Pluma estilográfica

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Pluma estilográfica.

Una pluma estilográfica (también llamada estilográfica, estilógrafo o pluma fuente) es un instrumento de dibujo técnico y escritura, que contiene un depósito de tinta líquida compuesta principalmente de agua. La tinta se queda en este depósito gracias a la presión atmosférica hasta que es utilizada.

La tinta alimenta al plumín, la pieza metálica final, a través de un canal por la combinación de la gravedad y la capilaridad. Para rellenar el depósito hay varios métodos, incluyendo reemplazar el depósito por otro, rellenarlo con un cuentagotas o succionar la tinta desde un tintero.

Historia de la pluma[editar]

Tiene su arcaico precedente en el antiguo Egipto. El primer registro histórico sobre una pluma con depósito de tinta es del siglo X. Se desconocen los detalles sobre su factura o su funcionamiento y no nos han llegado ejemplares de la misma. [...] El progreso en el desarrollo de una pluma fiable fue lento hasta mediados del siglo XIX, debido a un entendimiento imperfecto del papel que tenía la presión del aire en la pluma y del uso de tintas altamente corrosivas con muchos sedimentos.

El Estado francés concedió una patente al inventor rumano Petrache Poenaru, estudiante en París, por el invento de la primera pluma estilográfica o pluma fuente con cartucho de tinta reemplazable, en Mayo de 1827. A comienzos de la década de 1850 hubo una aceleración de patentes y de producción de estilográficas. Sólo después de la introducción de tres inventos claves, las estilográficas se convirtieron en un instrumento popular para la escritura. Estas invenciones fueron el plumín de oro con punta de iridio, la goma vulcanizada, y el libre flujo de la tinta.

Las primeras estilográficas que incluyeron estos ingredientes claves aparecieron a mediados del siglo XIX. En los años 1870, Duncan MacKinnon, un canadiense que vivía en Nueva York, y Alonzo T. Cross de Providence (Rhode Island) crearon plumas estilográficas con un plumín hueco y un alambre como válvula. Las plumas estilográficas eran muy usadas para el diseño técnico, hasta que se empezó a producir en masa en los años 1880.

Los productores dominantes en Estados Unidos en este periodo eran Waterman, Plumingo, Wirt, en Nueva York y Bloomsburg (Pensilvania) respectivamente. Waterman pronto sobrepasó a Wirt, junto con muchas compañías que se originaban para rellenar el recién creado mercado de la pluma estilográfica, y se mantuvo como líder de mercado hasta los años 1920.

En ese momento las plumas se recargaban desatornillando una parte del depósito hueco y añadiendo la tinta con un cuentagotas. Este era un sistema lento y ensuciaba mucho. Además, las estilográficas tendían a derramar tinta dentro de los capuchones y en la juntura por donde se abría el depósito para rellenarlo.

Cuando los problemas de los materiales habían sidos superados y el flujo de tinta mientras se escribía se había arreglado, los siguientes problemas fueron solucionar el método de rellenar y los derrames, pasando del sistema de relleno por cuentagotas al de depósito flexible que absorbía la tinta del tintero.

Uno de los sistemas de llenado más exitoso fue el de depósito flexible Crescent en 1897 por Conklin, seguido por el de ranura lateral de Waterman. Fue en 1912 cuando Walter A. Sheaffer introdujo el sistema de palanca, paralelamente junto con el sistema de botón de Parker.

Mientras tanto, los inventores dirigían su atención al problema de los escapes. Algunas de las primeras soluciones vinieron en forma de una pluma de "seguridad" con un plumín retráctil que permitía que el depósito de tinta fuera tapado como una botella. Uno de los éxitos en esto fue el de Brown de la Caw's Pen and Ink Co. y de Morris W. Moore de Boston. En 1907 Waterman comenzó a comercializar la pluma de seguridad llegando a ser rápidamente la pluma más distribuida de ese tipo.

Para las estilográficas sin plumín retráctil el uso de capuchones de rosca que sellaba la pluma solucionó con eficacia el problema de los derrames. Estas plumas también eran comercializadas como plumas de seguridad como la Parker Jack Knife Safety y la Swan Safety Screw-Cap.

Plumas estilográficas Parker de los años 20.

En Europa, el alemán Günther Wagner Ruperstinky introdujo la pluma Pelikan en 1929, basada en patentes adquiridas de plumas estilográficas de tinta sólida de la factoría de Slavoljub Eduard Penkala en Croacia. Las siguientes décadas trajeron más avances tecnológicos, como la sustitución de la goma por el celuloide, lo que permitía crear plumas con un rango de color y diseño más amplio.

Durante los años 1940 y 1950, las lapiceras aún conservaban su dominio. Los primeros bolígrafos eran caros, con tendencia a los derrames y una irregular fluidez de la tinta. En ese periodo aparecieron modelos clásicos como la Parker 51, la Sheaffer Triumph y la Eversharp Skyline.

En los años 1960, gracias a las mejoras producidas, los bolígrafos comenzaron a dominar el mercado de la escritura. Sin embargo, las plumas de cartuchos recargables eran aún comunes en países como Alemania o Francia. Otras empresas, como Montblanc, se dirigían a un mercado más selecto, creando plumas como objetos de lujo más que para la escritura diaria.

En la actualidad, las tendencias se centran en plumas estilográficas desechables de vivos colores, con precios asequibles y con el sistema de cartuchos de plástico como método de relleno.

Utilización de la estilográfica[editar]

Pluma Sheaffer

Junto con la producción en masa del lápiz y la introducción del papel, la pluma estilográfica ha sido responsable de una trasformación importante en la escritura y los trabajos manuscritos durante el siglo XIX. Fue el precursor de la oficina moderna, que llegaría a finales del siglo XIX y principios del XX, con la introducción de la máquina de escribir y las primeras copiadoras.

La estilográfica, y en menor medida el lápiz, reemplazaron el uso relativamente complicado del palillero, un tipo de pluma sin depósito de tinta que necesitaba ser mojado en el tintero, que se utilizaba para la escritura.

Las plumas estilográficas son consideradas por muchos escritores como las mejores herramientas para escribir o dibujar con tinta sobre papel. Sin embargo, son más caras generalmente, más difíciles de mantener y más frágiles que los bolígrafos. Además, no se pueden utilizar con tintas basadas en aceites o sólidas.

Se suele decir que las estilográficas requieren menos presión manual al escribir que los bolígrafos. Esto permite sesiones de escritura de mayor duración y más cómodas, por lo tanto de menor fatiga física. Además, las tintas disponen un surtido de colores mayor que las que existen para los bolígrafos, proporcionando una amplia elección del color a usar.

En el campo de la historieta, la pluma ha sido también uno de los materiales de trabajo más importantes, caracterizándose por su línea precisa frente a la "frescura y movimiento que tiene el trazo de pincel".[1] La yuxtaposición regular de líneas más o menos cercanas permite crear la ilusión de tono.[2]

El plumín[editar]

Plumín "Iridium Point Germany".

El plumín, también denominado pluma, de una pluma estilográfica está hecho generalmente de acero inoxidable u oro. Los de oro están bañados en una aleación que suele ser de un metal del grupo del platino. Este material a menudo se denomina iridio, aunque raramente se utiliza este metal en las aleaciones. El plumín de acero tiene una cobertura más resistente, pues el punto del plumín se desgasta más rápidamente por la abrasión del papel.

En el centro de plumín existe un pequeño agujero, denominado respiradero, que permite el intercambio de aire por tinta en el depósito. El plumín acaba en un punto donde la tinta es transferida al papel. Las plumas anchas de caligrafía pueden tener varias hendiduras para ayudar a distribuir la tinta por todo el borde.

El plumín suele terminar en un punto redondo de varios tamaños (fino, medio, ancho), aunque también existen otras formas, como oblicuo, oblicuo reverso, itálico, etc. Aunque el ancho de la escritura depende de muchos factores (tipo de papel, presión, densidad de la tinta...) puede ser referente una relación como la que sigue:

  • EF - 0,6 mm - Extrafino
  • F - 0,8 mm - Fino
  • M - 1,0 mm - Medio
  • B - 1,2 mm - Grueso


Las estilográficas de la primera mitad del siglo XX solían tener un plumín flexible, que satisfacía los estilos caligráficos de la época. A partir de los años 1940, las preferencias cambiaron hacia plumas más duras que permitían soportar la presión al escribir en papeles de carbón para realizar duplicados.

Como señala Enrique Lipszyc, con ella el historietista puede lograr un trazo fino y delicado, que permite hermosos efectos decorativos. Tiene la desventaja de no permitir movimientos rápidos de trazo y hay que conducirla muy suave y lentamente.[3]

Mecanismos de llenado[editar]

Las primeras plumas estilográficas se llenaban con cuentagotas: la pluma era esencialmente un depósito vacío que sería llenado con el cuentagotas. El proceso era relativamente torpe y sucio.

Después de los rellenadores por cuentagotas vino la primera generación de relleno por vacío, que usaban un depósito de goma para guardar la tinta. Por distintos mecanismos, el depósito era comprimido y luego se liberaba para absorber la tinta desde un tintero.

El sistema Crescent de Conklin fue uno de los primeros sistemas de autorrellenado exitosos. Posteriormente aparecieron los sistemas de llenado snorkel y el touchdown de Sheaffer. Con la introducción del cartucho de tinta por Waterman-Jif estos sistemas cayeron en desuso. Actualmente la mayoría de las estilográficas usan cartuchos o el sistema de llenado de pistón, aunque las primeras se pueden convertir en una de pistón con un convertidor.

El sistema de pistón fue creado por Pelikan en 1929, con una idea simple: el pistón era accionado bajando y expulsando el aire, y al subir absorbería la tinta.

Cartuchos[editar]

La mayoría de las marcas de plumas estilográficas europeas y algunas otras de los demás continentes usan los llamados cartuchos internacionales (o cartuchos europeos, estándares o universales), en tamaños corto o largo, o ambos. Estos cartuchos intercambiables son de plástico y cerrados, que al insertarlos en la pluma rompe un pequeño sello por donde saldrá la tinta.

El cartucho corto mide 38 milímetros y tiene una capacidad de 0,75 mililitros. El largo mide 72 milímetros con una capacidad de 1,45 mililitros. Estos son datos aproximados ya que aunque se llaman cartuchos estándar, no están realmente estandarizados, aunque los fabricantes suelen cumplir las mismas dimensiones.

Algunas estilográficas cortas sólo admiten los cartuchos cortos. En las estilográficas largas generalmente es posible usar un cartucho corto y tener otro de reserva en el propio cuerpo de la pluma, colocándose invertido detrás del que se está usando.

Los cartuchos pueden ser también fácilmente rellenados tomando tinta de un tintero mediante el uso de una jeringa con aguja hipodérmica, ampliando de esta manera las opciones de tinta a utilizar y reduciendo los costos de escritura.

Compañías de plumas estilográficas[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Lipszyc, Enrique en el primer capítulo de Técnica de la historieta (Buenos Aires, 1967), pp. 13 a 20.
  2. Lipszyc, Enrique en el primer capítulo de Técnica de la historieta (Buenos Aires, 1967), p. 23.
  3. Lipszyc, Enrique en el primer capítulo de Técnica de la historieta (Buenos Aires, 1967), p. 12.

Enlaces externos[editar]