Batalla del monte Dos Hermanas

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La batalla de Dos Hermanas fue un enfrentamiento de la Guerra de las Malvinas durante el avance británico hacia la capital, Puerto Stanley, que se llevó a cabo el 11 y 12 de junio de 1982 en el monte Dos Hermanas.

Composición de fuerzas[editar]

La fuerza británica, al mando del teniente coronel (más tarde General) Andrew Whitehead, consistió en el Batallón de Comandos 45 (45 CDO) de la Marina Real apoyados por la Tropa Milan del Batallón de Comandos 40 además del apoyo de seis cañones de 105 mm del Regimiento de Comandos 29. El 2 º Batallón, Regimiento de Paracaidistas (2 Para), formó parte de la reserva. El apoyo de fuego naval fue proporcionada por dos cañones de 4,5 pulgadas (114mm) del crucero ligero HMS Glamorgan. El 45 CDO tenía experiencia reciente de combate,contra guerrilleros urbanos en Irlanda del Norte

El Regimiento de Infantería 4 (RI 4) originalmente ocupó Monte Challenger, al mando del mayor Ricardo Cordón, segundo al mando del RI 4 pero luego ocupó nuevas posiciones en Dos Hermanas y Monte Harriet, con la mayor parte de los defensores en Dos Hermanas extraídos de la Compañía C del capitán Edgardo Humberto Marpegan con el 1.er Pelotón (Subteniente Miguel Mosquera) y 2.º Pelotón (Subteniente Jorge Pérez Grandi) apostado alrededor de la cumbre del Dos Hermanas Norte y el 3.er Pelotón (Subteniente Marcelo Llambías Pravaz) ocupando el Dos Hermanas Sur y el 1.er Pelotón de la Compañía A (Subteniente Juan Nazer) y el Pelotón de Apoyo (Subteniente Luis Carlos Martella) ubicado en la silla entre las dos alturas. La Compañía B del mayor Óscar Jaimet del Regimiento 6 (RI 6), formaría parte de la reserva local, ocupando el valle rocoso entre el Monte Dos Hermanas y Monte Longdon, y proveyendo apoyo de fuego de morteros durante la batalla. El RI 4 había participado en el Operativo Independencia en la Provincia de Tucumán (entre los años 1975 y 1977), llevando a cabo patrullas contra guerrilleros seperatistas rurales en Lules, Concepción y Famaillá, período en el cual fue muerto en acción el sargento Walter Hugo Gómez.

El terreno de nadie[editar]

El 4 de junio las tres compañía del 45 CDO avanzaron sobre Bluff Cove Peak, en las faldas del Monte Kent, y lograron ocupar la altura sin oposición, siendo recibidos por las patrullas de la Servicio Aéreo Especial (SAS). La oposición argentina fue inicialmente fuego de artillería pero en la noche del 29 de mayo, un feroz tiroteo tuvo lugar durante la captura de los dos cerros importantes, ya que estaban destinados a formar parte de una línea de fuerzas especiales argentinas.

La patrulla del capitán Andrés Ferrero (3.ª Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602) llegó a la base del Monte Kent, pero rápidamente se encontraron bajo fuego de ametralladoras y morteros de la Tropa de Aire (Air Troop) del SAS. El sargento primero Raimundo Máximo Viltes fue herido de gravedad y la Tropa de Aire sufrió dos hombres heridos por disparos de fusil.[1] Los comandos argentinos permanecieron infiltrados dentro de las posiciones del Escuadrón D del SAS durante toda la noche y a las 11:00 hora local del 30 de mayo, la 2.ª Sección de Asalto del capitán Tomás Fernández trató de tomar la cumbre de Bluff Cove Peak, pero fueron rechazados ​​por el Escuadrón D, resultando muertos dos miembros de la patrulla argentina, el primer teniente Rubén Eduardo Márquez y el sargento primero Óscar Humberto Blas.

El teniente primero Rubén Márquez y el sargento primero Oscar Blas habían mostrado gran liderazgo y coraje personal en el choque de patrullas y se les concedió a ambos póstumamente la Medalla al Valor en Combate. Durante este contacto, el SAS sufrió dos heridos al ser alcanzados por esquirlas de granadas de mano según el historiador estadounidense Martín Arostegui. Se supo después que los hombres del capitán Fernández habían tropezado contra un campamento ocupado por 15 fuerzas especiales británicas.[2] A lo largo del 30 de mayo los Harrier de la Real Fuerza Aérea Harriers estuvieron bastante activos sobre el Monte Kent. Uno de ellos, al responder a una llamada de auxilio del Escuadrón D, fue derribado por fuego de armas livianas, mientras disparaba contra una columna de camiones transportando al Regimiento de Infanteria 4 (RI 4) a sus nuevas posiciones al este del río Murrell. Según el capitán Carlos Alfredo López Patterson (oficial de operaciones del RI 4), que presenció el ataque con sus binoculares, el pelotón del subteniente Llambías Pravaz fue responsable de la destrucción del Harrier XZ 963 piloteado por el mayor Jerry Pook.[3]

Una espesa niebla se cernía sobre la zona [río Murrell], lo que ayudó a la Tropa de Exploración del Batallon de Comandos 45 alcanzar y a veces penetrar la posición del 3.er Pelotón bajo el mando subteniente Marcelo Llambías-Pravaz. El marine real Andrew Tubb estuvo en estas patrullas:

Estábamos en realidad dentro de la posición argentina, así que terminamos bombardeándonos nosotros mismos. Hicimos un montón de patrullas hasta el Dos Hermanas ... ese tiempo [6 de junio] retrocidimos combatiendo durante unos 400 metros para escapar, a través de las líneas argentinas disparando cohetes de 66 [mm] para para abrirnos camino y reagruparnos. Usamos la la artillería de nuevo para cubrirnos con humo. Nos tomó más de una hora para escapar y parecía que fuera unos pocos minutos. Matamos a diecisiete de ellos, y todo lo que tuvimos era un tipo con una herida superficial.

Robin NeillandsBy Sea & Land: The Story of the Royal Marine Commandos, p. 402, Cassell Military Paperbacks, 2000

Por su acción de patrulla, el teniente Chris Fox recibió la Cruz Militar. En términos generales, los argentinos estaban atrincherados profundamente, a unos 6000 metros al otro lado del terreno de nadie. Las posiciones argentinas fueron minados y fuertemente patrulladas.

Durante este periodo, el capitán Carlos Alfredo López Patterson llegó para hacerce a cargo de los defensas argentinas. Con el fin de fortalezer la moral y mantener a los defensores informados, el capitán López Patterson visitaba regularmente los pelotones con gran riesgo para sí mismo debido al fuego de la artillería británica:

En esas recorridas, una cosa que siempre me emocionaba era que, mientras saludaba al Subteniente Llambias Pravaz, los soldados de esa sección aplaudían y vitoreaban. Debió ser porque notaban que les reconocía el valor que estaban adquiriendo en ese lugar. Porque estaban muy solos, esperando al enemigo, sólo ellos y sus almas. O, tal vez, porque al ver al jefe que va a decirles dos palabras - gesto fraternal de una persona joven hacia otras personas jóvenes - sentían revivir sus ganas de pelear. Un día, se me acercó un chico y me dijo "Ya que nos ha tocado bailar en ésta, vamos a hacerlo bien. Vamos a apoyar al Subteniente que está enfermo y sigue igual con nosotros. Tenemos que ayudar al que se le congelen los pies, o al que se asuste. Porque de aquí salimos todos o no sale ninguno". ¿Qué podía contestarle?[4]

Alrededor de 02:00 horas el 10 de junio un pelotón reforzado del Batallón de Comandos 45 tanteo la posición defendida por el 3.er pelotón al mando del subteniente Marcelo Llambías Pravaz en el Dos Hermanas Sur. En el combate nocturno mueren los sargentos Mario Antonio Cisneros y Ramón Gumersindo Acosta y dos fuerzas especiales más argentinas (el Gendarme Pablo Parrada y el teniente primero Jorge Vizoso Posse) son heridos. El historiador militar británico Bruce Quarrie escribiría más tarde:

Se realizó una constante serie de patrullas en la noche para explorar y hostigar al enemigo. Típico fue la patrulla enviada en las primeras horas de la mañana del 10 de junio. El teniente David Stewart de la Compañía Rayo X, 45 Comandos, había informado a sus hombres durante la tarde del día anterior, y antes de la medianoche estaban listos. Fuertemente armados con dos ametralladoras por sección más lanzadores de cohetes de 66 mm y morteros de 2 pulgadas [81mm], la Tropa se alejó sigilosamente en la noche iluminada por la luna hacia una loma a unos 4 km, donde se había observado el movimiento argentino. Manteniéndose bien esparcidos debido a la buena visibilidad, se movieron por el terreno rocoso aprovechando los numerosos cráteres de artillería como cubierta, y para las 04,00 [1 de la mañana hora local] estaban listos para cruzar el tramo final del campo abierto frente a las posiciones enemigas. Usando un arroyo poco profundo como cubierta, se movieron hacia arriba la pendiente y se despliegan en su posición entre las rocas en frente de las trincheras argentinas. Con la ayuda de un visor nocturno de intensificador de luz, pudieron ver a centinelas moverse alrededor. De repente, una ametralladora argentina abrió fuego y los Marines lanzaron un par de destellos de su mortero, retornando el fuego con sus propias ametralladoras y fusiles En cuestión de segundos tres soldados argentinos y dos Marines habían muerto. Otras figuras podrían verse corriendo en la colina a la izquierda, y cuatro soldados argentinos más cayeron ante la precisión de fuego de los Marines. En ese momento, las tropas argentinas más arriba en la ladera estaban bien despiertos, y una lluvia de fuego obligó a los Marines agacharse en la cubierta de las rocas. La situación se estaba volviendo decididamente insalubre y el teniente Stewart decidió retirarse, con el objetivo de matar y hostigar al enemigo realmente logrado. Sin embargo, una ametralladora a la derecha de los Marines estaba haciendo fuego sobre su ruta de huida, y Stewart envió a su sargento veterano, Jolly, con un par de hombres para eliminarlo. Después de un difícil acceso con poca cobertura, hubo una corta ráfaga de fuego y la ametralladora argentina quedó silenciado. Retrocediendo por secciones, la Tropa se retiró al arroyo, y para ese entonces el fuego argentino estaba cayendo corto y no hubo más bajas.

Bruce Quarrie The Worlds Elite Forces, pp.53-54, Octopus Books Limited, 1985

Según el capitán Hugo Ranieri de la 3.ª Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602:

Nos topamos allí con un enemigo realmente muy capaz, con muy buenos elementos de apoyo, armamento y visores. Lo cierto que es que ellos sorprendieron a un ala de nuestra emboscada. Entramos en un combate muy violento, con mucho fuego por parte del enemigo. Muchas bengalas que obligaban a agachar la cabeza un poco, hasta que pasaran. Debíamos también detectar de dónde venían los fogonazos. Esos primeros momentos son para organizarse un poco y ver de dónde viene la cosa. Había muchos gritos por parte del enemigo, dado que daban las órdenes en voz alta. Nosotros ya teníamos a todo esto dos muertos y dos heridos. El enemigo realmente estaba haciendo las cosas muy bien. El combate fue muy duro. El sargento Mario Cisneros cayó muerto y a su lado el teniente primero Jorge Vizoso fue herido en sus posiciones, más abajo hacia la izquierda. Lo que sucedió con Vizoso es muy notable. Una granada o un mortero descartable de esos que tenían los ingleses hirió al teniente primero que quedó tendido boca abajo. Tenía varias esquirlas en el cráneo y quedó atontado por la explosión. Se arrimó el enemigo e intentó rematarlo con un tiro de FAL: esto le produjo una herida en el medio de la espalda en oblicuo ascendente hacia la izquierda ... Los ingleses lo dieron vuelta de una patada y él se hizo el muerto. En ese momento, estos ingleses se replegaron debido al fuego. El teniente primero, que –ahora boca arriba- los había visto, intentó manotear la MAG que tenía el sargento Mario Cisneros muerto a su lado. La ametralladora estaba partida por la mitad pero encontró su FAL y le vació un cargador a la columna enemiga que se movilizaba, matando a tres ingleses. Lo orientamos a gritos y subió a mi posición. A todo esto, yo estaba haciendo fuego de apoyo con un fusil calibre 300 Magnum con mira telescópica junto a un comando de gendarmería de los que operaron con nosotros. Estábamos en la posición más elevada con respecto al resto y se dominaba muy bien el combate, pero también recibíamos mucho fuego del enemigo. Atrás de una roca lo revisé y ya relaté sus heridas así como lo milagroso de la bala como detenida por el Rosario. Estaba semishoqueado pero entero y con mucha agresividad. Diría que estaba con bronca. Me pidió la habilitación para seguir el combate y luego tomó su fusil, cambió el cargador y siguió haciendo fuego. Continuó el combate dándonos con todo por ambas partes. Duró esto entre veinte y treinta minutos o sea que fue un combate bastante largo. Hasta que culminó con la retirada del enemigo. En concreto, diría que les ganamos. Como nosotros teníamos coordinado el fuego de artillería, el mayor Aldo Rico ordenó la apertura del fuego y éste comenzó a caer sobre el enemigo en retirada. Nosotros indicamos que alargaran el tiro a medida que se iban, o sea los íbamos corriendo a cañonazos. Aprecio que esa noche tienen que haber muerto muchos ingleses porque el fuego de nuestra artillería era tremendo.[5]

De acuerdo a la versión británica del evento, el sargento Robert Leeming, los cabos Andrew Uren y Peter Fitton y el marine real Keith Phillips fueron muertos en la noche del 9 al 10 de junio.[6] Al día siguiente, los hombres del subteniente Llambías-Pravaz recuperaron las mochilas y las armas que los marines reales se vieron obligados abandonar[7] y éstas fueron presentadas a los periodistas argentinos en la capital malvinense, quienes filmaron y fotografiaron el equipo británico.

El M. and A. W Cadre (Cuadro de guerra para la Montaña y el Artico) también realizo patrullajes contra el Dos Hermanas, con el teniente Joseph Wassell y el sargento Fraser Haddow descubriendo con sus prismáticos desde su puesto de observación en Cordon de La Cabra (Goat Ridge) el 9 de junio, los barriles de minas de los ingenieros anfibios, que los defensores tenian planeado detonar por control remoto en la retaguardia del Dos Hermanas Norte.[8]

La batalla[editar]

La Compañía X del capitán Ian Gardiner encabezó el ataque a Dos Hermanas, acompañado por el capellán entrenado como comando de la unidad, Wynne Jones. La Tropa 1 del teniente James Kelly tomó el tercio occidental del afloramiento de rocas del Dos Hermanas Sur ('Long Toenail' o "uñas de los pies"), sin que tuvieron lugar combates. Sin embargo, a las 11:30 pm, hora local, la Tropa 3 del teniente David Stewart se topo con una determinada defensa en el afloramiento rocoso y no pudieron continuar con el ataque. Rechazados en sus intentos en desalojar al 3.er Pelotón, la Tropa 2 del teniente Chris Caroe 2 se lanzaron contra el pelotón defensor, pero el ataque fue dispersado por el fuego de artillería argentina. Durante tres o cuatro horas, los marines reales de la Compañía X quedaron inmovilizados en las laderas de 'Long Toenail'. El fuego naval batia extensamente Dos Hermanas Sur, pero el 3.er Pelotón de Llambías-Pravaz contuvo a los marines reales y los defensores aqui no serían desalojados hasta las 2.30 am hora local.

A eso de las 12:30 am hora local,[9] las Compañías Yankee y Zulu atacaron Dos Hermanas Norte ('Summer Days' o "Días de Verano") y después de una muy dura lucha de horas de duración contra dos pelotones de fusileros y a pesar del fuerte fuego de ametralladoras y morteros argentinos, logran capturar 'Días de Verano'. El teniente Clive Dytor, ganó la Cruz Militar en esta acción, al reunir su Tropa 8 y llevarlos adelante a punta de bayoneta para tomar Dos Hermanas Norte. El comandante del Pelotón de Apoyo, el Teniente Luis Carlos Martella, después de haber consumido practicamente toda su munición en apoyo al RI 4 en Monte Harriet, muere cubriendo la retirada de sus hombres.[10] Los infantes de marina británicos también pierden a dos comandantes de pelotón, heridos en los bombardeos de mortero argentinos con el infante de marina Chris Cooke más tarde recordando, "Los tres oficiales en mi compañía se ​​comprometieron en tomar una copa juntos en el otro extremo de la isla, pero solo uno lo hizo, los otros dos quedaron con heridas de esquirla."[11] El subteniente Aldo Eugenio Franco y su pelotón de la reserva local, después de haber desechado un contraataque planeado en apoyo al capitán Carlos Alfredo López Patterson, porque los defensores ya no poseían las cumbres, cubrieron la retirada argentina e impidieron que la Compañía Yankee pudiera perseguir la Compañía C, mientras se retiraba de Dos Hermanas. El soldado conscripto Oscar Poltronieri se ofrece como voluntario para cubrir el retrocedo en esta acción y detienen el avance de la Compañía Yankee con el disparo preciso de su rifle y ametralladora, y es luego condecorado con la Nación Argentina al Heroico al Valor en Combate Cruz (CHVC), la decoración militar argentina más alto por su valentía.

Después de la batalla[editar]

A la mañana siguiente el coronel Andrew Whitehead miró con asombro a las posiciones de fortaleza que los defensores habían abandonado. " Con cincuenta Reales, " , dijo, "Yo podría haber muerto de viejo manteniendo este lugar. " ( Max Hastings, Going To The Wars , p. 363, Macmillan 2000 ) Los historiadores británicos Christian Jennings y Adrian Weale en su libro Green-Eyed Boys: 3 Para and The Battle for Mount Longdon (HarperCollins, 1996) más tarde criticarían de igual manera a la compañia de infantes de marina de los mayores Mike Norman y Gary Noote por no mantenerse firmes en sus posiciones por más tiempo el 2 de abril, durante Operación Rosario. Aunque la unidad británica parecía haber obtenido una victoria fácil, los que realmente se enfrentaron con los pelotones argentinos en su mayoría no estarían de acuerdo con la opinión de Whitehead. Treinta años más tarde, el ex infante de marina Keith Brown recordó el avance contra Dos Hermanas Norte, explicando que fue una dura lucha:

Mi impresión de un ataque nocturno era que no era nada como yo esperaba que fuera ... un asunto bastante ordenado , con gente corriendo y poniendo fuera de combate nidos de ametralladora. Fue enormemente confuso ... un montón de explosiones y destellos y ruidos muy fuertes. Usted tenía la artillería naval y morteros y disparos de armas ligeras y pesadas. Fue aterradora, para ser honesto. No sé cómo se sentían mis colegas. Estábamos prácticamente inmovilizados y llegamos a estar bajo el fuego directo de los argentinos. Hasta ese momento todo tenía que ver con la artillería y proyectiles de mortero, pero esto fue fuego directo y estaban utilizando lo que nos parecía ser trazadores. [12]

El Sargento Mayor George Meachin de la Compañía Yankee, más tarde elogiaria la aptitud de combate y el espíritu de los defensores argentinos en Dos Hermanas Norte:

Llegamos a estarbajo un montón de fuego efectivo de ametralladora Browning M2 ... Al mismo tiempo, los morteros estaban cayendo todo nuestro alrededor, pero la amenaza principal era de esos ametralladoristas que podría vernos a la intemperie debido a la luz de la luna. Había tres ametralladoras y trajimos abajo salvas constantes y eficaces de nuestro propio fuego de artillería sobre ellos directamente, 15 tiros a la vez. Habría una pausa, y ellos nos contestaban otra vez. Así que teniamos que hacerlo por segunda vez, en todo sus posiciones. Habría una pausa, y luego 'boom, boom, boom,' ellos volverían a contestarnos otra vez. Los conscriptos no hacen esto, los bebés no hacen esto, los hombres que están mal conducido y de baja moral no hacen esto. Eran buenos y firmes soldados. Así los veo.[13]

Referencias[editar]

  1. "Los hombres de Ferrero avanzaron por las laderas empinadas, la idea de toparse con una patrulla británica o caminando dentro una emboscada manteneniendoles en alerta. Después de unos 500 metros Ferrero se adelantó con dos hombres para investigar un ruido. Apenas habían cubierto 50 metros cuando cayeron bajo fuego de ametralladora y mortero presico de la Tropa Aire del Escuadrón D. El primer sargento Raimundo Viltes fue herido de gravedad cuando una bala le destrozó el talón." Van Der Bijl, Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands, p. 63
  2. "Alrededor de las 11 del día después, el 30, el capitán Fernández y su 2.ª Sección de Asalto, sabiendo que Ferrero había estado en contacto con los británicos, salió de su escondite con la intención de ocupar Bluff Cove Peak. Con el sargento Humberto Blas y el primer teniente Daniel Oneto, el primer teniente Rubén Márquez explorando por delante, la sección chocó con el puesto de comando táctico del Special Air Service y un tiroteo se desarolló. Márquez lanzó algunas granadas, pero todavía fue muertos porque llevaba guantes y no pudo utilizar su fusil FAL. Blas también murió." Van Der Bijl, Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands, p. 63, Leo Cooper, 2003
  3. La Guerra de las Malvinas, p.352, Editorial Oriente, 1987
  4. HECTOR RUBEN SIMEONI, Malvinas: Contrahistoria, pp. 100/101, Editorial Inédita, 1984
  5. Médico y capitán en las Islas Malvinas
  6. Marines shot comrades in Falklands conflict, The Glasgow Herald, 2 December 1986
  7. "En la mañana organizamos una patrulla con el objeto de explorar el terreno donde la noche anterior había chocado la Compañía de Comando 602 del Mayor Rico, con los británicos, acción en la cual, entre otros, murió el Sargento 1.º. Cisneros, de la Compañía citada. Aprovechando al máximo el terreno y cubriéndonos tras cada roca, descendimos hacia Monte Kent. Habíamos dejado un grupo de seguridad, y ya nos disponíamos a cargar material abandonado por los ingleses, cuando sentimos un estruendo. Se trataba de un Harrier, que a muy baja altura, venía desde Puerto Argentino y doblaba justo ante nuestras narices. El piloto nos miró mientras sacábamos el seguro del fusil. Fue todo tan rápido que no pudimos hacer fuego, de regreso recogimos los cadáveres de dos Infantes de Marina, muertos el 6 de junio. Uno de ellos tenía un impacto directo de cohete LAW 72, cuya carga hueca lo había cortado en dos; su vientre había desaparecido. Quedaban sus piernas, separadas, con los huesos sobresalientes. Pero la expresión de su cara, tan llena de paz, tan contrastante con el resto de la escena, me dio la certeza de que se trataba de algo divino. Juntamos sus pedazos en una capa de poncho". Malvinas: Relatos de Soldados, Martín Balza, p. 120, Círculo Militar, 1985
  8. Royal Marine Commando 1950–82: From Korea to the Falklands, William Fowler, p. 57, Osprey Publishing, 21/04/2009
  9. No Picnic: 3 Commando Brigade in the South Atlantic 1982, Julian Thompson, p. 132, Leo Cooper in association with Secker & Warburg, 1985
  10. Los hijos de la guerra, Por Carlos Beer, La Nación
  11. Falklands return, Julie Armstrong , News & Star, 21/08/2008
  12. Remembering the Falklands conflict: four veterans tell their story, The Scotsman, 2 April 2012
  13. Bruce Quarrie, The World's Special Forces, p. 55, Octopus Books Limited, 1985}}