Fortunato Galtieri, presidente de facto de Argentina quien ordenó la operación Rosario

La dictadura militar llamada Proceso de Reorganización Nacional padecía una profunda crisis política y económica.[6]​ La Multipartidaria pedía el llamado a elecciones generales, recordando las graves consecuencias del terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980.[7]

El 11 de diciembre de 1981, la Junta Militar removió de la Presidencia a Roberto Eduardo Viola, encumbrando en la primera magistratura al comandante en jefe del Ejército teniente general Galtieri, quien juró el día 22.[8]

Yofre (2011, p. 55) sostiene que Jorge Isaac Anaya condicionó a Leopoldo Fortunato Galtieri su apoyo en el seno de la Junta Militar para asumir la Presidencia, derrocando a Roberto Eduardo Viola, si a cambio este disponía la operación militar en las islas Malvinas.

Asimismo, Yofre (2011, p. 64) dice que la intención de la Junta Militar era recuperar el crédito de la sociedad en aquella crisis grave.

El 5 de enero de 1982 la Junta Militar, integrada por Leopoldo F. Galtieri, Jorge I. Anaya y Basilio A. I. Lami Dozo, tomó la decisión de realizar una acción militar si las negociaciones diplomáticas no progresaban, encargando un estudio de Estado Mayor reducido, integrado por un representante de cada fuerza armada.[9]

Relación con el conflicto del Beagle[editar]

El almirante Anaya (2012, p. 266) en 1992 relató que respecto al conflicto del Beagle el gobierno argentino confiaba a la mediación papal.

El brigadier general Basilio Lami Dozo confirmó los planes de guerra de agresión a Chile tras la guerra de las Malvinas en una entrevista con el diario Perfil.[10]

Oscar Camilión, último ministro de Relaciones Exteriores y Culto argentino antes de la guerra, había mencionado los planes en sus Memorias políticas: «Los planes militares eran, en la hipótesis de resolver el caso Malvinas, invadir las islas en disputa en el Beagle. Esa era la decisión de la Armada…».[11]

Los planes de invadir las islas en disputa con Chile eran discutidos en la opinión pública de Argentina. Por ejemplo, Manfred Schönfeld en La Prensa del 2 de junio de 1982, cuando la visión del «vamos ganando» todavía hacía furor en Buenos Aires, opinaba sobre el curso de acción tras la «exitosa» guerra de las Malvinas:

Para nosotros no lo estará [terminada la guerra], porque, inmediatamente después de barrido el enemigo de las Malvinas, debe serlo de las Georgias, Sándwich del Sur y de todos los demás archipiélagos australes argentinos…

Manfred Schönfeld[12]

Tras la conquista de las islas, algunas fuentes incidieron en la posibilidad concreta de que la Argentina tuviese también por objetivo a medio plazo invadir los archipiélagos al sur del canal Beagle, en disputa con Chile, a fin de solucionar el conflicto del Beagle. Este se encontraba en esos momentos bajo una mediación del papa Juan Pablo II, por la cual ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza y a abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.[13]

Incidente de las Georgias[editar]

El 19 de marzo de 1982 41 trabajadores de la Compañía Georgias del Sur S. A. del empresario Constantino Davidoff arribaron a Puerto Leith en el barco ARA Bahía Buen Suceso. Los operarios izaron la bandera argentina. Esto causó una crisis diplomática que preludió la guerra.[14]

Guerra[editar]

Tal como dijo el almirante estadounidense Harry Train (2012, p. 234), entre el desembarco del 2 de abril y el hundimiento del Belgrano del 2 de mayo, los gobernantes argentinos actuaron en la convicción de que estaban en una crisis diplomática, mientras que sus homólogos británicos procedieron en la convicción de que estaban en guerra. El objetivo político de los argentinos era «una solución diplomática para recuperar la soberanía sobre las islas». El objetivo británico: «defender los intereses de los isleños y castigar la agresión».[15]

Invasión/recuperación argentina[editar]

Los soldados argentinos izan la bandera de la Argentina en las Malvinas, 2 de abril de 1982.

El objetivo político fijado fue el de consolidar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno ejercicio en el océano Atlántico Sur.[16]​ El resultado del estudio de los militares argentinos explicaba que la operación desde el punto de vista militar era «apta, factible y aceptable» y que la fuerza conjunta estaría en condiciones de ejecutar la operación a partir del 15 de mayo de 1982.[17]​ Asimismo, aclaró que la operación tenía dos condiciones: debía mantenerse bajo el estado de defensa de las islas y debía ser una operación incruenta para minimizar la reacción británica y alentar a la mejor posición negociadora.[17]​ Habiendo tomado el archipiélago, Argentina procedería a retirar las fuerzas de la operación y mantendría una reducida guarnición.[17]

Según Train (2012, p. 236) el detonante del inicio del conflicto fue una noticia —que luego se supo que fue falsa— de la televisión británica según la cual dos submarinos nucleares británicos habían zarpado de Gibraltar hacia el Atlántico Sur.[18]​ Evitando comprometerse a un desembarco amenazado por dos submarinos nucleares enemigos, la Junta Militar, en un «ahora o nunca», dispuso la ejecución del desembarco estableciendo el Día D entre el 1 y el 3 de abril de 1982.[18][19]

El 28 de marzo y desde la Base Naval Puerto Belgrano zarpó una fuerza de tareas, conducida por el contraalmirante Gualter Allara, encabezada por el destructor ARA Santísima Trinidad como buque insignia y protegida por el portaviones Veinticinco de Mayo.[20]

La inteligencia de los Estados Unidos detectó los movimientos de los buques de la Armada Argentina que se dirigían a las Malvinas. La noche del 1 de abril el presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan llamó por teléfono a Leopoldo Fortunato Galtieri;[21]​ Este se negó a atenderlo hasta después de la interrupción de las comunicaciones entre la flota y el continente.[22]​ En la conversación, Galtieri desoyó los consejos de Reagan de cancelar el desembarco para evitar la guerra.[23]​ Después de esto, Reagan llamó a Margaret Thatcher para transmitirle la obstinación de Galtieri y que los EE. UU. no serían neutrales en caso de una guerra.[24]

El 2 de abril, 700 infantes de marina y 100 miembros de fuerzas especiales al mando del contraalmirante Carlos Büsser realizaron el desembarco en Puerto Stanley.[18]​ Los argentinos tomaron la Casa de Gobierno, la ciudadela y el cuartel en Moody Brook.[25]​ El gobernador Hunt se rindió a las 11:20 hs.[25]​ Todo funcionó tal como fue planeado, cumpliendo la orden realizar una operación incruenta.[25]

La noticia de la recuperación de las Malvinas generó un clima de triunfalismo poco común en la Argentina.[26]​ Todos los políticos argentinos manifestaron su apoyo a la acción militar.[27]

El 3 de abril infantes de marina argentinos ocuparon Grytviken y Puerto Leith, dominando las islas Georgias del Sur.[28]

No hubo declaración oficial de guerra por parte de ninguna de las dos partes.

Finalizada las operaciones, gran parte de las fuerzas argentinas regresaron al continente.[29]

Inmediatamente después de la ocupación, las autoridades argentinas cambiaron el sentido de circulación, la moneda y el idioma de la radiocomunicación.[30]

La Fuerza Aérea Argentina trasladó al exgobernador Hunt y a los militares británicos prisioneros a Londres, haciendo escala en Montevideo.[31]

Intento de solución pacífica[editar]

ONU[editar]

El 3 de abril el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, «profundamente preocupado», aprobó la Resolución 502 que pedía:[32]

  1. la cesación inmediata de las hostilidades.
  2. la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las islas Malvinas/Falklands.
  3. a los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Quince sobre treinta países votaron a favor de la resolución, uno por encima del mínimo necesario.[33]​ Esto constituyó la primera derrota diplomática de Argentina.[33]​ Los países miembros del Movimiento de Países No Alineados votaron en contra de la Argentina, exceptuando Panamá.[34]​ La Unión Soviética —de quién se esperaba un veto—, España, Polonia y China se abstuvieron.[33]

El 6 de mayo, el secretario general Javier Pérez de Cuéllar propuso, como paso previo para el inicio de las negociaciones, el retiro de las fuerzas de ambos de países de las islas.[35]​ Al día siguiente el Reino Unido amplió el bloqueo naval a 12 millas del litoral marítimo argentino y decidió trasladar fuerzas de infantería que estaban en la isla Ascensión al frente de guerra. Reino Unido preparaba un desembarco.[36]

El 26 de mayo el Consejo de Seguridad emitió la Resolución 505 que permitió a Pérez de Cuéllar intentar solucionar el conflicto deteniendo las acciones militares.[37]

Estados Unidos[editar]

El 8 de abril el Gobierno de los Estados Unidos decidió que el secretario de Estado Alexander Haig iniciara una misión de mediación entre los dos países enfrentados para encontrar una solución.[38]

Haig se reunió con Galtieri el 10 de abril en la Casa Rosada. Vernon Walters acompañaba a Haig y Nicanor Costa Méndez y Roberto Benito Moya acompañaban a Galtieri. En la reunión Haig agradeció a Galtieri la ayuda del Ejército Argentino a los Contras desde Honduras.[39]​ El presidente argentino advirtió a Haig que la Argentina no dudaba de su soberanía en las islas. La respuesta de Haig fue que si insistía en la permanencia de un gobernador argentino en las islas, habría guerra. Y que en ese caso los británicos ganarían por sus fuerzas mayores a las de los argentinos.[40]​ Después de la reunión, Galtieri salió al balcón frente una multitud y atizó el conflicto: «si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla…».[41]

Los jefes militares argentinos ignoraban la superioridad de las FF. AA. británicas a las argentinas en cuanto a tecnología y profesionalismo.[42]


Perú[editar]

El presidente del Perú Fernando Belaúnde Terry realizó una propuesta de paz para solucionar el conflicto el 2 de mayo de 1982.[43]

Posición del resto del mundo[editar]

Estados Unidos[editar]

Bombardero Vulcan B.2 parte de la isla Ascensión.

Estados Unidos apoyó al Reino Unido en la parte logística:[44]

  • 4700 toneladas de pistas de aterrizaje metálicas desplegables.
  • 75 misiles aire-aire AIM-9L Sidewinder, sus elementos de montaje e instalación.
  • 50 millones de litros de combustible de aviación.
  • 8 sistemas de defensa aérea portátiles FIM-92 Stinger.
  • Radares para misiles Sea Wolf.
  • Misiles antirradar AGM-45 Shrike.
  • Indicadores de objetivos láser.
  • Misiles Harpoon.
  • Equipos de detección antisubmarinos.
  • Munición de diversos tipos y cantidades.
  • Facilidades de comunicaciones, criptográficos y de guerra electrónica.
  • Equipos de visión nocturna.

EE. UU. permitió el uso irrestricto de la Base Aérea de la Isla Ascensión, la cual fue crucial para la expedición británica.[44]

El impulsor de esta ayuda fue el secretario de Defensa Caspar Weinberger, quien defendió fuertemente a la OTAN.[45]

El 14 de abril se filtró la información del hecho que EE. UU. proporcionaba información satelital de inteligencia a las FF. AA británicas.[46]

Unión Soviética[editar]

La delegación argentina que asistió a la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pidió al delegado soviético que vetara la Resolución 502.[47]​ El soviético sólo respondió que tal veto solo podía ser dispuesto por «las más altas autoridades».[47]

Europa[editar]

El 15 de abril la Comunidad Económica Europea (CEE) estableció sanciones económicas a Argentina.[48]

El 3 de abril, el presidente de Francia François Mitterrand manifestó a Margaret Thatcher su apoyo mediante llamado telefónico.[31]​ Así fue que Francia apoyó al Reino Unido, dándole los secretos sobre el avión Super Étendard y el misil Exocet AM 39 que había vendido a la Argentina en 1981.[49]

América Latina[editar]

Tras tomar las Malvinas, las FF. AA. argentinas habían trasladado sus unidades más eficientes a la frontera con Chile, en la suposición de que el Reino Unido no respondería con la fuerza.[50]

Chile apoyó decididamente a los británicos con apoyo de inteligencia, logística, y vigilancia electromagnética del territorio y el espacio aéreo argentino a través de aviones británicos con insignias chilenas, con tripulación de ambas fuerzas aéreas, que volaban por sobre la Cordillera de los Andes a grandes alturas. También mediante el uso de dos radares de largo alcance; uno en Punta Arenas, y otro en Balmaceda, lo que les permitía, vigilar el espacio aéreo de las bases aéreas del sur argentino, desde Comodoro Rivadavia hasta Río Grande. Con ello, daban alerta temprana de los ataques de los aviones de la Armada y Fuerza Aérea Argentina a la Fuerza de Tareas 317. Además, Chile, movilizó sus FF. AA. a la frontera sur con Argentina, lo que obligó al Ejército Argentino a mantener a sus tropas mejores abrigadas en el continente, impidiéndole reforzar las islas, y a la Armada Argentina, a fondear a su Flota en la Base Naval Puerto Belgrano, para poder disponer de ella, ante un eventual enfrentamiento con la Escuadra chilena.[cita requerida]

El 14 de abril la Junta Militar supo por desncriptamiento de mensajes chilenos, que la Armada de Chile había recibido órdenes de estar lista y apoyar encubierta o abiertamente al Reino Unido.[51]​ También, la República de Chile proporcionó mediante sus Fuerzas Armadas inteligencia al Reino Unido por la amenaza argentina atacar a aquel país tras la guerra de las Malvinas.[52]

Perú vendió 10 aviones del modelo Mirage VP a la Argentina. Los aparatos no alcanzaron a participar de la guerra.[53]

FF. AA. argentinas[editar]

Mapa del teatro de operaciones de la guerra de las Malvinas, las distancias entre éstas y las diferentes bases de ambos ejércitos.

Cien años habían pasado desde la última guerra de la Argentina: la guerra de la Triple Alianza.[54]

Las Fuerzas Armadas argentinas se constituyen por el Ejército Argentino (EA), la Armada de la República Argentina (ARA) y la Fuerza Aérea Argentina (FAA). Además, dos fuerzas paramilitares intervendrían: la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y la Prefectura Naval Argentina (PNA).[54]

Las FF. AA. argentinas pusieron en marcha la campaña de defensa de las islas Malvinas, ante la salida de la Fuerza de Tareas 317 con dirección al Atlántico Sur.[55]​ El 4 de abril la Junta Militar resolvió no desafectar más medios de las islas Malvinas y comenzó a reforzar los medios para la defensa de las mismas.[56]​ El 7 de abril, el mismo día en que se desactivó el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM), el presidente Galtieri emitió el Decreto «S» N.º 700, por el cual se creó el Teatro de Operaciones Atlántico Sur (TOAS). El comandante de Operaciones Navales vicealmirante Juan José Lombardo asumió como comandante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (COATLANSUR).[57][58]​ Se asignaron pues, al TOAS, fuerzas navales y aeronavales de la Armada Argentina. La Guarnición Militar Malvinas también pasó a depender del TOAS, cuyo Comando Conjunto fue asumido por el general de brigada Mario Benjamín Menéndez, jurando el mismo día como gobernador militar de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.[55]

El 12 de abril el COATLANSUR emitió el Plan Esquemático N.º 1/82 «S». A partir de entonces la Guarnición Militar Malvinas se constituyó por la Agrupación Ejército Malvinas, a cargo del general de brigada Américo Daher; la Agrupación Armada Malvinas, al mando del contraalmirante Edgardo Aroldo Otero; y la Agrupación Fuerza Aérea Malvinas, conducida por el brigadier Luis Guillermo Castellano.[59]

Entre el 1 al 2 de abril la FAA había dispuesto la Fuerza Aérea Sur (FAS) a lo largo de las bases aéreas militares (BBAAMM) en la Patagonia argentina.[60]

La Flota de Mar (FLOMAR) formó la Fuerza de Tareas 79 (FT-79), conducida por el contraalmirante Gualter Allara.[61]

El general Haig apreció que el teniente general Galtieri se veía en una posición difícil:[62]

  • La Operación Malvinas fue eminentemente naval.
  • La planificación fue tan secreta que cuatro de los cinco comandantes de los cuerpos de ejército del Ejército Argentino no estuvieron en los antecedentes de la inminente invasión al archipiélago austral.

El Comité Militar (COMIL) resolvió enviar a Malvinas —sin previo aviso a Menéndez— la X Brigada de Infantería Mecanizada —general de brigada Oscar Luis Jofré—, el Grupo de Artillería 3 —teniente coronel Martín Balza— elementos de defensa aérea y aviación de ejército.[63]​ El 15 de abril la X Brigada estaba con la masa de sus efectivos en las islas. El general de brigada Jofré reemplazó al general de brigada Daher en la comandancia de la Agrupación Ejército Malvinas.[63]

EL jefe del Estado Mayor General del Ejército (JEMGE) general de división José Antonio Vaquero envió un Estado Mayor para asistir al general de brigada Menéndez en el ejercicio del Comando Conjunto. El general de brigada Daher quedó como jefe del Estado Mayor.[64]

El 22 de abril el comandante en jefe del Ejército (CJE) teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri visitó Puerto Argentino. El general de brigada Menéndez manifestó las carencias arreciantes de efectivos, movilidad y logística.[65]​ Al día siguiente, Galtieri resolvió enviar la III Brigada de Infantería.[66]

FF. AA. británicas[editar]

La invasión de las Malvinas tomó de sorpresa al Gobierno y a las Fuerzas Armadas del Reino Unido.[67]​ Tras varias horas de indecisión, dudas, debates y análisis en el Parlamento y el Gobierno, el primer lord del Mar almirante de la Flota Henry Leach convenció a la primer ministra Margaret Thatcher de movilizar la flota para retomar el control de las Malvinas.[68]​ Entonces, el 3 de abril Thatcher anunció la movilización de una fuerza de tareas para recuperar las Malvinas.[68]​ El 5 de abril el Gobierno británico dio inicio a la Operación Corporate. El jefe del Estado Mayor de la Defensa almirante Terence Lewin fijó el objetivo: obtener el desalojo de los argentinos y el restablecimiento del gobierno británico en las islas.[69]​ Después de constituyó el «Gabinete de Guerra». El grupo integrado por Margaret Tatcher, John Nott, William Whitelaw, Cecil Parkinson y Francis Pym aceptó el objetivo de Lewin.[69]​ Las FF. AA. británicas formaron la Fuerza de Tareas 317 (FT-317), al mando del comandante en jefe de la Flota (CINCFLEET) almirante John Fieldhouse, en el Cuartel General de Northwood.[70]​ El comando operativo de la fuerza de tareas quedó a cargo del contraalmirante John Forster Woodward, quien asumió como comandante combinado del Grupo de Tareas 317.8, asumiendo el mando de todas las fueras de superficie, aire y tierra.[71]​ Se crearon cuatro comandos de unidades de tareas:[72]

  • Grupo de Tareas 317.8: Grupo de Batalla de Portaaviones (CBG), al mando del contraalmirante Woodward.
  • Grupo de Tareas 317.0: Grupo Anfibio, al mando del comodoro Michael Clapp, comodoro de Guerra Anfibia.
  • Grupo de Tareas 317.1: Grupo de Desembarco, conducido por el brigadier Julian Thompson, comandante de la 3.ª Brigada Comando.
  • Grupo de Tareas 317.9: Grupo de Georgias, conducido por el capitán Brian Young, comandante del destructor HMS Antrim.
  • Grupo de Tareas 324.3: Grupo de Submarinos, a cargo del oficial jefe de Submarinos vicealmirante Peter Herbert.

Los buques zarparon de Portsmouth el mismo 5 de abril.[73]

El 7 de abril el Reino Unido anunció la Zona de Exclusión Marítima (ZEM), advirtiendo que «las naves de guerra argentinas que se encuentran dentro de las 200 millas náuticas de las islas Malvinas, después de las 04:00 GMT del lunes 12 de abril, corren el serio riesgo de ser atacadas».[74]​ El 12 de abril la Zona de Exclusión Marítima (ZEM) se volvió efectiva con la llegada del submarino HMS Spartan a aguas próximas a Puerto Argentino.[75]​ El 30 de abril Reino Unido impuso la Zona de Exclusión Total (ZET), apuntando contra las aeronaves argentinas también.[76]

Desembarcado el Grupo de Desembarco, el brigadier Thompson asumiría como comandante de las Fuerzas Terrestres. Cuando se decidió enviar la 5.ª Brigada de Infantería del Ejército Británico, al mando del brigadier Anthony Wilson, se precisó una estructura superior de comando de división, y el mayor general John Jeremy Moore ocupó ese rol.[77]

Desarrollo de las acciones militares[editar]

El 1 de mayo a las 04:40 hs comenaron las hostilidades en el Atlántico Sur cuando un bombardero Vulcan B.2 de la RAF proveniente de la isla Ascensión bombardeó el Aeropuerto de Puerto Argentino, en la primera Operación Black Buck.[78]​ Después aviones de caza Harrier GR.3 y Sea Harrier FRS.1 atacaron el Aeropuerto (08:30 hs) y la BAM Cóndor (08:31 hs).[79]​ Los ataques aéreos provocaron la salida de aviones de caza de la Fuerza Aérea Sur para interceptarlos. Las aeronaves realizaron los primeros combates aire-aire.[80]

Estrategia británica[editar]

Fragata HMS Broadsword y portaviones HMS Hermes.

La pista del Aeropuerto fue desde el primer día el principal blanco de la aviación británica, ya que era crucial para el puente aéreo argentino que burlaba el bloqueo y sostenía logísticamente a la guarnición argentina.[81]

La intención de la Fuerza de Tareas 317 era la de ablandar a los argentinos conminándolos la rendición. En ese sentido, el 1 de mayo, buques británicos bombardearon Puerto Argentino, mientras el comandante Woodward intimó al comandante Menéndez a la rendición, lo cual fue rechazado.[82]​ Entre el 1 y el 12 de mayo la flota británica llevó a cabo bombardeos de día y de noche; hasta el 12 de mayo cuando el primer ataque de las FAS.[81]​ A partir de este ataque, los cañoneos navales se efectuaron de noche.[83]

La FT-317 estableció en el nordeste de la Zona de Exclusión una zona llamada «TRALA» (en inglés, Tow, Repair and Logistic Area), lejos de los ataques aéreos argentinos, donde los barcos británicos reabastecían y reparaban daños.[84]

Estrategia argentina[editar]

Disposición de las FF. AA. de ambos bandos previo al hundimiento del ARA General Belgrano.

El comandante del Teatro de Operaciones Atlántico Sur, vicealmirante Juan José Lombardo, planeaba una operación que esperaba sirviera para distraer de su misión a la flota británica, la que según informes de la inteligencia argentina, era apoyar un desembarco en las Malvinas ese mismo día.[85][86]​ El plan consistía en avanzar desde el norte con el Grupo de Tareas 79.1 —del portaviones Veinticinco de Mayo— hasta el límite de la Zona de Exclusión, y con el Grupo de Tareas 79.3 —del crucero General Belgrano— desde el sur, también fuera de la Zona de Exclusión, en un movimiento de pinza que obligaría a la Fuerza de Tareas británica a abandonar el apoyo al desembarco.[87][86]​ Asimismo, el comandante Lombardo ordenó constituir el Grupo de Tareas 79.4 con las corbetas Drummond, Guerrico y Granville apoyadas por el Punta Médanos. De este modo, dejó al Grupo de Tareas 79.1 constituido por el portaviones Veinticinco de Mayo, su escolta antiaérea Santísima Trinidad y el petrolero Campo Durán.[88]​ El portaviones argentino lanzaría un ataque de aviones A-4 Skyhawk al amanecer del 2 de mayo y el GT-79.4 se posicionó para realizar un ataque de misiles contra unidades desgastadas por el ataque aéreo. El GT-79.3 tenía por función cubrir el flanco sur, intentando contacto con blancos de oportunidad con unidades que podían provenir del océano Pacífico.[87]

Cuando el portaviones Veinticinco de Mayo disponía el lanzamiento de los aviones el viento se puso nulo. Para el lanzamiento de los A-4Q Skyhawk cargados el portaviones precisaba 22 nudos de viento incidente en la cubierta de vuelo; el portaviones alcanzaba sólo 18 nudos de velocidad, y los restantes se esperaban del viento, que fue nulo ese día. Por ello, se descargaron tres de las cuatro bombas que cargaban los A-4, quedando sólo una por avión. La incertidumbre sobre los resultados del ataque y el informe de que los británicos no habían desembarcado como se esperaba, determinaron la orden de cancelar el ataque y retroceder a la flota argentina hacia el continente.[89][87]

Hundimiento del Belgrano[editar]

Cuando cumplía esa orden, el crucero ARA General Belgrano fue hundido por el submarino HMS Conqueror fuera de la Zona de Exclusión Total.[90]

El 3 de mayo, el aviso ARA Alférez Sobral recibió un ataque letal de helicópteros armados de misiles.[91]

Según Train (2012, p. 239) el hundimiento del General Belgrano acabó con todas las esperanzas de una solución pacífica.

El mismo 3 de mayo, el comandante en jefe Anaya aseguró que el enemigo «disponía de información satelitaria diurna y nocturna sobre todas las unidades de superficie propias».[92]

Guerra en el mar[editar]

El 10 de mayo la fragata HMS Alacrity hundió al transporte ARA Isla de los Estados.[93]

Misil Exocet AM 39[editar]
la fragata inglesa HMS Antelope (F170), tras ser bombardeada y que se hundiría el 24 de mayo. Sería uno de los 4 fragatas/destructores perdidos por Reino Unido junto con el HMS Sheffield (D80), el HMS Ardent (F184) y el HMS Coventry (D118). También fueron hundidos los transportes SS Atlantic Conveyor y RFA Sir Galahad (L3005).

La Argentina había adquirido en 1981 aviones Super Étendard armados de los letales misiles antibuque Exocet AM 39.[94]

El 4 de mayo, los Super Étendard argentinos protagonizaron una misión de renombre.[95]​ En una operación coordinada, los navales argentinos lanzaron dos Exocet AM 39 y destruyeron al destructor HMS Sheffield.[95]​ Este ataque fue objeto de una sorpresa total por parte del Reino Unido, quien creía hasta ese momento que Argentina no podía disparar sus Exocet por la retirada del personal técnico francés al inicio del conflicto.[96]

De esta manera, la Armada Argentina se convertía en pionera en la utilización de esta nueva técnica de ataque de misiles.[97]

El contraalmirante García Boll (2007, p. 138), comandante de la Aviación Naval argentina en la guerra, asegura que las revanchas y los vaticinios carecían de asidero: «es pura casualidad que el hundimiento del Sheffield se produjera dos días después del hundimiento del Belgrano».

El ataque argentino exitoso motivó a los mandos británicos a organizar un ataque a la Base Aeronaval Río Grande, donde estaban los Super Étendard.[98]

El 25 de mayo los argentinos repitieron el ataque de Exocet y hundieron al transporte SS Atlantic Conveyor, destruyendo su carga, vital para la campaña terrestre británica: tres helicópteros Chinook, seis Wessex y un Lynx (según los británicos los Harrier y Sea Harrier habían sido retirados antes del ataque).[99][100]​ La acción más importante y discutida de estos ataques fue el ataque al HMS Invincible del 30 de mayo. Allí Argentina disparó su último Exocet AM 39.[101]​ Según uno de los sobrevivientes de la misión, Gerardo Guillermo Isaac, el Exocet impactó e infligió en el portaviones.[102]

El desembarco británico[editar]

Desembarco británico y combates en el estrecho de San Carlos

El 21 de mayo el Grupo Anfibio de la Fuerza de Tareas 317 inició la Operación Sutton desembarcando al Grupo de Desembarco, la 3.ª Brigada Comando. Al amanecer había armado una cabeza de playa en puerto San Carlos, Bahía Ajax y San Carlos, simultáneamente.[103]

Al desembarco siguió la batalla de San Carlos, donde las unidades de la Fuerza Aérea Sur y la Fuerza de Tareas 80 atacaron al Grupo Anfibio y a la cabeza de playa. Un destructor y dos fragatas británicas fueron hundidas, amén de decenas de marinos muertos y heridos. A su vez, los argentinos perdieron 22 aviones y 10 pilotos.[104]

Acciones en el continente[editar]

Smith (2006, Part 24) dice que la Operación Black Buck demostró la capacidad de la RAF de atacar el Atlántico Sur y el continente también.

El comandante del V Cuerpo de Ejército general de división Osvaldo Jorge García asumió el Teatro de Operaciones Sur (TOS) tras regresar al continente.[105]​ Su función era cubrir la Patagonia argentina ante un posible ataque de Chile.[106]​ García recibió la alerta de prevenir para golpes de mano en la costa, especialmente en Comodoro Rivadavia.[107]​ El 29 de abril de 1982, ante un presunto desembarco de efectivos del SAS desde submarinos, salieron desde Comodoro Rivadavia dos helicópteros del Ejército Argentino al mando del director del Liceo Militar «General Roca» coronel Clodoveo Miguel Ángel Arévalo; uno chocó contra una barranca y 11 argentinos murieron.[108]​ Estas fueron las primeras bajas del E.A. y de la Argentina.[108]

Batalla de Pradera del Ganso[editar]

Train (2012, p. 247) dice que el Gobierno del Reino Unido ordenó el ataque a la guarnición argentina de Pradera del Ganso para justificar la creciente pérdida de buques y aviones, la intensificación de la logística en San Carlos y la demasiada distancia de los refuerzos como para atacar Puerto Argentino.

Las tropas argentinas se rindieron cuando el jefe británico se consideraba en el límite de su capacidad para seguir combatiendo.[109]

Tras la victoria en Pradera del Ganso, Margaret Thatcher decidió continuar los esfuerzos para ganar el conflicto por las armas.[110]

Avance británico hacia Puerto Argentino[editar]

Habiendo conquistado Pradera del Ganso, el 31 de mayo la fuerza terrestre británica avanzaba por dos avenidas: monte Kent y Fitz Roy.[111]

La fuerza terrestre británica avanzó 80 kilómetros desde San Carlos hasta las inmediaciones de Puerto Argentino sin oposición, sufriendo las inclemencias del clima y la aspereza del suelo. La falta de movilidad para satisfacer los requerimientos tácticos y logísticos simultáneamente determinó que la marcha se hiciera a pie a o no fuera posible hacerlo. La imprevista alta demanda de helicópteros para el aprovisionamiento logístico y la pérdida de tres helicópteros Chinook en el Atlantic Conveyor motivó a los británicos a realizar el avance por medios navales.[109]

Elementos del 2.º Batallón del Regimiento Paracaidista del Ejército Británico ocuparon Fitz Roy el 1 de junio. Los mandos británicos decidieron desplazar por medios navales a la 5.ª Brigada de Infantería del Ejército Británico para reforzar la posición.[112]

RFA Sir Tristram destruido tras el ataque.

El 8 de junio la Fuerza Aérea Sur propinó un duro golpe a la Fuerza de Tareas 317, desbaratando un intento de desembarco en la bahía Agradable, con la destrucción de dos buques de desembarco y la muerte de 51 efectivos, perdiendo a su vez tres pilotos y sus aviones.[113][112]

El hecho de que la Guarnición Militar Malvinas desaprovechara la oportunidad de lanzar un contraataque es objeto de discusión. Train (2012, p. 249) explica que los mandos argentinos racionalizaron su decisión aduciendo que Bahía Agradable estaba a 16 km de Puerto Argentino hacia el suroeste. Una avanzada británica estaba entre Puerto Argentino y Bahía Agradable como cobertura. La artillería argentina en Puerto Argentino se veía exigua para apoyar una acción por aquella distancia. Hubiese sido necesario retirar al Batallón de Infantería de Marina N.º 5 de la importante posición en el monte Tumbledown, y de haber efectuado el ataque, el Batallón se habría visto enfrentando a la fuerza británica de cobertura y a la que desembarcaba a la vez.

El 10 de junio, Argentina canceló la Operación Buzón, cuyo objetivo era efectuar un contraataque de paracaidistas en la retaguardia británica en el monte Kent. La decisión fue racionalizada en la falta una adecuada cobertura aérea.[114]

Batallas finales[editar]

El 11 de junio las FF. AA. británicas iniciaron su ataque final contra Puerto Argentino, mediante ataques nocturnos sobre la línea de defensa argentina constituida por los montes Longdon, Harriet y Dos Hermanas.[115]

En las batallas de los montes Harriet y Dos Hermanas los británicos vencieron con escasas bajas no sin una firme resistencia argentina.[115]​ En el monte Longdon se produjo una feroz batalla y alta cantidad de bajas.[115]

A la madrugada del 12 de junio, los argentinos dejaron fuera de combate al crucero ligero HMS Glamorgan con un misil Exocet MM 38 disparado desde Puerto Argentino.[116]​ Se trataba del primer lanzamiento de un misil Exocet desde tierra en la historia.[116]

El 13 de junio los británicos vencieron la línea defensiva conformada por Wireless Ridge y el monte Tumbledown y Sapper Hill.[115]

Rendición argentina[editar]

Prisioneros de guerra argentinos el 15 de junio.

La tarde del 14 de junio las FF. AA. británicas habían alcanzado los límites de Puerto Argentino, habiendo derrotado a las FF. AA. argentinas.[117]

El comandante británico Jeremy Moore y su par argentino Mario Benjamín Menéndez acordaron la rendición de la Guarnición Militar Malvinas. Cuando Moore mostró a Menéndez los documentos de la rendición, éste tachó la palabra «incondicional».[118]

Antes de firmar, los británicos se aseguraron de que la Fuerza Aérea Sur dejara de operar con los aviones que le quedaban.[118]​ El mando británico condicionó la entrega de los soldados argentinos a una declaración de cese de las operaciones aéreas.[119]​ El comandante en jefe Lami Dozo ordenó al brigadier Castellano entregarse, mientras el brigadier Crespo dijo que iba a pensarlo.[119]​ Finalmente la Fuerza Aérea Sur cesó en sus operaciones.[119]

El 20 de junio, en la última acción militar, tropas británicas invadieron las islas Tule del Sur donde había hasta entonces una base científica argentina.[120]

Resultado[editar]

El resultado de la guerra de 1982 no solucionó la cuestión de las islas Malvinas.[121]

El 4 de noviembre de 1982 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 37/9, lo cual constituyó una victoria diplomática de la Argentina, quien pagó más de 200 millones de dólares en las gestiones.[122]​ La Resolución pedía al gobierno británico reanudar las negociaciones para obtener una solución pacífica del conflicto.[122]

En la Argentina[editar]

Según la Constitución Argentina, Malvinas es un asunto irrenunciable del pueblo argentino. Mural en Los Antiguos, provincia de Santa Cruz.

La grave derrota militar sufrida en Malvinas sorprendió a la población argentina, que creía hasta ese momento en un desarrollo favorable de la guerra, generando desconcierto y frustración, que originaron un gran desprestigio del Proceso de Reorganización Nacional y de las Fuerzas Armadas argentinas.[123]

El restablecimiento del orden constitucional facilitó la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984, con el cual se puso fin al conflicto del Beagle, y ayudó a evitar una eventual solución bélica.[124][125]

El continuo reclamo argentino sobre los archipiélagos del Atlántico Sur ha quedado plasmado en la disposición transitoria primera de la Constitución de 1994, que dice:

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

En el Reino Unido[editar]

En el Reino Unido, la popularidad de Margaret Thatcher subió considerablemente, permitiéndole a su partido ganar las siguientes elecciones.[126]​ También se abandonó la idea de reducir el presupuesto de la Marina Real propuesto por John Nott. Los habitantes de las Malvinas también se beneficiaron, pues en 1983 recibieron nuevamente la ciudadanía británica y se liberalizó la economía (que hasta ese momento no había sido potenciada por miedo a provocar a Argentina). En 1985, una nueva constitución comenzó a promover el autogobierno de las islas paulatinamente.

Como consecuencia de la guerra, había un costo de 2600 millones de dólares a las arcas británicas.[127]

Acuerdos de Madrid[editar]

En 1989 y 1990 la Argentina y el Reino Unido firmaron dos declaraciones conjuntas conocidas como los Acuerdos de Madrid I y II, respectivamente, luego de realizar sendas «reuniones sustantivas» en la capital de España. Los acuerdos fueron cerrados por delegados de los poderes ejecutivos de ambos países, a cargo del presidente Carlos Menem del lado argentino y la reina Isabel II con la primera ministra Margaret Thatcher, del lado británico.

Los principales elementos de los Acuerdos de Madrid fueron la declaración del cese de hostilidades (Madrid I), el llamado «paraguas de soberanía» (Madrid I), la eliminación de la «zona de protección» dispuesta unilateralmente por Gran Bretaña en 1982 y su reemplazo por un esquema de «áreas de aplicación» y límites marítimos, sometidas a restricciones operativas y un protocolo de información y consulta recíprocas (Madrid II).

Los Acuerdos de Madrid no fueron ratificados por el Congreso Nacional argentino, debido a que fueron caracterizados oficialmente como simples «declaraciones», que no establecían obligaciones entre las partes y por lo tanto no constituían un tratado. Varios observadores han cuestionado esta caracterización y han considerado que los actos constituyen un tratado de paz entre ambos países y que por lo tanto su validez debió haber sido sometida a la decisión del Parlamento.

Como consecuencia de los Acuerdos de Madrid, ambos países reabrieron sus embajadas en Buenos Aires y Londres el 26 de febrero de 1990 y el 22 de marzo anunciaron simultáneamente que habían sido designados Mario Cámpora y Humprey Maud como embajadores de la Argentina y del Reino Unido, respectivamente.[128]

Acuerdo de Madrid I[editar]

El 19 de octubre de 1989 Argentina y el Reino Unido firmaron en Madrid una declaración conjunta, suscripta por el embajador Lucio García del Solar por el lado argentino, y sir Crispin Tickell, por el lado británico.[129]

Los principales elementos de la declaración son los siguientes:

  • Ambos países declararon formalmente el cese de hostilidades, tomando nota de que habían cesado de hecho;
  • Ambos países se comprometieron a no realizar reclamaciones con motivo de la guerra;
  • Se estableció una fórmula conocida como «paraguas de soberanía» por el cual ninguna declaración u acto realizada por ambos países o terceras partes, con motivo del acuerdo o acuerdos similares, podía ser interpretado como un cambio de posición o un reconocimiento sobre la cuestión de la soberanía de las Islas Malvinas;
  • Se restablecieron las relaciones consulares;
  • Se constituyó un grupo de trabajo para «evitar incidentes en la esfera militar»;
  • Gran Bretaña eliminó la «zona de protección» para buques mercantes argentinos;
  • Gran Bretaña se comprometió a hacer «coincidir los límites de la zona de protección con los de la zona de conservación»;
  • Se levantaron todas las restricciones comerciales y financieras establecidas con motivo de la guerra;
  • Se reanudaron las comunicaciones aéreas y marítimas entre los dos países;
  • Se constituyó un grupo de trabajo para llegar a acuerdos sobre pesca;
  • Ambos países se comprometieron a desarrollar los «contactos entre las Islas Malvinas y el territorio continental»;
  • Las delegaciones se comprometieron a realizar una nueva «reunión sustantiva» en Madrid, el 14 y el 15 de febrero de 1990, en donde sería acordada la Declaración de Madrid II.[129]

Acuerdo de Madrid II[editar]

El 15 de febrero de 1990 Argentina y el Reino Unido firmaron en Madrid una declaración conjunta, suscripta por el embajador Lucio García del Solar, por el lado argentino, y sir Crispin Tickell, por el lado británico. En la declaración ambos países acordaron restablecer las relaciones diplomáticas, y se establecieron compromisos y restricciones en cuestiones militares, basados en el aviso previo a la realización de operativos militares y mecanismos para observarlos y verificar su cumplimiento.[130]

Entre los acuerdos se incluyen:

  • Gran Bretaña dejó sin efecto la zona de protección alrededor de las islas establecida durante la guerra;
  • Se establecieron dos «áreas de aplicación» «para las fuerzas argentinas» y «para las fuerzas británicas», en las que deben regir las restricciones y pautas establecidas en la declaración;
  • Se establecieron dos zonas, una de 50 millas para navegación y otra de 70 millas para aeronavegación, para condicionar los acercamientos de las partes;
  • La autorización de Gran Bretaña para la visita al cementerio de las Islas Malvinas por parte de los familiares de los combatientes allí enterrados;
  • El anuncio de que ambos países habían comenzado a negociar un Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones;
  • La supresión de la visa;
  • La consulta mutua en materia de protección del medio ambiente;
  • Cooperación en la lucha contra el narcotráfico;
  • Consultas mutuas en materia de integración en Europa y América Latina.[130]

La Declaración incluyó cuatro anexos:

  • Anexo I: sistema transitorio de información y consulta recíprocas;
  • Anexo II: medidas de seguridad para unidades navales y aéreas que operen en proximidad;
  • Anexo III: búsqueda y salvamento marítimo y aéreo (SAR)
  • Anexo IV: seguridad de la navegación.[130]

Repercusión[editar]

Cobertura informativa[editar]

Informativos de Argentina Televisora Color, durante la guerra de Malvinas. Crónicas desde las islas a cargo de Nicolás Kasanzew. Fuente: Canal 7 de Argentina. Archivo de noticieros (1982).

Las fuentes de información, los gobiernos argentino y británico[editar]

La Junta Militar argentina había limitado el acceso de periodistas a las islas desde los comienzos del conflicto. Solo hubo un pequeño número de reporteros argentinos destacados con autorización militar y que proveían su material.

En los inicios del conflicto el gobierno argentino fomentó la participación con los principales periódicos para construir una opinión pública favorable. Luego, con el agravamiento del conflicto, dispuso el control total de la información de guerra. El gobierno dictó las siguientes pautas para el cumplimiento del acta de la Junta Militar disponiendo el control de la información por cuestiones de seguridad:

  1. Todas las informaciones y las noticias provenientes del exterior utilizadas por los medios y toda información difundida por los medios relacionada con las operaciones militares y la seguridad nacional están sujetas al control del Estado Mayor.
  2. El Estado Mayor ejercerá el control de la información.
  3. El director y el editor de los medios de información serán considerados responsables directos de las transgresiones al artículo 1.º.
  4. Toda transgresión será sancionada con la clausura del medio y el arresto del director o editor.

El gobierno británico también controló férreamente la divulgación de informaciones que podrían afectar el desarrollo de las operaciones en curso.

Fondo Patriótico Malvinas Argentinas[editar]

Entre las 20:30 horas del 8 de mayo y las 20:30 del 9 Argentina Televisora Color (ATC) emitió el programa Las 24 horas de las Malvinas, protagonizado por Lidia «Pinky» Satragno y Jorge «Cacho» Fontana, para apoyar a los combatientes argentinos en las islas.[131]​ El programa que funcionó para juntar donaciones para el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas recaudó 54 millones de dólares; que nunca llegaron a su destino.[132]

Influencia en la cultura popular[editar]

Cine y televisión[editar]

La guerra es citada en las películas This Is England, La dama de hierro en 2011 y ese mismo año en la película Un cuento chino.[133]​ Además se la describe en las películas argentinas Los chicos de la guerra, Iluminados por el fuego, Cartas a Malvinas, la serie de televisión Combatientes y Soldado argentino solo conocido por Dios mientras en el lado británico la cinematografía de la guerra es variada, como por ejemplo la película de televisión An Ungentlemanly Act, Tumbledown, Resurrected, Por la reina y la patria, entre otras.

Música[editar]

La banda de power metal sueco Sabaton describe el triunfo británico en dicho conflicto con la canción «Back In Control», incluido en su álbum Attero Dominatus. Del lado argentino se puede citar a la banda Attaque 77, que cuenta las consecuencias de la guerra para los soldados en la canción «2 de Abril», Embajada Boliviana en «Memorias de la guerra», o Almafuerte, con su canción «El visitante», compuesta para la película homónima. También el cantautor Ignacio Copani realizó un canción relativa al conflicto, denominada «Hoy no es 2 de abril». La canción de la banda 2 Minutos «Amor suicida» narra el suicidio de una mujer tras haber perdido a su pareja en la guerra de Malvinas. También la canción «Las Malvinas son pingüinas» de la banda Código Neurótico hace referencia al conflicto.

Literatura[editar]

En la literatura, lo más relevante es la novela Los pichiciegos de Rodolfo Fogwill, que narra la historia de un grupo de desertores argentinos que se esconden en la isla para evitar pelear. Carlos Gamerro escribió Las islas, un excombatiente descubre en los archivos de inteligencia, diez años más tarde de sucedida la guerra, que el conflicto bélico sigue latente.

Pinturas[editar]

El conflicto motivó a numerosos trabajos pictóricos, tanto de ambos países como de terceros. Del lado argentino, por ejemplo, pueden citarse los trabajos de Exequiel Martínez[134]​ y de Carlos Adrián García.[135]

Del lado británico, por ejemplo, están los trabajos de Charles David Cobb.[136]

Numismática[editar]

En el año 2012, el Banco Central de la República Argentina puso en circulación una moneda de 2 pesos conmemorativa de la guerra de las Malvinas, que fuera diseñada por un veterano de guerra voluntario.[137]

En 2014, durante el acto de conmemoración, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner descubrió el boceto del billete de 50 pesos, con la imagen de las islas en el anverso y la figura del Gaucho Rivero en el reverso.[138]

Interpretaciones históricas[editar]

La guerra del Atlántico Sur de 1982 es objeto de diferentes interpretaciones históricas:[139]

  • Un intento del Proceso de Reorganización Nacional de cohesionar a la sociedad argentina durante una crisis económica grave y desviar la atención de su comisión masiva de violaciones de los derechos humanos graves, a fin de mantener el poder político.[121][140]
  • Un verdadero intento del gobierno militar argentino de recuperar las Malvinas.[121]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Aizenstatd, 2012, p. 95.
  2. Aizenstatd, 2012, p. 100.
  3. Aizenstatd, 2012, p. 96.
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  5. Bartolomé, 2012, p. 325.
  6. Yofre, 2011, p. 56.
  7. Yofre, 2011, pp. 57-58.
  8. Yofre, 2011, pp. 55-59.
  9. Yofre, 2011, pp. 91-92.
  10. «"Después de Malvinas, iban a atacar Chile"». Archivado desde el original el 25 de noviembre de 2009. 
  11. Camilión, Oscar (2000). Memorias políticas: de Frondizi a Menem, 1956-1996. Buenos Aires: Planeta. p. 281. ISBN 9789504903871. 
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  13. Acta de Montevideo entre Argentina y Chile (Wikisource)
  14. Train, 2012, p. 235.
  15. Train, 2012, p. 234.
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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]