Conquista de Chiloé

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Campaña de Chiloé
Guerra de Independencia de Chile
Archipiélago de Chiloé-blank.PNG
Mapa del Archipiélago de Chiloé (Chile).
Fecha 1820-1826.
Lugar Isla Grande de Chiloé.
Resultado Victoria chilena.
Consecuencias Firma del Tratado de Tantauco.
Cambios territoriales Anexión del archipiélago de Chiloé al territorio chileno.
Beligerantes
Flag of Chile.svg Supremo gobierno de Chile Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Gobierno de Chiloé[n 1]
Comandantes
Ramón Freire
Manuel Blanco Encalada
Antonio Quintanilla
Fuerzas en combate
Flag of Chile.svg Ejército de Chile:
2.149 (1824)[1]
2.575 (1826)[2]
Flag of Chile.svg Armada de Chile:
5 buques de guerra y 4 transportes (1824)[3]
5 buques de guerra y 5 transportes (1826)[4]
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Ejército realista:
5.000 (1826)[n 2]
8 lanchas cañoneras[5]

La conquista de Chiloé, también conocida como campaña o campañas de Chiloé es el nombre que se le da a una serie de operaciones militares ocurridas entre 1820 y 1826, libradas entre españoles, chilotes realistas y patriotas chilenos por el dominio del archipiélago de Chiloé, último enclave que permanecía en poder de la Monarquía española en el actual territorio chileno tras el fin de la Patria Nueva (1823).

Antecedentes[editar]

Dada su importancia estratégica en el sur del océano Pacífico, a medio camino entre Valparaíso y el Estrecho de Magallanes, el archipiélago de Chiloé fue incorporado en 1766 por la corona española al Virreinato del Perú, creando el Gobierno de Chiloé. En 1768 Carlos de Beranger (1719-1793) fundó la ciudad de San Carlos de Chiloé, con la población de Chacao, más los refuerzos traídos del Perú, agrandándose la guanición militar que protegía las islas.

Así,cocos peluos Chiloé terminaría contando con una guarnición de 395 soldados regulares pagados por el real situado enviado por el virrey (además de ingenieros y instructores militares), junto a cerca de 2.000 milicianos formados por los propios vecinos y pagados por el gobierno de la provincia.[6] Las milicias se concentraban en la costa y alrededor de Castro, mientras que las tropas profesionales guarnecían Calbuco y San Carlos e incluían una compañía de artilleros, siempre listos en caso de que algún invasor intentara cruzar el canal de Chacao. Hacia finales del siglo XVIII la sociedad chilote era muy pobre y tradicionalista, pero a la vez muy militarizada.

Guerras de Independencia[editar]

A comienzos del siglo XIX cuando todo Hispanoamérica enfrentaba las guerras de independencia, Chiloé gracias a su aislamiento del resto de las colonias, no adhirió al movimiento, y su población seguía mayoritariamente la causa realista, manteniéndose leal a la corona española. Por esta razón, los soldados chilotes combatieron contra "los rebeldes de Chile" a partir de 1812 y parte de sus fuerzas fueron luego destinadas al Alto Perú, actual Bolivia, y a Perú. Los soldados chilotes, en número de 2.000, sirvieron en el Ejército Real de Chile durante la Guerra de Independencia de Chile en tierra firme,[7] por ejemplo, en la batalla de Rancagua, en el sitio de Chillán, la batalla de Venta y Media, la Batalla de Sipe-Sipe, la toma de Valdivia, y la batalla de Ayacucho.

La primera acción de fuerzas chilotas en la guerra fue su desembarco en Carelmapu en mayo de 1812 y su posterior marcha al norte, ocupando Osorno el 26 de junio. El cabildo de Castro dejaba claro que no obedecería las ordenes venidas de las juntas de Santiago y Concepción. Inmediatamente después las tropas chilotas partieron a Valdivia, puerto fortificado estratégico, donde la junta leal a su símil de Concepción había sido derrocada el 16 de marzo por la oficiales realistas.

Era vital tener el apoyo de la guarnición de Valdivia, que sumaba más de 1.500 soldados de carrera bien apertrechados y entrenados.[8] Tras saber de su sublevación el virrey José Fernando de Abascal (1743-1821) ordenó el envío de una fuerza de 50 soldados, 20 oficiales, $25.000 pesos y numeroso armamento, vestuario y equipo militar en 5 bergantines para levantar un ejército en Chiloé al mando de Antonio Pareja (1757-1813).[9] Zarparon el 5 de diciembre del Callao, fondeando el 28 de enero de 1813 en Ancud.

Tras meses de entrenamiento Pareja consiguió levantar en armas 1.400 chilotes -900 de ellos como regulares-, izando velas el 17 de marzo llegó a Valdivia el 20, en los tres días que ahí permaneció se sumaron a la causa monárquica 600 valdivianos -la gran mayoría de quienes partieron jamás volvieron-.[10] El 26 llegaron al puertito de San Vicente, al día siguiente entraron en Talcahuano y a Concepción el 1 de abril, el grueso de las guarniciones locales se rindieron y sumaron a sus fuerzas, otras pocas escaparon al norte a unirse al ejército que la Junta de Santiago estaba reuniendo. El ejército realista salió de Concepción el 8 de abril, llegando a Chillán el 15. En esa ciudad se le sumaron numerosos centenares de milicianos, también le llegaron contingentes del Ñuble, las guarniciones de La Frontera y hasta algunos araucanos.[8] Para ese entonces las fuerzas del rey eran 2.000 regulares, 2.000 ó 3.000 milicianos a caballo y 25 cañones.[11] Sin embargo, había graves problemas, los chilotes y valdivianos (que formaban la mayoría de las tropas de línea), desconfiaban de los milicianos sureños y en el caso de los primeros muchos de sus oficiales reclamaban que se les permitiera regresar a sus casas una vez lograda la misión, que para ellos no era tomar Santiago sino recuperar Concepción, finalmente ambos contingentes se negarían a cruzar el Maule.[12] Las aprehensiones de los isleños se comprobaron ciertas cuando, tras perder en Linares (24 de abril), los milicianos sureños se pasaron en masa al bando de José Miguel Carrera (1785-1821), cuyo ejército se elevo a diez mil combatientes, de los que siete millares eran milicianos, y una docena de cañones.[13] Pareja volvió enfermo y perseguido a Chillán el 16 de mayo seguido solamente por las tropas regulares.

La iniciativa bélica permaneció en manos insurrectas hasta la llegada de 800 refuerzos al mando de Gabino Gaínza (c.1753-1829), principalmente chilotes.[14] Gaínza logro avanzar sobre Talca y forzar la firma del Tratado de Lircay el 3 de mayo de 1814, éste provoco una guerra civil entre carrerinos y o'higginistas. El tratado fue desconocido por el virrey, que envió a Mariano Osorio (1777-1819) en reemplazo de Gaínza. Así se armó un nuevo ejército real de 5.000 efectivos con los que Osorio ocupo Santiago el 5 de octubre. Destacaron en esta victoria los aportes de Chiloé y Valdivia, no solo en hombres, sino también en dineros y suministros.[6] Se esperaba que una vez pacificado Chile, Osorio cruzara los boquetes del sur y atacara Mendoza y San Juan (Cuyo) con 2.000 infantes, 1.000 jinetes y 200 artilleros, todos veteranos bien armados y motivados, pero a comienzos de 1815 se vio forzado a enviar 1.500 de sus soldados a ayudar a sofocar la rebelión del Cuzco, tropas que incluían a parte del Real Regimiento de Talavera de la Reina y al Batallón de Voluntarios de Castro (o de Chilotes).[15] Estas tropas luego participarían en las operaciones contra las republiquetas en el Alto Perú y en la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), siendo luego repatriadas, aunque por ese entonces gran parte del Batallón de Voluntario se componía de reclutas altoperuanos que cubrían las bajas de los milicianos originales.

De las fuerzas chilotas y valdivianas que permanecieron en Chile, estas fueron aplastadas por el Ejército de los Andes en la batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817, acción en la que destaco el coronel Antonio de Quintanilla (1787-1863), nombrado poco después gobernador de Chiloé. Los restos del ejército realista, o bien se embarcaron rumbo al Perú o se refugiaron en Talcahuano.[16] Muchos chilotes mueren durante la batalla, pero a pesar del desgaste demográfico y económico los isleños enviaran apresuradamente un batallón de cien hombres aunque sin armas. La isla recibirá un contingente numeroso de refugiados realistas provenientes del resto de Chile.[6] Una nueva expedición llegó el 18 de enero de 1818 al mando de Osorio, el brigadier reunió sus fuerzas con la guarnición local y guerrillas de la zona con los que avanzó sobre Santiago nuevamente, sin embargo, fue vencido el 5 de abril en la decisiva batalla de Maipú. Las fuerzas independentistas pasarían los siguientes años eliminando las guerrillas o apoderándose de los bastiones fortificados aun en manos de los monárquicos.

Campañas[editar]

Campaña de 1820[editar]

La toma de Valdivia se produjo entre el 3 y el 4 de febrero de 1820, evento clave, pues significo la perdida del principal puerto aun en poder realista. Gran parte de su numerosa guarnición se disperso en las selvas cercanas, uniéndose a las guerrillas de la Guerra a Muerte o a las fuerzas de Quintanilla en Chiloé, lo mismo hacen numerosos españoles de Osorno o Carelmapu, ocupadas al poco tiempo por los republicanos.[17] Fue entonces el gobierno de Santiago estimó que la permanencia de las tropas españolas en las islas, comandadas por Quintanilla, era una amenaza para la Independencia y que para consolidarla definitivamente era indispensable derrotar a las fuerzas españolas de Chiloé e incorporar el archipiélago al territorio chileno.

El 16 de febrero, la flota chilena zarpó rumbo al sur, encabezada por el almirante Lord Cochrane (1775-1860), en compañía de William Miller (1795-1861) y unos doscientos hombres. Su fuerza la componían las goletas Montezuma y la capturada Dolores, las que no fueron dotadas de artillería, por cuanto los líderes patriotas confiaban en que el supuesto descontento que existía en contra de la figura del gobernador Antonio Quintanilla permitiría una insurrección de sus propios hombres. Estos eran soldados de línea y milicianos que alcanzaban alrededor de un millar. Sin embargo, el intento de Cochrane y de Miller resultó frustrado: con sesenta hombres de infantería, treinta de caballería y una pieza de campaña; Antonio Quintanilla se opuso al desembarco patriota con un millar de milicianos,[18] Chiloé ya había levantado en armas a unos tres mil de sus hombres, muchos de ellos enviados lejos, lo que equivalía que prácticamente cada familia de la provincia había enlistado a un miembro de su familia.[n 3] Se empiezan a construir defensas y enviar navíos corsarios que asaltan las costas chilenas.

El 17 por la mañana, las naves llegaron a la Punta Huechucuicuy, en la boca occidental del canal de Chacao, y se alistaron a descender en la playa de Chaumán. Tras ello, la decisión de Quintanilla fue reagruparse y resistir en el Castillo San Miguel de Agüi, el más importante fuerte del sistema que defendía a San Carlos de Chiloé, la actual Ancud, la capital del archipiélago en ese entonces. Esta fortaleza, construida en el año 1779, se localizaba al noreste de la península de Lacuy, a unos 40 km de la ciudad por tierra y a unas 2 millas por mar. Protegía el ingreso por el oeste del canal de Chacao y contaba con once cañones, un polvorín, un calabozo y un foso.

El 18, con la luz de la mañana, Miller marchó decidido contra el fuerte hispano con sesenta hombres escogidos, produciéndose el Combate de Agüi, o Ahui, donde quince de los hombres de Miller murieron en una descarga y donde el mismo Miller, herido por la metralla en un muslo, fue rescatado por sus hombres. Tras ello se optó por la retirada por mar. Debido a este revés, no se produjeron más intentos de tomar el archipiélago hasta cuatro años después, cuando el Director Supremo de Chile, Ramón Freire (1787-1851), envió una expedición a las islas.

Mientras tanto las batallas entre las fuerzas chilotas y los independentistas serían llevadas en el territorio continental; en las cuales primeramente, el oficial Jorge Beauchef (1787-1840) tomaría posesión de la ciudad de Osorno el 27 de febrero de 1820 (luego de que junto a su tropa independentista prosediera a persiguir a los soldados realistas (que huían desde Valdivia hacia Chiloé, pasando rápidamente por Osorno; para ponerse a las órdenes de las tropas realistas Chilotas. [19] Posterior a este hecho, el ejercito realista de Chiloé trataría de retomar la zona sur (incluído Osorno) desde Maullín, por lo que Beauchef partiría de la ciudad a combatirlos el 3 de marzo de 1820 (en la batalla que sería conocida como el Combate de El Toro).

Luego de ello, en 1821 los soldados y milicianos que había en Valdivia estaban más preocupados de defenderse contra las tres mil lanzas que se temía pudiera traer el caudillo realista Vicente Benavides (1777-1822), o de un intento de Quintanilla de tratar de recuperar Carelmapu para luego ir más al norte tras el fracaso de unas negociaciones. Esto motivo al gobernador Cayetano Letelier a construir fortificaciones alrededor del puerto de Valdivia y el enviar gran parte de sus fuerzas a Osorno.[20] unos mil doscientos hombres.[21] Finalmente lo que ocurriría sería un motín que estalló el 15 de noviembre en Osorno -ciudad arrasada por la guerra-, por lo que ante la amenaza de que este motin fuera aprovechado por Quintanilla para avanzar sobre la ciudad, Jorge Beauchef (quién volvería a la zona) procedio a someterla el 14 de abril de 1822 para afianzar el dominio chileno.[22] Eso no impidió que el sargento Florentino Palacios y el cacique Calfuco asaltaran con 800 lanzas el castillo de Cruces, cuya guarnición no estaba preparada, el 11 de febrero. El comandante de la misma, el Comisario de Naciones o Lengua General, sargento mayor Leandro Uribe y Asenjo (1771-1822), es asesinado inmediatamente a pesar de ser pariente de Benavides.[23] Quintanilla termina cancelando su ofensiva. Palacios, comandante de las guerrillas realistas al sur del río Toltén, será vencido, capturado y ejecutado durante 1823.[24]

Campaña de 1824[editar]

Una nueva expedición mucho más poderosa se preparo a inicios de 1824. Unos 2.149 hombres agrupados en cinco batallones y un escuadrón de caballería (95 jinetes) con dos piezas de artillería de campaña al mando de Freire. Quintanilla podía oponerles 1.300 tropas de línea peninsulares y 1.300 a 1.500 milicianos criollos, más de la mitad concentrados en San Carlos de Ancud.[25]

Entre el 23 y 25 de marzo las fuerzas patriotas cruzaron el canal de Chacao e hicieron algunos desembarcos en las cercanías de San Carlos de Chiloé, donde no se les opuso resistencia. De este modo, se hicieron con el control de varias baterías menores y luego se trasladaron por mar hacia el sur, siguiendo la costa, hasta desembarcar en Dalcahue el 31 de marzo con la intención de marchar de vuelta hacia el norte y tomar San Carlos, a unos 65 km de distancia, para atacarlo de forma inesperada desde el sur mientras otras fuerzas desembarcadas en Chacao lo harían simultáneamente desde el noreste.

Sin embargo, el avance de las fuerzas patriotas resultó lento por lo fangoso del terreno y lo espeso del bosque. Por otra parte, las fuerzas chilotas conocían el avance chileno y se encontraban apostadas ocultas en los bosques próximos a la unión de las sendas que llegaban desde Dalcahue al camino de Caicumeo, que comunicaba Castro con Ancud. Disponían de un cañón y de la ventaja de contar con conocimiento del terreno. Así, los realistas, alrededor de mil hombres al mando de José Rodríguez Ballesteros (1775-1851), tendieron una emboscada a los independentistas chilenos, unos 600 hombres comandados por el coronel Beauchef, en las ciénagas de Mocopulli el 1 de abril.

El ataque realista se produjo sorpresivamente y desde una posición elevada; esto, unido al desconcierto de los atacados, resultó exitoso en un principio. Para empeorar la situación de las tropas chilenas en combate, el batallón Nº 7, que comandaba José Rondizzoni, se rehusó a entrar en la batalla a causa de un asunto de sueldos impagos. Los hombres de Beauchef lograron, sin embargo, sobreponerse a la adversidad inicial y repelieron a los chilotes. Ambos lados tuvieron alrededor de un centenar de bajas y aunque no hubo un claro vencedor, a pesar de que las tropas realistas se habían retirado del campo, los chilenos tuvieron que replegarse a Dalcahue y abandonar el plan de llegar a la villa y Fuerte Real de San Carlos de Chiloé y anexarse el archipiélago.

Fracasado el intento chileno de anexarse el archipiélago, Simón Bolívar (1783-1830), deseoso de ganarse el favor de la élite peruana empezó a considerar enviar una expedición para ponerlo bajo la soberanía de Lima.[26] Para el gobierno chileno, el tener tropas bolivarianas al sur y al norte (en 1825, tras la ocupación del Alto Perú, las fuerzas de Bolívar pasaron a apoderarse de todo el territorio al norte del Loa) era considerado una amenaza a su soberanía. El rechazo al proyecto de la Gran Colombia se hará obvio con la negativa chilena de enviar representantes al Congreso de Panamá.[n 4]

Campaña de 1826[editar]

A comienzos de 1826, Freire volvió a emprender una nueva campaña, esta vez con éxito. En esa oportunidad, Freire fue secundado por Manuel Blanco Encalada (1790-1876), José Manuel Borgoño (1792-1848), José Santiago Aldunate (1796-1864), José Rondizzoni Cánepa (1788-1866) y Guillermo Tupper (1800-1830) para enfrentar a Antonio Quintanilla, intendente de Chiloé. Por su parte tras el éxito de 1824 Quintanilla reclutó e instruyó a más milicianos, mejoró las fortificaciones de la isla y estableció defensas en el camino entre Ancud y Castro.[27] Las fuerzas de Freire esta vez eran cinco batallones con 2.352 soldados de infantería, un escuadrón de caballería con 143 jinetes y una compañía de 80 artilleros operando 4 cañones.[n 5] Las fuerzas de los monárquicos han sido estimadas hasta en cinco mil hombres, incluyendo tres mil milicianos chilotes,[28] pero esto es difícil si se considera que a pesar de la llegada de refugiados del continente, la isla había perdido gran cantidad de hombres adultos en los años previos, es posible que fueran verdaderamente menos de dos mil.[29]

El 13 de enero se produjo el Combate de Pudeto entre las tropas patriotas, comandadas por Rondizzoni, Beauchef y Santiago Aldunate y un batallón de reserva con Manuel Riquelme (1772-1857), todos bajo el mando de Borgoño, y las fuerzas realistas, al mando del intendente Quintanilla. La operación se realizó de noche y con gran éxito, pues los chilenos le quitaron al enemigo tres lanchas cañoneras y le vararon las tres restantes.

Al día siguiente, ocurrió el Combate de Bellavista, donde se encontraban las mejores posiciones españolas. Sin embargo, no pudiendo hacerse fuertes en ellas, las tropas realistas, junto con el intendente, se retiraron a la ciudad de Castro. Mientras tanto, los chilenos se tomaban también la capital del archipiélago, San Carlos de Chiloé. Las fuerzas chilenas tuvieron en esta acción 92 bajas y las fuerzas realistas, aproximadamente 296.

Estas victorias consecutivas obligaron a las fuerzas realistas a capitular, firmándose el Tratado de Tantauco el 15 de enero de 1826. El día 30 la fuerza embarca de vuelta a casa, queda una guarnición al mando de Santiago Aldunate.[30]

Tratado de Tantauco[editar]

El tratado de Tantauco fue un acuerdo de paz firmado entre autoridades chilenas y el intendente español de Chiloé, mediante el cual se dio término a la guerra de Independencia de Chile, comenzada en 1813, en el periodo llamado Patria Vieja, y que permitió la incorporación definitiva del archipiélago de Chiloé al territorio chileno y el abandono del país del último ejército español.

El tratado se firmó en el sector de Tantauco, entre Antonio Garay, representante del brigadier español Quintanilla, que desempeñaba el cargo de intendente de Chiloé, y Santiago Aldunate, en representación del Director Supremo Freire. Contenía 13 artículos y establecía, entre otros puntos, que los habitantes del archipiélago pasarían a ser chilenos con los derechos y obligaciones que ello implicaba; que serían respetados todos sus bienes y propiedades; y que debían entregar al ejército chileno sus armas, municiones y distintivos.

Este tratado fue interpretado como muy justo y conveniente por ambos bandos y fue ratificado el 19 de enero. El 22 de ese mes, se juró la independencia de Chiloé y el 31 fue incorporado por Decreto Supremo a la República de Chile como una de sus provincias.

Hubo grandes muestras de júbilo en el centro del país tras saberse la noticia, y eso a pesar de según historiadores como Encina, ante el claro sentimiento realista en la comarca, hubieran bastado enviar de España quizás solo un millar de soldados y cuatro navíos para reconquista la isla y reiniciar el conflicto.[31] Afirmación un tanto exagerada si se tiene en cuenta lo arruinada que había terminado Chiloé, más de dos mil hombres habían perdido su vida en más de una década de guerra constante,[6] cifra enorme para una población de apenas cuarenta mil almas.[32]

Consecuencias[editar]

El tratado de Tantauco marcó la incorporación definitiva del archipiélago a la República de Chile.[33] Constituye también, junto con la rendición de las huestes españolas en la Fortaleza del Real Felipe de El Callao, ocurrida una semana después, la capitulación del último reducto español en América del Sur.[34] El 30 de agosto de 1826 sobre la base de los territorios recién conquistados fue creada la Provincia de Chiloé.

Caso interesante fue lo sucedido con uno de los rasgos más distintivos del archipiélago. Los indios que originalmente poblaban la comarca hablaban el veliche, dialecto del mapudungun, siendo adoptado por los españoles ahí instalados. El bilingüismo es dominante hasta el siglo XVIII cuando se producen una serie de ordenanzas reales para hacer obligatoria la enseñanza del castellano de parte de los religiosos. Finalmente, en 1767 los jesuitas son expulsados y reemplazados por los franciscanos con la orden de usar el veliche solo para confesiones. El proceso se hizo aun más drástico en 1771, al llegar las noticias de la Real cédula del 16 de abril de 1770 en que se prohibían las lenguas indígenas (parte de las reformas borbónicas), sin embargo, esta orden no fue muy efectiva y al llegar 1826 aun existía un bilingüismo bastante equilibrado entre indios y mestizos. A partir de entonces, las autoridades republicanas solo permitieron el uso del castellano en la enseñanza, la administración pública y en actividades religiosas como parte de un esfuerzo de homogeneización cultural, consiguiendo que a finales del siglo XIX los ancianos hablaban el veliche o habitantes de zonas apartadas como Cucao o las islas del interior.[35]

Una vez lograda la incorporación de Chiloé, la naciente república concentró sus esfuerzos en la consolidación del estado nacional, dejando la entonces provincia virtualmente en el olvido. Los chilotes no se integraron mayormente a la república en formación, y siguieron viviendo como siempre lo había hecho. Según Nicasio Tangol, "tal indiferencia de los conquistados tenía una razón telúrica: al chilote no le atraía el continente", todo su mundo estaba en su archipiélago y desde éste al extremo sur.[36]

La incorporación de este territorio, y su población de diestros navegantes, permitió a Chile en 1843 asegurar la soberanía en el Estrecho de Magallanes que se veía amenazada por intereses extranjeros. Gracias a la hazaña de la goleta Ancud —que atravesó los mares, canales y fiordos australes en condiciones adversas hasta tomar posesión del estrecho y al posterior asentamiento de colonos chilotes—, se pobló de hecho el territorio magallánico, incorporarando una región de 250 000 km², desde Chiloé al cabo de Hornos.[36]

Notas[editar]

  1. Declaración de la Independencia de Chile:"el territorio continental de Chile y sus Islas adyacentes forman de hecho y por derecho un Estado libre Independiente y Soberano, y quedan para siempre separados de la Monarquía española" [1]
  2. Barros, 1856: 12. El puerto de Ancud era la principal fortaleza y base de operaciones de la isla. Tenía dos compañías de infantes veteranos (160 hombres), una de dragones a caballo (80) y otra de artilleros (130) como guarnición permanente a las que se les sumaban, en caso de necesidad, 100 artilleros y 38 compañías de infantería (unos 3.000 hombres) en caso de movilizarse las milicias provinciales.
    Barros, 1856: 207. Según un conteo oficial hecho por Quintanilla en enero de 1826 la provincia tenía: 2.241 hombres guarneciendo Ancud; 191 en Agüi, Corona, Bulcacura y Quetalmague; 377 en Castro y Chacao; y 486 en Carelmapu, Maullín y Coronel. Esto sin incluir a las milicias de San Carlos, el batallón de milicias de Castro (580 plazas), el de Achao (493) ni el de Lemui (300). El autor estima que perfectamente la provincia podía movilizar de ser necesario unos 5.000 hombres.
    Torres, 1985: 55. Según Rodríguez Ballesteros los defensores de la isla eran 1.232 infantes (650 del batallón Veterano, 293 de las tres compañías de granaderos milicianos, 289 de otras tres compañías de cazadores milicianos), 280 jinetes (200 del escuadrón de Maullín y 80 de la compañía de Quinchao) y 190 artilleros (90 de la compañía de veteranos y 100 de otra de milicianos). En total 1.702 aunque bien pudieron ser 2.000.
  3. Urbina, 2008. Las regiones más populosas del Perú movilizaban menos gente en los años más álgidos, como era 1820. Pisco tenía 900 hombres en armas, Cuzco 500, La Paz 900 y Guayaquil que movilizaba 1.000.
  4. Ayala, 2013: 144; Goedder, Carlos. "Bolívar y San Martín: Hallazgo sobre su Entrevista de Guayaquil". El Diario Exterior.com. 20 de agosto de 2013. Consultado el 16 de febrero de 2013. Ya en la Entrevista de Guayaquil Bolívar había dejado claro su intención de integrar al Bajo y Alto Perú y Chile a su Gran Colombia, aunque no al Río de la Plata por las guerras civiles que ahí se vivían. Sin embargo, el Presidente vitalicio fracasaría en su meta, durante 1826 perdería el control del Perú y en 1830 su Gran Colombia se fragmento.
  5. Barros, 1856: 175. Estos informes oficiales han sido criticados, según historiadores como Barros Arana las fuerzas republicanas bien pudieron ser 3.300 en total.

Referencias[editar]

  1. Encina, 1948: 19
  2. Silva, 1928: 381
  3. González, 1997: 238
  4. González, 1997: 244
  5. González, 1997: 246
  6. a b c d Urbina, 2008
  7. Alexander, 2009: 99

    More than two thousand Chilotes fought on the side of the royalists during the independence wars on the mainland.

  8. a b Adams, 2010: 63
  9. Garfias, 1974: 79
  10. Encina, 2006: 8. El virrey inicialmente había planificado enviar 1.500 soldados con Pareja pero las necesidades en otros frentes y la debilidad de la junta santiaguina le hicieron desistir.
  11. Mitre, 1903: 341
  12. Campos Harriet, Fernando (1976) [1958]. Los defensores del rey. Santiago: Andrés Bello, pp. 39
  13. Barros Arana, 2002: 71-72
  14. Toro, 1977: 71
  15. Barcia, 1943: 366
  16. Toro, 1977: 107
  17. Peri, 1989: 36
  18. Silva, 1928: 348
  19. Cuando el destino de Osorno estuvo en manos de Beauchef. Diario Austral de Osorno, 23-02-2014.
  20. Barros, 2005: 320-321; 325
  21. Sotomayor, 1900: 450
  22. "Motín de Osorno". Legión de los Andes.
  23. Delgado, 2007: 42
  24. Guarda, 1953: 266; Presa, 1978: 53
  25. Toro, 1977: 174-175
  26. Toro, 1977: 180-181
  27. Toro, 1977: 181
  28. Barros, 1856: 12, 207
  29. Silva, 2005: 74
  30. Toro, 1977: 185
  31. Encina, 1948: 203
  32. Barros, 1856: 13
  33. Barros, 1856
  34. Batista, 2007
  35. Víctor Contreras Scorsoni (responsable del sitio). "Lenguas de Chiloé". Puerta a la Cultura de Chiloé. Palqui, Chiloé. Última actualización el 21 de noviembre de 2000. Citado el 10 de febrero de 2014.
  36. a b Tangol, 1972: 65-66

Bibliografía[editar]

  • Adams, Jerome R. (2010). Liberators, Patriots, and Leaders of Latin America: 32 Biographies. Jefferson: McFarland.
  • Aguila G., Cristián (2010). Anexión de Chiloé (1826): Los diez años después. Santiago de Chile: Universidad Academia.
  • Alexander, William L. (2009). Lost in the Long Transition: Struggles for Social Justice in Neoliberal Chile. Plymouth: Rowman & Littlefield. ISBN 978-0-73911-865-8.
  • Ayala Mora, Enrique. "Relación de la Entrevista entre Bolívar y San Martín". Procesos. No. 37, junio de 2013. Quito: 125-145.
  • Barcia Trelles, Augusto (1943). San Martín en América. Primera Parte. De Buenos Aires a Chacabuco. Tomo III. Buenos Aires: Aniceto López.
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Véase también[editar]