Catequesis

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En la religión católica, se denomina catequesis o catequismo (del griego κατηχισμός, de κατηχεῖν,'instruir') a la tradición del depósito de la fe a los nuevos miembros que se inician en la Iglesia católica y su posterior instrucción. Se encuentra en el origen mismo del cristianismo, completando la doctrina transmitida en primer lugar por el kerigma, y, durante los primeros siglos, especialmente en la época de los padres de la Iglesia, constituyendo la doctrina fundamental sobre la que se edifica la homilía, de gran carácter espiritual.

La Catequesis es una de las formas de servicio a la Palabra de Dios y se inscribe dentro del Ministerio Profético. Es una acción eclesial destinada a los miembros de la comunidad cristiana que han recibido el anuncio de fe (también llamado primer anuncio o kerigma) y lo han aceptado en sus vidas. Como acción educativa, busca instruir a los discípulos, acompañándolos en el camino de maduración de su fe. La finalidad de toda acción catequística es que cada cristiano pueda encontrarse con la persona de Jesucristo y hacer confesión de su fe trinitaria.

La catequesis dentro del proceso evangelizador[editar]

Se entiende a la evangelización como la acción destinada a dar a conocer el mensaje de Jesucristo, contenido en los Evangelios y resguardado por la misma comunidad eclesial, invitando a hombres y mujeres a adherirse a la fe, sumarse a la comunidad cristiana y comprometerse en la edificación de la sociedad.

"Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".[1]

Dentro de este proceso, la catequesis viene a continuación del kerigma o primer anuncio. El kerigma tiene por misión suscitar en los hombres la fe en Jesucristo. Si la respuesta a esa llamada es positiva, la comunidad eclesial ofrece a converso un espacio de crecimiento y maduración en la fe. Por esta razón, se dice que la catequesis es una acción educativa destinada al interior de la Iglesia que busca fortalecer la fe de sus miembros.

"El primer anuncio se dirige a los no creyentes y a los que, de hecho, viven en la indiferencia religiosa. Asume a la función de anunciar el evangelio y llamar a la conversión. La catequesis, “distinta del primer anuncio del Evangelio”, promueve y hace madurar esta conversión inicial, educando en la fe al convertido e incorporándolo a la comunidad cristiana. La relación entre ambas formas del ministerio de la Palabra es, por tanto, una relación de distinción en la complementariedad". [2]

Por medio del Bautismo, los creyentes ingresan en la vida de la Iglesia Católica. La fe recibida es fortalecida con la acción catequística preparando al discípulo para desplegar en el mundo (sus ambientes cotidianos: hogar, barrio, trabajo, sector) su labor apostólica: convocar a otros a sumarse a la vida de la comunidad cristiana.

La catequesis es un proceso formativo[editar]

Atendiendo a que la finalidad de la catequesis sea que todo hombre y mujer puedan experimentar la presencia de Dios en sus vidas, especialmente en la lectura y reflexión de la Biblia, la celebración de los Sacramentos (de manera particular la Eucaristía) y la participación en la vida fraterno/comunitaria, la catequesis no se circunscribe a un momento en la vida del creyente, al contrario, busca acompañarlo a lo largo de la vida en las distintas situaciones vitales que cada persona deba afrontar.

"Las situaciones históricas y las aspiraciones auténticamente humanas forman parte indispensable del contenido de la catequesis". [3]

Por tal motivo ha de entenderse a la catequesis como un proceso que dura toda la vida. En palabras de San Juan Pablo II:

"La catequesis es un proceso de formación en la fe, la esperanza y la caridad que informa la mente y toca el corazón, llevando a la persona a abrazar a Cristo de modo pleno y completo. Introduce más plenamente al creyente en la experiencia de la vida cristiana que incluye la celebración litúrgica del misterio de la redención y el servicio cristiano a los otros". [4]

La catequesis, como ministerio profético, asiste al creyente en diversos momentos de su vida: tanto en la Iniciación a la Vida cristiana como en tiempo dedicados a profundizar la fe dando respuesta a interrogantes vitales propios de cada momento de la existencia:

"La catequesis es un camino de crecimiento y maduración en la fe en un contexto comunitario-eclesial que da sentido a la vida. En efecto, por medio de la catequesis todos los hombres pueden captar el plan de Dios Padre -centrado en la Persona de Jesucristo- en su propia vida cotidiana. Además pueden descubrir el significado último de la existencia y de la historia". [5]

En los primeros cristianos[editar]

En la Edad Antigua se impartía principalmente durante la etapa del catecumenado, es decir, antes de la incorporación a la Iglesia por medio del rito bautismal. Aunque ya en la era apostólica era habitual el bautismo de niños, como se deduce del testimonio del Nuevo Testamento[6] y los Padres de la Iglesia,[7] si los primeros siglos han sido los de mayor desarrollo e institucionalización de la catequesis, fue por el gran número de bautismos de adultos que se daba en aquella época, cuyo catecumenado comprendía cuatro etapas:

Primera predicación[editar]

Una primera etapa que se enraizaba en la tradición del kerigma apostólico, con una primera instrucción a paganos que desconocían casi por completo la doctrinas de la fe y de la vida cristiana, que concluía con la admisión al catecumenado.[8]

Catecumenado[editar]

Durante la segunda etapa, los catecúmenos comenzaban a formarse en escuelas catequéticas, como la de Alejandría (dirigida en el siglo III por Orígenes). Además, asistían a la primera parte de la Misa, donde, con frecuencia, los obispos solían dirigirse a ellos en sus homilías; pero no podían asistir a la celebración de la Eucaristía. Este período de instrucción solía durar tres años, y se llamaba catecumenado.

Tradición de la Fe[editar]

La siguiente etapa era una preparación inmediata al bautismo, donde los candidatos, en presencia del obispo y los presbíteros, eran presentados ante la comunidad por sus padrinos. El obispo entonces pronunciaba una homilía conocida como Procatequesis, dando comienzo al período instrucción previa al bautismo, que se extendía durante todo el tiempo de Cuaresma. Concluía en la cuarta semana de Cuaresma con la Traditio-Symboli, o comunicación oficial del Símbolo de la fe por parte del obispo a los catecúmenos. Entonces tenía comienzo la catequesis propiamente dicha, que tenía un doble aspecto: formación en la doctrina, y formación espiritual, de ruptura con las costumbres paganas. Este tercer período del catecumenado concluía con el bautismo de los catecúmenos.

Mistagogia[editar]

La última etapa era la llamada catequesis mistagógica, que recibían los recién bautizados por parte del Obispo, durante la primera semana de la Pascua. Era una explicación a la que solo tenían acceso los ya bautizados, acerca de los sacramentos y sus figuras bíblicas y el sentido de los ritos.[9] Es la profundización en el mensaje evangélico para educar la Fe.

En la actualidad[editar]

En la actualidad las catequesis se dividen en los diferentes objetivos que pretenden conseguir. Así pues, existen las catequesis de comunión, confirmación, y matrimonio, que preparan para estos sacramentos. Además, actualmente se están recuperando las catequesis de adultos como una nueva forma de catecumenado post-bautismal.[10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Mt 28, 19-20
  2. Congregación para el Clero.- Directorio Catequístico General (1997), 61.-
  3. Documentos finales de Medellín.- Catequesis, 6.-
  4. Juan Pablo II.- Ecclesia in America (1999)
  5. Conferencia Episcopal Argentina.- Juntos para una evangelización permanente (1987), 50.-
  6. Hch 10,1-48; 16,15 y 16,32-33
  7. S. Cipriano; Epístola 59: PL 3,1015
  8. Palacio, Carlos (1978). Jesucristo. Historia e interpretación. Ediciones cristiandad. p. 256. ISBN 978-84-7057-238-8. Consultado el 12 de marzo de 2013. 
  9. Recuperar la mistagogía
  10. Catecúmenos adultos son provocación para creyentes y no creyentes

Enlaces externos[editar]