Ley Calles

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Plutarco Elías Calles, redactor de la ley que lleva su nombre.

La ley Calles, oficialmente llamada ley de tolerancia de cultos, fue una ley mexicana expedida el 14 de junio de 1926 cuyo fin era controlar y limitar el culto católico en México. Esta ley fue elaborada durante el mandato del presidente Plutarco Elías Calles, a quien debe su nombre.[1] [2]

La promulgación de la ley Calles fue uno de los motivos principales para el inicio de la guerra cristera, la cual buscaba la anulación de dicha ley.[3]

Antecedentes[editar]

Desde el inicio de la revolución mexicana muchos líderes políticos y revolucionarios dieron un énfasis anticlerical a sus discursos, en algunos casos llegando a tener un énfasis antirreligioso. A partir de 1920, con el aumento de la influencia socialista en México, estos dicursos empezaron a plantear una visión más radical de la religión, alentando a los grupos radicales que tenían por objetivo "luchar contra el fanatismo".[4]

En 1925 el gobierno de Plutarco Elías Calles promueve la creación de la Iglesia católica apostólica mexicana, una iglesia cismada de la autoridad de Roma y del papa, declarando como patriarca de la iglesia a José Joaquín Pérez Budar. Igualmente durante el mandato de Calles se crearon diversas leyes anticlericales estatales, como las creadas en Veracruz y Tabasco, que decretaban que todos los sacerdotes debían estar casados y tener más de 40 años de edad.[5]

En mayo de 1925, y como respuesta a las presiones del gobierno contra la iglesia, se funda la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas.[2]

Contenido[editar]

La ley Calles tenía por objetivo mantener bajo control a la iglesia, sometiéndola a los designios del gobierno. Entre sus normas estaban:[2]

  • Limitación del número de sacerdotes a uno por cada seis mil habitantes.
  • Necesidad de una licencia expedida por el congreso de la unión o los estados para poder ejercer el ministerio sacerdotal.
  • Necesidad de estar registrados ante el gobierno municipal del lugar donde el sacerdote oficiará el culto religioso.
  • Reformas al código penal para establecer condenas por el incumplimiento de alguna de las nuevas leyes.

Consecuencias[editar]

Personas promoviendo un boicot contra el gobierno debido a la ley Calles.

El 24 de julio de 1926, con el apoyo del papa, los obispos pidieron la suspensión del culto religioso a partir de la entrada en vigor de la ley, hecho que ocurrió el 31 de julio del mismo año. Tres meses después la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas inició un boicot contra el gobierno, pidiendo la abstención en el pago de impuestos y en el consumo de productos creados por el estado, causando grandes pérdidas económicas al país.[2]

Ante las acciones contra la ley Calles, el gobierno decidió aprehender a quienes organizaran o participaran de las mismas, por lo que la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas decidió organizar un levantamiento armado, mismo que inició en enero de 1927 en Jalisco, expandiéndose por todo el país y dando inicio a la Guerra cristera.[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Dooley, Francis Patrick (2006). UNAM. Instituto de investigaciones históricas (ed.): «Los cristeros, Calles y el catolicismo mexicano». Consultado el 14 de noviembre de 2013.
  2. a b c d Delgado de Cantú, 2008, pp. 353
  3. Delgado de Cantú, 2008, pp. 354
  4. Delgado de Cantú, 2008, pp. 352
  5. Delgado de Cantú, 2008, pp. 352-353
  6. Delgado de Cantú, 2008, pp. 353-354

Bibliografía[editar]

  • Delgado de Cantú, Gloria M. (2008). Historia de México. Legado histórico y pasado reciente (segunda edición). Pearson educación. p. 640. ISBN 978-970-26-1274-2.