Cirujano
Un cirujano (del griego χειρουργική, quirós=mano, trabajar con la manos) es todo aquel médico que sea capaz de prevenir, diagnosticar y curar enfermedades ejerciendo la cirugía. En términos fijos, en la mayor parte de los países latinoamericanos es el título que se le otorga a una persona egresada de la licenciatura en medicina antes de que realice cualquier especialización. En los siglos XVI y XVII se decía zurujano.
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Historia[editar]
En el medioevo, la medicina era practicada por diversos personajes, uno de quienes era el barbero-zurujano. Éste brindaba asistencia médica a los soldados heridos. El barbero-zurujano era, efectivamente, un barbero, pero además ofrecía su asistencia principalmente en las amputaciones.
Existen dos obras que, si bien son novelas históricas, ilustran el desarrollo del la cirugía y anestesiología en su primeros tiempos (siglo diecinueve y principios del XX), llamadas El Triunfo de la Cirugía y El Siglo de la Cirugía, de Jürgen Thorwald.
Antes del descubrimiento de la anestesia y la asepsia, la cirugía era un procedimiento traumático y de último recurso, con una tasa de muerte altísima y reservado casi exclusivamente a los procedimientos de amputación. Con el descubrimiento de éstas, a finales del siglo XIX, la cirugía se convirtió en un complicado conocimiento que exigió la calificación profesional en Medicina.
El cirujano en los tiempos de Cervantes[editar]
En los tiempos de Cervantes, en el siglo XVI, cuando su padre, don Rodrigo de Cervantes, (cirujano), se trasladó a Valladolid para "probar fortuna lejos de la murmuración", el oficio de cirujano estaba claramente diferenciado según los estudios realizados. Había cirujanos de academia y cirujanos de cuota.
Los cirujanos de cuota eran numerosos por lo que los procuradores en Cortes se pusieron de acuerdo para lanzar una pragmática sobre la orden que se ha de tener en el examen de Médicos, Cirujanos y Boticarios porque está el reino lleno de personas que curan, faltas de letras y de experiencia, en notable perjuicio y daño de sus súbditos y naturales. La competencia era dura y el trabajo estaba demasiado repartido, de manera que este tipo de cirujanos a duras penas si ganaban lo justo para comer. Tenían además que pagar 4 escudos de oro como derecho por ejercer la cirugía. Su sabiduría procedía de la "escuela de la vida".
Solían tomar a su servicio un criado que se ocupaba de acompañarles en las visitas a los enfermos y llevarles la bolsa de cuero con el instrumental. En esa compañía el cirujano hacía sus rondas de las igualas, siempre a pie porque el uso de caballería les estaba prohibido y reservado para los cirujanos de carrera. Podían bizmar, es decir aplicar bizmas, una especie de cataplasma; emplastar o poner emplastos, que eran unos medicamentos glutinosos que se extendían sobre una tela y se aplicaban al cuerpo; y también podían hacer cirugía menor.
Los cirujanos de academia habían pasado por la Universidad o por los Estudios Generales y habían alcanzado el grado de licenciado en medicina. Tenían derecho a usar el transporte equino. En la obra "El coloquio de los perros", Cervantes hace una dura reflexión sobre la gran abundancia de estudiantes de Medicina en la Universidad. En el año 1604 hay un total de 50.000 estudiantes y 2.000 son en Medicina.
El siglo XIX[editar]
Escribía Moratín desde Colonia que, como en España, cirujano y barbero eran un mismo oficio. Richard Ford lo confirmaría años después en sus viajes por España hacia 1830. En villas y pueblos españoles existían los partidos de médico y cirujano, siendo la dotación económica del primero sustancialmente mayor. En ocasiones se buscaba un médico-cirujano que cobraba algo más que el médico. Los emolumentos podían ser en dinero, fanegas de trigo, servicios, exención de cargas municipales, casa u otras. Los cirujanos además solían cobrar aparte los partos, "las barbas de los que se afeitaban en sus casas" y los "golpes de mano airada", exigiéndoseles en ocasiones que tuvieran algún mancebo para la barba o el sangrado, que también llevaban a cabo.
Formación[editar]
Actualmente el cirujano debe tener el título de doctor en Medicina y haber realizado por lo menos una especialización en cirugía general (entre 4 y 5 años además de la formación básica en medicina). Existe la posibilidad de que luego realice sub-especializaciones tales como:
- Cirugía plástica: Reconstructiva y Estética.
- Cirugía oral y maxilofacial
- Cirugía ocular
- Cirugía gastrointestinal
- Cirugía de mamas
- Cirugía oncológica
- Cirugía de cabeza y cuello
- Cirugía cardíaca
- Cirugía torácica
- Cirugía vascular periférica
- Neurocirugía
- Cirugía ortopédica y traumatología
- Urología
- Cirugía de transplantes
- Cirugía pediátrica
- Cirugía endócrina
Cirujanos notables[editar]
- Christiaan Barnard - cirugía cardiovascular, primer trasplante de corazón.
- Rene Favaloro - cirugía cardiovascular, primer by-bass aorto-coronario.
- Sir Victor Horsley - neurocirugía.
- Lars Leksell - neurocirugía, inventor de la radiocirugía.
- Joseph Lister - sepsis quirúrgica. En su honor se llaman la bacteria Listeria monocytogenes y el Listerine.
Bibliografía[editar]
- PÉREZ MOREDA, V. (1980): La crisis de mortalidad en la España interior (siglos XVI-XIX), Madrid, Siglo XXI.
- PESET ROIG, J. L. - PESET ROIG, M. (1968): “Salarios de médicos, cirujanos y médico-cirujanos rurales en España durante la primera mitad del siglo XIX”, Asclepio, XX, pp. 235-245.
- VIVAS PÉREZ, M.A. (2012): «Del Jarama al Tajo: Vacantes de boticarios, cirujanos, médicos y maestros en la Gaceta de Madrid, 1800-1850», Anales Complutenses, XXIV, pp. 275-303.