Egiptología

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Congreso Internacional de Orientalistas, en 1874, ante la Piedra de Rosetta.

La Egiptología es el estudio científico de la civilización del Antiguo Egipto. Es una especialización de una regionalización temática de varias disciplinas relacionadas con la Historia, dentro de las Ciencias de la Antigüedad (que comprende la arqueología, la papirología, la epigrafía, etc.). Un practicante de esta disciplina es conocido como egiptólogo.

El estudio de la egiptología comprende desde el milenio V a. C. hasta el final de la dinastía Ptolemaica y la inclusión de Egipto como provincia del Imperio romano, en el siglo I a. C.

Precedentes de la egiptología[editar]

En Europa, hasta principios del siglo XIX, se conocía muy poco de Egipto, y menos de su pasado histórico, considerada una provincia otomana más, salvo lo que escribieron los clásicos griegos y romanos, o los escasos viajeros de la Baja Edad Media y del Renacimiento. Egipto era para muchos sólo una ruta alternativa que habían elegido los Cruzados para llegar a Jerusalén.

Vansleb fue enviado por Colbert, en 1672, para obtener manuscritos y medallas antiguas, visitado el convento copto de San Antonio, siendo el primer viajero que describe las ruinas de Antinoópolis, la ciudad romana erigida por Adriano.

Siglos XVIII y XIX[editar]

Egipto fue visitado y descrito por otros viajeros europeos como Richard Pococke, pero la primera exploración sistemática se llevó a cabo a finales del siglo XVIII, realizada por un grupo de estudiosos y dibujantes franceses que acompañaban a la expedición militar de Napoleón por Egipto. Sus trabajos se publicaron en la Description de l'Egypt, entre 1809 y 1822, en 24 volúmenes. Las colecciones recogidas por los franceses se exhiben en el Museo del Louvre, aunque parte pasaron a manos británicas, como la Piedra Rosetta, cuando Alejandría fue tomada por los ejércitos ingleses, y se encuentran en el Museo Británico.

Transporte del llamado "Joven Memnon" (un fragmento de una colosal estatua de Ramsés II) organizado por Giovanni Belzoni y destinado al Museo Británico.

Bernardino Drovetti, Giovanni Belzoni, Henry Salt y otros expedicionarios recolectaron antigüedades para coleccionistas, engrosando los fondos de museos como el Louvre, el Británico, el de Berlín o el Museo Egizio de Turín. El inglés Sir John Gardner Wilkinson publicó en 1837 La vida y costumbres de los antiguos egipcios (Manners and Customs of the Ancient Egyptians), en tres volúmenes, un exhaustivo estudio recogiendo doce años de trabajos en Egipto y Nubia.

A inicios del siglo XIX surgió la ciencia de las antigüedades egipcias, pues antes, los jeroglíficos grabados en los muros de los templos habían permanecido indescifrables, así como los textos en escritura hierática y demótica de los papiros. Hubo un gran avance a fines del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, con las grandes aportaciones de Jean-François Champollion en el descifrado de jeroglíficos, y los numerosos descubrimientos en muchas sepulturas del Bajo y Alto Egipto.

William Flinders Petrie, introdujo y desarrolló nuevas técnicas de excavación y estudios de campo meticulosos. Pensaba que había que anotar y preservar la mayor cantidad de evidencias, más que recopilar objetos y antigüedades de alto valor económico, una práctica arqueológica muy avanzada en su época, plagada de coleccionistas desaprensivos.

Siglo XX[editar]

Estaba de moda en la egiptología de la primera mitad del siglo XX el concepto de que un pueblo extranjero había penetrado en el Valle del Nilo, hacia 3400 a. C., civilizando a los nativos e imponiéndoles una organización política y social más avanzada, fundando la monarquía.

Después de un estancamiento relativo, de 1950 a 1970, hubo un cambio de enfoque, con las aportaciones de especialistas en antropología, sociología, y estadística, que permitieron una valoración más rigurosa y ajustada de las evidencias arqueológicas, fundamentalmente en el estudio del periodo predinástico egipcio, impulsando un mejor conocimiento de la civilización egipcia, una de las primeras y más deslumbrantes en la historia de la humanidad.

Los elementos de origen extranjero fueron marginales, de muy corta duración y de muy escaso peso en el desarrollo político o social de Egipto ya que el registro arqueológico no indica ningún salto o marcada discontinuidad cultural compatible con una invasión o penetración masiva de influencias externas que incidieran decisivamente en el desarrollo de ninguna de estas culturas. –Juan José Castillos.[1]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Juan José Castillos, Los orígenes de Egipto.

Bibliografía[editar]

  • Desroches Noblecourt, Christiane: La Herencia del Antiguo Egipto. Ensayo Edhasa. Barcelona 2006. ISBN 84-350-2687-6
  • Hornung, Erik: Introducción a la egiptología. Estado métodos, tareas. Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-383-1
  • Sauneron, Serge: La Egiptología. Oikos-tau. Barcelona 1971 ISBN 84-281-0205-8
  • Tyldesley, Joycee: Los descubridores del Antiguo Egipto. Destino. Madrid 2005. ISBN 978-84-233-3854-2

Enlaces externos[editar]