Escacena del Campo

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Escacena del Campo
municipio de España
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Bandera
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Escudo
Escacena del Campo
Escacena del Campo
Ubicación de Escacena del Campo en España.
Escacena del Campo
Escacena del Campo
Ubicación de Escacena del Campo en la provincia de Huelva.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Andalucía.svg Andalucía
• Provincia Bandera de la Provincia De Huelva.svg Huelva
• Comarca Campo de Tejada
Ubicación 37°24′32″N 6°23′23″O / 37.4088438, -6.3896302Coordenadas: 37°24′32″N 6°23′23″O / 37.4088438, -6.3896302
• Altitud 173 msnm
• Distancia 61 km a Huelva
Superficie 136 km²
Población 1802 hab. (2013)
• Densidad 13,25 hab./km²
Gentilicio Escacenero, ra
Código postal 21870
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Escacena del Campo es un municipio español de la provincia de Huelva, Andalucía.

Extensión y Población[editar]

En el año 2013 contaba con 1802 habitantes. Su extensión superficial es de 136 km² y tiene una densidad de 14,67 hab/km². El término municipal tiene 13.536 hectáreas.

Geografía[editar]

Sus coordenadas geográficas son 37º 24' N, 6º 23' O. Se encuentra situada a una altitud de 173 metros y a 61 kilómetros de la capital de provincia, Huelva.

El núcleo de Escacena del Campo, muy cerca del límite provincial con Sevilla, se halla emplazado sobre un pequeño cerro o «cabezo» que domina la campiña. Presenta una forma muy irregular, estrecho y alargado, con casi 40 kilómetros de Norte a Sur. Limita al norte con El Madroño; al este, con Aznalcóllar, Sanlúcar la Mayor y Castilleja del Campo; al sur, con Chucena y Manzanilla; y al oeste, con Paterna del Campo y Berrocal.

Pascual Madoz (1845) nos dirá de Escacena que «el terreno es llano, tierra calma de labor y en parte de montes y de sierra que forman cordillera al Norte de la población y a dos leguas de distancia; en lo general, es tenaz y de secano, habiendo hacia el lado en que están las ruinas de Tejada algunas huertas que se riegan con las aguas del arroyo de Chardachón y otras; en la actualidad se roturan algunas tierras en la falda de los montes, los cuales abastecen a la villa del combustible necesario».

La forma del término, su historia geomorfológica y la combinación de elementos naturales y humanos dan como resultado que Escacena del Campo se encuentre a caballo entre dos unidades paisajísticas muy contrastadas: el Andévalo y la Campiña. Frente a la mayor orografía, antigüedad de los terrenos, suelos pizarrosos y zonas boscosas de la primera, la campiña es de formación geológica reciente, con suelos arenosos y arcillosos y campos cerealísticos, salpicados con olivos.

Clima[editar]

El clima se puede catalogar como mediterráneo oceánico. Sin embargo, su posición alargada y la orografía le hace conferir ciertas diferencias entre la mitad sur y la septentrional, con matices continentalizadores que se hacen más patentes hacia el Norte. La temperatura media anual es de 16,8 °C, máximas en julio y agosto, con registros medios de 26 °C. Los meses invernales alcanzan temperaturas suaves de unos 10 °C. La presencia de heladas se hace muy rara en la mitad sur y más frecuentes hacia el norte. La oscilación térmica anual se sitúa en torno a los 16 °C. Las precipitaciones medias sobrepasan los 800 mm., al Norte y los 600 mm. al Sur. Presentan dos máximos de lluvias en otoño e invierno.

Hidrografía[editar]

En cuanto a la red hidrográfica, al Norte de Escacena tiene lugar el nacimiento del río Corumbel, que desemboca en el Tinto. Sin embargo, gran parte de la escorrentía superficial vierte hacia el río Guadiamar. Entre estos pequeños arroyos que recorren la campiña, destacan Sequillo, Tejada, La Cañería, el Barbacena, que sirve de límite con Sevilla, y el Arroyo Alcarayón, que se convierte también en límite con respecto a Manzanilla y Chucena. Se caracterizan por ser de caudal muy irregular y durante la mayor parte del año están secos, aunque con frecuencia, en épocas de lluvias, desbordan sus lechos habituales, erosionando gravemente las deleznables y deforestadas tierras de campiña.

Demografía[editar]

Número de habitantes en los últimos años.

Evolución demográfica de Escacena del Campo
1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2013
2,202 2,190 2,174 2,140 2,156 2,162 2,182 2,174 2,154 2,145 2,075 1,996 1,802
(Fuente: INE [Consultar])

Historia[editar]

Orígenes

La ocupación humana de este territorio se remonta al segundo milenio a. C. Se trataba de una sociedad básicamente agropecuaria, de escasas relaciones con los minerales (Piñón, F, 1986). Pero los principales yacimientos arqueológicos se corresponden con Tejada la Vieja y Tejada, situadas al Norte del actual núcleo de Escacena, y datada la primera en el siglo IX a. C. (Márquez, M., 1993, 5). Los orígenes de Escacena están muy ligados a los asentamientos de Tejada, Por tanto, es necesario hacer un breve repaso por los orígenes y devenir histórico de tales poblados, ocupados desde tiempos protohistóricos hasta la Baja Edad Media.

Tartesos

El poblado de Tejada La Vieja se convirtió en un centro comercial y metalúrgico de cultura tartéssica. Se atestigua en él la presencia de murallas, útiles, viviendas y un cuidado viario. Dominaba el acceso de un área minera y metalúrgica, centrada en la obtención, manipulación y comercialización de la plata, el cobre y el plomo de la Sierra de Tejada y, minas de Aznalcóllar y la Cuenca Minera de Riotinto (Blanco A., y Rothemberg, B., 1982). Desde Tejada La Vieja se procedía al transporte del mineral para el embarque en el río Guadiamar, por entonces navegable, o directamente hacia la costa, donde se han encontrado restos de un poblado de similar cultura y datación: San Bartolomé de Almonte.

En la colección «Huelva y el Arte» se dice de este viejo yacimiento: «...abarca una superficie de casi 12 hectáreas y está rodeado por una muralla con bastiones, las paredes de ésta son de talud, con una altura aproximada de tres metros, ofreciendo una forma trapezoidal. Su técnica constructiva es de factura oriental. Se realizó levantando dos paredes de mampuestos, y se rellenó el espacio entre ellas con piedras y tierra.»

Fenicios

Su fama alcanzará a los fenicios, deseosos de buscar productos minerales y comerciar con los pobladores del lugar. Estos confluirán culturalmente con los pobladores nativos y, con su presencia, Tejada la Vieja alcanzará su máximo esplendor entre los siglos VII y V a. C.

Desde entonces se produce un declive de este comercio minero-metalúrgico por la falta de demanda de plata por parte de los pueblos orientales, especializándose las generaciones siguientes en actividades agropecuarias. Por esta causa cobra mayor importancia otro núcleo muy próximo del primero: Tejada La Nueva. A pesar de que durante un período fueron coetáneas, el esplendor de este núcleo determinará el declive progresivo de Tejada La Vieja, cuyos pobladores la abandonarán lenta y pacíficamente, consumándose su desaparición a mediados del siglo IV a. C. (Fernández Jurado, J., 1990). Se emplaza este nuevo poblamiento en una zona topográfica más llana, inmersa en la feraz Campiña, localizada en lo que hoy se conoce como Aldea y Huerta de Tejada.

Época romana

Durante el dominio de Roma, a partir del siglo II a. C., la ciudad de Tejada la Nueva o Ituci, como por entonces se conocía y se nombraba en los textos, era una de las más importantes del Bajo Guadalquivir, como manifiesta la acuñación de monedas que, curiosamente, mostraban caracteres latinos y púnicos. Ello indica una antigüedad y unas relaciones intensas anteriores con los pueblos cartagineses. Antonio Delgado, en su obra Medallas autónomas españolas (1873), nos habla de tres monedas diferentes que se acuñaban.

Este territorio sufre una intensa romanización y se observan intensas relaciones comerciales con la ciudad de Itálica en las márgenes de aquel río. También se han hallado restos de un antiguo acueducto que conducía las aguas desde las inmediaciones de Ituci hasta Itálica. Además de Tejada, hay constancias arqueológicas, de esta época, de un poblamiento de «villas» rústicas o pequeños caseríos, en los parajes ahora conocidos como Fuente Seca, El Pelandrero, Cerro de las Laderas, Prado Luna y también en el fuerte de El Castrejón. Precisamente, frente a otras teorías que hacen hincapié en un origen árabe, Gordon, M. y Ruhstaller, S. (1992) mantienen, siguiendo la tesis de R. Menéndez Pidal, que la forma primitiva del nombre de Escacena vendría de «villa»» Scatius, de procedencia romana, y que sería una forma toponomástica o sufijo para designar el nombre de una «villa» o caserío rural romano. El topónimo «Campo» se añadió después al de Escacena por encontrarse enclavada en el Campo de Tejada.

Época musulmana

Después de un período de decadencia con las invasiones bárbaras, este núcleo consigue un cierto esplendor con los musulmanes, sobre todo si se tiene en cuenta la decadencia de la vecina Itálica. Silverio Escobar dirá de Tejada: «En tiempos de los árabes fue ciudad importante, llamándola Thaliatha, y en ella había régulos independientes cuando la Reconquista, siendo entonces metrópoli de extenso territorio, conocido ahora bajo el nombre de Campo y Sierra de Tejada. El despoblado conserva aún sus torres y muros árabes, y a poca distancia, en la vertiente de la Sierra, hay ruinas de esta población antigua que llaman Tejada La Vieja (Tucci)» (Escobar y Salazar, 19 10, 9)

La larga impronta del hombre a través de Tartessos, fenicios, romanos y árabes hacen de ambas Tejadas importantísimos yacimientos arqueológicos, que atraen las miradas de curiosos y, sobre todo, de investigadores de la Historia y la Arqueología. Hasta el momento, los trabajos arqueológicos se han centrado más en Tejada La Vieja y menos en La Nueva. De la primera, Jesús Fernández Jurado (1990) nos dirá que «escribir sobre esta ciudad protohistórica es hacerlo sobre uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la llamada época protohistórica».

Despoblamiento

El progreso y devenir de Escacena del Campo se produce de forma lenta pero imparable, desde la Edad Media, a medida que se asiste a un despoblamiento de Tejada La Nueva por parte de los musulmanes, quizás por los efectos en la pésima salubridad que origina un emplazamiento en zona muy baja, frecuentemente inundada. En las proximidades existían mejores localizaciones para el emplazamiento, en los cerros o alcores, desde donde se dominaba la campiña y la ventilación era mayor. Por ello se inicia, ya durante el dominio musulmán, un traslado masivo de su población creando o desarrollando nuevos núcleos.

La crisis demográfica de Tejada se agravará con la conquista cristiana. Será Escacena, junto a Paterna, Manzanilla, Castilleja o Chucena, una de las principales herederas de Tejada, que aprovechará, además de buena parte de su población, sus mismas piedras para la construcción de edificios. Al principio no sería más que un conjunto de casas de labriegos, pero lentamente tomará verdadero empaque como pueblo.

Reconquista

La conquista de la Tejada árabe y su Campo se produce en 1253 bajo el reinado del rey castellano Alfonso X, entrando a formar parte como tierra de realengo de la ciudad de Sevilla. Pacificada la zona, en el Libro del Repartimiento de Sevilla y su tierra se habla de la existencia en Tejada de «73 pares de casas, aranzadas de tierra, pan, viña y huerta». Pero también se nombra ya, e incluso con mayor riqueza económica, a un naciente «lugar» de Escacena «con 10.000 pies de olivo y 900 aranzadas de tierra» (Escobar y Salazar, S., 1910, p. 99).

Unos siglos después, consumada la total desaparición de Tejada, el censo o ltinerario de Hernando Colón, de 1541, refleja una población para Escacena de 350 «vecinos que serán unos 500 en 1575, lo que viene a significar una población real de casi 2.500 habitantes.

Siglo XVI

En el siglo XVI Escacena contaba con una iglesia parroquial, dos conventos de las Órdenes carmelita y franciscana y cuatro capillas: la de la Trinidad, Soledad, del Cristo de la Veracruz y la Misericordia. La existencia de edificios religiosos y su notable población muestran los perfiles de un pueblo ya importante entre los de su comarca.

En 1575, Felipe II trató de vender la villa de Escacena a Francisco de Guzmán, marqués de Algaba. Pero será la ciudad de Sevilla quien finalmente costee el pago, evitando que saliera fuera de su jurisdicción. Desde entonces, le fue concedida el privilegio de Villa Real.

En 1594 Escacena formaba parte del reino de Sevilla en el Axarafe y contaba con 389 vecinos pecheros.[1]

Siglo XIX

En 1833, con la formación de la provincia de Huelva, Escacena del Campo pasa a depender de ésta y del partido judicial de La Palma del Condado, en detrimento de la provincia de Sevilla, con la cual de siempre había tenido más intensas relaciones económicas e históricas. En 1860 se producen nuevas modificaciones en los límites municipales, beneficiándose Escacena, que incorpora tierras de Andévalo a costa de su vecina Berrocal.

Monumentos[editar]

Entre su riqueza monumental destacan las excavaciones arqueológicas y ruinas de ambas Tejadas, donde se alzan aún las murallas árabes y tartésicas. También es singular la Iglesia Parroquial del Divino Salvador y la Virgen de Luna, siglos XIII d. C. a XVIII d. C. Su valor artístico la ha hecho merecedora de ser catalogada como Monumento Histórico Artístico. Fue construida alrededor de una posible mezquita árabe, cuyos restos formó parte de la cúpula y el crucero.

Ya en el siglo XIX los conventos de las Carmelitas y Franciscanos, del siglo XVII, pero fundados, el primero en 1416 y el segundo en el siglo XVI, habían desaparecido y sobre sus ruinas se habían levantado edificios residenciales.

Otros puntos singulares para la vida rural del escacenero son las llamadas fuentes de «La Cañería» y la del «Atanor» muy importantes para el antiguo abastecimiento de agua de la población y el ganado. Por último, también es romántica y atractiva la arquitectura neomudéjar de la estación, construida a finales del siglo XIX.

Fiestas[editar]

Su ciclo festivo se inicia en el mes de mayo con la celebración de la romería de San Isidro Labrador en el paraje de la aldea de Tejada; en Julio: el Día de las Cruces (Stma. Cruz de Abajo y Stma. Cruz de la Calle Tejada) cuenta con una gran tradición; y a mediados de agosto se conmemora la fiesta de la patrona de la villa: la Santísima Virgen de Luna. Además cuenta con una enorme tradición cofrade, en el pueblo hay tres hermandades de penitencia: Vera+Cruz, que procesiona el Jueves Santo, la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno sale en la Madrugá del Viernes Santo y el Santo Entierro el Viernes Santo por la tarde.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Libro de los Millones: Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI