Guerra antisubmarina

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Oficiales en el puente de un destructor en labores de escolta de convoy vigilando la posible aparición de submarinos enemigos durante la batalla del Atlántico, octubre de 1941

La guerra antisubmarina, abreviada como ASW (siglas de anti-submarine warfare en inglés), es una rama de la guerra naval en la que se usan buques de guerra, aeronaves u otros submarinos para rastrear, encontrar y dañar o destruir submarinos enemigos.

Como muchas formas de guerra, el éxito de la guerra antisubmarina depende de una mezcla de tecnología de sensores y armas, entrenamiento, experiencia y suerte. Un elemento clave de la ASW es el equipamiento de sonar sofisticado para una primera detección, localización y rastreo del submarino objetivo. Para destruir los submarinos se usan torpedos y minas, lanzados desde plataformas aéreas, de superficie y submarinas. En el pasado eran usados otros medios de destrucción pero ahora están obsoletos. La guerra antisubmarina también concierne la protección de barcos amigos.

Historia[editar]

Los primeros ataques a un buque por otro sumergible se cree que fueron durante la guerra de Independencia de 1776, utilizando lo que ahora se llamaría mina y entonces se le llamaba torpedo, a pesar de los diversos intentos de construcción de submarinos que se habían hecho antes. El primer torpedo propulsado se inventó en 1863 e instalado en embarcaciones de superficie. El primer submarino con un torpedo fue el II Nordenfeld construido en 1886, aunque se había propuesto anteriormente. En la guerra ruso-japonesa de 1904-5 el submarino fue una importante amenaza. En el inicio de la Primera Guerra Mundial había cerca de 300 submarinos en servicio. Los buques fueron construidos con una banda de blindaje adicional como protección contra torpedos.

Guerra civil de los Estados Unidos[editar]

En agosto de 1863 el Hunley zarpó de Charleston para atacar al USS Housatonic, un barco de 1200 toneladas y 12 cañones que patrullaba a cinco millas de costa. Un torpedo hundió al USS Housatonic pero el Hunley, se cree que a causa de la propia explosión del torpedo, se hundió llevándose al fondo a toda su tripulación. Al Hunley le cabe el honor de ser el primer submarino que efectuó un ataque en inmersión y también el perdido en combate.[1]

Primera Guerra Mundial[editar]

Hasta prácticamente 1914 el submarino era un buque que combatía principalmente en superficie, apoyado por la capacidad de poder descender bajo el agua tanto para ocultarse como atacar. Eran buques con una velocidad muy reducida, ruidosos, sin posibilidad hasta bien entrado el siglo XX de navegar más que unas pocas millas en inmersión y terriblemente peligrosos para sus tripulaciones.

Durante la Primera Guerra Mundial los submarinos fueron una amenaza importante, aunque ninguna potencia tenía claro al principio cómo utilizarlos, ya que se trataba de un arma muy novedosa. Operaron en el mar Báltico, mar del Norte, mar Negro y el Mediterráneo, así como en el Atlántico Norte. Anteriormente se habían limitado a aguas relativamente tranquilas y protegidas. Los buques utilizados para luchar contra ellos eran una serie de pequeños buques de superficie rápidos. Como contramedida a los submarinos los destructores inicialmente solo contaban con su velocidad y armamento para atacar antes de que se sumergieran, empleando artillería o abordándolos. Los destructores eran un blanco difícil para los torpedos por su escaso calado y maniobrabilidad. La necesidad de atacar a los submarinos en inmersión hizo que en poco tiempo los destructores vieran reforzadas sus proas para los abordajes y su equipamiento incorporara cargas de profundidad e hidrófonos. La amenaza submarina significó que gran parte de las unidades ligeras aliadas (destructores, torpederos, contratorpederos, avisos, mercantes armados, etc) acabaron pasando la mayor parte del tiempo en misiones de patrulla antisubmarina y escolta. Los destructores británicos de la clase W eran considerados al final de la guerra como lo más avanzado de la época en buque antisubmarino, incorporando todos los avances y lecciones de cuatro años de guerra.[2]

Atlántico[editar]

En los primeros meses el uso alemán del submarino se limitó al ataque contra otros buques de guerra, sin embargo la política de bloqueo del Gobierno británico forzó a la flota alemana a emplear sus submarinos contra los barcos mercantes. Alemania declaró zona bélica las aguas alrededor de las islas británicas y declaró la guerra submarina sin restricciones en esa zona.

Dirigible británico escoltando un convoy

La lucha antisubmarina se basó principalmente en la necesidad que tenían los submarinos de navegar en superficie para recargar las baterías o recorrer distancias largas. La primera medida para proteger a los buques de guerra fueron redes metálicas colgadas de los costados de los buques de guerra, como defensa contra torpedos. Las redes también se colocaron a la entrada de las bases navales impedir el paso de submarinos enemigos. Los buques de guerra británicos fueron equipados con un espolón para atacar submarinos. En septiembre de 1914 la Royal Navy se dio cuenta del peligro de los submarinos cuando el U-9 hundió tres cruceros que navegaban confiados en que el mal tiempo impedía navegar a los submarinos alemanes. La consecuencia fue que la Royal Navy ordenó a sus barcos navegar en zigzag, acompañados por destructores y con la orden de no rescatar a los náufragos de barcos torpedeados, de eso se encargarían los destructores o los patrulleros.

HMS Rocksand, pintado con el esquema de pintura creado por artista Norman Wilkinson. Se creía que este patrón de pintura confundiría a los submarinos a la hora de determinar la dirección de un barco, dificultando por tanto apuntar los torpedos.[3]

En julio de 1915 los británicos establecieron el Consejo de la Invención y la Investigación (BIR, por su sigla en inglés) para evaluar las sugerencias del público, así como llevar a cabo sus propias investigaciones en lucha antisubmarina. Se recibieron unas 14 000 sugerencias sobre la lucha contra submarinos y comunicaciones. En diciembre de 1916 la Royal Navy crea su propia División antisubmarinos (ASD, por su sigla en inglés, de donde vino el término «Asdics»), pero las relaciones con el BIR eran prácticamente inexistentes. Después de 1917 el avance en guerra antisubmarina más relevante lo realizó la ASD. Los aparatos ASDIC emitían una serie de pulsos y recogían el eco producido por el buque sumergido. El tiempo transcurrido entre emisión y recepción permitía calcular la distancia al submarino.

En EE. UU., se creó un Consejo Consultivo de la Marina en 1915 para evaluar ideas. Tras la entrada de los Estados Unidos en la guerra en 1917, animó a avanzar en la detección de submarinos. El US National Research Council, una organización civil, reunió a expertos británicos y franceses en el sonido bajo el agua a una reunión con sus homólogos estadounidenses en junio de 1917. En octubre de 1918 hubo una reunión en París para estudiar supersonics, una tecnología de ecolocalización, pero la técnica estaba aún en investigación al finalizar la guerra.[4]

Para luchar contra los submarinos se tomaron varias medidas:

  • La protección mediante escoltas era el arma antisubmarina más afectiva, y así se pasó a emplear los destructores en la protección del tráfico. También la organización de mercantes en convoyes protegidos por buques escolta fue muy efectiva.
  • Una de las medidas de la Royal Navy fueron los buques-Q (Q por su base, Queenstown). Navegaban en las áreas en las que se habían reportado submarinos y camuflados aparentando ser un blanco fácil, de tal manera que inducían al submarino a atacar con su cañón de cubierta. Una vez que el submarino emergía y se colocaba en posición de ataque, el buque Q comenzaba a disparar.
  • Los aliados recurrieron a los campos de minas para luchar contra los submarinos y embotellarlos. En el paso de Calais se creó la barrera de Dover, la finalidad que se buscaba era obligar a los submarinos a navegar sumergidos. Los barcos aliados patrullaban la barrera para hundir a aquellos submarinos que salieran a la superficie. Los aliados comenzaron en marzo de 1918 a instancias de EE. UU. a crear la Barrera del Mar del Norte, que todavía no estaba del todo terminada al final de la guerra. Se colocaron 70 000 minas para crear una barrera antisubmarina de 370 kilómetros de longitud entre Escocia y Noruega. Aunque hundió algunos submarinos no fue demasiado eficaz.
  • Otra medida fue el empleo de dirigibles para realizar patrullas antisubmarinas. Enseguida se les unieron bombarderos adaptados y posteriormente aeroplanos desarrollados específicamente, normalmente grandes hidroaviones como el Short 184 o el Felixstowe F.2.[cita requerida]

Tras meses de impulsar la construcción de nuevos submarinos, Alemania inició una campaña de guerra total en febrero de 1917.[5]​ Si en todo el año 1916 los alemanes habían hundido cerca de 200 000 toneladas, la cifra ascendió a 875 000 toneladas en abril de 1917, por lo que el Estado Mayor alemán creía que manteniendo ese ritmo Gran Bretaña pediría la paz en el plazo de cinco meses. El Almirantazgo británico, a pesar del éxito que habían demostrado los convoyes de tropas, se negó a instaurar convoyes de barcos mercantes hasta que impulsado por las perdidas decidió en abril de 1917 probar el sistema de convoyes con uno que salió hacia Gibraltar. El sistema de convoyes permitió asignar a buques de guerra como protección de escolta y además si un submarino encontraba un convoy debía revelar su presencia, lo que permitía al resto de los mercantes huir mientras la escolta se ocupaba del submarino. Consciente de las necesidades para hacer frente a los submarinos EE. UU., nada más entrar en la guerra en la primavera de 1917 dejó de lado su programa naval para centrarse en construir buques mercantes y destructores. La principal petición de ayuda de la Royal Navy a EE. UU. fue que aportasen destructores para la escolta de los convoyes, la principal carencia naval aliada en aquellos momentos. Así, el 25 % de los escoltas de convoyes acabaron siendo aportados por la US Navy.[cita requerida]

Cazasubmarinos SC-405 de la US Navy patrullando frente al Puerto de Brest en 1918

En julio de 1917 los Aliados normalizaron el sistema de convoyes desde Norteamérica, y en agosto extendieron el procedimiento al resto de rutas. Al principio el sistema de convoyes solo se aplicaba solo a los trayectos de ida al Reino Unido. En el viaje de regreso navegaban aislados, sufriendo importantes pérdidas. Desde septiembre de 1917, y a medida que se dispuso de más escoltas y más experiencia en organizar convoyes, el sistema de protección se implantó para los dos sentidos. El perfeccionamiento de las tácticas antisubmarinas, especialmente a base de barreras de minas en el mar del Norte y del paso de Calais y la masiva distribución de cargas de profundidad, también ayudaron a superar la crisis de la navegación mercante aliada. A partir de septiembre de 1917 los hundimientos bajaron y se situaron alrededor de las 300 000 toneladas mensuales. Los convoyes mercantes protegidos por escoltas lograrían reducir las perdidas entre los barcos que entraban en la zona declarada de guerra por Alemania alrededor de Gran Bretaña de 25 % en 1917 a un 1 % al final de la guerra. Todo ello fue posible gracias a que había llegado a perfeccionarse el empleo de los hidrófonos y cargas de profundidad. Un destructor pasó de llevar 6 cargas en 2017 a llevar 30-50 cargas en 1918. En 1918 la combinación de escoltas, buques trampa, cargas de profundidad y la aviación costera ya empezó a notarse de manera notoria, hasta el punto de que el 44 por ciento de los submarinos fueron hundidos por cargas de profundidad de los escoltas, frente al 13 por ciento por buques trampa, el 11 por ciento por abordajes, el 10 por ciento por otros submarinos y el restante por otras causas. La perdida en efectividad de los submarinos alemanes y las pérdidas de submarinos reflejan las mejoras en lucha antisubmarina:

• Año 1914-16: 46 submarinos alemanes perdidos.

• Año 1917: 63 submarinos.

• Año 1918: 69 submarinos (22 debidas a minas, 21 debido a cargas).[6][7]

Los aliados se volcaron en ganar la partida a los submarinos alemanes, dedicando todos los barcos disponibles a la escolta de convoyes. En 1918 al éxito de la navegación en convoy se le unieron las nuevas técnicas antisubmarinas, como las cargas antisubmarinas de profundidad o los hidrófonos, que daban la posibilidad de detectar a los submarinos. Estas medidas no solo disminuyeron los barcos hundidos sino que también hicieron aumentar el hundimiento de submarinos.[8]​ Con el tiempo los aliados lograron perfeccionar el empleo de los hidrófonos y de cargas de profundidad.

Mediterráneo[editar]

El Mediterráneo, aunque lejos de las batallas principales, era muy importante ya que los convoyes franceses lo cruzaban transportando tropas desde Túnez y Argelia a Europa. Los barcos de guerra británicos y franceses por tanto bloquearon al inicio de la guerra el Adriático para evitar la salida de la flota austro-húngara. El Mediterráneo oriental posibilitaba además atacar a Turquía, el aliado más débil de las potencias centrales.

Cuadro del hundimiento de un transporte de tropas aliado en el Mediterráneo

Alemania envió algunos submarinos a finales de 1915 al Mediterráneo tras la entrada de Italia en la guerra, los objetivos eran reforzar a los submarinos austriacos y atacar al tráfico mercante aliado. De este modo se creó la Flotilla Submarina de Pola. La llegada de submarinos alemanes al Mediterráneo hizo que durante el año 1916 hundieran 415 barcos mercantes aliados, ya que al no haber prácticamente buques norteamericanos no se aplicaban las restricciones de ataque del Atlántico. A la vista de estos excelentes resultados se enviaron otros cuatro submarinos adicionales a Cattaro a finales de 1916. La flotilla se componía de 30 submarinos, aunque solo la mitad estaban normalmente disponibles para patrullar, y el área preferida de operaciones era el Mediterráneo occidental. El capitán Lothar von Arnauld de la Perière y su submarino el U-35 eran parte de la flotilla y ostentan el mayor número de buques hundidos por un submarino en la historia naval.[9]

La coordinación entre las armadas aliadas en el Mediterráneo fue extremadamente difícil. Las diferencias en las estructuras de mando y las barreras lingüísticas contribuyeron a una carencia de cohesión en la fuerza naval aliada en la zona, esto unido a la falta de restricciones impuestas en el Atlántico facilitó el éxito de los submarinos. Las potencias aliadas basaban también su táctica antisubmarina en el Mediterráneo en la búsqueda y destrucción de submarinos a la salida de sus bases de Pola y Cattaro o mediante el empleo en las rutas comerciales de escoltas y buques Q. Inicialmente los aliados solo pudieron recurrir a patrullas antisubmarinas compuestas por buques de superficie, especialmente torpederos, que trataban de sorprender a los submarinos en superficie. A mediados de 1915, los aliados solo contaban en el Mediterráneo con 52 arrastreros y 12 torpederos, cuando las necesidades eran de 250 y 140 respectivamente, dadas las pérdidas y zona a cubrir.[10]

Los aliados establecieron en 1916 una barrera de bloqueo en el estrecho Otranto. Para luchar contra los submarinos los aliados montaron a finales de 1915 la Barrera de Otranto, con más de 120 gabarras usadas para desplegar una red antisubmarinos. Además, se contaba con 30 lanchas equipadas con cargas de profundidad, con la intención de detener a los submarinos que operaban desde Cattaro, a estos se unía el apoyo de aviones y destructores. La barrera falló estrepitosamente contra los submarinos, en 1916 solamente consiguió hundir el austriaco U-6 y el alemán U-44.[11]

Los aliados incrementaron el número de barcos dedicados a patrulla antisubmarina en el Mediterráneo. Japón, a partir de abril de 1917, envió al Mediterráneo hasta 14 destructores que resultaron muy eficaces en patrullas y en acciones de lucha antisubmarina. En mayo de 1917 llegó el refuerzo de destructores y escoltas americanos, lo que ayudó instaurar el sistema de convoyes en el Mediterráneo, aunque peor protegidos que los del Atlántio. Para luchar contra los submarinos también se realizó el minado de extensas zonas de aguas costeras, o en zonas de paso como Mesina y Gibraltar, y se aumentaron las patrullas antisubmarinas, al contar con más buques de superficie equipados con cargas de profundidad e hidrófonos. La flotilla submarina basada en Cattaro perdió ocho submarinos de enero a mayo de 1918. En Mediterráneo, cuando un submarino atacaba un convoy después era perseguido con más facilidad por los escoltas de este durante horas mediante seguimiento con hidrófonos. Cuando finalmente acababa saliendo de noche a la superficie, para recargar sus baterías, las escoltas acechaban en la zona.[12]

El 21 de octubre de 1918 la Marina alemana, ordenó la finalización de las patrullas en el Mediterráneo y los submarinos recibieron órdenes de volver a sus bases en Alemania.[13]

Báltico[editar]

La Royal Navy envió en 1914 cuatro submarinos de la clase E a Rusia, a través de los estrechos daneses. Cuatro submarinos más pequeños de clase C navegaron hasta Arcángel, desde donde fueron transportados hasta el golfo de Finlandia a través del sistema de canales y ríos. Los submarinos atacaron desde su base en Tallin a los barcos mercantes alemanes, que cargaban mineral procedente de la neutral Suecia.

Las patrullas conjuntas de submarinos rusos y británicos interrumpieron la ruta con Suecia tras hundir varios mercantes en unas pocas semanas. Alemania instauró un sistema de convoyes en el Báltico para luchar contra los submarinos.[14][15]

Entreguerras[editar]

Francia[editar]

Francia estaba durante la Primera Guerra Mundial a la vanguardia de las investigaciones en sonar activo, destacando las aportaciones de los físicos franceses Paul Langevin y Constantin Chilowski. Tras la guerra Francia no dedicó ya tantos esfuerzos, aunque siguió investigando y creó varios modelos de aparatos SS (Sondeur Spécial). Aunque estos equipos empezaron a instalarse en algunos destructores a partir de 1929 fueron finalmente un fracaso y en 1939 la Marine Nationale francesa acabó adquiriendo al Reino Unido aparatos Asdic. Debido a sus experiencia en la Primera Guerra Mundial Francia había previsto instalar equipos de sonar activo y pasivo en escoltas y cruceros, dejando espacio para la instalación de estos equipos. El Asdic Tipo 128 fue renombrado Alpha en Francia, y debía instalarse en avisos, torpederos y contratorpederos. La caída de Francia dejó el plan a medias. Después de 1940 Vichy continuaría la instalación de aparatos Alpha e incluso fabricaría algunos Alpha 2, copias locales del Asdic Tipo 128.[16][17]

Estados Unidos[editar]

También en EE. UU. se investigó en sonar activo y en radar durante el periodo de entreguerras. La investigación comenzada en sonar activo a causa de la colaboración con Francia e Inglaterra continuó en la Acoustics Division del Naval Research Laboratory (NRL), fundado en 1923 bajo la dirección de Harvey Hayes. También colaboraron en la investigación el Harvard Underwater Sound laboratory (HUSL) y las universidades de Columbia y California. En 1934 se instaló por primera vez aparatos sonar "QB" en el escuadrón de destructores 20 (DesDiv 20) y en un par de submarinos. A finales de 1939 unos 60 destructores de la Armada de EE. UU. estaban ya equipados con equipos de sonar activo. Ese mismo año se abrieron escuelas de operadores de sonar en San Diego y New London.[18][19][20][21][22][23][24][25][26][27]

Japón[editar]

Los japoneses no daban mucha importancia a la guerra antisubmarina, por lo que investigaron poco tanto en armas como en tácticas. Aun así la Marina se planteó construir escoltas para convoyes antes de la guerra, pero la idea fue desechada por falta de fondos y se asignaron a la tarea barcos retirados de primera línea.[28]​ Los destructores japoneses contaban con hidrófonos, y desde 1933 con sonar pasivo Tipo 93.[29]

Desde 1923 el segundo instituto naval de Numazu lideró la investigación en sensores antisubmarinos. Antes de la guerra se tendieron algunas redes de hidrófonos en los estrechos existentes entre las islas de Japón, con vistas a detectar el paso de posibles submarinos enemigos.[30]​ Al inicio de la guerra se contaba con el hidrófono Tipo 97, bastante capaz. También se investigó en detectores MAD, creando los Tipo 2 que entraron en servicio en 1942.[31]

Gran Bretaña[editar]

Tras el éxito de los submarinos alemanes en la guerra, la Royal Navy estaba muy interesada en encontrar un remedio contra la amenaza de los submarinos. En la Conferencia Naval de Washington de 1922 se hizo un intento de prohibir el uso de submarinos, pero Francia e Italia se opusieron.

Destructor británico Clase W en maniobras durante los años 1920

A mediados de 1917 ya se habían creado los primeros prototipos de Asdic, sonar activo. Tras la guerra los británicos siguieron investigando e instalaron en 1920 equipos Asdic en un buque de la reserva, el HMS Antrim, para realizar pruebas de concepto. Gran Bretaña inició la producción en serie de sus primeros aparatos Asdic en 1922. La 6ª Flotilla de destructores fue equipada con ASDIC en 1923 para ensayar y experimentar tácticamente como emplearlos. Una escuela de operadores de Asdic, junto a una flotilla de entrenamiento compuesta por cuatro buques, se estableció en 1924. A partir de 1925 la Royal Navy empezó a equipar a todas sus flotillas de destructores con equipos Asdic, la primera fue la 2ª Flotilla de destructores destinada en el Mediterráneo. En los años 30 cualquier nuevo destructor británico ya estaba equipado con Asdic.[32][33]

Ante la potencial amenaza de los submarinos japoneses y alemanes en caso de guerra se creó el aparato Asdic Tipo 124 en 1934, para ser instalado en buques de escolta de convoyes y patrulleros, comenzando la Royal Navy a ensayar el empleo del Asdic en protección de convoyes mercantes.[34]​ El Asdic fue perfeccionándose continuamente durante este periodo, así cuando estalló la Segunda Guerra Mundial la Royal Navy estaba a la cabeza en sonar activo y tenía hasta cinco tipos diferentes instalados en buques de superficie (principalmente destructores) y submarinos. La Royal Navy era consciente en 1939 de la falta de escoltas para convoyes de barcos mercantes, así que lanzó un programa para construcción masiva de escoltas antisubmarinas.[35]

Existía además un debate doctrinal en la Royal Navy, con algunos pensadores defendiendo el empleo de tácticas ofensivas contra los submarinos ante el éxito relativo de las tácticas defensivas de escolta de convoyes durante la guerra. El talón de Aquiles no resuelto del empleo del Asdic eran los falsos contactos y el contar con suficientes operadores cualificados y experimentados. En maniobras navales habían dado problemas pero en situación de combate demostraron ser letales.

Las investigaciones en el campo del radar realizadas en esta época también fueron importantes. La importancia en este campo vino dada por las investigaciones en las posibilidades del radar ASV (Air to Surface Vessel, ASV)para localizar barcos desde aviones.[36]​ Desde finales de 1937 hasta principios de 1939 se trabajó en este radar, al descubrir de modo accidental la posibilidad de detectar barcos durante las pruebas de aviones equipados con radar. En septiembre de 1937 un avión equipado con radar detectó al acorazado HMS Rodney, al portaaviones HMS Courageous y al crucero HMS Southampton. Al día siguiente, con una visibilidad prácticamente nula, se detectó de nuevo al Courageous y al Southampton a una distancia de unos 10 kilómetros. El primer modelo ASV Mk. I entró en servicio a comienzos de 1940.

Alemania[editar]

Al igual que los británicos, los alemanes tomaron sus experiencias en la guerra como base para investigar. Quienes se aprovecharían de todos los avances fueron los submarinos, tenidos en gran estima debido a su éxito en la guerra. Alemania se vio obligada a experimentar en secreto sus mejoras en submarinos. La Kriegsmarine se encontró en la primera guerra mundial con que tenía submarinos equipados con buenos dispositivos hidrófonos, pero que estos no podían determinar la distancia exacta del objetivo. Por eso desde los años veinte se investigó con sistemas de sonar activo. El resultado fue el S-gerät, parecido al Asdic británico pero menos fiable.[37][38]

Alemania investigó también sistemas de detección submarina, aunque los mayores avances se hicieron en sistemas de sónar pasivo, hidrófonos. A finales de los años treinta la tecnología alemana de sónar pasivo estaba muy avanzada. Sin embargo las tácticas y entrenamientos antisubmarinos quedaron bastante relegados, reflejándose en la posterior doctrina y diseño de barcos.

Segunda Guerra Mundial[editar]

Atlántico[editar]

La guerra antisubmarina empezó en 1939 más o menos donde había acabado en 1918. La Royal Navy carecía en 1939 del entrenamiento, equipamiento y medios necesarios para dar caza y hundir submarinos. Una vez que los aliados coordinaron sus esfuerzos, no sólo lograron brindar apoyo casi total a sus rutas de transporte, sino que pudieron dejar el papel defensivo de los convoyes y tomar el papel ofensivo de los escuadrones «cazasubmarinos». El desarrollo de nuevas tecnologías y nuevas tácticas en ambos bandos inclinaron la balanza de un lado al otro, pero al final Alemania no pudo hacer frente a las potencias tecnológicas. Las armas más avanzadas de los aliados, como por ejemplo el radar y el sonar de larga distancia, consiguieron derrotar a los submarinos.[39]

Por el lado alemán, el porcentaje de bajas final fue alarmante: de los 1170 U-Boot alemanes que participaron en la Segunda Guerra Mundial, 785 fueron hundidos por los Aliados, sin contar los que se hundieron en accidentes, fueron capturados o desaparecieron. La llegada tardía de los submarinos del tipo XXI, no pudo subsanar lo que seis años de guerra no habían podido hacer.[40]

La lucha en el Atlántico pasó por tres momentos:

  • Desde el comienzo de la guerra hasta la entrada de EE. UU. El combate se libró entre Alemania y el Reino Unido.
  • Desde la entrada de EE. UU. hasta mayo de 1943 los submarinos alemanes tuvieron la iniciativa.
  • Desde mayo de 1943 quedó patente la superioridad aliada. En enero de 1943 en la Conferencia de Casablanca la guerra antisubmarina fue asignada como la prioridad de las fuerzas navales y aéreas.
Convoyes y escoltas antisubmarinos[editar]
Dibujo representando lanzamiento de cargas de profundidad

Los puntos débiles de los submarinos alemanes de la época estaban en su baja velocidad, insuficiente autonomía en inmersión y horizonte visual limitado. Por ello se sabía que los mercantes agrupados en convoyes constituían un blanco más difícil de localizar que los buques aislados. Aunque un convoy fuera localizado, los submarinos quedaban bajo el radio de ataque de los buques de escolta, ahorrando tiempo y energía en la búsqueda al realizarse en la ruta del convoy y no en todo el mar. El Almirantazgo británico había fijado en la Primera Guerra Mundial que un convoy no debía superar las 40 unidades por la dificultad de coordinarlos. Se consideraba que los escoltas necesarios normalmente eran tres por convoy, más uno por cada diez buques adicionales (por tanto siete para uno de 40, pero nueve para uno de 60 y trece para uno de 100) puesto que el perímetro circular aumenta proporcionalmente menos que el área ocupada por los buques del convoy. Las lecciones de la Primera Guerra Mundial indicaban que los escoltas equipados con sonar (ASDIC, siglas empleadas por el Gobierno británico) podían ubicar los submarinos sumergidos y localizarlos visualmente en la superficie. Los submarinos alemanes cambiaron por ello sus tácticas, aprovechando que en la superficie eran más rápidos que los barcos escolta mantenían el contacto con los convoyes durante el día y atacaban en superficie en las noches oscuras y en inmersión en las noches de luna. Más tarde se organizaron en grupos; cuando uno de ellos localizaba un convoy avisaba los demás y esperaba a los otros de la manada para atacar. A pesar de las perdidas la situación durante los primeros meses favorecía a los británicos.[41]

Inicialmente la Royal Navy se encontró con que no contaba con escoltas suficientes, pues sus buques equipados con Asdic eran principalmente destructores que se necesitaban para proteger las grandes unidades de la flota. Con el colapso de Francia y Noruega en la primavera de 1940 los submarinos alemanes dispusieron de nuevas bases que les daban acceso directo al Atlántico, aumentando el tiempo de patrulla y caza. Las pérdidas aliadas se dispararon hasta cifras insostenibles, mientras que las pérdidas de submarinos alemanes eran soportables.[42]​ Debido a las bajas en acción de destructores, aparecieron nuevos tipos de buques antisubmarinos llamados corbetas, balandras y fragatas por la Royal Navy y destructores de escolta por la Armada de los Estados Unidos.

Avión antisubmarino Boeing Fortress Mk.IIA perteneciente al 220 Squadron de la RAF, basado en Benbecula (Islas Hebridas). La foto esta tomada sobre el Atlantico, en mayo de 1943, y puede aprecuarse la pintura de camuflaje para reducir la visibilidad del avión por parte de los submarinos.

En 1941 se introdujeron cambios para acabar con la ventaja alemana. Para contrarrestar la táctica de manada de lobos, los británicos incrementaron el número de escoltas gracias al programa de construcción masiva de corbetas y fragatas. Además aumentaron los escuadrones de aviones antisubmarinos, equipándolos con radar y otras armas antisubmarinas. Los británicos empezaron también a recibir ayuda externa, primero de Canadá, que comenzó a escoltar los buques mercantes en la mitad occidental de la travesía del Atlántico, luego de Estados Unidos, que empezó por prestar 50 destructores al Reino Unido a cambio de bases y acabó escoltando convoyes hasta Islandia. Debido a que Canadá escoltaba a los convoyes en la parte occidental del Atlántico, y Reino Unido lo hacía desde la parte oriental, los U-Boot tuvieron que atacar en el centro del océano, donde los convoyes estaban más desprotegidos.[43][44]

La Royal Navy fue con la experiencia mejorando sus tácticas, así se aprendió que eran más efectivas la maniobras conjunta de varios escoltas suponía una mayor oportunidad de destruir submarinos, y no como se hacía antes enviando un solo buque en misión de búsqueda y destrucción. En 1941 varios factores ayudaron a la Royal Navy a mejorar en sus éxitos frente a los submarinos. Cada vez contaba con más y mejor armados barcos de escolta, además la experiencia en guerra antisubmarina hacía que sus barcos fueran más eficientes. La invasión de la URSS permitió a la Royal Navy asignar otras tareas los barcos que debían haber contrarrestado una invasión alemana. Asimismo en primavera de 1941 el HMS Bulldog capturó una máquina de cifrado Enigma, pudiendo acceder durante meses al descifrado del Código Ultra. A esto se unió el duro invierno en el Atlántico Norte.[45][46]​ Un ejemplo de la mejora en guerra antisubmarina es la escolta del Convoy ON 144, compuesto por 33 mercantes y protegidos por el grupo de Escolta B6 de la Royal Navy (cinco corbetas clase Flower). El convoy fue atacado por un grupo de diez submarinos, durante tres días, y consiguió perder solo cinco mercantes y una corbeta.[47][48]

Fragata HMS Swale (K217), uno de los 151 buques de la clase River construidos entre 1941 y 1944 para servir en el Atlántico en escolta de convoyes

A partir de finales de 1942 empezaron a formarse los grupos hunter-killer, al empezar a disponer de escoltas suficientes. Estos eran grupos de varios escoltas que podían reforzar a los convoyes que atravesaran por zonas de concentración de submarinos. Al operar independientemente de las escoltas podían centrarse en la destrucción de submarinos en mitad del Atlántico. El compromiso inicial era formar cinco grupos británicos y cinco de la US Navy. Pronto se les asignaron portaaviones de escolta, ayudando a inclinar la balanza del lado aliado.[49]

En 1943 se decidió concentrar todos los recursos posibles contra los submarinos. Ya a finales de 1942 se hundieron más submarinos gracias a que el uso del radar y de equipos para localizar las señales de radio provenientes de los submarinos se estaba haciendo más común entre los escoltas. Solo con la guerra perdida el alto mando alemán decidió hacer cambio tecnológicos significativos en su flota de submarinos. Nuevos diseños de modernos submarinos se encargaron, pero ya era demasiado tarde y solo un puñado llegaron a ser utilizados.[50][51]

Tácticas antisubmarinas[editar]
Mortero antisubmarino «erizo» instalado en la proa del destructor HMS Westcott

Las tácticas antisubmarinas se basaban en el empleo de la tecnología más avanzada existente entonces. Las prestaciones del Asdic fueron sobrevaloradas por los británicos en el periodo de entreguerras, además los submarinos alemanes atacaban de noche y en superficie, confiando también en sus reducidas dimensiones. Durante la guerra los barcos de escolta creaban una pantalla Asdic, un sonar activo, en torno a cada convoy. Cada navío dirigía sus transmisiones Asdic sobre un sector dado, incrementando así la posibilidad de detectar submarinos dentro del alcance efectivo de 2 kilómetros del dispositivo.[52][53][54]

El Asdic tenía limitaciones ya que había partes del mar en las que no se transmitían de forma igual las ondas de sonido y en las cuales podía esconderse un submarino para no ser detectado. Durante la Segunda Guerra Mundial no se terminaba de entender por qué existían franjas del mar a través de las que no pasaba el sonido. Además burlar el Asdic era relativamente sencillo de eludir para un capitán de submarino experimentado. Le bastaba con detenerse y navegar en silencio para pasar desapercibido. En la fase final del ataque debido a la existencia de una “zona de silencio”, los ecos procedentes del submarino dejan de recibirse y es por ello que el lanzamiento de cargas se realiza con arreglo a los datos obtenidos. Para finales de 1942 los alemanes ya habían aprendido a aprovechar las deficiencias del Asdic a corta distancia y a escapar de las cargas de profundidad.

Los morteros antisubmarinos, llamados «erizos», fueron la respuesta a la necesidad de un arma capaz de ser disparada mientras el Asdic controlaba la posición del submarino. Mientras el buque sigue la trayectoria del submarino va lanzando sucesivamente proyectiles por delante de su proa, con elevadas posibilidades de hundirlo, pues el mero contacto de uno solo de ellos asegura la total destrucción del submarino.

Otra táctica de evasión de un submarino alemán al ser detectado por Asdic era trazar un círculo de unos 500 metros de diámetro, para cambiar de dirección, aprovechando su mayor maniobrabilidad frente al destructor enemigo, que tendría que realizar un giro dos o tres veces más grande que el del submarino para poder continuar la caza. Eso daba tiempo al submarino a alejarse lo suficiente y cambiar de rumbo para evadirse.

En la Royal Navy destacó el capitán Walker, que creó nuevas tácticas antisubmarinas que se transmitieron a los jefes de escolta. Walker desarrolló el denominado «ataque envolvente», en el que un escolta a velocidad lenta con el Asdic realizaba un ataque normal mientras que otros dos se situaban con sus Asdic apagados, a ambos lados del haz. Los tres lanzaban entonces un ataque de cargas que atrapaban al submarino por sorpresa. Cuando las condiciones Asdic eran malas y era probable que un submarino escapase del contacto, Walker adoptó el llamado «ataque móvil». Un escolta mantenía contacto Asdic a una distancia de unos 900 metros con el objetivo sin intentar acercarse. Al mismo tiempo dirigía a otro navío a lo largo de la marcación del submarino hasta que navegaba justo delante de su rumbo. El comandante del navío lanzaría entonces 26 cargas por pares a intervalos de nueve segundos. El submarino, consciente sólo del Asdic distante de su rastreador a popa, se dirigía en línea recta a la alfombra descendente de cargas de profundidad. Si el submarino tomaba un rumbo en zigzag evasivo se asignarían tres navíos, guiados desde popa por el rastreador, para crear una «barrera móvil».[55]

Una de las variantes más exitosa de estas tácticas era mantener dos escoltas como elementos de localización del submarino con ayuda del Asdic y un tercero siguiendo las instrucciones de esos dos atacando con cargas y erizo. Si la situación lo requería los escoltas que detectaban al submarino participaban también en el ataque cubriendo así la mayor superficie de ataque y aumentando las posibilidades de acabar con el submarino. Con el tiempo los marinos británicos perfeccionaron sus métodos de caza, combinando el ASDIC y los hidrófonos. El empleo de dos escoltas para situar al submarino con el ASDIC mientras un tercero lo atacaba permitía suprimir espacios en "blanco" del sonar por lo cual el submarino atacado estaba siempre localizado.[56]

En 1941 Canadá y Gran Bretaña contaban con unos 400 buques de escolta asignados a los convoyes del Atlántico. La media de hundimientos que realizaban era de dos submarinos al mes. Las tácticas propuestas por Walker hicieron subir el numero de submarinos hundidos. Cuando a finales de 1941 el Capitán Walker fue asignado como comandante del 36th Escort Group, escoltando el convoy HG76 de Inglaterra a Gibraltar, hundió 5 submarinos en 10 dias y los alemanes solo hundieron dos barcos. Walker organizó a los 15 barcos de escolta en una cortina de barcos muy cercana al convoy y otra más alejada que actuaría de forma más agresiva, como exploradora y ataque avanzado. El Almirante Percy Noble recomendó posteriormente a todos los grupos de escolta seguir las tácticas ideadas por Walker. La Royal Navy comenzó a reforzar la cobertura aérea de los convoyes y a asignarles una doble cortina de escoltas, una cercana y otra más alejada. Se comenzó a atacar a los submarinos lo más lejos posible del convoy. [57]

En 1942 Walker fue asignado como comandante del primer grupo dedicado exclusivamente a la caza de submarinos, estando sus seis barcos liberados de las tareas de escolta. En él nuevamente se empezaron a desarrollar técnicas de ataque que incrementaron los hundimientos de submarinos. El de Walker fue el primero de los cada vez mas numerosos Support Groups aliados, grupos antisubmarinos formados por escoltas que actuaban donde se detectaban concentraciones de submarinos.

La guerra electrónica también fue empleada contra los submarinos. Las señales de radio de los submarinos interceptadas indicaban, incluso sin ser descifradas, con la dirección de procedencia, qué convoy estaba amenazado y qué refuerzos eran necesarios. Un importante adelanto fue la instalación en buques escolta de un radiogoniómetro de alta frecuencia (HF/DF o «Huff Duff», High-Frecuency Direction Finder) que permitía averiguar si una transmisión procedente de un submarino representaba una amenaza real inmediata por su proximidad o posición. En caso afirmativo, un escolta se dirigía hacia el submarino para hundirlo o al menos obligarlo a sumergirse y perder el contacto.

La verdadera revolución en las tácticas antisubmarinas fue el radar. La combinación de sonar con el radar y los sistemas de radioescucha y localización, hicieron que por mucho que un submarino intentase esconderse no fuera posible y su localización fuera cuestión de tiempo, si se sumergía el sonar indicaba su posición y si permanecía en la superficie era el radar. También tuvo un importante papel la British Code & Cypher School basada en Bletchley Park, que logró descifrar los códigos encriptados alemanes.

Aviones antisubmarinos[editar]

Los británicos sabían de la importancia del avión en la lucha antisubmarina y crearon el RAF Coastal Command pocos años antes del principio de la guerra, pero les faltaba todavía el entrenamiento y las armas para poder luchar efectivamente contra los submarinos. La disputa entre la Royal Navy y la RAF acerca del control de los aviones no ayudó a estar preparado para la guerra. Al inicio de la guerra el Coastal Command se componía de 16 escuadrones, equipados con 265 aviones ( muchos de ellos anticuados).[58]

El submarino U-848 siendo atacado por un PB4Y-1 del escuadrón VB-107 de la US Navy. Foto tomada en la segunda pasada del avión.

El Almirantazgo también tenía claro desde antes de la guerra el rol que los portaviones podían jugar en la guerra antisubmarina. Pero el almirantazgo al inicio de la guerra todavía no tenía clara ni establecida una estrategia antisubmarina. Tras las presiones de Winston Churchill se decidió desplegar los portaaviones de flota Ark Royal y Courageos como parte de grupos antisubmarinos hunter-killer para descubrir y destruir submarinos alemanes en aguas británicas, un experimento táctico para el que faltaba experiencia. El HMS Ark Royal patrullaba la zona de las Orcadas y el HMS Courageous los accesos del noroeste, acompañado cada uno por destructores. El Ark Royal fue atacado por el U-39, aunque los torpedos fallaron. El hundimiento del U-39 por los escoltas del Ark Royal creó una sensación de seguridad en táctica antisubmarina en los británicos. Tres días más tarde el HMS Courageous fue hundido por el submarino alemán U-29. El submarino aprovechó un momento de descuido de los inexpertos escoltas y cuando el portaaviones maniobraba para hacer despegar sus aviones.[59]

No se volvieron a arriesgar los portaviones de flota en misiones antisubmarinas. A mitad de 1940 la Royal Navy se vio obligada a desempolvar sus estudios sobre portaaviones auxilares, convertidos a partir de cascos de buques comerciales. Estos eran diseños muy simples: sin ascensores, catapultas, islas, sin hangares y con un reducido numero de aviones (6 u 8). En 1941, ante las perdidas de buques mercantes, el Almirantazgo pidió la conversión de buques mercantes en portaaviones auxiliares, pero en vista de las enormes pérdidas de mercantes le fue denegado. A pesar de todo se logró que se reservaran cinco mercantes en construcción para su conversión, sobre el módelo que seguiría el HMS Audacity, pero la falta de materias primas y la saturación de trabajo en los astilleros retrasaban los trabajos. Cuando la Armada británica discutió los diseños en EE.UU. descubrió que los americanos contaban con diseños más avanzados y mejores, así que seis portaaviones de escolta nuevos se encargaron a astilleros de EE. UU. Ante la urgencia a finales de 1941 entró en servicio el HMS Audacity, un mercante alemán convertido en portaaviones de escolta equipado solamente con seis cazas y artillería antiaérea mínima. Pese a ser hundido por un submarino, el nuevo portaaviones fue todo un éxito escoltando el convoy HG-76. La principal misión de los portaaviones de escolta sería enfrentarse a los FW-200 de reconocimiento y patrullar constantemente las cercanías del convoy para detectar submarinos e informar a la escolta de su posición. El éxito cosechado por el HMS Audacity logró finalmente la aprobación de transformar buques mercantes en proceso de construcción, en portaviones de escolta de este tipo. Un carguero rápido, tres cargueros frigoríficos y un paquebote fueron asignados. Desde finales de 1941 empezaron a entrar en servicio los portaaviones fabricados en EE. UU., uniéndose a los grupos de protección de convoyes tanto en el Atlántico como en el Ártico.[60]

Antes de contar con portaviones de escolta se adoptaron por parte de los ingleses medidas casi desesperadas. Aparecieron los buques C.A.M. (Catapult Armed Merchantman), buques mercantes con una catapulta con un avion, que una vez lanzado no se podia recuperar. Unos 35 mercantes fueron equipados con una catapulta, dando proteccion a los convoyes frente a los aviones alemanes. Como medida interina hasta la llegada de portaviones de escolta Inlaterra destinó 6 cargueros de transporte de cereal para ser convertidos en M.A.C. (Merchant Air Carrier), mediante la instalación de una pista de aterrizaje para poder operar unos 4-6 Swordfish a bordo. Les siguieron trece petroleros, modificados con la instalación de una pista mas larga. Debido a los retrasos cuando finalmente los M.A.C. entraron en servicio ya había suficientes portaviones de escolta.

La US Navy adoptó el concepto británico de portaaviones de escolta y así EE. UU. fabricó 122 portaaviones de escolta durante toda la guerra. El 1 de febrero de 1941, el Jefe de Operaciones Navales dio prioridad a la construcción de portaviones auxiliares, ya que la experiencia de los ingleses habia demostrado que serian capaces de defender los convoyes y los americanos créían que además podrían participar en una invasión anfibia en el Pacífico. El que fueran lentos no era problema, puesto que su propósito era escoltar convoyes y proveer aviones a las fuerzas de ataque reservando así los grandes portaaviones.[61]​ Estos portaaviones de escolta eran económicos y fáciles de construir, pronto EE. UU. y Gran Bretaña empezaron a tener en servicio en el Atlántico un número considerable.[62]​ Cuando hubo suficiente número de portaaviones de escolta estos se unieron a los grupos Hunter-Killer, creando task forces que con su grupo aéreo de aviones antisubmarinos operaban coordinadamente con los destructores. El primer portaviones de escolta americano, el USS Long Island entró en servicio en junio de 1941, operando un grupo aereo de 21 aviones. El primer portaviones escolta británico fabricado en EE.UU., el HMS Archer, tuvo varios problemas técnicos e hizo su primer servicio escoltando un convoy hacia Marruecos en noviembre de 1942. El HMS Biter fue el primer portaviones fabricado en EE.UU. en entrar en servicio, en mayo de 1942, sirviendo inicialmente en el Mediterraneo.[63]


Aviones de patrulla antisubmarina B-24 Liberator GR Mk. III pertenecientes al 120 Squadron de la RAF, basado en Irlanda del Norte. Los Mark III estaban equipados con un radar ASV Mark II. El tercer avión es un GR Mark V, del 86 Squadron, equipado con radar centimétrico.

Además, los aliados contaron cada vez con más aviones antisubmarinos basados en tierra. Ante la amenaza submarina el Mando Costero de la RAF recibió más recursos y en julio de 1.940 disponía de 490 aviones, organizados en 28 escuadrones. Para mejorar la coordinación el Mando Costero quedó a las ordenez del Almirantazgo. A finales de 1940 empezó a contarse con Hudson y Sunderland equipados con aparatos radar ASV Mk.I. Durante la batalla del Atlántico la RAF se equipó con el mayor número posible de aviones susceptibles de ser empleado en patrulla marítima: Lockheed Hudson, Bristol Beaufort, PBY Catalina, Consolidated B-24, Boeing B-17 y muchos otros. Ante la falta de aviones en 1941 se incorporaron aviones nuevos de gran radio de acción y se recibieron aviones del Mando de Bombardeo, retirados de la lucha por estar algo anticuados podían dar buen servicio en la lucha antisubmarina. Esto obligó a los submarinos alemanes a operar más lejos de las bases aéreas, adentrándose en el Atlantico Norte. A pesar de la neutralidad a mediados de 1941 la US Navy comenzó patrullas antisubmarinas desde Islandia, empleando aviones Martin PBM-1 Mariner y PBY Catalina. La entrada de EE.UU. en la guerra supuso la incorporación de escuadrones de la US Navy y la US Army Air Force a las tareas de patrulla antisubmarina. En 1943 las patrullas de aviones de largo alcance del Coastal Command fueron reforzados con aviones Boeing Fortress y Handley Page Halifax. Además se contaba con mejores aparatos de radar ASV, más fiables y de mayor alcance.

Foto del morro de un Boeing Fortress Mark IIA del Coastal Command, en la que se aprecia la antena del radar ASV.

Los aviones antisubmarinos fueron equipados con radares, cañones, bombas, focos de luz de gran potencia, cargas de profundidad e incluso minas. Los escuadrones de Catalinas, Liberators y Sunderlands de largo alcance salían cada día a patrullar las zonas donde se creía estaban los submarinos, para hundirlos o al menos entorpecerlos y así alejándolos de los convoyes. Al ser zona de paso obligada el golfo de Vizcaya y la línea Shetland-Faroe-Islandia se convirtieron en una verdadera trampa para los submarinos alemanes, que sufrían fuertes ataques de la Aviación aliada que constantemente patrullaba la zona. Las perdidas de submarinos en las areas de tránsito debilitaron a los alemanes, y además les obligaron a permanecer sumergidos en esas areas con lo cual el tiempo disponible para atacar convoyes era menor. Como respuesta a la amenaza aerea la Kriegmarine equipó a sus submarinos con armamento antiaereo reforzado, contramedidas electrónicas mejoradas y torpedos acústicos. Pero una vez que Portugal accedió en 1943 a prestar las Azores como base a aviones de largo alcance todo el Atlántico Norte quedó cubierto por aviones de patrulla basados en tierra, dificultando a los submarinos alemanes su trabajo. Los avances tecnológicos también se fueron incorporando en los aviones de patrulla antisubmarina, a partir de 1943 un Sunderland ya estaba equipado con radar, sistema HF-DF, foco de búsqueda Leigh Light y torpedos acústicos FIDO, todo esto le convertía en un eficaz sistema de armas antisubmarino todo tiempo frente al cual los submarinos alemanes no tenían defensas.[64][65][66]

Pacífico[editar]

Basándose en el ejemplo de los submarinos alemanes desde el comienzo de las operaciones contra el Japón, EE. UU. realizó una campaña antisubmarina contra los mercantes que no operaban en convoyes sino de manera aislada y sin protección.[67]​ La flota mercante japonesa sufrió la pérdida de 8,1 millones de toneladas durante la guerra, con los submarinos causando el 60 % de estas pérdidas. Casi la mitad de la marina mercante japonesa había sido hundida al final de la guerra, incluyendo dos terceras partes de sus petroleros. Adicionalmente los submarinos hundieron 700 000 toneladas en buques de guerra (30 % del total). De un total de 288 submarinos desplegados durante la guerra, se perdieron 48 en el Pacífico, con una tasa de fallecimientos entre los submarinistas de un 22 %.[68]

A pesar de su poder la capacidad antisubmarina de la flota japonesa era deficiente, algo sorprendente siendo Japón un país con escasos recursos naturales y una necesidad imperiosa de mantener abiertas las comunicaciones marítimas. La flota mercante no viajaba en convoyes y cuando los japoneses corrigieron el error pagaron un alto precio por la falta de coordinación y entrenamiento previos.[69]​ Las fuertes pérdidas de destructores en la campaña de Guadalcanal y las Salomón centrales también dificultó asignar barcos a las tareas de escolta. La consecuencia final fue el asombroso y catastrófico fracaso de la armada japonesa a la hora de proteger a su marina mercante de los submarinos enemigos.

La Marina Japonesa no prestó atención debida a la guerra antisubmarina hasta muy avanzada la guerra. Al inicio de la guerra no había unidades asignadas específicamente a la guerra antisubmarina y los destructores fueron destinados a operaciones con la Flota Combinada. No fue hasta abril de 1942 cuando se crearon las dos primeras unidades de escolta antisubmarina. También en este año la Marina Imperial empezó a crear unidades aéreas especializadas en patrulla antisubmarina. Solo en la etapa final de la guerra se construyeron una serie extensa de destructores de escolta, complementados por corbetas y patrulleros en la escolta de los convoyes desde el sudeste asiático hasta Japón.[70][71]​ Así Japón diseñó por ejemplo los destructores de escolta de la clase Matsu, pudiéndose construir un buque cada seis meses mientras que para un destructor de escuadra se necesitaban casi 18 meses. También, aunque tarde, se empezaron a operar aviones especializados en reconocimiento aéreo y caza de submarinos.[72]

Mediterráneo[editar]

Submarino alemán 'U-617', embarrancado en el cabo Tres Forcas (cerca de Melilla) tras ser atacado por aviones Wellington del 179 Sqdn. de la RAF en septiembre de 1943.[73][74]​ El submarino fue posteriormente atacado por aviones Hudson y Swordfish y finalmente destruido por los cañones de el HMS Hyacinth y el HMAS Wollongong.

El Mediterráneo no era el mar ideal para los submarinos debido a la transparencia de sus aguas así como la poca profundidad en las posibles zonas de operaciones y rutas marítimas. A pesar de ello los submarinos italianos tuvieron algún éxito en ataques a convoyes, aunque nunca pudieron aprovechar la presencia de grandes convoyes como los que abastecían a Malta. La intervención de submarinos alemanes empezó a finales de 1941, aunque con menoz éxitos de los esperado y se decidió reenviarlos de nuevo al Atlántico.[75]

Antes de la guerra los destructores italianos de la primera guerra mundial se reclasificaron como torpederos, con entre 800 a 1.300 toneladas de desplazamiento eran similares en tamaño y en armamento a los destructores escolta británicos o americanos. Además se construyó una clase de naves que también fueron llamadas torpederos, la clase Spica, de 30 unidades de 650 toneladas diseñadas para beneficiarse de los tratados de Washington que permitían números ilimitados de unidades de menos de 600 toneladas. Los torpederos de la clase Orsa construidos antes de la guerra eran realmente destructores de escolta pero con alta velocidad. [76]

La Royal Navy empleó sus submarinos contra los convoyes italianos que abastecían a las tropas italianas y alemanas que luchaban en el frente egipcio. Los cruceros y destructores crearon grandes perdidas entre 1941 y 1942 en buques mercantes y sus escoltas. Los submarinos británicos con base en Malta y Alejandría atacaron los convoyes entre Italia y Libia, insuficientemente protegidos y con escoltas antisubmarinas sin los equipos de detección y armamento adecuados. Las clases de destructores Maestrale, Da Recco, Turbine, Dardo y Folgore fueron utilizados para la escolta de los convoyes. Ante las perdidas en destructores Italia empleó cazatorpederos, torpederos, corbetas y submarinos en su lucha para proteger la ruta al Norte de África, sufriendo graves perdidas. Para cubrir sus perdidas los italianos necesitaban gran número de nuevos escoltas que pudieran ser construidos de forma rápida y barata, y que además de submarinos pudieran hacer frente a cruceros y destructores de la Royal Navy. Los destructores llevaban demasiado tiempo en ser construidos y los escoltas más pequeños habían demostrado ser eficaces, la regia marina necesitaba en ese momento un número grande de nuevos escoltas que pudieran ser construidos de manera rápida y barata. La Marina italiana planeó construir 42 torpederos de la Clase Ariete, aunque solo 16 unidades se construyeron.

Los torpederos clase Orsa fueron los primeros buques italianos en llevar un sonar activo, en concreto aparatos S-Gerat alemanes. Los torpederos de la clase Orsa eran realmente destructores de escolta pero con alta velocidad. La clase Orsa muy exitosa ya que ninguno fue perdido en combate durante la guerra, por ello en base a su diseño fueron desarrolladas las construcciones de guerra de torpederos. Durante la guerra se produjo la clase Ciclone, derivado del Orsa, con 16 unidades construidas.[77]

Báltico[editar]

Por parte soviética los submarinos eran modernos, pero las tripulaciones carecían de entrenamiento y la profesionalidad de los comandantes había sido arrasada por las purgas. Ambas partes hicieron un uso extensivo y efectivo de los campos de minas. Por ejemplo, en 1942 los alemanes instalaron una barrera de 6000 minas entre las islas de Gogland y Bolshói Tiuters cerrando el golfo de Finlandia e impidiendo el acceso de ningún buque o submarino soviético al mar Báltico desde Leningrado. Después del inicio de las guerra con la Unión Soviética los alemanes obtuvieron resultados limitados, debido a que la flota soviética había sido eliminada u obligada a abandonar el Báltico. Los submarinos soviéticos de vez en cuando evadían los campos minados y las flotillas antisubmarinas alemanas, pero lograron un impacto mínimo, menos de uno por ciento del total de la flota mercante enemiga. Los submarinos de la Flota del Norte fueron los más exitosos, ya que apoyaron la defensa de los alrededores de Murmansk.[78]

Guerra Fría[editar]

Durante los años de la Guerra Fría la OTAN veía como una necesidad poder luchar contra la amenaza de los submarinos soviéticos. Estos podían atacar los grupos de combate de buques de superficie, como portaviones o fuerzas anfibias, así como atacar los convoyes que transportaran refuerzos desde EE. UU. En esta lucha antisubmarina los submarinos americanos y británicos debían combatir contra los grupos de submarinos soviéticos en medio del Atlántico. En guerra antisubmarina aparecieron nuevas armas: el helicóptero, el sonar pasivo y el submarino como cazasubmarinos.[79][80]

Una mina CAPTOR es cargada en un avión de ataque de la US Navy durante la guerra fria. La mina Captor es un torpedo antisubmarino Mk.46, encapsulado en un cuerpo de fondeo con sensores acusticos, que detecta y rastrea submarinos para liberar el torpedo. La OTAN tenía previsto sembrar las aguas entre Groenlandia, islandia y Noruega de estas minas en caso de guerra.

Todos los países crearon sus desarrollos en diseño de submarinos, basados en el Tipo XXI creado por Alemania, uniendo un diseño hidrodinámico optimizado para operar sumergido a potentes motores eléctricos que permitían velocidades en inmersión de hasta 17 nudos. Los submarinos eran hasta la aparición del Tipo XXI más lentos que los buques de superficie, pero además años después con la nueva propulsión nuclear pasaron a ser capaces de mantener una velocidad sostenida en inmersión de 20-25 nudos. Esto cambió las reglas de la guerra antisubmarina y obligó a avances en buques de superficie, tácticas y armas antisubmarinas. La velocidad de los buques de escolta debía mejorar para poder estar a la par y las armas y sensores antisubmarinas debían ampliar su alcance. La US Navy estuvo ensayando tácticas antisubmarinas con los submarino Tipo XXI que había conseguido. Tras muchas pruebas se descubrió que el modo más efectivo para detectar un submarino era el sonar pasivo, aprovechando el ruido del snorkel. La US Navy empezó a trabajar en armas antisubmarinas, desarrollando torpedos antisubmarinos y sonares pasivos.[81]

La aparición del submarino de propulsión nuclear supuso un nuevo reto. Su alta velocidad en inmersión volvía a dejar obsoletas las tácticas y armas antisubmarinas. Además al no necesitar aire el submarino nuclear podía jugar a voluntad con la profundidad para huir de sus perseguidores y romper contacto. Con la aparición de submarinos armados con misiles con cabezas nucleares la guerra antisubmarina ganó todavía mayor complejidad. Los submarinos de misiles balísticos (SSBN) se convirtieron en un objetivo de gran valor. Hasta entonces un submarino era una amenaza táctica, estando su letalidad limitada al alcance máximo de sus torpedos (unos 20-30 Km.. Sin embargo nuevos torpedos, misiles balísticos y los misiles de crucero y antibuque hicieron que todo el mar fueran el territorio donde debía buscarse y eliminarse a los submarinos. En EE. UU. se siguió investigando en sonares pasivos mejores para poder detectar a los submarinos, así en los años 60 se pasó del sonar SQS-23 al nuevo sonar de largo alcance SQS-26. Los submarinos de ataque de la URSS intentaban seguir de cerca a los submarinos lanzamisiles americanos, para hundirlos en caso de guerra. La táctica rusa era que sus submarinos patrullaran cerca de las bases de la OTAN esperando encontrar algún submarino SSBN que saliese de patrulla. En 1974 el USS James Madison poco después de salir de su base cuando chocó con un submarino soviético clase Víctor en inmersión. Como la OTAN también empleaba sus submarinos de ataque para cazar los SSBN rusos los soviéticos asignaron algunos de submarinos de ataque para proteger las áreas de patrulla de estos. Los SSBN rusos fueron optimizados para operar bajo el hielo ártico, para así eludir los submarinos occidentales.[82]

En esta época empiezan a construirse submarinos diseñados específicamente con el propósito de hundir otros submarinos, manteniendo la antigua misión de atacar buques de superficie y mercantes. La primera Armada en emplear submarinos en el rol cazasubmarinos es la US Navy, que al acabar la guerra debe dar una misión a su gran flota de submarinos encontrándose que la URSS carece de flota mercante a la que amenazar. Los submarinos norteamericanos fueron mejorados con el programa GUPPY y pasaron a tener como misión patrullar al acecho cerca de las bases navales de la URSS, acechando la entrada y salida de submarinos para cazarlos usando sus torpedos acústicos pasivos. El helicóptero antisubmarino se vió como el arma que podía contrarrestar la cada vez mayor presencia de submarinos de la URSS. Ya al final de la guerra la US Navy y la Royal Navy comenzaron a experimentar con los primitivos modelos de primera generación para estudiar sus aplicaciones y posibilidades, empleando helicópteros como los Sikorsky R-4. Pronto la mejora de prestaciones llevó a plantearse emplearlos en la lucha antisubmarina, dado el crecimiento de la flota submarina soviética. A inicios de los años 50 entró en servicio el primer helicóptero antisubmarino, el Bell HSS-1, sirvió para probar conceptos e idea a pesar que sus prestaciones dejaban que desear. Uno de los primeros helicópteros con capacidad efectiva de detectar y atacar un submarino fue el Sikorsky S-55, equipado con un sonar calable SQS-4 y un torpedo Mk43. Con la aparición del helicóptero ASW la guerra antisubmarina se revolucionó ya que con menos escoltas se podía hacer frente a un mayor número de submarinos, considerándose esencial que los escoltas contaran con helicópteros para poder dar caza a los submarinos nucleares. Pronto llegaron nuevos helicópteros, como el más capaz S-58 y luego el SH-3 Sea King y el SH-60. La apuesta por el empleo del helicóptero antisubmarino fue resultado de una creciente preocupación por la capacidad de los submarinos para lanzar armas ofensivas desde fuera del alcance de las armas de los buques de escolta. Por este motivo helicópteros ASW han sido frecuentes a bordo de las fragatas antisubmarinas desde los años 60.[83][84][85][86]

Un Lockheed P-3B Orion participa en 1970 en una demostración de guerra ASW junto al destructor USS Buck y un helicóptero Sikorsky SH-3A Sea King

Para hacer frente a la creciente amenaza submarina soviética EE.UU. recurrió hacia finales de la decada de 1950 a reformar destructores de la Segunda Guerra Mundial. Estos fueron completamente revisados y modernizados en el programa FRAM (Fleet Rehabilitation and Modernization), dotandose así de gran numero de escoltas antisubmarinas a un coste relativamente bajo. Estos barcos reconstruidos contaban con nuevos motores, una Central de Información de Combate (CIC) más amplia, un nuevo sonar y un nuevo sistema de radar. Además contaban con un lanzador ASROC, dos lanzadores triples de torpedos antisubmarinos Mk.44 y una plataforma para helicópteros embarcados.

Task Group ALFA de la US Navy en ejercicio antisubmarinos en el Atlántico, 1958. Este grupo antisubmarino se compone del portaaviones USS Valley Forge(CVS-45), equipado con Grumman S-2 Trackers and y Sikorsky HSS-1 Seabat, y el Escuadrón 36 de destructores.

La Guerra Fría vio también la aparición de grandes plataformas antisubmarinas especializadas. La US Navy operó portaaviones antisubmarinos (portaaviones clase Essex, equipados con aviones y helicópteros ASW) y la URSS los cruceros clases Kiev y Moskva. Asimismo aparecieron en los años 1970 los cruceros portahelicópteros Vitorio Venetto y los clases Haruna y Shirane. A finales de los 1970, EE. UU. concibió el SCS (sea control ship/buque de control marítimo) y posteriormente el Vstol Support Ship como medios asequibles para dotarse con varias Task Force ASW en el Atlántico para escolta de convoyes y grupos anfibios, combinando aviones V/Stol con helicópteros ASW. Aunque ninguno de los dos proyectos vio la luz, sí nacieron de él los portaaviones Príncipe de Asturias y los italianos Garibaldi y Cavour. La Royal Navy a su vez creó la clase Invincible de portaaeronaves ASW, alrededor de ellos debían formarse en caso de guerra grupos "Hunter-Killer" que operarían en el Atlántico Norte.[87]

La Armada de EE. UU. impulsó el proyecto SOSUS (SOund SUrveillance System), que consistía en una red de cables submarinos de gran longitud instalados directamente sobre el lecho oceánico, y a los que están conectados cientos de hidrófonos de gran calidad. Así se creó una red mundial de hidrófonos que cubría las zonas donde podían navegar barcos enemigos, especialmente submarinos. Cuando SOSUS detectaba la zona en que se encontraba un submarino la OTAN enviaba un avión o un submarino a la zona para encontrar su posición exacta. En caso de guerra la OTAN habría empleado los aviones antisubmarinos y los submarinos nucleares para realizar una misión de «barrera antisubmarina» en la Brecha GIUK, apoyándose en las detecciones de SOSUS para saber aproximadamente donde estaban los submarinos de la URSS. Otro arma antisubmarina empleada por la OTAN fue la mina Mk.60 CAPTOR, una mina de aguas profundas anclado al suelo marino y equipada con sónar que lanza un torpedo Mk.46 si detecta un blanco. Cuando un submarino pasa cerca, el sonar pasivo de la mina detecta y libera el torpedo, que sigue el sonido hasta que haga contacto con el submarino. [88]

Hasta los años 1980 los medios de vigilancia espaciales, aéreos y navales de la OTAN permitían la detección, seguimiento y rastreo de los submarinos soviéticos desde sus bases navales a las zonas de patrulla. La tendencia comenzó a variar en los años80, con la entrada en servicio de los Victor III y luego de los Sierra y los Akula, submarinos muy silenciosos capaces de burlar la detección pasiva a larga distancia. En 1985 un ejercicio soviético demostró que sus mejores submarinos eran capaces de superar las barreras antisubmarinas de la OTAN y desplegar una fuerza de combate en las costas de Norteamérica sin ser detectados. Con la llegada de la clase de submarinos Akula la OTAN dejó de disfrutar de la ventaja en submarinos silenciosos que ostentaba desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hasta entonces los submarinos estadounidenses y británicos, combinados con otros sensores, eran capaces de localizar y rastrear submarinos soviéticos, lo cual hacia vulnerables a los submarinos balísticos soviéticos. En 1978 el USS Batfish rastreó a un submarino soviético durante 50 días, desde el mar de Noruega hasta su zona de patrulla en el Atlántico Oriental. Debido a la superioridad de los submarinos occidentales la Armada soviética se centró en la estrategia de «bastión», defendiendo las áreas de patrulla de los submarinos lanzamisiles del ataque de los submarinos de la OTAN. Ya durante la década de 1970 se encargó una gran cantidad de cruceros antisubmarinos y destructores, diseñados para apoyar la estrategia de bastión. La aparición de los Akula, mucho más silenciosos y capaces, cambió el modo en que operaban los submarinos estadounidenses en el Ártico.[89][90][91][92]

Malvinas[editar]

Por parte británica se cree que hasta unos siete submarinos opararon durante la guerra en el Atlántico Sur, entre nucleares y convencionales. El 23 de abril el HMS Splendid hizo contacto con el portaaviones ARA 25 de Mayo a pocas millas de Puerto Belgrano, pero recibió órdenes de no atacar y decidió romper el contacto. Unos días después el HMC Conqueror torpedea y hunde al ARA Belgrano, haciendo que el grupo naval del portaaviones ARA 25 de Mayo buscara la protección de aguas poco profundas, dejando así de amenazar a la flota británica.[93][94]

Por parte argentina el 1 de mayo el submarino argentino San Luis es atacado, tras fallar sus torpedos, por las fragatas HMS Brillant y Yarmouth, apoyadas por tres helicopteros ASW Sea King basados en el portaviones HMS Hermes. El submarino permaneció en el fondo hasta el día siguiente bajo la presión de ataques esporádicos con cargas de profundidad. El 3 de mayo el destructor ARA Santísima Trinidad detectó unos ecos intermitentes y se envió un helicoptero Sea King para apoyarlo en la busqueda. El dia siguiente ante la posibilidad que submarinos ingleses estuvieran cerca de la flota argentina los Tracker sembraron un campo de sonoboyas. Durante varios dias los helicópteros y aviones antisubmarinos argentinos tuvieron varios contactos sónar y lanzaron ataques contra esos contactos submarinos.

Corea[editar]

Corbetas clase Pohang. Una de ellas, ROKS Cheonan, fue hundida por un submarino norcoreano en 2010

Corea del Norte cuenta una gran flota submarina, unos 80 submarinos y 40 minisubmarinos de ataque. A ello deben unirse los minisubmarinos empleados para inserción de Fuerzas Especiales. Todos ellos pueden armarse con minas y torpedos y en caso de guerra intentarían dificultar al máximo la llegada de refuerzos a Corea del Sur, minando los puertos y hundiendo barcos.[95]

En ocasiones Corea del Norte ha empleado sus submarinos. En 2010 se atribuyó el misterioso hundimiento de la corbeta surcoreana Cheonan a un torpedo norcoreano. Asimismo en septiembre de 1996 un minisubmarino encalló en la costa al intentar infiltrar tropas especiales para llevar a cabo espionaje en una base naval del Sur. Se cree que los minisubmarinos son empleados con cierta frecuencia para insertar espías en el Sur y para realizar inserciones de Fuerzas Especiales para entrenarlas.[96]​ Prueba de esto sería el incidente sucedido en junio de 1998 cuando un minisubmarino fue descubierto en aguas surcoreanasy sus tripulantes se suicidaron al no poder escapar.

En el otro lado 13 submarinos están en servicio en la Armada de Corea del Sur. Entre ellos dos unidades de la clase Dolgorae, un minisubmarino cuya misión secundaria es entrenar en la detección de minisubmarinos de Corea del Norte. Está previsto comprar minisubmarinos KSS-500A, más silenciosos y que podrán operar con pelotones de fuerzas de operaciones especiales para misiones de vigilancia e inserción en Corea del Norte.[97]

Corea del Sur está esforzándose para dotarse de capacidad antisubmarina para poder hacer frente a Corea del Norte y la priliferación submarina de la región. Para ello se han adquirido modernos submarinos tipo 214 con equipos AIP, aviones P-8 Poseidon, fragatas clase Incheon y nuevos helicopteros ASW.

Tácticas[editar]

En el sistema de denominación de la OTAN (STANAG 1166) los submarinos de ataque de propulsión nuclear son denominados SSN y los diésel-eléctricos SSK. Los submarinos convencionales SSK navegan normalmente durante un 70% del tiempo con los motores eléctricos y el 30% restante con los motores diesel. Salvo cuando lo hacen con estos últimos, los SSK pueden considerarse como libres de vibraciones susceptibles de ser detectadas. Los SSN, por el contrario, tienen numerosas bombas de circulación en sus circuitos primarios de refrigeración del reactor que, lo más importante, deben estar activas permanentemente. Es el ruido el factor que permite detectar a un submarino. En concreto los sensores de barcos y aviones antisubmarinos buscan rastros de las firmas clave que delatan a un submarino: ruido irradiado (helice, maquinas, avance hidrodinámico), intensidad del eco de retorno sonar, sus características magnéticas, la sección transversal radar del snorkel (en submarinos SSK) y el calor irradiado.[98]

La táctica más usual contra los submarinos han sido tradicionalmente las operaciones de los convoyes, ya que los submarinos al atacar revelan su posición y se exponen a los contraataques de las escoltas ASW. Desde la Guerra Fría se ha automatizado el seguimiento de submarinos, para lo que desde hace décadas se utilizan boyas sumergibles dotadas con sonar que son lanzadas desde el aire. Varios países ya han desarrollado pequeños submarinos no tripulados que se utilizan para detectar submarinos, rastrear la presencia de minas o dotar de seguridad a puertos estratégicos. La siguiente fase es conseguir drones cazasubmarinos capaces de moverse por el agua y por el aire.[99][100]

El ruido submarino procedente de los motores y equipos de un barco o submarino es detectado mediante sonar pasivo.

Esa concepción clásica de buques protegidos por una cortina de escoltas alrededor hubo de actualizarse cuando con la amenaza de los Submarinos nucleares la ventaja velocidad desapareció. Los sensores sonar pasaron a aprovechar el incremento del ruido, con lo cual cobra especial importancia la recepción y análisis de datos. Cuando el SSN navega a gran velocidad se vuelve muy indiscreto, aumentando el riesgo de detección. Por ello en las tácticas antisubmarinas contar con aeronaves ASW se convirtió en necesidad. Las unidades con sonar remolcado y los helicópteros y aviones con sonoboyas cobraron a partir de entonces una importancia enorme en la guerra antisubmarina. La velocidad y alcance de las armas de los escoltas tienen limitaciones, por ello se equipan con, idealmente, dos Helicópteros ASW para poder dar caza a los submarinos nucleares. Sigue siendo difícil dar caza a los submarinos diésel convencionales, más discretos.

En las tácticas antisubmarinas de la OTAN se considera que la mejor combinación consiste en el empleo por parte de los buques antisubmarinos de un sonar de largo alcance junto al empleo de un helicóptero ASW embarcado, aunque esto supone incrementar el tamaño y coste de los barcos de escolta. Durante la Guerra Fria la OTAN contemplaba el empleo de submarinos de ataque y grupos antisubmarinos, compuestos por fragatas y aviones ASW, que operarían en modo ofensivo en el Atlántico contra submarinos soviéticos detectados por los sistemas de largo alcance tales como SOSUS o SURTASS. Esto implicaba que las armadas de la OTAN estaban compuestas por barcos cuyo diseño primaba la misión antisubmarina, como era el caso por ejemplo de las fragatas holandesas y británicas.[101]

Una de las medidas más efectivas para que un buque ASW detecte a un submarino es la utilización del sonar de profundidad variable (VDS), que tiene menos de cuarenta años en servicio. El VDS es un invento canadiense. El HMCS Crusader fue el primer barco que operó experimentalmente un prototipo de sonar VDS entre 1955 y 1960. El sonar SQS-504 nació de esas pruebas y pronto otras armadas adoptaron el concepto, empezando por la Royal Navy. Su principal ventaja es poder calarlo a la profundidad optima de detección de submarinos, algo imposible con un sonar de casco. Otra innovación posterior que incorporaron los buques ASW son los sonares remolcados (TAS), que revolucionaron la detección acústica por su gran alcance y su discreción, al ser pasivos y no tener que transmitir. Los sonares TAS son largos cables ( pueden llegar a tener varios kilometros de largo) con hidrófonos muy sensibles que suministran señales a un ordenador extremadamente potente que las interpreta. La Royal Navy colaboró estrechamente con la US Navy para desarrollar el primer sonar TAS de baja frecuencia al comienzo de los años 80, el AN/SQR-18 TACTAS (Tactical Towed Array Sonar System).

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]