Royal Navy

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Royal Navy
Naval Ensign of the United Kingdom.svg

Rama Armada
Tamaño 35.000 activos, 3.600 voluntarios, 19.570 reserva,81 buques y 240 aviones.
Acuartelamiento Whitehall
Comandantes
Lord Almirante Mayor del Reino Unido Felipe de Edimburgo
OJ, COC, OM, OIB, OA, OSR, DC, CP
Primer Lord del Mar Almirante Sir Mark Stanhope COB, OIB
Comandante en Jefe de la Flota Almirante Sir Tervor Soar COB, OIB
Segundo Lord del Mar Vicealmirante Charles Montgomery OIB
Comandantes
notables
Francis Drake, Thomas Cochrane, Robert Blake, George Monck, Jacobo II de Inglaterra, William Penn, Edward Montagu, George Anson, Edward Hawke, Edward Boscawen, George Brydges Rodney, Robert Fitz Roy, Richard Howe, Samuel Barrington, James Weddell, Samuel Hood, Richard Kempenfelt, John Jervis, James Cook, Horatio Nelson, Edward Pellew, Sidney Smith, James Vashon, George Vancouver, William Bligh, Charles Robert Malden, Jackie Fisher, Robert Falcon Scott, John Jellicoe, David Beatty, William Boyle, Andrew Browne Cunningham, James Somerville, Max Horton, Philip Vian, Louis Mountbatten, Frederick John Walker, John Woodward, Alfredo I de Sajonia-Coburgo-Gotha
Cultura e historia
Lema Si vis pacem, para bellum
(latín: si quieres la paz, prepara la guerra)
Guerras y batallas
Guerra anglo-española de 1585-1604, Guerra de la oreja de Jenkins, Guerra Anglo-Estadounidense de 1812, Guerras Napoleónicas, Segunda Guerra del Opio, Guerra Anglo-Zanzibariana, Primera Guerra Mundial, Guerra del Pacífico (1937-1945), Segunda Guerra Mundial, Guerra de Corea, Guerra de las Malvinas, Guerra de Irak (2003-presente)

La Marina Real (en inglés: Royal Navy) es la rama de guerra naval de las Fuerzas Armadas Británicas. Fundada en el siglo XVI, es la rama de servicio más antigua del Reino Unido y por ello es conocida como Senior Service. Desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XX fue la armada más poderosa del mundo[1] y jugó un papel clave en el establecimiento del Imperio británico como poder dominante mundial.

Tras la Segunda Guerra Mundial la Royal Navy fue reemplazada por la Armada de los Estados Unidos como la primera potencia naval del mundo.[2] [3] Durante la Guerra Fría fue transformada principalmente en una fuerza antisubmarina a la caza de submarinos soviéticos y mayormente activa en la brecha GIUK. Con el colapso de la Unión Soviética su papel para el siglo XXI ha vuelto a centrarse en operaciones expedicionarias globales.

La Royal Navy es una flota de alta mar (Blue-Water Navy, en inglés) y por su potencial para proyectar poder globalmente es considerada la segunda del mundo. Como destacada marina de agua azul opera una serie de naves muy avanzadas tecnológicamente que incluyen un portaaviones, un portahelicópteros, barcos anfibios, submarinos de misiles balísticos, submarinos nucleares, destructores de misiles guiados, fragatas y barcos de patrulla. La marina mantiene las armas nucleares del Reino Unido a través de sus submarinos de misiles balísticos.

La Royal Navy es un componente constitutivo del Servicio Naval, que también comprende los Reales Marines, la Real Reserva Naval y la Real Reserva de Marines. A mediados de 2011, la Real Armada Británica cuenta con 37.300 efectivos, que serán reducidos a 30.000 para 2015,[4] y 2.900 en la reserva. Además, cuenta con 19.600 reservistas regulares.[5] [6]

A octubre de 2011 la Royal Navy tiene 79 navíos en comisión, más otros 19 de la Real Flota Auxiliar (RFA), que también están disponibles para la navegación marítima de la Marina. La RFA sirve principalmente para reponer barcos de guerra de la marina en el mar, pero también aumenta sus capacidades de guerra anfibia con los tres buques de desembarco clase Bay.

Historia[editar]

La Royal Navy ha favido históricamente un papel central en la defensa y en las guerras de Inglaterra, y posteriormente, de Gran Bretaña, del Reino Unido y del Imperio británico. Debido a que Gran Bretaña e Irlanda son islas, y que ningún punto del Reino Unido se encuentra a más de 120 kilómetros del mar, cualquier potencia enemiga (al menos antes de la aviación), debía atravesar el mar para atacar las islas. La consecución de la superioridad naval por cualquier potencia hostil hubiera supuesto un gran peligro para la nación. Más aún: una armada fuerte era vital en el mantenimiento de la seguridad de los suministros y las comunicaciones con los lugares distantes del imperio.

Inglaterra (800–1700)[editar]

La primera armada inglesa fue establecida en el siglo IX por Alfredo el Grande, aunque pronto cayó en el abandono. Los reyes normandos iniciaron un equivalente en 1155 con la creación de la Alianza de los Cinco Puertos y el establecimiento del puesto de Lord Warden en los Cinco Puertos. Esto resultó efectivo durante los años de la dinastía Plantagenet, pero como la mayoría de las instituciones de este tipo, cayó también en desuso.

La primera reforma y la mayor expansión de la Royal Navy, tal como se conoce, sucedió en el siglo XVI, durante el reinado de Enrique VIII, cuyos barcos Henri Grâce a DieuGreat Harry») y Mary Rose, se enfrentaron a la armada francesa en la Batalla de Solent, en 1545. En la época de la muerte de Enrique, en 1547, su flota contaba ya con 58 navíos, mientras que en 1558 tenía 70 navíos y 14 urcas.[7]

En 1588, el Imperio español, por aquella época la gran superpotencia naval del mundo, amenazaba a Inglaterra con la invasión, y la armada española se hizo a la mar para reforzar el dominio español sobre el Canal de la Mancha y transportar tropas desde los Países Bajos hasta Inglaterra. Sin embargo, esta armada fracasó en su intento, debido sobre todo al pésimo clima que hizo estragos en la misma, y en menor medida al hostigamiento de la Royal Navy y a la rebelión holandesa en los territorios aledaños al Canal. La pérdida de la armada fue la primera gran victoria de los ingleses en el mar. Inglaterra continuó atacando los puertos españoles y los buques que viajaban por el Atlántico durante el reinado de Isabel I de Inglaterra pero acabó siendo derrotada por España en el episodio conocido como Contraarmada.

1692–1914[editar]

El servicio naval permanente no existió realmente hasta mediados del siglo XVII, cuando el parlamento tomó el mando de la Flota Real tras el derrocamiento de Carlos I de Inglaterra en la guerra civil. Esta segunda reforma de la marina fue llevada a cabo por Robert Blake, durante el gobierno de Oliver Cromwell. La incorporación de la Royal Navy significó una diferencia respecto de las fuerzas de tierra, las cuales procedían de muy diversas fuentes, incluyendo las realistas y las fuerzas anti-realistas parlamentarias.

A partir de 1692, la Marina Real Inglesa cobró importancia amenazando a la española y a la francesa (segunda en importancia de la época) y durante todo el siglo XVIII la cuestión estuvo en liza, aunque con ventaja española. La Royal Navy sufrió varias derrotas importantes en el siglo XVIII, una en la Batalla de Chesapeake contra Francia en 1781, y varias contra la Armada Española.

1741: Batalla de Cartagena[editar]

Fortaleza de San Felipe de Barajas en Cartagena de Indias. En 1741 una enorme flota británica liderada por el Almirante Edward Vernon fue derrotada por las fuerzas españolas de Blas de Lezo que defendían este fuerte.

La derrota más importante que sufrió la marina británica en su historia fue precisamente contra el Imperio español en 1741, en la batalla de Cartagena (véase también Guerra de la Oreja de Jenkins) cuando una enorme flota de 186 buques británicos con 23.000 hombres a bordo atacaron el puerto español de Cartagena de Indias (hoy Colombia) defendida por una guarnición de 3.000 hombres y 6 navios al mando del almirante español Blas de Lezo. Esta acción naval fue la más grande de la historia inglesa —y mundial— hasta el momento. Tras un mes de intenso fuego de cañón entre los buques británicos y las baterías de defensa de la Bahía de Cartagena y del Fuerte de San Felipe de Barajas, los asaltantes se batieron en retirada tras perder 50 navíos y 18.000 hombres. La acertada estrategia del almirante español Blas de Lezo fue determinante para contener el ataque británico y lograr una victoria que supuso la prolongación de la supremacía naval española hasta que la marina real se impuso en la Guerra de los siete años. Tras la derrota, los británicos prohibieron la difusión de la noticia y la censura fue tan tajante que pocos libros de historia británicos contienen referencias a esta trascendental contienda naval. Incluso en nuestros días poco se sabe de esta gran batalla, frente al muy conocido episodio de Trafalgar o incluso de la Armada Invencible.

Independencia de los Estados Unidos[editar]

Sin embargo lo peor estaba por llegar. En 1779, con motivo de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, D. Luis de Córdova y Córdova al mando de una flota hispanofrancesa de 68 naves mantuvo a la Royal Navy encerrada en sus puertos sin atreverse a salir, causando el colapso del comercio británico, siendo apresado también el navío inglés Ardent, de 74 cañones, que quedó rezagado. Posteriormente, divergencias entre los aliados hicieron que la flota aliada levantara el cerco y se evitara la proyectada invasión del Reino Unido y la destrucción de la Royal Navy.

También en 1790 en el sitio de Tenerife, y en los sitios de Puerto Rico y Buenos Aires, la marina británica sufrió derrotas, aunque de menor consideración y que no le afectarían tanto en comparación con las victorias de finales del siglo XVIII.

1805: supremacía naval[editar]

Almirante Horatio Nelson (17581805).

Tras la Guerra de los Siete Años, la Royal Navy ya estaba a la par de sus contrapartes francesa y española, e incluso muchos creen que por sus comandantes y tecnología superior, ya era la marina más poderosa. Pero sería entre 1805 y 1945, que la Royal Navy fuese considerada sin casi contestación alguna la armada más potente del mundo (se le cuestionó sólo en la batalla de Jutlandia y a finales de la primera guerra mundial). Desde la batalla de Trafalgar de 1805, donde batió a una armada combinada franco-española a pesar de la inferioridad numérica británica, se consiguió con esta actuación el predominio marítimo para todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Esta última acción se enmarca dentro de las Guerras Napoleónicas. Finalmente, ya agotada por la segunda guerra mundial, la Royal Navy quedó en segundo puesto tras la inmensa marina de guerra estadounidense.

En el siglo XIX, la Royal Navy fue crucial para permitir el mantenimiento del Imperio Británico, además de impedir el tráfico de esclavos y la piratería.

La vida a bordo de los buques de la Royal Navy se consideraría extremadamente dura conforme a los estándares actuales. La disciplina era severa y se usaba con frecuencia los latigazos para reforzar la obediencia. Las leyes permitían a la marina a apresar marineros para el servicio militar en tiempos de guerra, medida muy impopular, aunque esta práctica fue abandonada tras las Guerras Napoleónicas al no haber necesidad de mantener una armada tan grande.

1914–1945[editar]

Durante las dos guerras mundiales, la Armada desempeñó un papel vital en la protección de los suministros al Reino Unido de comida, armas y materiales, y en la lucha contra las campañas alemanas de guerra submarina en el Atlántico. También fue vital guardando las líneas de tráfico marítimo que permitían a Inglaterra luchar en lugares lejanos como el Norte de África, el Mediterráneo y el Extremo Oriente. La supremacía naval era vital para las operaciones anfibias como las invasiones del norte de África, Sicilia, Italia y Normandía. En 1914 la Royal Navy sumaba 2.700.000 trb con 75 acorazados y cruceros de batalla, el doble de tonelaje y de grandes buques que su inmediata seguidora, la Marina Imperial alemana con 1.320.000 trb y 45 grandes buques. Aun se mantenía el viejo principio por el cual la flota británica debía ser mayor a la suma de sus dos inmediatas seguidoras, en este año Alemania y Francia (entre las dos sumaban poco más de 2.200.000 trb.). La superioridad aun se mantenía en 1939 (2.100.000 trb., 6 portaaviones, 17 acorazados, y 27 cruceros pesados) con un 30% más de tonelaje y de grandes buques que los EEUU, para entonces ya la 2ª flota.

La Guerra Fría[editar]

Tras la Segunda Guerra Mundial, el emergente poderío de los Estados Unidos y la decadencia del Imperio Británico redujo el papel de la Royal Navy. Sin embargo, la amenaza de la Unión Soviética y los intereses británicos alrededor del mundo supusieron un nuevo e importante desafío para la marina. En los años 1960, la marina recibió su primera arma nuclear, y posteriormente se convirtió en la única portadora de la fuerza nuclear británica. En las últimas etapas de la Guerra Fría, la Royal Navy fue reforzada con tres portaaviones de guerra antisubmarina y una fuerza de pequeñas fragatas y destructores, con el propósito de localizar y destruir en caso necesario a los submarinos soviéticos en el Atlántico Norte.

Operaciones recientes[editar]

La acción más importante de los últimos tiempos fue la derrota en 1982 de las fuerzas argentinas en la Guerra de las Malvinas con la pérdida de siete buques en la guerra. La guerra también demostró la necesidad de más portaaviones y submarinos luego de ese conflicto ya que en varios planteos estratégicos se pudo perder naves de importancia vital frente a la Fuerza Aérea Argentina. Luego de esa guerra el protocolo de defensa Naval fue replanteado frente a la acción de los pilotos Argentinos y su táctica de ataque.

La Marina británica ha participado también en la Guerra del Golfo, el conflicto de Kosovo, la campaña de Afganistán y la Guerra de Irak en 2003, en la que los buques de la Royal Navy bombardearon las posiciones iraquíes en apoyo de la tropas británicas de tierra.

La Real Flota y Real Flota auxiliar[editar]

Vista del HMS Illustrious, único portaaviones en servicio con la Royal Navy.

Flota; Real Flota Auxiliar (R.F.A): 13

La futura Armada Real[editar]

Escalafón naval[editar]

Marineros y Suboficiales[editar]

Oficiales navales[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]