Catedral Metropolitana de la Ciudad de México

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Catedral de México»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Catedral Metropolitana de la Asunción de María
Catedral de México.jpg
Tipo Catedral
Advocación Asunción de la Virgen María
Ubicación México, D. F., Flag of Mexico.svg México
Coordenadas 19°26′4″N 99°7′59″O / 19.43444, -99.13306Coordenadas: 19°26′4″N 99°7′59″O / 19.43444, -99.13306
Uso
Culto Iglesia católica
Diócesis México
Arquitectura
Construcción 1570-1813
Estilo arquitectónico Gótico, Plateresco, Barroco, Estípite, Neoclásico

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es la sede de la Arquidiócesis Primada de México y se ubica frente a la Plaza de la Constitución, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Las medidas aproximadas de este templo son 59 metros de ancho por 128 de largo y una altura de 60 metros hasta la cúpula.[1] Es también una de las obras más sobresalientes del arte hispanoamericano.[2] Construida con cantera gris, cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales. Está dedicada a la Asunción de la Virgen María.


Croquis general de la Catedral Metropolitana.
Catedral Metropolitana, c. 1900.
El Zócalo de la Ciudad de México y la Catedral Metropolitana en 1900. Se aprecia la estación de tranvías y algunos de ellos frente a ella.
Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, adornada para los festejos del centenario de la Independencia Mexicana 1910.
Fuegos pirotécnicos y espectáculo de luces en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, después del grito de Independencia del Bicentenario de la Independencia Mexicana 2010.
Fachada principal actualmente

Historia de la construcción[editar]

Fe, Esperanza y Caridad; Esculturas de Tolsá.

En el tiempo de la ciudad de Tenochtitlán el área en donde se encuentra la actual catedral estuvo ocupada por un pequeño templo dedicado a xitle[3] o quizá por el templo de Quetzalcóatl, un templo dedicado al sol y otras edificaciones menores.[4]

Tres años después de concluida la conquista, Hernán Cortés mandó construir una iglesia en el lugar aprovechando material de los templos aztecas. Esta iglesia fue convertida en catedral por Carlos V y el papa Clemente VII según la bula del 9 de septiembre de 1534[5] y nombrada metropolitana por Paulo III en 1547.[6] Pronto quedó clara su insuficiencia y por mandato de Felipe II se derribó en 1552. Los trabajos de construcción de la nueva no comenzaron sino hasta 1571 cuando el virrey Martín Enríquez de Almansa y el arzobispo Pedro Moya de Contreras colocaron la primera piedra de su sucesora, la actual catedral.

La suma del costo de la obra hasta la dedicación de 1657 fue de 1.759.000 pesos. Dicho costo fue cubierto en buena parte por los reyes Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II.[6]

Luego, hubo un concurso para designar al arquitecto que terminaría la fachada. El proyecto ganador de dicho concurso fue el neoclásico presentado por el veracruzano José Damián Ortiz de Castro, que se antepuso a los de José Joaquín de Torres (barroco) e Isidro Vicente de Balbás. Ortiz de Castro procedería a terminar las torres, parte de la cúpula y obras al interior. La muerte de Ortiz de Castro dejaría las obras en suspenso un breve tiempo. En 1793 el arquitecto valenciano Manuel Tolsá recibe el encargo de finalizar las obras de construcción de la Catedral, que no concluyen sino hasta 1813.[7]

Entre los arquitectos que intervinieron en las obras de la catedral a lo largo de los siglos, estuvieron Claudio de Arciniega, que trazó el proyecto inicial, y Juan Miguel de Agüero. Informaron sobre el proyecto, desde el otro lado del Atlántico, Alonso Pérez de Castañeda y Juan Gómez de Mora. Juan Gómez de Trasmonte realizó la mayor parte de su actividad profesional como maestro de obras de la Catedral en la primera mitad del siglo XVII, al tiempo que intervenía en la Catedral de Puebla.[8]

A lo largo del tiempo la catedral ha perdido parte de su acervo artístico. Se tiene constancia de algunas de las obras perdidas: lámparas de plata de gran tamaño, candelabros, blandones y figuras del mismo metal, la custodia de Borda (88 marcos de peso en oro; con 10 perlas, cubierta al frente por 5872 diamantes y al dorso por 2653 esmeraldas, 544 rubíes y 28 zafiros), un pectoral de oro con reliquias, otro con topacios y brillantes y con anillos de accesorio, alfombras, cojines, colgaduras y muchos tesoros más de características similares.Rivera y Cambas, Manuel; México Pintoresco y Monumental editorial del valle de México tres relieves en mármol blanco. El central representa la Asunción de la Virgen María. El que se tiene del lado izquierdo muestra la entrega de las llaves del Cielo a San Pedro; el que se tiene a mano derecha, la Barca de la Iglesia. Sobre el reloj se encuentran tres figuras representativas de las virtudes teologales: la Fe, la Esperanza y la Caridad. La Fe sostiene una cruz, la Esperanza un ancla y la Caridad sujeta a dos niños. El reloj y las esculturas se deben a Tolsá, así como las balaustradas y florones que coronan todo el conjunto.

Como consecuencia del temblor que hubo en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985 la Catedral Metropolitana sufrió daños considerables, ya que por la gran magnitud, provocó que desde entonces año tras año se hunda cada vez más este recinto tan importante para la identidad mexicana. Si se observa el edificio desde algún punto de la Plaza de la Constitución claramente se nota la inclinación que ha sufrido.

El campanario[editar]

Campanario de la catedral

Aunque desde 1642 se colocó el basamento de la torre oriente y en 1672 el primer cuerpo de la misma, se puede decir que las torres se construyeron entre 1787 y 1791. En su construcción participaron los arquitectos Juan Serrano, Juan Lozano y José Damián Ortiz de Castro.

Las torres de la catedral tienen una altura entre 64 y 67 metros. Tienen un remate en forma de campana, que termina con una esfera coronada por una cruz. Las esferas contienen cruces, monedas de la época, relicarios, oraciones y testimonios autorizados por el Cabildo de la Catedral. Además de ornamentación de trofeos, coronas y collares, cada torre tiene 8 esculturas monumentales, las cuales representan a santos protectores de la ciudad: 4 doctores de la Iglesia occidental y 4 doctores de la Iglesia española, y fueron realizados por José Zacarías Cora (torre poniente) y Santiago Cristóbal de Sandoval (torre oriente). Las estatuas en la torre poniente representan a Gregorio VII, San Agustin, Leandro de Sevilla, Fulgencio de Cartagena, San Francisco Javier y a Santa Bárbara. Las estatuas en la torre oriente representan a Emilio, Santa Rosa de Lima, Maria (madre de Jesus), San Ambrosio de Milán, Jerónimo de Estridón, San Felipe de Jesús, San Hipólito y San Isidro Labrador.

Entre las dos torres cuentan con espacio suficiente para albergar 56 campanas, aunque al día de hoy son treinta las que han sido colocadas, siendo la torre poniente la que tiene mayor número de ellas. Cada campana recibe un nombre y su peso se mide en quintales o en arrobas. La mayor de ellas tiene el nombre de Santa María de Guadalupe, fue fundida por Salvador de la Vega en 1791 y pesa alrededor de trece toneladas. La campana más antigua se fundió en 1578, y se le conoce como Santa María de la Asunción (también conocida como Doña María), con peso aproximado de 7 toneladas. La más nueva es del año 2002 y fue colocada con motivo de la canonización de Juan Diego, bendecida por el papa Juan Pablo II.

Dentro de la parte superior de cada torre hay escaleras de madera de forma elipsoidal, de las cuales hay muy pocos ejemplos en el mundo. Estas escaleras helicoidales u ovaladas son poco utilizadas pues el deterioro ocasionado por el tiempo es evidente, por lo cual solo son usadas por los campaneros. Empero, el enorme desgaste de escaleras y zonas del campanario se ha agudizado por la extensiva visita de turistas a un sitio no hecho para ello.

Las campanas de la catedral han marcado momentos importantes en la historia del país:

  • en 1692 su repique convocó al pueblo a formar parte del rescate del Parián;
  • en 1821 fueron testigo y parte en la entrada del Ejército Trigarante el 27 de septiembre;
  • el 21 de julio de 1822 repicaron en la coronación de Agustín de Iturbide, realizada en esta misma Catedral y doblaron tanto en su fallecimiento como al colocarse sus restos en la capilla de San Felipe de Jesús;
  • el 14 de septiembre de 1847 convocaron a la defensa de la Ciudad de México ante la invasión estadounidense;
  • el 15 de septiembre de 1910 marcaron el inicio de las festividades del centenario de la Independencia nacional.

Han doblado a duelo al entrar por la Puerta Jubilar de Catedral los cadáveres de los arzobispos y cardenales Miguel Darío Miranda Gómez y Ernesto Corripio Ahumada, en 1986 y en el 2008 respectivamente. Han repicado en su totalidad al entrar a la Catedral por vez primera un nuevo arzobispo de México, como en 1995 al llegar Mons. Norberto Rivera Carrera y al entrar por primera vez como cardenal en marzo de 1998. Tocaron a vuelo el 26 de enero de 1979, en la primera visita de Juan Pablo II a México, y en su quinta y última visita a México, del 30 de julio al 1° de agosto de 2002, con motivo de la canonización de Juan Diego. Repican en su totalidad 5 veces al año: en la fiesta de Corpus, en la noche del 15 de septiembre, en la noche de Navidad, en la misa de Año Nuevo y en la misa de Pascua.

Dentro del remate en forma esférica de la torre oriente fue hallada en 2007 una caja del tiempo, colocada cuando fue finalizada dicha estructura. En la cantera del remate se inscribió la fecha "mayo 14 de 1791", y el nombre "Tibursio Cano". Dentro de la caja de plomo, había medallas religiosas, monedas de la época, un relicario, una cruz de palma y diversas imágenes de santos.[9]

El Altar del Perdón[editar]

Altar del perdón.

El retablo es obra de Jerónimo de Balbás (1735). A principios de 1967 hubo un incendio en la catedral que dañó el altar. Gracias a la restauración practicada se puede admirar el día de hoy una gran obra de arte virreinal. Se llama así porque se encuentra detras de la puerta del mismo nombre.Esta es una de las obras más grandes del autor tiene un estilo barroco estipite el cual contiene columnas que representan al cuerpo humano, todo el acabado de esta obra está cubierto con hoja de oro.

El coro[editar]

Vista inferior del órgano
Púlpito de la catedral
Péndulo de la catedral

La sillería del coro está fabricada en una excelente talla de tapincerán. Tiene dos niveles de sitiales: el alto para canónigos y el bajo para seises y sochantres. En la parte superior, tiene figuras talladas en medio relieve, de obispos y santos.

La sillería del coro es fruto del arte de Juan de Rojas (1695). También fue dañada en el incendio de 1967.

En el centro del coro, entre la la reja y la sillería, está un facistol de caoba, adornado con figuras de marfil, una de las cuales, es un crucifijo que corona toda la obra. Se usa para sostener los libros de canto, y está conformado por tres cuerpos.

La portada del coro y la crujía (el corredor cerrado que va desde el coro hasta el presbiterio) fueron hechas según el diseño del pintor Nicolás Rodríguez Juárez bajo la supervisión del sangley Quiauló. La bella reja del coro es de tumbaga y calain, y fueron estrenadas en 1730. Se fabricó en la ciudad de Macao, China,[7] y sustituyó a una anterior de madera.

Los dos órganos actuales de la catedral fueron construidos por el español trabajando en México Joseph Nassarre de 1734 a 1736. En el órgano de la Epistola, Nassarre reutilizó elementos del órgano anterior construido por Jorge de Sesma en Madrid de 1689 a 1690.[10]

Cúpula[editar]

La cúpula de catedral sostenida sobre un cimborrio octagonal.

Se terminó con adaptaciones al proyecto de Ortiz de Castro. En el interior también se representó la Asunción de la Virgen (Rafael Ximeno y Planes, 1810). La cúpula que existe hoy en día, es obra de Manuel Tolsá, y de tambor octogonal, levantada al centro del crucero, sobre cuatro columnas y rematada por una linternilla. Las actuales ventanas son de Matías Goeritz. En el incendio de 1967, ocasionado por un corto circuito en el Altar del Perdón la pintura de la Asunción se consumió.

Las capillas[editar]

Altar principal[editar]

Éste desapareció en los años cuarenta del siglo xx. Con motivo del Santo Jubileo del Año 2000, se realizó una nueva mesa del altar mayor para sustituir a la anterior. Esta fue construida en estilo modernista por el Arquitecto Ernesto Gómez Gallardo

Nave central de la Catedral Metropolitana, con vista del Altar de los Reyes al fondo.

Altar de los Reyes[editar]

El Altar de los Reyes se encuentra en el ábside del templo, detrás del Altar Mayor. Es obra del insigne Jerónimo de Balbás, autor del Altar del Perdón de esta misma catedral, y del Altar Mayor de la Catedral de Sevilla, entre otras.

Este bello altar, que se puede considerar un monumento dentro de otro monumento, es la obra cumbre del estilo churrigueresco español o barroco estípite, y se considera la obra maestra de su destacado autor. Mide 25 metros de altura, 13 de ancho, y 7 metros de fondo; se eleva al fondo de Catedral ocupando el ábside.

Es una talla formada por tres calles verticales, dos laterales y una al centro, adornada con los cuadros La Asunción de la Virgen, y La Adoración de los Reyes, del pintor Juan Rodríguez Juárez. Éste último, es el que da nombre al altar, además de una serie de esculturas de bulto de reyes y reinas canonizados (santificados), que posan a lo largo y ancho del altar.

Fue realizado en maderas preciosas policromados, en una exuberante composición de pilastras y columnas, follaje, guirnaldas y querubines. El conjunto está estofado, revestido con hoja o lámina de oro, lo cual le confiere majestuosidad a la obra. Está cerrado por una doble bóveda, y en lo más alto del conjunto, se haya una representación de Dios Padre, presidiendo el magno conjunto.

Las capillas laterales[editar]

Capilla de Nuestra Señora de las Angustias de Granada[editar]

La capilla sirve de asiento a la torre más antigua del templo, fue techada entre los años 1624 y 1627. En su retablo lateral derecho cuenta con una pintura del flamenco Martín de Vos que representa a Tobías y el ángel. En el siglo XIX perdió su banco original y todavía en 1964 le fue colocado otro elaborado por Miguel Ángel Soto, por encargo de la Comisión Diocesana de Orden y Decoro. Al parecer su retablo principal fue mutilado en el siglo pasado. Una escultura que albergaba de San Felipe de Jesús se encuentra ahora en Tepotzotlán y un lienzo de San Nicolás obispo de Bari se integró a la colección pictórica del Sagrario, ahora desmantelada.

Capilla de San Isidro[editar]

Conocida también como capilla del Santo Cristo Negro, El Señor del Veneno. También terminada entre 1624 y 1627, comunica internamente a la Catedral con el Sagrario, debido a que el Cabildo decidió abrir un acceso que la convirtió en “simple pasadizo”. Cuenta con una portada barroca en cantera gris, obra de Lorenzo Rodríguez (de fines de 1767 y principios de 1768) que hoy día se encuentra gravemente fracturada, debido a una severa grieta que apareció en la nave procesional oriente y que partió a toda la capilla. El parentesco de esta portada “va más con los marcos de las ventanas que... con las portadas exteriores del edificio”, debido a la composición del coronamientos de los marcos.

Capilla de la Inmaculada Concepción[editar]
Retablo principal de la capilla de la Inmaculada Concepción.

Terminada su bóveda durante el período constructivo de 1624-1648, contó originalmente en su testero con un “retablo reticulado, con soportes salomónicos datable en el último tercio del siglo XVII” dedicado a Santa Ana y con 6 tablas de Juan Sánchez Salmerón. Tan sólo se conservan en la iglesia dos pinturas colocadas en la capilla de la Divina Providencia: la Anunciación a Santa Ana y Los desposorios de la Virgen. Las telas dedicadas a La Purísima con San Joaquín y Santa Ana, La aparición del Arcángel a San Joaquín y El nacimiento de la Virgen se localizan ahora en el Museo del Virreinato.

El 21 de julio de 1752 el canónigo Joaquín Zorrilla regaló a la capilla una importante lámpara de plata que fue fundida en 1847. El sacristán mayor, bachiller Ventura López, no se quedó atrás y también donó un “nicho de vidrios azogados, dentro del cual había dos ceras de Agnus y algunas reliquias; más un Santo Niño recostado en una cruz de madera, con dos chapetas de plata sobredorada”, además de esmeraldas y perlas finas. No se sabe el destino de estas piezas.

El arzobispo michoacano Labastida y Dávalos –quien decidió su nueva advocación- ordenó la primera remodelación de la capilla, colocando un altar neoclásico de alabastro proveniente de la Hacienda de los Negros en Guadalajara, y que fue compartido con la Capilla de San José. Finalmente reconstruido fue enviado al templo de la Asunción en la colonia Industrial, donde desapareció en 1985.

En pleno siglo XX la capilla obtuvo nuevamente un retablo barroco de la modalidad anástila (sin columnas), el del Altar de San José localizado primeramente en el muro oriente de la portada norte. Este altar contiene obras de Simón Pereyns, Baltasar de Echave Orio y José de Ibarra.

Desaparecieron de la capilla un medio punto del siglo XVII que representaba a Jesús en gloria y una pintura de la Asunción de la Virgen de José Ibarra, además de las esculturas representativas de Santa Ana, San Joaquín, San Antonio de Padua, San Lorenzo, San Nicolás Tolentino y dos santos niños.

Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe[editar]
Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe.

Fue techada en la tercera etapa de cerramiento del edificio, entre 1653 y 1660, y utilizada antes de la segunda consagración catedralicia, primero como bautisterio y después como sala de juntas de la archicofradía del Santísimo Sacramento y de la Caridad.

Contó con retablos del siglo XVII ensamblados entre 1670 y 1675, que fueron renovados en 1754 mediante un contrato entre la archicofradía y José Joaquín de Sáyago, incluyendo el retablo de Guadalupe y los costados dedicados a San Juan Bautista y lienzos de Cristo Nuestro Señor. En 1807 se decide intervenir nuevamente estos retablos en virtud de que “ya están muy antiguos, están notablemente deteriorados e indecentes por lo que no corresponde al decoro de la misma Santa Iglesia ni al esplendor de un cuerpo tan ilustre y distinguido como la Archicofradía”. La obra es realizada entre 1807 y 1809 (conforme al dictamen de la Real Academia de San Carlos), por José Martínez de los Ríos, con la colaboración, para diecisiete esculturas, de Clemente Terrazas.

Fueron trabajados tres altares: el central continuó dedicado a la Guadalupana, flanqueada por San Joaquín y Santa Ana; el izquierdo dedicado a San Juan Bautista, con sus padres San Zacarías y Santa Isabel; y el derecho que cambió de advocación en 1809, antes con lienzos de Cristo vinculado al Santísimo Sacramento y después dedicado a los jesuitas San Luis Gonzaga, San Estanislao Kostka y San Juan Francisco Regis.

Capilla de Nuestra Señora de La Antigua[editar]
La Virgen de la Antigua. Abajo, el Niño Cautivo.

Está consagrada a la advocación mariana del mismo nombre, y en el retablo principal, neoclásico, obra de Juan de Rojas (1718), hay una copia de la imagen de la Virgen de la Antigua cuyo original se encuentra en la Catedral de Sevilla. Esta imagen de influencia bizantina era muy venerada por la población española de la ciudad de México durante el período colonial.

Bajo la imagen de la virgen hay una magnífica escultura sevillana del Niño Jesús, original de la primera mitad del siglo XVII y atribuida a Juan Martínez Montañés. Es conocida popularmente como El niño cautivo, debido a que permaneció en Argel junto a Francisco Sandoval de Zapata, racionero de la catedral, quien fue hecho prisionero por piratas del norte de África en 1622, cuando llevaba la escultura hacia México.

Capilla de San Pedro[editar]

La capilla de San Pedro custodia otros dos retablos. El primero y principal está dedicado a honrar la vida del santo apóstol y fue edificado hacia 1670. En él se observan ya los lineamientos del barroco temprano en los que aún se observan elementos manieristas como los relieves de lacería, las ménsulas y los pinjantes. El retablo está formado por tres cuerpos, el último de los cuales se integra al espacio arquitectónico dejando al centro el vano de la ventana. El retablo se merece una mención especial por su decoración general en la que sobresalen los variados motivos vegetales e inanimados propios del barroco. En cuanto a las pinturas de este retablo, no se ha podido saber a ciencia cierta quiénes fueron los autores, se trata de obras cuyo tema es la vida de San Pedro, y en un pasaje se recuerda el martirio del apóstol que pidió ser crucificado de cabeza “por no ser digno de morir como su maestro”.

Capilla del Santo Cristo y de las Reliquias[editar]
Retablo principal de la capilla de las reliquias, con el Cristo de los Conquistadores y el Santo Entierro.

Se construyó entre 1610 y 1615 dedicada al Santo Cristo de los Conquistadores. También recibe el nombre de Capilla de reliquias por las reliquias insignes guardadas en los retablos barrocos. Según algunos historiadores la imagen de Cristo crucificado conocida como el "Santo Cristo de los Conquistadores" (S. XVI O XVII) fue un regalo de Carlos V, otros sostienen que se trata de una obra realizada en estas tierras, lo cierto es que ya en la primera catedral recibía gran veneración.

Las pinturas y esculturas escenifican momentos de la pasión de Cristo uniendo a este tema la pasión o tormento de los santos y santas màrtires. La escultura del "Santo Entierro" es utilizado todos los años en la procesión del Viernes Santo. El retablo de la derecha tiene al centro una Virgen de Guadalupe, de José de Ibarra, ante la que se juró a Santa María de Guadalupe como la Patrona General y Universal de todos los reinos de la Nueva España el 4 de diciembre de 1746, y que conserva una reliquia del ayate de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Las reliquias de esta capilla se exponen anualmente el día de todos los santos y el día de los fieles difuntos (1 y 2 de noviembre). De acuerdo a la tradición, en esta capilla se custodian reliquias de, entre otros, San Vicente de Zaragoza, San Vito, Santa Úrsula, San Gelasio, San Vital de Milán, así como una astilla de la Vera Cruz y una espina de la corona de Jesús..

Capilla de San Felipe de Jesús[editar]
Exhibición de los restos de Agustín de Iturbide en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia Mexicana 2010 en la capillas San Felipe de Jesús.

Aquí se encuentran los restos de Agustín de Iturbide. Asimismo, aquí se conserva el corazón de Anastasio Bustamante. En esta capilla se encuentra una escultura alusiva al primer santo mexicano: San Felipe de Jesús. Esta obra, a modo de ver de muchos críticos de arte, es la escultura estofada, tallada y policromada mejor elaborada de Iberoamérica.

Capilla de Nuestra Señora de los Dolores[editar]

Es de las más antiguas de la Catedral. Terminada hacia 1600 estuvo dedicada a la archicofradía del Santísimo Sacramento, que la decoró suntuosamente. Fue dedicada a la Virgen de los Dolores cuando se coloco en el altar central la escultura, obra de Clemente Terrazas. Esta imagen estuvo en la capilla de palacio en la época de Maximiliano I de México.

Capilla del Señor del Buen Despacho[editar]

Se estrenó el 8 de diciembre de 1648 estuvo dedicada al gremio de los plateros que colocaron en ella dos inmagenes de plata maciza, una de la purísima concepción y otra de San Eligio o Eloy.

La decoración de toda la capilla es estilo neoclásico pertenece la primera mitad del siglo XIX.

Capilla de Nuestra Señora de la Soledad[editar]

La capilla dedicada a la Virgen de la Soledad fue abierta al culto en la segunda mitad del siglo XVII. Ella protege a los albañiles y obreros que participaron en la construcción de la catedral. El retablo principal está formado por dos cuerpos y un remate, en él se aprecian las columnas salomónicas de capitel corintio que separan las entrecalles. Es una virgen de la Soledad copia de una imagen española. El retablo puede ser ubicado en la década de 1670-1680 gracias a las pinturas con el tema de la Pasión de Cristo hechas por el pintor Pedro Ramírez.

Capilla de San José[editar]
El Señor del cacao.

Su retablo principal es barroco, procedente de la antigua Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat y tiene en el centro la imagen de San José con el Niño, rodeado de santos, entre los que destaca Santa Brígida de Suecia. El retablo lateral es una composición de pinturas barrocas, que consiste en El triunfo de la Fe, La transfiguración, La circuncisión y La asunción.Hay un antiguo Ecce homo sedente, llamado popularmente el Señor del cacao. Es una escultura mexicana de caña de maíz procedente de la primera catedral, y muy venerada por los indígenas durante la colonia, quienes a falta de monedas depositaban como ofrenda semillas de cacao, que en época prehispánica se consideraban valiosas piezas de cambio. En la actualidad es común que los niños depositen ofrendas en forma de caramelos.

Capilla de San Cosme y San Damián[editar]

Entre los retablos que decoran el interior de la capilla, el principal está dedicado a honrar a los santos tutelares de la capilla. Consta de dos cuerpos, el remate y tres entrecalles. Es uno de los retablos catedralicios del siglo XVII en los que se puede afirmar que tiene un acento manierista y como prueba de ellos están las columnas clasicistas estriadas. El retablo fue concebido para albergar pinturas, las cuales exaltan la vida de los santos médicos Cosme y Damián y se deben al pintor Sebastián López Dávalos. Al centro hay un antiguo crucifijo de madera conocido como el Señor de la Salud, que es invocado contra enfermedades y se considera protector de la ciudad en casos de epidemias. La última vez que la imagen fue sacada en procesión y trasladada al altar del perdón fue en 2009, con ocasión de la epidemia de gripe A (H1N1); la imagen no se sacaba desde 1691, cuando hubo una epidemia de viruela.

Un pequeño retablo lateral está consagrado al nacimiento de Jesús, y proviene del templo franciscano de Zinacantepec.

Capilla de los Ángeles[editar]

Sirve de basamento a lo torre occidental, y fue concluida entre 1653 y 1660. Esta primera capilla fue destruida por un incendio en 1711, por lo que fue inmediatamente sustituida por la actual, finalizada en 1713. Cuenta con unos fastuosos retablos barrocos con esculturas estofadas y policromadas, obras de Manuel de Nava, que representan a los siete arcángeles.

Capilla de las Ánimas[editar]

Ubicada fuera de la catedral, vecina al abside el nor-poniente del mismo, esta capilla del siglo XVII desentona con el resto del edificio por su magra construcción. Su sencilla portada, un arco de medio punto, flanqueado por pilastras tableradas; su segundo cuerpo- remate, a su vez flanqueado por un par de ventanas ovaladas. De ningún mérito artístico, esta capilla sirve hoy día, para los bautizos que se llevan a cabo en la Catedral Primada de México.

La sacristía[editar]

Es el espacio más antiguo de la catedral. En 1626, al ordenar el virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, Marqués de Cerralvo (1624-1635) la demolición del antiguo templo, la Sacristía funcionó (hasta 1641) como el lugar donde se celebraban los oficios. Lógicamente ahí fue colocado el altar mayor y según el inventario de 1632, éste contaba con dos atriles, uno de hierro dorado y el otro de plata hecho por el maestro Pedro Ceballos.

En el interior de la sacristía se puede admirar enormes cuadros de los pintores novohispanos Cristóbal de Villalpando y Juan Correa. Los títulos de los cuadros son: El Triunfo De La Iglesia, La aparición de San Miguel, La Mujer del Apocalipsis (Villalpando); El Tránsito De La Virgen y La Entrada De Cristo A Jerusalén (Correa). Asimismo, hay una pintura atribuida al pintor español Bartolomé Esteban Murillo.

No se cuenta aún con la suficiente documentación para darnos una idea de la decoración interior que presentaba entre 1641 y 1684, pero en cambio si se registran abundantes ornamentos y orfebrería en los inventarios de 1632, 1649, 1654 y 1669, dándonos pistas sobre lo que había.

Los muebles que hoy alberga son del último tercio del siglo XVIII: armarios y cajoneras en madera de bálsamo “que se apegan fielmente a los preceptos que al respecto formuló San Carlos Borromeo”, cardenal y arzobispo de Milán, en sus Instrucciones de la fábrica y del ajuar eclesiásticos de 1577.

Juan de Viera comenta que en las cabeceras de la Sacristía había “dos mesas de caoba de China, negras como azabache, donde se ponen los cálices preparados para el sacrificio, siendo sus tableros de una pieza de dos varas de ancho y dos y medio de largo”. Y continúa señalando que la “caxonera” es de maderas “exquisitíssimas de palo de Saongolica y otros, con sus cerrajes dorados y repartidos a proporción, alacenas con puertas de la misma madera... y en la circunferencia... junto a los caxones distantes dos varas, sillas de brazos de la misma caoba”. Dichas cajoneras fueron alteradas en fecha reciente debido, al parecer, a problemas de funcionamiento.

Todavía el libro de Toussaint de 1948 registra fotográficamente el ajuar de sillas con patas de cabriola y una credenza con cajones de faldones abombados, patas de cabriola y garra, además de relieves fitomorfos.

El armario para cálices, originalmente ubicado en el muro poniente bajo la Virgen del Apocalipsis de Cristóbal de Villalpando, albergaba gran número de “cálices de oro y vasos del mismo metal guarnecidos de finísimas piedras y otras vasijas y vasos sagrados, candeleros, pedestales, acheros de plata sobre dorada y cruceros... es mucha su riqueza. Solo de custodias de oro y diamantes tiene cinco, sin una nueva que ha costado 116,000 pesos”. El inventario de 1662 da cuenta de los aguamaniles, uno de ellos obra del platero Ena.

En 1957 se cambiaron el piso y la tarima perimetrales de madera por otro pétreo escalonado; se colocó una reja gemela a la de la sala Capitular (adaptada por el arquitecto Antonio G. Muñoz) para vestibular el espacio creándose una antesacristía. También el maestro Soto alteró las proporciones originales de algunas cajoneras: fue cortada la cajonera corrida del muro testero y se colocó al centro un oratorio de caoba “de gusto híbrido”.

Por último, el lienzo de la Virgen de Guadalupe con donante, obra de Francisco Martínez realizada en 1747 que permaneció largo tiempo en el sótano, ahora preside la sala Guadalupana del antiguo edificio de la Curia de la virgen de guadalupe

Las criptas[editar]

Cripta de los arzobispos, ubicada de bajo del altar de los reyes
Cripta de los arzobispos, con el monumento a fray Juan de Zumárraga en primer plano. En la parte inferior del altar se aprecia una piedra prehispánica.

La catedral cuenta con criptas para los fieles que deseen adquirir, aunque actualmente se encuentra todavía en proceso de reparación y por lo tanto para ingresar, es necesario ser poseedor o visitante de un nicho en específico.

Debajo del Altar de los Reyes se encuentra la cripta principal que alberga los restos de los arzobispos que han sido titulares de la Arquidiócesis, desde Fray Juan de Zumárraga hasta el Cardenal Ernesto Corripio y Ahumada, cuyos restos fueron depositados en abril de 2008. En el centro de la cripta de los Arzobispos hay un cenotafio con la figura de Zumárraga y todos los demás arzobispos están colocados en nichos en las paredes. Debajo del monumento de Zumárraga hay una escultura azteca que representa una calavera. Otra escultura prehispánica geométrica fue incorporada en la parte inferior del altar.

La entrada al las criptas es una adición moderna, realizada por el Arquitecto Ernesto Gómez Gallardo

El sagrario[editar]

El sagrario es el lugar en los templos donde se contiene reservada la Eucaristía.

En la mayoría de las iglesias novohispanas, el Sagrario constituye un recinto anexo al templo, y en el caso de la Catedral, se trata de un fabuloso edificio de estilo barroco estípite en su exterior, y neoclásico al interior.

Diseñado por Lorenzo Rodríguez, su fachada labrada en cantera gris se yergue orgullosa sobre muros de tezontle rojo, pues rojo es el vaso en que brilla la veladora que ilumina todos los sagrarios cristianos (pues al echar polvo de oro en el vidrio fundido, este se vuelve rojo al solidificarse). Tiene dos portadas, una al sur y otra al oriente. Es de planta de cruz griega, y es la parroquia de la Catedral Metropolitana, anexa a ésta.

Maestros de capilla de la Catedral durante el virreinato[editar]

Durante todo el periodo virreinal la catedral contó con una intensa y brillante actividad musical organizada por sus correspondientes maestros de capilla. Estos tenían la obligación no sólo de organizar la vida musical eclesiástica de la catedral para todas las festividades mayores, sino también la de instruir a los músicos correspondientes, componer las obras musicales necesarias y organizar los archivos musicales. Resultado de esta constante actividad es un riquísimo archivo musical que compite en América con el espléndido archivo musical de la Catedral de Puebla, el de la Basílica de Guadalupe o los archivos musicales conservados en Cuzco o en Chuquisaca. Ninguno de todos estos archivos musicales ha sido estudiado exhaustivamente y la mayor parte de esa música se mantiene inédita. Lamentablemente no existe un intento contemporáneo de continuar con la tradición musical de las catedrales hispanoamericanas tocando el acervo conservado o contratando a compositores que escriban nuevas obras. Los maestros de capilla de la catedral de México de los cuales en su mayoría se conservan obras en el archivo catedralicio fueron:

* Juan Xuárez (1538-1556)
* Lázaro del Álamo (1556-1570)
* Juan de Victoria (1570-575)
* Hernando Franco (1575-1585))
* Juan Hernández (1586-1618))
* Antonio Rodríguez de Mata (1619-1648)
* Fabián Ximeno (1648-1654)
* Francisco López y Capillas (1654-1673)
* Jacinto de la Vega Francisco Ponce (1673-h.1676)
* Joseph de Loaysa y Agurto (h.1676-1688)
* Antonio de Salazar (1688-1715)
* Manuel de Sumaya (1715-1739)
* Domingo Dutra y Andrade (1741-1750)
* Ignacio de Jerusalem y Stella (1750-1769)
* José Damián Ortiz de Castro (1750-1793)
* Mateo Tollis della Rocca (1769-1780)
* Martín Bernárdez Rivera (1781-1791)
* Antonio de Juanas (1791-1814)
* Vicente Gómez Matheo Manterola (1815-1818?)
* José María Bustamante Eduardo Campuzano (1818-1821?)
* José Mariano Elízaga (1822)

El archivo musical de la catedral de México es uno de los mayores de América; posee un acervo de más de 5000 obras, que abarca desde los siglo XVI al XX, en variados formatos como Libros de coro, música religiosa, profana y tratados musicales.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. http://www.arquidiocesismexico.org.mx/Descripcion%20del%20Monumento.html DESCRIPCIÓN DEL MONUMENTO
  2. Nieto, Sacramento, [ed.]. 2003. Guía Interactiva del Estudiante. Tercera edición. Barcelona: Thema Equipo Editorial, S. A:, 2003. Vol. VII.; pp. 1893.
  3. Krickeberg, Walter; Las Antiguas Culturas Mexicanas; Fondo de Cultura Económica; México DF, 1985; figura 44, p.109
  4. Varios Autores; Esplendor del México Antiguo Tomo II; Editorial del Valle de México; México DF; Plano de centro de la Ciudad de México II
  5. Bula de Clemente VII en la qual hace Cathedral la Iglesia Parroquial de Santa María de México, 9 de septiembre de 1534.
  6. a b Gualdi, Pedro; Monumentos de México (facsimilar); Fomento Cultural Banamex; México, 1981; p. 9
  7. a b Toussaint, Manuel; Arte Colonial en México; UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas; México DF, 1990; pp. 142-143, 216-221
  8. Manuel Toussaint La Catedral de México, citado por Pedro Henríquez Ureña (que indica que la determinación de a quién atribuirla es un problema insoluble), en Historia cultural y literaria de la América hispánica, pg. 60, Verbum Editorial, 2008 ISBN 84-7962-425-6
  9. Notimex, La Jornada Online (ed.): «Abren "cápsula del tiempo" en Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis de México». Blog Periodista Digital (16 de enero de 2008). Consultado el 16 de agosto de 2012.
  10. Edward Pepe, “An Organ by Jorge de Sesma for Mexico City Cathedral,” Revista de Musicología 29, no. 1 (2006): 127-62 y “The Installation by Tiburcio Sanz and Félix de Yzaguirre of the Jorge de Sesma Organ for Mexico City Cathedral: 1692-95,” Revista de Musicología 29, no. 2 (2006): 433-79

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Templo de Santo Domingo
Edificio más alto de México
1813 - 1905
Sucesor:
Museo Universitario del Chopo