Emancipación de la mujer
La emancipación de la mujer, emancipación femenina, liberación femenina o liberación de la mujer es un concepto propio de la historiografía, la sociología, la antropología y otras ciencias sociales referido al proceso histórico por el que las mujeres han reivindicado y conseguido, en numerosos casos, la igualdad legal, política, profesional, social, familiar y personal que tradicionalmente se le había negado.[1]
Los estudios específicamente centrados en la mujer han recibido el nombre de: «estudios de género» (del anglosajón: "gender studies") con la adición de un nuevo uso, no reconocido por la Academia, a la palabra castellana "género").
Índice |
Historia de la emancipación femenina[editar]
Con estas denominaciones designa un proceso histórico o movimiento social de la edad contemporánea, que desde finales del siglo XVIII, durante la revolución francesa, viene proponiendo la reivindicación de los derechos de la mujer o la igualdad de derechos entre los sexos, lo que significaría la emancipación o liberación de la condición de la mujer, que a lo largo de la historia, en todas las civilizaciones, ha sido de subordinación. En este sentido el mito del matriarcado no reflejaría una realidad histórica de predominio de las mujeres, sino una realidad antropológica muy diferente.
La lucha por los derechos políticos de la mujer se inició infructuosamente durante la revolución francesa de 1789; sus protagonistas denunciaron que la libertad, la igualdad y la fraternidad sólo se referían a los hombres. Una de las voces de protesta mas enérgicas fue la de Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en 1791, dos años después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El documento escrito por Gouges reclamaba para las mujeres los mismos derechos políticos que disfrutaban los hombres, el sufragio entre ellos. Si ellas podían subir al cadalso, también debían poder ocupar cargos públicos. No tuvo éxito. De Gouges, en plena vorágine del terror revolucionario murió ajusticiada en la guillotina. Pocos años después. Napoleón, en su código legislativo, sometería a la mujer a una aún más estricta autoridad masculina.[2] [3]
Sufragio femenino[editar]
El sufragismo de finales del siglo XIX (que acabó consiguiendo el sufragio femenino) dio paso al feminismo del siglo XX, cuyos objetivos incluían la equiparación en todos los ámbitos. El año 1975 fue declarado Año Internacional de la Mujer por la ONU, y en torno a esa fecha la mayor parte de los países promovieron la equiparación legal (en España, la Constitución de 1978). Desde finales del siglo XX, el objetivo ha pasado a ser la realización material de ese principio legal a través de políticas activas como la denominada discriminación positiva.
Incorporación de la mujer al trabajo, esperanza de vida y natalidad[editar]
Correlación entre baja natalidad y aumento de la esperanza de vida[editar]
La incorporación de la mujer al trabajo asalariado, tradicionalmente masculino, ocurre por primera vez durante la Primera Guerra Mundial y se acentúa durante la Segunda Guerra Mundial ante la ausencia de los trabajadores masculinos que estaban en el frente, como soldados. Este hecho fue un paso decisivo para la consecución de una autonomía real de la mujer que disponía de rentas propias. Esta realidad, junto con fenómenos paralelos de mayor educación, demanda de igualdad, control de la procreación, difusión de los métodos anticonceptivos, en el marco demográfico de la teorías conocidas como transición demográfica, segunda transición demográfica y revolución reproductiva, correlacionan de manera inversa el gran aumento de la esperanza de vida durante el siglo XX con una caída de la natalidad. A mayor eficiencia reproductiva menor tasa de natalidad[4]
Se produce por tanto una una fuerte correlación entre la incorporación al trabajo asalariado de la mujer y una caída de la natalidad.[5] Del mismo modo que se produce una correlación entre la incorporación al trabajo asalariado de la mujer y el aumento en las ventas de electrodomésticos que permiten a la mujer, y también al varón, una menor dedicación a las tareas domésticas tradicionales.[6]
Cambios en el mercado laboral[editar]
Los cambios técnico-científicos tan acelerados que han generado la economía y la producción de bienes y servicios en el último cuarto de siglo, así como la internacionalización financiera, productiva y de mercados a nivel mundial, han alterado totalmente las ofertas laborales locales, las relaciones de producción y el concepto mismo de trabajo. El concepto de estructura empresarial ha evolucionado considerablemente, en el sentido de que se precisan organizaciones reducibles muy cualificadas y polivalentes para atender la producción de bienes y servicios que genera la empresa, y los nuevos modelos deben tender a reducir al máximo las propias estructuras para reducir el capital de gastos fijos. El objetivo radica en no comprometer el futuro de la empresa a costa de soportar unos gastos de personal improductivos en épocas de recesión de las demandas. Por tanto, se imponen las estructuras externas, flexibles, de colaboración circunstancial, tanto de una obra directa como indirecta. Del crecimiento del sector de servicios, del incremento del trabajo autónomo, de las profesiones liberales y de los free-lance, y de la flexibilidad de las estructuras empresariales se deduce que está adquiriendo mucha preeminencia el sector del autoempleo en las profesiones liberales o independientes, que se dan de alta como autónomos y prestan sus servicios en una o diversas empresas de forma externa. La diversificación progresiva del mercado de trabajo y el papel cada vez más esencial de la especialización para poder cubrir determinadas necesidades son factores decisivos en el acceso de las mujeres al mundo laboral. de las transformaciones que se están produciendo se derivan las siguientes consecuencias:
La mujer ha demostrado su capacidad, aun cuando no se haya aprovechado en un porcentaje muy elevado.
- Se ha incrementado la competencia profesional femenina.
- La mujer escoge carreras con mayor potencial de desarrollo profesional.
- Existe una aceptación de la mujer como profesional no solamente en puestos de trabajo no cualificados.
- Se da una integración de la mujer en las empresas en puestos de dirección y como ejecutivas[7]
Cambios en la cualificación de la mujer[editar]
Paralelamente a los cambios del entorno social que han favorecido la incorporación de las mujeres al mundo laboral, también se ha producido una importante evolución en su cualificación, motivada por los siguientes aspectos:
- El acceso masivo de las mujeres a la enseñanza superior.
- El aumento de sus conocimientos profesionales, mediante la especialización.
- La formación permanente (ocupacional, de adultos, reciclajes profesionales, etc.).
- El incremento de la experiencia, derivada del mayor porcentaje de mujeres en el mundo laboral.
La presencia de las mujeres en las universidades era minoritaria y en algunas facultades prácticamente inexistente. Pero en las últimas décadas, el acceso de la mujer a la enseñanza superior ha sido masivo. Hoy día las mujeres constituyen más de la mitad de alumnos de las facultades y escuelas universitarias; únicamente en las escuelas técnicas superiores continúan sido minoría, especialmente en las carreras pertenecientes el área de ingeniería y tecnología.[8]
Véase también[editar]
- Sufragio
- Sufragio femenino
- Neomalthusianismo
- Margaret Sanger
- Emma Goldman
- Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer
- Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana
- Derechos Humanos
- Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer
- Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
- Día Internacional de las Mujeres Rurales
- Mujer
- Olympe de Gouges
- Violencia doméstica
- Trabajador doméstico
Referencias[editar]
- ↑ Hannah Arendt, Acerca de la emancipación de la mujer en Ensayos de comprensión 1930-1954, Trad. Agustín Serrano de Haro, 2005, Caparrós ediciones, ISBN 84-96282-03-1
- ↑ Del abanico a la guillitoina: mujeres, hombres, feminismo en la Revolución francesa,pág. 19
- ↑ Barbara Caine y Glenda Sluga, Género e historia: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920 pág. 22
- ↑ La tercera revolución de la modernidad. La revolución reproductiva. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis) N.º 122, 2008, pp. 89-118, pág. 109-114
- ↑ El Estudio de la población. Madrid: Ministerio de Administraciones Públicas, 1988, p. 97
- ↑ Joaqueim Sempere, Mejor con menos, Noema, 2009, ISBN 978-84-7426-866-2
- ↑ .http://cdd.emakumeak.org/ficheros/0000/0270/Study_0019.pdf
- ↑ http://www.ee-iese.com/79/79pdf/afondo3.pdf