Manuel Hedilla

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Manuel Hedilla

Emblem of Spanish Falange.svg
Jefe de la Junta Provisional de Mando
de FE de las JONS[n. 1]
2 de septiembre de 1936-18 de abril de 1937
Predecesor José Antonio Primo de Rivera

Información personal
Nacimiento 18 de julio de 1903
Ambrosero, España España
Fallecimiento 4 de febrero de 1970
Madrid, España España
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político FE y de las JONS
Información profesional
Ocupación Obrero, maquinista y político
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Federico Manuel Hedilla Larrey (Ambrosero, 18 de julio de 1903Madrid, 4 de febrero de 1970) fue un político falangista español. Fue el segundo jefe nacional de FE de las JONS, sucesor de José Antonio Primo de Rivera.

Hedilla era mecánico de profesión.[1] [2]

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Hijo de Manuel Hedilla Collada, inspector de Tabacalera en el puerto de Santander y juez municipal de Bárcena de Cicero,[3] y de Josefa Larrey Jáuregui. Nació en el seno de una familia de clase media. Al quedar huérfano de padre a temprana edad, la familia tuvo que trasladarse a vivir a Bilbao, ciudad donde su madre encontró un empleo. Estudió en las Escuelas Salesianas de Baracaldo (Vizcaya).[4] Con dieciséis años, empezó como aprendiz en un taller naval, empleándose después como maquinista de la marina mercante, aunque posteriormente perdería su puesto de trabajo en este sector.[5]

En 1928 contrajo matrimonio con Elena Arce Fernández, hija del farmacéutico de Ambrosero, trasladando su residencia a Cuenca al montar una empresa de transportes y obtener una contrata de portes de materiales para las carreteras.[6] Sin embargo, a la caída de la dictadura de Primo de Rivera volvió a encontrarse sin trabajo.[5] Se trasladó entonces a Madrid, donde montó su propio garaje de reparación de vehículos, pero el negocio acabaría resultando un fiasco.[5]

Carrera política[editar]

Hedilla ingresó en 1934 en Falange Española,[7] siendo designado jefe local de Renedo de Piélagos, cargo en el que desarrolló gran actividad de proselitismo. En marzo de 1935, con ocasión de una visita de José Antonio Primo de Rivera a Santander, Hedilla fue nombrado jefe provincial de Falange. En noviembre de ese mismo año asistió a Madrid al Consejo nacional de Falange en representación de Santander.[8] Fue uno de los candidatos a Cortes por Falange durante las elecciones de febrero de 1936,[9] aunque no salió electo. Hedilla logró evitar ser detenido durante las redadas policiales de la primavera de 1936.[n. 2]

En mayo Hedilla se entrevistó con el general Emilio Mola, y posteriormente participó en los preparativos de la sublevación de julio de 1936 en Galicia.[1] [13]

Aunque nominalmente era el líder falangista de Santander, Hedilla se encontraba en La Coruña cuando en julio de 1936 se produjo la sublevación militar.[14] Al frente de las milicias falangistas[14] ayudó al Ejército en su toma de la ciudad,[15] y participó en la sangrienta represión que siguió a continuación. En agosto, ya en Burgos —y mientras en la zona republicana estaba prisionero José Antonio Primo de Rivera—, Hedilla se convirtió de facto en el jefe nacional de Falange. Para suplir su ausencia, el 2 septiembre se consituyó en Valladolid una Junta de Mando Provisional encabezada por Hedilla.[16] Éste, sin embargo, no gozaba del prestigio de Primo de Rivera y en poco tiempo había empeorado sus relaciones con el círculo de poder que rodeaba a Franco,[17] que para entonces ya se había convertido en el líder principal de las fuerzas sublevadas contra la República. La retórica revolucionaria y anticapitalista de Hedilla también le generó muchos enemigos en el bando sublevado.[1]

A medida que avanzó la contienda, Hedilla hizo hincapié en la naturaleza proletaria y sindicalista del movimiento falangista, y pronto empezó a manifestarse crítico con la violencia y represión indiscriminadas que tuvieron lugar en la retaguardia sublevada.[2] Durante su discurso de Navidad de 1936, Hedilla llegó a declarar:[18]

Impedid con toda energía que nadie sacie odios personales y que nadie castigue o humille a quien por hambre o desesperación haya votado a las izquierdas. Todos sabemos que en muchos pueblos, y acaso hay, derechistas que eran peores que los rojos [...] que ninguna de las mejoras sociales conseguidas por los obreros queden sobre el papel sin surtir efectos y se conviertan en realidad.

Desde finales de 1936 en la zona sublevada se empezó a plantear la necesidad de alcanzar una unificación de todos los movimientos políticos, una idea que aunque ya se había planteado en algunos círculos, resultaba demasiado idílica como para ser un hecho.[19] Desde el primer momento, Hedilla se opuso a la mera posibilidad de que se produjera dicha unificación. Sin embargo, en la práctica no controlaba a los distintos grupos que por entonces existían en el seno de Falange, y contaba además con la radical oposición de otros líderes falangistas como Agustín Aznar y Sancho Dávila.[20] [21] Por el contrario, contaba con el apoyo de los jefes falangistas del norte de España.[22]

Después de un incidente violento protagonizado en Salamanca la noche del 16 de abril de 1937 por miembros de distintas corrientes existentes en el seno de Falange, a resultas de los cuales resultaron dos muertos al tomar por la fuerza la sede local de la Falange. Tras estos incidentes, el Cuartel General de Franco decidió llevar adelante el plan de unificación de todas las fuerzas políticas que existían en la zona sublevada. Así el 19 de abril de 1937 Hedilla es sorprendido por el Decreto de Unificación, que aglutinaba en un mismo partido a la Falange con los tradicionalistas, bajo la jefatura de Franco. Esta fusión, aunque logró unificar a las facciones políticas en la zona nacionalista, implicaba en la práctica la desaparición de la Falange Española tal y como la había concebido su fundador, Primo de Rivera.

Hedilla había insistido en mantener postulados sindicalistas y de reformismo social dentro de Falange, oponiéndose a que ésta fuese copada por elementos de la aristocracia o antiguos monárquicos, en oposición a jefes falangistas más derechistas como Sancho Dávila. Asimismo, Hedilla tampoco mostraba adhesión alguna hacia los ideales de los tradicionalistas con quienes ahora se veía forzado a cooperar. Tras haberse afianzado como líder máximo de la Falange tras los sucesos del 16 de abril, Hedilla no admitió la jefatura de la Junta Política de FET y de las JONS que por decreto de 25 de abril le otorgó Franco.

Caída en desgracia[editar]

Ante esta negativa, el 25 de abril de 1937 Hedilla fue arrestado —junto a otros 600 falangistas—[23] bajo la acusación de haber conspirado contra Franco. Posteriormente, el «generalísimo» designó al camisa vieja y veterano falangista Raimundo Fernández-Cuesta como jefe de la nueva Falange Española Tradicionalista y de las JONS.[24]

El 5 de julio de 1937 se celebró en Salamanca un consejo de guerra contra Hedilla que lo condenó a cadena perpetua.[25] Otro consejo de guerra celebrado poco después lo condenaría a muerte.[25] Franco siguió los consejos de la hermana del líder del sector «puro» de Falange, Pilar Primo de Rivera, de Ramón Serrano Suñer y del embajador alemán Von Faupel y conmutó la pena de muerte a Hedilla.[26] [27] Tras la llamada Crisis de mayo de 1941 —que se saldó con la destitución de numerosos «camisas viejas» y partidarios de Serrano Suñer— Franco decidió poner en libertad a Hedilla como una medida que contribuyese a calmar los ánimos de los «camisas viejas».[28] Tras ser liberado de la prisión —en Canarias—, fue confinado en Mallorca hasta que en 1947 recobró la plena libertad.[27] No obstante, Hedilla no volvió a desempeñar rol político alguno en la España franquista ni volvió a integrarse en la Falange, y se retiró a la vida privada, viviendo prácticamente en el ostracismo.[1] En 1966 llegó a afiliarse al minúsculo Frente Sindicalista Revolucionario de Narciso Perales,[29] aunque posteriormente lo abandonó y fundó su propia organización, el Frente Nacional de Alianza Libre (FNAL).[30]

Hedilla falleció en Madrid en 1970.

Obras[editar]

  • —— (1972). Testamento político de Manuel Hedilla. Barcelona.[31]

Notas[editar]

  1. Desde la detención de José Antonio Primo de Rivera en marzo de 1936, el liderazgo del partido había quedado huérfano. En septiembre de 1936 se constituyó una junta provisional de mando, de carácter temporal. Sin embargo el 19 de abril de 1937, con la publicación del decreto de Unificación, Falange se unió con los tradicionalistas para formar Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS). Hedilla se negó a reconocer este hecho y siguió considerándose jefe de Falange, hasta su detención el 25 de abril de 1937.
  2. A diferencia de otros líderes de Falange que sí fueron arrestados,[10] como el propio José Antonio, Julio Ruiz de Alda[11] o Raimundo Fernández-Cuesta.[12]

Referencias[editar]

Pie de página[editar]

  1. a b c d Romero Salvadó, 2013, p. 163.
  2. a b Beevor, 2006, p. 284.
  3. García Venero, 1967, p. 5.
  4. García Venero, 1967, p. 8.
  5. a b c Kallis, 2003, p. 427.
  6. La Aventura de la Historia, Año 13, n.º 164,
    ISBN 84-237-9300045-3, pág. 48
  7. Cabanellas, 1977, p. 387.
  8. Bravo Morata, 1977, p. 109.
  9. Bravo Morata, 1977, p. 147.
  10. Casanova, 2010, p. 134.
  11. Romero Salvadó, 2013, p. 291.
  12. Romero Salvadó, 2013, p. 130.
  13. Romero, 1994, p. 376.
  14. a b Thomas, 1976, p. 285.
  15. Romero Salvadó, 2013, p. 140.
  16. Aróstegui, 1997, p. 88.
  17. Thomas, 1976, pp. 688-690.
  18. Thomas, 1976, p. 562.
  19. Thomas, 1976, pp. 685-687.
  20. Thomas, 1976, pp. 689-690.
  21. Preston, 1995, pp. 261-266.
  22. Romero Salvadó, 2013, p. 127.
  23. Romero Salvadó, 2013, p. 128.
  24. De Blaye, 1976, p. 141.
  25. a b Cabanellas, 1975, p. 922.
  26. Casanova, 2007, p. 354.
  27. a b Beevor, 2006, p. 286.
  28. Montoliú, 2005, p. 180.
  29. Rodríguez Jiménez, 1994, p. 100.
  30. Payne, 1999, p. 444.
  31. Laqueur, 1979, pp. 315-316.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]