Misil antibuque

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Un sistema antibuque es un arma destinada a la destrucción de buques enemigos que se encuentren en la superficie del mar. La definición incluye a los equipos auxiliares necesarios para el funcionamiento del arma y, con frecuencia, también a las tácticas empleadas.

Historia[editar]

Los primeros misiles antibuque, que fueron desarrollados y construidos por la Alemania nazi, y fueron guiados mediante radio comando. Tuvieron un cierto éxito en el teatro mediterráneo en 1943-1944, hundiendo o dañando pesadamente por lo menos a 31 barcos con el Henschel Hs 293 y más de siete con el Fritz X, tal como el acorazado italiano Roma o el crucero USS Savannah. Una variante del HS 293 tenía un transmisor de TV a bordo. El bombardero que lo llevaba podría volar fuera del acance de los cañones navales AA y usar la guía de TV para conducir el misil a su objetivo mediante control de radio.

Sistemas antibuque de lanzamiento aéreo[editar]

La fragata USS Stark (FFG-31) estadounidense escorada a babor, en el Golfo Pérsico, tras ser alcanzada por dos misiles antibuque Exocet AM.39 desde un Mirage F1 iraquí, el 17/03/1987. Posteriormente fue reparada y permaneció en servicio activo hasta el 07/05/1999.

Los sistemas antibuque de lanzamiento aéreo están compuestos por bombas, torpedos o misiles específicamente diseñados para la destrucción de buques y montados a bordo de una aeronave. Entre los actualmente en servicio se encuentran el Exocet AM.39, el Harpoon o el AS-15, por citar unos ejemplos.

Sistemas antibuque de lanzamiento desde la tierra o el mar[editar]

Los sistemas antibuque de lanzamiento desde la superficie están compuestos por piezas de artillería embarcadas o costeras, torpedos o misiles específicamente diseñados para la destrucción de otros buques, montados en tierra o sobre un buque (incluidos los submarinos). Entre los actualmente en servicio se encuentran el Exocet MM.40, el AGM-84 Harpoon de superficie o el SS-N-19, por citar unos ejemplos.

Fiabilidad de los sistemas antibuque[editar]

La fiabilidad de los sistemas antibuque se ha demostrado muy elevada en distintos conflictos bélicos recientes, incluso bajo condiciones extremas y en presencia de sistemas antimisil. Los torpedos son especialmente devastadores, aunque lentos, mientras que los misiles antibuque causan un daño menor pero aún y así son bien capaces de destruir blancos de tamaño pequeño e intermedio con gran eficacia. Las bombas y la artillería naval están hoy en día en retroceso, pero ningún país ha renunciado totalmente a poseerlas.