Potencia (relaciones internacionales)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Potencias en 2018
(según el instituto Clingendael[1]​)
Potencias mundiales que cumplen con todos los criterios
Alemania, Estados Unidos, Francia, India, Japón y Reino Unido.
Potencias mundiales con un puntaje Libertad en el mundo insuficiente
China y Rusia.
Potencias intermedias consolidadas
Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Chile, Dinamarca, España, Finlandia, Italia, Noruega, Países Bajos, Perú, Suecia y Suiza.
Potencias intermedias emergentes
Argelia, Angola, Arabia Saudita, Bangladés, Colombia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Grecia, Indonesia, Iraq, Kazajistán, Kuwait, Malasia, Marruecos, México, Nigeria, Pakistán, Polonia, Portugal, República Checa, Rumania, Sri Lanka, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, Ucrania y Vietnam

Potencia es un concepto de las relaciones internacionales que designa al Estado que actúa en ellas con protagonismo propio, ejerciendo diversos grados de capacidad de influencia o directamente ejerciendo su poder en ese contexto (su poder político, su poder militar, su poder económico y el más sutil denominado "poder blando"). La moderna ciencia política utiliza los términos "potencia" y "poder" (idénticos en lengua inglesa -power-).[2]​ Los mecanismos de influencia incluyen el uso o amenaza de uso de la fuerza, la presión o interacción económica (cooperación internacional, ayuda al desarrollo, comercio internacional, guerras comerciales, sanciones económicas, la diplomacia y la difusión transcultural.

Atendiendo a su dimensión geoestratégica se habla de superpotencias, potencias mundiales (grandes potencias), potencias regionales, potencias intermedias, etc. La potencia que se impone sobre las demás se denomina hegemónica.[3]​ La situación en la que ninguna potencia o bloque de potencias consigue imponerse se denomina de equilibrio de potencias. También existen las situaciones de bipolaridad y multipolaridad entre las potencias. Los Estados que no tienen capacidad de actuación (ni en la esfera internacional ni siquiera pueden ejercer las funciones propias del Estado dentro de su propio territorio) se identifican como Estados fallidos.[4]​ Los Estados que no cumplen sus responsabilidades dentro del sistema internacional se identifican como Estados canallas.[5]

El poder en las relaciones internacionales se entiende de diversas maneras: como un fin en sí mismo (capacidad de prevalecer en los enfrentamientos, de adquirir o retener territorio o recursos, de imponer la propia política, ideología o intereses nacionales, de alterar el statu quo en beneficio propio o de los aliados, o retornar al considerado favorable en caso de una alteración negativa), como una medida de la influencia o del control sobre los agentes o actores de las relaciones internacionales,[6]​ o sobre los asuntos (affaires), crisis o conflictos internacionales; incluso a veces como prestigio. Puede definirse como capacidad (capabilities), como seguridad o como estatus. Para el realismo en relaciones internacionales el poder es el fin principal de los agentes que intervienen en ellas (Nicolás Maquiavelo, Hans Morgenthau).[7]

En este sentido, las grandes potencias del siglo XX fueron: Alemania, los Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, el Reino Unido y la Unión Soviética. Entre 1945 y 1989, durante la Guerra Fría el mundo estuvo bajo la influencia de los Estados Unidos y la Unión Soviética, países considerados como superpotencias.[8]​ Después de la disolución de la Unión Soviética a principios de 1990, Estados Unidos quedó como la única superpotencia en la Era post-Guerra Fría.[9]

En el siglo XXI las principales potencias son los Estados Unidos, China, Rusia, los países que componen el G-4 (Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido, los cuales son miembros integrantes también del G-7), Japón, India y Brasil. Asimismo, Turquía es un importante punto estratégico entre Europa y Asia.[10]

Otros agentes no identificados como Estados también participan en las relaciones internacionales y son tenidos en cuenta en el equilibrio de potencias. Tales serían las organizaciones internacionales (formadas por Estados que no ceden soberanía, sino que se coordinan en ellas, como en la ONU, o forman alianzas, como en la OTAN) y las organizaciones supranacionales (en las que los Estados ceden soberanía, como en la Unión Europea[11]​). Otras son corporaciones multinacionales de naturaleza privada,[12]​ pero muy "poderosas" y que ocasionalmente han sido decisivas para algún tipo de intervención internacional (United Fruit Company en el llamado "patio trasero" de Estados Unidos en Latinoamérica. También las organizaciones no gubernamentales (ONG) han adquirido protagonismo. Distintas instituciones, desde religiosas (particularmente la iglesia católica, que dispone de un Estado reconocido internacionalmente —la Santa Sede, que históricamente contaba con los Estados Pontificios y actualmente se limita a la Ciudad del Vaticano—) hasta terroristas (Al-Qaeda), tienen o han tenido históricamente papel de potencias internacionales (Liga Hanseática, órdenes militares, etc.)

Así mismo, ha venido a ser de uso común la diferenciación del poder duro y el poder blando (del inglés hard power y soft power); coercitivo el primero y atractivo el segundo. El poder duro supone tácticas coercitivas y de intimidación: el uso o amenaza de uso de las fuerzas armadas, los bloqueos, embargos y otras medidas de presión económica unilateral o sanciones internacionales; e incluso medidas no públicas, utilizadas discretamente, como el espionaje o los atentados. Por su parte, los instrumentos del poder blando incluyen los valores culturales puestos a debate y las ideologías sometidas a cuestión y diálogo. Sus medios de ejercicio incluyen la diplomacia, la difusión de la información, el análisis, la propaganda y la cultura enfocada al logro de fines políticos.[2]

Historia[editar]

Potencias desaparecidas Continente Periodo
Imperio babilónico Asia 1792 a. C.‑539 a. C.
Estado púnico África-Europa 814 a. C.‑146 a. C.
Imperio aqueménida Asia 550 a. C.‑330 a. C.
Antigua Atenas Europa 508 a. C.‑322 a. C.
República romana África‑Asia‑Europa 509 a. C.-27 a. C.
Imperio romano África‑Asia‑Europa 27 a. C.-476
Imperio bizantino Asia-Europa 395-1453
Califato abasí África‑Asia‑Europa 750-1259
Califato omeya África‑Asia‑Europa 750-1031
Imperio carolingio Europa 800-843
Sacro Imperio Romano Germánico Europa 962-1806
Imperio mongol Asia-Europa 1206-1368
Imperio otomano África‑Asia‑Europa 1281-1923
Imperio chino Asia 1368-1644
Imperio portugués África‑América-Asia‑Europa 1415-1975
Imperio incaico América 1438-1533
Imperio español África‑América-Asia‑Europa-Oceanía 1492-1976
Imperio mogol Asia 1526-1858
Imperio británico África‑América-Asia‑Europa‑Oceanía 1577-1997
Imperio ruso Asia-Europa 1721-1917
Primer Imperio francés Europa 1804–1814
Segundo Imperio francés África‑América-Asia‑Europa‑Oceanía 1852–1870
Imperio austrohúngaro Europa 1867–1919
Imperio japonés Asia 1868-1947
Imperio alemán África‑Asia‑Europa 1871-1918
Imperio italiano África-Europa 1882-1947
Unión Soviética Asia-Europa 1922-1991
Alemania nazi Europa 1933-1945

La historia de las grandes potencias engloba un período comprendido desde la Edad Antigua hasta la actualidad. Los conflictos entre las potencias, como las guerras napoleónicas, las guerras mundiales y la Guerra Fría, han cambiado fundamentalmente el curso de la historia universal. La rivalidad entre las potencias a menudo también ha estimulado el desarrollo social y la modernización.[13]

En el Viejo Mundo, se considera a Asiria y Babilonia, la Antigua China, el Antiguo Egipto, la Antigua Grecia y el Imperio Romano, la Antigua India, Persia, entre otros, como las grandes potencias de la Edad Antigua. El Imperio de Alejandro consiguió conquistar la práctica totalidad de las entidades políticas del Mediterráneo Oriental, el Próximo Oriente y el Asia Central; pero tuvo una existencia efímera, escindiéndose en una multiplicidad de reinos helenísticos competitivos.[14]

Tras la victoria de la República romana sobre el Imperio cartaginés (siglo III a. C.) y la conquista del Egipto ptolemaico (siglo I a. C.), el Imperio romano se convirtió en la única potencia del mundo mediterráneo (Mare nostrum), mientras que en su frontera oriental tuvo que disputarse la hegemonía con el Imperio parto. El Imperio romano de Occidente se dividió entre los reinos germánicos. Mientras el Imperio Bizantino decaía con la expansión musulmana y las Cruzadas, la lucha entre los poderes universales (pontificado e Imperio) caracterizó la Edad Media en Europa occidental. La anulación mutua de ambos llevó a las monarquías feudales a transformarse en poderosas monarquías autoritarias.[15]

En el mundo islámico, la inicial unidad se fragmentó desde el siglo VIII, produciéndose una multiplicidad de Estados (Califato omeya de Córdoba, Califato fatimí, Califato abasí, Imperio otomano, etc.). Desde China hasta Europa Oriental se produjo la expansión del Imperio mongol, prontamente fragmentado. En el subcontinente indio se desarrollaron una pluralidad de Estados competitivos, la mayor parte de los cuales se englobó en el Imperio de Asoka. En Extremo Oriente se desarrolló una gran potencia continental, el Imperio Chino.[16]

A partir de la Edad Media y en la posterior Edad Moderna, en Europa, las primeras potencias fueron varios de los antiguos Estados italianos (como las repúblicas marítimas de Amalfi, Génova, Pisa y Venecia; el Ducado de Milán, los Estados Pontificios o el Gran Ducado de Toscana, así como las llamadas comunas o ciudades-estado italianas),[17]España y Portugal;[18]​ luego, el poder pasó a Francia[19]​ y al Reino Unido, así como a Alemania, Austria-Hungría,[20]Dinamarca, Holanda, Italia,[21]Polonia, Rusia,[22]Suecia y Turquía. En el Nuevo Mundo, se destacan el Imperio Azteca y el Imperio Incaico como los más extensos imperios precolombinos.

Mientras la lucha por la hegemonía en el espacio mediterráneo y balcánico se esolvía mediante el mantenimiento del equilibrio entre el Imperio otomano y los Estados de los Habsburgo (guerras habsburgo-otomanas); en Europa Occidental se osciló entre la hegemonía francesa y la hegemonía española, actuando Inglaterra como un contrapeso para el equilibrio continental mientras obtenía su hegemonía marítima. El concepto de equilibrio continental quedó perfilado, junto al de las propias relaciones internacionales secularizadas, a partir de los tratados de Westfalia (1648) y los de Utrecht y Rastadt (1713-15). En Europa Septentrional y Oriental se fueron conformando potencias como el reino de Dinamarca, el reino de Suecia, el reino de Prusia, la confederación polaco-lituana y el Imperio ruso. La "arena exterior" (término acuñado por Immanuel Wallerstein como parte de la economía-mundo forjada por las potencias marítimas europeas a partir del siglo XVI) se disputaba inicialmente entre el Imperio portugués y el Imperio español; para ser posteriormente objeto de la dinámica penetración de los imperios holandés, francés y británico.[23]

La formalización de la diferenciación de las potencias atendiendo a su peso o tamaño relativo se inicia en el Tratado de Chaumont de 1814;[24]​ antes del cual se asumía que, en teoría, todo Estado independiente tenía idénticas responsabilidades en las relaciones internacionales. Desde las guerras napoleónicas y el Congreso de Viena (1814) las relaciones internacionales mantuvieron en su cúspide a cinco grandes potencias europeas: Francia e Inglaterra, que tras su inicial enfrentamiento terminaron por converger en una alianza estratégica (Entente Cordiale) y los tres grandes imperios de Europa Central y Oriental: el Imperio ruso, el Imperio austrohúngaro y Prusia, en cuyo entorno se creó el Imperio alemán.[25]

En el siglo XX, las grandes potencias fueron: Alemania, los Estados Unidos,[26]Francia, Italia, Japón,[27]​ el Reino Unido y la Unión Soviética. Entre 1945 y 1989, la guerra fría dividió al mundo en dos semiesferas de influencia, los Estados Unidos y la Unión Soviética. Estos dos países fueron considerados como las superpotencias. Después de que se desintegrase la Unión Soviética a principios de 1990, Estados Unidos quedó como la única superpotencia restante de la Guerra Fría.[28]

En el siglo XXI las situaciones son muy dinámicas. Las principales potencias son los Estados Unidos, China, Rusia, los países que componen el G-4 (Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido, los cuales son miembros integrantes también del G-7), Japón, India y Brasil. Asimismo, Turquía es un importante punto estratégico entre Europa y Asia.[29]

En las primeras décadas del siglo XXI, Estados Unidos ha sido la primera potencia mundial en términos de PIB nominal, fuerza militar y tecnológica. Por un tiempo y fundamentalmente durante los años 1990, este país fue la única potencia mundial hegemónica. No obstante, ya en el comienzo del siglo XXI, China surgió con fuerza como otro país susceptible de poder desafiar el poderío estadounidense. Y en el horizonte, en este sentido también despuntó la Unión Europea, gracias a su consagrada unión política y monetaria. Sin embargo, desde 2014 la mayor economía del mundo en términos de paridad de poder adquisitivo es China,[30]​ al haber sobrepasado a Estados Unidos, afectado en gran parte por la llamada Gran Recesión de la primera década del siglo, al tiempo que la economía china gozaba de un periodo de gran expansión.[31]

Clasificación[editar]

Francia no era lo suficientemente fuerte para oponerse a Alemania en una lucha uno-contra-uno... Si lo que caracteriza a una gran potencia son sus posibilidades en el enfrentamiento singular con cualquier otra, entonces Francia (como Austria-Hungría) había retrocedido a una posición más baja. Pero tal definición parecía demasiado abstracta para una nación que en 1914 estaba más preparada para la guerra y era más rica y fuerte militarmente que nunca, y sobre todo se había dotado de poderosos aliados.[32]
—Auge y caída de las grandes potencias (Paul Kennedy, 1987)

El término "potencia" se aplica a los Estados o agentes de las relaciones internacionales que han alcanzado una situación militar victoriosa o un estado de seguridad que proteja su soberanía o intereses estratégicos de cualquier desafío dentro del sistema internacional. El término "poder", en la esfera internacional, también se usa para describir los recursos económicos y capacidades de un Estado. Este uso tiende a conformar una definición cuantitativa, del tipo de las que usan los geopolíticos y militares. Las capacidades se entienden en términos tangibles y mensurables.[33]

Independientemente de la "cantidad" de poder, es determinante la posición relativa de una potencia frente a las demás en una "escala" de poder o jerarquía de potencias. Gran parte de la bibliografía sobre el tema se dedica a decidir qué Estados alcanzan determinados niveles dentro de la clasificación de potencias, y al establecimiento de criterios de medición del poder internacional como una variable. El estatus (status) que de tal manera se atribuye a cada una de las naciones origina numerosas controversias.[34]

Parte de los problemas relacionados con la tipología que se define sobre un sistema internacional vigente históricamente en un determinado período, está relacionado con los diferentes criterios y definiciones utilizados para especificar cuales son las potencias y las superpotencias que deben ser consideradas. Algunos autores hacen principalmente referencia a aspectos ligados a la capacidad de actuación o capacidad de proyección de poder de una determinado país potencia global, potencia continental, potencia regional, potencia local, potencia o hegemonía en ciertas áreas), así haciendo alusión a la "dimensión" o "tamaño" o "alcance" del poder en cuestión (hiperpotencia, superpotencia, potencia mundial, potencia regional, potencia intermedia, potencia emergente). El problema que surge en este tipo de análisis, es que dependiendo de los criterios utilizados para mensurar el poder, puede que aumente o disminuya el número de polos hegemónicos identificados en un sistema internacional.[35]

Naturalmente, el tipo de poder considerado también cambia el resultado de la clasificación, pues es completamente diferente considerar el poder real o de uso e intervención inmediatos (generalmente político-militar),[36]​ o considerar el poder potencial (generalmente economía, finanzas, capacidad industrial, recursos naturales, demografía y tamaño de la población, tamaño del territorio, capacidad en ingeniería y desarrollo tecnológico), o el poder blando (fundamentalmente aspectos diplomáticos y políticos, como facilitadores o constructores de alianzas, de enemistades, y de estrategias o enfoques comunes).[37][38]

Los centros regionales de poder son cualitativamente distintos de los polos de poder globales, no solamente en cuanto a diferencias económicas, o en cuanto alcance y tamaño, o en cuanto a un posible involucramiento militar, sino también porque la competición entre regiones, o entre ciudades, o entre provincias, es bastante diferente de la competición internacional o de la competición entre continentes.

Las controversias sobre los criterios relativos al poder real, involucran definiciones distintas de lo que debe entenderse por poder, sobre cómo mensurar el mismo, y sobre cuáles son los elementos de poder (real e inmediato, o potencial) más relevantes, y además, sobre qué jerarquización de importancia deben ser considerados.[39]​ Simplemente no hay consenso sobre estas cuestiones, y por tanto no puede establecerse una corriente teórica única o principal ni en las relaciones internacionales, ni en cuanto a los estudios de geopolítica, ni respecto de los estudios estratégicos. En este sentido, asegurar poder mantener la continuidad, en el largo plazo, de una "Política de Gran Potencia", que al menos teóricamente sería el objetivo que retienen todas las potencias de cierto porte que aspiran a ser hegemónicas, verdaderamente es lo que permitiría llegar a ser un polo de poder mundial.[40]

Estadísticas porcentuales (a nivel mundial)
The Great Powers.PNG
País
Alemania 1 4,4 7,1 2,6 0,2
Brasil 2,7 3,0 2,9 1,4 5,6
China 18,4 24,1 5,1 14 6,3
Estados Unidos 4,2 20,8 22,0 38 6,1
Francia 0,8 2,9 5,6 2,6 0,4
India 17,7 8,6 0,7 3,7 2
Italia 0,7 2,0 4,4 1,4 0,2
Japón 1,6 5,2 10,8 2,5 0,2
Reino Unido 0,8 2,9 5,4 2,5 0,2
Rusia 1,8 4,0 2,4 3,4 11

Hiperpotencia[editar]

La hiperpotencia es un término acuñado por el diplomático francés Hubert Védrine en los años 1990 para “caracterizar un período particular, los años inmediatamente posteriores al fin de la Unión Soviética”.[46]​ En concreto, el término se ha usado para referirse a la situación de los Estados Unidos en un periodo donde ya no había bipolaridad y, grandes potencias como China, Francia, India, el Reino Unido y Rusia, ejercían solamente una influencia regional, mientras los Estados Unidos proyectaban su poder sobre el planeta, constituyendo una potencia global.[47]​ No obstante, ya en los años 2010, Védrine estimó que el mundo estaba “asistiendo al fin del monopolio del poder por parte de Estados Unidos y de Occidente” y que los Estados Unidos había dejado de ser “la hiperpotencia que era hace veinte años”.[46][48]

Superpotencia internacional[editar]

Una superpotencia es un Estado con una posición dominante o predominante en el sistema internacional, y con la habilidad y los medios para tener influencia en eventos y en proyectos de poder a escala global (fundamentalmente a manera de proteger sus propios intereses y los de sus aliados más cercanos); es considerado que una superpotencia está un paso delante del resto de las grandes potencias.[49]

Potencia mundial[editar]

Potencia mundial o gran potencia es el calificativo atribuido a un Estado o entidad política que tiene la capacidad de influir a escala mundial a través de su poderío militar o económico. Su influencia se ejerce sobre la diplomacia internacional: sus opiniones deben ser tenidas en cuenta por otras naciones antes de tomar una acción diplomática o militar. Una característica de una gran potencia es la habilidad de intervenir militarmente en cualquier lugar. Además, las grandes potencias poseen una influencia cultural que se manifiesta en forma de inversiones en partes menos desarrolladas del mundo.[50]

La noción de que estas potencias cumplen un papel de liderazgo en la política internacional es antigua y controvertida. La doctrina de la Responsabilidad de proteger es una manifestación de la aplicación de este liderazgo que provoca controversias entre analistas. Del mismo modo, existe un extenso debate sobre el fenómeno de las "potencias emergentes" que son estados que parece probable que obtengan el estatus de potencia mundial.[51]

Potencia regional[editar]

En el ámbito de las relaciones internacionales, una potencia regional es un Estado que posee poder en una región geográfica.[52]​ Estas potencias definen la polaridad de todo complejo de seguridad regional.[53]​ Los Estados que ostentan un poder e influencia por encima del de sus vecinos en una región del mundo poseen hegemonía regional.

Potencia intermedia[editar]

Potencia intermedia se refiere en geopolítica a los Estados que no son superpotencias o hiperpotencias, pero que tienen una gran, reconocida y significativa influencia internacional. No existe una especificación definitoria de cuáles países son potencias intermedias o semiperifericos.

Potencia emergente[editar]

Una potencia emergente o una potencia en ascenso es un estado o unión de estados con una influencia creciente significativa en los asuntos globales. Tal poder aspira a tener una posición o papel más poderoso en las relaciones internacionales, ya sea a nivel mundial o regional, y poseer recursos y niveles de desarrollo suficientes para que tales objetivos sean potencialmente alcanzables.

Potencia por condición[editar]

Poder duro[editar]

Poder duro (en inglés: Hard power) es un concepto principalmente utilizado en las relaciones internacionales, y que se refiere al poder nacional radicado en los medios militares y económicos. Esta forma de poder político es a menudo agresiva (coerción), y su efectividad mayor en tanto que un agente político lo impone sobre otro de menor capacidad militar o económica.[54]​ Es usado en contraste con el término poder blando (Soft power), que se refiere a aquel con origen en la diplomacia, la cultura, y la historia.[54]

Según Joseph Nye el poder duro implica «la capacidad de usar palos y zanahorias (carrots and sticks) de poder económico y militar para que otros acaten tu voluntad».[55]​ Aquí las «zanahorias» equivalen a incentivos como la reducción de las barreras comerciales, la oferta de alianzas o la promesa de protección militar. En cambio, los «palos» representan amenazas como el uso de diplomacia coercitiva, la amenaza de intervención militar o la implementación de sanciones económicas.

Ernest Wilson describe el poder duro como la capacidad de obligar a una entidad «a actuar de una forma en que de otra manera no lo habría hecho».[56]
Potencia militar
Países con armas nucleares
Nuclear weapons states.svg
Mapa de los estados con armas nucleares en el mundo.

     Países con armas nucleares del NPT —todos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas— (China, los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia)      Otros países con armas nucleares (la India, Pakistán y Corea del Norte)      Otros estados que se cree que tienen armas nucleares (Israel e Irán)      Países en la Compartición nuclear de la OTAN (Alemania, Bélgica, Italia, los Países Bajos y Turquía)      Países que alguna vez tuvieron armas nucleares (Bielorrusia, Ucrania, Kazajistán y Sudáfrica)

Una potencia militar es un Estado dotado de un grande y poderoso ejército, incluyendo fuerzas aéreas, marítimas y satelitales y, en algunos casos, provisto de un avanzado arsenal de armas de destrucción masiva.
Potencia económica

Desde el punto de vista económico, y con base en datos del Fondo Monetario Internacional del PIB nominal, en el año 2020,[57]​ las primeras diez potencias mundiales son:[58]​ los Estados Unidos, China, Japón, Alemania, el Reino Unido, la India, Francia, Italia, Brasil y Canadá. Por riqueza nacional las siete primeras son: los Estados Unidos, China, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia.[59]

Poder blando[editar]

Poder blando es un término usado en relaciones internacionales para describir la capacidad de un actor político, como por ejemplo un Estado, para incidir en las acciones o intereses de otros actores valiéndose de medios culturales e ideológicos, con el complemento de medios diplomáticos.

El valor del término en cuanto concepto o teoría política ha sido bastante discutido, a pesar de haber sido ampliamente utilizado como forma de diferenciar el poder sutil de la cultura o de las ideas, frente a formas más coercitivas de ejercer presión, también llamadas poder duro, como por ejemplo la acción militar, o como las presiones y condicionamientos de tipo económico.
Potencia inteligente
El término smart power o poder inteligente, en el marco de las relaciones internacionales, hace referencia a las combinaciones de estrategias de poder duro y de poder blando.
Potencia deportiva

Desde el inicio del movimiento olímpico, el deporte se ha venido usando simbólicamente como un sustitutivo de la guerra. Tanto los Estados democráticos como los totalitarios lo utilizaron como mecanismo de cohesión interior y presencia exterior; siendo característica su instrumentalización como propaganda por la Alemania nazi (Juegos Olímpicos de Berlín de 1936) y los países comunistas (la Unión Soviética y particularmente la Alemania oriental y Cuba, cuya posición en el medallero olímplico estuvo muy por encima de lo que correspondería a su peso demográfico o económico).

Otros[editar]

Superpotencia energética

El término superpotencia energética tiene varias definiciones posibles que podrían utilizarse dependiendo del contexto.[60]

En los últimos años, sin embargo, se ha usado para referirse a un país que suministra grandes cantidades de recursos energéticos (petróleo, gas natural, carbón, uranio, etc.) a un número significativo de otros estados, y que por tanto tiene el potencial para influir en los mercados mundiales y con ello obtener una ventaja política o económica.

Esto podría producirse, por ejemplo, influyendo de forma significativa en el precio en los mercados mundiales, o reteniendo suministros.[61]
Potencia demográfica

El número de habitantes, independientemente de la capacidad económica, de las fuerzas armadas o de la influencia política de que disponga en un momento dado, hace de un Estado un agente a tener en cuenta en las relaciones internacionales; y ello no tanto por una cierta sensación de "deuda democrática" o ética hacia los países menos desarrollados (que son los más poblados), cuanto por el impacto que tal población, y especialmente su crecimiento puede tener en un futuro (bomba demográfica).[62]

Puntos de vista sobre la potencia en el siglo XXI[editar]

Diferentes visiones y enfoques han sido propuestos por diferentes autores, a efectos de definir y caracterizar el poder en este periodo. Uno de los primeros en abordar esta temática fue el politólogo estadounidense Zbigniew Brzezinski, quien consideró que el mundo de la era post-Guerra Fría constaba de dos categorías de estados: “los vasallos y los tributarios de Estados Unidos”.[63]​ En su libro titulado El gran tablero de ajedrez: América y el resto del mundo (1997), describe a su país como la única potencia que tiene una supremacía incuestionable y simultánea en los cuatro más importantes dominios (militar, económico, tecnológico, y cultural), ya que luego de disolución de la Unión Soviética, Rusia no logró cubrir la laguna dejada por el gigante socialista desaparecido.[64]​ Sin embargo, ya en los años 2010, Brzezinski pasó ha mostrarse partidario del orden tripolar con Estados Unidos, Rusia y China como solución a la supuesta anarquía en relaciones internacionales, como consecuencia de la decadencia de los Estados Unidos. Los tres principales poderes dominantes podrían de esta forma cooperar para lograr la estabilidad global.[65]​ Según esta visión, Estados Unidos ya no tiene las condiciones que tuvo antes de imponer fácilmente su unilateralismo mundial.[65]

Todos los organismos internacionales surgidos de la Segunda Guerra Mundial están en una encrucijada por los nuevos centros de poder, y Estados Unidos puede tener resistencias a aceptar ese nuevo orden.[65]​ En este sentido, el autor estadounidense Michael Klare ha estimado que el nuevo orden mundial rompe con el paradigma de la Guerra Fría, porque las tres potencias pueden cooperar para hacer valer sus respectivas esferas de influencia, aunque como posibles riesgos señala el de la militarización.[66]​ Así mismo, el politólogo estadounidense Graham Allison ha señalado que el siglo XXI será de un equilibrio de poderes como Estados Unidos no había conocido, China ahora es el principal motor de la economía mundial, con grandes proyectos de alto impacto como la Nueva Ruta de la Seda y del Collar de Perlas (geopolítica), y con varias de las principales empresas de tecnología en el mundo, por esto Allison asegura que muchos de los compromisos de Estados Unidos para con sus aliados no son sostenibles, tomando en cuenta su propia seguridad, para Allison seguir compromisos irrealizables es lo que ha causado los fracasos de la política exterior de Estados Unidos en Medio Oriente.[67]​ Además, cada vez es mayor el número de observadores que consideran a China como una superpotencia internacional, a la par que ven en los Estados Unidos indicios de deterioro y de retroceso.[68][69]​ Tal es el caso del analista Timothy Garton Ash quien en 2020 aseguro que los Estados Unidos solamente podían aspirar a ser “un país líder en una red poshegemónica de democracias... he dicho un, no el país líder”. Garton Ash resaltó la “diferencia importante con el principio de este siglo, cuando la hiperpotencia estadounidense parecía dominar el planeta como un coloso”.[70]

Sylvain Allemand y Jean-Claude Ruano-Borbalan por su parte, opinaban en 2008 que Estados Unidos no buscaba ni busca dominar intencionalmente al mundo, sino simplemente lo que por encima de todo quiere es proteger sus intereses y preservar su seguridad.[71]​ Y dentro de esta lógica, los atentados del 11 de septiembre de 2001 lo que provocaron fue un reforzamiento de las intervenciones americanas en el mundo, con la finalidad casi exclusiva de mejorar la seguridad dentro de fronteras, llevando conflictos y fricciones a otras partes. Y es que la degradación del bloque comunista y la incapacidad de la Unión Europea para organizar su autonomía estratégica, de una u otra forma favorecieron la supremacía estadounidense hegemónica posterior a 1990.

Por su parte, el periodista británico Martin Jacques señaló en 2016 que las economías occidentales se encuentran en una fase de estancamiento, parecida a una “década perdida” que no tiene un punto de fin claro, por ello el reorden geoestratégico y geoeconómico sigue a las relaciones que se desarrollan entre las grandes potencias. La globalización, al inicio promovida por occidente, era a su juicio aprovechada por China mientras Estados Unidos y Europa resienten sus efectos negativos con consecuencias (Por ejemplo el Brexit). Por último, el autor consideraba que desde China también se promovía el multilateralismo como solución a los problemas de la gobernanza global.[72]

Jean-François Revel por su parte, enfatizó sobre lo inútil y lo superfluo del concepto de hiperpotencia, forjado en 1999 por el entonces ministerio de Asuntos Exteriores francés Hubert Védrine, ya que el término « superpotencia » ya existía con anterioridad y se encontraba bien caracterizado, y ya que el prefijo griego « hyper » significa exactamente lo mismo que el prefijo latino « super ».[73]

Entre tanto Rusia y China han aumentado su cooperación militar y económica en los últimos años, buscando su espacio de cooperación y alianzas regionales, esto a juicio de analistas, como Alfredo Jalife, se debe a la intención de promover un frente estabilizador que se contraponga a Estados Unidos, para pasar de la hegemonía estadounidense a un sistema multipolar, o de equilibrio de poderes, específicamente tripolar. Este sería el realineamiento geopolítico de las superpotencias más importante desde el acercamiento de Nixon a China en los años 70.[74]

Esferas, bloques y alianzas[editar]

Los miembros de la OTAN acumulan el 70% del gasto militar mundial,[75]​ del que los Estados Unidos representan por sí solos el 43%.[76]

Bajo ciertas circunstancias, las potencias dominantes constituyen esferas de influencia dentro de las cuales ejercen su influencia predominante, sin necesidad de ejercer directamente la soberanía o el control territorial directo; así como bloques en los que se organizan sus alianzas o incluso se imponen políticas a sus miembros subordinados (en casos extremos, se habla de Estado vasallo y Estado títere). Ejemplos históricos hay desde la Grecia arcaica y la Grecia clásica, cuando se establecieron bloques en torno a Atenas (liga de Delos) y Esparta y (liga del Peloponeso). Los tratados entre Roma y Cartago reconocían esferas de influencia respectivas en el Mediterráneo Occidental. Ya en la Edad Moderna, Castilla y Portugal delimitaron con un paralelo sus zonas de influencia en la expansión atlántica (Tratado de Alcaçovas) que hubieron de renegociar tras el descubrimiento de América, esta vez en torno a un meridiano (tratado de Tordesillas). Las guerras italianas (1494-1559) suponían el mantenimiento o la subversión del statu quo de zonas de influencia entre Francia y España.

El denominado concierto europeo del siglo XIX reconoció esferas de influencia en distintas zonas, particularmente entre Austria y Rusia en los Balcanes (cuestión de Oriente). Las gravísimas consecuencias de la diplomacia de bloques posterior a los sistemas bismarckianos, que llevó a la Primera Guerra Mundial, pretendieron evitarse con el sistema de seguridad colectiva en torno a la Sociedad de Naciones, pero en la práctica las relaciones internacionales del periodo de entreguerras no carecieron de alianzas excluyentes, bloques y zonas de influencia. El expansionismo italiano, alemán y japonés se pretendió justificar en la doctrina del espacio vital (Lebensraum), que consideraba a determinadas zonas como territorios naturales de expansión de naciones más dinámicas o razas superiores a otras, y llevó a la Segunda Guerra Mundial. Las conferencias de Yalta y Potsdam diseñaron un nuevo mapa político y marcaron las futuras esferas de influencia y bloques ligados a las dos nuevas superpotencias (OTAN a Estados Unidos y Pacto de Varsovia a la Unión Soviética), que se fueron retocando a lo largo de la Guerra Fría y con el proceso de descolonización.

La que tradicionalmente se considera como alianza más antigua del mundo todavía en vigor es la anglo-portuguesa (1373).[77]

Aislacionismo[editar]

La actitud opuesta a la formación de alianzas y a la intervención activa en los asuntos internacionales pretende que la mejor política exterior consiste en no implicarse en los conflictos de otras potencias, al considerarlos ajenos a los propios intereses. Característica tradicional del sinocentrismo durante milenios (interpretaciones de la historia de China, muralla china), fue mantenida más en teoría que en la práctica por Inglaterra durante el siglo XIX (splendid isolation) y por los Estados Unidos (aislacionismo). Similar en cierta medida fue la doctrina denominada "socialismo en un solo país" mantenida por la Unión Soviética de Stalin entre 1925 y 1939 (por cuanto implicaba la posibilidad de desarrollar la revolución sin apenas contactos con el exterior, dadas las vastas dimensiones y recursos de su territorio, que permitían prácticamente la autarquía), frente a la expansionista doctrina de Trotsky (la "revolución permanente").

Gobernanza mundial[editar]

Espacios de gobernanza mundial
Según el Experto Independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo (Naciones Unidas)[78]
Grupo de los Siete (G7) Group of Seven (G7) Countries.svg
Grupo de los 20 (G20) G20.svg
BRICS BRICS.svg
Grupo de los 77 G 77.svg
Movimiento de Países No Alineados NAM Members.svg
El experto también ha incluido el Foro Económico Mundial y el Grupo Bilderberg.

El tema de la gobernanza mundial aparece en el contexto de la llamada globalización. Ante la aceleración de las interdependencias – a escala mundial – entre las sociedades humanas y también entre la humanidad y la biosfera, la “gobernanza mundial” sirve para definir la elaboración de reglas en esta escala.[79]​ A sí mismo, denota un sistema compuesto tanto por instituciones gubernamentales como por mecanismos informales no gubernamentales y asocia a actores políticos, que en conjunto, reflejan el hecho de que el sistema de Estado no es la única fuente de potencia contemporánea.[80]

Antes del fin de la Guerra Fría se trataba principalmente de regular y limitar el poder de los Estados para evitar los desequilibrios de poder y la ruptura del statu quo, el desafío actual de la gobernanza mundial consiste en tener un mayor peso colectivo sobre el destino del mundo mediante el establecimiento de un sistema de regulación de las numerosas interacciones que superan la posibilidad de acción de los Estados.[81]​ Por el contrario, la homogeneización política del planeta, gracias a la aparición de la llamada democracia liberal, que se declina en formas diferentes, eventualmente podría facilitar el establecimiento de un sistema de gobernanza mundial que supera el laissez-faire del mercado y la paz democrática imaginada originalmente por Immanuel Kant, y que puede considerarse una especie de laissez-faire geopolítico.[82]

A pesar de la globalización a menudo vista como un proceso de homogeneización implacable, los intereses nacionales son heterogéneos. Por otra parte la búsqueda de soluciones a los problemas mundiales provoca el desplazamiento de las prioridades de integración de la gestión de las relaciones bilaterales hacia la organización de la acción colectiva. El resultado es un nuevo modelo de representación y gestión de la interdependencia, que tiende a aplicarse a un número cada vez mayor de ámbitos.[81]​ También es destacable la aparición de una conciencia cívica mundial, en parte integrada por una crítica frente a la globalización. Así cada vez son más los movimientos y organizaciones que establecen su discurso a escala internacional o mundial.[83]

En un principio el ámbito temático de la gobernanza global puede contener temas heredados de la geopolítica o de la teoría de las relaciones internacionales (por ejemplo, paz, defensa, geoestrategia, diplomacia, relaciones comerciales ...), pero a medida que la globalización se consolida, y que el número de interdependencias aumenta, la escala mundial deviene protagonista indispensable de un mayor número de temas. En este sentido existen propuestas y experiencias para la formación de un mayor número de redes e instituciones en todos los temas, que operan a escala planetaria. Estas conciernen a los partidos políticos;[84]​ a los sindicatos;[85]​ a las administraciones regionales;[86]​ y a los parlamentarios de los Estados soberanos.[87]

El crecimiento exponencial de nuevas tecnologías y especialmente de Internet, ha sido acompañado por el desarrollo de una comunidad mundial de producción e intercambio de bienes que está cambiando el paisaje de la industria del entretenimiento, y que influye en el comportamiento social de un número cada vez mayor de personas, así como en las pautas de organización de las instituciones, las empresas y la sociedad civil.[81]​ Más allá de las comunidades peer-to-peer y de los proyectos de elaboración colectiva del conocimiento, tales como Wikipedia, que implican a millones de usuarios en todo el mundo, hay otros proyectos innovadores, tales como los tipos de propiedad alternativos a la propiedad privada como los Creative Commons, así como la práctica de la ciberdemocracia y la posibilidad de desarrollarla a escala sectorial, regional y mundial.[88]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Oosterveld, Willem (20 de diciembre de 2018). Instituto Clingendael, ed. «The Role of Middle Powers in Contemporary Diplomacy» [El papel de las potencias intermedias en la diplomacia contemporánea] (en inglés). Consultado el 6 de julio de 2021. «Tabla 7: Middle Power and Great Power Categories». 
  2. a b Colomer, Pablo (10 de junio de 2016). «Joseph Nye: ‘El poder duro nunca pasó de moda’». Política Exterior. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  3. Borda, Sandra (2013). «Estados Unidos o el último Estado hegemónico. El poder en la era del ascenso y la consolidación del resto del mundo». Nuso. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  4. Mancero García, Anita Cecilia (15 de abril de 2018). «Vista de los Estados fallidos: una visión desde la Geopolítica». Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  5. Boron, Atilio A. (18 de agosto de 2012). «Estado canalla fechaacceso=22 de julio de 2021». Página 12. 
  6. Wendt, Alexander (1987). The IO Foundation, ed. The Agent-Structure Problem in International Relations Theory (en inglés) 41. JSTOR 2706749 .
  7. Carvajal, Leonardo (2007). «Morgenthau: ¿el Maquiavelo de la política internacional?». Universidad de La Rioja. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  8. «"La guerra fría es útil a las superpotencias, y ésa es una de las razones más importantes para su persistencia"». El País. 15 de septiembre de 1985. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  9. «The World's Sole Superpower». Encyclopaedia Britannica (en inglés). Consultado el 11 de marzo de 2007. 
  10. «Albania and Albanians in the Balkans: Great expectations and disappointments - The Journal of Turkish Weekly». 18 de agosto de 2016. Archivado desde el original el 18 de agosto de 2016. Consultado el 25 de febrero de 2018. 
  11. Fischer, Joschka (30 de enero de 2020). «¿Qué clase de gran potencia puede ser Europa?». Project Syndicate. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  12. Useem, Jerry (3 de marzo de 2003). «One Nation Under Wal-Mart How retailing's superpower--and our biggest Most Admired company--is changing the rules for corporate America». CNN. Consultado el 22 de mayo de 2010. 
  13. «The Rise and Fall of the Great Powers in the Modern World». Universidad de Utrecht (en inglés). 2019. Consultado el 25 de marzo de 2021. 
  14. «Sucesión del Imperio de Alejandro Magno». Historia Universal. 22 de marzo de 2015. Consultado el 26 de marzo de 2021. 
  15. López Casado, Roberto. «La formación de las monarquías feudales en la Europa occidental. El origen de los estados modernos». Academia. Consultado el 26 de marzo de 2021. 
  16. «Sociedades extraeuropeas medievales: Islam y Extremo Oriente». Universidad Nacional de Educación a Distancia. 2014. Consultado el 26 de marzo de 2021. 
  17. «El poder de los Estados italianos y de las ciudades-estado italianas entre la Edad Media y el Renacimiento». Virtual Library (en inglés). 
  18. «Historia de la expansión europea: La organización administrativa y comercial del imperio portugués». Universidad de Cádiz. 
  19. «El Imperio francés». Clases de historia. 
  20. «El imperio alemán». La guía 2000. 29 de septiembre de 2009. 
  21. «El imperio italiano». Fandom (en inglés). 
  22. «El imperio ruso». La guía 2000. 25 de septiembre de 2009. 
  23. «El eurocentrismo y sus avatares: los dilemas de las ciencias sociales». Museo Reina Sofia. 30 de enero de 2008. Consultado el 26 de marzo de 2021. 
  24. De la Torre, Rosario (17 de junio de 2015). «La doble derrota del emperador». El Mundo. Consultado el 26 de marzo de 2021. 
  25. «Primera Guerra Mundial: los 3 primos hermanos que desencadenaron el conflicto». BBC. 8 de noviembre de 2020. Consultado el 26 de marzo de 2021. 
  26. «Estados Unidos, la primera potencia mundial: sociedad, población y estadísticas». 
  27. «Japón y su sociedad. Potencia Mundial Económica Líder En Tecnología». 
  28. The World's Sole Superpower, Encyclopaedia Britannica, Accessed March 11, 2007
  29. «Albania and Albanians in the Balkans: Great expectations and disappointments - The Journal of Turkish Weekly». 18 de agosto de 2016. Archivado desde el original el 18 de agosto de 2016. Consultado el 25 de febrero de 2018. 
  30. Barba, Guillermo (octubre de 2014). «China supera a EU como mayor economía mundial». Revista Forbes. Consultado el 7 de enero de 2015. 
  31. Sevares, Julio (abril de 2016). «La economía China: ¿solución o parte del problema mundial?». Nuso. Consultado el 26 de marzo de 2021. 
  32. Kennedy, Paul (1989) [1987]. The Rise and Fall of the Great Powers: Economic Change and Miliatry Conflict from 1500 to 2000 (en inglés). London: Fontana. p. 290. ISBN 0006860524. 
  33. «Orden hegemónico y jerarquía». TeseoPress. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  34. Sierra, Rosana (11 de agosto de 2020). «¿Y si recorremos los siglos XVIII, XIX y XX de la mano de las grandes potencias de la comunidad internacional?». Relacionate y punto. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  35. «Hegemonía, multipolaridad y multeralismo». Universidad Nacional Autónoma de México. 2012. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  36. Girón, Carlos (24 de enero de 2013). «Balance global del poder político militar». Diario CoLatino. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  37. «EE.UU. vs. China: ¿quién tendrá la supremacía mundial?». Deutsche Welle. 19 de febrero de 2021. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  38. Riva Casas, Andrés (29 de abril de 2021). «El mundo poscovid: ¿China y un ascenso inevitable?». Díalogo político. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  39. Molina, Ezequiel (2008). «Polarización Económica, Instituciones y Conflictos». Corporación de Estudios para Latinoamérica. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  40. Fagundes, Paulo (2019). «Eixos do poder mundial no seculo siglo XXI». Austral: Revista Brasileira de Estratégia e Relações Internacionais (en portugués) 8 (15): 9-25. ISSN 2238-6262. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  41. «Countries in the world by population (2021)». Worldometer (en inglés). Consultado el 24 de marzo de 2021. 
  42. «World Economic Outlook Databases». Fondo Monetario Internacional (en inglés). Consultado el 24 de marzo de 2021. 
  43. Assessment of Member States’ contributions to the United Nations regular budget for the year 2013
  44. Mehta, Aaron (27 de abril de 2020). «Global defense spending sees biggest spike in a decade». Defense News (en inglés). Consultado el 24 de marzo de 2021. 
  45. «Largest Countries in the World (by area)». Worldometers (en inglés). Consultado el 24 de marzo de 2021. 
  46. a b «"El mundo aún no es post estadounidense". Entrevista a Hubert Védrine». Euronews. 23 de noviembre de 2017. Consultado el 23 de marzo de 2021. 
  47. Portero, Florentino (18 de diciembre de 2005). «¿Hiperpotencia?». Grupo de Estudios Estratégicos. Consultado el 23 de marzo de 2021. 
  48. Clemenceau, François (5 de noviembre de 2016). «Hubert Védrine : "L’Amérique n’est plus l’hyperpuissance d’il y a vingt ans"». Le Journal du Dimanche (en francés). Consultado el 23 de marzo de 2021. 
  49. «Las diez potencias mundiales de 2020». La Razón. 17 de diciembre de 2020. Consultado el 27 de julio de 2021. 
  50. Iver B. Neumann, Iver B. (20 de mayo de 2008). «Russia as a great power, 1815–2007» (en inglés). Consultado el 24 de marzo de 2021. 
  51. O'Dell, Wesley B. (23 de mayo de 2019). «Great Power Leadership». Oxford University Press (en inglés). Consultado el 24 de marzo de 2021. 
  52. Martin Beck (27 de marzo de 2009). «The Concept of Regional Power: The Middle East as a Deviant Case?» (PDF). Archivado desde el original el 27 de marzo de 2009. Consultado el 25 de febrero de 2018. 
  53. Buzan, Barry (2004). The United States and the Great Powers. Cambridge, United Kingdom: Polity Press. p. 71. ISBN 0745633757. 
  54. a b Copeland, D. (2 de febrero de 2010). «Hard Power Vs. Soft Power». themarknews.com (en inglés). Consultado el 31 de mayo de 2019. 
  55. Nye, J. S. (10 de enero de 2003). «Propaganda Isn't the Way: Soft Power». belfercenter.org (en inglés). Consultado el 31 de mayo de 2019. «Soft power is the ability to get what you want by attracting and persuading others to adopt your goals. It differs from hard power, the ability to use the carrots and sticks of economic and military might to make others follow your will.» 
  56. Wilson, E. J. (1 de marzo de 2008). «Hard Power, Soft Power, Smart Power». The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science 616 (1): 110-124. doi:10.1177/0002716207312618. Archivado desde el original el 4 de noviembre de 2019. Consultado el 31 de mayo de 2019. «[...] another to act in ways in which that entity would not have acted otherwise.» 
  57. [1]
  58. «GDP (nominal) for countries october 2020, from International Montetary Fund: 1) United States, 2) China, 3) Japan, 4) Germany, 5) United Kingdom, 6) India, 7) France, 8) Italy, 9) Brasil, 10) Canada». 
  59. «Credit Suisse (2020): Paises por riqueza nacional». 
  60. [1] ^ How Russia's energy superpower status can bring supersecurity and superstability, Civil G8, 2006
  61. La aparición potencial de Rusia como superpotencia energética e implicaciones para EE.UU.: la seguridad energética, Institut für Aussen Düsseldorfer-und Sicherheitspolitik, 22/01/2005
  62. Masalha, Nur (2000). Imperial Israel And The Palestinians: The Politics of Expansion. Fuente citada en en:Demographic threat
  63. Bidwai, Praful (1 de mayo de 2006). «The US as a Hyperpower». Transnational Institute (en inglés). Consultado el 23 de marzo de 2021. 
  64. Mercedes Samaniego Boneu. «Los nuevos desequilibrios socio-económicos: Enfrentamientos "fin de siglo XX" a "principios siglo XXI"». 
  65. a b c «Orden tripolar (EUA/China/Rusia) Vs. caos global: Brzezinski y la 'doctrina Trump'». El Horizonte. Opinión editorial. 23 de febrero de 2017. Consultado el 6 de mayo de 2020. 
  66. «El polvorín tripolar de EU/Rusia/China, según Michael Klare». Bajo la lupa. La Jornada. 11 de noviembre de 2018. Consultado el 6 de mayo de 2020. 
  67. «"Nuevas esferas de influencia" para que EEUU "comparta el planeta" con China y Rusia». SputnikNews. 6 de marzo de 2020. Consultado el 6 de mayo de 2020. 
  68. Gjelten, Tom (19 de enero de 2011). «With Eye On Domestic Politics, Superpowers Meet». NPR (en inglés). Consultado el 23 de marzo de 2021. 
  69. «Yes, China Has Fully Arrived As A Superpower». Forbes (en inglés). 15 de diciembre de 2009. Consultado el 23 de marzo de 2021. 
  70. Garton Ash, Timothy (9 de noviembre de 2020). «¿Cómo será Europa y el mundo con Joe Biden?». Voxeurop. Consultado el 23 de marzo de 2021. 
  71. Allemand, Sylvain; Ruano-Borbalan, Jean-Claude (2008). Le Cavalier Bleu, ed. La Mondialisation (en francés). p. 73. ISBN 2846701989. 
  72. «Tendencia global: nuevo orden mundial 'tripolar' con desglobalización ?y regionalismos». El Horizonte. Opinión editorial. 27 de octubre de 2016. Consultado el 6 de mayo de 2020. 
  73. Revel, Jean-François (2002). Plon, ed. L'obsession anti-américaine: son fonctionnement, ses causes, ses inconséquences (en francés). p. 40. ISBN 2259194494. 
  74. «Se asienta el mundo multipolar: acuerdo histórico de Rusia y China en Shanghai». Bajo la lupa. La Jornada. 24 de mayo de 2014. Consultado el 6 de mayo de 2020. 
  75. «The SIPRI Military Expenditure Database». Milexdata.sipri.org. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2010. Consultado el 22 de agosto de 2010. 
  76. «The 15 countries with the highest military expenditure in 2009». Consultado el 22 de agosto de 2010. 
  77. Vivanco, Falipe (6 de julio de 2016). «La alianza luso-británica (desde 1373)». La Vanguardia. Consultado el 22 de julio de 2021. 
  78. El Experto Independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo (2019). «Participación pública y toma de decisiones en los espacios de gobernanza mundial: informes». Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Consultado el 18 de abril de 2021. 
  79. «¿Por qué un foro para una nueva gobernanza mundial ?». Foro para una nueva gobernanza mundial. Archivado desde el original el 8 de marzo de 2016. Consultado el 1 de marzo de 2009. 
  80. Diez, Thomas; Bode, Ingvild; Fernandes Da Costa, Aleksandra (2011). Key Concepts in International Relations (en inglés). SAGE Publications. doi:10.4135/9781446288344. Consultado el 15 de abril de 2021. 
  81. a b c Delmas-Marty, Mireille (21 de marzo de 2021). «Gobernar la globalización». El Grand Continent. Consultado el 19 de abril de 2021. 
  82. Zhao, Chen (2014). «A comparative study of global governance models of the EU and China». Universidad Libre de Berlín (en inglés). Consultado el 17 de abril de 2021. 
  83. Fioretos, Orfeo (2020). Cambridge University Press, ed. Politics and theory of global governance (en inglés). doi:10.1017/S1752971920000408. 
  84. Sehm-Patömaki, Katarina; Ulvila, Marko. «Diálogos sobre el sistema de partidos y democratización mundial». Archivado desde el original el 10 de junio de 2012. Consultado el 1 de marzo de 2009. 
  85. Howard, Stuart (2006). «Organizarse mundialmente». Archivado desde el original el 12 de junio de 2012. Consultado el 1 de marzo de 2009. 
  86. «Déclaration des régions sur leur participation à la gouvernance de la mondialisation». Forum mondial des régions (en francés). 23 de junio de 2007. 
  87. Lipietz, Alain (29 de enero de 2005). «A quoi sert le Forum Parlementaire Mondial?» (en francés). 
  88. Ford, Elaine (2019). Konrad-Adenauer-Stiftung, ed. El reto de la Democracia Digital. Hacia una ciudadanía interconectada. ISBN 978-612-4453-00-7. 

Bibliografía[editar]

  • Handel, Michael I. (1990). Weak States in the International System. Cass. ISBN 0714640735. 
  • Lane, Jan-Erik; Maeland, Reinert (2008). «International Organisation as Coordination in N-person Games». Political Studies 54 (1): 185-215. doi:10.1111/j.1467-9248.2006.00572.x.