Tampón higiénico

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Tampón con aplicador.

Un tampón es un artículo de higiene femenina, para absorber el flujo de la menstruación. El tipo más común en la actualidad se vende en forma de unidades desechables, que se insertan manualmente hasta el fondo de la vagina y se extraen mediante un cordón. El tampón tiene forma de tubo, con un núcleo comprimido de material absorbente recubierto por una malla. También se comercializan con un aplicador formado por dos tubos de plástico, uno interior y otro exterior, que permiten la colocación del mismo sin necesidad de tocarlo con las manos.

En ocasiones, los tampones se han utilizado para interrumpir otras hemorragias, como las nasales o las ocasionadas por proyectiles. Los tampones permiten bañarse o nadar mientras se está en el período menstrual, practicar deportes y otras actividades que las compresas o copas dificultan. Algunas veces, los tampones se utilizan también para la aplicación interna de medicamentos.

Un tampón alojado en la vagina.

En el pasado, algunos tampones de alta absorbencia ocasionaron casos de síndrome de shock tóxico, una infección causada por toxinas bacterianas que puede llegar a ser mortal en casos muy raros. Aunque este riesgo sigue mencionándose en algunos ámbitos, hoy por hoy no está demostrada la relación entre el síndrome de shock tóxico y los tampones de la actualidad, pese a lo cual se recomienda utilizar los de la absorbencia apropiada para cada día del período menstrual.

En los países donde la virginidad es sinónimo de reputación femenina, es frecuente preguntar si los tampones para la menstruación pueden romper el himen de la mujer. Es prácticamente imposible que un tampón rompa el himen, porque éste tiene una apertura que es por donde baja el flujo menstrual, y es justo allí por donde se introduce el tampón.[1]

Grados de absorción[editar]

Los tampones tienen un grado de absorción asociado en relación a la cantidad de flujo que son capaces de absorber:

Grado de absorción Flujo
Menos de 6g Poco flujo
De 6 a 9 gramos Flujo ligero/moderado
De 9 a 12 gramos Flujo moderado/abundante
De 12 a 15 gramos Flujo muy abundante

Es importante escoger un grado de absorción correcto ya que si es muy alta puede producirse sequedad y molestias a la hora de la extracción. En caso de duda se recomienda escoger el de menor absorción y siempre cambiar de tampón cada 4 - 8 horas dependiendo del flujo.

Historia[editar]

El tampón se empezó a utilizar hace más de dos mil años, antes incluso que la compresa, aunque no eran como los conocemos ahora, sino hasta 1929.

Prehistoria[editar]

Hipócrates, hacia el año 500 a.C. ya inventó un primer mecanismo de protección parecido al tampón y fomentó su uso. Este primer artículo estaba hecho de gasa de hilo enrollado a un trozo de madera liviana.

Tampones según el material del que se disponía[editar]

Los primeros tampones, hechos de papiro ablandado, estaban reservados para las mujeres de clases sociales altas en Egipto, Asiria y Babilonia. Las mujeres de clases populares usaban caña acuática suavizada.

En otros lugares del mundo, los tampones se improvisaban con el material de que dispusieran las mujeres de cada región. En Roma se usaba lana; en Japón, papel; en Indonesia se usaban fibras vegetales; en África ecuatorial fabricaban unos rollos de hierba.

Primeros tampones de lana[editar]

Las mujeres ricas y nobles del Imperio Bizantino, alrededor del siglo VI, utilizaban unos tampones hechos por los griegos de Crimea con la mejor lana, peinada y enrollada de manera muy especial, lo cual se puede considerar la primera fábrica oficial de tampones de la historia.

Usado por los médicos[editar]

Los médicos usaron durante mucho tiempo, en la Edad Media, el Renacimiento y el siglo XIX, tampones hechos con algodón para aplicar antisépticos o para ayudar a frenar hemorragias en la vagina.

Siglo XX[editar]

Durante principios del siglo XX, el tampón adquirió muy mala imagen debido a los prejuicios morales que surgieron con todo lo relacionado a la menstruación. En esa época, las actrices y bailarinas, que no podían dejar de usar protección durante esos días, se fabricaban tampones de algodón caseros.

En la década del 40, cuando EEUU ingresó a la II Guerra Mundial, los hombres partieron a la guerra y las mujeres tuvieron que ocupar sus puestos de trabajo y abandonar la vida hogareña. El tampón fue, en ese momento, muy importante gracias a que permitía mayor libertad de movimiento, comodidad y seguridad. De esta manera, se hizo popular entre la sociedad y empezó a ser usado por todas las mujeres occidentales.[2]

Impacto ambiental[editar]

El tratamiento como residuo debe tener en cuenta de que se trata de un producto de composición sintética y/o natural y que además, una vez usado contiene restos biológicos susceptibles de contener patógenos. Según el método empleado en su eliminación, tendrá impacto bien en el tratamiento de aguas residuales o en los sistemas de separación de basura locales.

Véase también[editar]

Referencias y notas[editar]

  1. «Tampones: dudas más frecuentes». Consultado el 21 de junio de 2011.
  2. «Historia del tampón». Consultado el 10 de febrero de 2012.

Enlaces externos[editar]