Filipinismo

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El filipinismo es el campo disciplinar que tiene como objeto de estudio todo aspecto relacionado con Filipinas y su cultura, idiomas y literatura.

Se tienen comúnmente por materias propias del filipinismo el estudio de la historia y los procesos coloniales del país, de las diferentes comunidades etnolingüísticas del mismo, así como, más específicamente, sus diversas tradiciones literarias, correspondientes al conjunto de sus lenguas autóctonas y, en especial, la filipina (de base tagala), la hispánica o española, que posee valor de lengua clásica, y la añadida inglesa. Se trata, pues, de campos aplicativos de la filología, la historia de la literatura, la historia de las ideas y de la cultura y las ciencias humanas en general.

Aunque en lo esencial el filipinismo es tan antiguo como la presencia española en el archipiélago, como campo disciplinar metodológicamente organizado el filipinismo moderno sólo se consolida a finales del siglo XIX, sobre todo gracias a la labor excepcional del profesor checo Fernando Blumentritt (1853-1913) y, sobre todo, del historiador y bibliógrafo español Wenceslao Retana (1862-1924) y el polígrafo filipino Epifanio de los Santos (1871-1928).[1]

Épocas y tendencias[editar]

El filipinismo, si bien como desarrollo moderno nace en Filipinas y en lengua española durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, es preciso considerar que su origen y fundamento se halla en el estudio de las principales lenguas autóctonas por parte de los misioneros españoles, quienes elaboraron sus léxicos y gramáticas, tesoro al que se incorporaron sucesivamente materiales de tradición oral y los diversos elementos de aportación geográfica, histórica y etnológica. Junto a la gran labor lingüística, sobre todo gramatical y de vocabularios, ejercida sobre las lenguas autóctonas, es un hito de fines del siglo XVI el llamado Códice Boxer, manuscrito vivamente ilustrado acaso compuesto por el militar y gobernador Luis Pérez Dasmariñas.[2]​ A ello se ha de sumar la tradición de estudios históricos, geográficos y naturalistas secularmente realizados en lengua española.

En un sentido importante, el gran resultado histórico de la extraordinaria labor lingüística de los misioneros culmina en la obra de Lorenzo Hervás a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, en el Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas,[3]​ obra que es fundación de la lingüística universal y comparada. Sobre esa base ha tenido lugar a partir de la segunda mitad del siglo XX el desarrollo de un campo disciplinar de la lingüística histórica a veces denominado "Lingüística Misionera".[4]

El caso lingüísticamente extraordinario de Lorenzo Hervás no responde a un fenómeno aislado sino a un aspecto de la llamada Escuela Universalista Española del siglo XVIII,[5]​ constituida en su mayor parte por jesuitas, en el seno de la cual hay que empezar por considerar el antecedente inmediato de Pedro Murillo Velarde, así como de Pablo Clain, y propiamente Juan de la Concepción y Juan Antonio de Tornos, entre otros que tuvieron dedicación filipinista. Pero la Escuela Universalista, que ejerció una importante prolongación en su vertiente de estudios meteorológicos y sismológicos, dispuso de dos grandes núcleos a ese propósito, en La Habana y en el Observatorio Meteorológico de Manila, creado y dirigido casi durante un cuarto de siglo por Federico Faura, continuado por su discípulo José María Algué, todo ello ejemplo de la convergencia de humanismo, humanitarismo y ciencia.

Wenceslao Retana

Wenceslao Retana, mediante su obra reconstructiva e incluso interpretativa, representa la base moderna más sobresaliente del Filipinismo, tanto desde el punto de vista bibliográfico y de estudio de la imprenta como de la lengua española y su literatura filipina (Véase Bibliografía). Por su parte, al polígrafo Epifanio de los Santos se debe no sólo una importante contribución en el ámbito de las publicaciones periódicas y el estudio de la cultura y la literatura de lengua autóctona sino el que puede ser considerado la clave inicial del gran movimiento literario filipino contemporáneo: la traducción castellana del poema tagalo Florante at Laura.

Paradójicamente, las primeras décadas del siglo XX, época de imposición norteamericana, vieron el mayor florecimiento literario filipino y en lengua española, florecimiento que configura una extensa proyección filipinista a la cual se vinculan en su base Wenceslao Retana y Epifanio de los Santos. Sin embargo, la referida imposición norteamericana cristalizó dando lugar al que en realidad es el más grave y extenso problema nacional de la cultura filipina: la diglosia, según han diagnosticado varios intelectuales de diferente carácter.[6]

El ámbito anglosajón de "Area Studies", siguiendo sus hábitos contemporáneos, ha querido delimitar el filipinismo, en su origen de ámbito hispanohablante, como "Philippine Studies" (estudios filipinos), mediante trabajos redactados en inglés por investigadores extranjeros. Se ha querido acomodar esa tendencia a los estudios realizados en Filipinas y en inglés con esa denominación, o incluso como "Philippinology", términos que no han obtenido naturalización en las lenguas más directamente concernidas, español y filipino.

Modernamente la corriente cultural e historiográfica filipina denominada Pantayong Pananaw ha reivindicado la necesidad de construir en el propio idioma filipino los estudios de su campo, proponiendo en consecuencia la creación de una perspectiva fundada en el seno de la misma cultura filipina.

El paso de los siglos XX al XXI, según podrá comprobarse en lo que sigue, puede decirse que significó un decisivo incremento, sobre todo en España, tanto de las investigaciones como de las instituciones y órganos filipinistas.

El concepto de patrimonio bibliográfico filipino[editar]

El fondo documental específico de las obras a las que atañe el conocimiento sobre Filipinas es denominado Filipiniana. En diferentes instancias, comenzando por la Biblioteca Nacional de Filipinas, así como en diversas realizaciones culturales, sobre todo bibliográficas, es usada esta denominación. Por su parte, el corpus bibliográfico de las obras de José Rizal, principal escritor y padre de la patria, y aquellas que giran en torno a su figura e influencia, suele designarse, correspondientemente, mediante la denominación de Rizaliana.

Universidad de Santo Tomás

La Biblioteca Nacional de Filipinas (Pambansang Aklatan ng Filipinas), fundada por la administración española en Manila en 1887, es la institución fundamental que guarda el patrimonio bibliográfico del país. A ésta hay que añadir el Archivo Nacional (Filipinas) (Pambansang Sinupan ng mga Tala) y las bibliotecas de las más destacadas universidades filipinas, sobre todo las de gran fondo antiguo, en especial la de la Universidad de Santo Tomás (Manila).

La primera imprenta filipina es establecida en 1593, dos años antes que la primera institución académica propiamente dicha, que lo fue en Cebú, puerto de llegada de Legazpi y Urdaneta. La imprenta en Filipinas fue estudiada en el siglo XIX primeramente por el chileno José Toribio Medina y con extraordinaria amplitud por Wenceslao Retana, padre del filipinismo moderno. De la primera imprenta en Filipinas se ocupó Manuel Artigas y Cuerva en 1910.[7]​ Todo ello es condición, como cultura elaborada, junto al campo de objeto antropológico, científico, artístico y literario de un filipinismo cultural bien entendido y sin fracturas artificiales.

Por otra parte es preciso considerar la específica conservación y difusión de importantes fondos en las grandes bibliotecas españolas, cuyas colecciones no tienen parangón y por ello son insustituibles para la cultura del Archipiélago (Véase en lo que sigue).

Instituciones y órganos de difusión filipinista[editar]

Iglesia de San Agustín

El conjunto institucional y arquitectónico formado por la gran serie de construcciones eclesiales filipinas, es representación educativa y patrimonio artístico del tejido cultural histórico del país y del estudio del mismo. Existe un célebre grupo de iglesias barrocas de Filipinas declarado Patrimonio de la Humanidad,[8]​ encabezado por la iglesia de San Agustín de Manila, fundada en 1585 y que continúa desempeñando una importante función para la cultura tradicional junto a la catedral de Manila, situada en Intramuros, y el convento de los Agustinos.

Basílica Catedral de la Asunción

El núcleo tradicional de cultura de la ciudad de Manila, destruido gravísima y malintecionadamente durante la Segunda Guerra Mundial,[9]​ y sólo muy parcialmente reconstruido con posterioridad, se localizaba en el barrio de Intramuros, distrito amurallado de la capital del país, junto al río Pasig,[10]​ actualmente reducido poco más que a pequeña muestra turística.

La primera institución universitaria de Filipinas, y de Asia, fue la dominica Universidad de Santo Tomás de Manila, fundada en 1611 siguiendo el modelo de Salamanca y poco después de San Marcos de Lima, si bien de 1595 data el jesuita Colegio de San Ildefonso, fundado en Cebú, que más tarde se convertiría en la Universidad de San Carlos. La de Santo Tomás ha sido notablemente estudiada por Fidel Villarroel (2012).[11]

Actualmente, el principal órgano nacional de estudio y difusión de las investigaciones filológicas y literarias filipinistas es la Komisyon sa Wikang Filipino (Academia de la Lengua Filipina), la cual atañe al idioma nacional filipino, de base tagala, así como a las demás lenguas propias[12]​ al presente dirigida por Virgilio Almario. También existe una Akademyang Bisaya, relativa al idioma cebuano. Las principales lenguas de Filipinas, es decir el tagalo, el cebuano, el ilocano, el ilongo, el bicolano, el samareño y la gama del chabacano[13]​, tienen numerosos préstamos del español. En la Universidad de Mindanao, Bert Torres ha aglutinado la defensa más activa del idioma chabacano.

El filipinismo, vinculado eminentemente por necesidad de origen a la cultura hispánica, la cual permanece imbricada en los diferentes estratos del mundo filipino y sus lenguas autóctonas, ha de entenderse también relativo al Hispanismo. Subsiste en Manila, por otra parte, quizás con valor meramente simbólico, una Academia Filipina de la Lengua Española, además del Casino Español de Manila, que originalmente albergó a la Academia. En Madrid existe, desde 2009, una Asociación Cultural Galeón de Manila.[14]​, así como algunas asociaciones promovidas por filipinos residentes en la capital.

En 1980 se crea en la Universidad Western Michigan, en Kalamazoo, la Primera Conferencia Internacional de Estudios de Filipinas, cuyo Consejo Internacional de Estudios Filipinos (ICOPHIL) rige cada cuatro años la celebración de un gran congreso mundial. En 1984, presidida por Doreen G. Fernández, se funda la Asociación de Estudios de Filipinas / Philippine Studies Association (PSA),[15]​ destinada a promover el estudio, la crítica y la investigación en lenguas filipinas, literatura, cultura y sociedad, así como promover los intereses comunes de profesores y estudiosos en estos campos. La asociación se apoyó en el Grupo de Investigación Philippine Studies Group, vinculado a su vez al Consejo del Sudeste Asiático (SEAC) de la Asociación de Estudios Asiáticos (AAS/US). A Belinda Aquino (profesora de la Universidad de Hawai), le sucedió como presidenta Bernardita Churchill. El último Congreso Internacional se celebró en la Universidad de Silliman, en la ciudad de Dumaguete (julio de 2016); el próximo, bajo la denominación de Filipinismo, tendrá lugar en la Universidad de Alicante promovido por el ICOPHIL y el Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización (septiembre de 2020).

Es de saber la existencia de otros notables órganos de creación y difusión cultural y literaria, entre ellos especialmente el muy internacionalizado Revista Filipina, fundada en 1997 vinculada a la editorial californiana Carayan Press (San Francisco) dirigida por Edwin Lozada. Entre las tradicionales revistas del ámbito científico filipinista en España durante el siglo XX se encuentran los Anales del Museo Nacional de Antropología y la Revista Española de Antropología Americana. Por otra parte, son de notar las revistas de lengua inglesa "Philippine Studies: Historical and Ethographic Viewpoints", editada en la jesuita anglicizada Universidad Ateneo de Manila, y "Humanities Diliman", editada en la Universidad de Filipinas, así como las editoriales de ambas universidades.

La gran importancia de Revista Filipina, que ha venido a ocupar en la red el espacio vacío dejado por la desaparición de las diversas publicaciones culturales hispanas, esto es los periódicos y revistas tradicionales impresos en lengua española, consiste tanto (i) en el mantenimiento y desarrollo de valores representativos de la cultura filipina, en espacial hispánicos, como (ii) en el establecimiento de un concepto específico a la vez que amplio de cultura hispanofilipina, y (iii) la creación de un medio de conexión entre las dispersas localizaciones geográficas y migratorias filipinas hispanoahablantes.[16]Revista Filipina desempeña también la función de repositorio digital y sonoro.

En la misma línea mencionada de un filipinismo vinculado al hispanismo, es de destacar la gran colección[17]​ bibliográfica sobre Filipinas que alberga la Biblioteca Hispánica de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Además, un buen número de obras de su fondo antiguo se encuentra disponible en su biblioteca digital.[18]​ Desde su recolector digital, denominado Americanae,[19]​ se puede acceder también a obras digitalizadas de materia hispanística y filipinista presentes en bibliotecas digitales de todo el mundo. A la Biblioteca AECID sigue en importancia filipinista la Biblioteca Histórica 'Marqués de Valdecilla', de la Universidad Complutense de Madrid.[20]​ Es de añadir la también madrileña biblioteca del Museo Nacional de Antropología. Por lo demás, la Biblioteca digital humanismoeuropa[21]​ del Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización ha creado, junto a las de Asia y Americanismo, la categoría de Filipinismo.

Los estudios historiográficos, que evidentemente atañen al conjunto de las universidades filipinas, cuentan en España con dos órganos de importante producción desarrollada durante las últimas décadas del siglo XX y primeras del XXI, sin duda al calor y gravitación de la efeméride del 98: el Grupo de Investigación de "Estudios sobre Asia y el Pacífico", adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y dirigido por María Dolores Elizalde,[22]​ y el Grupo de Investigación "GRIMSE: Imperios, Metrópolis y Sociedades Extraeuropeas", adscrito a la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.[23]

La más destacadas instituciones museográficas filipinistas en España son el citado Museo Nacional de Antropología y el Museo Oriental de Valladolid, de origen agustino y también creado en el siglo XIX aunque refundado en el XX. Los principales museos modernos filipinistas del archipiélago son el Museo Ayala (en Makati, Manila) y el Museo López (fundado en 1960 por Eugenio López en Pasig, que alberga también Biblioteca), ambos fundaciones privadas de grandes familias (la española Zóbel de Ayala y la china López) las cuales reconstruyen material indígena y artes modernas. El Museo López alberga el célebre mapa de Filipinas del jesuita gaditano Pedro Murillo Velarde, pieza cartográfica correspondiente al volumen filipino incluido en su Geografia General, que da razón histórica de la entidad y extensión archipielágica del país creado por la administración española y por tanto decisivo en las frecuentes disputas internacionales relativas a los complejos límites fronterizos de la región. Es de saber que las artes plásticas filipinas, aun con sus naturales caracteres autóctonos, se insertan fundamentalmente, mediante sucesivas escuelas, dentro de la tradición española y por tanto occidental. El más célebre artista plástico del siglo XX filipino, Fernando Zóbel, quien fundó con sus fondos propios en la Universidad Ateneo de Manila la Galería de arte Ateneo, fue el creador del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, que finalmente donó a la madrileña Fundación Juan March.

Entre los años 1921 y 2000 existió un importante y singular Premio Zóbel que se entregaba en Manila a obras de autores filipinos escritas en español. Desde 2015 existe en España el "Premio José Rizal de las Letras Filipinas", iniciado por el Grupo de Investigación Humanismo-Europa y actualmente sostenido por el "Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización".[24]

El filipinismo y el problema lingüístico[editar]

El filipinismo, que tiene su principal clave en la cuestión lingüística, define en buena medida histórica y teóricamente un campo relativo al hispanismo, es decir al mundo hispánico, en particular España y México. El problema lingüístico, permanente en la época contemporánea filipina, desde el último cuarto del siglo XX y sobre todo entrado el siglo XXI, ha dejado de ser un grave problema de controversia subyacente para imponerse de manera manifiesta como campo de nuevas decisiones a asumir por la administración política. El problema se resume en el concepto de diglosia, o poliglosia en el especial caso filipino. Así ha venido a surgir un nuevo intento superador tanto del "neocolonialismo norteamericano" como del "indigenismo pilipino". Según viene a definir en su extensa obra filológica Virgilio Almario,[25]​ director de Komisyon sa Wikang Filipino, la gran operación cultural, e implícitamente política, filipina (con inicial -f- y no -p-) consiste en la consecución del filipino (de base tagala y en convergencia con las restantes lenguas importantes del país, entre ellas el criollo español o chabacano) como lengua nacional. Se trata de un proyecto superador e incluyente. Aullón de Haro ha definido esta difícil circunstacia afrontada por Virgilio Almario como un completo horizonte de "encrucijada" que envuelve al conjunto de la cultura filipina ya abordado por el gobierno por cuanto ha impuesto los primeros niveles de enseñanza en las correspondientes lenguas maternas de cada región del país. Esto atañe al mencionado criollo español y, en segundo término, a una posición más receptiva con la lengua española, casi excluida durante décadas, en particular desde 1973.[26]

El nuevo criterio lingüístico está encaminado a la superación de patologías lingüísticas diglósicas y disléxicas fuerte y lamentablemente arraigadas tras el inicio de la imposición a comienzos del siglo XX de la lengua inglesa. Esta imposición política tuvo un despliegue de facto mediante la dotación de una plantilla importada de mil maestros norteamericanos, así como el control de la Escuela Normal de Maestros de Manila y otras instituciones, y su consecuencia ha consistido en una anómala situación lingüística de la población. Se trata de una población de casi cien millones de hablantes que padece en buena parte un lastre que dificulta su normal desarrollo y, en general, del país. El nuevo criterio lingüístico, de ser desarrollado en su extremo, habría de conducir al establecimiento de una amplia enseñanza universitaria en el idioma nacional.

Sea cual fuere la evolución del criterio impulsado y sus consecuencias, el hecho es que ha contribuido a poner de manifiesto la potencia cultural al igual que las carencias patrimoniales de la lengua tagala y, desde el punto de vista más hispánico, el especial y múltiple fenómeno de la gama del idioma chabacano, el criollo español. A pesar de los estudios importantes dedicados al idioma chabacano por Clarita Nolasco,[27]​ María Isabelita Riego de Dios,[28]​ Bernardino S. Camins[29]​ o por Lipski, Romanillos y más tecnológicamente por Quilis, lo cierto es que permanecía como conocimiento fundamental y generalizado del chabacano, según piensa Mauro Fernández, el orden de cosas establecido a mediados del siglo XX por el hispanista inglés Keith Whinnom,[30]​ quien durante algunos años profesó en Hong Kong y Jamaica. Este estado de cosas ha cambiado recientemente gracias a diversos estudios, pero sobre todo en virtud de las nuevas investigaciones del profesor Mauro Fernández, que han puesto de manifiesto no sólo diversos aspectos lingüísticamente destacables (por ejemplo en torno al origen) sino, además, el reconocimiento de una extensión mayor de los núcleos de hablantes de idioma chabacano así como su especial relevancia transrregional o plurirregional, caso único entre las lenguas filipinas (véase Bibliografía).

Bibliografía[editar]

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Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

  • Biblioteca Humanismoeuropa [13]
  • Biblioteca AECID [14]

Notas y referencias[editar]

  1. Cf. P. Aullón de Haro, "Teoría del Filipinismo, seguida del ejemplo Gómez Rivera", en Revista Filipina, vol. 3, 1 (2016); Id., "Teoría del Filipinismo", https://humanismoeuropa.org/asia-filipinismo-americanismo/filipinismo-estudios/
  2. Códice Boxer, Transcripción y edición de Isaac Donoso, traducción y notas de María Luisa García, Carlos Quirino y Mauro García. Quezon, Fundación Vibal, 2016.
  3. Cf. M. Fuertes Gutiérrez, “El papel de los misioneros en la descripción de lenguas asiáticas por Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809)”, en O. Zwartjes y E. Hovdhaugen (eds.), Lingüística Misionera, Amsterdam / Philadelphia, John Benjamins, pp. 233-252.
  4. Entre cuyos estudiosos se encuentran Mara Fuertes Gutiérrez, Joaquín García-Medall y Joaquín Sueiro Justel.
  5. Cf. P. Aullón de Haro, La Escuela Universalista Española del siglo XVIII, Madrid, Sequitur, 2016, cap. 2.
  6. Especialmente Guillermo Gómez Rivera, Pedro Aullón de Haro e Isaac Donoso.
  7. Existe de este último reproducción digital [http://www.cervantesvirtual.com/obra/la-imprenta-en-filipinas
  8. En 1993 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad a cuatro de estas importantes iglesias.
  9. Existe imagen fotográfica: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Manila_Walled_City_Destruction_May_1945.jpg
  10. Pedro Luengo, Intramuros. Arquitectura en Manila, Madrid, Fundación Universitaria Española, 2012.
  11. Cf. I. Donso, "La excepción universitaria europea en Asia", en P. Aullón de Haro (ed.), La cuestión universitaria, Madrid, Instituto Juan Andrés (Serie Metodologías Humanísticas), 2018, pp. 137-151
  12. http://kwf.gov.ph/
  13. Actualidad del chabacano en Cavite
  14. ACGM [1]
  15. Historia de la PSA [2]
  16. Revista Filipina es una publicación de soporte electrónico editada en internet ininterrumpidamente desde 1997: https://es.wikipedia.org/wiki/Revista_Filipina
  17. http://cisne.sim.ucm.es/search*spi~S16
  18. http://bibliotecadigital.aecid.es/bibliodig/es/estaticos/contenido.cmd?pagina=estaticos/presentacion
  19. http://www.aecid.es/ES/biblioteca/americanae
  20. http://biblioteca.ucm.es/historica
  21. Humanismoeuropa.org [3]
  22. Véase [4] y el importante repertorio bibliográfico propio [5]
  23. Véase en UPF [6]
  24. En su primera edición fue otorgado al profesor, folclorista e hispanista Guillermo Gómez Rivera, nacido en Iloilo en 1936. Véase: https://sites.google.com/site/premiojoserizalletrasfilipinas/ En su segunda edición fue entregado al artista polifacético Luis Eduardo Aute, nacido en Manila en 1943, ciudad en la que discurrió su infancia. Es autor de la serie ANIMAL, que es anagrama de MANILA. El III Premio José Rizal de las Letras Filipinas, correspondiente a 2017, fue otorgado al escritor Edmundo Farolan Romero, primer director de Revista Filipina, por el conjunto de su obra literaria y, en particular, su novela El diario de Frankie Aguinaldo (San Francisco, 2016). El IV Premio ha sido otorgado al poeta y filólogo Virgilio Almario, por el conjunto de su obra literaria, crítica y filológica con motivo de la publicación en Madrid, por el Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización, de En tiempos de la vendedora y del criminal (Sa oras ng tindera’t kriminal), edición antológica bilingüe de su obra poética.
  25. Puede verse, entre otros lugares, V. S. Almario, “Mulang Tagalog Hanggang Filipino”, en Daluyan, vol. VIII, núms. 1-2, 1997, pp. 1-9; o su edición del Vocabulario de la Lengua Tagala, de los PP. Juan de Noceda y Pedro de Sanlúcar (Komyssion sa Wikang Filipino, 2013.
  26. Cf. P. Aullón de Haro, "Virgilio Almario: un proyecto ante la encrucijada filipina", en V. Almario, El tiempos de la vendedora y del criminal. Sa oras ng tindera't kriminal, Madrid, Instituto Juan Andrés, 2018, pp. 11-25.
  27. Cf. Cl. Nolasco, The Creoles in Spanish Philippines, Manila, Far Eastern University, 1970.
  28. Cf. Mª Isabelita O. Riego de Dios, A composite dictionary of Philippine Creole Spanish, en Studies in Philippine Linguistics, Manila, Linguistic Society of the Philippines & Summer Institute of Linguistics, vol. 7, núm. 2, 1989.
  29. Cf. B. S. Camins, Chabacano de Zamboanga handbook and Chabacano-English-Spanish dictionary, Zamboanga, First United Broadcasting, 1989.
  30. Cf. K. Whinnom, “Spanish in the Philippines”, en Journal of Oriental Studies, Hong Kong University Press, vol. 1, núm. 1, 1954, pp. 129-194; Spanish contact vernaculars in the Philippines, Hong Kong University Press, 1954.
  31. [7]
  32. http://revista.carayanpress.com/resources/RF-Primavera-2016.pdf
  33. Premio Juan Andrés de Ensayo e Investigación en Ciencias Humanas. Nueva edición de la obra en Biblioteca humanismoeuropa: [8]
  34. [9]