Arquitectura de Italia

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La catedral de Santa Maria del Fiore en Florencia, que posee la mayor cúpula de ladrillo del mundo[1] [2] y es considerada como una de loas obras maestras de la arquitectura italiana.

La arquitectura de Italia, a menudo llamada arquitectura italiana, se refiera a todas las formas de este arte en Italia. Italia posee muchos y muy diversos estilos arquitectónicos, que no pueden ser clasificados de forma simple por periodo, sino que también tienen que ser clasificados por región, debido a la división de Italia en diversas ciudades estado y territorios hasta 1861. Así, se han creado una serie de diseños arquitectónicos distintos y eclécticos. Italia es conocida por sus enormes avances técnicos en arquitectura,[3] como lo fueron la construcción de arcos, cúpulas y estructuras similares durante el Imperio romano, la creación del Renacimiento arquitectónico a finales del siglo XIV, siendo el país de origen del Palladianismo, un estilo constructivo que inspiró movimientos como la arquitectura neoclásica e influenció el diseño de las casas de campo de ricoshombres en el Reino Unido, Australia y Estados Unidos en los siglos XVII hasta principios del XX. Varios de los mejores trabajos de la arquitectura occidental, como el Coliseo, la Catedral de Milán, la Catedral de Florencia y muchos de los edificios de Venecia están en Italia. Se ha estimado que Italia posee un total de 100.000 monumentos de todos los tipos (museos, palacios, estatuas, iglesias, galerías de arte, villas, fuentes, casas históricas y restos arqueológicos).[4]

La arquitectura de Italia también ha tenido una profunda influencia en la arquitectura mundial. La expresión «arquitectura italianizante» o «a la italiana», popular en Europa desde el siglo XIV hasta mediados del XX, era empleada para describir arquitectura extranjera que se hacía siguiendo los gustos y estilos italianos.

Antigua Grecia y los etruscos[editar]

Restos arqueológicos de Agrigento, en Sicilia.

Teniendo en cuenta los restos de la arquitecta prehistórica, los primeros en comenzar el diseño de edificios fueron los antiguos griegos y los etruscos. En la Italia septentrional y central, fueron los etruscos quienes dominaron la arquitectura. Los edificios etruscos estaban realizados con ladrillo y madera, por lo que se han conservado pocos ejemplos de su arquitectura,[5] con la excepción de unos pocos en Volterra, en la Toscana. La arquitectura etrusca influenció fuertemente a la romanas, ambos construyendo templos, foros, calles públicas y acueductos. Los pesados pilares y porches creados por los etruscos y las puertas de sus ciudades también tuvieron una influencia en la arquitectura romana posterior.[5]

En el sur de Italia, comenzando en el siglo VIII a.C., colonos griegos crearon lo que se llamaría la Magna Grecia, donde se construían los edificios siguiendo un estilo propio. Los griegos construían casas más grandes, mejores y tecnológicamente más avanzadas que las personas de las edades de Bronce y de Hierro, y también tuvieron una importante influencia sobre la arquitectura romana.[5] Los templos griegos destacan por haber sido construidos en piedra, con columnas de mármol. Hacia el siglo IV a.C., durante el Período helenístico, se puso de moda la construcción de teatros, que eran semicirculares y tenían un auditorio y un escenario. Se solían construir en laderas, aprovechando la pendiente, al contrario que los romanos, que podían construirlos en llano. Los restos de arquitectura griega se concentran en las regiones de Calabria, Apulia y Sicilia, siendo el más espectacular el de Agrigento, en Sicilia, que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Antigua Roma[editar]

El Coliseo de Roma.

La arquitectura de la Antigua Roma adoptó el aspecto de la arquitectura griega hacia el siglo II a.C., creando un nuevo estilo arquitectónico. Ambos estilos a menudo se consideran juntos como el núcleo de la arquitectura clásica. Los romanos también adoptaron de los griegos otros aspectos relacionados con la arquitectura; por ejemplo, en la introducción y el uso del triclinio en las villas romanas como el lugar y la forma de comer. Los romanos también adoptaron elementos de la civilización etrusca vecina, de los que tomaron elementos esenciales de su arquitectura como las obras hidráulicas y la construcción de arcos.

La riqueza y la densidad de población, entre otros elementos, obligaron a buscar soluciones arquitectónicas propias en las ciudades romanas. El uso de la cúpula y los arcos, junto con el conocimiento de los materiales de construcción, permitieron un éxito sin precedentes en la edificación de impresionantes estructuras públicas. Los ejemplos incluyen los acueductos, las Termas de Diocleciano, las Termas de Caracalla, las basílicas y, quizás su obra más famosa, el Coliseo. Estas obras eran reproducidas a escala menor en las ciudades más importantes del Imperio. Algunas de las estructuras que han sobrevivido están casi intactas, como las murallas de Lugo en la Hispania Tarraconensis.

Arquitectura paleocristiana y bizantina[editar]

Mosaicos bizantinos del interior de la Catedral de Monreale, Sicilia.

Italia se vio muy pronto afectada por la nueva religión cristiana, convirtiéndose Roma en la sede del papa. El arte y la arquitectura paleocristiana también estaba ampliamente inspirada en la pagana de los romanos; estatuas, mosaicos y pinturas decoraban sus iglesias. El concepto cristiano de la «basílica» se inventó en Roma: edificios largos y rectangulares, casi de estilo romano antiguo, a menudo con ricos mosaicos y decoraciones adornando el interior, siendo la mejor conservada la Basílica de Santa Sabina de Roma. Frescos paleocristianos tardíos todavía pueden ser vistos en algunas de las numerosas catacumbas de Roma.[6]

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476, el Imperio bizantino se convirtió en el área más avanzada en muchos aspectos de las artes y las ciencias, entre las que también se contaba la arquitectura.[6] Los bizantinos también dejaron sus huellas en Italia, construyendo diversos edificios, palacios e iglesias en su estilo característico, siguiendo los principios de la arquitectura romana, pero dándole un aire oriental. La arquitectura bizantina es conocida por sus cúpulas rebajadas y el amplio uso de mosaicos dorados e iconos, en lugar de estatuas.[6] Los principales ejemplos de arquitectura bizantina en Italia se encuentran en Sicilia, donde se pueden ver por ejemplo las catedrales de Cefalu, Palermo o Monreale, aunque el ejemplo más conocido se encuentra en el norte, la Basílica de San Marcos en Venecia.

Arquitectura románica[editar]

La catedral de Pisa en la Piazza dei Miracoli, con el baptisterio a la izquierda y la Torre de Pisa a la derecha.

La arquitectura románica se extendió aproximadamente del año 800 al 1100. El nombre de este tipo de arquitectura se llama «Roma»nico por su uso del arco de medio punto, típico de la arquitectura romana. Fue uno de los periodos más fructíferos y creativos de la arquitectura italiana, con varias obras maestras, como la Torre inclinada de Pisa en la Piazza dei Miracoli, y la Basílica de San Ambrosio en Milán.[7]

La arquitectura románica es muy diversa en Italia, tanto en estilo como en construcción. Posiblemente la forma más «artística» sea la toscana, principalmente la arquitectura románica de Florencia y Pisa, aunque la de Sicilia, con influencias normandas, también debe ser tomada en consideración. El románico lombardo, era más avanzado en sus estructuras arquitectónicas que el toscano, pero menos artístico.

La arquitectura románica dejó de emplear las techumbres de madera y experimentó con el uso de bóvedas de cañón. La gran innovación del románico italiano fue la aparición de la bóveda de arista, que no se había usado anteriormente en la arquitectura occidental.[7] El peso de los edificios se transmitía hacia el exterior y se solía recoger en contrafuertes para soportar el peso de la techumbre. Las paredes, que también soportaban parte del peso del techo, tenían gruesos muros con ventanas pequeñas, por lo que los interiores de las iglesias románicas en Italia son bastante más banales y aburridos que las paleocristianas y bizantinas; solían consistir en paredes de mármol o piedra, con poca decoración, al contrario que los ricos interiores tapizados de mosaicos de las iglesias bizantinas.

Arquitectura gótica[editar]

La arquitectura gótica apareció en Italia en el siglo XII, importada principalmente por los mojes benedictinos y cistercienses desde Borgoña, al igual que en el resto de Europa. El gótico italiano siempre mantuvo su peculiaridad característica, que diferenció su evolución del gótico francés y de los demás países europeos. En particular, la atrevidas soluciones e innovaciones técnicas de la arquitectura de las catedrales góticas francesas nunca se introdujeron: los arquitectos italianos prefirieron mantener la tradición de la construcción establecida en épocas anteriores. Estéticamente, en Italia, el desarrollo vertical es muy poco importante.

Las diferentes época de desarrollo del gótico italiano se pueden dividir en:

Arquitectura renacentista y manierista[editar]

Fachada renacentista de la Basílica de San Pedro en Roma.

La Italia del siglo XV, y particularmente la ciudad de Florencia, son la cuna del Renacimiento. El nuevo estilo arquitectónico renacentista comenzó sus pasos en Florencia, al contrario que el Gótico, el Renacimiento no surgió de una lenta evolución del estilo anterior, el Románico en el caso del Gótico, sino que surgió de un esfuerzo consciente de un grupo particular de arquitectos que buscaban revivir el orden de una «Edad de oro». El interés del estudio de la arquitectura de la Antigüedad coincidió con un surgir general del estudio.

Italia nunca había aceptado completamente la arquitectura gótica. A excepción de la Catedral de Milán, construida en gran parte por alemanes, pocas iglesias italianas muestran un énfasis en la verticalidad, las agujas abigarradas, la tracería ornamental y las complejas bóvedas nervadas que caracterizan el Gótico internacional. Los arquitectos italianos preferían formas que estaban claramente definidas y elementos estructurales que expresaban su función.[8] Muchos edificios del románico toscano muestran estas características, como el Baptisterio de Florencia o la Catedral de Pisa.

La iglesia renacentista de San Biagio en Montepulciano.

La presencia de restos arqueológicos de la Antigüedad, especialmente en Roma, mostrando el estilo clásico, sirvieron de inspiración a los artistas, en una época en la que la filosofía también giraba su mirada hacia los autores clásicos.[8]

La cúpula de la Catedral de Florencia
la Catedral de Florencia, llamada il Duomo y construida por Arnolfo di Cambio, tenía un gran agujero en el centro. El concurso para construir un tejado sobre él, lo ganó Brunelleschi, que construyó la mayor cúpula desde la época romana. Consiguió involucrara a los habitantes de la ciudad eligiendo equipos de trabajadores de las ocho partes en las que se dividía Florencia.
La iglesia de San Lorenzo de Florencia
la iglesia fue diseñada por Brunelleschi, empleando todo lo que había aprendido admirando la arquitectura de la Roma Antigua. Tiene arcos, columnas y ventanas de arco de medio punto en estilo romano. Tiene un aspecto completamente distinto de las iglesias medievales góticas con sus arcos apuntados. Sólo se terminó el interior. El exterior todavía muestra ladrillo basto y nadie sabe que aspecto se le quería dar. En el interior, Brunelleschi mostró a todo el mundo un nuevo conjunto de reglas de arquitectura.
La Iglesia de San Andrés de Mantua
basándose en los arcos de triunfo que todavía se conservaban en Roma, el arquitecto Alberti diseñó la Iglesia de San Andrés de Mantua. Empleó el mismo aspecto «alto y con arco» y «bajo y cuadrado», similar al de los arcos romanos, en el interior de la iglesia. El diseño fue copiado posteriormente en numerosas ocasiones por otros arquitectos.
Vista del centro de Florecia desde el renacentista Palacio Pitti.
El Palacio Medici Riccardi
cuando se trataba de construir palacios, los ricos hombres del Renacimiento tenían necesidades distintas de los emperadores romanos, así que lo arquitectos tuvieron que aplicar las reglas para construir un nuevo tipo de palacio suntuoso. Estos palacios renacentistas tienen habitualmente tres pisos y son bastante sencillos en su exterior. El interior posee un patio rodado por una bella columnata y ventanas. Los arquitectos como Michelozzo, que trabajaba para Cosme de Médici, se inspiraban en el Coliseo de Roma, que posee tres pisos adornados de arcos.
La Basílica de San Pedro
la iglesia más famosa de Roma era la que había sido construida sobre la tumba de San Pedro. Hacia 1500, la iglesia amenazaba con derrumbarse. El papa decidió que, en lugar de reparar la vieja, se debía construir una iglesia nueva, en la que trabajarían numerosos artistas de la talla de Miguel Ángel, Rafael, Bramante, Maderna o Sangallo. Fue el primer edificio en usar columnas gigantes, llamado el «orden gigante». Posee una de las cúpulas más impresionantes del mundo, que ha sido copiada en numerosas ocasiones.
La Villa la Rotonda
esta casa de campo fue construida por Palladio en 1550. s un edificio cuadrado que tiene el mismo aspectos desde cualquiera de ellos. En el centro se eleva una cúpula. A cada lado muestra una gran pórtico, del estilo de un templo griego. El estilo es tan elegante que otros arquitectos lo emplearon posteriormente en iglesias, casas y palacios, incluyendo la Casa Blanca.

Arquitectura barroca[editar]

Roma[editar]

La arquitectura sacra barroca tuvo su origen en el paradigma italiano de la basílica con cruz inscrita y nave.

Una de las primeras estructuras que rompieron con las convenciones manieristas fue la Iglesia de Santa Susana en las Termas de Diocleciano, planificada por Carlo Maderno en 1603. El ritmo dinámico de columnas y pilastras, la masa central, los salientes y la decoración central condensada, añaden complejidad a la estructura. Existe un juego incipiente con las reglas del diseño clásico, pero aún manteniendo el rigor. El mismo énfasis en la plasticidad, la continuidad y el efecto dramático se evidencia en los trabajos de Pietro da Cortona, como se puede comprobar en las iglesias de San Luca e Santa Martina (1635) y Santa Maria della Pace (1656). Este último edificio, con alas cóncavas diseñadas para simular un escenario, se adelantan para llenar la pequeña plaza en frente. Otros conjuntos romanos de la época también están imbuidos de la teatralidad, dominando sus alrededores.

Quizás el mejor ejemplo de este tipo de solución es la trapezoidal Plaza de San Pedro, que ha sido alabada como una obra maestra del teatro barroco. La plaza está formada por dos columnatas diseñadas por Gian Lorenzo Bernini a una escala colosal sin precedentes para manipular el espacio y despertar emociones de sobrecogimiento. Pero Bernini mismo favorecía el diseño polícromo y oval de la Iglesia de San Andrés del Quirinal (1658), que, con su impresionante retablo y su elevada cúpula, es un pequeño catálogo del nuevo estilo arquitectónico. Su idea de la casa barroca está ejemplificada en el Palacio Barberini (1629) y el Palacio Chigi-Odescalchi (1664), ambos en Roma.

El principal rival de Bernini en Roma era Francesco Borromini, cuyos diseños se apartan de las composiciones regulares de la Antigüedad y el Renacimiento de forma aún más dramática. Aclamado por las generaciones posteriores como un arquitecto revolucionario, Borromini rechaza el enfoque antropomórfico del siglo XVI, eligiendo como base de sus diseños complicadas figuras geométricas (módulos). Los espacios arquitectónicos de Borromini parecen expandirse y contraerse cuando el autor lo desea, mostrando algunas afinidades con el estilo final de Miguel Ángel. Su obra maestra icónica es la Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane, que se caracteriza por un óvalo arrugado y complejos ritmos convexos y cóncavos. Una obra posterior, Sant'Ivo alla Sapienza, muestra la misma antipatía por las superficies planas y una juguetona inventiva, ejemplificada en la linterna espiral de la cúpula.

A la muerte de Bernini en 1680, Carlo Fontana se asentó como el arquitecto más influyente de Roma. Su primer estilo se puede ver en la fachada ligeramente cóncava de la Iglesia de San Marcello al Corso. El planteamiento académico de Fontana, aunque sin la brillante inventiva de sus predecesores, tuvo una enorme influencia en la arquitectura barroca, tanto a través de sus numerosos escritos, como por el número de arquitectos que formó y que diseminarían el estilo por toda Europa durante el siglo XVIII.

Italia septentrional[editar]

El interior barroco del Palazzo Litta de Milán.

En el norte de Italia, los monarcas de la Casa de Saboya fueron especialmente receptivos para nuevo estilo. Emplearon a una brillante triada de arquitectos, Guarino Guarini, Filippo Juvarra y Bernardo Vittone, para mostrar sus grandiosas ambiciones políticas y el nuevo estatus real adquirido por la dinastía.

Guarini era un monje peripatético que combinaba muchas tradiciones, incluyendo la gótica, para crear estructuras irregulares, notables por sus columnas ovales y fachadas poco convencionales. Construía sus edificios empleando los descubrimientos contemporáneos de geometría y estereotomía, elaborando el concepto de «arquitectura oblícua», que se aproximaba al estilo de Borromini en su audacia teórica y estructural. El Palacio Carignano (1679) es quizás la aplicación más flamante del estilo Barroco para el diseño de casas privadas en el siglo XVII.

En sus formas fluidas, detalles ingrávidos y airosas perspectivas, la arquitectura de Juvarra anticipó el Rococó. Aunque sus trabajos se extendieron más allá de Turín, sus diseños más interesantes fueron creados para Victor Amadeo II de Saboya. El impacto visual de la Basílica de Superga (1717) se deriva de su elevada techumbre y su situación en una colina sobre Turín. También cabe destacar su trabajo en el Pabellón de caza de Stupinigi (1729), quizás uno de los trabajos más originales del barroco final.[9] Juvarra terminó su corta pero intensa carrera en Madrid, donde trabajó en los palacios reales de La Granja y Aranjuez.

Arquitectura del Rococó y el Barroco tardío[editar]

Durante siglo XVIII la capitalidad de la arquitectura europea se transfirió de Roma a París. El Rococó italiano, que floreció en Roma a partir de la década de 1720, estuvo profundamente influenciado por las ideas de Borromini. Los principales arquitectos en Roma —Francesco de Sanctis (escalinata de la Plaza de España, 1723) y Filippo Raguzzini (Piazza Sant'Ignazio, 1727)— a penas tuvieron influencia fuera de su país nativo, al igual que los numerosos seguidores del Barroco siciliano, incluyendo a Giovanni Battista Vaccarini, Andrea Palma y Giuseppe Venanzio Marvuglia.

Entre los arquitectos que fueron profundamente influenciados por la brillantez y la diversidad de Juvarra y Guarini, quizás el más importante fuera Bernardo Vittone. Sus principales obras son una serie de iglesias Rococó, de plantas cuatrifoliadas y delicados detalles. Sus sofisticados diseños a menudo muestran múltiples bóvedas, estructuras dentro de estructuras y cúpulas dentro de cúpulas.

Durante esta época, en el Véneto se estaba realizando un acercamiento a los temas de Palladio, evidente en la Villa Pisani en Stra (1721) y en la Iglesia de San Simeone Piccolo en Venecia, terminada en 1738.

La última fase de la arquitectura barroca en Italia se puede ejemplificar en el Palacio de Caserta de Luigi Vanvitelli, conocido como el mayor edificio construido en Europa en el siglo XVIII. Deudor de modelos franceses y españoles contemporáneos, el palacio está hábilmente relacionado con el paisaje. En Nápoles y Caserta, Vanvitelli realizó un estilo académico sobrio y clásico, con igual atención a la estética y a la ingeniería, un estilo que haría una fácil transición al Neoclasicismo. De la misma época es el Real Albergo dei Poveri de Nápoles, construido poco antes por Ferdinando Fuga, cuyo tamaño refleja el del Palacio de Caserta.

Arquitectura neoclásica y del siglo XIX[editar]

Templo neoclásico de Canova en Possagno.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, Italia se vio influida por el movimiento arquitectónico Neoclásico. Todo, desde villas y palacios, pasando por jardines, hasta llegar a los interiores, todo se basaba en temas griegos y romanos,[10] con muchos edificios inspirados en «La Rotonda», la obra maestra de Andrea Palladio. Antes del descubrimiento de las ciudades perdidas de Pompeya y Herculano, los edificios se inspiraban directamente en la Roma y la Grecia clásicas, pero tras el descubrimiento tomaron las nuevas ruinas de modelo.[11]

Entre los ejemplos de arquitectura neoclásica en Italia se pueden mencionar el Arco della Pace de Luigi Cagnola,[11] el Teatro de San Carlos de Nápoles (1810),[12] San Francesco di Paolo también en Nápoles (1817), el Pedrocchi Café en Padua (1816), el Templo de Canova en Possagno (1819), el Teatro Carlo Felice en Génova (1827) y la Cisternone de Livorno (1829).[12]

A mediados del siglo XIX, Italia también ganó cierto renombre por algunas de sus estructuras vanguardistas. La Galería Víctor Manuel II en Milán, contruida en 1865, fue la primera estructura de hierro y vidrio de Italia y la galería comercial construida para tal fin más antigua del mundo. La galería influiría posteriormente en la Galleria Umberto I de Nápoles.

Arquitectura moderna[editar]

La iglesia de estilo Fascista de San Pedro y Pablo en el barrio de Esposizione Universale Roma, en Roma.

Arquitectura modernista, racionalista y fascista[editar]

La arquitectura modernista tuvo a sus principales y más originales exponentes en Giuseppe Sommaruga y Ernesto Basile. El primero, autor del Palazzo Castiglioni en Milán, y el segundo proyectó una expansión del Palazzo Montecitorio de Roma.

Sin embargo, en la década de 1920 y los años siguientes se desarrolló un nuevo lenguaje arquitectónico: el Racionalismo. Esta forma de arquitectura futurista fue introducida por Antonio Sant'Elia y luego por el Gruppo 7, formado en 1926, entre otros por Luigi Figini, Guido Frette, Sebastiano Larco, Gino Pollini, Carlo Enrico Rava, Giuseppe Terragni, Ubaldo Castagnola y Adalberto Libera. Tras la disolución del grupo, fue adoptado por arquitectos individuales, como Giuseppe Terragni (Casa del Fascio en Como), Adalberto Libera (Villa Malaparte en Capri) y Giovanni Michelucci (Estación de Florencia Santa Maria Novella).

Durante los años del Fascismo, el Racionalismo fue desbancado por el Novecento Italiano, que rechazaba los temas de la vanguardia y trataba de revivir el arte del pasado. Sus miembros más importantes en el campo de la arquitectura fueron Gio Ponti, Pietro Aschieri y Giovanni Muzio. Este movimiento inspiró a Marcello Piacentini en la creación de su «Neoclasicismo simplificado», relacionado con el redescubrimiento de la Roma imperial. Piacentini fue autor de diversas obras en muchas ciudades italianas, de las que la más importante sería la creación de la controvertida Via della Conciliazione en Roma.

Arquitectura tras la II Guerra Mundial[editar]

Algunos de los arquitectos más importantes que han trabajado en Italia entre finales del silo XX y principios del XXI son Renzo Piano, Massimiliano Fuksas y Gae Aulenti. Los trabajos de Piano incluyen el Estadio San Nicola en Bari, el Auditorium Parco della Musica en Roma, los trabajos de renovación del Puerto Viejo de Génova y la Iglesia del Padre Pío en San Giovanni Rotondo. Entre las obras más destacables de Fuksas está el Grattacielo della Regione Piemonte y el Centro Congressi Italia Nuvola en EUR, en Roma. Los trabajos italianos de Gae Aulenti incluyen las obras de renovación del Palazzo Grassi en Venecia y la Stazione Museo del Metro de Nápoles.

Otras figuras destacables, activos en la arquitectura contemporánea en Italia son el suizo Mario Botta (Museo d'arte moderna e contemporanea di Trento e Rovereto, renovación de La Scala de Milán), Zaha Hadid (MAXXI en Roma, rescacielos "Lo Storto" en Milán), Richard Meier (Chiesa di Dio Padre Misericordioso y edificio cubriendo el Ara Pacis, ambos en Roma), Norman Foster (Estación de Belfiore en Florencia), Daniel Libeskind (rescacielos "Il Curvo" en Milán) y Arata Isozaki (Palasport Olimpico en Turín, junto con Pier Paolo Maggiora y Marco Brizio; rescacielos "Il Dritto" en Milán).

Referencias[editar]

  1. «The Duomo of Florence | Tripleman» (en inglés). www.tripleman.com. Consultado el 16 de enero de 2012.
  2. «brunelleschi's dome - Brunelleschi's Dome» (en inglés). Brunelleschisdome.com. Consultado el 16 de enero de 2012.
  3. «Architecture in Italy» (en inglés). ItalyTravel.com. Consultado el 16 de enero de 2012.
  4. Eyewitness Travel (2005), p. 19
  5. a b c «Italy Architecture: The Greeks and Etruscans» (en inglés). ItalyTravel.com. Consultado el 20 de enero de 2012.
  6. a b c «Italy Architecture: Early Christian and Byzanthine» (en inglés). ItalyTravel.com. Consultado el 20 de enero de 2012.
  7. a b «Italy Architecture: Romanesque» (en inglés). ItalyTravel.com. Consultado el 22 de enero de 2012.
  8. a b Fletcher, Banister (2001). History of Architecture on the Comparative Method. Elsevier Science & Technology. ISBN 0750622679. 
  9. R. De Fusco, A thousand years of architecture in Europe, p. 443.
  10. «Italy Architecture: Neoclassicism» (en inglés). ItalyTravel.com. Consultado el 16 de febrero de 2012.
  11. a b «Neoclassical architecture and the influence of antiquity» (en inglés). cartage.org.lb. Consultado el 16 de febrero de 2012.
  12. a b «neoclassical architecture: Italy» (en inglés). The Free Dictionnary by Farlex. Consultado el 16 de febrero de 2012.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]