Ramón Serrano Suñer

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Ramón Serrano Suñer
Súñer en Alemania.jpg
Fotografiado en Berlín en octubre de 1940.

Ministro de la Gobernación
(hasta diciembre de 1938 ministro del Interior)[n. 1]
31 de enero de 1938-16 de oct. de 1940

Ministro de Asuntos Exteriores
17 de oct. de 1940-3 de sept. de 1942

Diputado en Cortes
por Zaragoza (capital)
1933-1936; 1936-1939

Procurador en Cortes
1943-1967

Información personal
Nacimiento 12 de septiembre de 1901 Ver y modificar los datos en Wikidata
Cartagena, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 1 de septiembre de 2003 Ver y modificar los datos en Wikidata (101 años)
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político FET y de las JONS
Familia
Cónyuge Ramona Polo Martínez-Valdés
Educación
Alma máter Universidad Central
Información profesional
Ocupación Abogado y político
Miembro de Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones Ver y modificar los datos en Wikidata
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Ramón Serrano Suñer[n. 2] (Cartagena, 12 de septiembre de 1901-Madrid, 1 de septiembre de 2003) fue un político y abogado español, seis veces ministro de los primeros gobiernos franquistas entre 1938 y 1942, ocupando las carteras de Interior, Gobernación y Asuntos Exteriores, presidente de la Junta Política de la Falange Española Tradicionalista de las JONS (1939-1942). Fundó la ONCE (1938) así como los medios de comunicación Agencia Efe (1939) y Radio Intercontinental (1950).

Conocido popularmente como el Cuñadísimo (era cuñado de Carmen Polo, esposa de Francisco Franco), Ramón Serrano Suñer fue uno de los principales artífices del Régimen en sus primeros años, tanto en lo jurídico como en lo político. Autor principal del Fuero del Trabajo (1938) y reconocido por su germanofilia, promovió el envío de la División Azul para luchar contra la Unión Soviética, como unidad militar integrada en la Wehrmacht, tras su destacada labor diplomática durante las negociaciones con el gobierno alemán que culminaron con el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya del 23 de octubre de 1940.

Con el declive de la Alemania nazi, también decayó su buena estrella política, siendo destituido en 1942 y postergado por el Régimen.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Nacido el 12 de septiembre de 1901 en Cartagena,[2] [3] era hijo de José Serrano Lloveres y de Carmen Suñer Font de Mora. La familia paterna era originaria de Tivisa (Tarragona) y la materna de Gandesa (Tarragona). Su padre era un ingeniero de caminos destinado temporalmente en Cartagena, ciudad donde nació, como también lo estuviera en Castellón de la Plana y finalmente en Madrid, en cuya Universidad Central cursó la carrera de Derecho, licenciándose con premio extraordinario en 1923. Presidió la Asociación Profesional de Estudiantes, y en la facultad conoció a José Antonio Primo de Rivera, secretario de la misma asociación estudiantil, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera y posterior fundador de la Falange Española. Serrano era buen amigo de José Antonio (junto con Raimundo Fernández Cuesta sería su albacea) y compartía con él, desde el republicanismo inicial hasta ideas de subversión del poder establecido, que derivaron en admiración hacia la Italia fascista de Benito Mussolini.

Ganó posteriormente las oposiciones al cuerpo de abogados del Estado siendo todavía menor de edad.[n. 3] Ocupó plaza en Castellón, aunque unas semanas después pasó a Zaragoza, donde se instalaría por varios años. Conoció allí a Ramona «Zita» Polo, hermana de Carmen, esposa del general Franco, en aquella época director de la Academia General Militar. Tras unos años de noviazgo, contrajeron matrimonio el 6 de febrero de 1932. La boda tuvo lugar en Oviedo, ciudad de origen y residencia de la novia, en la iglesia San Juan el Real. Por parte del novio fueron testigos Franco y José Antonio Primo de Rivera, que se conocieron con ocasión de esta ceremonia.

Segunda República[editar]

Serrano Suñer entró oficialmente en política en 1931, presentándose a las Cortes republicanas por la circunscripción de Zaragoza para ocupar el escaño que había dejado libre Niceto Alcalá-Zamora, quien también salió elegido por Jaén y optó por representar a esta circunscripción. Su candidatura, improvisada por el sector más poderoso de la economía local, tomó el nombre de Unión de Derechas de Zaragoza, aunque finalmente no salió elegido.[4] Tras el fracaso, en los comicios de 1933 obtuvo un escaño en la misma provincia coaligado en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) junto a prestigiosos jóvenes aragoneses, como Juan Antonio Cremades y José María Sánchez Ventura.[5] [6] Aunque se inscribió en la minoría parlamentaria de la CEDA, no se convirtió en miembro formal de la formación.[7] Ello no le impidió participar en la concentración que la CEDA celebró en El Escorial en abril de 1934, donde dio un discurso durante el cual criticó duramente la «degeneración» de las democracias.[8]

Conoció bien a José María Gil-Robles, aunque no llegaron a la amistad debido a sus divergencias ideológicas y metodológicas. Paralelamente a sus trabajos parlamentarios, participó en la conspiración para derribar al Frente Popular: el 13 de marzo de 1936 promovió una reunión clandestina entre el general Franco —a punto de partir a su nuevo destino en Canarias— y José Antonio Primo de Rivera, encuentro que finalmente no tuvo éxito.[9] Aunque no se convirtió formalmente en miembro de Falange Española de las JONS, animó a los militantes de las Juventudes de Acción Popular a que se unieran en masa a la Falange en la primavera de 1936.[10]

La Guerra Civil[editar]

El estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid,[11] donde, a pesar de su condición de parlamentario, fue recluido en la Cárcel Modelo por las autoridades republicanas. Se encontraba allí cuando en agosto una turba violenta asaltó la prisión y provocó una mantanza de prisioneros; a pesar de ser un político conocido y de que fueron asesinados muchos de sus conocidos, Serrano Suñer logró librarse de la muerte.[12] [13] Allí fue testigo del fusilamiento de dos amigos suyos: los falangistas Fernando Primo de Rivera y Julio Ruiz de Alda.[14] Meses después consiguió a través de amigos[n. 4] ser trasladado bajo custodia a una clínica privada, por una presunta o real úlcera gástrica. El ministro sin cartera Manuel de Irujo habría autorizado el traslado a la clínica.[17] El 20 de enero de 1937 logró evadirse vestido de mujer y se refugió en la legación diplomática de los Países Bajos,[11] [18] desde donde, con un falso salvoconducto de militar republicano,[19] llegó hasta Alicante para reunirse tanto con su mujer como con sus hijos José y Fernando. Trasladado al consulado argentino, posteriormente embarcaría en un buque de guerra argentino —el destructor Tucumán— que le llevaría a Marsella.[19]

En noviembre de 1936, sus hermanos José y Fernando, recluidos en la cárcel de las Ventas, habían sido sacados y asesinados en las tapias del cementerio de Aravaca. Este asesinato afectó profundamente a Serrano Suñer, provocando en él un profundo resentimiento hacia el bando republicano.[20] [21] Según Hugh Thomas, la embajada francesa había rechazado conceder asilo político a sus hermanos, algo que acabaría generando en Serrano Suñer un fuerte odio hacia Francia.[14]

Desde allí cruzó Francia hasta Biarritz y pasó por la frontera de Hendaya a la zona bajo control franquista, consiguiendo llegar a Salamanca, capital provisional de los sublevados, el 20 de febrero de 1937.[22] Allí fue acogido por su cuñado, recientemente nombrado como Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos.[11] A través de la relación entre Carmen Polo y su hermana Zita, Serrano Suñer logró empezar a tener una estrecha relación con Franco.[8]

Con el apoyo clave de Carmen Polo, Serrano Suñer no tardó mucho en hacerse con el poder civil. El 19 de abril ya había redactado el Decreto de Unificación que fusionó la Falange y la Comunión Tradicionalista Carlista en el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS, uno de los pilares del llamado Movimiento Nacional.

La llegada de Serrano Suñer a Salamanca aceleró el proceso de unificación.[22]

El Decreto de Unificación provocó la revuelta de un sector de la Falange, que llegó a las armas, aunque fue finalmente reprimida. Serrano Suñer se dedicó entonces a la Ley de la Administración Central de Estado.

Serrano convenció a Franco de la necesidad de sustituir a la nueva Junta por un verdadero gobierno organizado en ministerios, negociando con su cuñado la composición del mismo, que incluía a falangistas, monárquicos alfonsinos, un carlista, militares y técnicos. Logró además que Nicolás Franco fuera apartado del gobierno y enviado de embajador a Lisboa. Entró a formar parte, pues, del primer gobierno franquista en enero de 1938, como ministro del Interior, asumiendo en diciembre del mismo año la cartera de Gobernación, resultado de la fusión de Interior y Orden Público. Entre sus cometidos se encontraba la represión interna, el control de los medios de comunicación y la propaganda, pero también la beneficencia y la reconstrucción.

Fue autor principal del Fuero del Trabajo, promulgado el 9 de marzo de 1938, que sería la primera de las Leyes Fundamentales que constituirían el Estado franquista. El fuero regía la convivencia laboral entre los españoles, inspirándose en la Carta di Lavoro italiana de 1927. También promulgó la Ley de Prensa e Imprenta (derogada por Manuel Fraga en 1966), que sometía a la censura previa a todos los medios de comunicación nacionales. Asimismo se creó aquel año el organismo «Regiones Devastadas» (2 de marzo), para la reconstrucción de las ciudades y pueblos dañados por la lucha, y la ONCE (13 de diciembre).

El cénit de su carrera[editar]

Terminada la Guerra Civil, Serrano Suñer mantuvo su puesto. Suñer consiguió rehacer los estatutos de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, otorgando la mayor parte del poder político de la organización a un cargo de nuevo cuño —el presidente de la Junta Política— en detrimento del cargo de Secretario General; él mismo sería nombrado para dicho nuevo cargo el 9 de agosto.[23] El general Muñoz Grandes fue nombrado nuevo Secretario general del partido, y no pasó mucho tiempo en que acabó teniendo unas relaciones tensas tanto con Serrano Suñer —jefe de la Junta Política— como con Pedro Gamero del Castillo —vicesecretario del partido—.[24] Muñoz Grandes, que no tenía experiencia política anterior a 1939, acabaría dimitiendo del puesto en marzo 1940 y se reintegró en el servicio militar.[25] El cargo de Secretario general de FET y de las JONS quedó vacante hasta mayo de 1941,[26] lo que dejó a Serrano Suñer como auténtico hombre fuerte del partido y del régimen, tras el propio Franco.[27]

El estallido de la Segunda Guerra Mundial y la fulgurante sucesión de victorias de las fuerzas del Eje, sumados a la fama y la preponderancia de Serrano Suñer, principal valedor de la germanofilia en el gobierno, hizo que la alianza con la Alemania nazi llegara a su punto culminante en los primeros años de la guerra.[28] Por el contrario, el ministro de Asuntos exteriores, el anglófilo Juan Luis Beigbeder, se encontraba prácticamente marginado.[29] El protagonismo que Serrano Suñer empezó a tener en política exterior le convirtieron en la persona ideal para ocupar la cartera de exteriores.[29] El 16 de octubre de 1940 sería nombrado para este cargo por el propio Franco.

Visita a Berlín de Serrano Suñer, acompañado de otros cargos españoles y de Heinrich Himmler.[n. 5]

Ya el 13 de septiembre de 1940 realizó un viaje especial a la Alemania nazi como enviado especial de Franco,[30] acompañado de una serie de personas inclinadas en favor del nacionalsocialismo —en este séquito figuraban Demetrio Carceller Segura junto con Miguel Primo de Rivera, Dionisio Ridruejo, Antonio Tovar, Manuel Halcón y Miguel Mora Figueroa—.[31] En la capital alemana Serrano se reunió con Heinrich Himmler —jefe de la policía alemana y de las SS— y otros dirigentes nazis como Wilhelm Frick, Joachim von Ribbentrop, y Robert Ley.[32] Posteriormenente Serrano y su comitiva realizaron un viaje por el antiguo Frente Occidental, donde visitaron algunos de los campos de batalla en Bélgica y Francia.[32] La comitiva española quedó en general muy impresionada con la organización alemana. A mediados de octubre Himmler visitó España, pasando por varias ciudades, entre otras Madrid, Toledo, Barcelona o San Sebastián. En Madrid el líder nazi fue recibido por destacados dirigentes del régimen y del partido —como Franco, Serrano Suñer, Pilar Primo de Rivera o Gerardo Salvador Merino—.[33] Durante estos viajes se reforzó la cooperación policial y política entre ambos estados: Himmler se aseguró de que un adjunto suyo que ya operaba en España, Paul Winzer, instruyera a la nueva policía secreta española.[34] Todo parecía encaminado para la entrada en guerra de España del lado de Alemania.[30]

En este contexto de acercamiento hispano-alemán, el 23 de octubre se produjo en la localidad fronteriza de Hendaya una entrevista entre Franco y Hitler, con el objetivo de negociar la posible entrada en guerra de España del lado del Eje. Sin embargo, el encuentro entre ambos líderes no dio resultados positivos.[30] Refiriéndose a los alemanes, Franco le comentaría a Serrano Suñer: «estos tíos lo quieren todo y no dan nada».[35] Hitler tampoco salió satisfecho de la reunión. Según el intérprete de von Ribbentrop, Hitler maldijo al «jesuita» Serrano y al «ingrato» Franco, del que diría: «nos lo debe todo y ahora no se unirá a nosotros».[36]

Karl Wolff, Heinrich Himmler, Francisco Franco y Serrano Suñer. Madrid, octubre de 1940.

Ese mismo mes de octubre el Ministerio de gobernación quedó vacante con la salida de Serrano Suñer, que se hizo cargo del Ministerio de Asuntos exteriores. Serrano Suñer, sin embargo, siguió conservando un gran poder en Gobernación a través de un hombre de confianza, el subsecretario de gobernación José Lorente Sanz.[37] [38] Con ello, además de controlar la política exterior del Régimen franquista, siguió controlando a las fuerzas de policía, a la prensa del Movimiento y la propaganda del régimen. Además, Serrano Suñer se aseguró de colocar a falangistas afines en los puestos medios del gobiernación y la administración estatal.[39] Consiguió así, por ejemplo, que un germanófilo y «serranista» como Antonio Tovar fuese puesto al frente de la Delegación de Prensa y Propaganda a finales de 1940.[37] A todo esto se sumaba la dirección de la Junta política de Falange, lo que lo convertía en el hombre fuerte al frente del partido único. El 2 de mayo de 1941, durante una concentración de FET y de las JONS en Mota del Cuervo, Serrano dio un discurso en el que exigió el poder para los dirigentes falangistas —a los que se refirió como «la minoría movida por la luz y por la fe»—.[40]

Lo sucedido en Mota del Cuervo no era una excepción, ya que para entonces había habido varios roces entre los falangistas y los otros sectores políticos del franquismo. Salvador Merino se encontraba en Berlín por estas fechas, y según dijeron entonces sus enemigos, en realidad estaría recabando apoyos nazis para un golpe de estado.[40] Todos estos hechos hicieron que Franco empezase a recelar del enorme poder detentado por los falangistas. El 5 de mayo Franco puso al militar Valentín Galarza —conocido por ser un furibundo antifalangista— al frente del Ministerio de la Gobernación. Desde su nuevo puesto, Galarza procedió a realizar una purga de los falangistas serranistas en los principales puestos de la administración estatal.[41]

Uno de los cargos cesados por Galarza fue el director general de Seguridad, el serranista José Finat.[42] [n. 6] Otros muchos cargos de nivel medio también fueron destituidos. Esta purga supuso la salida de puestos clave de muchos de los partidarios de Serrano Suñer. La llamada Crisis de mayo de 1941 supuso un revés para el cuñadísimo, que perdió el privigilegio de ser el único enlace entre Franco y el partido único,[45] tras el nombramiento de José Luis Arrese como Secretario general de FET y de las JONS. El 12 de mayo en el diario Madrid apareció un artículo —escrito por el periodista Juan Pujol, aunque bajo instigación de Galarza— que suponía un duro ataque a Serano Suñer.[46] La respuesta de Serrano Suñer fue presentar su dimisión, aunque finalmente —tras las presiones de Franco— la retiró y permaneció al frente del Ministerio de Exteriores.[47] [n. 7]

Ministro de Exteriores[editar]

A pesar del revés sufrido, Serrano Suñer siguió manteniendo un importante poder. En julio de 1941 consiguió que el general Espinosa de los Monteros —con el que mantenía pésimas relaciones— saliera de la embajada española de Berlín y fuera sustituido por un cercano suyo, José Finat, que era un entusiasta pro-nazi.[48] [49] Desde el Ministerio de Asuntos exteriores, Serrano Suñer también dio un nuevo impulso al Servicio Exterior de Falange. Entre los cambios que vinieron estuvo el nombramiento de Felipe Ximénez de Sandoval como jefe del Servicio Exterior, un importante aumento presupuestario del organismo, y la intensificación de sus actividades.[50]

El 24 de junio de 1941, dos días después de que Alemania invadiera la Unión Soviética, Serrano Suñer dio un famoso discurso desde un balcón de la sede de la Secretaría General de FET y de las JONS, en la madrileña calle Alcalá, en el cual preconizó la idea de ayudar a Alemania en su lucha contra la Rusia soviética:

Camaradas, no es hora de discursos; pero sí de que la Falange dicte en estos momentos su sentencia condenatoria. [...] ¡Rusia es culpable! Culpable de nuestra guerra civil. Culpable de la muerte de José Antonio, nuestro fundador, y de la muerte de tantos camaradas y tantos soldados caídos en aquella guerra por la agresión del comunismo. El exterminio de Rusia es una exigencia de la historia y del porvenir de Europa.[51]

Tras el dicurso, a continuación algunos manifestantes se dirigieron a la sede de la embajada británica en Madrid y empezaron a apedrearla, rompiendo varios cristales, mientras seguían dando gritos contra Rusia.[52] Al parecer el camión del que los manifestantes cogieron las piedras había sido puesto allí por las autoridades y el intento de asalto no fue repelido por la policía española, sino por los guardias británicos que custodiaban el recinto diplomático. Mientras todo esto ocurría, un equipo de cine alemán grabó la escena.[53] El embajador británico fue a ver a Serrano Suñer a su domicilio particular para protestar: «esto sólo sucede en un país de salvajes», le dijo.[52]

El mismo día que se produjo la invasión alemana de la URSS, Serrano Suñer —tras hablar previamente con Franco— se había entrevistado con el embajador alemán von Stohrer para proponerle el envío de voluntarios falangistas al frente ruso.[54]  Esta propuesta acabaría materializándose con el envío de una división —la que poco después empezaría a conocerse como «División Azul»— integrada por voluntarios pero mandada por oficiales profesionales que combatirían con el uniforme alemán y que quedaría al mando del general pro-nazi Agustín Muñoz Grandes.[55] Hitler aceptó la oferta pero cuando su ministro de Asuntos Exteriores alemán, von Ribbentrop, le pidió a su homólogo español que el gobierno de Franco declarara la guerra a la Unión Soviética, Serrano se negó a hacerlo por temor a las represalias británicas.[56]

Declive y caída en desgracia[editar]

La crisis política de mayo de 1941 no había derribado a Serrano Suñer, pero sí supuso una importante pérdida de poder para el cuñadísimo. El propio Serrano pensó que lo sucedido durante el mes de mayo no tendría incidencia sobre su poder y que, a pesar de la presencia de José Luis Arrese en la secretaria general de FET y de las JONS, él seguiría teniendo la misma preeminencia sobre el partido único como ya había ocurrido durante la la época de Fernández-Cuesta.[57] Así las cosas, durante parte de 1941 estuvo preparando la aprobación de una nueva «Ley de Organización del Estado», promovida por él mismo y que copiaba el sistema político de la Italia fascista. Pero para finales de año las presiones de los sectores militares y no falangistas del régimen hicieron que Franco frenase el proyecto de ley.[58]

La entrada de Estados Unidos en la guerra y los reveses alemanes en la Unión Soviética comenzaron a cambiar la evolución de la contienda en favor de los aliados. A lo largo de 1942 el poder de acción exterior de Serrano Suñer fue mermando cada vez más.[59] A comienzos de año la Dirección General de Marruecos y Colonias, que hasta entonces había dependido del Ministerio de Exteriores, pasó a depender de la Presidencia del Gobierno. Poco después se vio privado, además, de su principal colaborador en el ministerio, Ximénez de Sandoval, que había sido destituido tras un incidente entre falangistas y monárquicos.[60] Según Stanley G. Payne, el principal responsable de la caída en desgracia de Ximénez de Sandoval habría sido el jefe del partido, Arrese.[61] De hecho, Arrese venían manteniendo un contacto regular con Hans Thomsen —el jefe del Partido nazi en España— y con Gardemann —el consejero de la embajada alemana en Madrid—, convenciéndoles de que la caída de Serrano Suñer supondría implícitamente una mayor cooperación entre la España franquista y la Alemania nazi.[62] En clave interna, los incidentes entre falangistas y otros grupos de la dictadura franquista —carlistas y monárquicos— se multiplicaron durante la primavera de 1942, llegando a veces al uso de armas de fuego y multitudinarias peleas callejeras.[63] Durante aquel verano también se produjeron numerosos enfrentamientos internos entre las facciones falangistas, principalmente entre los seguidores de Arrese y los de Serrano Suñer.[64]

En ese contexto de incidentes, el 15 de agosto un grupo de falangistas lanzó dos granadas contra el gentío que salía de una misa presidida por el general José Enrique Varela, ministro del Ejército, en la Basílica de Nuestra Señora de Begoña (en Bilbao) en honor a los combatientes carlistas caídos durante la guerra civil. Los altos mandos militares —encabezados por el propio Varela y éste a su vez secundado por el general Galarza, ministro de la Gobernación— consideraron el atentado como un «ataque al Ejército» por parte de la Falange y exigieron la destitución de Serrano Suñer.[65] [66] Franco rechazó castigar al partido, y consideró las exigencias de ambos militares una insubordinación a su poder, por lo que destituyó a Varela y Galarza, sustituyéndoles por militares más obedientes. No obstante, seguían siendo muchos los sectores que deseaban ver a Serrano Suñer fuera del gobierno. El subsecretario de Presidencia, Luis Carrero Blanco, recomendó a Franco que prescindiera de Serrano, para evitar que el estamento militar pudiera pensar que la Falange fuera a salir victoriosa de los ceses de cargos políticos preparados tras el incidente de Begoña (Varela, Galarza, Luna).[67] Finalmente, en septiembre de 1942 Serrano Suñer fue apartado del ministerio de Asuntos Exteriores y de la presidencia de la Junta Política de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS.[68] [69]

Hitler celebró la caída de Serrano, ya que según él ponía «fin al juego de hacerse pasar por amigo del Eje mientras evitaba que España se uniera a la coalición».[70]  

No se nombró a ningún sucesor para ocupar el puesto de la Junta Política, siendo asumidas sus funciones por el propio Franco. Serrano Suñer no fue recompensado con ningún puesto en el Estado, ni siquiera honorífico, por lo que volvió a ejercer su profesión de abogado.[71] En cuanto a la relación entre las dos familias, ésta «se volvió fríamente cortés» y Carmen Polo se distanció de su hermana Zita Polo, esposa de Serrano Suñer.[72]

Vida posterior[editar]

Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, llegaría a modificar sus posiciones políticas y enviaría una carta a Franco —recibida por este el 3 de septiembre de 1945— en la que recomendaba al dictador la formación de un gobierno de transición con intelectuales liberales «no rojos» en el exilio; Franco escribió «Je, je, je» como anotación a esta.[73] Tras su salida del gobierno se dedicó a la abogacía, aunque hasta 1967 mantendría sus cargos de procurador en las Cortes franquistas y de consejero nacional.[74]

En 1949 patrocinó la visita del líder fascista británico Oswald Mosley a España, y le llevó a ver la tumba de José Antonio Primo de Rivera.[75] En 1961, durante el llamado «Putsch de Argel» contra el presidente francés Charles De Gaulle, Serrano Suñer fue el principal apoyo de Raoul Salan durante la estancia de este último en España y preparó su traslado a Argelia para llevar a cabo el golpe de los generales en abril.[76] Por esas fechas el antiguo jerarca falangista también actuó como enlace entre Raoul Salan y el dictador portugués Oliveira Salazar, que apoyaba entusiastamente las intenciones golpistas de Salan.[77]

El 1 de septiembre de 2003 falleció a los 101 años en Madrid,[2] [3] siendo el último dirigente principal con vida de la Guerra Civil.[n. 8]

Imputación póstuma[editar]

Fue uno de los treinta y cinco altos cargos del franquismo imputados por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón,[78] por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra Civil Española y durante el primer franquismo; no fue procesado al comprobarse su fallecimiento, acaecido unos años antes de la imputación.[79] [80] [81]

Familia[editar]

El 29 de agosto de 1942 nació su hija Carmen Díez de Rivera, a la que nunca reconoció, fruto de una relación extramatrimonial con María Sonsoles de Icaza y de León, esposa de Francisco de Paula Díez de Rivera y Casares, marqués de Llanzol.

Obras[editar]

Notas[editar]

  1. En diciembre de 1938 se reestructuró la Administración Central, quedando suprimido el Ministerio de Orden Público, cuyos servicios pasaron a depender del Ministerio del Interior, el cual, en lo sucesivo, se denominaría Ministerio de la Gobernación.[1] La cartera de Orden Público había sido desempeñada por Severiano Martínez Anido hasta su fallecimiento el 24 de diciembre.
  2. También aparece citado como Súñer con tilde. Suñer, apellido antiguo procedente de Cataluña, en origen se escribía Sunyer.
  3. En aquella época la emancipación legal aún estaba fijada en los 23 años.
  4. Entre ellos el socialista Jerónimo Bujeda,[15] afín a Indalecio Prieto. Posteriormente, el capitán Fernández Castañeda le ayudó a huir de la España republicana.[16]
  5. Por parte española, en la foto aparecen el general Antonio Sagardía Ramos —jefe de la Policía Armada—, el general Eugenio Espinosa de los Monteros —embajador español en Berlín— y Dionisio Ridruejo —jefe de propaganda—, entre otros. Por parte alemana, en la foto aparecen el jefe de las SS, Heinrich Himmler, y su lugarteniente, Karl Wolff.
  6. Sin embargo, otros autores señalan que José Finat habría presentado su dimisión previamente, en respuesta al nombramiento de Valentín Galarza.[43] [44]
  7. Refiriéndose a su dimisión, al parecer Franco le habría dicho: «antes de tomar una decisión que tanto sirve al propósito de nuestros enemigos, y que en estos momentos de confusión puede causar daño a España, [quiero que] medites la injusticia y sinrazón de tu medida».[47]
  8. Con la posible excepción de Santiago Carrillo, aunque el papel de éste en el bando republicano no fuera comparable al del Cuñadísimo entre los nacionales.

Referencias[editar]

Pie de página[editar]

  1. España: «LEY modificando la de 30 de enero de 1938, que organizó la Administración Central del Estado». Boletín Oficial del Estado núm. 183, de 31 de diciembre de 1938: 3216-3217. 
  2. a b «Fallece a los 101 años Serrano Suñer, ministro de varias carteras durante la dictadura franquista». El País. 1 de septiembre de 2003. 
  3. a b «Fallece Ramón Serrano Súñer, el ministro de Interior y de Asuntos Exteriores de Franco». El Mundo. 1 de septiembre de 2003. 
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  79. Texto del auto de 16 de octubre de 2008
  80. Documento: Auto del juez Garzón en que se inhibe de investigar la causa del franquismo.
  81. El País: Garzón reparte la causa del franquismo.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Primer gabinete de ministros propiamente dicho en la zona franquista.
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Ministro de la Gobernación
(hasta diciembre de 1938 denominado ministro del Interior)

31 de enero de 1938-16 de octubre de 1940
(1er y 2do Gobiernos de Franco)
Sucesor:
Valentín Galarza Morante
Predecesor:
Juan Luis Beigbeder Atienza
COA Spain under Franco 1938 1945.svg
Ministros de Asuntos Exteriores

17 de octubre de 1940-3 de septiembre de 1942
(2do y 3er Gobiernos de Franco)
Sucesor:
Francisco Gómez-Jordana Sousa
Predecesor:
Cargo de nueva creación
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Presidente de la Junta Política de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS

9 de agosto de 1939-3 septiembre de 1942
Sucesor:
Funciones asumidas por el jefe nacional del Movimiento