Revolución agrícola del islam medieval

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Revolución agrícola del islam medieval es la revolución agrícola que se produjo en el periodo que va del siglo VIII al siglo XIII, que significó una transformación sustancial en la agricultura. También es conocida como revolución agrícola árabe,[1] revolución verde de la Edad Media,[2] [3] revolución agrícola musulmana[4] o revolución verde islámica.[5]

El sistema económico que se fue configurando en el amplio espacio alcanzado por la expansión islámica en la Edad Media permitió la difusión de cultivos y técnicas agrícolas. Entre los productos los hubo de origen africano como el sorgo, chino como los cítricos y del subcontinente indio como el mango, el arroz, el algodón y la caña de azúcar.[1] Algunos autores se han referido a este fenómeno como la "globalización de cultivos".[6] Estas mejoras condujeron a cambios sustanciales en la economía, las cifras de población y su distribución, la cubierta vegetal,[7] la producción y la renta agrícola, el crecimiento de las ciudades, la distribución de la fuerza de trabajo, las industrias vinculadas a la agricultura, la alimentación y el vestido en el mundo islámico.[1]


Era de los descubrimientos[editar]

Con el Imperio islámico, durante la Edad de Oro islámica, surgieron formas tempranas de globalización, cuando el conocimiento, el comercio y las economías de regiones y civilizaciones antes aisladas se integraron gracias al contacto con exploradores, navegantes, intelectuales, comerciantes y viajeros musulmanes o de otras religiones, pero del mismo contexto cultural (como los judíos radhanitas). Se ha llegado a denominar el periodo como Pax islamica o era de los descubrimientos afroasiática, que estableció una primitiva economía-mundo[8] extendida por la mayor parte de Asia y África y buena parte de Europa, con redes comerciales que se extendían desde el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo al oeste hasta el Océano Índico y el Mar de la China al este.[9] Tales redes permitieron el mantenimiento de los califatos rashidun, omeya, abbasí y fatimí como las potencias económicas principales entre los siglos VIII y XIII.[8] Las fuentes árabes medievales sobre los periplos oceánicos de exploradores andalusíes y del Maghreb, que el consenso académico suele limitar a las costas atlánticas del noroeste de África, hasta el cabo Bojador, han sido interpretadas desde una perspectiva más marginal en el sentido de suponer que podrían haber cruzado el Atlántico, llegando a América en algún momento entre el siglo IX y el siglo XIV.[10]

Innovaciones agrícolas[editar]

Se practicaba una agricultura de mercado[11] con técnicas de rotación de cultivos que permitían cuatro o más cosechas en periodos de dos años. Los cultivos de invierno eran seguidos por cultivos de verano, y en algunos casos se introducían cultivos intermedios entre ellos. En áreas con cultivos de estación de crecimiento más corta, como la espinaca, la tierra podía proporcionar tres o más cosechas anuales. En parte de Yemen, el trigo proporcionaba dos cosechas anuales; y lo mismo ocurría en Irak con el arroz.[1] Se desarrolló una agricultura científica basada en tres elementos principales: sistemas sofisticados de rotación de cultivo, técnicas de irrigación altamente desarrolladas y la introducción de una gran variedad de cultivos que se estudiaban y catalogaban según la estación, tipo de suelo y cantidad de agua que requerían. Se escribieron numerosas enciclopedias botánicas y agrícolas, altamente detalladas y precisas.[12]

Sistemas agrícolas avanzados[editar]

Desde el siglo IX, un sistema agrícola moderno en esencia se fue configurando en el corazón de la vida económica y de la organización social de los califatos árabes, reemplazando a los anteriores modelos tardorromano, visigótico, bizantino o persa. Las ciudades del Próximo Oriente, África del Norte y Al-Ándalus se desarrollaron sobre la base de un entorno rural en el que los sistemas agrícolas incluían la irrigación basada en el conocimiento de los principios hidráulicos e hidrostáticos ya presentes en época romana. En siglos posteriores Persia comenzó a funcionar como un conducto transmisor de elementos culturales de Oriente hacia Occidente, incluyendo técnicas agrícolas avanzadas. Esta "revolución agrícola" se basó en cuatro áreas clave:

  • Desarrollo de un sistema sofisticado de irrigación con máquinas como la noria, el molino hidráulico, el molino de viento, la presa hidráulica, etc. Con estas técnicas se expandió en gran medida la tierra explotable. Las técnicas de gestión del agua reunidas de diferentes orígenes fueron objeto de estandarización y difundidas al resto del mundo (véase la sección #Complejo tecnológico de gestión del agua).[13]
  • La adopción de un concepto científico de la agricultura posibilitó el impulso de las técnicas agrícolas derivadas de la recolección de información relevante procedente de todo el mundo conocido en la época.[12] Manuales agrícolas escritos en cada parte del mundo islámico detallaban dónde, cuándo y cómo sembrar y producir diferentes cultivos. Técnicas científicas avanzadas permitieron a personalidades como Ibn al-Baitar introducir nuevos cultivos y ganados en áreas donde antes eran desconocidos.
  • Los conceptos socioeconómicos ligados a la propiedad de la tierra y los derechos de los campesinos, combinaban el reconocimiento de la propiedad privada con la asignación a los cultivadores directos de una parte de la cosecha proporcional a su aportación, pero la multiplicidad de condiciones sociales y jurídicas era tal (hombres libres musulmanes de muy diversa condición y relación con la tierra -desde los arrendatarios a los aparceros y los asalariados-, tributarios de diferentes religiones, esclavos, etc.) no permite considerar como opuesta la situación del campesinado del mundo islámico al del cristiano; que por la misma época, en Europa Occidental se encontraba en diferentes grados de inclusión en el modo de producción feudal, cuya principal desventaja de cara al desarrollo económico (tal como se describía desde el materialismo histórico clásico) era que impedía la inversión productiva al extraer el excedente hacia los estamentos privilegiados. Los distintos y cambiantes regímenes del mundo islámico (y que en algún caso se han podido comparar con los sistemas tributarios propios del denominado modo de producción asiático) no tuvieron efectos muy diferentes en muchos casos, aunque en la época dorada del Islam medieval permitieron la canalización de los excedentes agrícolas hacia los florecientes mercados urbanos, las redes comerciales a escala local y regional y su integración en el comercio a larga distancia.[14]
  • La introducción de nuevos cultivos transformó la agricultura de subsistencia en una nueva actividad económica global destinada a la exportación,[1] incluyendo a Europa, donde la agricultura se restringía en mayor medida al trigo. A través de España se introdujeron muchos procesos agrícolas y nuevos productos, que más tarde los españoles llevarían al Nuevo Mundo (caña de azúcar, arroz, cítricos, albaricoques, algodón, melocotón, berenjena, azafrán, etc. Otros antes conocidos se expandieron (limón, almendra, higo). Los cultivos ligados a la industria textil de la seda (introducida desde Extremo Oriente), el lino y el esparto (propia de zonas áridas) se expandieron.

Críticas al concepto[editar]

Sobre los cultivos[editar]

Un reciente estudio de Michael Decker (2009) desafía el concepto de "revolución" como aplicable a la agricultura islámica medieval.[15] Aceptando la importante contribución de las prácticas agrícolas del mundo islámico a la agricultura mundial, argumenta no obstante que "la introducción islámica de técnicas agronómicas y materiales no fue tan amplia, consistente ni profundamente aplicada como el término revolución verde propone."[16] Entre los dieciocho cultivos que Watson propone como introducidos durante el periodo islámico,[17] Decker demuesta que tal cosa no puede sostenerse para los cuatro más importantes,[15] como son el trigo duro, el arroz, el sorgo y el algodón.[18] Aporta pruebas documentales, escritas y arqueológicas, que demuestran cómo esos cultivos eran ampliamente cultivados y consumidos en los imperios romano y sasánida, donde habían constituido una parte integral de la dieta popular antes de la invasión árabe.[19] El arroz y el algodón desempeñaron un papel tan importante en la vida económica del imperio sasánida como lo hicieron en el califato abbasí.[20] La producción de algodón, que ya tenía importancia económica en el Egipto romano y en Persia, se mantuvo poco desarrollado en el Egipto musulmán, quedando restringido a la Persia musulmana.[21]

Sobre las técnicas de irrigación[editar]

Según Decker, los sistemas de irrigación de la Mesopotamia abbasí parece que se limitaron a la renovación y expansión de sistemas preexistentes, de época sasánida; y lo mismo puede decirse de los de al-Ándalus con relación a los de la Hispania romana.[22]

Decker señala que las recientes investigaciones sobre el avanzado estado de la tecnología hidráulica greco-romana "refutan importantes partes de la tesis de Watson", principalmente las de Örjan Wikander, John Peter Olseon y M. J. T. Lewis.[22] Estos muestran que las principales técnicas de elevación de agua, de crítica importancia para la irrigación de terrenos a mayor altura, y con ello para la expansión agrícola, ya se aplicaban extensamente siglos y hasta milenios antes de la era islámica por los agricultores de la Antigüedad. Estas técnicas incluyen la cuerda y el cubo,[23] la polea,[23] el cerd (el sistema de cuerda y cubo, impulsado por tracción animal),[24] y el shaduf,[25] todos ellos ya conocidos con anterioridad a la época helenística.

La segunda oleada de innovaciones fue impulsada por los ingenieros griegos que introdujeron el resto de dispositivos preindustriales de elevación de agua; en particular los que investigaron el movimiento de la rueda y la acción de bombeo. Los inventos griegos incluyen la rueda hidráulica con cuerpo compartimentado y llanta,[26] el tornillo de Arquímedes,[27] la cadena de cubos o de cántaros,[28] la bomba de cadena,[29] la sakia,[30] las bombas de fuerza (force pump)[31] y la noria.[32]

Los molinos de agua de la antigüedad tardía proporcionaron el modelo que los conquistadores árabes utilizaron en su uso extensivo de rueda hidráulica vertical, tanto la que se mueve por el impulso de la corriente sobre su parte inferior (undershot wheel),[33] como sobre su parte superior (overshot wheel),[34] o intermedia (breastshot wheel),[35] así como molinos de turbina hidráulica.[36] Los ingenieros árabes tomaron de sus predecesores griegos y romanos el concepto de conversión del movimiento rotatorio en movimiento recíproco mediante el uso de martillo pilón[37] y mecanismos de manivelas y bielas como la serrería de Hierápolis.[38] Decker concluye que las técnicas islámicas no constituyeron una ruptura fundamental con el pasado, sino que significaron una evolución de las greco-romanas y persas que los agricultores musulmanes heredaron:[39]

E. Ashtor argumenta que, contrariamente a lo sostenido por la tesis de Watson, la producción agrícola disminuyó en ciertas áreas bajo dominio islámico en la Edad Media, incluyendo zonas de Mesopotamia y Egipto, basándose en registros de impuestos que se recaudaban por superficie cultivada.[40]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Artículos existentes en la Wikipedia en inglés:

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. a b c d e Andrew M. Watson (1974), "The Arab Agricultural Revolution and Its Diffusion, 700–1100", The Journal of Economic History 34 (1), pp. 8–35.
  2. A. M. Watson (1981), "A Medieval Green Revolution: New Crops and Farming Techniques in the Early Islamic World", in The Islamic Middle East, 700-1900: Studies in Economic and Social History
  3. Thomas F. Glick (1977), "Noria Pots in Spain", Technology and Culture 18 (4), pp. 644–50.
  4. Zohor Idrisi (2005), The Muslim Agricultural Revolution and its influence on Europe, FSTC
  5. Burke, Edmund. University of Hawaii Press, ed. Islam at the Center: Technological Complexes and the Roots of Modernity. 
  6. The Globalisation of Crops, FSTC
  7. Andrew M. Watson (1983), Agricultural Innovation in the Early Islamic World, Cambridge University Press, ISBN 0-521-24711-X.
  8. a b John M. Hobson (2004), The Eastern Origins of Western Civilisation, p. 29-30, Cambridge University Press, ISBN 0-521-54724-5.
  9. Subhi Y. Labib (1969), "Capitalism in Medieval Islam", The Journal of Economic History 29 (1), p. 79-96.
  10. S. A. H. Ahsani (July 1984). "Muslims in Latin America: a survey", Journal of Muslim Minority Affairs 5 (2), p. 454-463.
  11. Jairus Banaji (2007), "Islam, the Mediterranean and the rise of capitalism", Journal Historical Materialism 15 (1), pp. 47–74, Brill Publishers.
  12. a b Al-Hassani, Woodcock and Saoud (2007), Muslim heritage in Our World, FSTC publishing, 2nd Edition, pp. 102–23.
  13. Edmund Burke (June 2009), «Islam at the Center: Technological Complexes and the Roots of Modernity», Journal of World History (University of Hawaii Press) 20 (2): 165-186, doi:10.1353/jwh.0.0045 
  14. Perry Anderson Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo. Siglo XXI. Rodney Hilton La transición del feudalismo al capitalismo.
  15. a b Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (191): "Nothing has been written, however that attacks the central pillar of Watson's thesis, namely the "basket" of plants that is inextricably linked to all other elements of his analysis. This work will therefore assess the place and importance of four crops of the "Islamic Agricultural Revolution" for which there is considerable pre-Islamic evidence in the Mediterranean world."
  16. Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (191)
  17. Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (187-8): "In support of his thesis, Watson charted the advance of seventeen food crops and one fiber crop that became important over a large area of the Mediterranean world during the first four centuries of Islamic rule (roughly the seventh through eleventh centuries C.E.).
  18. Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (190f., 203ff.)
  19. Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (192-201)
  20. Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (204f.): "In fact, among the evidence from the Abbasid period (eighth through thirteenth centuries C.E.), the peak of classical Islamic civilizations, barley and wheat dominated the diet, as they had for millennia previously. Rice maintained a similar place in Iraq at the height of the "Green Revolution" as it had under the Sasanians: wheat and barley only are mentioned as taxed crops (and therefore clear staples) in the tax list of Qudāma ibn Ja'far of the tenth century C.E."
  21. Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (205): "In the Roman world, cotton cropping and use in cloth making appears to have been relatively modest and confined to Egypt."
  22. a b Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (190)
  23. a b Oleson, 2000, pp. 220-222
  24. Oleson, 2000, pp. 222-225
  25. Oleson, 2000, pp. 225-229
  26. Oleson, 2000, pp. 229-241
  27. Oleson, 2000, pp. 242-251
  28. Oleson, 2000, pp. 251-263
  29. Oleson, 2000, pp. 263-267
  30. Oleson, 2000, pp. 267-272
  31. Oleson, 2000, pp. 272-285
  32. Oleson, 2000, pp. 235
  33. Wikander, 2000, pp. 373f.; Donners, Waelkens y Deckers, 2002, p. 12
  34. Wikander, 2000, p. 375; Donners, Waelkens y Deckers, 2002, p. 13
  35. Wikander, 2000, p. 375
  36. Wilson, 1995, pp. 507f.; Wikander, 2000, p. 377; Donners, Waelkens y Deckers, 2002, p. 13
  37. Wikander, 1985, p. 158; Wikander, 2000, p. 403; Wilson, 2002, p. 16
  38. Ritti, Grewe y Kessener, 2007, p. 161
  39. Michael Decker: "Plants and Progress: Rethinking the Islamic Agricultural Revolution", Journal of World History, Vol. 20, No. 2 (2009), pp. 187-206 (206)

    For decades, in large part based on Watson’s provocative work, scholars have uncritically pointed to the Islamic Green Revolution as one of the major gifts the Islamic world bequeathed to Europe and thence to much of the world. The contributions of the medieval Islamic agriculturists are certainly impressive. But a growing body of evidence for pre-Islamic diffusion of key agrarian techniques, tools, and crops challenges the basic assumption of rapid and deep changes in Muslim agricultural practice. Rather, it appears that the pre- and post-Islamic Middle East and Mediterranean landscape were far more similar to one another than is often recognized. Islamic farming structures were built atop earlier Roman and Persian landscapes: these were usurped rather than swept away.

  40. E. Ashtor: "A Social and Economic History of the Near East in the Middle Ages", Berkeley: University of California Press, 1976, pp. 58-63