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México-Tenochtitlan

Tenochtitlan
Capital del Imperio mexica
1325-1521

Vista aérea de la ciudad recreada por Thomas Kole como parte del proyecto Retrato de Tenochtitlan

Escudo

Tenochtitlan ubicada en México
Tenochtitlan
Tenochtitlan
Localización de Tenochtitlan en México

Zona arqueológica del Templo Mayor vista lateral. (2015)
Coordenadas 19°26′06″N 99°07′53″O / 19.435, -99.13138889
Entidad Capital del Imperio mexica
 • País Imperio mexica
Idioma oficial Náhuatl
Superficie  
 • Total 13 km² Ver y modificar los datos en Wikidata
Población (siglo XV)  
 • Total 212 500 hab.
 • Densidad 16 346,15 hab/km²
Habitantes Mexicas (tenochcas)
Religión Religión mexica
Fundación 13 de marzo de 1325 (700 años)
Desaparición 13 de agosto de 1521 (504 años), con la conquista de México por Hernán Cortés
Período histórico Período Posclásico mesoamericano
 • 1325 Establecido
 • 1521 Disuelto
Forma de gobierno Altépetl
Tlatoani de Tenochtitlan
Acamapichtli
Huitzilíhuitl
Chimalpopoca
Itzcóatl
Moctezuma I
Axayácatl
Tízoc
Ahuízotl
Moctezuma II
Cuitláhuac
Cuauhtémoc
Correspondencia actual Bandera de México Ciudad de México (México)

Tenochtitlan,[nota 1](Icono de archivo de audio escuchar) también conocida como México-Tenochtitlán, fue el altépetl (ciudad-estado) de la civilización mexica.[2]​ Durante la dominación española fue destruida y se fundó sobre sus restos la Ciudad de México, que fue la capital del Virreinato de la Nueva España y luego la capital de los Estados Unidos Mexicanos.

La fundación de la ciudad fue un hecho cuya historia se mezcla con la mitología, lo cual es distintivo de los pueblos originarios americanos.[nota 2]​ Fuentes del siglo XVI que hicieron correlaciones de los antiguos calendarios con los occidentales la han situado en diversos años, sin embargo, ante la falta de consenso el gobierno federal de México decidió establecer oficialmente el día 13 de marzo de 1325 (700 años), —año 2-casa en la cuenta calendárica mexica—, día que no está registrado en ninguna fuente ni corresponde a ningún cálculo calendárico; es una propuesta política. Aunque la mayoría de los historiadores sí aceptan el año como 1325, algunos autores a través del tiempo han considerado otros años como 1345, 1363, 1364.[3]​ La ciudad se fundará en un islote al centro de la zona lacustre, de acuerdo con la información registrada en varios documentos coloniales, al igual que en los relieves posteriores del monolito mexica llamado Teocalli de la Guerra Sagrada.

El mito de la fundación cuenta que México-Tenochtitlán fue poblada por un grupo de tribus nahuas migrantes desde Aztlán, lugar cuya ubicación precisa se desconoce. Tras merodear por las inmediaciones del lago de Texcoco, los futuros mexicas se asentaron en diversos puntos de la Cuenca de México que estaban sujetos al altépetl de Azcapotzalco. La migración concluyó cuando fundaron su ciudad en un islote cercano a la ribera occidental del lago. Las excavaciones arqueológicas apuntan a que el islote de México estuvo habitado desde antes del siglo XIV y que la fundación de Tenochtitlan pudo ser posterior a la de México-Tlatelolco, su "gemela" del norte. México-Tenochtitlán se convirtió en un altépetl independiente tras el establecimiento de una alianza con Texcoco y Tlacopan que derrotó a Azcapotzalco.

La capital de los mexicas se convirtió en una de las mayores ciudades de su época en todo el mundo[4]​ y fue la cabeza de un poderoso Estado multiétnico que dominó una gran parte de Mesoamérica. El florecimiento de la ciudad se realizó a costa del tributo pagado por los pueblos sometidos a su poder. Por ello, cuando los españoles llegaron a Mesoamérica, numerosas naciones indígenas se aliaron con ellos con el objetivo de poner fin a la dominación tenochca. Cuauhtémoc —último tlatoani de México-Tenochtitlán— encabezó la resistencia de la ciudad, que cayó el 13 de agosto de 1521, a manos de los españoles y sus aliados indígenas, todos bajo el mando de Hernán Cortés.

Toponimia

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Maqueta del Templo Mayor, centro ceremonial, religioso y civil de México-Tenochtitlán.

El nombre de la capital de los mexicas está compuesto por dos topónimos, cuyo significado ha sido objeto de numerosas interpretaciones.

Tenochtitlan proviene de la raíz náhuatl tenochtli, ("nopal de tunas duras"), y tlan ("lugar") por lo que el nombre se traduce como «donde crecen los nopales de tunas duras»,[5]​ que a su vez hace alusión al caudillo Ténoch (1299 - 1363), a quien se le atribuye la fundación de la ciudad.

La grafía ha tenido distintas variaciones dependiendo de la época. Se encuentra como Tenochtitlan o Gran Tenochtitlan. Su ortografía se considera normativa con o sin tilde (Tenochtitlán). Hernán Cortés escribía Temixtitán, y en otras fuentes coloniales aparece como Tenuchtitlán, Tenustitlán y Theonustitlán.[6]

México

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México es la castellanización de una voz náhuatl. Es el nombre del país en el que se encuentra actualmente la antigua Tenochtitlan, así como de la Ciudad de México y el estado de México, que debe su nombre a la ciudad, aunque esta ya no forme parte de su territorio. En las fuentes escritas de la época colonial donde aparece por primera vez el topónimo, el diccionario de Alonso Molina y la evidencia filogenética permite conocer que la pronunciación del topónimo en el siglo XVI era Mēxihco [meː.ˈʃiʔ.ko].

Bernardino de Sahagún, en su obra de documentación de la cultura náhuatl propone que deriva de Me(-tl) 'maguey', y de cih(-tli) 'liebre', nombre del caudillo que los guio, por lo que el nombre de la ciudad significa Lugar de Mecih(tli).

Otros autores, como Francisco Javier Clavijero, Cecilio Robelo, Luis Cabrera Lobato y Rémi Simeón aceptan la variación del vocablo de Mecihtli a Mexihtli, validando que se trata de un nombre alternativo de Huitzilopochtli; de esta manera México sería el Lugar de Mexihtli, en referencia a su dios tutelar.

Por su parte, Alfonso Caso escribió, en algunas páginas acerca de la fundación de Tenochtitlan, que "los aztecas arribaron al lago de la Luna, donde al centro del mismo (Anepantla) había una isla cuyo nombre era México, de Metz(tli), luna; xīc(tli), centro, ombligo; y -co, locativo: 'En el centro del lago de la Luna'.[nota 3]Gutierre Tibón hace referencia a un pasaje del ensayo de Alfonso Caso "El águila y el nopal":

«Tenochtitlan es la ciudad fundada en el centro de Metztliapan, que recuerda a otro lago que circundaba a la isla de Aztlán (...) la isla llamada México se encontraba allí (...) de Metztli (luna), xictli (ombligo, centro) y co (lugar), dando en su composición 'En el centro de la luna', entonces 'El centro del lago de la luna' era el nombre del gran lago de México».
(Las cursivas no aparecen en el original.)

Esta versión parece fortalecerse por el hecho de que el pueblo vecino de los otomíes designaba a la ciudad por el doble nombre de anbondo amadetzáná, que se traduce como “nopal en medio de la luna”.[5]

Sin embargo, la hipótesis despierta el escepticismo de algunos autores desde un punto de vista lingüístico, ya que Mēxihco no parece una derivación natural de los vocablos mētz-tli 'luna', xīc-tli 'ombligo, centro', y el morfema locativo -co 'el lugar de', porque las cantidad de vocales largas y breves no coinciden, además de que presenta evoluciones anómalas de las consonantes que cierran la sílaba: ni la cantidad vocálica de la /ī/ (vocal larga) de xīc- 'ombligo' es la misma que en Mēxihco (vocal breve), ni el saltillo -h que precede al locativo -co, además la derivación presenta una caída irregular del grupo -tz- en mētz-.[7]

Tenochtitlan

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Tenochtitlan, se fundó en una isla en el lago de Texcoco en 1325,[8]​ cuando los antepasados y de los mexicas vieron un águila posada sobre un nopal, siendo este el origen del escudo nacional de México. El nombre original de la ciudad fue Cuauhmixtitlan ("lugar del águila entre las nubes", en náhuatl). Fue renombrada por Acamapichtli en 1376 como homenaje a Ténoch.

La tradición legendaria de los nahuas explica que estos pueblos hicieron una peregrinación desde su lugar de origen, llamado Aztlan hasta lo que más tarde sería Tenochtitlan, y que esta peregrinación de los nahuas-aztecas duró alrededor de 260 años (1064-1065 a 1325), hasta encontrar el lugar deseado. Según a sus leyendas su dios Huitzilopochtli (Colibrí Izquierdo), les había prometido que encontrarían un lago con un islote, en el cual habría una roca y sobre la roca un nopal y, sobre el nopal un águila con alas extendidas y reconociendo al sol y la luna

Finalmente los mexicas encontraron el sitio indicado en algún lugar del lago de Texcoco y allí fundaron su ciudad. Tal isla se encontraba en donde hoy se asienta el centro de Ciudad de México. De acuerdo con algunas de las crónicas, estos sucesos pudieron ocurrir el día 18 de julio de 1327 según Gongora,[9]​ en el año 1318 en los Anales de Cuauhtitlán,[10]​ del año 1314 al 1332 en el códice Vaticano,[11]​ y el 20 de junio del año 2 calli o 1325[12]​ de acuerdo con los Anales de Tlatelolco;[13]​ esta última siendo la fecha más probable. Más tarde los mexicas edificaron en el lugar sus templos.

Historia

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Fundación

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Historia de la fundación de Tenochtitlan

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Fundación de México-Tenochtitlán. Códice Durán, siglo XVI
Escultura conmemorativa de la fundación de México-Tenochtitlán, a un costado del edificio del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Luego de la conquista de México-Tenochtitlán, algunos frailes tuvieron interés en conocer la vida antigua de la ciudad. Gracias a esta curiosidad se dispone de documentos que permiten acercarse a los relatos de los indígenas. Algunos de estos documentos, más tardíos, fueron elaborados directamente por los descendientes de la nobleza indígena. Todas estas fuentes indican que los mexicas eran originarios de Aztlán, sitio cuya ubicación precisa y existencia real se debaten. De acuerdo con la Crónica Mexicáyotl, en Aztlán los futuros mexicas eran esclavos de los mexicas y llevaban este nombre. Cuando Huitzilopochtli manifestó a su pueblo el imperativo de que marcharan hacia nuevas tierras, también les ordenó que dejaran de llamarse aztecas porque a partir de ese momento serían todos mexicas.[14]​ Este episodio también es recreado por el Códice Aubin[15]​ y el Códice Durán.[16]​ La Tira de la Peregrinación señala que Aztlán estaba ubicado en una isla donde había seis calpulli y un gran templo, probablemente dedicado a Mixcóatl.[17]​ En la Tira, Huitzilopochtli solo aparece después que los mexicas llegaron a Teoculhuacan en el año 1-pedernal. De ahí partieron ocho calpulli encabezados por cuatro teomamaque ("cargadores de los dioses del sueño"); uno de ellos, identificado como Tezcacóatl, cargaba el bulto de Huitzilopochtli.[18]

Los Anales de Tlatelolco menciona el día "4 Cuauhtli" (águila)[19]​ del año "1-Tecpatl" (1064-1065) como la salida definitiva del territorio de Aztlan-Colhuacan y correlacionado al 4 de enero de 1065, día del Perihelio.[20]

Según la mitología mexica Huitzilopochtli les ordenó que solo fundarían su reino donde estuviera "un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente". Siguiendo este designio, los mexicas deambularon por varios lugares, siempre en busca del portento que indicara cuál era la tierra prometida por su dios. De acuerdo con la Tira de la Peregrinación, la gente de Cuitláhuac se separó del resto de los calpulli cuando aún estaban en migración. Más tarde, los mexicas llegaron a la región de Tollan-Xicocotitlan, donde Huitzilopochtli les ordenó que desviaran el cauce de un río para crear una laguna en torno de un cerro. El placer de vivir en esa tierra casi llevó a los mexicas a olvidar que su dios les había prometido otra tierra, y viendo esto, Huitzilopochtli les hizo salir de ese sitio y continuar la migración.[21]​ Llegaron entonces al valle de México y pasaron por varios pueblos, hasta que se asentaron en territorio de los tepanecas de Azcapotzalco, a quienes les sirvieron como guerreros mercenarios. Finalmente, encontraron el sitio señalado por Huitzilopochtli en un islote del lago de Texcoco. En la Crónica Mexicáyotl, Tezozómoc dice que cuando hallaron el lugar, el sacerdote Cuauhtlequetzqui dijo las siguientes palabras:

Id y ved un nopal salvaje: y allí tranquila veréis un águila que está enhiesta. Allí come, allí se peina las plumas, y con eso quedará contento vuestro corazón: ¡allí está el corazón de Copil que tú fuiste a arrojar allá donde el agua hace giros y más giros! Pero allí donde vino a caer, y habéis visto entre los peñascos, en aquella cueva entre cañas y juncias, ¡del corazón de Cópil ha brotado ese nopal salvaje! ¡Y allí estaremos y allí reinaremos: allí esperaremos y daremos encuentro a toda clase de gentes!
Nuestro pechos, nuestra cabeza, nuestras flechas, nuestros escudos, allí les haremos ver: a todos los que nos rodean allí los conquistaremos! Aquí estará perdurable nuestra ciudad de Tenochtitlan! El sitio donde el águila grazna, en donde abre las alas; el sitio donde ella come y en donde vuelan los peces, donde las serpientes van haciendo ruedos y silban! ¡Ese será México-Tenochtitlán, y muchas cosas han de suceder![22]

Las narraciones míticas de la fundación presentan numerosas variantes y, dependiendo de la fuente, muy diversas fechas; según Leonardo López Luján aparecen mencionados los años de 1301, 1318, 1322, 1324, 1325, 1364 y 1366, pero no 1321.[23]​ La del año "2-calli" (2-Casa), 1325 del calendario cristiano es la más repetida e incluso se encuentra tallado en el Teocalli de la Guerra Sagrada, un monumento escultórico de la época de Motecuhzoma Xocoyotzin (c. 1507 d. C.). De manera interesante, las excavaciones arqueológicas profundas bajo la Catedral han encontrado vestigios de una aldea tolteca de los siglos X-XII, lo que demuestra que el asentamiento tiene muchos más siglos de antigüedad. Inclusive, en el caso de Tlatelolco, se ha exhumado un caserío teotihuacano en Tolquechiuhca que data de los siglos V-VII d. C.

Evidencia arqueológica

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La mayor parte de las fuentes históricas señalan que la fundación de Tenochtitlan ocurrió en el año 1325. Esta fecha corresponde a la que declararon los propios indígenas en los años siguientes a la caída de Tenochtitlán. Los estudios arqueoastronómicos indican que en ese año también ocurrió un eclipse lunar, suceso astronómico que pudo ser tomado por los mexicas como un marcador mítico que pudiera legitimar la supuesta relación entre los toltecas y los tenochcas.[24]​ Las exploraciones arqueológicas que se han llevado a cabo en el antiguo recinto del Templo Mayor tenochca, cuyo descubrimiento fue en 1978 y las primeras exploraciones fueron hechas por el arqueólogo Manuel Gamio, han permitido recuperar piezas de cerámica anteriores al siglo XIII, lo que demuestra que el islote de México (conocido como «Isla de los perros»)[25]​ estuvo ocupado antes de la fecha indicada para la fundación de Tenochtitlan.
En entredicho está también la primacía de México-Tenochtitlán sobre México-Tlatelolco. Las fuentes indican que la ciudad gemela de Tenochtitlán fue fundada 13 años más tarde, es decir, en 1337. Sin embargo, en el año 2007 se descubrió en la zona arqueológica de Tlatelolco una estructura que pudo ser erigida entre los siglos XI y XII. Esto podría indicar que la fundación de México-Tlatelolco fue anterior a la de México-Tenochtitlán.[26]

Consolidación

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La Coyolxauhqui.

Tras el asentamiento de los mexicas en el islote (que pertenecía al pueblo de Azcapotzalco) solicitaron al gobierno de Culhuacán, un altépetl vecino de filiación culhua que mandara a Tenochtitlan un miembro de su clase real para que dirigiera a los mexicas. Culhuacán accedió y envió a Acamapichtli, quien se convirtió en el primer tlatoani, hacia 1376. Sin embargo, los mexicas todavía estaban parcialmente sometidos a Azcapotzalco y a su rey, Tezozómoc. Las condiciones de establecimiento fueron duras y costosas para los mexicas, quienes aprovecharon los recursos lacustres en su beneficio (fauna y flora).

Itzcóatl es considerado el primer tlatoani de Tenochtitlan. Desde su independencia, los mexicas comenzaron procesos que los llevarían a engrandecer su ciudad. Entre ellos estuvo la formación de la Triple Alianza con Texcoco y Tlacopan, las guerras floridas y la conquista de los pueblos cercanos. Moctezuma Ilhuicamina el Grande, convirtió este poder en un imperio, al alcanzar sus conquistas Puebla, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca y parte de Veracruz. Las conquistas se reanudaron a partir de 1486, cuando Ahuízotl extendió el imperio por el centro y sur del México actual. Hacia 1500, ya tras el descubrimiento de América, los mexicas eran el pueblo más poderoso de Mesoamérica y Tenochtitlan una ciudad comparable con las más importantes del mundo.

La ciudad a principios del siglo XVI

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File:Arch sunrise hd.jpg
Recreación digital de México-Tenochtitlan en el siglo XVI

El asombro español expresado por los cronistas que conocieron la ciudad en el siglo XVI narra el concierto y el tamaño de la capital mexica y el grado organizativo de sus funciones sociales. Muchos de los soldados de Cortés no conocían hasta entonces una ciudad tan grande. Un vistazo a Tenochtitlan pudo haber mostrado un sinnúmero de canoas (unas 60 000 un día de actividad normal) yendo y viniendo desde el centro hasta las márgenes de los lagos y una ciudad con cerca de cincuenta grandes edificios que destacaban por encima de las casas.

Tenochtitlan estaba cruzada de lado a lado por tres amplias y largas calzadas, que se extendían hasta tierra firme: al norte la que iba a Tepeyacac y que iniciaba en la puerta Cuauhquihuac; al poniente la que iba a Tlacopan (por donde huyeron expulsadas las tropas de Cortés) y que iniciaba fuera del islote en el puente conocido como Chichimecapan (aproximadamente en el cruce de las actuales calles de Hidalgo y paseo de la Reforma); la calzada al sur que iba a Ixtapalapa y que atravesaba la puerta Tepantzinco que la dividía del Templo Mayor, dos acequias, los acueductos de Ahuízotl y Acuecuezcatl a la altura de Acatlán (cerca de la ermita de San Antonio Abad) y salía al lago en Tlamacoyan. Al oriente no existía calzada ya que el límite era el Embarcadero Texcoco, que comunicaba a dicha ciudad con la ribera oriente. Paralelos a estos canales siempre había una amplia calle.

Los canales se usaban para el transporte con barcas hechas de totora. Había barcazas para la recolección de desperdicios y otras para la recolección de excremento, que era utilizado como abono en las chinampas. Alrededor de 1000 personas estaban encargadas de la limpieza de las calles. Bernal Díaz del Castillo comenta su sorpresa al encontrar letrinas en las casas particulares, en el mercado público y en los caminos. Los canales se cruzaban por puentes de madera que de noche eran retirados, como forma reguladora de las corrientes del lago y como estrategia militar.

A pesar de que el lago de Texcoco era salado, la ciudad estaba rodeada de agua dulce gracias a los diques construidos por los mexicas y que permitían concentrar ahí el agua que desembocaba de los ríos que alimentaban al lago. La ciudad contaba con dos acueductos que tenían dos canales, que Bernal describe como "del ancho de un buey". Esto permitía mantener un canal en operación en tanto se le daba mantenimiento al otro. Esta agua era principalmente usada para lavado y aseo, los mexicas acostumbraban a tomar dos baños al día, y se reporta que Moctezuma II tomaba cuatro. Usaban la raíz de coplaxócotl (Saponaria Americana) como jabón, y la raíz de metl para el lavado de la ropa.

La simetría de la ciudad era mantenida por medio de un funcionario llamado calmimilócatl, que debía supervisar cualquier construcción y evitar que se invadieran las calles y canales, que eran previamente construidos.

Respecto al Mercado de Tlatelolco el propio Cortés llegó a expresar:

Tiene esta ciudad muchas plazas donde hay continuo mercado y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor; donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil animas comprando y vendiendo; donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimientos como de vitualla, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas.

Véndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela, papagayos, águilas, halcones, gavilanes y cernícalos; y de algunas de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabezas y picos y uñas.

Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra, que de más de las que he dicho son tantas y de tantas calidades, que por la prolijidad y por no me ocurrir tantas a la memoria, y por aún no saber poner los nombres, no las expreso. Cada género de mercaduría se vende en su calle, sin que entremetan otra mercaduría ninguna, y en esto tienen mucha orden.[27]

Caída

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Los conquistadores españoles deshaciéndose del cuerpo de Moctezuma, miniatura del Códice Florentino, siglo XVI.
Lámina del Lienzo de Tlaxcala. Malintzin sirvió de intérprete a Hernán Cortés ante los indígenas, ya que hablaba maya y náhuatl.

Hacia 1502, el estado mexica estaba integrado por treinta y ocho provincias tributarias, además de otros estados de situación política intermedia y de otros muchos sin ninguna vinculación política, como los yopes, totonacas, tlaxcaltecas, mayas, huejotzincas, huastecos, chinantecos, coatzacoalcas, chichimecas, pames y purépechas.[28][29][5]

En ese mismo año, a la muerte del el tlatoani Ahuízotl, Moctezuma Xocoyotzin le sucedió en el cargo. Mientras tanto, Cristóbal Colón había llegado a América hacía once años, y en Europa, principalmente en España y Portugal, ya se preparaban expediciones con el fin de conquistar los nuevos territorios.

El 8 de noviembre de 1519, Cortés llegó a Tenochtitlan, siendo recibido triunfalmente por Moctezuma en la calzada de Tlalpan. Este creía que se trataba del dios Quetzalcóatl quien, según la leyenda, regresaría un día por el oriente.[30][31]​ Moctezuma hospedó a Cortés en el Palacio de Axayácatl y pronto este capturó a Moctezuma, que no opuso resistencia.[30]​ Mientras tanto, en Cuba, Diego Velázquez intentaba recuperar el control de las tropas, pues sospechaba que Cortés planeaba insubordinarse y como precaución envió una expedición comandada por Pánfilo de Narváez a Veracruz.[32]​ Cuando Cortés se enteró de lo ocurrido se dirigió a Cempoala con algunos soldados para enfrentarlo, mientras tanto, dejó al mando de la guarnición a Pedro de Alvarado. Cerca de Zempoala, Cortés tuvo un violento enfrentamiento con Narváez, quien resultó herido. Cortés logró convencer a los soldados recién llegados de que se uniesen a él para fortalecer el ejército español. Entre los hombres de Narváez venía un esclavo negro que había contraído la viruela, enfermedad desconocida en Mesoamérica que se propagó rápidamente entre los indígenas y causó una enorme mortandad.[33]

Mientras tanto, en la capital mexica, los habitantes preparaban una importante festividad a los dioses Tezcatlipoca y Huitzilopochtli.[32]​ Pedro de Alvarado dio órdenes a sus soldados de atacar a los indígenas durante la fiesta. Aunque para muchos resultan poco comprensibles las razones de la orden de Alvarado, algunos la explican argumentando que pudo haber confundido los preparativos para la fiesta religiosa indígena pensando que tal vez eran movimientos para tenderles una trampa.[32]

Tras el regreso de Cortés, el pueblo estaba furioso por los excesos de Alvarado, y Cortés, tras reprenderle, mandó llamar a Moctezuma para que calmara a la gente, pero el pueblo respondió apedreándole, heridas que le causaron la muerte poco después, en junio de 1520.

Entonces Cuitláhuac fue elegido tlatoani y de inmediato organizó al ejército para echar fuera a los españoles. El 30 de junio de 1520, los mexicas tomaron por sorpresa a los españoles, que intentaban huir de Tenochtitlan y los derrotaron en uno de los puentes de la ciudad, causándoles severas bajas, y pérdidas importantes de objetos de oro que habían acumulado. A este episodio, ocurrido el 30 de junio de 1520, se le conoce como la Noche Triste, debido a que, según cuenta la leyenda, Cortés lloró al pie de un ahuehuete.

Los españoles de inmediato comenzaron a reforzar su tropas, con ayuda de los tlaxcaltecas y otros pueblos aliados. En mayo de 1521, comenzó el sitio de Tenochtitlán. Mientras tanto, Cuitlahuác murió de viruela en noviembre de 1520, y fue sucedido por Cuauhtémoc. El asedio se prolongó, los españoles con la ayuda de sus aliados indígenas poco a poco fueron tomando la ciudad, cortaron el agua y obligaron a los mexicas a replegarse hasta que, finalmente, el 13 de agosto de 1521, cayó Tenochtitlán.

Tras su conquista, los españoles establecieron una ciudad de españoles sobre las ruinas de la extinta capital mexica. Fue elegida por Cortés como la sede del gobierno virreinal a pesar de la opinión contraria de su círculo cercano.[34]

Economía y sociedad

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La acumulación progresiva de peso político y militar que vivió la metrópoli durante el siglo XV, se tradujo en una creciente concentración de las actividades comerciales. Tanto por el tributo como por el comercio, los productos de todas las provincias confluían en México, como algodón, cacao, pescado, pieles de animales, arte plumario, minerales, oro, plata, bronce, alfarería, maderas, frutas, textiles, papel, pigmentos, etc., dando lugar a un estilo de vida citadino, en donde el lujo, en el vestido, el ornato, la alimentación, la vivienda y el mobiliario cobraron un papel muy diferenciado de la vida rural.[5]

Las actividades comerciales de los mexicas cobraron un alto grado de diversificación, teniendo como base un sistema de trueque a través de diferentes productos utilizados moneda, entre los que destacan los granos de cacao y frijol, además de otros como el oro, cobre, piedras preciosas, chalchihuites (jade y esmeralda), mantas, ropa, etc. Esta clase de comercio favorecía el intercambio de productos.[35][5]

Los mexicas introdujeron en su legislación el concepto de propiedad comunal, que era un pedazo de terreno entregado a cada uno de los miembros del calpulli.[36]​ Estas tierras podían rentarse, pero los productos se repartían entre la comunidad arrendadora y los inquilinos. Las tierras de los nobles se heredaban, y no podían pasar a gente de otra clase social. Si una persona poseedora de una tierra moría sin descendencia, pasaba automáticamente al tlatoani. En general, las tierras de la ciudad se usaban para la manutención de la nobleza y los sacerdotes, y se dividían en:

  1. Teopantlalli (de los sacerdotes)
  2. Tlatocatlalli (gastos del palacio)
  3. Tecpantlalli (mantenimiento de los criados del palacio)
  4. Tecuchtlatoque (pago y servicios de los jueces)
  5. Michmalli (servicio de guerreros y militares)
  6. Yoatlalli (tierras del enemigo)

La estructura social mexica era jerarquizada. Las dos grandes divisiones sociales eran los pillis, es decir los nobles, los militares, los sacerdotes y los comerciantes más poderosos. Los "no privilegiados" eran los macehuales, los artesanos, los campesinos, los empleados de bajo nivel económico y esclavos.

Los alimentos más consumidos eran el maíz, el chile, el epazote, la calabaza y el chayote. Otros cultivos importantes eran el tabaco y el algodón.

Urbanización

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A partir de la década de los 70 del s.XV, y tras la incorporación política de Tlatelolco, el complejo urbano de México-Tenochtitlan alcanzó su nivel máximo de expansión. La mancha urbana tenía la forma aproximada de un cuadrado de tres km por lado, con una superficie total cercana a las mil hectáreas.[a][37]

File:Tlatelolco tenochtitlan hd.jpg
Recreación de México-Tenochtitlan a principios del siglo XVI

El centro de la ciudad se edificó sobre el suelo firme y rocoso del archipiélago central, teniendo como corazón geográfico el Recinto Sagrado, un espacio público destinado principalmente a actividades religiosas.

La periferia de los islotes se fue expandiendo paulatinamente, ganando terreno al lago mediante la construcción de chinampas, parcelas superficiales sustentadas con pilotes y gruesas capas de tierra regadas con canales (acalotes) y por infiltración propia del lecho donde estaban asentadas; que posibilitaba un sistema de irrigación ininterrumpida, otorgándole a la ciudad una significativa capacidad de producción agrícola, que a su vez garantizaba un considerable grado de autosustentabilidad.[37]

La traza, orientada hacia los puntos cardinales, estaba conformada por una red de calzadas, acequias (canales navegables) y avenidas de tránsito mixto, donde una mitad era vía peatonal y otra era vía acuática.[37]

File:Fachada de la Parroquia de Santa María la Redonda.jpg
Portada de la Parroquia de Santa María la Redonda, sobre el barrio mexica de Cuepopan

Estaba dividida en cuatro grandes cuadrantes: Cuepopan (“lugar donde se abren las flores”), Teopan (“el barrio del dios”), Moyotlán (“lugar de mosquitos”) y Aztacalco (“casa de las garzas”).

Estos cuatro sectores sobrevivieron a la reedificación de la ciudad después de la conquista, pero bajo nombres cristianizados; respectivamente: Santa María la Redonda Cuepopan (zona cercana a la actual plaza Garibaldi), San Pablo Teopan (actual zona de la Merced), San Juan Moyotlan (zona del mercado de San Juan) y San Sebastián Aztacalco (zona de Tepito).[38]

Calpullis

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La unidad de organización social y económica de los pueblos mesoamericanos de la época era el altépetl, que se componía de calpullis (“grupo de casas”), su base local.

Las cuatro grandes secciones que cortaban la ciudad contaban con un templo propio y un jefe militar nombrado por el gobierno central, y a su vez estaban integradas por una red de calpullis , entendidos por los conquistadores como barrios, o bien como clanes, por los historiadores modernos. [37]

Cada calpulli elegía a su jefe local (el calpullec) y poseía su propia tierra, además de un templo (teocalli) y su propio telpochcalli, (“casa de jóvenes”), una especie de colegio público; y tenía asignada una zona de tierra cultivable. Los habitantes de un calpulli se repartían el trabajo de sembrar y cosechar esas tierras.[37]

File:Barrios Tenochtitlan OSM2.png
Calpullis de Tenochtitlan

La población de cada calpulli mantenía cierto grado de vinculación familiar y solían especializarse en algún oficio, de manera comparable a los gremios de artesanos de la Europa medieval (por ejemplo, el calpulli de Amantlán se especializaba en arte plumario, o el poblado de Azcapotzalco era conocido como "el de los plateros").[39][37]

En algunas calles de los calpullis, las casas tenían tiendas adaptadas a manera de tianquiztlis, además de los mercados principales en Tlatelolco y México.[37]

El plano trazado en 1789 por el erudito José Antonio Alzate, identifica hasta 69 topónimos en el área de Tenochtitlan y Tlatelolco, muchos de los cuales probablemente corresponden a los calpullis precortesianos.[37]

De acuerdo con Fray Bernardino de Sahagún, varios calpullis estaban integrados por grupos inmigrantes instalados de manera permanente en la ciudad. Algunos de ellos eran artesanos de importancia, como los lapidarios xochimilcas que menciona Torquemada, además de los refugiados de Huejotzingo, dándole un carácter cosmopolita a la urbe. Sobre esta diversidad étnica, da cuenta el testimonio de Cervantes de Salazar:

«...por el pecado de la soberbia, hasta estas partes haberse derramado la confusión de lenguas, porque las que hay en la Nueva España con mucho trabajo se podrían contar, tan diferentes las unas de las otras, que cada una paresce ser de reino extraño y muy apartado (…) hay seis lenguas diferentes, las cuales son; la mexicana, (…) la otomí, la guata, la mazaua, la chuchumé y la chichímeca...»[sic]

Vivienda

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«Hay en esta gran ciudad muchas casas muy buenas y muy grandes, y la causa de haber tantas es que todos los señores de la tierra vasallos del dicho Muctezuma tienen sus casas en la dicha ciudad, y residen en ella cierto tiempo del año, e además de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen en ella muy buenas casas. Todos ellos, demás de tener muy buenos y grandes aposentamientos, tienen muy gentiles vergeles de flores de diversas maneras, así en los aposentamientos altos como bajos.» Hernán Cortés[38]

La mayor parte de las casas eran de adobe, de una planta, rectangulares, de techo plano y sin ventanas, pero con un patio interior. Constaban de una cocina, una o más alcobas y un adoratorio particular. En el exterior, se encontraba el baño (temazcalli) y contaban con un espacio para la siembra y para la cría de animales domésticos. Las casas nunca colindaban entre sí, sino que estaban en el centro de una parcela, que separaba de sus vecinas por un canal. Muchas veces, el único acceso a una propiedad era en canoa. [40][38]

Solo las casas de los funcionarios públicos solían ser de dos pisos, y coronadas con terrazas y jardines de flores, pues este era un lujo limitado especialmente por el escaso suelo sólido de la ciudad.[37]

En los arrabales de la periferia, la hechura de las viviendas era sencillo, con paredes de carrizo, adobe y techo de paja, rodeados por huertas y jardines que se asentaban sobre cada chinampa. Pero a medida que se aproximaban al teocalli central, las edificaciones residenciales de cal y canto se iban haciendo más comunes; su dimensión y ornato también iba aumento hasta adquirir proporciones monumentales, como en el palacio de Axáyacatl, la Casa de las Águilas (especie de club militar), los Calmécac (colegios superiores) o los Tlacochcalcatl (arsenales reales). Por los relatos de Cortés se sabe también que los líderes de otras regiones vasallas tenían sus residencias dentro de Tenochtitlan.[37][38]

La planta arquitectónica de los diferentes modelos habitacionales mexicas, muestra una correlación entre la calidad de la vivienda y el número de habitaciones, indicio que la poligamia era más común entre las clases dirigentes.[37][38]

Comercio

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El protagonismo del comercio dentro de la economía de México-Tenochtitlan, se desarrolló de manera muy tardía en comparación con Tlatelolco, que lo había convertido en su principal actividad desde el siglo XI, alcanzando un nivel de sofisticación que con el tiempo fueron imitando otros altépetl de región. [41]

Fue Tlatelolco la primera ciudad en la que la clase comerciante cobró especial influencia dentro del orden sociopolítico. Esta clase comerciante, los «pochtecas», se volvió tan importante que su calpulli (Pochtlán) se convirtió en el más poderoso de los siete barrios tlatelolcas, constituyendo una sociedad cerrada inserta en el orden social de la ciudad, con sus propios dioses, fiestas y sacerdotes, habitando un calpulli propio y transfiriendo su condición de manera hereditaria.[41]

Desarrollaron corporaciones de comerciantes encabezadas por los pochtecatlatohquetzin, que controlaban una red de caravanas y tamemes encargadas de distribuir el tráfico de productos con regiones lejanas. Este modelo terminó por adoptarse al menos por otras nueve ciudades de la cuenca lacustre (Texcoco, Azcapotzalco, Huitzilopochco, Huexotla, Cuauhtitlán, Coatlinchan, Chalco, Otumba, y finalmente en Tenochtitlan).[41]

File:Tlatelolco Market (tianguis) Diorama - National Museum of Antropology - Mexico 2024.jpg
Diorama del tianquiztli de Tlatelolco expuesto en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de Mexico

Fue a partir de la anexión de Tlatelolco (en 1473) cuando Tenochtitlan incorporó el comercio como uno de los dos pilares de su economía, que hasta entonces, se había basado casi exclusivamente en el tributo.[41]

Se dirigían caravanas comerciales que exportaban productos manufacturados, comprados a los calpullis locales de artesanos, e importaban productos exóticos y de lujo desde las provincias lejanas, como las costas del Golfo y del Pacífico.[41]

No compraban ni vendían materias primas, sino que se proveían de ellas mediante la producción local o a través del tributo. Por ejemplo, se vendían joyas de oro, pero no se importa oro; se exportan telas de algodón, pero no se importa algodón.[41]

Las materias primas que no se producían localmente, como el oro o el algodón, tampoco se introducían mediante transacciones mercantiles, sino que se exigían a otros estados dominados militarmente, mediante la imposición de tributos. Por ejemplo, la provincia mixteca de Yolotepec debía enviar cada año 40 discos de oro de un dedo de grueso, y de cuatro a cinco centímetros de diámetro; las de Quauhtochco y Ahuilizapan, 1,600 fardos de algodón.[41]

«Hay calle de herbolarios, donde hay todas las raíces y hierbas medicinales que en la tierra se hallan. Hay calles como de boticarios donde venden las medicinas hechas, así potables como ungüentos y emplastos. Hay casas como de barberos, donde lavan y rapan las cabezas. Hay donde dan de comer por precio”.
—Hernán Cortés, segunda carta de relación

Esta doble ventaja competitiva sobre otras potencias de la región, catapultó el peso político y económico de México-Tenochtitlan en Mesoamérica durante las últimas cinco décadas previas a la conquista española.[41]

Se tiene certeza de la existencia de al menos tres tianquiztli en México-Tenochtitlan anteriores la llegada de Cortés (Tlatelolco, México y Moyotlán). Aunque, por la admiración y el nivel de detalle con la que lo describen las crónicas de los conquistadores, queda manifiesta la especial importancia del tianquiztli de Tlatelolco dentro de la maquinaria económica mexica. En él se concentraba la oferta mercantil más vasta y diversa de todo el continente, llegando incluso a desarrollar conceptos comerciales que comúnmente se asocian con periodos posteriores, como tiendas de medicamentos, peluquerías o restaurantes, entre otros.[42]

Tanto el tianquiztli de Tlatelolco, como la compleja estructura comercial que lo hacía posible, tuvieron tanto éxito, que no solo fueron incorporados y replicados por México-Tenochtitlan y las ciudades de la cuenca, sino también por la capital novohispana que le sucedió después de la conquista. A diferencia de casi todas las demás instituciones prehispánicas, la red de tianguis metropolitanos se preservó, e incluso se expandió desde el comienzo de la naciente capital del virreinato; incorporando, desde los primeros años, los tianguis de Juan Velázquez, y San Hipólito (que figuran en las actas del cabildo desde 1524 y 1542, respectivamente), además de algunos más en la periferia, como el de Coyoacán, y de otros de los establecimientos comerciales preexistentes, como pulquerías, tlapalerías o molinos de chiles.[43]

«Los que hacían esta fiesta convidaban y apercibían para ella a los taberneros que hacían el pulcre, y exhortábanlos para que hiciesen buen vino, y los taberneros procuraban de hacer bien su vino»
Bernardino de Sahagún, L.1, Cap XXI

Infraestructura hidráulica

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El sistema hidráulico a la llegada de los españoles.

Los dos mayores desafíos urbanísticos en el diseño de la ciudad lacustre estaban determinados por el clima estacional del valle del Anáhuac: tanto la falta como el exceso de agua. Siendo el más crítico, el abastecimiento de agua potable, ya que, en su estado natural, el agua de la laguna de México era semi-salobre (recibiendo agua dulce de las lagunas del sur y agua salada al unirse con el lago de Texcoco durante las crecidas) y el limitado número de manantiales naturales en los islotes, pronto quedó rebasado por el crecimiento demográfico. [44][45]

La solución a este problema fue la construcción de acueductos que abastecían a la urbe desde las fuentes de Chapultepec y Acuecuexcatl, en Coyoacán (aunque este último quedó en desuso conforme se fue modernizando el de Chapultepec). Mediante caños descubiertos (apantles), se distribuía el agua hacia fuentes públicas y las casas de los tecuctlis.[44][45]

Esta obra, iniciada durante el primer tercio del s.XV bajo el reinado de Chimalpopoca, y remodelada por Moctezuma Ilhuicamina, formó parte de un complejo sistema de ingeniería hidráulica que sirvió, tanto para asegurar el suministro de agua potable de la ciudad, como para regular la salinidad y nivel de inundación de la laguna de México durante los diferentes periodos estacionales, posibilitando a su vez la sustentación y explotación de la flora y fauna lacustres para el consumo humano.[44][45]

«...Por la una calzada, que á esta gran ciudad entran, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos casi como un estado, y por el uno de ellos viene un golpe de Agua dulce muy buena, del gordor de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se sirven y beben todos. El otro que vá vacio, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua, en tanto que se limpia; y porque el agua ha de pasar por las puentes, á causa de las quebradas, por d6 atravieza el agua salada, echan la dulce por unas canales, tan guesas como un buey, que son de la longura de dichas puentes, y así se sirve toda la ciudad. Traen á vender el agua por canoas por todas las calles: y la manera de como la toman del caño es, que llegan las canoas debajo de las puentes, por do están las canales, y de alí hay hombres en lo alto, que hinchen las canoas, y les pagan por ello su trabajo...»[46]
Hernán Cortés

El otro elemento estructural para mantener artificialmente el equilibrio del ecosistema de la laguna, fue la construcción de las calzadas de Tepeyac, Tacuba e Iztapalapa, junto con el albarradón de Nezahualcóyotl.

Las calzadas desempeñaban un doble propósito, pues además de proporcionar acceso terrestre a la ciudad, servían como diques que permitían regular la entrada y salida del agua en las diferentes estaciones.[44]

«E porque esta laguna salada grande crece y mengua por sus mareas según hace la mar, todas las crecientes corre el agua della á la otra dulce, tan recio como si fuese caudaloso rio, y por consiguiente á las menguantes va la dulce á la salada.»
Hernán Cortés, segunda carta de relación

En cuanto al albarradón, se traba de un dique de 16 km, diseñado por el célebre tlatoani de Texcoco, y construido en 1449, que se ubicaba al oriente de la ciudad (desde Aztacoalco hasta Iztapalapa, dividiendo el lago de Texcoco de la laguna de México). [44][45]

El dique, provisto de compuertas, permitía dulcificar el agua de la laguna, propiciando la entrada de agua dulce desde los lagos de Xochimilco y Chalco, y limitando la entrada de agua salubre desde lago de Texcoco. Al mismo tiempo, durante la temporada de lluvias, permitía drenar el exceso de agua hacia el lago de Texcoco, de menor altitud, evitando (o minimizando) el riesgo de inundaciones en la ciudad.[44]

Albarradón de Nezahualcóyotlen 1520

Su construcción consistió en plantar en el fondo del lago dos filas paralelas de pilotes que posteriormente se rellenaron con un batido de piedras y arcilla, que al cabo de un tiempo solidificaba. Fue un trabajo de cestería a gran escala con un grosor de 3,5 m de ancho y una altura desde el fondo del lago de hasta 8 m.[44]

Además, desarrollaron sistemas de riego mediante canales, presas (hechas con madera, piedra o lodo) diques, compuertas y depósitos pluviales.

Calzadas

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México-Tenochtitlan y sus calzadas (reconstitución de Hanns J. Prem).

Las calzadas fueron elevaciones artificiales de un ancho promedio de 15 m hechas con piedra, arcilla y argamasa y plantadas en el fondo del lago con pilotes de madera. Fueron tres las principales, diferenciándose las que corrían de norte a sur (Tepeyacac e Iztapalapa) y las de poniente-oriente (Tlacopan y Coyoacán), ya que eran con un mayor número de cortes seccionales en los que se instalaban puentes móviles de madera diurnos para una circulación sin problema de las aguas del lago, mientras que las primeras fueron más resistentes,[47]​ pues eran esencialmente de piedra y pudieron fundirse como diques antes de la construcción del dique de Nezahualcóyotl, en 1449. Las calzadas principales fueron:

Calzada de Tepeyacac: Cruzaba de norte a sur desde el cerro del Tepeyacac hasta el islote de Nonoalco-Tlaltelolco, aproximadamente en las actuales calles de República de Argentina, Jesús Carranza y Calzada de los Misterios hasta el cerro Tepeyacac. Tuvo un ancho de 11 m y un espesor de 1,8 m y fue hecha de piedra.[48]

Calzada de Tlacopan o Tacuba: Partía hacia el poniente hasta el templo mayor de Tlacopan (Tacuba) siguiendo el trazo aproximado de la actual Calzada México-Tacuba, partiendo del Canal de los Toltecas (en donde está erigida la iglesia de San Hipólito), avenida Hidalgo, puente de Alvarado, Ribera de San Cosme y México-Tacuba hasta la actual estación del Metro Tacuba, sitio aproximado donde se encuentra aún sepultados los restos del Templo Mayor de Tlacopan. Tuvo un ancho de 22 m[48]​ y una bifurcación hacia la Calzada de Chapultepec hacia el surponiente en el islote de Mazatzintamalco y que terminaba en Chapultepec con una ancho de 12 m.[48]

Calzada de Nonoalco: Conectaba a la ciudad de Tlatelolco con tierra firme siguiendo el trazo aproximado de las actuales avenidas Manuel González y Eulalia Guzmán. Se bifurcaba en el islote de Xochimanca hacia el norponiente y terminaba en San Miguel Amantla y Azcapotzalco. Fue hecha de arcilla y tenía un ancho de 15 m y un espesor de 1,6 m.[48]

Calzada de Ixtapalapan: Partía del Templo Mayor hacia el sur, saliendo hacia el agua en San Antonio Abad y tocando tierra de nuevo en la actual Av. del Taller y siguiendo el trazo aproximado de la actual Calzada de Tlalpan bifurcándose hacia Huitzilopochco y Coyoacán. En esta se realizó el primer encuentro entre Hernán Cortés y Motecuhzoma Xocoyotzin. Fue hecha de piedra y arcilla terminada en talud con un espesor de 2,10 m y un ancho de 15.[48]

Calzada de Tenayocan: Conectaba el islote de Tlaltelolco hasta Tenayocan en el norte. Tenía el trazo aproximado de la actual Calzada Vallejo.[48]

Otras calzadas principales fueron: la que iba hacia el este y terminaba en el Embarcadero Texcoco en Tetamazolco (actuales calles de República de Guatemala y Miguel Negrete); las que comunicaban el Templo Mayor con el de Tlaltelolco (Bolivia-S. Allende e Isabel la Católica-República de Chile) y una que partía de la calzada de Tlacopan hasta la acequia de Tezontlale.

Fueron hechas primero clavando estacas de 5 m de largo por un diámetro de 1, a lo largo de la orilla de lo que sería la calzada, el ancho de las calzadas era de 15 m. Después de clavadas las estacas en un área se procedía a rellenar con piedras como el tezontle y el basalto y una mezcla de cal caliente, compactándolas y dando el aplanado final. Dándole a la calzada una gran resistencia, sus caminos eran sumamente rectos.

Se construían tramos rectangulares y con espacios entre sí para permitir el paso de las trajineras y canoas en los canales. Y entre los tramos de calzadas se colocaban plataformas de madera que eran elevadas en caso de que pasara una embarcación. Así al elevarse se convertía también en una defensa por el canal que cruzaba, pero además el puente se convertía en una barrera que protegía a los que estaban al otro lado de la plataforma.

Las torres que elevaban el puente estaban dispuestas siempre del lado de la ciudad para evitar que el enemigo las usara en contra suya.

Calles

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Las calles de Tenochtitlan (tlaxilacalli) fueron hechas con una especie de banqueta de tierra apisonada para el tránsito humano y en muchas de calles adyacentes iba un canal para el acceso de canoas. Se procuraba, según versiones de los cronistas, su terraplenado y apisonado constante así como su barrido y limpieza. Los excrementos eran recogidos por macehuales dedicados a ello, que posteriormente los vendían como fertilizante o bien se depositaban en letrinas privadas o públicas que se vaciaban en el lago. La orina se depositaba en vasijas para ser usada en el tratamiento textil. La basura se incineraba en enormes hogueras que servían para iluminar de noche las calles, una costumbre mexica que los españoles desecharon.

Educación

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En contraste otras culturas de la región —cuyas actividades se centraban en el cultivo de la tierra—, a lo largo del siglo XVI en México-Tenochtitlan se fue desarrollando un estilo de vida cada vez más urbano, donde las actividades ciudadanas fueron adquiriendo un creciente grado de diversificación.

La necesidad de organización social y cohesión política dio lugar a la implementación temprana de un complejo aparato educativo obligatorio, controlado por el estado, que permitiera formar a las nuevas generaciones en función al papel que les requeriría su ciudad. Este sistema educativo, se enfocaba especialmente en la enseñanza religiosa y militar, tanto de la clase gobernante como de la clase gobernada, a través de dos instituciones: el Calmécac y el Telpochcalli.[45][38]

Telpochcalli

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El Tepochcalli, o “casa de los jóvenes”, estaba consagrado a Tezcatlipoca y consistía en una red de colegios barriales (de diez a quince por cada calpulli, según Bernardino de Sahagún), dirigidos por funcionarios laicos: los telpochtlatoque —“maestros de los jóvenes”— seleccionados entre los mejores guerreros, en el caso de los hombres; y por las ichpochtlatoque “maestras de las doncellas”, en el caso de las mujeres.[49][50]

Operaban a manera de internados a los que se ingresaba desde los quince años, aunque, a los que se habían amancebado, se les permitía ir a dormir con “sus amigas” (auianime). [49][50]

«...dormían todos juntos cada uno apartado del otro, en cada casa de telpochcalli, y castigaban al que no iba a dormir en estas casas, y comían en sus casas propia (…) y los que eran amancebados íbanse a dormir con sus amigas.»
Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, L.3, cap.V

Todas sus actividades se hacían en grupo y consistían principalmente en prácticas militares y labores comunitarias (como la limpia de la ciudad, obras públicas, proveer leña, etc.). Sahgún calificó la vida en el tepochcalli como “no muy áspera”. Por las noches, asistían al Cuicacalli (casa del canto), a participar en danzas colectivas, que realizaban uniformados:[51]

«...bañábanse y untábanse con tinta todo el cuerpo, pero no la cara; luego poníanse sus mantas y sartales, y los hombres valientes poníanse unos sartales de caracoles mariscos que se llaman chipolli, o sartales de oro, y en lugar de peinarse escarrapuzábanse los cabellos hacia arriba por parecer espantables, y en la cara ponían ciertas rayas con tinta y margagita, y en los agujeros de las orejas poníanse unas turquesas que se llaman xiuhnacochtli, y en la cabeza poníanse unas plumas blancas como penachos; y vestíanse con las mantas de maguey que se llama chalcaáyatl, las cuales eran tejidas de hilo de maguey torcido...»[sic]
Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, L.3, cap.V

A través de sus méritos, iban ascendiendo en la escala jerárquica. Se les otorgaba primero la categoría de tiachcauh (guía de otros estudiantes), después la de achcacauhtin (policía ciudadana mexica) y finalmente, de entre los más destacados, se elegía al tlacatécatl (gobernador de cada calpulli).

Escenas de la vida cotidiana mexica descritas en el Códice Mendoza.
Fila 1: Instrucción religiosa y militar en el Calmécac.
Fila 2: Estudiantes del Telpochcalli realizando labores comunitarias

Calmécac

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La institución destinada a la enseñanza de las clases gobernantes (tecuctlis) y comerciantes (pochtecas), era la casa de Quetzalcóatl, llamada Calmécac; una especie de monasterio donde se impartía una formación enfocada a la religión y la cultura (escritura, pintura, estudio de los libros, retórica, poesía, historia, medicina, astrología, calendarología, interpretación de los sueños, etc.).[50][52][38]

En comparación con los Telpochcalli, había una cantidad considerablemente menor de Calmécac. Cada uno estaba asignado a un templo determinado.[50]

Entre los tres y los quince años, niños y niñas eran confiados por sus familias para ser tutelados por sacerdotes (tlamacazque), mediante ceremonias de iniciación. Durante su instrucción, recibían pensiones alimenticias comunitarias. [50][52]

Sus actividades diarias también incluían labores comunitarias, así como prácticas musicales y religiosas de acuerdo a horarios preestablecidos, tanto diurnos como nocturnos, además de rituales, peregrinaciones y ayunos frecuentes. Durante el mes atemoztli, participaban en combates simulados contra jóvenes del Tepochcalli.[50][52]

Las mujeres permanecían en la institución hasta el matrimonio. Eran dirigidas por sacerdotisas, de quienes recibían instrucción religiosa, además de aprender oficios como el bordado.[50]

La disciplina en el Calmécac era más estricta que en el Tepochcalli, haciendo énfasis en la humildad y la obediencia, e imponiéndose severos castigos corporales para quien infringía sus obligaciones cotidianas. [50][52]

De entre los estudiantes más destacados del Calmécac se elegía, tanto al Huey Tlatoani (emperador), como a los sumos sacerdotes (llamados Quetzalcoatl), así del templo de Huitzilopochtli (Tótec tlamacazqui), como del templo de Tláloc (Tláloc tlamacazqui).[50]

Algunos de los últimos estudiantes del Calmécac, o sus hijos, como Antonio Valeriano, Hernando de Alvarado Tezozómoc, Martín Jacobita, Andrés Leonardo, Martín de la Cruz o Juan Badiano ingresaron después de la conquista al Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. Gracias a los conocimientos que habían memorizado y que tradujeron después al castellano y al latín, permitieron que una parte de la cultura mexica precostesiana sobreviviera a la destrucción de documentos prehispánicos durante la inquisición, preservándose hasta nuestros días, a través de obras como los códices mendocino y florentino.[53][54][55]

A continuación, un ejemplo de himno memorizado por los alumnos del Calmécac, recogido y traducido después en el Códice Mendoza por estudiantes del Colegio de Tlatelolco:[56]

«A ic in on chimaltica Yeehuaya
om cemílhuitia Aya ín tepilhuan
Ohuaya
Ma ha tIa oc oxxiti: amolhuil amonecuiltonol yaoyotl. Yaqui ya in Cuauhtlecohuatzin: quimati ye ichan teoal.»''
Mientras con escudos allá pasan el día los príncipes, que no ahora se haga segunda: vuestra suerte, vuestra dicha es la guerra. Joven Guerrero es Cuauhtlecohuatzin: conoce su casa el dios.

Recursos naturales

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La cuenca de México era rica en recursos naturales explotados por los pueblos comarcanos. Los mexicas aprovisionaban la ciudad mediante una agricultura muy intensiva con cultivo en tierra firme, en chinampas (cultivos flotantes en pantanos y orillas de los islotes) y el aprovechamiento de la fauna ribereña (peces, aves, ajolotes, ranas, acociles, insectos, sal, algas, conejos, venados, garzas). El uso de la canoa era fundamental para el tejido de una red complicada que movía el sistema económico mediante el intercambio y la movilidad de los productos y los insumos necesarios para la agricultura como tierra especial para la elaboración de chinampas y fertilizantes naturales como el excremento humano. También introdujo el recurso natural "la obsidiana" (roca volcánica formada por enfriamiento rápido de la lava, de color negro o verde muy oscuro, y estructura vítrea, constituida principalmente por sílice se usaba para la fabricación de adornos, joyería y algunas veces para la fabricación de las algunas armas de combate).

Tecnología agraria

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La ciudad de Tenochtitlan, con su propia producción de alimentos y carnes llegó a producir suficientes para el desarrollo de la urbe y su población, un factor decisivo en una civilización en ascenso al poder. Pero también producían alimentos de más para que sus ejércitos no sufrieran de hambre. Además de que supieron elegir las mejores variantes de especie para el clima y el terreno y si no mejoraban las ya existentes.

Terrazas

En algunos lugares en especial en la zona sur de la actual Ciudad de México se pueden apreciar terrazas que utilizaron los aztecas para no desaprovechar el relieve del terreno las construyeron y en estas cultivaban todo tipo de productos.

Protección de cultivos

Las técnicas que utilizaron los mexicas para proteger sus cultivos de la erosión por el efecto del aire y del agua consistió en que en los campos y en las chinampas se cultivaran árboles y en el caso específico de las chinampas ahuejotes. Los árboles protegerían la tierra de las corrientes de aire que hicieran polvaderas y por efecto empezaran a erosionar la tierra y llevarse los nutrientes de ellas y en las chinampas afianzaban la tierra de estas evitando que estas se erosionaran por el agua. También con el mismo propósito de proteger las tierras de la erosión se colocaban paredes de piedra sobre puesta.

Cimentación y construcción de grandes edificios y pirámides

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Al principio cuando se establecieron los mexicas en el islote del lago de Texcoco se dieron cuenta de la dificultad que ofrecía el suelo, pues inmediatamente que empezaban a construir en el suelo del islote todo se hundía, así que desarrollaron un sistema de cimentación de los edificios.

Este consistía en que se cortarían estacas de 5 m por 10 cm de diámetro y se colocarían debajo de toda el área que sería el edificio, al final se dejaban una parte descubierta de la estaca que después sería cubierta con una mezcla de tezontle y una mezcla cementante.

Como las estacas se iban a un suelo un poco más firme daban mayor estabilidad y al colocarse la capa de mezcla de construcción y Tezontle daban una gran base de construcción y que funcionaría como un principio de flotación.

Algunos ejemplos de la cimentación se pueden observar en la zona arqueológica del Templo Mayor.

Demografía

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La población que llegó a albergar México-Tenochtitlán ha sido objeto de especulación. Alfonso Caso, por ejemplo, calculó una población de trescientos mil habitantes.[57]​ A finales del siglo XIX, Morgan y Bandelier pensaban que Tenochtitlan era un centro semirrural, con edificaciones religiosas y administrativas rodeadas de pequeñas parcelas donde vivían la mayoría de la población, de modo que su población no pudo haber rebasado 50  000 personas.[58]​ Entre las principales razones para su rechazo de cifras mayores sería el nivel de hacinamiento que se produciría sobre los dos pequeños islotes sobre los que estaba la urbe (a los que hay que agregar que un tercio del espacio en uno de los islotes estaba ocupado por el centro ceremonial)[59]​ y los desafíos logísticos para dar hogar y alimentar a una gran población con los medios tecnológicos de que disponían los mexicas.[60]​ Sin embargo, los estudios de ambos autores son actualmente muy cuestionados debido a los análisis hechos en las décadas recientes.[61]

De acuerdo con los estudios del siglo XXI, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma señala que la población de la ciudad podría haber sido de unos 200 000 habitantes. En 2002, Edward Calnek indicó la cifra de 175 000 habitantes durante su ponencia en el Museo Nacional de Antropología, la cual es cercana a la cifras estimadas de William Sanders, quien según el cálculo de la producción de las chinampas calculó de 175 000 a 200 000 habitantes.[62]

Por su parte, Robert Carmack estimó en 100 000 sus residentes en un área de 7,5 km², con una densidad de más de 10 000 por km².[63]​ La ciudad, como la describe Sanders se hallaba dividida perfectamente en zonas según su uso: complejos de templos, caminos, plazas y zonas de residencia lo que hacía posible para él tal densidad de población. Otro factor a considerar es el cultivo intensivo de chinampas que se dio en todo el Valle de México fue clave para mantener la gran población de la cuenca, incluidas sus numerosas ciudades,[64]​ estimada por algunos autores en hasta el millón de personas.[65]​ De hecho, al parecer la producción de granos hubiera sido suficiente para alimentar cien o, hasta, doscientas mil personas.[66]

Por último, las cifras más altas son las que da Roger Bartra, unos 700 000.[67]​ Según Jacques Soustelle, Tenochtitlan y Tlatelolco tenían ochenta a cien mil hogares, cada uno con un promedio de siete personas, lo que permitiría un total de 560 000 a 700 000 gentes.[68]​ Sin embargo, sin importar la cifra exacta se hace innegable el enorme crecimiento que vivió Tenochtitlan en un relativamente corto período de tiempo. De ser un pueblo pequeño cuando se fundó en el siglo XIV a una gran urbe a inicios del XVI.[64]​ Y que Tenochtitlan fue, muy probablemente, la urbe más grande que existió en América hasta el siglo XVII por lo menos (cuando se produjo la época dorada de Potosí) superando a otras como Teotihuacán (125 000 habitantes),[69]Tikal (60 000-100 000),[70]Tetzcuco (40 000),[71]Cobá (40 000-60 000),[72]Tula (30 000-40 000),[73]Calakmul (50 000),[74]Copán (18 000-25 000)[75]​ y Sayil (11 000)[76]​ en Mesoamérica y a Cusco (125 000),[77]Chan Chan (50 000),[78]Tihuanaco (30 000-60 000),[79]Huari (10 000-70 000),[80]Huánuco Pampa (30 000)[81]​ y Tomebamba (50 000)[82]​ en la Andinoamérica. Su sucesora, Ciudad de México, tuvo niveles de población solo comparables desde el siglo XVIII en adelante.[83]

Celebración actual

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En los calendarios cívicos escolares aparece como día oficial el 13 de marzo, que así es celebrada por la Secretaria de Educación Pública y la Universidad Nacional Autónoma de México, que también es difundida ampliamente por los medios de comunicación. Se dice que la fecha fue un consenso de los estudiosos reunidos por el Gobierno del Distrito Federal en 1975, al no poder estar de acuerdo en una fecha documentada, decidieron declarar el día de la reunión como el oficial.

Se difunde actualmente una versión mal fundamentada[84]​ que menciona que los regentes de la Ciudad de México Lic. Vicente Lombardo Toledano y Juan Rico en 1925 escogieron este día para celebrar los 600 años de la fundación de Tenochtitlan, esta información es basada en un librito escrito por Luis Castillo Ledón en ese año de 1925. Aunque los políticos son mencionados en el prefacio, en ninguna parte se habla de la oficialización de la celebración y mucho menos que el autor llegue a la conclusión del 13 de marzo.[85]​ Extrañamente el Gobierno Federal también difunde el bulo que la fecha aparece en la Crónica mexicáyotl de Hernando de Alvarado Tezozómoc, cuando en ese documento únicamente menciona el año: 2-calli igual a 1325.[86]

Al parecer después de los eventos conmemorativos en 1975 de los 650 años de la ciudad, grupos integrantes de la corriente de la mexicanidad comienzan a celebrar la fundación en la fecha del 18 de julio dada por Carlos de Sigüenza y Góngora, que es un cálculo por el autor novohispano.[87]​ Por el año 2000, el arqueoastrónomo David Wood nota y supone -aceptando la fecha de Sigüenza como “indígena”- que si la fecha corresponde a un registro juliano, el 18 de julio se vuelve un 26 de julio gregoriano,[88]​ aunque inmediatamente salta la duda de cómo y porqué Sigüenza da la fecha de un calendario juliano que no era utilizado en 1325 en México ni seguía en uso en 1690, que es cuando escribió; además, su cálculo coloca el evento en 1327, no en 1325, por lo tanto, siendo bastante inconsistente. David Wood acepta el dato del día pero no del año, resaltando en su opinión la importancia de que el 26 de julio -en ocasiones- acontece el segundo paso del sol por el cenit. Wood para poder cuadrar todos los datos termina considerando que la fundación más bien fue un “proceso fundacional” que abarca de 1324 a 1328.

Debido a la popularidad alcanzada, la corriente de la mexicanidad ha logrado influenciar al Gobierno de la Ciudad de México (y por ende a las políticas federales), quienes principalmente por medio de la Secretaría de Cultura,[89]​ han aceptado la propuesta de la celebración del 26 de julio, aunque carece de un verdadero fundamento documental e histórico.[90]

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  • La ópera Motezuma fue compuesta por Antonio Vivaldi y la historia está ambientada en la Ciudad de México-Tenochtitlán.
  • La tragedia para el teatro Tenochtitlan, de Santiago Sevilla (véase Liceus el Portal de las Humanidades).
  • La canción "Cortez the Killer" de Neil Young habla de la llegada de las tropas de Hernán Cortés y la masacre del pueblo de Moctezuma a manos de los españoles.
  • La novela Tenochtitlan: la última batalla de los aztecas (1984) del escritor costarricense José León Sánchez, narra, desde la perspectiva de los aztecas, los acontecimientos que se sucedieron desde el arribo de los conquistadores españoles a las costas mexicanas en 1519, hasta la caída de la Ciudad de México-Tenochtitlán en 1521.
  • La novela de Barbara Wood, "La mujer de los mil secretos" (2008) cuenta la historia de la fundación de Tenochtitlan luego de un largo viaje tanto literalmente hablando como de un viaje de descubrimiento de uno mismo y de sus orígenes por parte de los protagonistas.
  • La novela de Federico Navarrete, "Huesos de lagartija" (1998) cuenta la historia de un joven mexica que vivió la conquista de México por los españoles, contado también la vida cotidiana en la ciudad de Tenochtitlan.
  • La novela de Gary Jennings, Azteca (1980) la historia se desarrolla por medio de la narración de un azteca en tiempos de la conquista a Fray Juan de Zumárraga contando experiencias personales desde su niñez hasta su muerte.
  • El disco Gaia de la banda de folk metal española Mägo de Oz, se centra en la historia de la conquista y la llegada de Hernán Cortés a tierras mexicas, al igual que los discos Gaia II: la voz dormida, Gaia III: Atlantia y Gaia: Epílogo.
  • El álbum Moctezuma fue compuesto por el grupo de rock alternativo llamado "Porter" el cual cuenta la mitología azteca desde la migración que comenzó en Aztlán, usando sonidos característicos del México Prehispánico.
  • La canción “Ay Tenochtitlán”, del grupo español de rock Seguridad Social, forma parte del álbum “¡Que no se extinga la llama!” (1991).
  • La ópera o cantata épica Cuitlahuatzin(2020), creada con el libreto de Samuel Máynez, la música de Samuel Zyman, la traducción al náhuatl de Patrick Johansson; bajo la dirección escénica de Ragnar Conde y el movimiento escénico de Compañía Danza Visual, que tuvo funciones en Bellas Artes y la Delegación Iztapalapa en 2023, en el que se narra la caída de Tenochtitlan, centrando las acciones en la travesía de los últimos días de Cuitlahuac.
  • La canción "Tenochtitlán" de la cantante Chilena-Mexicana Mon Laferte, forma parte del Álbum "Autopoiética" (2023)
  • La película animada de 2025 Batman Azteca: Choque de imperios, reimagina a Batman ambientado en el Imperio Azteca durante la invasión española.

Véase también

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Notas

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  1. El segundo nombre también puede acentuarse: Tenochtitlán, según se prefiera pronunciarlo como palabra grave (sin tilde) o aguda (con tilde).[1]
  2. "La historia de la migración de ese grupo originario para fundar México-Tenochtitlán, ha sido contada de diversas formas, tanto por los mismos protagonistas como por los conquistadores y, en épocas actuales, por historiadores mexicanos y extranjeros; por ello no existe un consenso para determinar la fecha exacta de cuando este pueblo se estableció en medio del lago de Texcoco. Se ha determinado 1325; sin embargo, esto no es seguro por dos causas: primero, porque las fuentes documentales nos dan varias fechas y, segundo, porque aún existe polémica sobre el cómputo del tiempo utilizado por los mexicas en su calendario. Entre las excepciones más serias descalificando ese año, refirió, está la de Nigel Davies, quien basándose en cómputos hechos por los historiadores Wigberto Jiménez Moreno y Paul Kirchhoff, establece como fecha 1345.", en "En nuestro país se exalta el pasado mexica y se discrimina a los indígenas actuales", Boletín UNAM-DGCS-553, México, 16 de julio de 2003, Universidad Nacional Autónoma de México.
  3. Una dificultad que tiene esta popular explicación es que las vocales largas y breves no coinciden, ni el cambio de metz-xīc- a mēxih parece lingüísticamente justificado. Por otro lado, Caso no aporta ninguna evidencia documental que apoye directamente esta etimología.
  1. Como referencia, Roma, en el interior de la muralla de Aureliano, ocupaba 1,386 hectáreas.

Referencias

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  1. «Tenochtitlán o Tenochtitlan». Academia Mexicana de la Lengua. Consultado el 6 de septiembre de 2018. 
  2. Matos Moctezuma, Eduardo (2006). Tenochtitlan. México: Fondo de Cultura Económica / El Colegio de México. 
  3. Johansson K., Patrick (18 de diciembre de 2016). «La fundación de México-Tenochtitlán. Consideraciones “crono-lógicas”». Arqueología Mexicana. Consultado el 4 de mayo de 2017. 
  4. Gibson y 1981, 9.
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  7. Frances Karttunen, An Analytical Dictionary of Nahuatl, Universidad de Texas, Austin, 1983, ISBN 0-8061-2421-0.
  8. López, Alejandro I. (11 de julio de 2025). «Ciudad de México conmemora 700 años de la fundación de Tenochtitlan: eventos, horarios y actividades». El País México. Consultado el 12 de julio de 2025. 
  9. La Incógnita del Nombre de México, David Wood Cano & Arturo Meza Gutiérez p 88
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  11. Códice Vaticano Ríos Folio 71v
  12. El Calendario de Ketzalkoatl, Cuarta Edición. Oscar Ayotzintli. p 33 34 47
  13. Anales de Tlatelolco, Rafael Tena CONACULTA p 73
  14. De Alvarado Tezozómoc, 1998: 22.
  15. Códice Aubin, 22-23; León Portilla, 2000: 309.
  16. Durán,...: cap. III.
  17. Castañeda de la Paz, 2007: 188. En este artículo, la autora se refiere a la pictografía indígena, que da una especial importancia al templo en la isla, sobre el que se identifica un glifo que puede interpretarse como Amímitl ("flecha de agua"), uno de los símbolos que identificaban a Mixcóatl.
  18. Tira de la Peregrinación, lam. 2.
  19. Anales de Tlatelolco, Códice de 1528. Biblioteca Nacional de París, Fondo Mexicano Manuscrito 22 22bis
  20. El Calendario de Ketzalkoatl, Cuarta Edición. Oscar Ayotzintli p. 29 30
  21. Durán,...: 24.
  22. De Alvarado Tezozómoc, Crónica Mexicáyotl, en Garibay K., 1974.
  23. «Hilo de Twitter del arqueólogo Leonardo López Luján». 
  24. Matos Moctezuma, 2007: 60.
  25. Jiménez Pérez J.; Bracamontes Cruz A. (2016). «Sistema de cimentación en la “isla de los perros”». Revista Gremium (Editorial Restauro Compás y Canto). 
  26. Gutiérrez, Miguel Ángel: "Arqueólogos descubren en México pirámide que cambiaría historia" Archivado el 23 de septiembre de 2008 en Wayback Machine., en Reuters América Latina, 27 de diciembre de 2007, consultada el 7 de diciembre de 2009.
  27. Cortés, Hernán (1522). La gran tenochtitlan. 
  28. Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «Terminologías». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 64. ISBN 978-970-2-9223-08. 
  29. Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La civilización de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 37. ISBN 978-970-2-9223-08. 
  30. a b Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La conquista de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 70. ISBN 978-970-2-9223-08. 
  31. La razón de esta entrada triunfal es que desde varios años atrás Moctezuma había recibido señales de que pronto su imperio pasaría y Quetzalcóatl, el mítico fundador, regresaría. Moctezuma creyó que Cortés era Quetzalcoátl.
  32. a b c Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La conquista de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 71. ISBN 978-970-2-9223-08. 
  33. Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La conquista de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 75. ISBN 978-970-2-9223-08. 
  34. Gibson, 1967, p. 377.
  35. Cortés, Hernán (2005). Cartas de relación. Porrúa. ISBN 9789700758305. 
  36. Calpulli era el nombre de cada uno de los barrios en que se dividía Tenochtitlan. El jefe de cada calpulli era el encargado del registro de las tierras y dividía su trabajo entre los jefes de familia.
  37. a b c d e f g h i j k Soustelle, 1970.
  38. a b c d e f g Matos Moctezuma, 2006.
  39. Díaz del Castillo, 2022.
  40. Soustelle, 1970, p. 129.
  41. a b c d e f g h Soustelle, 1970, pp. 70-72.
  42. Cortés, 2014, p. 81.
  43. Fernández Rubio, 2014, pp. 121-132.
  44. a b c d e f g Pérez Castillo, 1992.
  45. a b c d e Soustelle, 1970, pp. 45-9.
  46. Lorenzana, F. A. (1981). Miguel Angel Porrúa, ed. Hernán Cortés. Historia de Nueva España, tomo 11,. México: SHCP. p. 109. 
  47. Carballal, M. y Flores, M. (2004). Elementos hidráulicos en el Lago de México-Texcoco en el posclásico. Arqueología Mexicana, 68 "Lagos del Valle de México", jul-ago.
  48. a b c d e f Ibid.
  49. a b Sahagún, 1938, pp. L.3, Cap.V.
  50. a b c d e f g h i Soustelle, 1970, pp. 173-175.
  51. Soustelle, 1970, pp. 64, 173-175.
  52. a b c d Sahagún, 1938, pp. L.3, Cap.VII-VIII.
  53. Sahagún, 1938, pp. L.2, Prólogo.
  54. Torquemada, 1723, pp. L.2, Prólogo.
  55. Meneses, 2012.
  56. Sahagún, 1995, pp. 244.
  57. Caso, Alfonso. "Los barrios antiguos de Tenochtitlán y Tlatelolco". Memorias de la Academia Mexicana de la Historia. Ciudad de México. Tomo XV, no. 1, enero-marzo de 1956, pp. 7-63.
  58. Morgan, Lewis Henry & Bandelier, Adolph Francis (2003). México antiguo: Breve y sumaria relación de los señores de la Nueva España. Ciudad de México; Buenos Aires: Siglo XXI, pp. xlix, nota 66. Prólogo y edición de Jaime Labastida. ISBN 978-9-68232-452-9.
  59. Morgan & Bandelier, 2003: xlvi-xlvii. Morgan rechaza absolutamente las cifras de Caso, acusándolo de basarse en mapas de la ciudad en tiempos coloniales. Para él sería social y materialmente inviable que en un espacio de 7 km² se amontonen 300 000 gentes. La densidad de población sería mayor que sobre cualquier ciudad europea decimonónica, a pesar del mayor desarrollo tecnológico.
  60. Morgan & Bandelier, 2003: xlvii-xlviii. Según Morgan el terreno se vería aún más reducido ya que cada familia tenía alrededor de su casa una milpa y hortalizas. Además acusa que los métodos de cultivo mesoamericanos serían poco productivos y forzarían a cambiar la zona cultivada al par de años de uso por un período de tiempo relativamente largo.
  61. Morgan & Bandelier, 2003: ix
  62. Matos Moctezuma, Eduardo (2006). Tenochtitlan. México: Fondo de Cultura Económica, El Colegio de México, Fideicomiso Historia de las Américas, pp. 117. ISBN 978-968-16-8118-0.
  63. Carmack, Robert M. (2001). Evolución del Reino K'iche'. Guatemala: Cholsamaj Fundación, Fondo de Desarrollo Indígena Guatemalteco, pp. 498. ISBN 978-9-99225-622-0. Tenochtitlan superaba en este sentido a Teotihuacán que habría tenido solo 85 000 habitantes, pero en 19 km², o sea, 4500 por cada km².
  64. a b León Portilla, Miguel (1983). De Teotihuacán a Los Aztecas: Antología de Fuentes e Interpretaciones Históricas. México: UNAM, pp. 354. ISBN 978-9-68580-593-3. El autor estima en 100 000 a 300 000 la población de la ciudad.
  65. Jalil Saab H. (2010). México: Un Experimento. Ensayo histórico-social. México: Saab, pp. 57. ISBN 978-0-55752-324-5. El autor cifra en cien mil los residentes de la capital mexica más la de Tlatelolco.
  66. Noejovich, Héctor Omar (1996). Los Albores de la Economía Americana. Lima: Fondo Editorial PUCP, pp. 221. ISBN 978-9-97242-001-6.
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  68. Soustelle, Jacques (1970). Daily Life of the Aztecs: On the Eve of the Spanish Conquest. Stanford: Stanford University Press, pp. 9. ISBN 978-0-80470-721-3.
  69. Isbell, William Harris & Silverman, Helaine (2002). Andean Archaeology: Variations in Sociopolitical Organization. Tomo I. Nueva York: Springer, pp. 185, tabla 6.1. ISBN 978-0-30646-772-1.
  70. Foster, Lynn V. (2005). Handbook To Life In The Ancient Maya World. Oxford: Oxford University Press, pp. 44. ISBN 978-0-19518-363-4; Nations, James D. (2006). The Maya Tropical Forest: People, Parks, & Ancient Cities. Austin: University of Texas Press, pp. 216. ISBN 978-0-29271-318-5.
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  84. Supuesta creación de la celebración [1]
  85. Castillo Ledon, Luis (1925). La Fundación de la Ciudad de México 1325-1925 Editorial CVLTVRA. Supuestamente en las páginas 5, 55, 56 menciona la fecha, pero al leer el libro nos damos cuenta que es un bulo.
  86. Tena 2012: 77.
  87. Hernández 2019: 2.
  88. La Incógnita del Nombre de México, David Wood Cano y Arturo Meza Gutiérrez. p. 88, 91
  89. Reconocimiento de la celebración por el Gobierno capitalino [2]
  90. Hernandez 2019: 5.

Bibliografía

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López de Gómara, Francisco (1967). Historia. México: Siglo XXI. ISBN 9789682301445. 

Enlaces externos

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