Ciencias humanas

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Ciencias humanas es un concepto epistemológico que designa a un extenso grupo de ciencias y disciplinas cuyo objeto es el ser humano en el aspecto de sus manifestaciones inherentemente humanas, esto es el lenguaje verbal en primer término,[1] el arte y el pensamiento y, en general, la cultura y sus formaciones históricas. El término de Ciencias humanas se opone y, por otra parte, complementa al de Ciencias naturales o físico-naturales.[2] El término de Humanidades no es en realidad sino una abreviatura, de preferencia anglosajona, frente al uso más tradicional germánico y románico de Ciencias humanas, directamente establecido sobre la tradición humanística.

Las modernamente denominadas Ciencias humanas constituyen una entidad fundada en la antigüedad clásica, con posterioridad humanísticamente delimitada, tras el régimen medieval del trivium et quadrivium , mediante la designación secular de Studia humanitatis (es decir, característica y centralmente Gramática, Retórica, Dialéctica, Poética, Poesía o Literatura como disciplina y lectura del canon clásico, Historia, Filosofía, especialmente Ética o Filosofía moral).[3] A finales del siglo XIX y comienzos del XX surgieron las denominaciones de Ciencia de la Cultura[4] y Ciencias del Espíritu, esta última preconizada por Wilhelm Dilthey, el más importante teórico moderno sobre la materia,[5] las cuales designan teorías fundamentales de la epistemología de las Ciencias humanas y, generalizada y permanentemente, han sido consideradas como términos equivalentes al de éstas.

Entre las Ciencias humanas y las Ciencias naturales existe, a partir del siglo XIX, tras la crisis de la metafísica idealista y la irrupción de la Sociología, la serie intermedia ya estable designada Ciencias sociales, de definición sin duda menos nítida en virtud de su carácter interrelacionado. Fuera de los campos humanísticos, existe en nuestro tiempo la frecuente tendencia a omitir o aminorar la presencia de las Ciencias humanas en favor de una sobrexposición de las Ciencias sociales como consecuencia, entre otros factores, del incremento de la tendencia occidental, ahora también extendida a Asia, de predominio de las razones económicas de mercado frente a las clásicas y actualmente secundarias de cultura humanística, así como de la extraordinaria influencia desempeñada por los medios de comunicación y sus potentes capacidades de inserción política y social.[6]

La epistemología de las Ciencias humanas y la cuestión metodológica[editar]

La historia de las ciencias humanas asienta en una antigüedad primigenia por principio fundada en saberes profundos pero indiferenciados cuya referencia indiscutible se encuentra en Pitágoras. Las Ciencias humanas se remontan evidentemente a época tan antigua como la de cualquier rama del conocimiento humano. En el pensamiento socrático y en el pensamiento más técnico de los sofistas queda constituido plenamente el saber de la ciencia humanística, ya en la "enciclopedia" aristotélica configurado en el orden más general de las ciencias, es decir, por ejemplo, Retórica y Poética, Ética y Política, o Biología.

Dilthey, heredero de la hermenéutica de Friedrich Schleiermacher, asume el concepto de "comprensión" (Verstehen) como principio cognoscitivo de las Ciencias humanas. Esto representa la oposición del par "explicación" / "comprensión", mantenido por Droysen, en tanto oposición Ciencia natural / Ciencia histórica o humana. Dice Dilthey: "La comprensión cae bajo el concepto general del conocer, entediéndose por conocer, en el sentido más amplio, aquel proceso en el cual se busca un saber de validez universal". "Llamamos comprender al proceso en el cual se llega a conocer la vida psíquica partiendo de sus manifestaciones sensiblemente dadas". "Denominamos interpretación la comprensión técnica de manifestaciones de vida fijadas por escrito" .[7]

Wilhelm Dilthey (1910)

En la Introducción a las Ciencias del Espíritu, afirma Dilthey que el estudio de las ciencias humanas o “ciencias del espíritu” es la interpretación de la experiencia personal en un entendimiento reflexivo de la experiencia y una expresión natural de los gestos, las palabras y el arte. También indica que todo saber debe analizarse a la luz de la historia. Sin esta lógica, el conocimiento sólo puede ser parcial. En El mundo histórico, que ofrece el desarrollo epistemológico por antonomasia de la ciencia del espíritu como humanística, dice Dilthey a propósito de "los métodos en los que se nos presenta el mundo espiritual": "La conexión de las ciencias del espíritu se halla determinada por su fundamento en la vivencia y en la comprensión, y en ambas encontramos diferencias tajantes con respecto a las ciencias de la naturaleza, que prestan su carácter propio al edificio de las ciencias del espíritu".[8]

El objeto de las Ciencias humanas, que se define, frente al de las físico-naturales, en virtud de su singularidad, irrepetibilidad e historicidad, estatuye una gama metodología que alcanza desde el método filosófico y dialéctico, el hermenéutico y el histórico-crítico hasta el comparatista. Los métodos cuantitativos y estadísticos, si bien pueden ejercer subsidiariamente alguna función en la investigación científico-humanística, según en sana lógica cabe comprender, en ningún caso son susceptibles de desempeñar alguna función decisoria ni constante en Ciencias humanas, a diferencia de las Ciencias sociales, en las cuales desempeñan a menudo un procedimiento característico o imprescindible.

Existen taxonomías de criterio tanto en Ciencias humanas como naturales y sociales. Alguna de ellas incluso se quiere transversal entre humanas y sociales, pero de hecho, al presentar múltiples insuficiencias e indeterminaciones, ofrece resultados señaladamente antieconómicos. Existe una discriminación que divide en ontológicas, metodológicas y epistemológicas, pero cuyos solapamientos devienen insostenible desajuste. Como es evidente, la clasificación de las ciencias, humanas o cualesquiera otras es cambiante y responde a la cultura académica y epistemológica de cada época.

La clasificación de las Ciencias humanas[editar]

Filosofía y Teoría del conocimiento[editar]

Suele afirmarse que la Filosofía es la primera de las Ciencias humanas por cuanto en origen fue matriz de parte de éstas y asimismo atañe de algún modo a la organización del conjunto. Esta relación, que es extensible a las ciencias en general, es de reconocer que modernamente se ha debilitado. En criterio asimismo general, se entiende con frecuencia la Filosofía como fundamento del conocimiento e incluso a veces como ciencia de ciencias. Sin embargo, ya no es frecuente considerar la Gnoseología o Teoría del Conocimiento, la específica disciplina filosófica de determinación cognoscitiva, como primera ciencia. Con todo, la Gnoseología, por una parte, y la Epistemología, que sin embargo actualmente ya cabe ser adscrita de manera sectorial a cada una de las disciplinas humanísticas por sí, puede decirse que continúan señalando los diferentes y respectivos límites de la actividad cognoscitiva y disciplinar.

Desde su fundamento platónico, y tras el eje socrático, que decidió una filosofía del hombre frente a una filosofía de la naturaleza, es de notar la existencia secular de un doble lineamiento, el de una filosofía contemplativa, a veces neoplatónica, y una filosofía sectorialmente disciplinar y más característicamente aristotélica y académica. Entre las tradicionales ramas disciplinares de la Filosofía se cuentan fundamentalmente la Metafísica, la Ontología, la Gnoseología, la Lógica, la Ética y la Axiología. Entre las delimitaciones modernas se encuentran la Antropología y la Estética, ya considerables con un alto grado de autonomía y vinculación a otras disciplinas contiguas. Por su parte, una disciplina como sobre todo la Psicología, ya se da por definitivamente escindida. La Filosofía, a lo largo de su desarrollo histórico y en función del avance del conocimiento, ha ido diversificándose en distintas ramas a fin de aproximarse de forma adecuada a su objeto. Existe establecida una serie de ramas especiales, así Filosofía del Lenguaje, Filosofía de la Historia, Filosofía de la Ciencia, Filosofía de la Religión, Filosofía del Derecho, Filosofía de la Educación. Por otro lado, al margen de dichas ramas y aparte ciertos usos más o menos justificables se ha fomentado la tendencia anglosajona a aducir distinciones que a veces se multiplican casi indiscriminadamente. En cualquier caso, se trata de distinciones que no constituyen disciplina y, referidas al saber o a la actividad que fuere, han de mantener cuando menos el sentido propio respecto de primeros principios, normas reguladoras y finalidades.[9]

Filología o Ciencias filológicas[editar]

La gran serie científico-humanística configurada por la Filología delinea tanto la concatenación más extensa de campos de las Ciencias humanas como el trazado más técnico de su metodología. Según afirmaba Johan Huizinga, en Ciencias humanas casi todo es Filología.[10] El marco extensísimo de la Filología permite discernir, siguiendo la "ciencia real", un ámbito general y un ámbito particular relativo al mundo concreto de las lenguas naturales y sus familias y culturas, en el bien entendido de que este último es requisito y objeto presupuesto en el primero.

Filología general[editar]

El ámbito general de la Filología se encuentra organizado sobre la dicotomía de dos grandes dominios: Ciencia del lenguaje o Lingüística y su paralela Ciencia de la literatura o literaria. Ambos dominios han devenido, cada uno por su parte, un organismo disciplinar tripartito organizado sobre la base de tres criterios: histórico, teórico y aplicativo cuya disposición en tanto que ciencia real consiste en la subsiguiente doble serie de Lingüística histórica, Lingüística general o teórico-descriptiva y Lingüística aplicada, y por otra parte Historia de la literatura, Teoría de la literatura y Crítica literaria. Es preciso tener en cuenta que la Teoría de la literatura secularmente y desde la antigüedad configuró dos disciplinas clave de la enciclopedia aristotélica y actualmente vigentes y decisorias: la Retórica o ciencia del discurso general y la Poética o ciencia de la construcción de la obra literaria. Por demás, a estos campos disciplinares, tan autónomos como simétricamente interrelacionados, se suman otros verdaderos campos de naturaleza metodológica transversal de primer orden, así por ejemplo y eminentemente la Ecdótica o Crítica textual, la Traductología, la Dialectología, la Literatura comparada, la Lingüística comparada y, aún más allá, en su sentido completo pluridisciplinar y globalizador, la Comparatística, que en último término atañe al conjunto de las ciencias, sobre todo humanas, pero también sociales y naturales.[11]

Bajo la denominación reciente de Biblioteconomía, o Biblioteconomía y Archivística y Documentación, tiende actualmente a discriminarse una disciplina auxiliar autónoma respecto de las tradicionales metodologías filológicas nacidas en la Escuela de Alejandría. No tanto sucede con las no menos tradicionales Paleografía y, la más general, Bibliografía. Ambas de hecho, pero sobre todo esta última, atañen instrumentalmente a todos los dominios del saber.

Filologías particulares[editar]

El ámbito particular de la Filología es relativo a las mútiples lenguas naturales concretas y sus mundos de cultura. Las áreas mayores de este ámbito a su vez se organizan escalonadamente en sucesivos dominios disciplinares cada vez más concretos y con más específica determinación, por tanto, de lengua concreta. Asimismo, la Filología general, sus series disciplinares, se realizan en las Filologías particulares. La clasificación de las áreas o campos disciplinares mayores de las Filologías particulares es muy nutrida; incluye, principalmente: Egiptología, Indología, Sinología, Niponología, Coreanología, así como Arabismo o Filología Árabe o Filología Semítica, Africanismo, Filología Bíblica o Escriturística, y Filología Clásica o griega y latina antiguas, fundamento de la cultura occidental. El ingente desarrollo de las filologías particulares hace prescindible la distinción de Filología Moderna frente a la referida Clásica y opta por la necesaria distinción sucesiva de particulares, entre ellas, sobre todo, Filología Alemana o Germanística, Filología Inglesa o Angloamericana, Filología Eslava o Eslavística, Filología Románica o Romanística, que a su vez incluye la completa familia neolatina: Filología Francesa, Filología Italiana, Filología Rumana, Filología Portuguesa (y sus variantes brasileña y africana) o Galaicoportuguesa. Dentro de la Filología Románica posee especial dimensión la Filología Española en tanto que Filología Hispánica, de extraordinaria expansión americana, y sus múltiples subcampos, extremadamente desde la Iberística originaria hasta el sefardí o el Filipinismo asiático e incluso un dominio peninsular ibérico originalmente no románico como el vascuence, además de sus variantes románicas peninsulares como la gallega, la valenciana y la catalana.

Hermenéutica[editar]

La Hermenéutica es un método, característicamente humanístico, que devino gran campo disciplinario e incluso filosofía en sentido general. La Hermenéutica, esto es la teoría de la interpretación y la búsqueda del sentido, se refiere eminentemente a los textos, con preferencia a los textos importantes y difíciles, razón por la cual se encuentra ligada desde su origen a la Filología y a la Crítica literaria al igual que a la Filosofía y, asimismo, existe y ha existido secularmente su especialización también como Escriturística, relativa a los textos sagrados. El método hermenéutico, tras las escuelas antiguas, de Alejandría a Antioquía o Pérgamo, obtuvo un centramiento téncico con Flacius y posteriormente con Meier, para alcanzar en el pensamiento de Friedrich Schleiermacher su cima en tanto que método total dirigido a la "comprensión", es decir relativo tanto a la lógica y la gramática como a la retórica y a la dialéctica y a la historia, según explicó Dilthey.[12] El vigor de la Hermenéutica durante el siglo XX puede ser calibrado simplemente con tomar en cuenta la dimensión e influencia de las obras de Martin Heidegger y su discípulo Hans-Georg Gadamer.

Teología y Ciencia de las Religiones[editar]

Caído en desuso el término general de Ciencias Eclesiásticas (aun vigente a fines del XVIII en la obra de Juan Andrés), que englobaba Teología, Derecho canónico, Derecho eclesiástico, Historia de la Iglesia y Escriturística permaneciendo de éstas el marbete fundamental y distintivo de Teología, es Ciencia de las religiones actualmente el término subsiguiente de mayor vigencia y que por tanto, o al menos en parte, ha de englobar las restantes designaciones menores en uso vivo, empezando por el de Religiones comparadas. La denominada Teodicea designa a la Filosofía teológica. Las ramas de la Teología son Teología natural o racional, Teología dogmática y revelada y Teología moral. A éstas se las puede calificar de "cristianas", o "católicas", "protestantes", "ortodoxas"... Existe una Retórica sagrada o cristiana, el Ars Praedicandi, de importante desarrollo medieval. Ciertamente, gran parte de todas estas disciplinas posee profundo desarrollo en los ámbitos correspondientes a las distintas religiones, si bien es en las llamadas "religiones del libro", especialmente en la cristiana, donde disfrutan de mayor especificidad.

Dos distinciones contemporáneas muy extendidas, que designan meramente corrientes de pensamiento y no campos disciplinares, son Teología de la liberación y Teología negativa.

Educación o Ciencias de la Educación[editar]

Se ha establecido el término general de Ciencias de la Educación, o Educación, que en general definiría el objeto, para englobar, sobre todo, Pedagogía y Didáctica, las dos ramas tradicionalmente definidas de este ámbito. La Educación y su gama disciplinaria, a veces lindante con la Psicología, sobre todo en su designación de Psicopedagogía, y permanentemente con el conjunto de materias que son objeto de enseñanza, ha girado progresivamente durante la segunda mitad del siglo XX hacia la relación enseñanza-aprendizaje. La Educación es referida con frecuencia a sus aspectos de Filosofía, Economía, etc., pero discrimina con preferencia dos campos bien establecidos: Política de la Educación y Educación comparada. En nuestro tiempo se le suele achacar a las Ciencias de la Educación el haberse sometido a un proceso de identificación metodológica crecientemente burocratizado.

Estética[editar]

La Estética se refiere tanto a la Naturaleza, y a la vida en general, como al arte en tanto Filosofía del arte en concepto hegeliano. La Estética tiene dos grandes épocas o ciclos. La Estética antigua y clasicista define un saber entremezclado, como prototípicamente se observa en la obra de Platón; la Estética moderna, especialmente a partir del Empirismo inglés, Baumgarten y, sobre todo la Crítica del Juicio de Kant, se configura como disciplina autónoma desligada de la Ética, cosa esta última que fue discutida de inmediato. Con Kant la Estética pasa a desempeñar el lugar clave de resolución para el pensamiento moderno. El centro teórico de la disciplina está formado, principalmente, por la estimativa y la teoría del valor, por la teoría del efecto estético y, acaso en lo más característico, por las categorías estéticas, esto es fundamentalmente la Belleza y lo Sublime, pero también lo Humorístico y lo Trágico, por otra parte lo Feo, que son las distinciones mejor asentadas. Existe, cuando menos, otro tipo de categorías estéticas modernamente reconocido, las histórico-estilísticas, de inserción periodológica.

Ciencias del Arte[editar]

Las Ciencias del arte configuran una serie análoga a la general de la Filología, siguiendo los tres criterios de intervención histórica, teórica y aplicativa, esto es Historia o historiografía del Arte, Teoría del Arte y Crítica artística. Este régimen de la ciencia real se ha extendido con naturalidad y eficacia al conjunto de objetos que definen estos campos tradicionales pero también los de nueva creación contemporánea. Estos campos y objetos, definitoriamente, se refieren a artes plásticas, visuales y auditiva musical. Se trata de disciplinas que historizan, analizan y critican el arte. A esta serie disciplinar se ha de sumar la instrumentalización procurada por la Museografía. Se trata de campos y objetos que actualmente poseen importante proyección a través de los medios de comunicación. El crítico de arte analiza, observa y aprecia las obras de arte desde una perspectiva cuyo grado de objetividad constituye uno de los problemas básicos de estas especializaciones, particularmente en los medios de carácter publicístico o de actualidad.

- Estudios de Artes plásticas o visuales[editar]

Las tradicionalmente llamadas Bellas Artes han sido las plásticas, es decir Pintura, Escultura y Arquitectura, esto es las artes particulares en concepto hegeliano, pero también las subespecialidades como la de la estampación calcográfica y el grabado en sus distintas gamas, desde la xilografía hasta la serigrafía. A ello se ha de sumar, ya sistemática y establemente desde la Poética aristotélica, la danza. El teatro es considerable tanto en su vertiente de arte literario o poesía como en tanto artes escénicas. A esta gran serie añadió el siglo XX géneros especiales híbridos como el de la instalación y, por otra parte, el cine sobre todo, también el vídeo. Todas estas artes son, pues, objeto de estudio histórico, teórico y crítico.

- Musicología[editar]

Se denomina en general Musicología, de manera paralela a la Filología y la serie dedicada a las Artes plásticas, a la triple distinción disciplinar de Historia de la música, Teoría de la música y Crítica musical. La tradición musicológica se funda al tiempo que soporta un intenso pasado que arranca eminentemente de Pitágoras, la filosofía clásica y la Física y Matemática antiguas. Modernamente, sobre todo a partir de fines del siglo XVIII, en particular de la obra de Antonio Eximeno, la música abandona la doctrina físico-matemática para comenzar a instituir de manera definitiva un concepto expresivo. La principal peculiaridad de la ciencia de la Música, a diferencia de otras artes, o en mayor grado que éstas, consiste en que su Teoría técnica, en tanto que se ocupa de un lenguaje autónomamente constituido, establece una dificultad de transición conceptual, tanto intradisciplinaria como, sobre todo, exterior.

Historia o Historiografía[editar]

Es de entender, en primer lugar, siguiendo la clasificación hegeliana, desde una Historia inmediata que conceptualiza lo que ha sucedido y ha sido visto, una historia reflexionada y una historia por conceptos. Esta Historia por concepto es aquella que se refiere, y aquí es cuestión decisiva, a todas y cada una de las ciencias y disciplinas humanísticas. La historia como materia política es parcialmente una ciencia social que estudia el pasado de la humanidad. En su especialización, se centra en el desarrollo de ciertos sistemas (la sociedad, las poblaciones, etc.), a través del tiempo; en algunos casos insistiendo en su capacidad de cuantificación. Desde otro punto de vista, sistematiza y analiza las acciones humanas (para Habermas acción comunicativa) en periodos de tiempo definidos.

La Historiografía ha evolucionado con frecuencia durante el siglo XX desde los objetos generales civiles, políticos y socioeconómicos hacia preferencias de la vida privada, material y de las mentalidades.

Historia de la Cultura e Historia de las Ideas[editar]

La Historia de la cultura y la Historia de las ideas configuran dos ramas historiográficas modernas y especiales en virtud de la compleja historicidad de sus objetos. Ambas se refieren a objetos constitutivamente diferentes al tiempo que pueden ser reintegrados como parte. Característicamente definen formas del pensamiento contemporáneo, largamente maduradas y que culminan estableciéndose durante la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo a manos, respectivamente, de Jacob Burckhardt y Menéndez Pelayo.

La Historia de las ideas, habitualmente relacionada con la Comparatística, ha tenido en los campos del pensamiento estético y político sus dos ámbitos mayores de desarrollo.

Psicología[editar]

La Psicología estudia contenidos de conciencia y modos del comportamiento o la conducta, mediante la introspección y mediante la observación en participación. Existe una gran corriente psicológica denominada "conductista" y, a veces, se habla de la Psicología como la ciencia del comportamiento. Ésta se enfoca en definir a la conciencia en la medida en que ésta forma con el comportamiento al ente humano. El método seguido por la psicología implica que los distintos seres humanos observados no son diferentes hasta el punto de que las leyes sobre las relaciones entre los estímulos y las reacciones sean también diferentes. No siempre son claros los límites entre Psicología y Psicoanalítica, entre Psicología y Neurología.

Las áreas de estudio de la Psicología presentan relaciones de cierta complejidad. La psicología fisiológica, por ejemplo, estudia el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, mientras que la psicología experimental aplica técnicas de laboratorio para estudiar, por ejemplo, la percepción o la memoria.

Antropología[editar]

Existen fundamentalmente una Antropología filosófica y una Antropología etnográfica o Etnografía. Ha sido concebida una Antropología general pero también es un hecho que el objeto de estudio antropológico no ha sido establecido establemente. Es de asumir que la Antropología estudia el comportamiento humano desde un criterio parcial o bien holístico, así como las relaciones humanas, o sea los grupos humanos en tanto culturales y según qué relaciones interpersonales determinan, las jerarquías de estos grupos, sus conflictos y su evolución. El enfoque de esta disciplina, tradicionalmente, se ha aplicado al estudio de la evolución y el comportamiento de aspectos paradigmáticos del individuo, bien de grupos humanos ágrafos (sin escritura) aislados, aunque también hay líneas de estudio relativas a la vida y las sociedades modernas (así las occidentales), por ejemplo: lo referido a la antropología de la empresa, antropología rural o urbana, entre otras cosas. Durante el siglo XX tanto el Funcionalismo como sobre todo el Estructuralismo, e incluso la Lingüística de esta inclinación, afectaron grandemente a los estudios antropológicos llegando a concebirse un antes y un después. Actualmente parece superado esa perspectiva de cosas.

Ciencias Jurídicas[editar]

Ciencias Jurídicas o Ciencias del Derecho es el marbete que engloba los diferentes campos disciplinarios establecidos en el ámbito jurídico, desde la híbrida Filosofía del Derecho hasta la Jurisprudencia por su extremo particularizado. La serie consiste en Derecho civil, Derecho penal y procesal, Derecho político, Derecho constitucional, Derecho mercantil, Derecho tributario,Derecho laboral, Derecho administrativo, Derecho internacional. La Historia del Derecho occidental tiene como base el Derecho romano .

Existen distinciones no propiamente disciplinares sino sectoriales, bien inherentes, como Ética jurídica, o bien aplicadas, como Derecho ambiental, Derecho registral, Derecho del consumidor, Derecho informático.

Geografía[editar]

La Geografía constituye la plural y paradigmática serie científica que atañe, según sus partes, tanto a las Ciencias humanas, así la tradicionalmente llamada Geografía humana, fronteriza con la Historia y la Antropología, como a las físico-naturales, esto es la Geografía física, y también sociales en el caso de la Geografía de la población. Las ciencias auxiliares de la Geografía son múltiples, a partir de la Geografía de la Tierra y hasta concreciones aplicativas como las referentes a biología, cultura o turismo...., pero poseen especial estatus la Cartografía y la Paisajística, ambas de gran relieve humanístico.

Las Ciencias humanas respecto de las Ciencias sociales y las Ciencias Naturales[editar]

Si la Geografía ofrece una entidad organizada por principio como pluralidad científica, las Ciencias jurídicas ofrecen por su parte un perfil de transición humana / social paradigmático. No puede olvidarse que el ámbito jurídico atiende desde una Filosofía del Derecho hasta una práctica puramente política o meramente administrativa aplicada en lo fundamental a métodos de trámite oficial o institucional en todas las diversas instancias. Puede decirse que la Sociología ocupa el centro definitorio de las Ciencias sociales, mientras que las ciencias políticas y la Economía o las Ciencias económicas configuran sus grandes dominios de expansión en el cuerpo social, ya con independencia del aspecto humano esencial. La Sociología estudia una parte específica o, más bien, una perspectiva específica de la totalidad de la vida social que incluye fundamentalmente el intercambio material, de actitudes y emociones, especialmente costumbres, comportamientos individuales e interpersonales de los miembros de una sociedad. Su mayor objetivo es entender al ser humano como parte de un grupo social y sus relaciones. Los estudios sociales son en gran medida, a diferencia de los humanísticos, de base cuantitativa y estadística. Existe, por otra parte, una tendencia llamada filosofía social.

Si bien la Política nace de completa planta en la enciclopedia aristotélica como humana relación Ética y Retórica, modernamente representa, al menos en cierta medida relevante, el mejor ejemplo de desgajamiento del tradicional saber humanístico y aproximación al ámbito de la Sociología. Las ciencias políticas[13] son el grupo de ciencias sociales acerca de la toma decisiones. Éstas son relativas a la teoría política.

Las Ciencias económicas son sociales y estudian las relaciones del individuo o el ciudadano regidas por instrumentos de cuantificación "naturales": precios, salario, cantidades de bienes producidos, ritmo de producción, etc. La Economía estudia con medios cuantitativos el funcionamiento que provee el hombre económico, el cual tiene a su disposición una gran diversidad de instrumentos y persigue una multiplicidad de fines. Este individuo es por tanto considerado en el marco del régimen social de producción, de la producción de bienes materiales. Más allá de la Contabilidad, en el marco de la Contaduría, existe una ciencia económica matematizada en tanto disciplina teorética y no sólo estadística. Aunque estas técnicas y saberes se relacionan con la actividad de la persona, muy poco tienen que ver con las humanidades. Es de saber que la teoría económica moderna fue creada por los filósofos de la Escuela de Salamanca.

Finalmente, cabe decir que la Biología Humana y, en general por otra parte, las actualmente denominadas Ciencias de la salud, ejercen una vinculación humana y humanitarista ajena al núcleo de los objetos humanísticos. La biología humana, fundándose en la anatomía y fisiología, explica el funcionamiento del cuerpo humano. Su enfoque primario recae en la descripción interna de los órganos que lo componen y las relaciones que mantienen entre sí. El término de Ciencias de la salud tiende a englobar la Medicina en sus diferentes especializaciones y niveles tanto técnicos y terapéuticos como asistenciales. Ha existido tradicionalmente una fuerte vinculación, aun epistemológicamente por completo externa, entre medicina y cultura humanística.

Las Ciencias humanas en nuestro tiempo[editar]

Entrado el siglo XXI, toda ciencia humanística queda referida al curso y al problema de la Globalización. Por otra parte, este cuerpo de conocimiento y disciplinas, redefinido en el siglo XIX[14] es fundamental para el desarrollo de las variantes epistemológicas que se pudieran producir en lo sucesivo. La Ciencias humanas han de desarrollar su propia epistemología con vigor e independencia frente a frecuentes e indisimuladas agresiones. El crecimiento de las Ciencias sociales, especialmente gracias al ingente aparato político organizativo de las sociedades occidentales, sobre todo como aplicación del procedimiento de la "encuesta" y la estadística, ha conducido a un retraimiento académico de las Ciencias humanas y la cultura humanística, que han de reubicar su programa y finalidades irrenunciables en un mundo regido, para bien y para mal, por el ámbito público. Misión actual de las Ciencias humanas es construir la relación entre civilizaciones, la cual ha de asentarse en el aspecto humano permanente, inherente y no sustituible, de pensamiento, lenguaje, religiones y artes, ahora integrado en un mundo abocado a la globalización y la multitud de problemas culturales, humanísticos y humanitarios que ésta suscita.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Cf. Ernst Cassirer (1964), Filosofía de las formas simbólicas I. El lenguaje, trad. de Armando Morones, México, FCE, 1971.
  2. http://www.unesco.org/dialogue/sp/science.htm
  3. Cf. P. Aullón de Haro (ed.), Teoría del Humanismo, Madrid, Verbum, 2010, 7 vols. (especialmente I-III).
  4. Heinrich Rickert (1899), Ciencia cultural y Ciencia natural, ed. de M. García Morente, Prólogos de J. Ortega y Gasset y Francisco Romero, Madrid, Espasa-Calpe, 1963, 4ª ed.
  5. Wilhelm Dilthey (1914), (Einleitung in die Geisteswissenschaften): Introducción a las Ciencias del Espíritu, prólogo de J. Ortega y Gasset, Madrid, Alianza; Id., El mundo histórico, ed. de Eugenio Ímaz, México, FCE, 1944
  6. Jones, W. T. Las ciencias y las humanidades. Conflicto y reconciliación, trad. de Flora Botton, México, FCE, 1976.
  7. W. Dilthey, El mundo histórico, ob. cit., p. 337.
  8. W. Dilthey, El mundo histórico, ob. cit., p. 162.
  9. Nótese que en nuestro tiempo se habla con toda normalidad, por ejemplo, de "Filosofía del deporte" o "Filosofía empresarial".
  10. J. Huizinga, Hombres e Ideas. Ensayo de Historia de la Cultura, Prólogo de Bert F. Hoselitz, Buenos Aires, Compañía Fabril Editora, 1960. Supra P. Aullón de Haro, "Huizinga, la Historia de la Cultura, el juego y la continuidad", Introducción a J. H., Acerca de los límites entre lo lúdico y lo serio en la cultura, Madrid, Casimiro, 2014, p. 14.
  11. Al igual que Filología comparada o Educación comparada, Derecho comparado, pero también, valga de ejemplo, Anatomía comparada.
  12. Cf. W. Dilthey, El mundo histórico, ed. de Eugenio Ímaz, cit., pp. 321-344.
  13. Guzmán Díaz, R. (2008). El espíritu científico y un nuevo humanismo: el juego de la imaginación, la representación y la transformación del grupo. Revista de Humanidades: Tecnológico de Monterrey, vol. 24, pp. 179-190
  14. Méndez, E. (2000). El desarrollo de la ciencia, un enfoque epistemológico. Espacio Abierto, vol. 9, pp. 505-534

Bibliografía[editar]

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