MBDA Exocet

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MBDA Exocet
Exocet-mil.jpg

Tipo Misil antibuque de medio alcance, subsónico
Historia de servicio
En servicio 1975
Historia de producción
Fabricante Aérospatiale (actualmente Euromissile/EADS)
Especificaciones
Peso 855 kg
Longitud 5,8 m
Diámetro 34,8 cm

Alcance efectivo
  • AM39: 70 km[1]
  • SM39: 50 km[2]
  • MM40 III: +210 km[3]
Ojiva 170 kg de alto explosivo preformateado con espoletas de proximidad y retardo.

Motor propulsor de combustible sólido
Envergadura 1,135 m
Propulsor Propulsor Cóndor de combustible sólido (2 segundos de encendido) + cohete Helios de combustible sólido (150 s de encendido).
Altitud Muy baja (2-3 m sobre el mar)
Velocidad máxima Mach 0,93 (315 m/s)
Sistema de guía Inercial giroscópico en la primera fase del vuelo, radar activo ESD ADAC en banda X para puntería en el tramo final (homing). Computador de a bordo con sistema digital avanzado automatizado de análisis de señales.
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El Exocet es un misil antibuque desarrollado por la división de armas tácticas de la compañía francesa Aérospatiale (actualmente parte de Euromissile/EADS).

Se trata de un arma del tipo "dispara y olvida" que realiza su recorrido hasta el blanco rozando la cresta de las olas, a unos 10 m de altitud. Cuando se aproxima al blanco, puede descender hasta los 3 m o, por el contrario, elevarse rápidamente para evadir los sistemas antimisil y precipitarse sobre el objetivo desde arriba.

La primera versión fue el MM.38, lanzada desde buques de superficie y entró en servicio con la Marina Francesa en 1975. La versión AM.39, de lanzamiento aéreo, se desplegó por primera vez en 1979. Su nombre deriva del Exoceto conocido como pez volador.

Desarrollo[editar]

Su versatilidad es una de sus características más conocidas. Existen versiones lanzables desde buques, submarinos, helicópteros y aviones, sin olvidar su gran utilidad como artillería de costa, desde emplazamientos terrestres, móviles (como camiones) o fijos (como baterías costeras). De fabricación francesa, está ampliamente difundido en las marinas de todo el mundo, siendo el más utilizado, tal vez incluso más que el McDonnell Douglas Harpoon.

El Exocet fue designado con el código MM.38 desde 1967, lo cual lo marcaba como un misil lanzable desde naves de superficie. Diseñado para cumplir un requerimiento de la Marina Francesa, las primeras pruebas terminaron en 1972. Ese mismo año, en octubre, no solamente lo probaron las fuerzas francesas, sino también la Royal Navy y la Bundesmarine de Alemania Federal. Los resultados mostraron la necesidad de algunas mejoras, que se llevaron a cabo durante 1973.

Exocet

Un año después ya era tiempo de producir más que prototipos, y los misiles de la primera tanda de serie dieron excelentes resultados: se lanzaron 30 y se logró un 91% de impactos. Esto bastó para que fuera aprobado definitivamente su uso, entrando en servicio en 1975.

Se esperaba mucho del misil, ya que antes de esto comenzó a ser diseñada una versión lanzable desde el aire: el AM.38. En ella se incorporó un sistema de retardo, de manera que el avión soltaba el misil y éste se encendía un segundo después, a varios metros por debajo. Las primeras pruebas se realizaron en abril de 1973 aunque los lanzamientos esperaron hasta diciembre de 1976. Este nuevo sistema entró en servicio en 1977. El AM.38 inicial fue una versión de producción limitada del MM.38 lanzable desde helicópteros, usando un booster SNPE Epervier y motores cohete SNPE Eole V con toberas concéntricas.

Desarrollado a partir de esta versión aérea del MM.38 (la AM.38), se creó una nueva versión lanzable desde el aire llamada AM.39, la cual sería la primera en entrar en combate. En 1977 fue probado el AM.39, mucho más pequeño y liviano que el Exocet original, para comenzar su producción ese mismo año. Rápidamente se encontraron compradores: Argentina, Bahrein, Brasil, Irak, Kuwait, Perú y Pakistán lo fueron adquiriendo con el tiempo. Al ser más pequeño, el AM.39 puede ser llevado más fácilmente por todo tipo de aviones y helicópteros, manteniendo su alcance y letalidad al incorporar diferentes mejoras. Como lo ha demostrado su uso, su poder es devastador.

Descripción[editar]

La configuración básica del Exocet es del tipo clásico para este tipo de misiles. Tiene un cuerpo cilíndrico, con una nariz ojival que es el radomo sobre la antena del radar activo (ADAC), aletas trapezoidales en el medio del fuselaje, y aletas de control en la cola, paralela a las alas.

La versión básica naval del Exocet, posee dos etapas de propergol sólido. El misil se lleva estibado en contenedores rectangulares, que son del tipo contenedor-lanzador. Estos pueden llevarse de a pares o de a cuatro. El misil es lanzado cuando se tienen datos del objetivo: orientación y distancia del blanco. Los sensores del aparato lanzador (en este caso, el mismo buque) lo proveen de estos datos, también puede recibir información desde una aeronave o desde el centro de comando de batalla.

Luego de dos segundos de aceleración del cohete Cóndor, el otro motor Hélios se dispara por 150 segundos mientras el misil vuela a baja altitud. Durante esta trayectoria de crucero, el misil vuela guiado por el sistema inercial: posteriormente y según los datos establecidos para el lanzamiento, se triangula la posición del objetivo: este es el principio de disparar y olvidar.

Cuando el misil llega a 10 kilómetros de esta posición anticipada del blanco, el radar monopulso de la cabeza buscadora táctica se enciende. El blanco es adquirido por los sensores propios del arma y se inicia la fase terminal del ataque a una de tres altitudes preseleccionadas antes del lanzamiento (esto se hace teniendo en cuenta la condición climática del mar en el área del objetivo).

ExocetMM38.JPG

La versión mejorada del MM.38, la MM.40, fue desarrollada para mejorar sensiblemente el rendimiento en combate. Con más alcance, posee diversas actualizaciones y mejoras en su motor cohete y en el contenedor-lanzador, lo cual permite llevar más misiles en el mismo espacio que antes ocupaba el MM.38.

Los Exocet más modernos tienen un radar de búsqueda Super ADAC, con cambio de frecuencia más ágil y proceso de señales digital, lo que le da mucha más resistencia a las contramedidas electrónicas (ECM en inglés) y la habilidad de discriminar los blancos verdaderos de los señuelos. Este paquete de mejoras agrega además una plataforma inercial actualizada, permitiendo al misil volar a alturas tan bajas como entre 2 y 3 metros sobre la cresta de la ola, y además hacer maniobras preprogramadas. Esto reduce su vulnerabilidad a misiles o cañones antiaéreos, además de minimizar su exposición a los radares de búsqueda.

Actualmente las dos versiones principales del Exocet son la MM.38, de 42 kilómetros de alcance, y la MM.40, con un alcance de 70 kilómetros. Ambas llevan una cabeza de guerra de 165 kg de alto poder explosivo. Dice mucho de la eficacia del misil, el hecho de que durante los primeros diez años de servicio, fueron compradas unas 2000 unidades por 27 países.

La Marina de Guerra Francesa estaba tan confiada del misil, que decidieron investigar su uso desde submarinos. Así nació el Exocet SM.39: contenido dentro de una cápsula lanzable por un tubo de torpedos, llega así a la superficie, desde donde se enciende y comienza a buscar su objetivo.

La versión aérea del Exocet, AM.39, puede ser llevada y lanzada por los aviones Dassault-Breguet Super Étendard. Estos aviones pueden llevar solo un misil por aeronave (Estación alar interna derecha, equilibrando el avión con un depósito de combustible en el otro semiplano). Un avión comando de batalla, que vuela junto al avión lanzador del misil, se eleva un poco para obtener información de blancos, desde un radar especial transportado en un Pod de información detecta el blanco asignado, le envía la información al misil y este último es lanzado con el sistema de retardo de encendido de los motores.

La versión anterior del Super Etendard, el Dassault Étendard IV no fue diseñado para lanzar el misil Exocet ya que no cuenta con la electrónica de interfaz entre avión y misil y no dispone de radar para ubicar el blanco. Aparentemente el binomio Super Etendard/ Exocet fue diseñado de manera específica: el avión para el misil y el misil para el avión. Sin embargo, el Exocet puede ser lanzado también desde helicópteros y otros aviones, como ciertos modelos de Mirage.

Versiones[editar]

  • MM.38 (lanzado desde naves de superficie)
  • AM.38 (lanzado desde helicópteros - usado en pruebas y ARGENTINA uso uno para hundir un pesquero chino)[4]
  • AM.39 (lanzado desde el aire, particularmente aviones Super Etendard y/o Mirage F.1)
  • SM.39 (lanzado desde submarinos)
  • MM.40 (lanzado desde naves de superficie)

Probado en combate[editar]

Como ya se ha dicho, la primera versión del Exocet en entrar en combate fue la AM.39, lo que promovió sus ventas en el extranjero, para equipar la marina y Fuerza Aérea de varios países.

La Primera Guerra del Golfo Pérsico de 1980-1989 dio el lugar: helicópteros Super Frelon iraquíes lanzaron varias unidades, reportándose el hundimiento de tres buques de guerra iraníes así como muchos petroleros desarmados e incluso plataformas petrolíferas enemigas. También fueron utilizados aviones Mirage, especialmente adaptados para atacar barcos de guerra y barcos tanqueros petroleros que navegaban en el Golfo Pérsico, también fueron atacadas plataformas petroleras, lo que revolucionó el combate naval moderno. En este conflicto se dice que los iraquíes dispararon unos 200 misiles Exocet, con diferentes grados de éxitos, contra todo tipo de embarcaciones. Muchos de ellos no estallaron, e incluso algunos se recuperaron casi intactos.

Sin embargo, los Exocet se hicieron más famosos por su más escaso, pero más preciso, uso por fuerzas argentinas contra unidades navales británicas en la Guerra de las Malvinas Pocos meses antes de dicho conflicto, Argentina había comprado a Francia 14 aviones Super Etendard y 14 misiles Exocet. Sin embargo, para el momento de la guerra, solamente había recibido 5 de estos misiles, y los franceses no quisieron entregar los restantes misiles por presiones del Reino Unido. Incluso se dejaron de entregar los AM.39 a Perú, creyéndose que era posible que los entregaran a Argentina.

Los Super Étendard de la Armada Argentina hicieron pareja con el exitoso misil, logrando una enorme eficacia en la Guerra de Malvinas.

Con tan pequeña cifra en inventario de este excelente misil, se planificaron las acciones para hacerlos valer. La primera operación de ataque tuvo lugar el 4 de mayo y estuvo a cargo de dos aviones Super-Étendard de la Armada Argentina, escoltados por cazas Dagger de la Fuerza Aérea Argentina, y reaprovisionados por aviones KC-130.

Semanas antes, los pilotos argentinos habían comenzado a entrenar con el binomio avión- misil. Utilizando dos destructores argentinos clase 42, se calcularon las curvas de detección de los radares británicos y la distancia en la cual los misiles antiaéreos podían resultar peligrosos. Reunida esta información, se determinó que, si los aviones volaban muy bajo, los misiles podían llegar a convertirse en indetectables; además los aviones estaban fuera de la zona de peligro de los misiles antiaéreos.

Sin embargo, los buques británicos habían sido bombardeados por la FAA desde el 1º de mayo, de manera que se mantenían fuera del alcance de estos aviones. La solución fue utilizar aviones cisterna, para reaprovisionar de combustible tanto a los atacantes como a sus escoltas. Apenas informados de buques enemigos, se lanzó la operación ya planeada.

Volando en total silencio de radio, con malas condiciones meteorológicas, los pilotos de todos los aviones alcanzaron su objetivo. Luego de los repostajes, a la distancia calculada, los Super-Étendard se elevaron por sobre el nivel muy bajo en el que todos estaban volando, para evitar ser detectados. Sus radares iluminaron dos objetivos; uno grande y otro pequeño. Volvieron a la baja cota de aproximación, prepararon los disparos, y finalmente se elevaron por última vez, lanzaron los misiles y dieron la vuelta.

Los sistemas de guía hicieron el resto. Sin embargo, uno de los dos Exocet tuvo un problema mecánico o fue interferido por los sistemas británicos. El segundo impactó en el destructor clase 42 HMS Sheffield. Causando 20 muertos instantáneamente, el misil creó un gran incendio que consumió casi todo el buque. Si bien se dice que la ojiva no detonó, algunos marineros testigos creen que sí lo hizo. De todas formas, el enorme incendio no pudo ser controlado: el misil golpeó el medio del buque, destruyendo el sistema eléctrico e impidiendo así que se activaran los sistemas anti-incendio (también se cree que el misil rompió la línea de agua principal). Convertido en una ruina, el buque fue abandonado por su tripulación y remolcado pero tuvo que ser hundido el 10 de ese mes, convirtiéndose así en el primer buque británico hundido en acción en casi 40 años.

Después del ataque, aparentemente los británicos concluyeron que sus naves no estaban preparadas para este tipo de ataques, y que los procedimientos no eran los correctos. Además de que el radar del destructor aparentemente no estaba diseñado para detección de objetos a tan baja altura, y lanzados a corta distancia por aviones bombarderos con vuelos rasantes sobre el mar, la cuestión principal era un fallo en la inteligencia británica. Ésta creía que el ataque con Exocet (misil que, irónicamente, ellos también tenían en servicio) sólo era posible a media cota, lo cual le daba al misil mayor alcance. Sin embargo, los pilotos argentinos habían volado muy bajo para evitar la detección y habían disparado el misil mucho más cerca de lo esperado, unas 6 millas cuando se esperaba que este tipo de ataque viniera de las 45 millas. Las versiones argentinas hablan del lanzamiento entre 50 y 35 km del blanco, aprovechando el combustible remanente del misil para aumentar su capacidad destructiva, algo desconocido en esa época y que ahora es considerado en el combate naval moderno.

También se especula con una interferencia procedente del mismo Sheffield. Los destructores de esta clase llevaron radomos gemelos SCOT, para comunicación por satélite. Desafortunadamente (para los británicos), estos sistemas emitían señales en una frecuencia muy cercana a la de los radares de alerta de misiles y de dirección de tiro, inutilizándolos mientras el buque estaba comunicándose por satélite.

Rápidamente los británicos cambiaron su táctica y se volvieron más precavidos. A este ataque seguirían otros más efectivos, siempre con el mismo procedimiento: dos Super-Étendard con sendos Exocet, lanzando los dos misiles al mismo blanco, algo imposible de enfrentar por una Fuerza Naval moderna.

El siguiente hecho fue el 25 de mayo, día en el que las fuerzas argentinas hundieron varias embarcaciones con diferentes métodos. Nuevamente la pareja de aviones navales con misiles Exocet fue reabastecida en vuelo por aviones KC-130H para aumentar su alcance en combate. A 180 km al nor-nordeste de las Malvinas, detectaron un gran buque rodeado de otros pequeños, en evidente formación defensiva. En este caso, sin embargo, los buques atacados descubrieron rápidamente la maniobra y comenzaron a utilizar las nuevas medidas defensivas: abrieron fuego de cañón al aire y lanzaron numerosos señuelos de radar y contramedidas. Aparentemente, esto desvió los misiles y salvó al HMS Ambuscade (el cual había alertado a la flotilla) y otros buques de la zona. Desafortunadamente para los británicos, había algunos buques que no estaban dentro de esa cortina defensiva. Según se sabe, los dos misiles, desorientados por las ECM, dieron una vuelta y detectaron en sus radares un nuevo blanco, según su programación de ataque que lo convierten en misiles inteligentes: el portacontenedores Atlantic Conveyor.

Se trataba de un buque mercante requisado por las fuerzas británicas, y comisionado al servicio de la Marina Real Británica, de 13.000 toneladas, que fue adaptado con una compuerta trasera, transportaba equipo pesado y helicópteros para apoyar el desembarco a las islas. Sin ningún equipo de alerta o ECM, al menos uno de los misiles impactó en la aleta de babor, produciendo graves daños en el casco e incendios, que acabaron provocando su hundimiento el 28 de mayo lo que implicó la pérdida total de la carga, especialmente varios helicópteros pesados de transporte. Solamente se salvó uno de los helicópteros, según la versión del Reino Unido.

Esto demostró algunas cuestiones más sobre el uso del Exocet y de los misiles antibuque en general: no conviene tener buques propios fuera de la sombrilla de defensa del ECM. Irónicamente, en ese momento, este golpe de suerte (y la calidad del Exocet, que como buen misil siguió funcionando incluso siendo confundido por las contramedidas) causó muchos problemas al desembarco, ya que el Atlantic Conveyor llevaba equipo muy necesario para las tropas británicas en tierra. Esto hizo que muchos marines tuvieran que caminar hacia Puerto Stanley/Argentino, en lugar de tener helicópteros para hacer más fácil el trayecto.

El incidente con el HMS Invincible[editar]

Habiéndose gastado así cuatro de los cinco Exocet que tenía la Armada Argentina, el siguiente ataque tenía que ser combinado con un ataque convencional de bombas. La razón para el uso de dos misiles en cada misión, como puede verse, era la seguridad: si uno fallaba por cuestiones mecánicas o por las ECM, era posible que el otro se abriera camino. Además, si bien un misil podía dañar seriamente ciertos buques, otros más grandes solamente podrían ser incendiados, incapacitados o hundidos con dos impactos de misiles o bombas convencionales.

El nuevo objetivo del misil era, ahora, bastante más complicado de atacar. La flota británica, sabiéndose vulnerable y en peligro de perder la guerra naval, se había movido más al este de las islas Malvinas, donde los cazas argentinos (que no podían despegar de las islas por falta de una buena pista) tenían un largo viaje de ida y vuelta con varios repostajes de combustible en vuelo.

Las autoridades militares argentinas habían decidido dar un golpe a la superioridad aérea británica, que se basaba en el uso de dos portaeronaves: el HMS Hermes y el HMS Invincible. Fuertemente custodiados por otras naves, estos eran blancos de gran valor, y que iban a ser muy difíciles de atacar.

El plan comenzó trazando las trayectorias de los aviones Harriers que despegaban de estos buques; triangulando estos cursos se calculó una zona probable en donde podían estar los mismos. Se planificó entonces un curso de aproximación que rodeara las islas, con vuelos rasantes sobre el mar, para obtener más sorpresa, aunque esto requiriera más tiempo y combustible, por la presión del aire volando a baja cota. Estas condiciones de vuelo los oculta al radar enemigo, pero a su vez exige a los pilotos de combate pues deben volar sin utilizar su radar de abordo, y sin comunicación por radio entre ellos.

Los aviones elegidos para el ataque fueron nuevamente dos Super-Etendard (pertenecientes a la Armada Argentina), uno de ellos cargando el último Exocet, y cuatro A-4C (pertenecientes a la Fuerza Aérea Argentina), que iban a atacar con bombas convencionales el buque.

El 30 de mayo, despegaron primero los vectores del misil, y luego los A-4C. En el camino repostaron frecuentemente con los aviones cisterna; para evitar cualquier tipo de problemas, los aviones entraban y salían de las mangueras, y a veces parasitaban a los KC-130 dejando que el combustible fuera directamente a sus motores a través de la manguera de recarga de combustible, en una operación de alto riesgo y utilizada por primera vez en combate. De presentarse una falla de combustible en cualquier avión, éste tendría que volver y ponía en peligro la misión.

Llegado el momento del ataque, bajaron a 30 metros de altitud y avanzaron volando por el mar, hasta que después de algunos minutos, los Super-Étendard cambiaron a mayor altitud, para obtener datos del blanco. Allí había realmente una flota, y corrigieron el rumbo, para atacar a la flota como aviones guía de ataque. Los otros aviones escolta A-4C, sin radares y sin poder romper el silencio de radio, tenían que seguirlos y prepararse para su propio ataque, mucho más peligroso por su aproximación a los buques.

Los pilotos navales de los Super-Étendard hicieron otro reconocimiento, levantando la nave nuevamente para confirmar la posición de la flota enemiga, anunciaron por radio a los otros pilotos la corrección necesaria del rumbo y lanzaron su misil, luego de lo cual se retiraron como estaba previsto. Los pilotos de la Fuerza Aérea cocretaron su ataque con los aviones A-4C a baja altura y realizando maniobras evasivas.

Lo que siguió es motivo de controversia y opiniones enfrentadas. Los pilotos argentinos declaran haber visto un buque humeante e inmóvil, al cual se acercaron para atacar. Dos aviones fueron derribados antes de llegar al blanco. Los otros dos lograron lanzar con éxito tres bombas de 250 kg cada uno, identificando a la embarcación como un portaeronaves, el cual quedó completamente cubierto de humo, aunque no se observaron incendios.

Es así, que las autoridades argentinas declararon haber dañado seriamente al HMS Invincible, mientras que los británicos no reconocen esto. No existen fotografías creíbles del hecho, como sí sucedió en el caso del HMS Sheffield. Por un lado, los argentinos dicen que los británicos acallaron el hecho, mientras que estos últimos declaran que el Invincible no fue alcanzado. Sin embargo, la nave volvió a su puerto varios meses más tarde que los otros buques que participaron en la guerra, recién pintado y sin el óxido característico. Hasta que las autoridades británicas no levanten el secreto de 99 años que cubre todos los documentos referentes a la guerra, poco más se sabrá.

Sorpresa desde tierra[editar]

Utilizados así todos los Exocet lanzables desde el aire, se tomó la decisión de utilizar los MM.38 que estaban montados en buques, como plataformas costeras de ataque, en un desarrollo argentino conocido como ITB. Fue así que dos contenedores-lanzadores del destructor ARA Seguí fueron desmontados y puestos en un C-130 rumbo a Malvinas. Personal militar y civil de la Armada Argentina, de los que más sabían sobre estos misiles, trabajaron para adaptar los sistemas y permitir su uso desde una plataforma terrestre, haciendo los ajustes necesarios a los sistemas electrónicos (incluso simulando algunas señales con gran habilidad) bajo el comando del capitán Julio Pérez, utilizando por primera vez un sistema similar desde tierra.

El 12 de junio este Exocet encontró su blanco: el HMS Glamorgan. A 18 millas de la costa, este destructor había estado en varias misiones de cañoneo en apoyo a tropas inglesas, y se había salvado de varios bombardeos, pero cometió el error de querer "cortar camino" y quedó así dentro del alcance de los radares argentinos. Aunque tardó en detectar el misil, el hecho de que el buque estuviera navegando a buena velocidad sumado al minuto de alerta que tuvo, lo salvó del hundimiento. Después del desastre del HMS Sheffield, se había instruido a las tripulaciones británicas para que, al ver el misil, efectuaran un viraje de manera de no presentar las bandas, sino la proa o la popa. A gran velocidad, este Exocet rebotó parcialmente en el blindaje (dejando una gran marca), pero entró luego el hangar del helicóptero e inició allí un incendio que mató a 13 marinos e hirió a varios más. Sin embargo, el Glamorgan pudo seguir a flote y fue reparado posteriormente, siendo vendido a Chile en 1986.

Al finalizar el conflicto, el lanzador fue capturado por los británicos, los cuales impresionados por la improvisación argentina desarrollaron su propia sistema de defensa de costa “Excalibur” imitando el sistema argentino.[5]

Las lecciones aprendidas[editar]

La combinación del misil con el avión de ataque Dassault-Breguet Super Étendard fue tan buena en la Guerra de las Malvinas que Irak, todavía en guerra con Irán, alquiló cinco de estas aeronaves a Francia, hasta la llegada de los nuevos aviones de Francia que podrían comprar.

La fragata estadounidense USS Stark, Clase Oliver Hazard Perry escorada a babor, en el golfo Pérsico tras ser alcanzada por dos misiles Exocet AM.39 iraquíes (17/05/1987). A pesar de los graves daños sufridos, se mantuvo a flote y permaneció en servicio hasta el 7 de mayo de 1999.

Los ataques de Exocet no solamente cambiaron la doctrina del Reino Unido, sino que influyeron en toda la OTAN. Así como el Almirante Woodward, comandante de la fuerza de acción del Reino Unido en las islas, tuvo que revaluar las nuevas capacidades de ataque argentinas, el entonces presidente del Comité Militar de la OTAN, Almirante Robert Falls, declaró que este organismo se veía obligado a revisar sus tácticas navales, revelada la posibilidad de este nuevo tipo de ataque a las Fuerza Táctica Naval.

A la corta o a la larga, esto llevó al desarrollo de nuevas estrategias y sistemas, como el mejoramiento de los perturbadores de radar y la mejora, de sistemas de misiles antimisiles y de sistemas de defensa cercana (CIWS) como el cañón Phalanx para tratar de interceptar misiles navales volando a baja altitud.

Una situación inesperada que fue descubierta en su uso en combate, es que el combustible residual del misil, le agrega mucho efecto a la detonación en sí (como sucedió en el caso del Stark antes mencionado y del Sheffield); sobre todo teniendo en cuenta que es un misil de largo alcance que a veces se dispara a menor distancia, al ser transportado por el avión de ataque naval hasta su objetivo lo más cerca posible. Aunque esto parezca algo negativo, si tenemos en cuenta que muchos de estos misiles dañaron severamente o hundieron buques de diverso tipo, solamente con el incendio de su combustible, si es que las ojivas militares no estallaron por la corta distancia, ¿qué habría pasado si hubieran estallado?

Mejoras y actualizaciones[editar]

Actualmente el Exocet sigue en uso en grandes cantidades y numerosos países, habiendo demostrado varias veces en combate sus capacidades destructivas. Vendidas unas 3300 unidades, la efectividad del misil está cercana al 93%, según se ha demostrado en combates y pruebas realizadas por los usuarios (unos 32 países) y la empresa productora.

AM.39 dispuesto en un Rafale francés.

Entre 1987 y 1993 se desarrolló una nueva versión con electrónica avanzada, que permite reducir aún más su altitud de vuelo, ocultar mejor su presencia y, cuando se dispara en andanadas, realizar el llamado ataque del lobo (ataque convergente y coordinado automáticamente desde distintos ángulos para impedir la acción de los sistemas antimisil). A esta versión mejorada se le suele denominar Exocet II o Exocet block 2, y se han aplicado estas actualizaciones en el MM.40 (de lanzamiento desde superficie), el SM.39 (de lanzamiento submarino) y el AM.39.

Además de esto, la versión MM.40 ha sido mejorada nuevamente, creándose el MM.40 Block 3, cuya entrada en servicio en las fuerzas francesas se realizó en 2007. El Exocet Block 3 reemplazará a los Block 2 que están en servicio en unidades de superficie, ya que es totalmente compatible con los contenedores-lanzadores y con todo el material de entrenamiento y mantenimiento. Sin embargo, no se sabe si será compatible con la cápsula del SM.39.

En un contexto de enorme desarrollo en materia de radares, las mejoras no son nada extrañas: rediseño de la estructura para reducir su firma radar e infrarroja, y un nuevo sistema de propulsión que aumentaría su alcance a los 180 km como máximo. Esto estará complementado con un nuevo sistema de guía, el cual incrementará las posibilidades del misil para penetrar las defensas antiaéreas. De esta manera, al Block 3 podrá programársele una ruta de vuelo en 3D, con ataques desde diferentes ángulos, además de alturas variables. Se ha hecho gran énfasis en mejorar la maniobrabilidad del misil en todo tipo de aspectos.

En la fase terminal del ataque, el nuevo Exocet contará con un radar activo con patrones adaptativos de búsqueda, el cual podrá discriminar blancos de diferente tipo (por ejemplo, atacando los buques con mayores señales de radar, generalmente los más grandes). Además, ahora podrá atacar blancos costeros, gracias al agregado de un GPS que le permitirá ubicarlos: una nueva habilidad que lo hará más versátil en el campo de batalla.

Aunque similar en diseño, las fotografías que se tienen del Block 3 muestran varios cambios muy notables. El sistema de propulsión es ahora más potente, incluyendo un booster y un turbojet. A diferencia de las versiones anteriores, que usaban dos etapas de cohetes (los cuales no requieren de oxígeno para funcionar), el turbojet da mayor alcance, pero requiere de cuatro pequeñas tomas de aire, ubicadas detrás de cuatro nuevas aletas. Las aletas y el turbojet están diseñadas igualmente para hacer más maniobrable el misil, particularmente en la etapa de aproximación al blanco.

Actualmente, Brasil es el primer país de América Latina en desarrollar, diseñar y fabricar, su propio misil naval Exocet MM. 40 block 3, con ayuda de la empresa europea MBDA y su socio BAE Systems, para equipar a su marina de guerra y Fuerza Aérea, aumentar la autonomía del país en el desarrollo y fabricación de sus propias armas, aviones de combate y ahora misiles, esto permite a Brasil ser totalmente independiente en la fabricación de armas y los motores para este tipo de misiles, que fueron originalmente desarrollados con la ayuda de la empresa Aerospatiale de Francia.

Esto se logró con un acuerdo entre la empresa privada Avibras de Brasil, en el desarrollo de tecnologías militares y del grupo europeo MBDA, con la cooperación entre el gobierno brasileño y el gobierno de Francia, que convierte a Brasil en una potencia emergente en el escenario geopolítico internacional; el proyecto conjunto entre Brasil y Francia, se inició en el año 2008 con una inversión inicial de US$ 75 millones de dólares, considerado un logro de alta tecnología para Brasil, le permite equipar a sus barcos de guerra con misiles modernos y adaptables a diferentes plataformas de lanzamiento, barcos, fragatas misileras, submarinos misileros, helicópteros, aviones de combate y baterías costeras de lanzamiento de misiles, montadas sobre camiones de transporte adaptados y baterías con cartuchos de lanzamiento de misiles.

Estos misiles Exocet de fabricación nacional, podrán ser transportados por los aviones de combate de la Fuerza Aérea de Brasil, los Dassault Mirage 2000 que actualmente tiene en su inventario y los nuevos aviones Dassault Rafale, lo que abre la puerta a su posible compra por el gobierno de Brasil en el futuro.

Operadores[6][editar]

Misil naval Exocet MM 40 block 3

Operadores actuales[editar]

Es uno de los misiles más vendidos para ser transportado en barcos de guerra, instalados sobre la cubierta con lanzadores de misiles, en submarinos lanzados desde los tubos de torpedos, desde helicópteros pesados de transporte y aviones de combate, con la ayuda y el soporte técnico del fabricante.

  • Armada de Chile: Versión AM39 desplegados en los helicópteros de ataque naval SH-32 Cougar, SM39 para los submarinos clase Scorpène siendo el único país de Sudamerica en portar misiles antibuques en sus submarinos.
  • Armada de Colombia: MM-40 Block II instalados en todas las Fragatas Clase Almirante Padilla.Todos los contenedores lanzamisiles fueron retirados.Actualmente las Fragatas de este país no portan misiles.
  • Egipto: Versión AM39.[7]​ MM38 & MM40
  • Marina de Guerra del Perú: Versión AM 39 Block 2 en los Helicópteros navales Sea King SH3D - Super Sea Sprite - Mirage 2000 AM 39, Corbetas Clase Velarde MM38 y MM40 Block 3 en Fragatas Clase Lupo, siendo el único usuario de ésta versión que se a confirmado su adquisición por parte de MBDA, así cómo la prueba de disparo confirmada en medios especializados.
  • Marina Sudafricana: versión MM-40 Bloque 2 en fragatas clase Valour.[8]
  • Turquía: Versión MM-38.[9][10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]