Ara Pacis

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Ara Pacis
Ara Pacis Rom.jpg
Ara Pacis Augustae
Altar de la Paz de Augusto
Tipo Monumento conmemorativo
Ubicación Lungotevere in Augusta - 00186 Roma
Coordenadas 41°54′23″N 12°28′32″E / 41.90639, 12.47556Coordenadas: 41°54′23″N 12°28′32″E / 41.90639, 12.47556
Autor Augusto
Arquitectos Desconocido
Construcción SPQR
Inauguración 30 de enero de 9 a.C.
Características Planta rectangular descubierta con dos puertas y un altar en su interior
Estilo Imperial Romano
Dimensiones 11,65 x 10,62 x 4,60 metros [1]
Administrador Museo dell'Ara Pacis
Horario martes a domingo
de 9:00 am a 7:00 pm
Sitio web
Vista frontal del Ara Pacis romano.
Vista trasera del Ara Pacis.
Procesión del lado sur.

Ara Pacis Augustae (castellano: Altar de la Paz Augusta) es un altar y monumento dedicado a la diosa romana Pax erigido por el senado romano para celebrar las victoriosas campañas de Augusto en Galia e Hispania y la paz por él impuesta a su regreso triunfal. Construido entre el año 13 a. C. y el año 9 a. C.,[2] su emplazamiento original era en el lado oeste de la Vía Flaminia en el Campo de Marte, donde cada año se debían sacrificar un carnero y dos bueyes. Posee una planta rectangular con unas dimensiones de 11,65 x 10,62 x 4,60 metros construidos con mármol de Carrara y no está cubierto.[1] Presenta dos puertas: una frontal para el sacerdote oficiante, precedida de una escalinata, y otra posterior para los animales a sacrificar; estas puertas estaban orientadas originalmente al este y al oeste. En su interior el centro está ocupado por el ara propiamente dicha que se asienta sobre un pedestal escalonado.

Lo más destacado es la decoración escultórica que recubre el edificio. En el interior el friso está ocupado por guirnaldas y bucraneos. En el exterior los zócalos se recubren de roleos de acanto. Los frisos exteriores tienen distinta decoración según su ubicación: flanqueando las puertas cuatro alegorías, y en los muros laterales dos procesiones.

Las alegorías están relacionadas con la mítica fundación de Roma. De los cuatro originales solo dos se han conservado casi completos; uno de éstos representa a Eneas y el otro (el mejor conservado) a la Tierra, como una mujer con dos niños, flanqueada por los genios fertilizantes del Aire sobre un cisne y del Agua sobre un monstruo marino; todo ello acompañado de frutos y animales que hacen alusión a la prosperidad proporcionada por la Paz de Augusto.

La procesión de los frisos laterales representa a Augusto, su familia, amigos, magistrados y senadores, componiendo un magnífico conjunto de retratos que, no obstante, deja entrever una fuerte influencia de las Panateneas del Partenón, si bien los personajes procesionan en dos filas con más orden y disciplina que en el templo ático. Se combinan altorrelieves con medio y bajorrelieves, que contribuyen a crear sensación de profundidad.

Nos encontramos, pues, ante una obra que combina los elementos de origen griego y helenístico (la influencia de Fidias, las alegorías y elementos decorativos helenísticos), con el realismo y la sobriedad características de la tradición romana del retrato, representando por su calidad el punto más alto jamás alcanzado en el arte de los relieves.

Tras siglos de abandono el monumento se redujo a ruinas y sus restos fueron reutilizados para cimentar del palacio de Humberto I. En 1903 se realizaron las primeras excavaciones sistemáticas, completadas entre 1937 y 1938, con la reconstrucción del edificio durante los años de Gobierno fascista en Italia.

Uno de los pilares de la política interior de Mussolini fue la recuperación del legado romano; se apropió de los símbolos imperiales como vehículo de reafirmación nacional, y asimiló la imagen de un líder fuerte y absoluto como el Emperador romano a su propia posición como jefe único de todos los italianos. Durante el período fascista por él comandado, se realizó un ingente esfuerzo de recuperación de restos arqueológicos, la mayoría de las veces con poco acierto científico.

En fecha reciente, el monumento fue recubierto por un edificio de líneas minimalistas diseñado por Richard Meier, para protegerlo de la contaminación atmosférica que sufre Roma. El nuevo conjunto incluye salas subterráneas para exposiciones temporales.

Referencias[editar]

  1. a b CHORDÁ, Frederick (2004). «El Ara Pacis Augustae». De lo visible a lo virtual. Una metodología del análisis artístico. Barcelona: Anthropos Editorial. p. 109. ISBN 84-7658-690-6. 
  2. HARTT, Frederick (1989). «El mundo antiguo». ARTE. Historia de la pintura, escultura y arquitectura. Madrid: Ediciones Akal, S.A. p. 256. ISBN 84-7600-411-7. 

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