Filipinismo

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El Filipinismo es la tendencia y, en su sentido más específico, el campo disciplinar, principalmente de carácter humanístico, que tiene como objeto de estudio todo aspecto en general relevante relacionado con el archipiélago filipino, y, en su característico y particularizado sentido, la cultura, las lenguas y las literaturas de este archipiélago asiático, Filipinas, vinculado asimismo al mundo occidental.

Se tienen comúnmente por materias propias del Filipinismo el estudio de la historia y los procesos coloniales del país, de las diferentes comunidades etnolingüísticas del mismo, así como, más específicamente, sus diversas tradiciones literarias, correspondientes al conjunto de sus lenguas autóctonas y, en especial, la filipina (de base tagala), la española, que posee valor de lengua clásica, y la añadida inglesa. Se trata, pues, de campos aplicativos de la Filología, la Historia de las ideas y de las Ciencias humanas en amplio sentido.

Aunque en lo esencial el Filipinismo es tan antiguo como la presencia española en el archipiélago, como campo disciplinar metodológicamente organizado el Filipinismo moderno sólo se consolida a finales del siglo XIX, sobre todo gracias a la labor excepcional del profesor checo Fernando Blumentritt (1853-1913) y, sobre todo, del historiador y bibliógrafo español Wenceslao Retana (1862-1924) y el polígrafo filipino Epifanio de los Santos (1871-1928).[1]

Épocas y tendencias[editar]

El Filipinismo, si bien como desarrollo moderno nace en Filipinas y en lengua española durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, es preciso considerar que su origen y fundamento se halla en el estudio de las principales lenguas autóctonas por parte de los misioneros españoles, quienes elaboraron sus léxicos y gramáticas, tesoro al que se incorporaron sucesivamente materiales de tradición oral y los diversos elementos de aportación geográfica, histórica y etnológica. Junto a la gran labor lingüística, sobre todo gramatical y de vocabularios, ejercida sobre las lenguas autóctonas, es un hito de fines del siglo XVI el llamado Códice Boxer, manuscrito vivamente ilustrado acaso compuesto por el militar y gobernador Luis Pérez Dasmariñas.[2] A ello se ha de sumar la tradición de estudios históricos, geográficos y naturalistas secularmente realizados en lengua española.

En un sentido importante, el gran resultado histórico de la extraordinaria labor lingüística de los misioneros culmina en la obra de Lorenzo Hervás a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, en el Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas,[3] que es fundación de la Lingüística universal y comparada. Sobre esa base ha tenido lugar a partir de la segunda mitad del siglo XX el desarrollo de un campo disciplinar de la lingüística histórica usualmente denominado "Lingüística Misionera".[4]

El caso lingüísticamente extraordinario de Lorenzo Hervás no responde a un fenómeno aislado sino a un aspecto de la llamada Escuela Universalista Española del siglo XVIII,[5] constituida en su mayor parte por jesuitas, en el seno de la cual hay que empezar por considerar el antecedente inmediato de Pedro Murillo Velarde, así como de Pablo Clain, y propiamente Juan de la Concepción y Juan Antonio de Tornos, entre otros. Pero la Escuela Universalista, que tuvo una importante prolongación en su vertiente de estudios meteorológicos y sismológicos, dispuso de dos grandes núcleos a ese propósito, en La Habana y en el Observatorio Meteorológico de Manila, creado y dirigido por Federico Faura, continuado por José María Algué, todo ello ejemplo de la convergencia de humanismo, humanitarismo y ciencia.

Wenceslao Retana, mediante su obra reconstructiva e incluso interpretativa, representa la base moderna más sobresaliente del Filipinismo, tanto desde el punto de vista bibliográfico y de estudio de la imprenta como de la lengua española y su literatura filipina (Véase Bibliografía). Por su parte, al polígrafo Epifanio de los Santos se debe no sólo una importante contribución en el ámbito de las publicaciones periódicas y el estudio de la cultura y la literatura de lengua autóctona sino el que puede ser considerado la clave inicial del gran movimiento literario filipino contemporáneo: la traducción castellana del poema tagalo Florante at Laura.

Paradójicamente, las primeras décadas del siglo XX, época de imposición norteamericana, vieron el mayor florecimiento literario filipino y en lengua española, florecimiento que configura una extensa proyección filipinista a la cual se vinculan en su base Retana y De los Santos. Sin embargo, la referida imposición norteamericana cristalizó dando lugar al que en realidad es el más grave y extenso problema nacional de la cultura filipina: la diglosia, según han diagnosticado varios intelectuales de diferente carácter.[6]

El ámbito anglosajón de "Area Studies", siguiendo sus hábitos contemporáneos, ha querido delimitar el Filipinismo, en su origen de ámbito hispanohablante, como "Philippine Studies" (Estudios Filipinos), mediante trabajos redactados en inglés por investigadores extranjeros. Se ha querido acomodar esa tendencia a los estudios realizados en Filipinas y en inglés con esa denominación, o incluso como "Philippinology", términos que no han obtenido naturalización en las lenguas más directamente concernidas, español y filipino.

Modernamente la corriente cultural e historiográfica filipina denominada Pantayong Pananaw ha reivindicado la necesidad de construir en el propio idioma filipino los estudios de su campo, proponiendo en consecuencia la creación de una perspectiva fundada en el seno de la misma cultura filipina.

El concepto de patrimonio bibliográfico filipino[editar]

El fondo documental específico de las obras a las que atañe el conocimiento sobre Filipinas es denominado Filipiniana. En diferentes instancias, comenzando por la Biblioteca Nacional de Filipinas, así como en diversas realizaciones culturales, sobre todo bibliográficas, es usada esta denominación. Por su parte, el corpus bibliográfico de las obras de José Rizal, principal escritor y padre de la patria, y aquellas que giran en torno a su figura e influencia, suele designarse, correspondientemente, mediante la denominación de Rizaliana.

La Biblioteca Nacional de Filipinas (Pambansang Aklatan ng Filipinas), fundada en Manila en 1887, es la institución fundamental que guarda el patrimonio bibliográfico del país. A ésta hay que añadir las bibliotecas de las más destacadas universidades filipinas, sobre todo las de gran fondo antiguo, en especial la de la Universidad de Santo Tomás (Manila). Por otra parte es preciso considerar la específica conservación y difusión de importantes fondos en las grandes bibliotecas españolas.

Instituciones y órganos de difusión filipinista[editar]

El conjunto institucional y arquitectónico formado por la gran serie de construcciones eclesiales filipinas, es representación educativa y patrimonio artístico del tejido cultural histórico del país y del estudio del mismo. Existe un célebre grupo denominado de Iglesias barrocas de Filipinas declarado Patrimonio de la Humanidad.[7]

Universidad de Santo Tomás

La primera institución universitaria del país, y de Asia, fue la dominica Universidad de Santo Tomás de Manila, fundada en 1611. Todo ello es condición, como cultura elaborada, junto al campo de objeto etnográfico, de un filipinismo cultural bien entendido y sin fracturas artificiales.

Actualmente, el principal órgano de difusión de los estudios filipinistas es la Komisyon sa Wikang Filipino (Academia de la Lengua Filipina), la cual atañe al idioma nacional filipino, de base tagala, así como a las demás lenguas propias[8] al presente dirigida por Virgilio Almario. Es de saber que también existe la Akademyang Bisaya, relativa al idioma cebuano.

Entre las tradicionales revistas del ámbito científico filipinista en España durante el siglo XX se encuentran los Anales del Museo Nacional de Antropología y la Revista Española de Antropología Americana. Por otra parte, son de notar las revistas de lengua inglesa "Philippine Studies: Historical and Ethographic Viewpoints", editada en la Universidad Ateneo de Manila, y "Humanities Diliman", editada en la Universidad de Filipinas, además de las editoriales de ambas universidades.

El Filipinismo, vinculado eminentemente por necesidad de origen a la cultura hispánica, la cual permanece imbricada en los diferentes estratos del mundo filipino y sus lenguas autóctonas, puede entenderse también relativo al Hispanismo. Subsiste, por otra parte, quizás con valor meramente simbólico, una Academia Filipina de la Lengua Española. Asimismo, es de saber la existencia de algunos órganos de difusión cultural y literaria, entre ellos especialmente el muy internacionalizado Revista Filipina.

La gran importancia de Revista Filipina, que ha venido a ocupar en la red el espacio vacío dejado por la desaparición de las diversas publicaciones culturales hispanas, esto es los periódicos y revistas tradicionales impresos en lengua española, consiste tanto (i) en el mantenimiento y desarrollo de valores representativos de la cultura filipina, en espacial hispánicos, como (ii) en el establecimiento de un concepto específico a la vez que amplio de cultura hispanofilipina, y (iii) la creación de un medio de conexión entre las dispersas localizaciones geográficas y migratorias filipinas hispanoahablantes.[9]

En la misma línea mencionada de un filipinismo vinculado al hispanismo, es de destacar la gran colección[10] bibliográfica sobre Filipinas que alberga la Biblioteca Hispánica de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Además, un buen número de obras de su fondo antiguo se encuentra disponible en su biblioteca digital.[11] Desde su recolector digital, denominado Americanae,[12] se puede acceder también a obras digitalizadas de materia hispanística y filipinista presentes en bibliotecas digitales de todo el mundo. A la Biblioteca AECID sigue en importancia filipinista la Biblioteca Histórica 'Marqués de Valdecilla', de la Universidad Complutense de Madrid.[13] Es de añadir la también madrileña biblioteca del Museo Nacional de Antropología.

La más importantes instituciones museográficas filipinistas españolas son el citado Museo Nacional de Antropología y el Museo Oriental de Valladolid, de origen agustino y también creado en el siglo XIX aunque refundado en el XX. Los principales museos modernos filipinistas del archipiélago son el Museo Ayala (en Makati, Manila) y el Museo López (Manila).

Entre los años 1921 y 2000 existió un Premio Zóbel que se entregaba en Manila a obras de autores filipinos escritas en español.

Desde 2015 existe en España el "Premio José Rizal de las Letras Filipinas", creado por el Grupo de Investigación Humanismo-Europa, vinculado al "INSTITUTO JUAN ANDRÉS de Comparatística y Globalización".[14]

Bibliografía[editar]

  • E. B. Alinea, Historia analítica de la Literatura Filipinohispana (Desde 1566 hasta 1964), Ciudad de Quezon, Imprenta Los Filipinos, 1964.
  • Pedro Aullón de Haro, "Teoría del Filipinismo, seguida del ejemplo Gómez Rivera", en Revista Filipina, vol. 3, 1 (2016).[15]
  • Mª Belén Bañas Llanos, Ang Pagbubuklad ng kalikasang. Una Historia Natural de Filipinas. Juan de Cuéllar, 1739?-1801, Madrid, Ediiones del Serbal, 2000.
  • Mª Belén Bañas Llanos, Inventario de las series 1, 2, 3, 10, 16, 17, 18 y 19 del Archivo Nacional de Filipinas, Cáceres, 2000.
  • Agustín Barreiro, Estudio psicológico y antropológico de la raza malaya-filipina, desde el punto de vista de su lenguaje, Valladolid, Editorial Cuesta, 1910.
  • Emma Helen Blair & James Alexander Robertson (eds.), The Philippine Islands. 1493-1898, Cleveland, A.H.Clark, 1903-1919, 55 vols.
  • Leoncio Cabrero (coord.), Historia General de Filipinas, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 2000.
  • Leoncio Cabrero, Miguel Luque Talaván y Fernando Palanco Aguado (dirs.), Diccionario histórico, geográfico y cultural de Filipinas y el Pacífico español, Madrid, Fundación Carolina / Ediciones Cultura Hispánica – Agencia Española de Cooperación Internacional (Ministerio de Asuntos Exteriores de España), 2007, 3 vols.
  • Tomás de Comyn, Las Islas Filipinas, Manila, Oceanía Española, 1878.
  • Onofre D. Corpuz, The Roots of the Filipino Nation, Quezon, Universidad de Filipinas, 2005, 2 vols.
  • Mª Lourdes Díaz-Trechuelo Spinola, La Real Compañía de Filipinas, Sevilla, E.E.H.A., 1965.
  • Mª Lourdes Díaz-Trechuelo Spinola, Arquitectura Española en Filipinas, Sevilla, E.E.H.A., 1959.
  • Isaac Donoso (ed.), Historia cultural de la lengua española en Filipinas, Madrid, Verbum, 2012.
  • Isaac Donoso y Andrea Gallo, Literatura hispanofilipina actual, Madrid, Verbum, 2011.[16]
  • Isaac Donoso (ed.), More Hispanic than We Admit. Insights into Philippine Cultural History, Quezon, Vibal Foundation, 2008.
  • Mª Dolores Elizalde Pérez-Grueso, Repensar Filipinas. Política, identidad y religión en la construcción de la nación filipina, Barcelona, Bellaterra, 2009.
  • Mª Fernanda García de los Arcos, La Intendencia en Filipinas, Universidad de Granada, 1982.
  • Guillermo Gómez Rivera, "La falencia filipina y la ruina de la expresión" (2013), en Biblioteca humanismoeuropa: [1]
  • Juan Inarejos Muñoz, Los últimos (caciques) de Filipinas, Granada, Comares, 2016.
  • Ramón Jordana y Morera, Bosquejo Geográfico e Histórico Natural del Archipiélago Filipino, Madrid, 1895.
  • Teodoro M. Kalaw (1908), Hacia la tierra del Zar, Sevilla, Renacimiento, 2014.
  • Domingo G. Landicho, Diskurso sa Pilipinismo. Pagsilang ng Inang Bayan, Quezon, Universidad de Filipinas, 2001.
  • Luis Mariñas Otero, La Literatura Filipina en castellano, Madrid, Editora Nacional, 1974.
  • Mª Teresa Martín Palma, El Consulado de Manila, Universidad de Granada, 1981.
  • Luis Merino, Estudios sobre el Municipio de Manila, I, Manila, 1983.
  • Atoy Navarro, Mary Jane Rodriguez at Vicente Villan (eds.), Pantayong Pananaw: Ugat at Kabuluhan. Pambungad sa Pag-aaral ng Bagong Kasaysayan, Quezon, Palimbagan ng Lahi, 2000.
  • Ana María Prieto, El contacto hispano-indígena en Filipinas, según la historiografía de los siglos XVI y XVII, Universidad de Córdoba, 1993.
  • Wenceslao Retana, Diccionario de Filipinismos, en Revue Hispanique, Nueva York & París, tomo LI, 1921, pp. 1-174.
  • Wenceslao Retana, De la evolución de la literatura castellana en Filipinas, Madrid, Victoriano Suárez, 1909.
  • Wenceslao Retana, Tablas cronológica y alfabética de Imprentas e impresores de Filipinas (1593-1898), Madrid, Victoriano Suárez, 1908 (ed. facs. Madrid, Libris, 2010).
  • Wenceslao Retana, Aparato bibliográfico de la historia general de Filipinas, deducido de la colección que posee en Barcelona la Compañía General de Tabacos de dichas islas, Madrid, Sucesora de M. Minuesa de los Ríos, 1906, 3 vols.
  • Wenceslao Retana, Archivo del Bibliófilo Filipino. Recopilación de documentos históricos, científicos, literarios y políticos y Estudios Bibliográficos, Madrid, Librería General de Victoriano Suárez, 1898, 5 vols.
  • Isabelo de los Reyes, Artículos varios sobre etnografía, historia y costumbres de Filipinas, Manila, J. A. Ramos, editor, 1887.
  • Pilar Romero de Tejada, "Los pueblos de la Cordillera de Luzón y su identidad cultural. Una visión histórica comparada", en Anales del Museo Nacional de Antropología, nº 5 (1998), pp. 11-48.
  • Pilar Romero de Tejada, "La estatuaria ritual en la cordillera de Luzón (Filipinas)", en Anales del Museo Nacional de Antropología, nº 3 (1996), pp. 273-298.
  • Pilar Romero de Tejada, "El problema de los 'anitos' de Filipinas", en Revista Española de Antropología Americana, nº 5 (1970), pp. 385-412.
  • Fernando Zialcita Nakpil, Authentic Though not Exotic. Essays on Filipino Identity, Quezon, Ateneo de Manila U. P., 2005.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

  • Biblioteca Humanismoeuropa [2]
  • Biblioteca AECID [3]

Notas y referencias[editar]

  1. Cf. P. Aullón de Haro, "Teoría del Filipinismo, seguida del ejemplo Gómez Rivera", en Revista Filipina, vol. 3, 1 (2016); Id., "Teoría del Filipinismo", https://humanismoeuropa.org/asia-filipinismo-americanismo/filipinismo-estudios/
  2. Códice Boxer, Transcripción y edición de Isaac Donoso, traducción y notas de María Luisa García, Carlos Quirino y Mauro García. Quezon, Fundación Vibal, 2016.
  3. Cf. M. Fuertes Gutiérrez, “El papel de los misioneros en la descripción de lenguas asiáticas por Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809)”, en O. Zwartjes y E. Hovdhaugen (eds.), Lingüística Misionera, Amsterdam / Philadelphia, John Benjamins, pp. 233-252.
  4. Entre cuyos estudiosos se encuentran Mara Fuertes Gutiérrez, Joaquín García-Medall y Joaquín Sueiro Justel.
  5. Cf. P. Aullón de Haro, La Escuela Universalista Española del siglo XVIII, Madrid, Sequitur, 2016, cap. 2.
  6. Especialmente Guillermo Gómez Rivera, Pedro Aullón de Haro e Isaac Donoso.
  7. En 1993 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad a cuatro de estas importantes iglesias.
  8. http://kwf.gov.ph/
  9. Revista Filipina es una publicación de soporte electrónico editada en internet ininterrumpidamente desde 1997: https://es.wikipedia.org/wiki/Revista_Filipina
  10. http://cisne.sim.ucm.es/search*spi~S16
  11. http://bibliotecadigital.aecid.es/bibliodig/es/estaticos/contenido.cmd?pagina=estaticos/presentacion
  12. http://www.aecid.es/ES/biblioteca/americanae
  13. http://biblioteca.ucm.es/historica
  14. En su primera edición fue otorgado al profesor, folclorista e hispanista Guillermo Gómez Rivera, nacido en Iloilo en 1936. Véase: https://sites.google.com/site/premiojoserizalletrasfilipinas/ En su segunda edición ha sido entregado al artista polifacético Luis Eduardo Aute, nacido en Manila en 1943, ciudad en la que discurrió su infancia. Es autor de la serie ANIMAL, que es anagrama de MANILA.
  15. http://revista.carayanpress.com/resources/RF-Primavera-2016.pdf
  16. Premio Juan Andrés de Ensayo e Investigación en Ciencias Humanas