Salomón

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Salomón
שְׁלֹמֹה
Rey de Israel
Monarca del reino unido de Judá e Israel
Berruguete, Pedro - Salomon - c. 1500.jpg
Salomón, de Pedro Berruguete.
Información personal
Reinado c. 970-930 a.E.C.[1]
Nacimiento c. 1011 a.E.C.
Jerusalén
Fallecimiento c. 926 a.E.C.
Jerusalén
Predecesor David
Sucesor Jeroboam en Israel
Roboam en Judá
Familia
Casa real Casa de David
Padre David
Madre Betsabé
Consorte Naamah
Regente Naamah
Descendencia Roboam

A Salomón se refiere el texto bíblico como el tercer y sabio, último monarca del reino unido de Israel (es decir, antes de la separación del territorio israelita en los reinos de Judá e Israel).[2] Hijo del rey David, Salomón logró reinar sobre un extenso territorio durante cuarenta años,[3] posiblemente entre los años 966 y 926 a.E.C.[4]

Durante el reinado de Salomón se construyó el primer Templo de Jerusalén y a él se le atribuye la autoría de los textos bíblicos titulados Libro de Eclesiastés, Libro de los Proverbios y Cantar de los Cantares.

Salomón es además el principal protagonista de leyendas posteriores y fue a su vez un importante maestro de la Cábala.

En el Tanaj y la Biblia hebrea se lo conoce también como Jedidías.

En la Biblia se dice del rey Salomón que:

  • Heredó un considerable imperio conquistado por su padre el rey David, que se extendía desde el Valle Torrencial en la frontera con Egipto, hasta el río Éufrates, en Mesopotamia. (1 Reyes 4:21; Gén. 15:18; Deut. 1:7,11:24; Jos. 1:4; 2 Sam. 8:3; 1 Crón. 18:3)
  • Tenía una gran riqueza y sabiduría. (1 Reyes 10:23)
  • Administró su reino a través de un sistema de 12 distritos. (1 Reyes 4:7)
  • Poseyó un gran harén, el cual incluía a «la hija del faraón». (1 Reyes 3:1; 1 Reyes 11:1,3; 1 Reyes 9:16)
  • Honró a otros dioses en su vejez. (1 Reyes 11:1–2,4–5)
  • Consagró su reinado a grandes proyectos de construcción. (1 Reyes 9:15,17–19)

En el Corán, Salomón es considerado uno de los más importantes profetas. Los musulmanes se refieren generalmente a él con la variante árabe, Sulayman.

El relato bíblico[editar]

El Sueño de Salomón (Luca Giordano).
El rey Salomón junto a la Reina de Saba (Ghiberti).
Salomón escribe los Proverbios (Doré).

Salomón fue el segundo de los hijos que tuvieron el rey David y Betsabé. En la Biblia, el profeta Natán informa a David de que Dios ha ordenado la muerte a su primer hijo como castigo por el pecado del rey, quien había enviado a la muerte a Urías, marido de Betsabé, para casarse con su esposa (2Samuel 12:14: «Has hecho blasfemar a los enemigos de Dios» (literalmente: ‘has despreciado los preceptos de Dios’). Tras una semana de oración y ayuno, David supo la noticia de la muerte de su hijo y «consoló» a Betsabé, quien inmediatamente quedó embarazada, esta vez de Salomón.

La historia de Salomón se narra en el Primer Libro de los Reyes, 1-11, y en el Segundo Libro de las Crónicas, 1-9. Sucedió a su padre, David, en el trono de Israel hacia el año 970 a. C. (1Reyes 6:1). Su padre lo eligió como sucesor a instancias de Betsabé y Natán, aunque tenía hijos de más edad habidos con otras mujeres. Fue elevado al trono antes de la muerte de su padre, ya que su hermanastro Adonías se había proclamado rey.

Adonías fue más tarde ejecutado por orden de Salomón, y el sacerdote Abiatar, partidario suyo, fue depuesto de su cargo, en el que fue sustituido por Sadoc. Del relato bíblico parece deducirse que a la ascensión de Salomón al poder tuvo lugar una purga en los cuadros dirigentes del reino, que fueron reemplazados por personas leales al nuevo rey.

En la Biblia dice: “Yahvé se apareció a Salomón… y le dijo: Pide lo que quisieres que yo te dé. Y Salomón dijo:… Da pues a tu siervo un corazón dócil para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo [para poder gobernar....]" (1 Reyes 3:5,9).

"Y respondió Dios: lo he hecho conforme a tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido” (1 Reyes 3:11,12). Cabe destacar que dicha sabiduría estaba basada en seguir los mandamientos" [estatutos]: "Salomón amó a Yahvé, andando en los estatutos de su padre David" (1 Reyes 3:3).

Él tenía muy claro que "La Ley de Yahvé… hace sabio al ingenuo" (Salmo 19:7).

A ese tipo de sabiduría se refería el profeta Baruc:

“Él [Dios] halló todos los caminos de la sabiduría, y la ha dado a Jacob, su siervo, a Israel, a quien ama. Así apareció en la tierra la sabiduría y ha vivido con los hombres”.

(Baruc 3:37,38).

También el apóstol Pablo habla de ella:

"Hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta,...la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor" (1 Corintios 2:6-8).

Esa "rectitud" y "justicia" que se difundía en la sociedad al aplicar la Ley de Dios lograba la prosperidad de su reino, alcanzando el mayor esplendor de la monarquía israelita. Mantuvo en general la paz con los reinos vecinos, y fue aliado del rey Hiram I de Tiro, quien lo auxilió en muchas de sus empresas.

Emprendió numerosas obras arquitectónicas, entre las que destaca por encima de todas la construcción del Templo de Jerusalén como lugar para la permanencia del arca de la Alianza (1Reyes 6), aunque destaca también la erección de un fabuloso palacio, la construcción de un terraplén que unía el templo con la ciudad de Jerusalén.

En sus construcciones participó un gran número de técnicos extranjeros, como albañiles y broncistas de Tiro o carpinteros de Gebal. Entre todos ellos destaca el arquitecto Hiram (1Reyes 7:13-14), y se importaron lujosos materiales procedentes de Fenicia.

Durante el transcurso de su reinado la monarquía hebrea tuvo su momento de mayor prosperidad y el esplendor de su nación llamó la atención de la reina de Saba. Se hablaba también del llamado Juicio de Salomón (1Reyes 3:16-28).

Gobernante y pueblo se regían bajo la Ley de Yahvé. (El pueblo entero lo obedecía (1ª Cró 29:23)). Finalmente... se había establecido el Reino de Dios en la tierra:

Salomón...en el trono del reino de Yahvé sobre Israel.” (1ª Cró 28:5).

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Yahvé en lugar de David su padre, y fue prosperado; y lo obedeció todo Israel.” (1ª Cró 29:23).

Vivían ‘siguiendo los preceptos del Señor’ (1ª Re 3:20, 8:25). Dios les concedía tranquilidad en sus fronteras (1ª Re 5:4; Sal 147:14)]. El orden y la alegría primaban (1ª Re 4:20).

Vanidad de vanidades, y todo tipo de vanidad. Óleo que representa al rey Salomón ya anciano y meditabundo (Isaak Asknaziy, Rusia, siglo XIX).

No obstante, para consolidar el poder político de Israel en la región, contrajo matrimonio con una de las hijas del faraón del Antiguo Egipto Siamón. Salomón se fue rodeando de todos los lujos y fue adquiriendo la grandeza externa de un monarca oriental. Esto hizo, sin embargo, que en la segunda mitad de su reinado cayera en la idolatría, inducido por sus numerosas esposas extranjeras. De acuerdo con 1 Reyes 11:3, «tuvo -contrariando la Ley (Deut 7:3,4)- setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y esas mujeres le desviaron el corazón» (1Reyes 11:3).

La seguridad interna y el control de las vías de comunicación habían facilitado una amplia expansión del comercio hebreo. Se dice en la Biblia (1Reyes 9:28) que sus naves llegaron hasta Ofir, en algún lugar del Mar Rojo, donde cargaron 14.300 kg de oro. Tanto el rey como el pueblo se dedicaron a comerciar;[5] fueron atrapados por el ansia de riquezas y cayeron en el materialismo (Neh 13:26). Aquí se dio el punto de inflexión hacia un modo de vida que posteriormente sería causa de reproches por parte de los profetas:

andan descarriados, todos se han pervertido. No hay quien practique el bien, no hay ni uno” (Sal 53:3). En vez de administrar justicia, los propios hebreos… “oprimían a los pobres” “acechaban… a las personas. Sus casas estaban llenas de fraudes; con esos fraudes se han engrandecido y se han hecho ricos…” (Is 10:2; Jer 5:27; Mi 3:11).

En las transacciones, el rey demostraba que ya no era justo.[6] Reavivó el tema de la esclavitud en los infieles.[7] Permitió sacerdotes que en muchos casos eran indignos.[8] Se cubrió de elementos de guerra (carrozas y caballos).[9]

Aquél pecado de Salomón (priorizar la obtención de riquezas por sobre la Ley de Dios) fue la causa de que a su muerte se dividiera el reino de Israel. [La división de Israel era inexorable, pero ocurriría en la generación de su hijo] (1ª Re 11:1-12).

Pero aunque cometió este pecado (caer en la vanidad, la soberbia...), se arrepintió y luego escribió el Libro de Eclesiastés para aconsejar a otros a que no siguieran su ejemplo. Allí menciona «vanidad de vanidades, todo es vanidad» y esto se refiere a su vida inicua. Salomón escribe este libro como un testimonio y ejemplo de que las cosas de este mundo no son duraderas.

Lo sucedió su hijo Roboam, cuya madre era Naamá, ammonita. Pero pronto, la parte norte aparecería como 'rebelde' ([10 de las doce tribus de Israel (todas excepto Judá y Benjamín). Así quedaría dividido el reino.

Causas de la división del reino[editar]

Durante la primera mitad de su reinado, se regían bajo la Ley de Yahvé (y el pueblo entero lo obedecía (1ª Cró 29:23)). Pero en la segunda mitad de su reinado sus esposas extranjeras le “desviaron el corazón” (1ª Reyes 11:3). Al poco tiempo abandonó la "rectitud" y "justicia" que lo había caracterizado y todo el reino fue copiando la forma de vida de las naciones vecinas (priorizando las ganancias materiales, es decir, el materialismo -Neh 13:26-).

Las construcciones emprendidas por el rey y el boato de su corte exigían enormes contribuciones en dinero y mano de obra, que la parte más próspera del pueblo -también ya imbuido de codicia- no quería aportar (1ª Reyes 12:4). Los privilegios concedidos a Judá hicieron crecer el descontento entre las diez tribus del Norte (las más acaudaladas), donde Jeroboam se hizo eco de este descontento y se puso al frente del levantamiento que llevará más tarde a la separación de los reinos de Israel y de Judá.

Salomón en el imaginario colectivo[editar]

  • En Las mil y una noches, varios cuentos árabes lo señalan como un poderoso rey, el cual poseía cualidades de hechicería que le permitieron consolidar un imperio y encarcelar a los numerosos demonios del desierto (ifrit). A los ifrit (genios), los encerró en vasijas de barro selladas con el nombre de Dios, por negarse estos a seguir los mandatos del Altísimo y someterse a los hombres. En el relato es llamado Sulaymán, hijo de Daud (David).

En el cine

Algunas películas donde el protagonista es Salomón son las siguientes:

Año Película Director Intérprete
1959 Salomón y la reina de Saba King Vidor Yul Brynner y Gina Lollobrigida
1997 Solomon Roger Young Ben Cross y Vivica A. Fox

Precesión y Sucesión[editar]


Predecesor:
David
SALOMÓN
Rey de Israel
—Reino unificado de Judá e Israel—

970-930 a.E.C.
Sucesor:
Roboam (rey de Judá)
Jeroboam (rey de Israel).

Referencias[editar]

  1. Atlas of World History, Londres: Harper-Collins, 2004, pp. 30-31.
  2. La Biblia lo describe como el hombre más sabio de la Tierra: «un corazón tan sabio y entendido, que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú» (Primer Libro de Reyes 3:12).
  3. Philip Wilkinson, Religiões [Religions, 2008], Río de Janeiro: Zahar, 2011, p. 298: su reino se extendía desde el río Eúfrates hasta la frontera con Egipto; promovió el comercio internacional y la diplomacia, patrocinando asimismo grandes proyectos edilicios.
  4. En su estudio sobre la historia mundial, Philip Parker fecha el reinado de Salomón entre 966 y 926 a.E.C. (Atlas of World History, Londres: Harper-Collins, 2004, pp. 30-31).
  5. “Construyó el rey Salomón una flota…”, y se dedicó a comerciar (1ª Cró 22:3; 1ª Re 10:15)
  6. (1ª Re 9:12-14)
  7. (1ª Re 9:22)
  8. (2ª Re 23:13, 5)
  9. (Is 2:7). Esto contrariaba el mandato divino: “El rey… no deberá tener muchos caballos (porque se usaban para los carros de combate)”] (Deut 17:16,17; Éx 14:23; Jos 11:4,6; 1ª Re 20:25)
  10. Serie "Reyes de Israel", diseñada por Asher Kalderón.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Dubnow, Simón. Manual de la Historia Judía, Buenos Aires: Sigal, 1977
  • Kochav, Sarah. Grandes civilizaciones del pasado: Israel, Barcelona: Folio, 2005
  • Sed-Rajna, Gabrielle. L'abecedaire du Judaïsme, Flammarion: París, 2000
  • Wilkinson, Philip. Religiões [Religions, 2008], Río de Janeiro: Zahar, 2011

Enlaces externos[editar]