Socialismo del siglo XXI

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El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan.[1] El término adquirió difusión mundial desde que fue mencionado en un discurso por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.

El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que debe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich revisa la teoría marxista con ánimo de actualizarla al mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación. Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar el desarrollo.

En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez señaló que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” en un discurso a mediados de 2006. Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.[2] [3]

En una emisión de Aló Presidente en 2003, Hugo Chávez también presentó la propuesta de Giulio Santosuosso para el Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en un paradigma liberal,[4] en el cual el autor opina que en el mundo está en curso una extensa realineación ideológica, consecuencia del cambio de paradigma en curso en la economía; el viejo modelo ha muerto, pero todavía no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la realineación conceptual.

Para contribuir a la búsqueda de dichos criterios, propone releer la historia de la economía política, porque en su opinión algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos últimos años, identificó al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en este siglo, identificó al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino más expedito para alcanzar la sociedad más justa a la que todos anhelamos, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo.

Estructura ideológica[editar]

Dieterich no establece un modelo único y absoluto para lograr una sociedad democrática, participativa, socialista y sin clases sociales. Más bien establece una metodología para elaborar lo que denomina El Nuevo Proyecto Histórico cuyos pilares estratégicos son el Bloque Regional de Poder (BRP) que sería la integración económica y política de los Estados Progresistas de la región y el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) que correspondería a la coordinación continental de los movimientos sociales que apoyen a la implementación del Socialismo del siglo XXI. A eso, se suma la colaboración igualitaria y solidaria entre los Estados y los movimientos sociales, es decir, entre el BRP y el BRPP. La autogestión y la idea de Comunidades Creativas y Sostenibilidad, ideario de Ezio Manzini y la Red Mundial para el Diseño Sostenible son igualmente prácticas tangibles de este nuevo modelo.

Economía de equivalencias[editar]

Dieterich en el Socialismo del Siglo XXI propone un modelo económico que no esté basado en el precio de mercado, fundamento de la economía de mercado y del capitalismo, a los que considera fuentes de las asimetrías sociales y de la sobre explotación de recursos naturales.

Propone lo que denomina una economía de valores fundado en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda. Este valor del trabajo se mediría sencillamente por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio;[5] además de los valores agregados a dicho trabajo, es decir, el tiempo de trabajo que se usó para producir las herramientas o servicios que se emplean en el trabajo mismo, lo cual a su vez lleva a un ciclo complejo de tiempos de trabajo sumados recíprocamente. Para solucionar el problema práctico que implica la teoría de la Economía de valores Dieterich sugiere usar la Rosa de Peters.

Para Dieterich, el modelo de mercado ha puesto su atención principalmente en los alcances de la ganancia y la propiedad, desvirtuando completamente el sentido de la economía. En este sentido, el modelo responde a lo que denomina "crematística", una perversión de la economía donde el acento está puesto en la ganancia. Según él, la economía política no debe operar como la forma en que unos pocos se hacen ricos, sino con un criterio de productividad.

En este sentido, el precio, como principio operativo y cibernético de la economía, determina dónde invertir, por cuanto trabajar, cuanto y qué comprar, cuánto y cuándo ahorrar y es, por lo tanto, la hebra ordenadora del sistema.

Para que el mercado funcione eficientemente, debería existir el suficiente poder adquisitivo para comprar, una formación libre del precio, un mercado que no sea monopólico y un Estado de derecho eficiente y no corrupto.

Ante la eficiencia ordenadora del sistema de libre mercado, la planificación de un modelo socialista resulta insuficiente y deformadora de la interconexión en un mundo globalizado. Así, los incesantes intentos históricos para remediar las injusticias de la economía de mercado han fracasado sistemáticamente. Las correcciones del sistema a través de la educación, la redistribución estatal, la expropiación y la democracia obrera, no han resuelto satisfactoriamente la eficiencia cibernética que el modelo de libre mercado impone en las redes globales.

El modelo del socialismo del siglo XXI debería estar basado en una ecuación donde el valor (precio) del producto, se vinculara la equivalencia sobre los tiempos de producción y a la democracia participativa. De esta manera, la redistribución y los cambios a nivel de educación deberían recoger los intereses reales de las personas que estructuran y definen los sistemas político-económicos. Para Dieterich, el socialismo del siglo XXI es la ampliación y profundización de la democracia participativa, donde las dimensiones de lo cotidiano, lo estético y lo racional-crítico deben estar incorporadas al cambio social.

Constante reformulación[editar]

Heinz Dieterich Steffan, al final de su obra, llama a un debate abierto y constructivo para mejorar el proyecto del Socialismo del Siglo XXI, lo cual indica que dicha ideología sigue reformulándose.

Dieterich plantea que "la estatización de los medios de producción no resuelve el problema de la economía socialista del Siglo XXI. El problema económico de la nueva civilización es informático, la sustitución del precio por el valor objetivo del trabajo".

Representatividad Democrática: Tricameralidad y Democracia Directa[editar]

Los proponentes de la tricameralidad argumentan que la representación de la comunidad en cada nivel (municipal, autonómico o estatal, nacional o federal, etc.) es un problema complejo y que tiene tres fuentes (la ideológica, la sindical y la territorial). Para resolverlo se postura la existencia de tres cámaras en cada uno de los niveles citados (municipal, autonómico o estatal y nacional o federal/confederal).

[1] La Constitución Bolivariana de 1826 es un ejemplo de Constitución Tricameral.La centralización y concentración del Poder Legislativo era consecuencia inevitable de la cooptación y también del arbitraje que se esperaba de su composición tricameral. La tricameralidad –según Simón Bolívar– debía resolver los conflictos suscitados entre las Cámaras “por falta de un juez árbitro, como sucede donde no hay más que dos Cámaras” y ninguna ley quedaría sin efecto, o, por lo menos, habría sido “vista una, dos y tres veces, antes de sufrir la negativa.

En el Socialismo del Siglo XXI se redefine el concepto Soberanía en sus dos vertientes:

  1. Soberanía Política: fruto de los representantes elegidos por los ciudadanos en los órganos habilitados para ello: Parlamentos y Partidos Políticos.
  2. Soberanía Social: representada por dos ámbitos diferentes del ideológico (que estaría representado por el punto 1) el socio-económico (sindicatos y el consejo económico social y/o patronal) y el territorial ciudadano (Senado).

Frente a las grandes innovaciones se propone una constante reformulación de pequeños cambios que a mediano o largo plazo producen una mejora continua del sistema. Para este rol cobran especial relevancia todos los actores:

  1. Actores de la Democracia Representativa: representantes de la Soberanía Política (Partidos Políticos) + Representantes de la Soberanía Social (Senado + Cámara Socio-Económica).
  2. Actores de la Democracia directa: la reformulación ideológica parte de un proceso de mejora continua que parte de la base ciudadana, de alta implicación y de su continua interacción con los agentes de la Democracia Representativa.

Objetivo : Una Democracia de Calidad Total[editar]

La Democracia de Calidad Total constituye una metodología de mejora continua del sistema democrático. Esta metodología es aplicada desde un punto de vista de Democracia representativa más la Democracia participativa.

Sus principios:

  1. Orientación al Ciudadano: el ciudadano es productor de Democracia. Constituye medio y fin. La cadena se detiene cuando un ciudadano # Identificación de Agentes: Comunidad ideológica o política, comunidad territorial, comunidad socio-económica. Instrumento: Parlamento Tricameral (Senado/Parlamento/Cámara Socio-Económica).
  2. Principio de Autodeterminación: todos participan en la comunicación/determinación de metas.

La Democracia de Calidad Total, objetivo del Socialismo del Siglo XXI, tiene como metodología activa el Kauzolan. El Kauzolan combina la filosofía o metodología japonesa del Kaizen, aplicada originalmente en el sistema productivo industrial, con las antiquísimas experiencias participativas como el auzolan vasco, la andecha gallega, el coor irlandés o las prácticas comunales andinas denominadas minka. Dos son por tanto las bases de la metodología de una Democracia de Calidad Total: Kaizen + Auzolan, a saber:

Kaizen[editar]

La puesta en práctica de la metodología Kaizen tendría como efecto:

  1. Flexibilidad y Adaptación el ciudadano en un contexto socio-político globalizado: Shoyinka.
  2. Fomento de la Participación y de las ideas innovadoras: Soifoku.
  3. Autocontrol o Veto de la ciudadanía ante los defectos político-gubernamentales : Jidoka.
Auzolan[editar]

Es una forma antiquísima de trabajo en común vecinal. Es el ayuntamiento o la simple reunión de vecinos donde se determina cuándo y por quiénes ha de efectuarse la prestación. La institucionalización del auzolan la vemos cristalizada en las cofradías administradoras de montes y tierras comunales.

Socialismo del siglo XXI en Latinoamérica[editar]

Venezuela[editar]

Hugo Chávez, presidente de Venezuela entre 1999 y 2013.
Nicolás Maduro, actual presidente de Venezuela.

Durante el gobierno de Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela desde 1999 hasta el 2013, planteaba que su proyecto político la Revolución bolivariana estaba basado en la tercera vía y el bolivarianismo hasta que Chávez decidió que avanzara hacia el socialismo del siglo XXI sin dejar el bolivarianismo. El presidente Chávez ha dicho que el tipo de socialismo que se desarrolla en Venezuela también se inspira en el cristianismo,[6] incluso llamó a Jesús de Nazaret como «socialista»,[7] Chávez también afirmó compartir ideas trotskistas como la revolución permanente[8] e ideas gramscianas.[9] En el año 2007 Hugo Chávez planteó una reforma a la Constitución venezolana para modificar 69 artículos donde se proponía la formación de un Estado socialista, cambios económicos, estructurales, institucionales, políticos, entre otros, pero dicha propuesta fue rechaza democráticamente en el referéndum constitucional de 2007.

Chávez afirmaba que el socialismo del siglo XXI acepta la propiedad privada[10] (a diferencia de la postura marxista-leninista),[11] [12] pero rechaza la propiedad privada cuando «degenera en la acumulación egoísta».[13] En el programa de Gobierno de Hugo Chávez para el período 2013-2019 conocido como «Plan de la Patria» se promueve distintos tipos de propiedad, incluida la privada, pero se dice que la nueva economía socialista se debe construir «sobre la base de un amplio sustento público, social y colectivo de la propiedad sobre los medios de producción» y generar «relaciones de producción e intercambio complementarias y solidarias».[14] Chávez también afirmaba que el socialismo del siglo XXI debe nutrirse de las corrientes más auténticas del cristianismo, dentro de una democracia participativa y protagónica que debe conjugar igualdad con libertad.[15] También dentro del chavismo se promueve la creación de comunas socialistas con su sistema económico comunal,[16] [17] el apoyo al control obrero por medio de la autogestión obrera y la cogestión,[18] la intervención del Estado en la economía,[19] el desarrollo de programas sociales conocidos como misiones bolivarianas y la expropiación de empresas.

El actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, también se ha comprometido en continuar el proyecto del socialismo del siglo XXI en Venezuela tras el fallecimiento de Hugo Chávez en marzo de 2013.[20]

Ecuador[editar]

Rafael Correa, presidente del Ecuador.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa asegura que el desarrollo del socialismo del siglo XXI en su país tiene características propias[21] y «que difiere totalmente de ir una estatización de los medios de producción y del socialismo tradicional», pero le da al Estado un rol protagónico para impulsar la economía.[22] Correa afirma también, que «el capital (debe estar) al servicio del ser humano y no al revés»[23] y se debe impulsar la democratización de los medios de producción.[24] El presidente Correa también apoya la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas,[25] acepta la propiedad privada pero dice que debe ser democratizada y afirma que el socialismo del siglo XXI tampoco niega el mercado pero que «hay que gobernarlo, para que no nos gobierne a nosotros».[26]

Bolivia[editar]

Evo Morales, presidente de Bolivia.

Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y máximo dirigente del Movimiento al Socialismo boliviano se ha declarado también a favor de construir el socialismo del siglo XXI a través de una revolución cultural anticolonial y de la creación de una sociedad plurinacional en la que coexista la democracia representativa con formas comunales e indígenas de democracia.[27] [28] El Gobierno de Evo Morales también se ha caracterizado por la nacionalización de hidrocarburos,[29] [30] aceptación de la propiedad privada[31] e implementación de programas sociales.[32] Evo Morales asegura también que su modelo socioeconómico «está basado en la solidaridad, la reciprocidad, la comunidad y el consenso, porque la democracia es para nosotros un consenso».[33]

En octubre de 2013, se aprobó una ley que permite a los trabajadores tomar empresas privadas quebradas o liquidadas y convertirlas en empresas sociales,[34] constituyéndose así en empresas recuperadas.

Socialismo del Siglo XXI en Europa[editar]

Tercer congreso del partido Rusia Justa. Palacio Estatal del Kremlin, 2008

El Socialismo del Siglo XXI ha sido especialmente acogido en España por parte del Partido Comunista de España[35] e Izquierda Unida,[36] en Alemania de mano del Die Linke, de diferentes movimientos universitarios y de ex-altos cargos de la República Democrática Alemana como Egon Krenz, y en Rusia por el partido Rusia Justa.[37]

En España destacan varios colectivos socialistas: Sortu, organización independentista vasca y de izquierda abertzale, que adoptó el socialismo del siglo XXI en su linea política, y que tiene como personalidad más conocida a Arnaldo Otegi, de notoria ideología marxista, ex miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna. Por su parte, el Partido Carlista con una difusa ideología socialista-monárquica autogestionaria y de nueva izquierda. Con una base sociológica mediana en el País Vasco, en 1998 fue uno de los partidos y asociaciones firmantes del Pacto de Estella, y en 2005 se pronunció en contra de la Constitución Europea. Venezuela fue destino de muchos militantes de esta formación durante la represión franquista. El ex-presidente del Partido Carlista, Carlos Hugo de Borbón Parma, en 2004 publicó el libro "Algunas Reflexiones sobre el Socialismo del Siglo XXI", el cual, entre sus líneas, expresa textualmente lo siguiente: "El socialismo que ha muerto es el socialismo autoritario orientado hacia el control del ciudadano por una política monopolizada o controlada desde el partido único, que reclamaba un reparto del fruto de la propiedad y de la producción, pero no un simultáneo reparto del poder. Este socialismo sí ha muerto. El socialismo como ideal humano de construcción política, basado en la participación del ciudadano, en el control de su vida política y económica, así como en el reparto de los bienes, no ha muerto. Hay que decirlo una y otra vez: un proyecto socialista se hace hoy imprescindible."

Críticas[editar]

La gran mayoría de las críticas al socialismo del siglo XXI provienen de sectores de derecha, que acusan al movimiento de defender ideas "caducas" y "perimidas".[38] Algunas fuentes venezolanas han acusado a José María Aznar de financiar una campaña de difamación a su gobierno a través de la empresa Repsol.[39] [40]

El proyecto de economía de valores no está profusamente detallado en el socialismo del Siglo XXI, ni considera el grado de complejidad de determinados trabajos que exigen especializaciones científicas, y cuyo tiempo de trabajo no puede ser valorado de la misma manera que los trabajos no especializados. Tampoco considera el valor físico de la producción energética sobre el consumo energético de un determinado trabajo, conocido como tasa de retorno energético (TRE), algo fundamental para el desarrollo social, tecnológico y humano de una sociedad. Aunque los partidarios manifiestan que "el único problema que tiene es la definición del número de insumos que entran en el cálculo. Esto es un problema metrológico, es decir, de consenso y estandarización, que aparece en casi todas las mediciones científicas"

Además, según Francisco Endara D., ingeniero ecuatoriano de ideología liberal libertaria, el socialismo del siglo XXI pretende instaurar lo que llaman la economía equivalente, en donde cada ciudadano obtiene sus ingresos a partir del intercambio de tiempo empleado para realizar un producto o servicio y en este marco los ciudadanos pierden la facultad de decidir cuanto vale su trabajo.[41]

En el caso venezolano, el político venezolano de izquierda y opositor al chavismo, Teodoro Petkoff, cree que dos rasgos del chavismo son el autoritarismo y el militarismo[42] a pesar de que el chavismo se define a sí mismo defensor de un socialismo democrático.[43] Por su parte, el Arzobispo de Mérida, Mons. Baltazar Porras, opinó que el socialismo del siglo XXI es indefinido ideológicamente, que busca "distraer la atención" y "parece más bien un supermercado". Para el Arzobispo, otras características de este socialismo son el populismo, el autoritarismo y el militarismo.[44]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Entrevista a Heinz Dieterich
  2. “Socialismo Siglo XXI” Latino News
  3. Los errores del estalinismo burocrático frente al Socialismo del Siglo XXI Aporrea.org
  4. «Editorial Galac - Catálogo».
  5. "...Podemos decir, que un intercambio es justo, cuando ninguna de las personas que participan en él, es explotada. Esta condición ---ausencia de explotación--- se cumple, cuando en el intercambio se entregan exclusivamente esfuerzos laborales iguales. Esos esfuerzos, medidos en tiempo, se llaman en la economía política “valores”. Objetivamente justo es un intercambio, por lo tanto, cuando todos los participantes se quedan al final de las transacciones con valores (esfuerzos) iguales o equivalentes...6. Lo que determina la justicia de un intercambio no son, por consiguiente, las formas de pago, sino los términos de intercambio (terms of trade, T.o.T.), ya identificados por Adam Smith para el comercio internacional como el intercambio de volúmenes o cantidades de trabajo concretizado...7. En conclusión: Para que el intercambio, en cualquier momento de la historia y en cualquier tipo de economía, sea justo, es imprescindible que existan dos condiciones: 1. los sujetos económicos que realizan el intercambio, necesitan conocer el valor objetivo (tiempo incorporado) de cada producto/servicio; 2. tiene que haber un poder real (Estado, ética, control público) que garantiza el cambio de equivalentes, es decir, valores o, lo que es lo mismo, esfuerzos laborales cuantitativamente iguales...9. En la crematística, el intercambio se realiza vía el precio, no el valor. Esto es así porque el precio es la expresión del poder de cada sujeto económico en las esferas de circulación (mercados). El más poderoso determina el precio, que, a su vez, es el instrumento de apropiación del excedente económico. En una sociedad de clase el poder está en manos de las elites dominantes. Quitarles el sistema del precio mediante el sistema del valor, significa quitarles su mecanismo de acumulación del capital y, en consecuencia, su existencia como clase dominante. La derecha ha entendido esto, la “izquierda” sectaria y dogmática no, y el socialoportunismo evade el debate...· más en Cristóbal Colón y la persistente confusión entre trueque y economía del valor.
  6. Chávez instó a funcionarios de la Iglesia Católica venezolana a ocupar su lugar
  7. . El Universal. 17 de abril de 2011 [Chávez reitera "carácter socialista" de Jesucristo Chávez reitera "carácter socialista" de Jesucristo] |url= incorrecta (ayuda). Consultado el 24 de febrero de 2014.  Falta el |título= (ayuda)
  8. «Palabras del presidente reelecto Hugo Chávez Frías, durante acto de juramentación en el Teatro Teresa Carreño». Agencia Bolivariana de Noticias (8 de enero de 2007). Consultado el 1-12-2011. (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  9. «A 76 años de la muerte de Antonio Gramsci». Aló Presidente. 26 de abril de 2013. Consultado el 24 de febrero de 2014. 
  10. Chávez: socialismo acepta la propiedad privada
  11. Chávez defiende propiedad privada frente a marxistas leninistas
  12. Chávez defiende propiedad privada frente a marxistas leninistas
  13. «Chávez: Socialismo no atenta contra la propiedad privada». Correo del Orinoco. 10 de octubre de 2010. Consultado el 24 de febrero de 2014. 
  14. «Plan de la Patria 2013-2019. Continuar construyendo el Socialismo Bolivariano del siglo XXI en Venezuela, como alternativa al modelo salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”, para nuestro pueblo.». Consultado el 15 de enero de 2014.
  15. Presidente Chávez define Socialismo del siglo XXI
  16. «Presidente Chávez: ¡Independencia o nada! ¡Comuna o nada!». Prensa PSUV. 20 de octubre de 2012. Consultado el 15 de enero de 2014. 
  17. Quintero, Anit (24 de noviembre de 2013). «El sistema económico comunal, un modelo que se construye desde lo local». Agencia Venezolana de Noticias. Consultado el 15 de enero de 2014. 
  18. «“EXPRÓPIESE”». ContraCultura.es. Consultado el 15 de enero de 2014. 
  19. «“El control de precios forma parte de una estrategia de intervención del Estado en la economía” (+video)». Noticias24. 6 de noviembre de 2011. Consultado el 22 de febrero de 2014. 
  20. «Consolidar el socialismo del siglo XXI depende de la participación de todos». Notitarde. 8 de abril de 2013. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  21. «Correa afirma que Ecuador desarrolla un sistema socialista con sus propias características». 22 de noviembre de 2007. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  22. «Presidente Correa defiende socialismo del siglo XXI para el Ecuador». EcuadorInmediato.com. 25 de abril de 2007. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  23. «El correísmo como nueva identidad política en Ecuador». 18 de febrero de 2013.  Parámetro desconocido |fechaaceso= ignorado (ayuda)
  24. «Llama Correa a democratizar medios de producción». TeleSUR (1 de mayo de 2013). Consultado el 23 de febrero de 2014.
  25. «Presidente Correa: “En toda empresa tendrán participación los trabajadores”». EcuadorInmediato.com. 20 de diciembre de 2009. Consultado el 22 de febrero de 2014. 
  26. «Correa aboga por democratizar propiedad privada ecuatoriana». Ciudad Caracas. 27 de noviembre de 2013. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  27. El populismo latinoamericano: entre la democratización y el autoritarismo. Nueva Sociedad. Septiembre-Octubre 2013. http://www.nuso.org/upload/articulos/3983_1.pdf. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  28. «Bolivia: diálogo democrático e intercultural decidirá el futuro del Tipnis (Audios)». La Radio del Sur. 7 de agosto de 2012. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  29. «Nacionalización de hidrocarburos dejó a Bolivia $19.000 millones». La Nación. 20 de agosto de 2013. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  30. «Morales nacionaliza los hidrocarburos de Bolivia y exige a las empresas privadas su producción». El Mundo. 2 de mayo de 2005. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  31. «Evo Morales anuncia “refundación de Bolivia” y garantiza propiedad privada». Últimas Noticias. 21 de enero de 2010. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  32. «ONU reconoce efectividad de programas sociales en Bolivia para combatir la pobreza». Agencia Venezolana de Noticias. 22 de marzo de 2012. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  33. «Bolivia: La nueva Constitución y el nacimiento de un Estado plurinacional». Servindi. 12 de febrero de 2005. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  34. «Una ley para el control obrero». Marcha. 9 de octubre de 2014. Consultado el 23 de febrero de 2014. 
  35. "Hay que emprender, como ya han hecho otros países, el camino del socialismo del siglo XXI", 14 de Abril de 2009.
  36. "Hemos decidido que queremos construir el socialismo del siglo XXI y, para ello, se necesita mucha movilización", Cayo Lara, coordinador general de IU, 14 de Abril de 2009.
  37. «Politics in Translation / A Fair and Just Russia, Part 2» (en inglés). Woodside, California, EUA: The School of Russian and Asian Studies (12 de agosto de 2009). Archivado desde el original el 24 de marzo de 2014. Consultado el 24 de marzo de 2014.
  38. En síntesis: tiene escaso sentido tomarse demasiado en serio el Socialismo del siglo XXI en un plano teórico, aunque sí cabe medir con tino su función política. No aporta nada nuevo en el nivel de la teoría, y en tanto se entiende lo que sus promotores plantean, es claro que nos hallamos frente a un retroceso intelectual a los postulados de aquellos a quienes Marx llamaba "socialistas utópicos", es decir, al retroceso hacia una concepción arcaica de sociedad, con intercambios económicos primitivos. No obstante, como ya sugerí, el Socialismo del siglo XXI renueva un mito que se niega a morir. más en Socialismo: fracaso y mito
  39. «"Aznar financió campaña anti-Chávez con recursos de Repsol". Patria Grande, el periódico del ALBA».
  40. http://www.ieep.org.ec/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=867
  41. «El peligro del socialismo del siglo XXI, Francisco Endara».
  42. Petkoff, Teodoro (21 de enero de 2014). «Socialismo venezolano». Tal Cual. Consultado el 13 de febrero de 2014. 
  43. Valera, Mayelit (13 de octubre de 2013). «Teodoro Petkoff: “El país se equivocó al escoger su presidente”». El Impulso. Consultado el 13 de febrero de 2014. 
  44. «Arzobispo venezolano: "Socialismo del siglo XXI" es indefinido y parece “supermercado”».

Enlaces externos[editar]

Críticas[editar]