Filosofía marxista

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La filosofía marxista en su concepto, se ocupa de la naturaleza misma del marxismo, excediendo el campo tradicionalmente ocupado por la filosofía. Para dar el aspecto filosófico marxista o materialista dialéctico, es la lucha en contra de lo idealista y dualista por ser considerados como arma de la burguesía para debilitar el poder del proletariado, en las cuales hay varias tesis:

  • La existencia de una materia independiente al pensamiento, considerado como materia consciente.
  • El desarrollo de la materia consciente por oposiciones o negados sucesivos.

Una extensión de ese materialismo dialéctico es el materialismo histórico, que lo pone en orden a la vida social determinado por las contradicciones en los modos y relaciones de producción, por lo que se desemboca en la lucha de clases, aplicado a la economía preconizada en el socialismo científico de Marx.

Filosofía marxista soviética[editar]

En la Unión Soviética, la filosofía marxista estuvo en el proceso de construcción de la revolución rusa y posteriormente, del estado soviético en la lucha contra los vestigios del zarismo. Pese a ello, Lenin no sólo hizo énfasis en el desarrollo revolucionario a nivel político, sino que por el lado filosófico, ya se estaba sentando las bases del materialismo en el seno del desarrollo del socialismo.

Con ello se implementaban el desarrollo de los temas más trascendentales de la edificación de la sociedad socialista partiendo desde la filosofía marxista en el marco social, económico, científico, filosófico y cultural.

Después de la muerte de Stalin y el relevo de sus sucesores, se procedió a establecer nuevos planteamientos en el marco de la filosofía marxista de caracteres objetivos y profundos que han ocupado un destacado papel en la herencia filosófica de Lenin, aunque condicionada por los lineamientos del Partido Comunista que los llevaría hacia el paso del socialismo al comunismo como la superación de problemas que ya procedían del régimen anterior y los progresos de la clase proletaria en todos los aspectos.

El estudio de la filosofía marxista en los años posteriores a 1960 y hasta el final del régimen soviético, se han enfatizado más que bien en las relaciones de la filosofía y el materialismo con base al estudio del libro de Marx El Capital, la lógica, la estética, la ciencia, el lenguaje y la moralidad en el marco de la sociedad comunista del cual en términos realistas no se concretaría en establecer debido a los problemas del régimen soviético en los planos interno y externo. Aun así se contribuyó a dar análisis y aplicaciones a todas las cuestiones dirigidas a mejorar el marxismo en Rusia.

Hay diversos representantes de este campo en el régimen soviético como Nikolái Bujarin, V.N. Sarabianov, F.V. Konstantinov, I.V. Kuznetsov, S.A. Ianoskaia entre otros para citar.

Filosofía marxista europea[editar]

La Escuela de Fráncfort, agrupada en torno a Theodor Adorno, Max Horkheimer y Jürgen Habermas relanzan algunos aspectos del marxismo según la interpretación antisoviética, pero quién los haría célebre es Herbert Marcuse, que condena mediante referencias precisas al comunismo soviético, y sienta como base las oposiciones al capitalismo y al sistema tradicional de educación estudiantil. Mediante la crítica a la sociedad y a las nuevas formas de alienación, cosa que ha estudiado Adorno y Harheimer en el campo sociológico y la de la personalidad autoritaria en el caso de Marcuse. Todo ello, sobre los cambios de la vida pública occidental desde 1945, se está de acuerdo en estudiar las transformaciones de las superestructuras típicas de la sociedad capitalista, tanto políticas como intelectuales. En el seno de la refundación de los conceptos del materialismo histórico en la comparación y situación de las tesis relativas entre la filosofía clásica y el marxismo.

La redefinición del marxismo como concepto filosófico-científico se debe a Antonio Gramsci, quién de la inspiración leninista, preconiza de hecho a la constitución de un campo interior en la historia científica marxistaalista en el Estado económico de bienestar preconizado por John Maynard Keynes y el oriente soviético estalinista, cosa que en esta última es juzgada como caricatura.

Ernst Bloch, de su impresión de diversidad y adhesión original al marxismo, en su meditada renovación en el campo de lo posible y de lo utópico, postulando un marxismo crítico contra las nuevas realidades en el campo del socialismo soviético posestalinista y el naciente neoliberalismo. Pero además, plantea una metareligión fundada como el pensamiento del sustrato de toda religión, mientras que el marxismo sólo sería el explosivo en definición con el mesianismo escatológico.

Filosofía marxista peruana[editar]

Sin duda alguna es José Carlos Mariátegui una de las figuras más sólidas del materialismo dialéctico e histórico en toda América Latina. Este peruano fundó en la década de los 30, del siglo XX, el Partido Socialista del Perú y la Central de los Trabajadores del Perú (CTP).

Mariátegui aplicó su filosofía marxista al estudio de los problemas concretos del Perú, su obra más importante es "7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana" una obra, que en esencia, trasciende todos los tiempos por la lucidez de su análisis y por los problemas que, desde hace décadas atrás, se encuentran sin resolver en el Perú.

Desde los años 30 el marxismo peruano comienza su derrotero errático, dejando de lado el PCP, conducido por Eudocio Ravines, el marxismo original de Mariátegui y adoptando el marxismo sovietista de la III Internacional. Desde la década de los 40 la táctica cambió y se domesticó el mariateguismo en sovietismo. Tendencia que se impuso en las miméticas universidades peruanas.

El Partido Comunista Peruano Unidad de Jorge del Prado desde su primer Congreso en 1942 traficó con la figura de Mariátegui para administrar su leninización y sovietización en vez de un marxismo abierto y creador. Con ello se abrió paso a un marxismo sovietista en vez de mariateguista. El objetivo propagandístico que empantanó el marxismo creativo peruano fue la divulgación por el PCP Unidad de una falsa imagen de Mariátegui como marxista leninista en vez de ser un marxista original.

En la década del 70 el Perú fue escenario de dos asimilaciones originales del marxismo, uno desde el punto de vista filosófico y otro desde el punto de vista teológico. Y esto sucedió tras el triunfo de la revolución cubana, la crisis de los misiles en Cuba que puso al mundo al borde del desastre termonuclear, el auge de la guerra fría, el golpe militar en Chile contra Allende, la traumática derrota norteamericana en Vietnam y el breve pero contundente papado de Juan XXIII (1958-1963), que convocó el transformador Concilio Vaticano II, promulgó la novedosa encíclica Pacem in terris y se convirtió en la verdadera piedra angular de la teología de la liberación, que tanto problemas ocasionaría en el patio trasero de los EEUU.

Entre los filósofos peruanos originales que estuvieron próximos al marxismo tenemos a Augusto Salazar Bondy durante su apoyo al gobierno revolucionario de la Fuerza Armada del general Velasco Alvarado. Sin denominarse marxista utilizó en su filosofía de la liberación los conceptos marxistas de "alienación" y de "ideología". Y al teólogo Gustavo Gutiérrez que en su teología de la liberación puso énfasis en los conceptos de "opción preferencial por los pobres", "no hay salvación sin transformación revolucionaria de las estructuras socioeconómicas e ideológicas", eliminar la explotación, la pobreza y tolerar la injusticia es un pecado social. El Vaticano acusó a la teología de la Liberación de estar basada en un marxismo incompatible con le revelación cristiana. Pero la Iglesia Latinoamericana se mantuvo firme en la opción preferencial por los pobres y con el Papa Francisco el Vaticano se reconcilia con la teología de la liberación.

Pasado el momento estelar del marxismo, en el campo universitario se introduce un marxismo dogmático y ortodoxo bajo las consignas de Moscú, que fomentaba el cretinismo parlamentario y la colaboración de clases. Así tenemos al filósofo César Guardia Mayorga (1906-1983), que abraza un marxismo cientificista, estaliniano y que sostiene que lo esencial es el materialismo dialéctico.

En los años 70, 80 y 90 San Marcos fue la meca del marxismo dogmático con Raimundo Prado Redondez, Luis Silva Santisteban, Obdulio Banda Marroquín, Jinés Carrasco Gutiérrez, Oscar García Zárate, Fernando Lombardi, Raimundo Prado Redondez, Juan Rivera Palomino, Raúl Tafur Portilla y Aníbal Campos Rodrigo. Cosa parecida ocurría en las universidades del interior del país.

Pero con la Perestroika de Gorbachov, la caída del socialismo real, el derrumbe del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS, levanta cabeza el marxismo crítico con Alberto Flores Galindo, que en 1989 publica su libro "La agonía de Mariátegui" y en el demuestra que sin la polémica que sostuvo el Amauta con la Comintern no se puede comprender su marxismo heterodoxo, indoamericano y nacional. El PCP Unidad le contestó negando tal polémica y afirmando que JCM fue comunista desde el principio. Por la misma década Hugo García Salvattecci sostiene que JCM fue un marxista soreliano y nunca un marxista ortodoxo (George Sorel y JCM, 1979).

Otros trataron de encontrar inspiración en el marxismo heterodoxo occidental. Entre los marxistas críticos también tenemos a Alfonso Ibañez Izquierdo (estudioso de Agnes Heller), Lucio Fidel Obando Guarniz y José Ignacio López Soria (ambos estudiosos de Lukács). Gustavo Flores Quelopana desde 1986 publica varios trabajos desde el marxismo lukacsiano hasta 1999 en que abandona el marxismo. Figura tardía de la primera década del siglo XXI es Johnny Octavio Obando Morán que se adscribe al marxismo de Gramsci.

En la década de los 80 y 90 el Perú también conoció la versión insurreccional del marxismo maoísta, que utilizó métodos terroristas, del Partido Comunista "Sendero Luminoso", encabezado por el profesor de filosofía Abimael Guzmán. Éste enarboló la lucha armada argumentando que reconstruía el mariateguismo repudiando todo oportunismo, revisionismo y cretinismo parlamentario. Su captura en 1992 coincidió con el repliegue comunista en el mundo y significó la derrota ideológica del marxismo. Desde entonces las elecciones presidenciales en el Perú favorecieron a candidatos de centro izquierda.

El futuro del marxismo en el Perú es incierto y gira todavía en torno al tipo de marxismo de Mariátegui (nacional o internacional). No sólo es así por la carencia de teóricos, pensadores, líderes y la escasa capacidad de autocrítica, sino por el fenómeno de la caída de las ideologías, la ofensiva del neoliberalismo, el relativismo posmoderno que mina la voluntad de compromiso social en la juventud, y, finalmente, porque su reciente experimento del socialismo boliviariano y de la UNASUR es permanentemente mellado por la potencia del Norte, EEUU. Y con ello no se permite madurar a la opción ideológica de izquierda en un proyecto social coherente.

Sin embargo, y a pesar de la ofensiva comunicacional de las últimas administraciones norteamericanas belicistas y derechistas con Reagan, Bush, Clinton, Bush hijo y Obama, la notoria la sed de justicia social en el Perú -que no es distinta a la de todo América Latina- hizo evidente que en las últimas cuatro elecciones presidenciales no llegara al sillón de Pizarro un candidato abiertamente de derecha. Su último intento más importante fue con el ultraliberal Mario Vargas Llosa en los años 90 y a partir de lo cual recurrió al expediente de fabricar candidatos con apariencia de centroizquierda (Fujimori, Toledo, Garcia y Humala) en los que la derecha se camufla para mantener su hegemonia en el poder.

  • 1 (siglas de Partido Comunista de la URSS)
  • ² (En 1953)
  • ³ (En 1956)

Filosofía marxista en México[editar]

Dos de los más importantes filósofos marxistas en México son Adolfo Sánchez Vázquez y Bolívar Echeverría.

Enlaces externos[editar]