Economía

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Alegoría de la economía, de José Alcoverro (1902-1905), en Madrid.

La economía (del latín oeconomĭa, y este del griego οἰκονομία[1] [oikonomía], de οἶκος [oikos], ‘casa’, y νόμος [nomos], ‘ley’) es la ciencia social que estudia:

Expresado lo anterior de forma sintética, puede definirse la economía como la ciencia que estudia «cómo se organiza una sociedad para producir sus medios de existencia que, distribuidos entre sus miembros y consumidos por ellos, permiten que la sociedad pueda producirlos de nuevo y así sucesivamente, proveyendo con ello, de una forma constantemente renovada, la base material para el conjunto de la reproducción de la sociedad en el tiempo».[2]

La economía se vale de la psicología y la filosofía para explicar cómo se determinan los objetivos; la historia registra el cambio de objetivos en el tiempo, la sociología interpreta el comportamiento humano en un contexto social y la política explica las relaciones que intervienen en los procesos económicos.

A aquel que estudia y analiza la economía de forma profesional se le llama economista.

Microeconomía y macroeconomía[editar]

La economía puede dividirse en dos grandes campos: la microeconomía y la macroeconomía. La microeconomía estudia el comportamiento individual de los agentes económicos, principalmente los tres roles básicos: empresas, empleados y consumidores.

La microeconomía explica cómo se determinan variables como los precios de bienes y servicios, el nivel de salarios, el margen de beneficios y las variaciones de las rentas. Los agentes tomarán decisiones intentando obtener la máxima satisfacción posible, es decir, maximizar su utilidad.

La macroeconomía analiza las variables agregadas, como la producción nacional total, la producción, el desempleo, la balanza de pagos, la tasa de inflación y los salarios, comprendiendo los problemas relativos al nivel de empleo y el índice de producción o renta de un país.

Objeto de estudio de la economía[editar]

El objeto de la economía es estudiar la distribución de los recursos escasos para satisfacer las necesidades del ser humano (una definición más amplia es: la ciencia social que estudia los procesos de producción, comercialización, distribución y consumo de bienes y servicios escasos para satisfacer las necesidades ilimitadas de las familias, las empresas y los gobiernos). En otras palabras, analiza las decisiones relacionadas entre los recursos de los que se dispone (son de carácter limitado) y las necesidades que cubren (de carácter ilimitado aunque jerarquizadas), de los individuos reconocidos para tomar dichas decisiones. El objeto de la economía es muy amplio, pues abarca el estudio y análisis de los siguientes hechos:[3]

  • La forma en que se fijan los precios de los bienes y de los factores productivos como el trabajo, el capital y la tierra y cómo se utilizan para asignar los recursos.
  • El comportamiento de los mercados financieros y la forma en que se asigna el capital en la sociedad.
  • Las consecuencias de la intervención del Estado en la sociedad y su influencia en la eficiencia del mercado.
  • La distribución de la renta y propone los mejores métodos de ayuda a la pobreza sin alterar los resultados económicos.
  • La influencia del gasto público, los impuestos y el déficit presupuestario del Estado en el crecimiento de los países.
  • Como se desarrollan los ciclos económicos, sus causas, las oscilaciones del desempleo y la producción, así como las medidas necesarias para mejorar el crecimiento económico a corto y a largo plazo.
  • El funcionamiento del comercio internacional y las consecuencias del establecimiento de barreras al libre comercio.
  • El crecimiento de los países en vías de desarrollo.

Economía para filósofos[editar]

La economía, para Aristóteles, es la ciencia que se ocupa de la manera en que se administran unos recursos o el empleo de los recursos existentes con el fin de satisfacer las necesidades que tienen las personas y los grupos humanos.

Su objeto de estudio es la actividad humana y, por tanto, es una ciencia social. Las ciencias sociales se diferencian de las ciencias puras o naturales en que sus afirmaciones no pueden refutarse o convalidarse mediante un experimento en laboratorio y, por tanto, usan una diferente modalidad del método científico. De aquí su complejidad y alto nivel de incertidumbre, valiéndose de aproximaciones, o al menos definiendo la tendencia en el comportamiento de las variables económicas. Por otra parte, el sujeto de estudio es altamente dinámico, por lo que es arriesgado aventurarse a predecir sus comportamientos con precisión. Por otra parte, las nociones que derivan de lo que “debe ser” la economía son propias de la economía normativa y, como tales, no pueden probarse.

La ciencia económica está siempre justificada por el deseo humano de satisfacer sus propios fines. Este aspecto de la definición propuesta por Robbins es discutible y probablemente es el que menos se ha desarrollado en toda la historia del análisis económico salvo, acaso, por la Escuela Austríaca y especialmente para la producción de otros bienes y servicios. Este concepto de coste, más allá del puro concepto monetario, es propio de los economistas y se conoce como coste de oportunidad. Para asignar los recursos debe existir un criterio que permita comenzar a realizar las pruebas sociales y económicas.

La economía como ciencia[editar]

Antes de definir la economía como ciencia, es necesario mencionar que en la economía hay diferentes puntos de vista, según el enfoque que se adopte. Sin embargo, destacan dos: el enfoque objetivo y el enfoque subjetivo; por lo tanto, sobresalen la definición objetiva y la definición subjetiva, que refieren a dos teorías del valor (objetivo y subjetivo, respectivamente).

Definición objetiva clásica[editar]

Los clásicos no hablaron de economía, sino de economía política, de la misma manera que los mercantilistas trataron de aumentar el fondo de capital productivo de la nación, también con el fin de aumentar la capacidad defensiva de la nación pero, combatiendo las políticas mercantilistas, trataron de lograrlo con un libre intercambio. La riqueza de las naciones (An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, en el original en inglés) tiene pocos aspectos originales, pero su visión de conjunto ha influido mucho sobre los economistas posteriores. Wealth en esos tiempos significaba un fondo de capital productivo.[4]

Para un programa de crecimiento, Smith propone, en las primeras frases de su obra mayor:

  • Reducir el trabajo improductivo, o sea el trabajo que no vuelve a ser insumo del próximo ciclo productivo, principalmente el consumo de los terratenientes que viven de rentas. Este concepto Smith lo debe a los fisiócratas con quienes estaba en París.)
  • Aumentar los mercados para facilitar una mayor división de trabajo. Este concepto incluye especializaciones, mejoras tecnológicas e inventos. La competencia, es decir, la imitación de tecnologías superiores, hace que la división de trabajo baje los precios, aumente los ingresos reales y el poder de compra que a su vez permite profundizar todavía más la división de trabajo. Respecto al trabajo improductivo, esto es, una mercancía o un servicio que no formara parte del próximo ciclo productivo, la división de trabajo no es importante, ya que el precio menor no es un insumo más barato del ciclo productivo que reduce el nivel general de precios.

Definición objetiva marxista[editar]

La definición clásica de la corriente objetiva marxista es de Friedrich Engels, quien señala: La economía política es la ciencia que estudia las leyes que rigen la producción, la distribución, la circulación y el consumo de los bienes materiales que satisfacen necesidades humanas. Karl Marx a su vez señala que la economía es la ciencia que estudia las relaciones sociales de producción. También se le llama “la ciencia de la recta administración”, opuesta a la crematística. La corriente objetiva marxista se basa en el materialismo histórico, se refiere al concepto del valor-trabajo, por lo que el valor tiene su origen objetivo en la cantidad de trabajo requerido para la obtención de los bienes. Y es histórico porque concibe el capitalismo como una forma u organización social correspondiente a un determinado momento histórico. Esta definición ha engendrado una corriente de pensamiento económico que hoy día se le conoce como la economía política.

Definición subjetiva o marginalista[editar]

La definición clásica de la orientación subjetiva o marginalista es de Lionel Robbins, quien afirma: La economía es la ciencia que se encarga del estudio de la satisfacción de las necesidades humanas mediante bienes que, siendo escasos, tienen usos alternativos entre los cuales hay que optar.

Definición sistémica[editar]

Desde otro punto de vista la economía puede considerarse un ámbito de comunicación bien definido. Esto significa que la economía es el medio de comunicación en el cual se forman los sistemas económicos. En esta perspectiva los sistemas económicos son sistemas sociales en los cuales las comunicaciones que se reproducen son comunicaciones sobre compensaciones o pagos. Aquellas comunicaciones que tienen sentido económico, se reproducen en los sistemas económicos, aquellas que no tienen sentido, se rechazan. Esta visión sociológica de la economía procura comprender la economía como un aspecto integral de la sociedad.

Economía normativa y economía positiva[editar]

En las ciencias se distingue entre el análisis de lo que es y de lo que debiera ser, la economía distingue entre economía positiva que estudia lo que es, esta rama económica las proposiciones pueden demostrarse erróneas según las observaciones reales. Por el contrario la economía normativa estudia lo que debiera ser, así este enfoque depende de los juicios de valor de las personas.

Principales escuelas del pensamiento económico[editar]

Referencias[editar]

  1. «economía», Diccionario de la lengua española (vigésima segunda edición), Real Academia Española, 2014.
  2. Arrizabalo, Xabier. «El imperialismo, los límites del capitalismo y la crisis actual como encrucijada histórica». En Economía política de la crisis. Madrid: Editorial Complutense, 2011. Pág. 81.
  3. Samuelson, Paul; Nordhaus, William (2001). Macroeconomía (15.ª edición). McGraw-Hill. ISBN 8448106482. 
  4. Cannan menciona: "the older British economist’s ordinary practice of regarding the wealth of a nation as an accumulated fund"; Cannan, E., 1937, Editor’s Introduction, in: Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, Random House; p. lvii.

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