Tartessos

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Tartessos o Tartéside (griego: Τάρτησσος, latín: Tartessus) fue el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de Occidente. Posible heredera del Bronce final atlántico, se desarrolló en el triángulo formado por las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, en la costa suroeste de la península ibérica, durante el Bronce tardío y la primera Edad del Hierro. Se presume que tuvo por eje el río Tartessos, que pudo ser el que los romanos llamaron luego Betis (antes Oleum flumen = río de aceite) y los árabes Guadalquivir (que significa río grande). Sin embargo, hay autores que la sitúan en la confluencia de las bocas del Odiel con el Tinto (ría de Huelva), puesto que bajo la propia ciudad onubense es sabido que se hallan sepultados importantes restos. Influyó sobre las tierras del interior y el Algarve portugués. No faltan propuestas de una posible ubicación en las bocas del Guadiana o incluso en el Mar Menor, en el Delta del Ebro o en el Tajo. Los tartesios desarrollaron presumiblemente una lengua y escritura distinta a la de los pueblos vecinos y, en su fase final, tuvieron influencias culturales de egipcios y fenicios.

La primera fuente histórica que alude a Tartessos es la Historia de Heródoto, del siglo V a. C., que habla del rey Argantonio (significa Hombre de plata y se dice que gobernó cien años) y su incontable riqueza, sabiduría y generosidad. Una más tardía data del siglo IV d. C., del escritor romano Rufo Festo Avieno, que escribió una obra titulada Ora maritima, poema en el que se describen las costas mediterráneas. Según el poeta utilizó fuentes antiquísimas de autor desconocido, una de las cuales estaría fechada hacia el siglo IV a. C.. De ella Avieno dijo que era un "periplo", es decir, un viaje de navegación costera realizado por un marino griego o cartaginés, en el que partiendo de las costas de Britannia o de Cornualles (Inglaterra) llegó hasta Massalia (actual Marsella). Como resultado de aquel viaje se narran los lugares visitados por el desconocido marino, que proporciona las noticias más antiguas sobre la península ibérica.

Pectoral del Tesoro del Carambolo.

Origen[editar]

Sobre el origen de la cultura tartesia se ha escrito mucho, a pesar de lo cual nada es seguro todavía. Entre las corrientes principales estarían la indigenista y la colonialista:

  • Según las investigaciones más recientes esta cultura se formó a partir de la evolución de las poblaciones locales herederas del Bronce del suroeste peninsular, evolución que llegó a su clímax cuando comenzaron a relacionarse con las factorías fenicias del litoral.[1]
  • Según otros, la cultura tartesia sería el resultado exclusivo de la aculturación de los indígenas por parte de los fenicios. Esta teoría se apoya en las cronologías de colonización y en los restos arqueológicos, como cerámicas de retícula bruñida, de barniz rojo y las representaciones religiosas, que claramente hacen referencias a dioses orientales, como Astarté, Baal o Melkart.

Sobre el origen de los propios tartesios, y en el marco de las teorías difusionistas tan en boga hasta los años 70 del siglo XX, se ha llegado a decir que llegaron a la península con los Pueblos del Mar, o incluso que pudieron ser pueblos indoeuropeos precursores de la cultura celta[2] o gentes procedentes de las estepas al norte del Cáucaso, que se asentaron sobre el sustrato prehistórico. O que podrían haber traído con ellos el neolítico y la agricultura, desde el Oriente Próximo[3] y originado la cultura argárica y la de los Campos de urnas.

Área aproximada de extensión e influencia de la civilización de Tartessos.

Extensión y cronología[editar]

El núcleo original de la cultura tartesia comprende aproximadamente el territorio de las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Dos áreas especialmente importantes fueron los centros mineros de los ríos Tinto y Odiel y la llanura agropecuaria del Guadalquivir. Estas eran las zonas más intensamente pobladas y desde ellas la influencia tartesia se extendería durante el Bronce final y la Primera edad del hierro por buena parte del resto de Andalucía y Extremadura, así como el Algarve y el Alentejo portugueses.[4]

El desarrollo tartesio ha sido dividido en cuatro fases:

  • Bronce tardío, antes del 900 a. C., con la aparición de asentamientos estables en los que se aprecia una incipiente jerarquización social.
  • Tartésico proto-orientalizante, todavía del Bronce final, entre 900-700 a. C. Hay un incremento de las piezas metálicas y de orfebrería, así como de la demografía. Los poblados son de pequeño tamaño, como El Carambolo, con cabañas circulares u ovales cuyas paredes fueron levantadas con ramas y barro. La sociedad se fue estratificando, concentrándose el poder en unas élites militares cuya evidencia arqueológica son las estelas de guerrero.
  • Tartésico orientalizante, ya en la Edad del Hierro, entre 700-650 a. C. Apogeo socio-cultural y construcción de murallas en algunos poblados como Tejada la Vieja. La fundación de los enclaves comerciales fenicios provocó un proceso de aculturación y adopción de técnicas como el torno de alfarero, las técnicas de filigrana y granulado en orfebrería, así como el gusto por los modelos suntuarios orientales. También en el mundo funerario se impuso la incineración sobre la inhumación..
  • Tartésico tardío, entre 650-500 a. C.[4]

Tartessos[editar]

Bronce tartésico conocido como "Bronce Carriazo", que representa a la diosa fenicia Astarté como diosa de las marismas y los esteros. El objeto se encuentra en el Museo Arqueológico de Sevilla y es una de las obras tartésicas más conocidas.

Para las fuentes griegas Tartessos era un estado gobernado por una monarquía instalada en un país rico en productos agrícolas, ganaderos y en minerales como el oro, la plata, el estaño y el hierro.[5] Pero no hay ninguna prueba de que existiera una ciudad llamada Tartessos, ya que no ha sido hallada ninguna que pueda ser identificada como tal. Las diferentes fuentes antiguas son a veces contradictorias entre sí y no ha sido posible hacerlas cuadrar con datos arqueológicos.[6] Interpretando el periplo de Avieno Adolf Schulten estuvo buscándola sin éxito en la desembocadura del Guadalquivir, en una isla entre dos brazos de río. José Chocomeli Galán la buscó en Asta Regia, en Mesas de Asta, donde las catas realizadas indican la existencia de un gran potencial arqueológico relacionado con una importante población tartésica.[7]

Las fuentes clásicas y bizantinas indican que la capital estaría situada en el cauce del Tartessos/Guadalquivir, río que hasta bien entrada la época romana desembocaba en el lago Ligustino, colmatado actualmente y convertido en las marismas del bajo Guadalquivir. En la zona de la desembocadura había entonces varios brazos, alguno de los cuales formaba dos lagunas sucesivas en la Sevilla del S XVI. Entre dichos brazos quedarían definidas varias islas, a las que se hace referencia en los escritos citados. El Guadaíra, que hoy es un afluente del Guadalquivir, era un río independiente con cierta entidad y desembocaba justo en la confluencia de éste con el Ligustino.

La posterior llegada de los fenicios y su establecimiento en 'Gdr, Gadir (actual Cádiz), tal vez estimuló su imperialismo sobre las tierras y ciudades del entorno, la intensificación de la explotación de las minas de cobre y plata (Tartessos se convirtió en el principal proveedor de bronce y plata del Mediterráneo), así como la navegación hasta las islas Casitérides (las Islas Británicas), de donde importaron el estaño necesario para la producción de bronce, aunque también lo obtenían por el lavado de arenas estanníferas a la vez que producían un tipo de bronce arsenicado que no llevaba estaño.

Una hipótesis apoyada por las referencias clásicas es la identificación de Gádir con Tartessos.[8] Según esta hipótesis, Tartessos sería una denominación genérica para una región, mientras que la ciudad de Tartessos correspondería entonces a la única urbe con entidad de la zona, la Gádir fenicia. Ya que Gádir significa únicamente recinto amurallado, para poder indentificar claramente de dónde provenían las mercancías, los fenicios podrían haber comenzado a usar expresiones como "de la ciudad en Tartessos", provocando así la confusión en las fuentes. Esto sería coherente con el hecho de que existan fuentes que hablen de la ciudad y sin embargo no se encuentren restos arqueológicos de ella.

A favor de la teoría tradicional, un trabajo de reciente publicación, vuelve a ofrecer un soporte importante a la antigua teoría en la desembocadura del Guadalquivir, pues en el mismo se muestra el descubrimiento de la localización de Tartessos en pleno territorio de Doñana, Huelva, justo en el área comprendida entre el brazo oriental del Guadalquivir y Río Tinto (u otro más oriental ya desaparecido), representada con el símbolo de ciudad amurallada y con el nombre en griego de Τάρτησος (con una sola sigma) en un antiguo mapa griego bizantino de origen clásico que fue construido tomándose como base un mapa de tradición fenicia como el de Marino de Tiro y mapas griegos como los de Potelemeo y Estrabón, entre otros. Tal evidencia demostraría, cuando menos, que para los autores de este mapa -fueran fenicios o griegos de la Antigüedad Clásica, o bizantinos- éste era el lugar donde se localizaba la ciudad de Tartessos y no Cádiz. [9]

Sistema de gobierno[editar]

La tradición literaria clásica dice que su forma de gobierno era la monarquía y que poseían leyes escritas en verso en tablas de bronce desde tiempo inmemorial; Estrabón habla de 6.000 años antes de su época, una fecha totalmente descabellada a la vista de los conocimientos arqueológicos actuales y el contexto mediterráneo general, que podría referirse en realidad a años o meses lunares (unos 500 años). Eran monarquías como las del resto del Mediterráneo, con sede en una ciudad desde la que se controlaba todo el territorio. Los fenicios propiciaron que toda la concentración del poder fuera sobre un rey, ya que de esa manera les resultaba más fácil establecer intercambios comerciales. Se puede dividir la monarquía de Tartessos en dos grandes grupos: los reyes mitológicos y los reyes históricos.

Reyes mitológicos[editar]

  • Gerión: Primer rey mitológico de Tartessos. De acuerdo a ciertos mitos era un gigante tricéfalo, o al menos con tres cuerpos de cintura para arriba, que pastoreaba sus grandes manadas de bueyes a las orillas del Guadalquivir. El mito dice que una de las doce pruebas de Heracles era el robo de los bueyes de Gerión. También dice la leyenda que Gerión era un gigante que fue vencido por Heracles y sobre el que construyó la Torre de Hércules, en La Coruña.
  • Gárgoris: Primer rey de la segunda dinastía mitológica tartésica, rey de los curetes. Inventó la apicultura y el comercio.
  • Habis (Habidis): Hijo bastardo de Gárgoris no reconocido, fruto del incesto con su hija. Escapó varias veces de la muerte ordenada por su padre con la ayuda de las bestias. Fue amamantado por una cierva hasta hacerse un hombre y ser después reconocido por su padre. Descubrió la agricultura, atando dos bueyes a un arado. Formuló las primeras leyes, dividió la sociedad en siete clases y prohibió el trabajo a los nobles. Bajo su reinado se establece un sistema social en que unos pocos viven a costa del trabajo y la miseria de una mayoría pobre. Cuentan que dividió el reino en siete ciudades.

Sobre estos dos últimos monarcas se escribió la Tragicomedia de Gárgoris y Habis, que menciona un sistema social basado en la explotación del hombre por el hombre, nacido tras el descubrimiento de la agricultura. Se trata de personajes mitológicos, cuya existencia real es tan dudosa como la de Heracles.

Reyes históricos[editar]

Argantonio es el único rey del que se tienen referencias históricas. Se sabe que fue el último rey de Tartessos. Vivió 120 años según Heródoto, aunque algunos historiadores piensan que puedan referirse a varios reyes conocidos por el mismo nombre. También dice Heródoto que su reinado duró 80 años, desde el 630 a. C. al 550 a. C. Propició el comercio con los griegos foceos durante 40 años, que crearon varias colonias costeras durante su reinado.

Economía[editar]

La base fundamental de la riqueza de Tartessos fue la metalurgia y la exportación de los minerales de oro, plata, cobre, estaño, hierro y plomo. El oro abundaba en los ríos del sur y oeste peninsular. La plata en Huelva y el curso alto del Guadalquivir. El cobre y el estaño lo obtenían del occidente peninsular y británico. La metalurgia del hierro debió ser introducida por los fenicios, que la conocían gracias a sus relaciones con los hititas. Los centros metalúrgicos no solo estaban cerca de las áreas mineras, sino que aparecen repartidos por todo el territorio. Las herramientas se volvían a fundir una vez que se deterioraban.[10]

Las rutas comerciales fueron un factor clave para la economía tartésica. Sus barcos navegaban por el Atlántico hasta las actuales islas británicas y remontaban una buena parte del curso de los ríos Tartessos (Guadalquivir) y Anas (Guadiana). Utilizaban asimismo rutas terrestres que llegaban al Tajo y al centro de la meseta. Por todas ellas circulaban los lingotes metálicos, de forma rectangular, que después se exportaban al Oriente Próximo a través de los mercaderes fenicios y griegos.[10] A cambio de los metales, recibieron joyas, telas y otros productos manufacturados. Este trueque fue muy importante, ya que facilitó el intercambio de aspectos culturales y religiosos.

La agricultura, la ganadería y la pesca eran también muy importantes. Se especializaron sobre todo en el cultivo de cereales, usando las técnicas importadas de los fenicios, sin olvidar las huertas y los frutales.

Religión[editar]

Hay muy pocos datos, pero se supone que, al igual que el resto de los pueblos del Mediterráneo, era también una religión politeísta. Se cree que pudieron adorar a una diosa producto de la aculturación de los fenicios, Astarté o Potnia. Pudo haber una divinidad fenicia masculina, Baal o Melkart. Se han encontrado santuarios de estilo fenicio en el yacimiento de Castulo (Linares, Jaén). Se han hallado exvotos en diversos puntos de Andalucía y en otros puntos más alejados, como Salamanca, que no se sabe exactamente de dónde provienen. En el aspecto religioso, la aculturación fenicia fue diferencial, no influyendo en todos los sitios por igual.

Desaparición de Tartessos[editar]

En el siglo VI a. C., Tartessos desapareció abruptamente de la historia: a partir de la batalla de Alalia no hay más referencias en las fuentes. Una de las posibilidades es que fuera barrida por Cartago tras su victoria sobre los griegos focenses para hacerle pagar así su alianza con éstos. O por Gadir, metrópolis fenicia que podía ambicionar el control del comercio de los metales. O por los pueblos de la meseta.[11]

Pero también se han dado explicaciones de carácter económico: al conseguir Massalia acceder por tierra a las fuentes de estaño británicas y el mismo Gadir por mar, el monopolio tartésico se derrumbó, lo que habría provocado una caída en picado de los ingresos y toda una serie de consecuencias internas que llevarían a la decadencia interna del reino y a su disolución.[11] Asimismo se ha considerado la posibilidad del agotamiento de las vetas de minerales, fuente principal de su riqueza comercial.

Yacimientos[editar]

Reproducción de la Estela de Bensafrim, mostrando una inscripción en lo que se cree es la lengua de Tartessos.

Los yacimientos más importantes que se podrían considerar tartésicos son:

El yacimiento de Cancho Roano, situado en Zalamea de la Serena (Badajoz), aún constituye una incógnita: ¿palacio, mercado, lugar de culto, santuario funerario? ¿o por el contrario era un gran complejo que cumplía diferentes funciones?

Su estructura evidencia la influencia oriental sobre Tartessos: patio delantero con torres en las alas de tipo migdal, escalera lateral, sala transversal, habitaciones con cámara y antecámara, espacio central, almacenes, segunda planta destinada a almacén y vivienda, trazado geométrico, uso de adobe, pseudoortostatos y, muy probablemente, cubierta aterrazada. Estas fórmulas arquitectónicas apuntan a la zona norsiria y, quizás, de Fenicia septentrional más que a Mesopotamia, Siria meridional o Canaán, pues parecen derivar de los palacios norsirios de inicios del I milenio, cuyo elemento más característico es el bît-hilani o pórtico de columnas abierto a un salón del trono con su eje longitudinal paralelo a la fachada, pudiendo considerarse origen de la apadana persa y del iwan de la arquitectura sasánida y árabe.

Maqueta de Cancho Roano.

En cuanto al yacimiento de Tejada la Vieja situado en el municipio onubense de Escacena del Campo, se trata de una ciudad habitada entre los siglos VIII y IV (a. C.) en la ruta que llevaría los minerales obtenidos en las minas próximas a Riotinto a los puertos que se encontrarían en la entonces muy próxima desembocadura del Guadalquivir, en el lago conocido por los romanos como Ligustino que ahora ocupan las marismas. Se conserva sorprendemente bien el perímetro amurallado y las estructuras de las viviendas.

A pesar de que hay numerosos restos arqueológicos en el sur de España, como el tesoro del Carambolo, que se consideran pertenecientes a la cultura tartésica, la ciudad de Tartessos aún no ha sido hallada. Su posible emplazamiento ha sido objeto de estudio por el arqueólogo e hispanista alemán Adolf Schulten (1870-1960), que murió sin ver cumplido su sueño de encontrar la ciudad. Su teoría sobre la ciudad de Tartessos fue muy polémica y muchos la tacharon de fantasiosa. Creyó que la ciudad podría estar en el coto de Doñana, siendo avalada esta tesis por el hallazgo de la Estela Tartésica de Villamanrique, ocurrido el 22 de marzo de 1978 en el paraje denominado Chillas (situado en Villamanrique de la Condesa, Sevilla, una localidad limítrofe con el Parque Nacional de Doñana) por dos de sus vecinos (D. Manuel Zurita Chacón y D. Manuel Carrasco Díaz). Esta inscripción arqueológica en piedra única, del s. VI a. C., que nos documenta sobre la escritura indígena, se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla.

Siguiendo la hipótesis de Doñana, los investigadores del CSIC Sebastián Celestino y Juan Villarías Robles, el profesor de la Universidad de Huelva Antonio Rodríguez y el historiador Ángel León hicieron desde el verano de 2005 hasta el de 2008 una campaña geofísica, superficial y de fotografía aérea en la zona de la Marisma de Hinojos, donde fotografías satelitales y muestras del subsuelo sugieren que podrían haber restos antrópicos, desconociéndose por el momento su datación.[12] [13] [14] Durante la campaña de 2009 parece que se han iniciado los primeros sondeos arqueológicos, sin que por el momento se hayan publicado resultados de los mismos.

Referencias históricas[editar]

  • «Dicen que Tartessos es un río en la tierra de los iberos, llegando al mar por dos bocas y que entre esas dos bocas se encuentra una ciudad de ese mismo nombre. El río, que es el más largo de Iberia y tiene marea, llamado en días más recientes Baetis y hay algunos que piensan que Tartessos fue el nombre antiguo de Carpia, una ciudad de los iberos».[15]
  • En la Biblia aparecen referencias a un lugar llamado 'Tarshish', también conocido como 'Tarsis' o 'Tarsisch'. «En efecto, el Rey Salomón tenía naves de Tarsis en el mar junto con las naves de Hiram. Las naves de Tarsis venían una vez cada tres años y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales. Antiguo Testamento, Libro de los Reyes I, 10-22». En la actualidad, algunos creen que Salomón no se refería a Tartessos, sino que se refería al puerto de Aqaba, en la península del Sinaí.
  • En un texto del Profeta Ezequiel (27, 12) (siglo VI a. C.) se comenta que Tiro comerciaba con Tarsis y en este caso es posible que sí se refiera a Tartessos, puesto que Fenicia ya había contactado con ellos.
  • En el Libro de Jonás 1,3 (siglo VIII a.C.) dice:"Pero Jonás se levantó para ir a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvéh. Bajó a Yoppe y encontró una nave que iba a zarpar hacia Tarsis. Pagó el pasaje y se embarcó en ella para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvéh"
  • En la estela de Nora (siglo IX a. C.), encontrada en Cerdeña y escrita en fenicio, un navegante chipriota agradece al dios Pumar haber llegado a su hogar BTRŠŠ sano y salvo. El acrónimo BTRŠŠ ha sido relacionado por muchos especialistas con Tarshish (Tartessos). Pero también se interpreta por templo del cabo y mina o fundición, haciendo una más que posible referencia a la propia Cerdeña que era explotada por su riqueza mineral por los fenicios.
  • En la estela de Assarhaddon (siglo VII a. C.) aparece el nombre de Tarsis, pero no se puede referir a Tartessos porque los Asirios no tuvieron ninguna relación con el Mediterráneo Occidental.
  • El poeta Estesícoro (siglo VI a. C.) menciona a Tartessos en su Geroneida, donde se narra el décimo trabajo que encomendó Euristeo a Heracles que consistía en matar al gigante Gerión, que gobernaba en un reino cercano a Tartessos. Se considera como la primera referencia oficial a Tartessos.
  • Anacreonte en el 530 a. C. hace referencia en una de sus obras a la riqueza y la complejidad política del reino tartésico.
  • Cuando el viajero Pausanias visitó Grecia en el siglo II a. C. (Paus. Desc. 6.XIX.3) vio dos cámaras en un santuario de Olimpia, que la gente de Elis afirmaba realizadas con bronce tartesio.
  • Heródoto habla sobre el rey Argantonio y de las relaciones de Tartessos con Grecia:

...un navío samio, que tenía por patrono a Colaios y que se dirigía hacia Egipto, fue arrojado fuera de su ruta a la isla de Platea; las samios confiaron todo el asunto a Corobios y le hicieron un depósito de víveres para un año. Ellos mismos, que, al partir de la isla, habían marchado con un enorme deseo de llegar a Egipto, navegaron fuera de su ruta, arrastrados por el viento del Este; y, sin dejar de soplar el viento, alcanzaron las columnas de Hércules y, conducidos por un dios, llegaron a Tartessos. Este lugar de comercio estaba sin explotar en esta época, de forma que, a su vuelta, estos samios realizaron con su cargamento el mayor beneficio que haya conseguido hasta ahora ningún griego, del que nosotros tengamos referencias exactas, si exceptuamos a Sóstrato, hijo de Laodamente de Egina, que ningún otro puede compararse con éste. De sus ganancias los samios dedujeron el diezmo, seis talentos y ordenaron fabricar un jarrón de bronce en forma crátera argólica.

[16]

El tratado está concebido en estos términos: "Sobre estas bases existe amistad entre los romanos y los aliados de los romanos con los cartagineses, tirios, uticenses y sus aliados. Más allá del Kalón Akrotérion y de Mastia de Tarsis, los romanos no podrán hacer presas ni comerciar ni fundar ciudades. Si los cartagineses se apoderasen de alguna ciudad del Lacio no sometida a los romanos, quedarán con el dinero y los cautivos pero dejarán la ciudad. Si los cartagineses se apoderasen de gentes con las cuales los romanos hubiesen pactado, aun cuando no estuviesen bajo el imperio de los romanos, no las llevarán a los puertos romanos y, si alguno fuera llevado y un romano se hiciera cargo de él, quedará libre. Lo mismo evitarán los cartagineses; si por el contrario, alguien lo hiciese, no se le perseguirá privadamente, sino que se considerará injuria pública. En Cerdeña y en Libia ningún romano comerciará ni establecerá poblados (ni se acercará), a no ser para aprovisionarse o para reparar sus naves. Si es llevado por una tempestad, en un plazo de cinco días debe marcharse. En la parte de Sicilia sometida a los cartagineses y en Cartago, un romano puede vender y hacer todo aquello que es lícito al ciudadano. Igual derecho tendrán los cartagineses en Roma.

[17]
  • Fuentes griegas y romanas referentes a Tartessos:[18] Tartessos en la Península Ibérica, las tradiciones míticas griegas, el mito de Gerión y el décimo trabajo de Hércules, Gárgoris y Habis, Estesícoro (raíces argénteas del río Tartessos), Anacreonte (longevidad de su monarca Argantonio), Hecateo (habla de una tal Helibyrge de la ciudad de Tartessos), Heródoto (Tartessos como emporio de gran riqueza más allá de las Columnas de Hércules, así como de sus relaciones con los focenses), Eforo, Aristófanes, Estrabón (Tartessos como ciudad, río, región y centro de contratación de argenta y metales) y Avieno. Numerosas reconstrucciones históricas se han hecho sobre Tartessos, artificialmente enriquecidas a partir de la utilización de una documentación literaria tardía y en muchas ocasiones ajenas al mundo autóctono peninsular.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Fullola, Josep Mª; Gurt, Josep Mª (1992). La Prehistoria del Hombre. (primera edición). Ed. Salvat. p. 89. ISBN 84-8031-012-X. 
  2. Koch, J. T. Tartessian. Celtic in the South-west at the Dawn of History (Aberystwyth, 2009).
  3. Renfrew, C. Archaeology and Language: The Puzzle of Indo-European Origins. XIV, 346 S. Ill., Kt(Cape, London, 1988)
  4. a b Eiroa García, Jorge Juan (2010). Prehistoria del mundo (primera edición). Sello Editorial SL. pp. 882-887,945-946,951. ISBN 978-84-93738-5-0. 
  5. Maluquer de Motes, Juan (1990). Tartessos (primera edición). Ediciones Destino. p. 10. ISBN 84-233-1893-1. 
  6. Alvar, Jaime (1989). «Tartessos-ciudad = Cádiz. Apuntes para una posible identlficación». Gerión. Revista de Historia Antigua.. http://revistas.ucm.es/ghi/02130181/articulos/GERI8989220295A.PDF. 
  7. Maluquer de Motes, Juan. pp. 14-22. 
  8. Alvar, Jaime (1989). «Tartessos-ciudad = Cádiz. Apuntes para una posible identlficación». Gerión. Revista de Historia Antigua.. http://revistas.ucm.es/ghi/02130181/articulos/GERI8989220295A.PDF. 
  9. "Díaz-Montexano, Georgeos, Tartessos. Hallando la Metrópolis: Un mapa griego bizantino de origen clásico ofrece el punto exacto de su localización (Volume 3)". Turpin Ediciones S.L. & Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2012. ISBN: 1479221678
  10. a b Maluquer de Motes, Juan. pp. 141-150. 
  11. a b Maluquer de Motes, Juan. pp. 129-140. 
  12. El País, 5 de mayo de 2007
  13. Resultados Investigaciones año 2007 - Doñana
  14. Resultados Investigaciones año 2008 - Doñana
  15. Pausanias, 6, 19, 2.
  16. Heródoto, Historias, IV, 152.
  17. Polibio, III, 24, 1.
  18. Blázquez, José María, Fuentes griegas y romanas referentes a Tartessos, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.[1]

Bibliografía[editar]

  • ABAD, L., Consideraciones en torno a Tartessos y los orígenes de la cultura ibérica, Archivo Español de Arqueología 52, 1979, págs. 175-193.
  • ALMAGRO-GORBEA, M., 1996: Ideología y poder en Tartessos y el mundo ibérico, Madrid.
  • AUBET, M. E., El impacto fenicio en Tartessos: las esferas de interacción, La cultura tartésica y Extremadura, Mérida, 1990, págs. 29-44.
  • BENDALA, M., Notas sobre las estelas decoradas del S. O. y los oríenes de Tartessos, Habis 8, 1977, págs. 177-205.
  • BLÁZQUEZ, J.M. Tartessos y los orígenes de la colonización fenicia en Occidente, Salamanca, 1975.
  • DÍAZ-MONTEXANO, G. "Tartessos. Hallando la Metrópolis: Un mapa griego bizantino de origen clásico ofrece el punto exacto de su localización (Volume 3)". Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2012. ISBN: 1479221678.
  • CARUZ ARENAS, A. La localización de la ciudad de Tartessos Tartessos. V Simposium Internacional de Prehistoria Peninsular, Barcelona , 1969.pag. 347-368.
  • CARRIAZO, J. DE MATA, 1973: Tartessos y El Carambolo, Madrid.
  • CHOCOMELI, J., En busca de Tartessos, Valencia, 1940.
  • CORREA, J. A., Consideraciones sobre las inscripciones tartesias, Actas del III Coloquio sobre Lenguas y Culturas prerromanas de la Península Ibérica, Salamanca, 1985, págs. 377-395
  • FERNÁNDEZ JURADO, J., 1988-89: Tartessos y Huelva, Huelva Arqueológica, X-XI, vol. 3, 101-121.
  • MARTÍN DE LA CRUZ, J. C., Problemas en torno a la definición del Bronce Tardío en la Baja Andalucía, Cuadernos de Prehistoria de la U. A. de Madrid 11-12, 1984-1985, págs. 205-215
  • OLMOS, R., 1986: Los griegos en Tartessos: replanteamiento arqueológico-histórico del problema, Homenaje a Luis Siret (Cuevas de Almanzora, 1984), 584-601.
  • RUIZ MATA, D., 1994: Fenicios, tartesios y turdetanos, Huelva Arqueológica XIV, 325-367.
  • SCHULTEN, A., Tartessos, Madrid, 1945.
  • VIOLAT BORDONAU, F. "Tartessos, Mastia y las rutas comerciales de la antigüedad", 2007.

Enlaces externos[editar]