Fórceps

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Dibujo de William Smellie de un parto mediante el uso del fórceps

El fórceps (lat. forceps, tenaza[1] ) (el plural es invariable[2] ) es un instrumento obstétrico en forma de tenazas, que sirve para ayudar a la extracción fetal desde la parte exterior simulando los mecanismos del parto normal. Sus indicaciones son comunes a las de otros partos instrumentales: patología materna, riesgo de pérdida de bienestar fetal, alivio del período expulsivo, etc.

Constan de dos ramas o palas metálicas que se articulan entre sí en su parte media, y tienen en un extremo los mangos y en el otro las cucharas o parte de prensado, habilitadas con una curvatura tal que se adaptan a la forma de la cabeza fetal y a las curvaturas de la pelvis ósea femenina o canal de parto óseo.

En odontología, se refiere al instrumento utilizado para la exodoncia de piezas dentarias. Se asemeja a un alicate de aproximadamente 17 cm de largo. Hay una gran variedad de formas, según el uso para el cual está indicado, ya sea exodoncia de piezas posterosuperiores (forma de bayoneta e inglés o en S itálica), para dientes anteriores como el fórceps recto anterior o para inferiores como el curvo sobre el borde entre otros. Así mismo, hay de diferentes tamaños de bocados o parte activa (con la que se hace la aprehensión de los dientes): fino, mediano y grueso.

Aspectos positivos[editar]

  • Un fórceps debe aplicarse cuando se considera que la presentación fetal ha alcanzado el III plano de Hodge. Para presentaciones por encima de este plano, el fórceps suele estar proscrito, prefiriéndose la realización de una cesárea.
  • En ocasiones, puede usarse para una extracción fetal inmediata, evitándose así una cesárea urgente.
  • Permite realizar la rotación adecuada del feto cuando éste no la realiza por sí mismo, así como corregir defectos de asinclitismo.

Aspectos negativos[editar]

  • Los tejidos blandos de la pelvis materna, particularmente el cérvix y el esfínter anal, pueden resultar lesionados.
  • Marcas temporales en la cabeza o en la cara del recién nacido en el lugar donde fue aplicado el fórceps, que desaparecen en pocos días sin dejar secuelas.
  • Lesiones del plexo braquial del recién nacido, como, por ejemplo, las parálisis de Duchenne-Erb y Déjerinne-Klumpke, que se corrigen, o bien espontáneamente, o bien con ejercicios de rehabilitación.
  • Fracturas en el cráneo fetal, que suelen ser poco frecuentes.

Referencias[editar]