Edad de Oro del islam

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Edad de Oro del Islam»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Patio de los leones, palacio de la Alhambra, Granada (España).

La Edad de Oro del Islam, también conocida como Renacimiento islámico[1] se data comúnmente a partir del siglo VIII hasta el siglo XIII,[2] si bien algunos la extienden hasta el siglo XIV o XV.[3] Durante este periodo, ingenieros, académicos y comerciantes del mundo islámico contribuyeron enormemente en aspectos como las artes, agricultura, economía, industria, literatura, navegación, filosofía, ciencias y tecnología, preservando y mejorando el legado clásico por un lado, y añadiendo nuevas invenciones e innovaciones propias.[4] Los filósofos, poetas, artistas, científicos, comerciantes y artesanos musulmanes crearon una cultura única que ha influenciado a las sociedades de todos los continentes.[4]

Fundamentos[editar]

El Imperio Islámico bajo los califas.      Expansión bajo el profeta Mahoma, 622-632      Expansión bajo los Califas Ortodoxos, 632-661      Expansión durante la Dinastía Omeya, 661-750.

Durante las conquistas musulmanas de los siglos VII y VIII, ejércitos de nómadas árabes establecieron el Imperio islámico, el mayor imperio que el mundo había conocido hasta el momento (comienzos de la Edad Moderna). La «edad de oro del islam» comenzó poco después, a mediados del siglo VIII, con la ascensión al poder de los califas abasidas y el traslado de la capital del Imperio desde Damasco a Bagdad.[5] Los Abasidas estaban influenciados por los preceptos del Corán y las tradiciones del Hadiz, cuyos valores se expresan en frases como: "La tinta de los científicos vale tanto como la sangre de los mártires", donde se pone en énfasis el valor del conocimiento.[5] Durante este periodo, el mundo musulmán se convirtió en el centro intelectual indiscutible de la ciencia, la filosofía, la medicina y la educación, al tiempo que los Abasidas lideraban la causa del conocimiento y establecían la "Casa de la Sabiduría" en Bagdad. Allí, académicos musulmanes y no musulmanes trataron de recopilar y traducir todo el conocimiento mundial a la lengua árabe.[5] Muchas obras de la antigüedad clásica que de otro modo se hubieran perdido fueron traducidas al árabe para, posteriormente, ser traducidas también al turco, persa, hebreo y latín.[5] Durante este periodo, el mundo islámico fue un caldero de culturas que recolectó, sintetizó y avanzó significativamente en el conocimiento heredado a partir de las culturas de la antigua China, de la India, de Persia, de Egipto, del Norte de África, de la Grecia Clásica y del Imperio bizantino.[5] Dinastías rivales a la Abbasí como los Fatimíes de Egipto y los Omeyas de Al-Ándalus también constituyeron centros intelectuales en ciudades como El Cairo y Córdoba, que rivalizaban con Bagdad.[5]

Una de las mayores innovaciones de este periodo fue el papel (originariamente un secreto celosamente guardado por los chinos de la dinastía Han.[6] El arte de la confección del papel fue obtenido a partir de prisioneros capturados en la Batalla de Talas (751), lo que resultó en la construcción de fábricas de papel en Samarkanda y Bagdad.[6] Los árabes mejoraron la técnica china con el uso de la corteza de morera y el almidón. Los musulmanes también se diferenciaron en el uso de la pluma contra la costumbre china de usar el pincel.[6] Sobre el año 900 existían cientos de establecimientos donde se empleaban a escribas y encuadernadores de libros en Bagdad, y comenzaron a establecerse las primeras bibliotecas públicas,[6] incluyendo las primeras que prestaban libros. A partir de aquí, el uso del papel se propagó hacia el Oeste, hacia Fez y de allí a Al-Ándalus, desde donde sería exportado a Europa en el siglo XIII.[6]

Gran parte de estas enseñanzas en desarrollo pueden enlazarse con la geografía. Incluso anteriormente a la presencia islámica, la ciudad de La Meca servía como centro del comercio en Arabia. La tradición de la peregrinación a la Meca la convirtió en un centro de intercambio de ideas y mercancías. La influencia de los mercaderes musulmanes sobre el comercio África-Arabia y Asia-Arabia fue tremenda. Como resultado, la civilización islámica creció sobre la base de su economía mercantil, en contraste con los cristianos, indios y chinos, quienes construyeron sus sociedades a partir de la nobleza terrateniente agrícola. Los comerciantes musulmanes transportaron sus mercancías y su fe a China, a La India (el subcontinente indio tiene actualmente 230 millones de creyentes musulmanes), y a los reinos del oeste africano, regresando de estos países con nuevas invenciones. Los comerciantes usaron su riqueza para investigar en textiles y plantaciones.

Al igual que los comerciantes, los misioneros sufíes también jugaron un importante papel en la difusión del islam, llevando su mensaje a varias regiones. Estas regiones incluyen: Persia, la antigua Mesopotamia, Asia Central y el Norte de África, aunque el misticismo sufí también tuvo una importante influencia en partes del Este de África, Anatolia (la actual Turquía), el Sur de Asia, el Este de Asia y el Sudeste asiático.[7] [8]

Humanismo[editar]

Muchos pensadores musulmanes del medievo persiguieron el humanismo, el racionalismo y el discurso científico en su búsqueda de conocimiento, significados y valores. Un amplio espectro de escritos islámicos sobre la poesía amorosa, la historia y la teología filosófica muestran que el pensamiento medieval islámico estaba abierto a las ideas humanistas del individualismo, el secularismo, el escepticismo y el liberalismo.[9] [10]

La libertad religiosa, aunque limitada, ayudó a crear redes interculturales al atraer a intelectuales musulmanes, cristianos y judíos y de ese modo plantar la semilla del mayor periodo de creatividad filosófica de la Edad Media, desde el siglo VIII al XIII.[5]

La educación superior y las instituciones científicas[editar]

Un significativo número de instituciones previamente desconocidas en el mundo antiguo tuvo su origen el el mundo medieval islámico, siendo los más notables ejemplos el hospital público (que reemplazó a los templos de curación), la biblioteca pública, la universidad para graduados y el observatorio astronómico como instituto de investigación (más que simplemente como un lugar).[11]

Las primeras universidades que entregaron diplomas fueron las Bimaristan; hospitales médicos universitarios del mundo medieval islámico, donde se entregaban diplomaturas de médicina a estudiantes de medicina islámica que estaban cualificados para ejercer como doctores en medicina a partir del siglo IX. Sir John Bagot Blugg escribió al respecto:[12]

"En tiempos de Mamun, las escuelas de medicina fueron extremadamente activas en Bagdad. El primer hospital público gratuito fue abierto en Bagdad durante el califato de Harun Al-Rashid. Al desarrollarse este sistema, médicos y cirujanos fueron requeridos para impartir lecciones en la escuela de médicos, y entregaban diplomas a aquellos a los que consideraban cualificados para practicar la medicina. El primer hospital en Egipto fue abierto en 872, y a partir de entonces saltaron a todo lo largo y ancho del Imperio, desde Al-Ándalus (España) hasta Persia (Irán)."

El Libro Guinness de los récords reconoce a la Universidad de Al Karaouine, en Fez (Marruecos), fundada en el año 859, como la universidad más antigua del mundo.[13] La Universidad Al-Azhar, fundada en El Cairo (Egipto) en el siglo X, ofrecía una amplia variedad de graduaciones académicas, incluyendo estudios de post-grado, y se considera frecuentemente como la primera universidad completa.

Sobre el siglo X, la ciudad de Córdoba tenía 700 mezquitas, 60.000 palacios y 70 bibliotecas, la mayor de las cuales llegó a tener 600.000 libros. Por entonces, se publicaban anualmente en Al-Ándalus al menos 60.000 tratados, poemas, polémicas y compilaciones.[14] La biblioteca de El Cairo tenía medio millón de libros,[15] mientras se dice que la de Trípoli tenía al menos tres millones de libros antes de ser destruida por los cruzados. El número de trabajos importantes y originales sobre ciencias que ha sobrevivido es mucho mayor que el total combinado de todos los trabajos clásicos griegos y romanos sobre esta materia, que en su tiempo fueron mucho mayores en número, y con los cuales los trabajos árabes tienen una enorme deuda de gratitud. A pesar de ello, sólo una pequeña fracción de los trabajos árabes supervivientes ha sido estudiada, y de ésta, sólo unos cuantos han sido publicados.[16]

Ciertas propiedades de las modernas bibliotecas fueron introducidas en el mundo islámico, donde las bibliotecas no sólo servían como colección de manuscritos, como era el caso en las antiguas bibliotecas, sino también como bibliotecas públicas y de préstamos; un centro para la instrucción y la difusión de las ciencias y las ideas, un lugar para el encuentro y la discusión, y en algunos casos, un alojamiento para los estudiantes, como un colegio mayor para alumnos. El concepto de «catálogo» dentro de las bibliotecas también fue introducido en las bibliotecas islámicas medievales, donde los libros se organizaban en géneros y categorías.[17]

Otra característica común durante la Edad de Oro del islam fue la gran cantidad de sabios musulmanes, o genios universales; eruditos que contribuyeron a muchos campos distintos del conocimiento. Los sabios musulmanes eran conocidos como «Hakims», y hacían gala de una gran amplitud de conocimientos en muchos campos diferentes del conocimiento, tanto religioso como secular, comparables a posteriores hombres del renacimiento como Leonardo da Vinci. Los sabios académicos fueron muy comunes durante la Edad de Oro del islam, y era raro encontrar a un académico especializado en un solo campo del conocimiento.[18]

El escritor Ziauddin Sardar escribe al respecto:

Los eruditos como al-Biruni, al-Jahiz, al-Kindi, Abu Bakr Muhammad al-Razi, Ibn Sina, al-Idrisi, Ibn Bajja, Omar Jayyam, Ibn Zuhr, Ibn Tufail, Ibn Rushd, al-Suyuti, y miles de otros académicos no fueron una excepción, sino la norma general en la civilización musulmana. La civilización musulmana del periodo clásico fue destacable por el elevado número de eruditos polifacéticos que produjo. Es una muestra de la homogeneidad de la filosofía islámica sobre la ciencia, y su énfasis sobre la síntesis, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de métodos.[19]

Otros eruditos musulmanes fueron Mahoma, Ya`far as-Sadiq, Jabir ibn Hayyan, al-Jwarizmi, los hermanos Banū Mūsā, Abbás Ibn Firnás, al-Farabi, al-Masudi, al-Muqaddasi, Alhacén, al-Ghazali, al-Khazini, al Jazarí, Ibn al-Nafis, Nasir al-Din al-Tusi, Ibn al-Shatir, Ibn Jaldún y Taqi al-Din, entre muchos otros.[18]

Economía[editar]

Era de descubrimientos[editar]

El Imperio Islámico contribuyó de manera significativa a la globalización de la economía durante la Edad de Oro de el Islám, cuando el conocimiento, el comercio y la economía de muchas regiones y civilizaciones previamente aisladas comenzaron a integrarse gracias a los contactos con los exploradores musulmanes, navegantes, académicos, comerciantes y viajeros. Algunos han llamado a este periodo la «pax islámica» o la «era de los descubrimientos afro-asiáticos», en referencia a los exploradores y comerciantes musulmanes del Sudeste Asiático y el Norte de África, que viajaron por todo el Viejo Mundo, estableciendo la primera economía global[20] a lo largo y ancho de la mayor parte de Asia y África, y gran parte de Europa con sus redes comerciales extendiéndose desde el Océano Atlántico y el Mediterráneo hasta el Océano Índico y el Mar de China.[21] Esto ayudó en gran parte al establecimiento del Imperio Islámico (incluyendo al Imperio Rāshidūn, el Imperio Omeya, el Imperio Abasida y el Califato Fatimí) como la mayor potencia económica del mundo entre los siglos VII y XIII.[20] Muchas crónicas contemporáneas musulmanas medievales también sugieren que los exploradores musulmanes de Al-Ándalus y el Magreb podrían haber viajado en expediciones a través del Océano Atlántico entre los siglos IX y XIV.[22]

La revolución agrícola musulmana[editar]

La Edad de Oro del islam fue testigo de una transformación fundamental en la agricultura conocida como la «Revolución Agrícola Musulmana», la «Revolución Agrícola Árabe» o la «Revolución Verde».[23] Gracias a la globalización económica establecida por los comerciantes musulmanes a lo largo del Viejo Mundo, se permitió la difusión de muchas plantas y técnicas de cultivo entre diferentes partes del mundo islámico, así como la adaptación de plantas y técnicas de más allá del mundo islámico. Cultivos procedentes de África, como el sorgo, o de China, como los cítricos, y numerosos cultivos de la India, como el mango, el arroz, y especialmente el algodón y la caña de azúcar, fueron distribuidas por todo el territorio islámico, que sin este intercambio comercial no hubiera podido acceder a estos cultivos.[24] Hay quien se refiere a esta difusión de numerosos cultivos como la «globalización de la agricultura»,[25] que junto con el incremento de la mecanización de la agricultura, provocó un trascendental cambio en la economía, la distribución de la población, la cubierta vegetal de las tierras,[26] la producción agrícola, la renta, los niveles de población, el crecimiento urbano, la distribución de la fuerza laboral, la industrial auxiliar, la cocina, la nutrición, el vestido, así como otros numerosos aspectos de la vida en el mundo islámico.[24]

Durante la Revolución Agrícola Musulmana, la producción de azúcar se refinó y fue transformada en una gran industria por los árabes, que construyeron las primeras refinerías de azúcar, y las primeras plantaciones. Los árabes y los bereberes difundieron el uso del azúcar por todo el Imperio Islámico desde el siglo VIII.[27]

Los musulmanes también introdujeron el cultivo industrial y el moderno sistema de rotación de cultivos, en el que las tierras podían ser cultivadas hasta cuatro o más veces en un periodo de dos años. Los cultivos de invierno eran seguidos por los de verano, y en algunos casos se producía otro cultivo entre estos. En áreas donde se utilizaban plantas de crecimiento rápido como la espinaca y la berenjena, las tierras podían ser cultivadas tres o más veces en un solo año. En algunas partes de Yemen, el trigo producía dos cosechas anuales en el mismo terreno, al igual que el arroz en Irak.[24] Los musulmanes desarrollaron la agricultura científica, basada en tres elementos principales: sofisticados sistemas de cultivos rotatorios, técnicas de irrigación altamente desarrolladas, y la introducción de una amplia variedad de cultivos que eran estudiados y catalogados de acuerdo con la estacionalidad, el tipo de terreno y la cantidad de agua requerida por estos. Se escribieron numerosas enciclopedias sobre agricultura y botánica, con detalles muy precisos y exactos.[28]

Economía de mercado proto-capitalista[editar]

Durante el califato se produjeron formas iniciales de proto-capitalismo y libre mercado,[29] donde una incipiente economía de mercado y formas iniciales de capitalismo mercantil se desarrollaron entre los siglos VIII y XII, en lo que algunos llaman el «Capitalismo Islámico».[30] Se creó una vigorosa economía monetaria sobre la base del incremento en los niveles de circulación de una moneda estable y de alto valor (el dinar), y la integración de áreas monetarias que eran anteriormente independientes. Los economistas, mercaderes y comerciantes introdujeron nuevas técnicas innovadoras de negocios en este periodo. Estas innovaciones incluían las primeras sociedades anónimas, las tarjetas de crédito, las multinacionales, los contratos, la letra de cambio, el comercio internacional de larga distancia y las primeras sociedades mercantiles (mufawada), como las sociedades limitadas (mudaraba), y formas primitivas de crédito, débito, beneficio, pérdidas, capital (al-mal), acumulación de capital (nama al-mal),[31] tráfico de capital, inversión de capital, fiscalidad, cheques, pagarés,[32] fideicomisos (waqf), compañías de lanzamiento,[33] cuentas de ahorro, cuentas corrientes, empeños, préstamos, tipos de cambio, banqueros, cambistas de moneda, contabilidad, depósitos, cesiones de derechos, contabilidad por partida doble,[34] y pleitos.[35] También se dieron en el mundo islámico medieval organizaciones comerciales similares a las actuales corporaciones, independientes de los estados.[36] [37] Muchos de estos conceptos proto-capitalistas fueron adoptados y posteriormente desarrollados en la Europa medieval a partir del siglo XIII y en adelante.[31]

Los sistemas de contratación de los que dependían los mercaderes eran muy efectivos. Los mercaderes compraban y vendían por una comisión, donde el dinero les era prestado por ricos inversores, o bien se trataba de una inversión conjunta de varios mercaderes que frecuentemente eran de forma indistinta musulmanes, cristianos y judíos. Recientemente se ha encontrado una colección de documentos en una sinagoga egipcia que ofrecen una detallada descripción sobre la vida de los mercaderes medievales del Medio Oriente. Las sociedades comerciales podían estar formadas por muchas empresas asociadas y por lazos de parentesco que permitían establecer redes comerciales a través de enormes distancias. Estas redes se desarrollaron durante esta época, permitiendo el nacimiento de un mundo donde el dinero podía ser prestado por un banco en Bagdad y cobrado en Al-Ándalus gracias al nuevo sistema de cheques que aún hoy perdura. Cada vez que los artículos pasaban por las ciudades a lo largo de esta extraordinadia red, estas ciudades cobraban un impuesto, lo que daba lugar al encarecimiento del producto cuando éste llegaba a su destino. Estas innovaciones hechas por los musulmanes y los judíos fundamentan el actual sistema económico.

Aunque la economía medieval islámica parece estar próxima al proto-capitalismo, algunos académicos también han encontrado cierto número de paralelismos entre la jurisprudencia económica islámica y el comunismo, incluyendo las ideas islámicas del Azaque (la obligación religiosa de ayudar a los pobres) y el Riba (la prohibición islámica de la usura).[38]

Crecimiento industrial[editar]

Jabir ibn Hayyan introdujo el método experimental aplicado a la Química, y estableciendo también las bases de la industria química y de los perfumes.

La ingeniería musulmana en el mundo islámico dio lugar a cierto número de innovadores usos industriales de la energía hidráulica, y los primeros usos industriales de la energía maremotriz, la energía eólica y la fuerza del vapor,[39] del uso de combustibles fósiles como el petróleo, y las primeros grandes complejos manufactureros tiraz.[40] El uso industrial del molino de agua en el mundo islámico data del siglo VII, en tanto que el uso de los molinos hidráulicos, horizontales y verticales, data del siglo IX como mínimo. Esta variedad de molinos industriales fueron empleados por primera vez en el mundo islámico, incluyendo los primeros molinos para el abatanado de la lana, la molienda del cereal, el descascarillado del arroz, la fabricación de papel, serrería, prensado, fundición de acero, refinado de azúcar... para ello se usaron también los primeros molinos impulsados por la marea, así como molinos de viento. Sobre el siglo XI, cada provincia del mundo islámico tenía operativos todos estos tipos de molinos, desde Al-Ándalus y el Norte de África hasta el Oriente Medio y Asia Central.[41] Los ingenieros musulmanes inventaron también el cigüeñal y la turbina de agua, empleando ruedas en molinos y en máquinas para elevar el agua. Fueron pioneros en el uso de presas hidráulicas para la obtención de energía, usada para suministrar energía adicional a los molinos y a las máquinas elevadoras.[27] Este tipo de avances se usaron para muchos procesos industriales que previamente se llevaban a cabo mediante el trabajo manual, y que a partir de entonces serían mecanizados. La transferencia de estas tecnologías a la Europa medieval influenció en la posterior Revolución industrial.[42]

La revolución agrícola musulmana generó cierto tipo de industrias, incluyendo las primeras agroindustrias, la fabricación de instrumentos astronómicos, cerámica, industrias químicas, tecnologías de destilación, relojes, fabricación de vidrio, maquinaria impulsada por energía hidráulica o eólica, felpudos, mosaicos, papel, perfumería, industria petrolífera, farmacéutica, fabricación de cuerda, transporte de mercancías, construcción de buques, fabricación y transformación de la seda, azúcar, industria textil, distribución de agua, armas, así como la extracción de minerales como azufre, hierro, plomo o la producción de amoníaco. Los primeros grandes complejos industriales tiraz fueron creados para acoger estas industrias, cuyas tecnologías fueron posteriormente exportadas a la Europa medieval, especialmente gracias a las traducciones al latín efectuadas en el siglo XII, así como por otras anteriores y posteriores. Como ejemplo, la primera factoría productora de vidrio en Europa fue fundada en el siglo XI por un artesano egipcio en Grecia.[43] Las industrias orientadas a la agricultura y la artesanía también experimentaron un notable crecimiento durante este periodo.[21]

La mano de obra[editar]

Durante el califato, se empleó una fuerza laboral procedente de diversos entornos religiosos y étnicos, mientras que tanto hombres como mujeres desarrollaban las más diversas ocupaciones y actividades económicas.[44] Las mujeres eran empleadas en un amplio espectro de actividades comerciales y diversas ocupaciones[45] del sector primario (como granjeras, por ejemplo), en el sector secundario (como trabajadoras en la construcción, tintoreras, hilanderas, etc), y en el sector terciario (como inversoras, médicas, enfermeras, presidentas de gremios, agentes de valores, traficantes, prestamistas, académicas, etc)[46] Las mujeres musulmanas también tenían el monopolio sobre ciertas ramas de la producción textil.[45]

Tecnología[editar]

Los inventores e ingenieros musulmanes de la Edad Media produjeron un significativo número de invenciones. Entre estos inventores se encuentran Abbás Ibn Firnás, los hermanos Banū Mūsā, Taqi al-Din, y el más notable de estos, Al Jazarí.

Algunas de los invenciones que se creen procedentes de la Edad de Oro del islam son:

Urbanización[editar]

Al incrementarse el nivel de urbanización, las ciudades musulmanas comenzaron a crecer de una forma irregular, lo que dio como resultado calles estrechas y serpenteantes, y vecindarios separados por diferentes filiaciones étnicas y religiosas. Estas características se demostraron eficientes para el transporte de mercancías hacia y desde los centros de comercio, al tiempo que respetaba la tan valorada privacidad de la vida familiar islámica. Los suburbios se extendían justo en el exterior del recinto urbano amurallado, desde las comunidades residenciales adineradas hasta las barriadas semi-chabolistas de la clase trabajadora. Los residuos urbanos eran arrojados lejos de la ciudad, al igual que los cementerios que, frecuentemente, eran también refugio para criminales. Cerca de una de las puertas principales de la ciudad musulmana solía ubicarse un centro de oración, donde también se celebraban las ejecuciones públicas. Del mismo modo, los campos de entrenamiento militar solían ubicarse cerca de una de las puertas principales.

Las ciudades musulmanas disfrutaban también de avanzados sistemas de distribución de agua, con alcantarillas, baños públicos, fuentes de agua potable, distribución de agua potable por cañerías,[49] y el uso generalizado de retretes públicos.[50] En el siglo X, la ciudad de Córdoba disponía de 700 mezquitas, 60.000 palacios y 70 bibliotecas.[14]

La revolución científica musulmana[editar]

Algunos estudiosos consideran a los científicos musulmanes como los fundadores de la ciencia moderna,[51] [52] [53] [54] [55] por su desarrollo de los primeros métodos científicos y su enfoque empírico, experimental y cuantitativo de las incógnitas científicas.[56] Por este motivo, algunos estudiosos se refieren a este periodo como la «Revolución Científica Musulmana».[57] [58] [3] [59] [60]

El método científico[editar]

Los primeros métodos científicos fueron desarrollados en el mundo islámico, donde se realizaron importantes progresos sobre metodología, en especial gracias a los trabajos de Alhacén en el siglo XI. Alhacén está considerado como el pionero de la física experimental.[56] [61] El desarrollo más importante del método científico consistió en el uso de la experimentación y la cuantificación para discriminar teorías elaboradas con una orientación empírica. Alhacén escribió su Tratado de óptica, en el cual reformó de manera significativa el campo de la óptica, probando empíricamente que la visión se producía gracias a los rayos de luz que entraban en el ojo, e inventó la cámara oscura para demostrar la naturaleza de los rayos de luz.[62] [63]

También se considera a Alhacén como el primer científico por su introducción al método científico,[64] y sus trabajos pioneros sobre psicología de la percepción visual[65] [66] están considerados como precursores de la psicofísica y de la psicología experimental.[67]

Revisión por pares[editar]

La primera descripción documentada de un proceso de revisión por pares se encuentra en el libro Ética de la física, escrito por Ishaq bin Ali al-Rahwi (854-931), de al-Raha (Siria), en el cual se describe el primer proceso de revisión por pares en medicina. Este trabajo, así como otros manuales médicos árabes posteriores, establece que un médico visitador debe tomar siempre notas por duplicado sobre el estado del paciente en cada visita, y que cuando el paciente haya sanado o muerto, las notas del médico deben ser examinadas por un consejo local de médicos, el cual debe revisar las notas del visitador para decidir si su actuación se había ajustado a los estándares exigidos para los ciudados médicos. Si esta revisión tuviera un resultado negativo, el médico podría afrontar un juicio por maltrato al paciente.[35]

Química[editar]

Jabir ibn Hayyan está considerado como un pionero de la química,[68] [69] ya que fue el responsable de introducir un primitivo método científico experimental dentro de su campo de estudio, así como invenciones como el alambique, la retorta,[48] y los procesos químicos de la destilación, la filtración, la sublimación,[70] la licuefacción, la cristalización, la purificación y la evaporación.[48]

El estudio de la alquimia tradicional y la teoría de la transmutación de los metales fueron primeramente refutadas por Al-Kindi,[71] seguido de Al-Biruni,[72] Avicena[73] e Ibn Jaldún. En sus Dudas sobre Galeno, Al-Razi fue el primero en demostrar que tanto la teoría de los elementos clásicos de Aristóteles como la teoría de los humores de Galeno eran falsas, utilizando para ello un método experimental.[74] Nasir al-Din al-Tusi estableció una versión promitiva de la ley de conservación de la masa, observando que aunque un cuerpo material podía cambiar, era incapaz de desaparecer.[75] El naturalista Alexander von Humboldt y el historiador Will Durant consideran que los químicos musulmanes del medievo fueron los fundadores de la actual ciencia química.[54] [52]

Medicina experimental[editar]

Manuscrito en árabe describiendo el ojo. Finales del siglo XII.

Los médicos musulmanes hicieron significativas contribuciones a la medicina, incluyendo la anatomía, medicina experimental, oftalmología, patología, ciencias farmacéuticas, fisiología, cirugía, etc. Además, crearon los algunos de los primeros hospitales, la primera escuela de medicina y los primeros hospitales psiquiátricos.[76] En el siglo IX, Al-Kindi escribió De Gradibus, en el que demostraba la utilidad de aplicar la cuantificación y las matemáticas a la medicina y la farmacología. Utilidades como la escala para cuantificar la potencia de las drogas y la determinación a priori de los días más críticos en la enfermedad de un paciente.[77] Al-Razi descubrió el sarampión y la viruela, y en sus Dudas sobre Galeno, demostró que la teoría sobre los humores del autor clásico era falsa.[74]

Abulcasis ayudó a establecer los fundamentos de la moderna cirugía[78] en su obra magna Kitab al-Tasrif, en la que describe numerosos instrumentos quirúrgicos inventados por él mismo, incluyendo el primer instrumento diseñado únicamente para las mujeres,[79] así como el uso quirúrgico de instrumentos como el catgut (hilo quirúrgico fabricado a base de tripa de animal), los fórceps, el ligado de arterias, la aguja quirúrgica, el escalpelo, el curette, el retractor, la cucharilla quirúrgica, las sondas, ganchos, varillas, espéculos[80] y la sierra para huesos.[48] Alhacén hizo importantísimos avances en la cirugía ocular, explicando correctamente el proceso de la visión y la percepción visual por vez primera en su Tratado de óptica.[79]

Avicena contribuyó a sentar las bases de la medicina moderna,[81] gracias a su Canon de Medicina, en el que introdujo la experimentación y la cuantificación sistemática aplicada a la fisiología humana,[82] describió por primera vez las enfermedades contagiosas, introdujo la cuarentena como método de evitar el contagio, introdujo la medicina experimental, la medicina basada en evidencias, los ensayos clínicos,[83] los controles médicos aleatorios,[84] [85] las pruebas de eficacia[86] [87] y la farmacología clínica,[88] las primeras descripciones de las bacterias y organismos víricos,[89] la diferenciación entre la mediastinitis y la pleuresía, la naturaleza contagiosa de la tisis y la tuberculosis, la distribución de las enfermedades a través del agua y el suelo, las enfermedades cutáneas, las enfermedades de transmisión sexual, las perversiones, las enfermedades del sistema nervioso,[76] el uso del hielo para tratar la fiebre y la separación entre la medicina y la farmacología.[79]

Abu Marwan ibn Zuhr (Avenzoar) fue el primer cirujano experimental conocido.[90] En el siglo XII fue el responsable de introducir el método experimental en la cirugía. También fue el primero en utilizar animales para experimentar los procedimientos quirúrgicos antes de aplicarlos en pacientes humanos.[91] Avenzoar realizó las primeras disecciones y autopsias post-mortem de personas y animales.[92]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Joel L. Kraemer (1992): Humanism in the Renaissance of Islam, p. 1 & 148, Brill Publishers, ISBN 90-04-07259-4.
  2. Matthew E. Falagas, Effie A. Zarkadoulia, George Samonis (2006). "Arab science in the golden age (750–1258 C.E.) and today", The FASEB Journal 20, p. 1581-1586.
  3. a b George Saliba (1994), A History of Arabic Astronomy: Planetary Theories During the Golden Age of Islam, p. 245, 250, 256-257. New York University Press, ISBN 0-8147-8023-7.
  4. a b Howard R. Turner, Science in Medieval Islam, University of Texas Press, November 1, 1997, ISBN 0-292-78149-0, pg. 270 (book cover, last page)
  5. a b c d e f g Vartan Gregorian, "Islam: A Mosaic, Not a Monolith", Brookings Institution Press, 2003, pg 26-38 ISBN 0-8157-3283-X
  6. a b c d e Arnold Pacey, "Technology in World Civilization: A Thousand-Year History", MIT Press, 1990, ISBN 0-262-66072-5 pg 41-42
  7. Bülent Þenay. «Sufism». Consultado el 26-06-2007.
  8. «Muslim History and the Spread of Islam from the 7th to the 21st century». The Islam Project. Consultado el 26-06-2007.
  9. Lenn Evan Goodman (2003), Islamic Humanism, p. 155, Oxford University Press, ISBN 0-19-513580-6.
  10. Joel L. Kraemer (1992), Humanism in the Renaissance of Islam, Brill Publishers, ISBN 90-04-07259-4.
  11. Peter Barrett (2004), Science and Theology Since Copernicus: The Search for Understanding, p. 18, Continuum International Publishing Group, ISBN 0-567-08969-X.
  12. John Bagot Glubb (cf. Quotations on Islamic Civilization)
  13. The Guinness Book Of Records, Published 1998, ISBN 0-553-57895-2, P.242
  14. a b Dato' Dzulkifli Abd Razak, Quest for knowledge, New Sunday Times, 3 July 2005.
  15. Patricia Skinner (2001), Unani-tibbi, Encyclopedia of Alternative Medicine
  16. N. M. Swerdlow (1993). "Montucla's Legacy: The History of the Exact Sciences", Journal of the History of Ideas 54 (2), p. 299-328 [320].
  17. Micheau, Francoise, «The Scientific Institutions in the Medieval Near East», pp. 988-991  in (Morelon y Rashed, 1996, pp. 985-1007)
  18. a b Karima Alavi, Tapestry of Travel, Center for Contemporary Arab Studies, Georgetown University.
  19. Ziauddin Sardar, Science in Islamic philosophy
  20. a b John M. Hobson (2004), The Eastern Origins of Western Civilisation, p. 29-30, Cambridge University Press, ISBN 0-521-54724-5.
  21. a b Subhi Y. Labib (1969), "Capitalism in Medieval Islam", The Journal of Economic History 29 (1), p. 79-96.
  22. S. A. H. Ahsani (July 1984). "Muslims in Latin America: a survey", Journal of Muslim Minority Affairs 5 (2), p. 454-463.
  23. Thomas F. Glick (1977), "Noria Pots in Spain", Technology and Culture 18 (4), p. 644-650.
  24. a b c Andrew M. Watson (1974), "The Arab Agricultural Revolution and Its Diffusion, 700-1100", The Journal of Economic History 34 (1), p. 8-35.
  25. The Globalisation of Crops, FSTC
  26. Andrew M. Watson (1983), Agricultural Innovation in the Early Islamic World, Cambridge University Press, ISBN 0-521-24711-X.
  27. a b Ahmad Y Hassan, Transfer Of Islamic Technology To The West, Part II: Transmission Of Islamic Engineering
  28. Al-Hassani, Woodcock and Saoud (2007), Muslim heritage in Our World, FSTC publishing, 2nd Edition, p. 102-123.
  29. The Cambridge economic history of Europe, p. 437. Cambridge University Press, ISBN 0-521-08709-0.
  30. Subhi Y. Labib (1969), "Capitalism in Medieval Islam", The Journal of Economic History 29 (1), p. 79-96 [81, 83, 85, 90, 93, 96].
  31. a b Jairus Banaji (2007), "Islam, the Mediterranean and the rise of capitalism", Historical Materialism 15 (1), p. 47-74, Brill Publishers.
  32. Robert Sabatino Lopez, Irving Woodworth Raymond, Olivia Remie Constable (2001), Medieval Trade in the Mediterranean World: Illustrative Documents, Columbia University Press, ISBN 0-231-12357-4.
  33. Timur Kuran (2005), "The Absence of the Corporation in Islamic Law: Origins and Persistence", American Journal of Comparative Law 53, p. 785-834 [798-799].
  34. Subhi Y. Labib (1969), "Capitalism in Medieval Islam", The Journal of Economic History 29 (1), p. 79-96 [92-93].
  35. a b Ray Spier (2002), "The history of the peer-review process", Trends in Biotechnology 20 (8), p. 357-358 [357].
  36. Said Amir Arjomand (1999), "The Law, Agency, and Policy in Medieval Islamic Society: Development of the Institutions of Learning from the Tenth to the Fifteenth Century", Comparative Studies in Society and History 41, p. 263-293. Cambridge University Press.
  37. Samir Amin (1978), "The Arab Nation: Some Conclusions and Problems", MERIP Reports 68, p. 3-14 [8, 13].
  38. Bernard Lewis (1954), "Communism and Islam", International Affairs (Royal Institute of International Affairs 1944-) 30 (1), p. 1-12.
  39. Ahmad Y Hassan (1976). Taqi al-Din and Arabic Mechanical Engineering, p. 34-35. Institute for the History of Arabic Science, University of Aleppo.
  40. Maya Shatzmiller, p. 36.
  41. Adam Robert Lucas (2005), "Industrial Milling in the Ancient and Medieval Worlds: A Survey of the Evidence for an Industrial Revolution in Medieval Europe", Technology and Culture 46 (1), p. 1-30 [10].
  42. Adam Robert Lucas (2005), "Industrial Milling in the Ancient and Medieval Worlds: A Survey of the Evidence for an Industrial Revolution in Medieval Europe", Technology and Culture 46 (1), p. 1-30.
  43. Ahmad Y Hassan, Transfer Of Islamic Technology To The West, Part 1: Avenues Of Technology Transfer
  44. Maya Shatzmiller, p. 6-7.
  45. a b Maya Shatzmiller, p. 400-401.
  46. Maya Shatzmiller, p. 350-362.
  47. La introducción de la variolización en Europa. Dr. José Tuells. Página de la Asociación Española de Vacunología.
  48. a b c d Paul Vallely, How Islamic Inventors Changed the World, The Independent, 11 March 2006.
  49. Fiona MacDonald (2006), The Plague and Medicine in the Middle Ages, p. 42-43, Gareth Stevens, ISBN 0-8368-5907-3.
  50. Tor Eigeland, "The Tiles of Iberia", Saudi Aramco World, March-April 1992, p. 24-31.
  51. Robert Briffault (1928). The Making of Humanity, p. 191. G. Allen & Unwin Ltd.
  52. a b Will Durant (1980). The Age of Faith (The Story of Civilization, Volume 4), p. 162-186. Simon & Schuster. ISBN 0-671-01200-2.
  53. Fielding H. Garrison, History of Medicine
  54. a b Dr. Kasem Ajram (1992). Miracle of Islamic Science, Appendix B. Knowledge House Publishers. ISBN 0-911119-43-4.
  55. Muhammad Iqbal (1934, 1999). The Reconstruction of Religious Thought in Islam. Kazi Publications. ISBN 0-686-18482-3.
  56. a b Rosanna Gorini (2003). "Al-Haytham the Man of Experience. First Steps in the Science of Vision", Journal of the International Society for the History of Islamic Medicine, 2003 (2): 53-55 [55]. Institute of Neurosciences, Laboratory of Psychobiology and Psychopharmacology, Rome, Italy.
  57. Ahmad Y Hassan and Donald Routledge Hill (1986), Islamic Technology: An Illustrated History, p. 282, Cambridge University Press.
  58. Abdus Salam, H. R. Dalafi, Mohamed Hassan (1994). Renaissance of Sciences in Islamic Countries, p. 162. World Scientific, ISBN 9971-5-0713-7.
  59. Abid Ullah Jan (2006), After Fascism: Muslims and the struggle for self-determination, "Islam, the West, and the Question of Dominance", Pragmatic Publishings, ISBN 978-0-9733687-5-8.
  60. Salah Zaimeche (2003), An Introduction to Muslim Science, FSTC.
  61. David Agar (2001). Arabic Studies in Physics and Astronomy During 800: 1400 AD. University of Jyväskylä.
  62. David C. Lindberg (1968). "The Theory of Pinhole Images from Antiquity to the Thirteenth Century", Archive for History of the Exact Sciences 5, p. 154-176.
  63. R. S. Elliott (1966). Electromagnetics, Chapter 1. McGraw-Hill.
  64. Bradley Steffens (2006). Ibn al-Haytham: First Scientist, Morgan Reynolds Publishing, ISBN 1-59935-024-6.
  65. Bradley Steffens (2006). Ibn al-Haytham: First Scientist, Chapter 5. Morgan Reynolds Publishing. ISBN 1-59935-024-6.
  66. Reynor Mausfeld, "From Number Mysticism to the MauBformel: Fechner's Pyschophysics in the Tradition of Mathesis Universalis", Keynote Address International Symposium in Honour to G.Th. Fechner, International Society for Pyshophysics 19-23, October 2000, University of Leipzig.[1]
  67. Omar Khaleefa (Summer 1999). "Who Is the Founder of Psychophysics and Experimental Psychology?", American Journal of Islamic Social Sciences 16 (2).
  68. John Warren (2005). "War and the Cultural Heritage of Iraq: a sadly mismanaged affair", Third World Quarterly, Volume 26, Issue 4 & 5, p. 815-830.
  69. Dr. A. Zahoor (1997). JABIR IBN HAIYAN (Geber). University of Indonesia.
  70. Robert Briffault (1938). The Making of Humanity, p. 195.
  71. Felix Klein-Frank (2001), "Al-Kindi", in Oliver Leaman & Hossein Nasr, History of Islamic Philosophy, p. 174. London: Routledge.
  72. Michael E. Marmura (1965). "An Introduction to Islamic Cosmological Doctrines. Conceptions of Nature and Methods Used for Its Study by the Ikhwan Al-Safa'an, Al-Biruni, and Ibn Sina by Seyyed Hossein Nasr", Speculum 40 (4), p. 744-746.
  73. Robert Briffault (1938). The Making of Humanity, p. 196-197.
  74. a b G. Stolyarov II (2002), "Rhazes: The Thinking Western Physician", The Rational Argumentator, Issue VI.
  75. Farid Alakbarov (Summer 2001). A 13th-Century Darwin? Tusi's Views on Evolution, Azerbaijan International 9 (2).
  76. a b George Sarton, Introduction to the History of Science.
    (cf. Dr. A. Zahoor and Dr. Z. Haq (1997), Quotations From Famous Historians of Science, Cyberistan.
  77. Felix Klein-Frank (2001), Al-Kindi, in Oliver Leaman and Hossein Nasr, History of Islamic Philosophy, p. 172. Routledge, London.
  78. A. Martin-Araguz, C. Bustamante-Martinez, Ajo V. Fernandez-Armayor, J. M. Moreno-Martinez (2002). "Neuroscience in al-Andalus and its influence on medieval scholastic medicine", Revista de neurología 34 (9), p. 877-892.
  79. a b c Bashar Saad, Hassan Azaizeh, Omar Said (October 2005). "Tradition and Perspectives of Arab Herbal Medicine: A Review", Evidence-based Complementary and Alternative Medicine 2 (4), p. 475-479 [476]. Oxford University Press.
  80. Khaled al-Hadidi (1978), "The Role of Muslim Scholars in Oto-rhino-Laryngology", The Egyptian Journal of O.R.L. 4 (1), p. 1-15 (cf. Ear, Nose and Throat Medical Practice in Muslim Heritage, Foundation for Science Technology and Civilization.)
  81. Cas Lek Cesk (1980). "The father of medicine, Avicenna, in our science and culture: Abu Ali ibn Sina (980-1037)", Becka J. 119 (1), p. 17-23.
  82. Katharine Park (March 1990). "Avicenna in Renaissance Italy: The Canon and Medical Teaching in Italian Universities after 1500 by Nancy G. Siraisi", The Journal of Modern History 62 (1), p. 169-170.
  83. David W. Tschanz, MSPH, PhD (August 2003). "Arab Roots of European Medicine", Heart Views 4 (2).
  84. Jonathan D. Eldredge (2003), "The Randomised Controlled Trial design: unrecognized opportunities for health sciences librarianship", Health Information and Libraries Journal 20, p. 34–44 [36].
  85. Bernard S. Bloom, Aurelia Retbi, Sandrine Dahan, Egon Jonsson (2000), "Evaluation Of Randomized Controlled Trials On Complementary And Alternative Medicine", International Journal of Technology Assessment in Health Care 16 (1), p. 13–21 [19].
  86. D. Craig Brater and Walter J. Daly (2000), "Clinical pharmacology in the Middle Ages: Principles that presage the 21st century", Clinical Pharmacology & Therapeutics 67 (5), p. 447-450 [449].
  87. Walter J. Daly and D. Craig Brater (2000), "Medieval contributions to the search for truth in clinical medicine", Perspectives in Biology and Medicine 43 (4), p. 530–540 [536], Johns Hopkins University Press.
  88. D. Craig Brater and Walter J. Daly (2000), "Clinical pharmacology in the Middle Ages: Principles that presage the 21st century", Clinical Pharmacology & Therapeutics 67 (5), p. 447-450 [448].
  89. The Canon of Medicine, The American Institute of Unani Medicine, 2003.
  90. Rabie E. Abdel-Halim (2006), "Contributions of Muhadhdhab Al-Deen Al-Baghdadi to the progress of medicine and urology", Saudi Medical Journal 27 (11): 1631-1641.
  91. Rabie E. Abdel-Halim (2005), "Contributions of Ibn Zuhr (Avenzoar) to the progress of surgery: A study and translations from his book Al-Taisir", Saudi Medical Journal 2005; Vol. 26 (9): 1333-1339.
  92. Islamic medicine, Hutchinson Encyclopedia.