Hadiz

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Un hadiz o jadiz (árabe: حديث, ḥadīth; en general, «narración, referencia») literalmente significa un dicho o una conversación, que para el Islam representa los dichos y las acciones del profeta Mahoma (y de los imanes en el caso de los chiíes) relatadas por sus compañeros y compiladas por aquellos sabios que les sucedieron.[1]

Designación y uso[editar]

El término hadiz designa a toda narración o relato referido al profeta Mahoma, directa e indirectamente, sobre lo que este dijo (recomendando, ordenando, prohibiendo), enseñó, o simplemente se vio que solía hacer aunque no lo recomendara específicamente a sus seguidores. Hay incluso hadices en los cuales se narra simplemente que el Profeta aprobó tácitamente cierta conducta en otros, y en consecuencia tal conducta se vuelve vinculante para los musulmanes.[2]

El Corán incita a que se debe seguir la guía, enseñanza y el ejemplo de Mahoma como en los siguientes versículos:

Tenéis en el Mensajero de Dios un bello y perfecto ejemplo, para quien deposita su esperanza en Dios y en el Día Final, y recuerda a Dios frecuentemente.

Corán 33:21

Vuestro compañero [Mahoma] no se extravía, ni se descarría, no habla por propio impulso, no es sino una revelación que se ha hecho, se la ha enseñado el Muy Poderoso, Fuerte, Majestuoso.

Corán 53:2-6

También le concede a Mahoma la misión de explicarlo:

A ti también te hemos revelado la Amonestación para que expliques a los hombres lo que se les ha revelado. Quizás, así, reflexionen.

Corán 16:44

Esta es la razón de como desde la primera época del Islam, el ejemplo del Profeta se utilizó como recurso de autoridad para todo tipo de eventualidades. La legislación musulmana se basaba y se sigue basando en muchos aspectos de la vida del Profeta recogidos en las compilaciones de hadices que se fueron reuniendo a lo largo de los siglos. Pero no sólo se observan los hadices en el plano jurídico. El modo de vida (Sunnah) de todo musulmán está muy a menudo condicionado por estas costumbres iniciadas por Mahoma.

Asimismo, los hadices eran poderosas armas en las luchas políticas, y pronto se vio la necesidad de evitar su continua manipulación atribuyéndoles un valor en función de quién hubiera transmitido la tradición y quién estuviera en el origen de ésta. No obstante, se llegó a la conclusión por medio de otro hadiz transmitido por Aysha, (la madre de los creyentes) cuando se le preguntó que cómo era la conducta del ilustre Profeta del Islam y ella respondió: "el Corán".

La cadena de autoridades (Isnad)[editar]

Todo hadiz viene acompañado de una lista de autoridades que lo avalan en forma de cadena de transmisión oral: "X afirma, refiriéndose a las palabras de Y, quien oyó a Z decir...". Estas cumplen una función esencial a la hora de determinar la validez y el alcance de la tradición. Los hadices atribuidos a Mahoma son necesariamente más valiosos que los demás. Asimismo, existen transmisores de tradiciones que gozan de la confianza de los entendidos en la materia, mientras que otros son ignorados. Las cadenas pueden ser bastante largas. Sin embargo, la mayor parte de los hadices que nos llegan no surgen más allá de un siglo o dos después de la muerte de Mahoma, pues, evidentemente, la aparición de huecos en la cadena se hacía frecuente con el paso del tiempo y así se reducía su credibilidad.

Verificación de un hadiz[editar]

Cuando la clasificación de los hadices se desarrolló, en el tiempo entre el tercer califa ortodoxo, Osmán ibn Affan y el final de la dinastía Omeya, los hadices tuvieron que pasar un análisis por parte de los ulemas especializados, los muhaddiz, quienes acababan por desechar la tradición por falsa o aceptarla otorgándole uno de los siguientes grados:

  • Admisibles (مَقْبول [maqbūl], aceptable; admitido; plausible)
Sagrados (قُدْسِيّ [qudsīy], sagrado). Estos se consideran portadores de la palabra divina y no la de Mahoma.
Auténticos (صَحيح [ṣaḥīḥ], auténtico).
Notables (مُتَواتِر [mutawātir], recurrente; repetido).
Buenos (حَسَن [ḥasan], bonito; bueno)
  • Inadmisibles (مَردود [mardūd], rehusado; descartado)
Débiles (ضَعيف [ḍa‘īf], débil; desfalleciente; frágil). Normalmente se trata de apócrifos.

Una minoría de los musulmanes dicen que cualquier hadiz, no importa cuál haya sido la cadena de transmisión, que contradiga el Sagrado Corán debe considerarse como una fabricación, ejemplificando hadices como uno narrado por Abu Bakr, quien declaró haber escuchado decir al Sagrado Profeta: "Nosotros los Profetas no dejamos herencias, todo aquello que dejamos como legado es para la caridad." Dicen que son contrapuestos a este pronunciamiento varias aleyas o versos del Sagrado Corán confirmando lo contrario: "Y Salomón fue el heredero de David", Capítulo 27: verso 16. Y sobre el Profeta Zacírias el Sagrado Corán dice que él imploró: "Por tanto concédame Usted un heredero que me herede a mí y a la casa de Jacobo", Capítulo 19: versos 5-6. Quedando establecido así que la primera prueba para verificar la autenticidad de un hadiz es verificar si contradice los postulados del Sagrado Corán o no. Pero la mayoría de los eruditos islámicos no encuentran contradicción alguna entre este relato y los versículos coránicos, ya que en esas aleyas se menciona que a David se le concedió el conocimiento y Salomón lo heredó, así como Zacarías heredó la profecía a su descendencia. De la misma manera Aisha, quien relató el hadiz sobre que la conducta de Mahoma era el Corán, también relató el mismo hadiz de Abu Bakr, explicándole a los herederos del Profeta que ella asimismo lo escuchó de él. El mismo Bujari, Ahmad bin Hanbal recopilan esta narración y varios de los grandes de los compañeros del Profeta la calificaron como auténtica, siendo un hadiz recopilado también por Muslim y pasa a ser reconocido como "Mutafaqun alahi", es decir, de común acuerdo sobre su autenticidad.[3]

Recopilaciones de hadices[editar]

Durante las primeras centurias del Estado musulmán, los legisladores, las facciones enfrentadas por el poder y otros se vieron inmersos en una frenética búsqueda de hechos de Mahoma que sirvieran a sus respectivos intereses o respondieran a sus necesidades o dudas. Del caos existente, los estudiosos intentaron depurar y unificar en códices las diversas costumbres conocidas. Así, el mundo islámico (suníes, chiíes, ibadíes) acepta casi unánimemente los siguientes recopiladores:

  1. al-Bujari (fallecido en 870) incluía 7275 hadices extraídos de 600.000 posibles.
  2. Muslim b. al-Haŷŷaŷ (f. 875) incluía 9200 extraídos de 300.000 posibles.
  3. Abu Da'ud (f. 888)
  4. al-Tirmidhi (f. 892)
  5. al-Nasa'i (f. 915)
  6. Ibn Maŷa (f. 886)

Los dos primeros son los más respetados y sus obras se consideran sólo inferiores en santidad al propio Corán por los sunitas. Los chiíes suelen considerar más fiables aquellos hadices recogidos por sus propios seguidores, pese a que éstos son más tardíos. Más tardíos quizás en popularidad, pero no en proximidad a la fuente generadora de los hadices: el mismo Mahoma, ya que entre las recopilaciones de los chiíes se encuentra la colección de tafsir de Ibn Abbás, quien fuera compañero muy allegado a Mahoma. Las compilaciones chiitas son derivadas de la transmisión directa de la "Casa del Profeta", como suele llamarse a los descendientes del Imam Ali y Fátima. De todas formas, no difieren en mucho de la mayoría suní: Ciertamente los hadices auténticos no difieren mucho entre los chiíes y los sunitas, excepto quizás por la cadena de transmisión.

  1. Ya'qub al-Kulini (fallecido en 939)
  2. Ali al-Babaway al-Qummi (f. 991)
  3. al-Hasan al-Tusi (f. 1068)

Notas[editar]

  1. Dr. Bilal Philips, Abu Aminah (2006). Estudios Islámicos (Libro 1) p.96. Riyadh: IIPH. ISBN 9960-698-46-7. 
  2. Muslim bin Al-Hayyay (1998). Traducción al español de Sahih Muslim (Tomo 1 - pág. xi). Argentina: Oficina de Cultura y Difusión Islámica. ISBN 987-20945-1-9. 
  3. Ibn Kathir (2006). El inicio y el fin (Al-Bidaiah wa Nihaiah -البداية و النهاية) Tomo 3, p. 380-386. El Cairo: Dar Al-Baian Al-‘Arabi. ISBN 987-20945-1-9. 

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