Atahualpa

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Atahualpa
Ata Wallpa
Inca del Tahuantinsuyo
Atahualpa Inca XIV.png
13° Cápac Inca
1532 - 1533
Predecesor Huáscar
Sucesor Ninguno
(Túpac Hualpa, Inca nombrado por los españoles)
Banner of the Inca Empire.svg
Inca del Tahuantinsuyo
1532 - 1533
Predecesor Huáscar
Sucesor (Fin del Tahuantinsuyo)
Información personal
Nombre secular Atahualpa
Nacimiento 1500
Lugar de nacimiento discutido
Caranqui, Cuzco o Quito
Fallecimiento 26 de julio de 1533
Plaza de Armas de Cajamarca
Cajamarca, Perú
Familia
Dinastía Hanan Cuzco
Padre Huayna Cápac
Madre Posibles madres:
Tocto Ocllo Coca
Paccha Duchicela
Túpac Palla
Descendencia Puca Cisa (Flor Roja), Huallpa Cápac, Diego Ilaquita, Francisco Ninacuro (Gusano de Fuego), Juan Quispe Túpac, Francisco Túpac Atauchi, Carlos, Felipe, María e Isabel
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Atahualpa (quechua: Ata-wallpa 'gallo'[1] ) (~1502-1533) fue el décimo tercer inca o soberano del imperio incaico.

Su padre, Huayna Cápac, murió en torno a 1525 sin dejar nombrado a un sucesor. Esto dio lugar a la sangrienta Guerra civil incaica por la sucesión entre Atahualpa y su hermano Huáscar.

A la muerte de Cápac Atahualpa se hallaba en Quito, al mando del ejército incaico del Norte y a cargo del gobierno de esa región, que estaba subyugada al imperio incaico. Huáscar se coronó inca en el Cuzco.[2] Tras una larga campaña, Atahualpa logró vencer a Huáscar en 1532 cerca del Cuzco.[3]

Se hallaba en Cajamarca, de camino al Cuzco para coronarse inca, cuando recibió la visita de una expedición española al mando de Francisco Pizarro. Mediante un ardid Pizarro capturó al inca en la plaza de Cajamarca.[4] Atahualpa ofreció pagar un enorme rescate a cambio de su libertad y Pizarro aceptó su oferta. Pero los españoles temieron un ataque indígena y decidieron deshacerse de Atahualpa. Tras recibir el rescate le sometieron a juicio acusándole de traición, de conspiración contra la corona española, y de asesinar a Huáscar.[5] Le sentenciaron a muerte y le ejecutaron por estrangulamiento.[6]

Pese a que Atahualpa tuvo sucesores nombrados por los españoles se le considera el último gobernante del Imperio inca.

Origen[editar]

Existen dudas sobre el origen de Atahualpa. A continuación se muestran las versiones de algunos cronistas e historiadores:[7]

El cronista-soldado Pedro Cieza de León, a partir de sus investigaciones entre los miembros de la nobleza incaica del Cuzco, afirma que Atahualpa era cuzqueño, que su madre se llamaba Tupa Palla, y que pertenecía al linaje inca de Quilaco.[8] Niega que su origen sea quiteño o caranqui.[9]

El cronista indígena Juan de Santa Cruz Pachacuti[10] y el español Bernabé Cobo[11] también afirman que Atahualpa nació en el Cuzco. Según ellos su madre se llamaba Tocto Ocllo[11] o Tocto Ocllo Coca.[10]

Según Juan de Betanzos, la madre de Atahualpa se llamaba Palla Coca y era del linaje de Ynga Yupangue (Pachacútec).[12] [13]

Inca Garcilaso de la Vega y otros cronistas como Pedro Pizarro, Agustín de Zárate, Pedro Gutiérrez de Santa Clara y Francisco López de Gómara, afirman también que la madre era una princesa del Reino de Quito e implican que Atahualpa nació en Quito. Existen dudas sobre la existencia del Reino de Quito, y ninguno de estos cronistas menciona el nombre de la princesa.[14]

La mayoría de historiadores peruanos sostienen que según las crónicas más confiables (Cieza, Sarmiento, Betanzos, que tomaron sus informes de primera mano), Atahualpa nació en el Cuzco y su madre fue una princesa de linaje inca.[15] Consideran que la versión de su origen quiteño fue inventada por el bando huascarista para mostrarlo ante los españoles como un usurpador y bastardo. Asimismo, consideran que muchos cronistas, al interpretar de acuerdo a su concepción europea u occidental las costumbres políticas de los incas, construyeron la versión de la división del imperio entre los dos hijos de Huayna Cápac: Huáscar, el primogénito y heredero legítimo; y Atahualpa, el bastardo y usurpador. Según Rostworowski esto es erróneo porque el derecho al trono no se ceñía exclusivamente a la primogenitura ni a la línea paterna (el hijo de la hermana del Inca podía también ser heredero), sino que influían también consideraciones prácticas como la capacidad para el mando.[16]

Los historiadores ecuatorianos tienen opiniones enfrentadas. Algunos dicen que nació en Quito y otros que nació en Cuzco. Según Hugo Burgos Guevara, el hecho de que Túpac Yupanqui naciera en Vilcashuamán y su hijo Huayna Cápac en Tomebamba parece indicar que Atahualpa pudo haber nacido en Quito, como parte de una política expansionista del Imperio y como una manera de reforzar una conquista de índole político-religiosa.[17] Otros historiadores ecuatorianos, como Enrique Ayala Mora,[18] consideran más probable que Atahualpa naciera en Carangue o Caranqui, en la actual provincia de Imbabura, cantón Ibarra (Ecuador). Basan esta idea en las crónicas de Fernando de Montesinos[19] y Pedro Cieza de León (aunque este último menciona dicha versión para refutarla, a favor de la del Cuzco).[9] [20]

La siguiente tabla muestra versiones de varios cronistas e historiadores:

Cronista o historiador Origen de Atahualpa Resumen de su versión y datos sobre su fiabilidad Datos sobre fiabilidad
Juan de Betanzos[21] Cuzqueño A los 13 años Atahualpa se fue del Cuzco con su padre, dejando allí a Huáscar. Symbol support vote.svg Dominaba el idioma quechua y se casó con Cuxirimay Ocllo o Angelina Yupanqui, la prima y prometida de Atahualpa.[22]
Pedro Cieza de León[8] Cuzqueño Rechaza la existencia del Reino de Quito. Symbol support vote.svg Se basa en testimonios orales de nobles incas. Ha sido llamado el «príncipe de los cronistas españoles».
Francisco López de Gómara[23] Quiteño La madre de Atahualpa era quiteña. Symbol oppose vote.svg Nunca estuvo en el Perú y solo reproduce información de otros cronistas.[24]
Pedro Sarmiento de Gamboa[25] Cuzqueño La madre de Atahualpa fue Tocto Coca del linaje Hatun Ayllu. Symbol support vote.svg Consultó personalmente a los nobles cuzqueños, con los que Atahualpa tenía buena relación.[7]
Inca Garcilaso de la Vega[14] Quiteño La madre de Atahualpa era la princesa heredera del reino de Quito, y Atahualpa nació allí. Symbol oppose vote.svg La exactitud histórica de su obra está cuestionada.[26]
Felipe Guamán Poma de Ayala[27] ? Atahualpa era un auquicona (príncipe) bastardo y su madre era de la etnia chachapoyas (norte del actual Perú). Symbol oppose vote.svg La información de su obra suele ser confusa y contradictoria.
Juan de Santa Cruz Pachacuti[10] Cuzqueño La madre de Atahualpa fue la ñusta (princesa inca) Tocto Ocllo Coca. Atahualpa nació en el Cuzco antes de que Huayna Cápac viajara al norte. Symbol support vote.svg Cronista de raza indígena y conocedor del idioma quechua.
Bernabé Cobo[11] Cuzqueño Atahualpa nació en el Cuzco y su madre era la ñusta Tocto Coca. Symbol oppose vote.svg Escribió en el siglo XVII recopilando la información que a su juicio era más confiable.
Agustín de Zárate[28] Quiteño La madre de Atahualpa era quiteña. Implica que Atahualpa nació en Quito.
Miguel Cabello Balboa[29] Cuzqueño Cuando Huayna Cápac hizo su último viaje del Cuzco a Quito llevó consigo a Atahualpa, pues la madre de este había ya fallecido. Esto implica que Atahualpa nació en el Cuzco.

Infancia y juventud[editar]

Inca Atahualpa (Detalle de la obra "La Dinastía de los Incas"). Casa Nacional de Moneda de Potosí.

Atahualpa pasó su infancia con su padre en el Cuzco. Al comenzar su adolescencia pasó por el warachikuy, un rito de iniciación que marca el paso a la edad adulta.[15]

Cuando tenía trece años se produjo una rebelión de los caranquis y los cayambis en el norte del imperio. Junto con su padre y su hermano Ninan Cuyuchi marchó al frente del ejército incaico hacia las provincias del norte (región de Quito), Quedaron en el Cuzco cuatro gobernadores, entre ellos Huáscar.[30]

Atahualpa permaneció con su padre en Quito durante más de diez años, ayudándole a sofocar las rebeliones y a conquistar nuevas tierras.[31] Para ello contó con el apoyo de hábiles generales incas, como Calcuchimac y Quisquis. Durante este período aprendió las tareas del gobierno y ganó prestigio por el valor que desplegaba en las acciones bélicas.[15]

Los cronistas describen a Atahualpa como alguien de «vivos razonamientos y con mucha autoridad».[32] [33]

Entronización[editar]

Grabado adornado que ilustra un retrato de Atahualpa.

En torno a 1525 Huayna Cápac murió en Quito de una enfermedad desconocida, posiblemente la viruela.[34] Ninan Cuyuchi, que había sido designado como heredero del imperio, también murió víctima de la enfermedad en Tomebamba. La epidemia de viruela llegó al Cuzco y mató a dos de sus cuatro gobernadores. Huáscar sobrevivió, se convirtió en el preferido de los cuzqueños para asumir el gobierno y fue entronizado.[35]

Atahualpa permaneció en el norte del imperio y pidió a su hermano Huáscar que le nombrara incap rantin (gobernador) de Quito, lo que debió ocurrir entre 1527 y 1528. Atahualpa se mantuvo inicialmente sujeto al gobierno del Cuzco y Huáscar le encargó el mando de una campaña militar para someter a los huancavilcas y a los punaneños, que se negaban a pagar tributos.[36]

Huáscar fue víctima en el Cuzco de un golpe de estado fallido.[36] Acusó infundadamente de sedición a a los nobles incas que habían llevado al Cuzco la momia de Huayna Cápac, les torturó y les mató.[37] Esto le atrajo la enemistad de la panaca (grupo aristocrático) Hanan Cuzco, de la que eran miembros los nobles ejecutados. Huáscar quiso entonces pasarse al bando de los Hurin Cuzco, rival de los Hanan Cuzco.[38]

Preocupado por la estrecha relación de Atahualpa con el poderoso ejército norteño, Huáscar le ordenó regresar al Cuzco. Los generales norteños temieron que Huáscar quisiera ejecutarle y le convencieron de que no acudiera. Atahualpa envió a Huáscar emisarios con obsequios como muestra de buena fe, pero este tomó los obsequios como una afrenta. Huáscar torturó a los emisarios y les enviados de regreso con regalos infamantes (vestidos y joyas de mujer). Atahualpa se enojó ante la ofensa y emprendió la marcha al Cuzco con las veteranas legiones quiteñas al mando de Quisquis y Calcuchimac. Huáscar envió a su propio ejército al norte, iniciándose así la cruenta guerra civil inca.[39]

La guerra civil incaica[editar]

Atahualpa contó con el apoyo de los generales de su padre, Quisquis y Calcuchimac, y del ejército incaico del norte, formado por soldados quiteños.[40] También le apoyaron varios pueblos del norte del imperio incaico (pastos, carangues y cayambes), deseosos de vengarse por las masacres cometidas por los cuzqueños años antes durante la guerra de conquista incaica.[37] Huáscar contaba con el ejército incaico del Cuzco y sus aliados del sur del imperio y sus fuerzas eran más numerosas. Sin embargo, debido a las intrigas de los nobles cuzqueños descontentos con Huáscar, durante el transcurso de la guerra varios jefes huascaristas se cambiaron de bando, equilibrando así las fuerzas de cada bando.[40]

Los cronistas mencionan hasta quince batallas, pero sus versiones son diversas y contradictorias.[41]

Según el cronista Pedro Pizarro Huáscar envió al norte un ejército que sorprendió a Atahualpa en Tomebamba y le derrotó. Atahualpa fue capturado y encerrado en un tambo (albergue quechua), pero logró fugarse. Durante su cautiverio Atahualpa perdió una oreja. Desde entonces llevaba una manta sobre la cabeza atada al mentón para ocultar la mutilación. Según el cronista Miguel Cabello Valboa es inverosímil que Atahualpa fuera capturado ya que los huascaristas le habrían ejecutado de inmediato.[39]

Atahualpa regresó a Quito y reunió un gran ejército. Atacó enseguida a Tomebamba, derrotando a sus defensores y destruyéndola. Luego bajó hacia la costa, arrasando todo lo que se le oponía a su paso. Así llegó a Tumbes, desde donde planeó el asalto de la isla Puná en balsas de guerra. Durante la operación naval resultó herido en una pierna y regresó a tierra firme. Aprovechando su retirada los punaneños atacaron Tumbes. Dejaron la ciudad arrasada, y así fue como la encontraron los españoles a principios de 1532.[42]

Retrato de Atahualpa.

Desde el Cuzco los huascaristas atacaron al mando del general Atoc y derrotaron a Atahualpa en la batalla de Chillopampa. Pero los generales atahualpistas reaccionaron rápidamente. Reunieron a sus tropas dispersas, contraatacaron y vencieron a Atoc de forma contundente en Mulliambato. Atoc fue capturado, torturado y ejecutado.[43]

Las fuerzas atahualpistas siguieron obteniendo victorias gracias a la habilidad estratégica de Quisquis y Calcuchimac. Atahualpa empezó un lento avance hacia el Cuzco, y estando en Marcahuamachuco, envió un emisario a consultar el oráculo de la huaca Catequil, que le vaticinó que tendría un mal fin. Furioso por esa respuesta, marchó personalmente al santuario mató al sacerdote y ordenó destruir el templo.[44] Fue entonces cuando llegaron las primera noticias de la presencia de la expedición de Pizarro en el imperio.[45]

Huáscar nombró como nuevo jefe de su ejército a Huanca Auqui, que fue derrotado por Quisquis y Calcuchimac en Cusipampa, Cochahuaila, Bombón, y Yanamarca (valle del Mantaro). Huáscar nombró entonces como nuevo general a Mayta Yupanqui, pero su situación adversa no revirtió.[41]

Ante el avance de los atahualpistas Huáscar decidió salir del Cuzco para conducir sus tropas personalmente. Contaba con las fuerzas aliadas del Contisuyu y Collasuyo. Las batallas finales se libraron en los alrededores de Huanacopampa o Cotabamba, cerca del Cuzco. Huáscar fue derrotado, capturado, y tratado de manera cruel. Las tropas de Quisquis y Calcuchimac tomaron la ciudad del Cuzco. Los miembros de la familia de Huáscar y de otras panacas cuzqueñas fueron torturados y ejecutados.[46]

La embajada española[editar]

Entrada a las fuentes termales de los Baños del Inca.

Mientras sus generales continuaban la marcha victoriosa hacia el Cuzco, Atahualpa se dirigió a Cajamarca. Según Pedro Cieza de León tomó esa decisión al enterarse de la presencia de la expedición de Pizarro en Tumbes y Piura, y una vez allí invitó a Pizarro a encontrarse con él.[47]

Cuando los españoles llegaron a Cajamarca Atahualpa se hallaba en Pultumarca (actual Baños del Inca), a media legua de la ciudad, con sus tropas acampadas. Pizarro envió a Hernando de Soto con 20 jinetes y el intérprete Felipillo para avisar de que estaba esperando en Cajamarca, atendiendo a la invitación de Atahualpa. Al ver Pizarro desde lo alto de una edificación el inmenso campamento del inca, temió que sus hombres sufrieran una emboscada y envió a su hermano Hernando Pizarro con otros veinte jinetes más y otro intérprete.[48]

Soto y Hernando Pizarro llegaron ante el palacete del Inca y a través de los intérpretes requirieron su presencia.[49] Cuando Atahualpa salió le transmitieron la invitación de Pizarro de que fuera a Cajamarca.[50]

El inca invitó a los españoles a tomar chicha o licor de maíz, que fue servida en vasos de oro y plata como señal de hospitalidad. Soto dirigió su caballo hacia el inca, como si fuera a atropellarlo, pero frenó a poca distancia. El inca mantuvo la serenidad, pero algunos de sus soldados mostraron temor y fueron castigados por ello.[51]

Por fin Atahualpa dio una respuesta a la embajada, prometiendo ir a Cajamarca al día siguiente.[52]

Masacre y captura en Cajamarca[editar]

Óleo de Juan B. Lepiani que representa la captura de Atahualpa en Cajamarca.

Al día siguiente (16 de noviembre de 1532) los españoles esperaron la llegada de Atahualpa escondidos en los principales edificios incas de la plaza cajamarquina. Las fuerzas de Pizarro eran dos escuadrones de caballería y dos de infantería. Sobre una pequeña torre que dominaba la plaza se apostó el griego Pedro de Candía, con ocho o nueve arcabuceros y un falconete o pequeño cañón.[51]

Atahualpa llegó a la plaza de Cajamarca sobre una litera cargada por sus servidores, acompañado con un séquito de enre 6.000 y 7.000 personas,[53] que incluía bailarines, nobles y guardias. Al no encontrar a nadie se sorprendió y preguntó por los españoles. Uno de sus capitanes le dijo que se hallaban escondidos en los galpones, asustados.[54]

El plan de Atahualpa era capturar a los españoles. Confiando en la abrumadora superioridad de su ejército no creyó que fuera necesario luchar con armas; pensó que sería suficiente con mostrar su poder para que los españoles se rindieran.

Los españoles tramaron una celada para capturar al inca aprovechando el factor sorpresa: a una señal dada, atacarían al inca y a su séquito con la caballería y la infantería. Pizarro, que conocía otros episodios de la conquista española de América, sabía lo importante que era la captura del caudillo indígena para allanar el camino del triunfo.[55]

Tres miembros de la expedición española se acercaron a Atahualpa: el fraile Vicente de Valverde, el soldado español Hernando de Aldana y el intérprete indígena Martinillo. Valverde, con un breviario abierto en la mano, inició una ceremonia de Requerimiento, pidiendo al inca que aceptara el cristianismo como religión verdadera y se sometiera a la autoridad del rey Carlos I de España y del papa Clemente VII.[56] Atahualpa pidió al fraile que le entregara el breviario, lo examinó, y lo arrojó al suelo, demostrando desprecio. Luego le dijo a Valverde que los españoles le debían pagar por todo lo que habían robado de su imperio. El fraile, asustado, se alejó corriendo, seguido de Aldana y del indio intérprete, al tiempo que gritaba a Pizarro: «¡Qué hace vuestra merced, que Atahualpa está hecho un Lucifer!»[57]

Pintura que representa a Pizarro capturando a Atahualpa y salvándole de morir a manos de un soldado español.

Pizarro dio entonces la señal de ataque. Los soldados apostados en la torre dispararon el falconete y los arcabuces. La caballería atacó a los sorprendidos incas.[58] Los caballos causaron pánico a los indígenas, que huyeron de la plaza. En su huida formaron pirámides humanas para llegar a lo alto del muro que circundaba la plaza y muchos muriendo asfixiados por la aglomeración. Finalmente el muro se derrumbó debido a la enorme presión y los sobrevivientes huyeron por la campiña. Los jinetes españoles les persiguieron y mataron a todos los que pudieron.[59]

Mientras los soldados mataban a los indígenas, el inca seguía sobre su litera cargada por sus sirvientes. Cuando unos morían, otros se apresuraban a reemplazarlos. Un soldado español intentó herir al Inca de un cuchillazo, pero Pizarro se interpuso (lastimándose la mano al hacerlo) y ordenó que «nadie hiera al indio so pena de la vida...» Por fin cayó la litera y el Inca fue capturado y llevado preso.[60]

El cronista Francisco de Jerez calcula que los españoles masacraron a unos 2.000 nativos en Cajamarca, que no se defendieron.[61] Entre las víctimas se hallaban el señor de Chincha (que acompañaba a Atahualpa en su calidad de gran potentado del imperio) y varios capitanes y nobles incaicos.[62]

Prisión[editar]

Estando prisionero en un edificio de Cajamarca, Atahualpa se mostraba desenvuelto, alegre y conversador con los españoles. Sus captores le permitieron tener comodidades y ser atendido por sus servidores y sus mujeres. Le dejaron también que continuara administrando su imperio. En un patio adyacente a su prisión, muchos curacas o caciques iban a esperar audiencia.[63]

Atahualpa cenaba y conversaba todas las noches con Francisco Pizarro a través de un intérprete. Hizo también amistad con Hernando Pizarro. Demostraba tener una inteligencia superior; hacía preguntas que admiraban a los españoles y hablaba con agudeza. Aprendió un poco de español. El cronista Pedro Cieza de León afirma que también aprendió a jugar ajedrez,[33] pero Felipe Guamán Poma de Ayala dice que se trataba de la taptana, un juego de mesa inca.[64]

En una de esas conversaciones, Pizarro se enteró de que Huáscar, el hermano y rival de Atahualpa, estaba prisionero de los atahualpistas en las cercanías del Cuzco. Pizarro hizo prometer a Atahualpa que no mataría a su hermano y le rogó que lo hiciera llevar a Cajamarca. Atahualpa ordenó que le llevaran a Huáscar, pero este fue asesinado durante el trayecto por sus propios custodios. Se cree que Atahualpa ordenó su muerte porque temía que se entendiese con los españoles. Pizarro le interrogó, pero Atahualpa negó haber sido el responsable del crimen y lo achacó a sus capitanes.[65]

Pago del rescate[editar]

El Cuarto del Rescate (Cajamarca), habitación donde supuestamente estuvo prisionero Atahualpa.

Atahualpa se dio cuenta de que los metales preciosos tenían un gran valor para los españoles y les ofreció una gran cantidad de oro y plata a cambio de su libertad: ofreció llenar con piezas de oro la sala donde se hallaba, hasta donde alcanzara su mano alzada; y dos veces la misma sala, con objetos de plata. La sala, conocida ahora como el Cuarto del Rescate, medía 22 pies de largo y 17 de ancho, según datos transmitidos por el cronista Francisco de Jerez. Atahualpa prometió reunir toda esa cantidad de metales preciosos en un plazo de dos meses. Pizarro aceptó y plasmó la promesa por escrito en un acta ante escribano.[66]

Atahualpa mandó la orden a todo el imperio inca de que enviasen la mayor cantidad posible de oro y plata a Cajamarca. En los días siguientes fueron llegando los primeros cargamentos. Para acelerar el acarreo, fueron enviados sendos contingentes de españoles a Pachacámac y al Cuzco.[67]

En mayo de 1533, antes de que se llenaran las habitaciones, los españoles empezaron a fundir las piezas de oro y plata, a excepción del trono del inca, que quedó en poder de Francisco Pizarro.[68]

El 17 de junio de 1533, culminada la fundición, Pizarro ordenó por bando el reparto del botín. Al día siguiente presidió el reparto.[69] La suma total fue de 1.326.539 pesos de oro y 51.610 marcos de plata. Cada uno de los españoles de Cajamarca, desde los capitanes hasta los soldados de a pie, recibió una fortuna.[68]

Proceso[editar]

Todo indica que Pizarro nunca tuvo en sus planes dejar en libertad al inca. La situación de los españoles era angustiosa, pues temían un ataque indígena. Por entonces, llegó a Cajamarca el socio de Pizarro, Diego de Almagro, al frente de una hueste de 150 españoles. Al descubrir que no recibiría nada del rescate, Almagro presionó para eliminar al inca y continuar la marcha hacia el sur, en búsqueda de nuevas fuentes de riqueza. La mayoría de los españoles compartían la opinión de Almagro, pero dos capitanes importantes, Hernando Pizarro y Hernando de Soto, defendieron la vida de Atahualpa. Francisco Pizarro alejó a ambos para poder deshacerse de Atahualpa sin obstáculos. Envió a su hermano Hernando a entregar el Quinto Real (un tributo) a España. A Hernando de Soto lo envió a Huamachuco al mando de un contingente con la misión de someter a los indios que hallara en pie de guerra. Alejados ambos capitanes, Pizarro abrió un proceso al inca, para justificar la sentencia de muerte que le tenía reservada.[70]

Atahualpa fue juzgado por un consejo de guerra presidido por el propio Pizarro. Probablemente los otros integrantes fueron el escribano Pedro Sancho de la Hoz, el tesorero Alonso de Riquelme, el alcalde mayor Juan de Porras, el fraile Vicente de Valverde y algunos capitanes como Diego de Almagro, Pedro de Candía, Juan Pizarro y Cristóbal de Mena. También estuvieron presentes un fiscal, un defensor del reo y diez testigos. El juicio fue sumario: se inició el 25 de julio y culminó al amanecer siguiente.[71] Se sospecha que las respuestas de Atahualpa y las declaraciones de los testigos fueron amañadas y modificadas por el intérprete Felipillo, que odiaba al inca.[72] [73]

Según Inca Garcilaso de la Vega, las preguntas que se formularon durante el proceso fueron las siguientes:[73]

¿Qué mujeres tuvo Huayna Cápac? ¿Era Huáscar hijo legítimo y Atahualpa bastardo? ¿Tuvo Huayna Cápac otros hijos aparte de los citados? ¿Cómo llegó Atahualpa a adueñarse del Imperio? ¿Fue Huáscar declarado heredero de su padre o este le destituyó? ¿Cuándo y cómo tuvo lugar la muerte de Huáscar? ¿Atahualpa forzaba a sus súbditos a sacrificar a sus dioses mujeres y niños? ¿Fueron justas las guerras que promovió Atahualpa y en las que murió mucha gente? ¿Derrochó las riquezas del Imperio? ¿Favoreció a sus parientes en estos derroches? Hallándose preso, ¿dio órdenes para que se diese muerte a los españoles?

Atahualpa fue hallado culpable de idolatría, herejía, regicidio, fratricidio, traición, poligamia e incesto y fue condenado a morir quemado en la hoguera. La sentencia se dio el mismo día que terminó el juicio y su ejecución se programó para ese mismo día. Atahualpa, que no entendía de qué lo acusaban, solicitó hablar en privado con Pizarro, pero este se negó.[74]

El historiador José Antonio del Busto considera que Pizarro se vio presionado por las circunstancias para firmar la sentencia de muerte y cita el testimonio del cronista Pedro Pizarro (sobrino y paje del conquistador), que en su crónica dice: «yo vi llorar al Marqués [Francisco Pizarro] de pesar de no poderle dar la vida.»[72]

Muerte[editar]

Ejecución de Atahualpa, según grabado del siglo XIX.

En la noche del mismo 26 de julio, Atahualpa fue llevado al centro de la plaza de Cajamarca, en la que había un tronco clavado. Rodeado por los soldados españoles y el cura Valverde, le ataron al tronco mientras a sus pies arrimaban leños. Un español se acercó con una tea encendida.[75] Atahualpa creía, de acuerdo con la religión inca, que su cuerpo debía ser embalsamado para lograr su resurrección en el otro mundo, lo cual no sería posible si era quemado.[76] Pidió ayuda a Valverde, que le ofreció como alternativa ser bautizado como cristiano y luego ahorcado, de esa manera su cuerpo sería enterrado. Atahualpa aceptó y fue bautizado allí mismo. Luego le enrollaron una soga al cuello ajustándola al tronco, y aplicando un torniquete, se procedió a su estrangulación.[77] [78]

Exequias[editar]

Al día siguiente de la ejecución, el cuerpo de Atahualpa fue retirado de la picota y llevado con gran ceremonial a la iglesia para rezarle los oficios de difuntos y darle cristiana sepultura.[79]

Los funerales del inca, pintura de Luis Montero que representa a Atahualpa muerto.

El cadáver fue depositado en un catafalco delante del altar mayor y los religiosos españoles (entre ellos Valverde) cantaron las preces del rito. En la iglesia se hallaban todos los españoles, incluido el gobernador Pizarro, que estaba vestido de luto por tratarse del funeral de un rey. Todos rezaron ante el muerto. Según el cronista-soldado Miguel de Estete, durante la ceremonia un grupo de mujeres formado por hermanas, esposas y criadas de Atahualpa, entraron en la iglesia y se ofrecieron a enterrarse vivas con el monarca muerto, ya que esa era la costumbre en el funeral de un inca. Los españoles respondieron que Atahualpa había muerto como cristiano y que esa costumbre era contraria a las doctrinas de la cristiandad. Pero las mujeres no se conformaron. Se mordieron las muñecas, se desgarraron los pechos, y finalmente se ahorcaron con sus cabellos. Fue necesario que Pizarro saliera de la iglesia para poner orden y evitar que se produjeran más suicidios.[80]

Atahualpa fue enterrado en la iglesia de Cajamarca, pero unos días después su cadáver desapareció. Probablemente sus súbditos se llevaron el cuerpo para momificarlo y enterrarlo. La creencia popular dice que, al conservarse su momia, se mantiene la esperanza de su retorno.[76]

Tras su muerte[editar]

Tras la muerte de Atahualpa muchas etnias huascaristas que hasta entonces habían estado dominadas por el imperio inca se sublevaron e intentaron recuperar su independencia.[81] Los incas partidarios de Huáscar, encabezados por Manco Inca (otro de los hijos de Huayna Cápac), se unieron a los españoles para derrotar a Calcuchimac, Quisquis y los demás partidarios de Atahualpa supervivientes.[82]

Descendencia[editar]

Según documentos de la época colonial, Atahualpa tuvo numerosos hijos, tanto de sus esposas como de sus concubinas, pero solo se ha podido identificar a algunos.[83] El cronista Juan de Velasco afirma que su primera mujer fue Mama Cori Duchicela, que era su hermana, con la que tuvo a su primogénito Huallpa Cápac.[84] Según el mismo cronista, Huallpa Cápac, sucedió a su padre en el trono de Quito siendo un niño. El general inca Rumiñahui usurpó el reino y mató a algunos hijos de Atahualpa.[85]

Varias de las mujeres de Atahualpa y once de sus hijos se refugiaron en la región de los Yumbos, al oeste de Quito, donde los descubrió Sebastián de Benalcázar, el conquistador de Quito, que los tomó bajo su protección. Según el historiador Federico González Suárez Diego de Almagro rescató a tres hijos varones de Atahualpa de manos del cacique de Chillo. Pizarro prometió a Atahualpa que velaría por sus hijos, que aún eran menores de edad. En cumplimiento de esa promesa un grupo de ellos fue enviado al Cuzco, donde fueron acogidos en el convento de Santo Domingo del Cuzco; y otro grupo fue al convento de San Francisco de Quito. Tres de los que estuvieron en el convento cuzqueño fueron Diego Ilaquita, Francisco Ninancoro y Juan Quispe Túpac; tres de los que estuvieron en el convento quiteño fueron Carlos, Felipe y Francisco Túpac Atauchi. Dos hijas, María e Isabel, acompañaron a sus hermanos en el Cuzco, pero fuera del convento.[83]

En abril de 1555 Diego Ilaquita, Francisco Ninancoro y Juan Quispi Túpac se presentaron ante la Real Audiencia de Lima, afirmaron ser hijos de Atahualpa y de las ñustas Chuqui Suyo (Chuquesuyo), Chumbi Carhua (Chumbicarua) y Nance Coca (Nançe Cuca) respectivamente, y solicitaron que se les reconociera esta filiación.[86] Lograron el reconocimiento de su legitimidad gracias a la intermediación de fray Domingo de Santo Tomás, que viajó hasta la corte para informar al rey. El virrey Marqués de Cañete estableció una pensión de 600 pesos para Diego Ilaquita y otra igual para Francisco Ninancoro, Juan Quispe Túpac había fallecido. Los frailes franciscanos de Quito también lograron rentas a cuenta de las cajas reales para Carlos y Francisco Túpac Atauchi. No se sabe qué ocurrió con Felipe.[83]

Francisco Túpac Atauchi llegó a ser un hombre rico, poseedor de muchas propiedades en la región de Quito. Tuvo dos hijos: Juana y Carlos. Carlos viajó a Madrid para intentar mejorar su fortuna por favor del rey, pero llevó una vida disipada y falleció en 1589 en una cárcel pública a la que había ido a parar debido a sus deudas.[83]

El cronista Martín de Murúa cuenta que una de las hijas de Atahualpa, quizá María, se casó con el español Blas Gómez.[86] [83]

Leyendas[editar]

Muerte de Atahualpa, según dibujo de Felipe Guamán Poma de Ayala. Pese a que fue estrangulado, una versión indígena afirmaba que el inca había sido decapitado y descuartizado; versión que adoptó el mito del Inkarri o del retorno del Inca.

Entre algunos pueblos indígenas del Perú y los huilliches del sur de Chile se cree que Atahualpa retornará un día para gobernarlos con justicia y darles bienestar.[87] En el Perú esta creencia se conoce como el mito del Inkarri. Según este mito el inca fue descuartizado y su cabeza enterrada en el Cuzco, pero sus cabellos siguen creciendo en la dirección de los demás miembros y un día el cuerpo volverá a integrarse y Atahualpa regresará para restaurar el orden del mundo andino quebrado por la invasión española. Es una especie de mesianismo andino, influenciado por el cristianismo.[88]

En el siglo XVIII el padre Juan de Velasco recopiló en su Historia del reino de Quito varias leyendas según las cuales Atahualpa era hijo de Paccha, una princesa quiteña.

El propio Atahualpa difundió la leyenda de que cuando estaba cautivo en Tomebamba su padre, el Sol, le ayudó a huir convirtiéndole en serpiente, lo que le permitió escaparse por un pequeño agujero.

Véase también[editar]


Predecesor:
Huáscar
13°
Cápac Inca
Dinastía Hanan Cuzco

1532 - 1533
Sucesor:
Túpac Hualpa
(Inca nombrado por los españoles)
Predecesor:
Huáscar

Inca del Tahuantinsuyo
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1532 - 1533
Sucesor:
(Fin del Tahuantinsuyo)

Notas y referencias[editar]

  1. Nordenskiöld, 1922: Comenta que el 'gallo' era desconocido en la América precolombina del sur, y que fue introducido en Brasil hacia 1500, y su cría se difundió hacia Sudamérica occidental en unas pocas décadas. Se desconoce la razón por la cual se dio el nombre de esta "ave exótica" al último inca.
  2. Rostworowski, 1999, pp. 170-174.
  3. Rostworowski, 1999, p. 184.
  4. Busto Duthurburu, 2001, pp. 65-68.
  5. Busto Duthurburu, 2001, pp. 161-165.
  6. Busto Duthurburu, 2001, pp. 172-175.
  7. a b Rostworowski, 1999, p. 165.
  8. a b Cieza de León, Pedro (2005 [1880]). Franklin Pease G. Y., ed. El Señorío de los Incas (Cap. LXX). Caracas-Venezuela: Biblioteca Ayacucho. p. 451. ISBN 980-276-394-2. Consultado el 14 de agosto de 2016. «Guáscar era hijo de Guaynacapa y Tabalipa también. Guáscar de menos días, Atabalipa de más años, Guáscar hijo de la Coya, hermana de su padre, señora principal; Atabalipa hijo de una india quilaco, llamada Tupa Palla. El uno y el otro nacieron en el Cuzco y no en Quito, como algunos han dicho y han escrito para esto, sin lo haber entendido como ello es. La razón lo muestra porque Guaynacapa estaba en la conquista de Quito y por aquellas tierras aún no doce años y era Atabalipa cuando murió de más de treinta años; y señora de Quito, para decir lo que inventaban que era su madre, no había ninguna porque los mismos Ingas eran reyes y señores del Quito; y Guáscar nació en el Cuzco y Atabalipa era cuatro o cinco años de más edad que no él. Y esto es lo cierto y lo que yo creo.» 
  9. a b Cieza de León, Pedro (2005 [1553]). Franklin Pease G. Y., ed. Crónica del Perú (Cap. XXXVII). Caracas-Venezuela: Biblioteca Ayacucho. pp. 107-108. ISBN 980-276-394-2. Consultado el 9 de agosto de 2016. «Más adelante están los aposentos de Carangue, donde algunos quisieron decir que nació Atabalipa hijo de Guaynacapa, y aun que su madre era natural de este pueblo. Y cierto no es así, porque yo lo procuré con gran diligencia, y nació en el Cuzco Atabalipa, y lo demás es burla.» 
  10. a b c Santa Cruz Pachacuti, Juan de (1993). Pierre Duviols; César Itier, eds. Relación de Antigüedades deste reyno del Pirú. Institut français d'Études andines. p. 246. Consultado el 9 de agosto de 2016. «Y assi, dizen que Guayna Capac, antes de que se casara [...] parió [en] otra ñustta llamada <Tocto Ocllo Coca>, a Ttopa Ataguallpa». 
  11. a b c Cobo, Bernabé (1892). Marcos Jiménez de la Espada, ed. Historia del Nuevo Mundo. Madrid-España. pp. 190; 192. «En otras mujeres [Guayna Cápac] tuvo muchísimos hijos; los más principales fueron dos: Huáscar, el uno, cuya madre se decía Rahua Ocllo, y Atau Hualpa, el otro, cuya madre tenía por nombre Tocto Ocllo… Atahualpa era hermano segundo de sólo padre… Nació en la ciudad del Cuzco, de donde su padre lo había sacado de tierna edad y traído consigo en las guerra…». 
  12. Betanzos, Juan de (1987). María del Carmen Rubio, ed. Suma y Narración de los Incas. Madrid-España: Ediciones Atlas. p. 194. «Atahualpa era hijo de una señora deste Cuzco llamada Palla Coca de la línea de Ynca Yupangue, prima segunda de Guaina Cápac…». 
  13. Burgos Guevara, 1995, p. 184.
  14. a b Garcilaso de Vega, Inca (1976 [1609]). Aurelio Miro Quesada, ed. Comentarios reales de los incas (Libro 9; Cap. II) 2. Caracas-Venezuela: Biblioteca Ayacucho. p. 212. Consultado el 9 de agosto de 2016. «…mandó Huaina Cápac levantar cuarenta mil hombres de guerra, y con ellos fue al de Quitu, y de aquel viaje tomó por concubina la hija primogénita del Rey que perdió aquel reino, la cual estaba días había en la casa de las escogidas; hubo en ella [a] Atahuallpa…». 
  15. a b c Tauro del Pino, Alberto (2001). «ATAHUALPA». Enciclopedia Ilustrada del Perú 2 (3.ª edición). Lima: PEISA. p. 240. ISBN 9972-40-149-9. 
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  18. «Enrique Ayala destaca identidad de Atahualpa y Caranqui». El Norte (Ibarra). 14 de julio de 2013. 
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  20. Burgos Guevara, 1995, p. 171.
  21. Juan de Betanzos; Roland Hamilton, Dana Buchanan. «Narrativa de los incas». Consultado el 25 de febrero de 2008 de 2008. 
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  26. Rostworowski, 1999, pp. 166-167.
  27. Guamán Poma de Ayala, Felipe. Nueva corónica y buen gobierno 1 (1980 edición). Caracas-Venezuela: Biblioteca Ayacucho. p. 83. Consultado el 9 de agosto de 2016. «Y [Guayna Cápac] tuvo infantes hijos, sólo Uascar Inga fue legítimo heredero…, Atahualpa Inga auquicona bastardos, fue su madre Chachapoya.» 
  28. Zárate, Agustín de (1940 [1555]). «Capítulo XII. Del estado en que estaban las guerras del Perú al tiempo que los españoles llegaron a ella.». En Julio Le Riverend. Historia del descubrimiento y conquista del Perú. México: Editorial Nueva España S.A. p. 544. «…en Quito [Guaynacaba] tomó nueva mujer, hijo del señor de la tierra, y de ella hubo un hijo, que se llamó Atabaliba…». 
  29. Cabello Balboa, Miguel (1951). Miscelánea antártica: una historia del Perú antiguo (Tercera Parte). Lima-Perú: Instituto de Etnología, Facultad de Letras, Universidad Nacional Mayor de San Marcos. p. 364 (114). Consultado el 14 de agosto de 2016. «[Guayna Capac] partió de el Cuzco muy de propósito para detenerse por las tierras de Quito mucho tiempo… y por su contento quiso llevar consigo a Atabalpa, a causa de que ya su madre era muerta…». 
  30. Rostworowski, 1999, pp. 170-171.
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  83. a b c d e J. G. Navarro. «La descendencia de Atahualpa». www.cervantesvirtual.com. Consultado el 31 de agosto de 2016. 
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  86. a b Busto Duthurburu, 2001, p. 177.
  87. Contreras, Constantino. «Un mito post-hispánico entre los huilliches». Alpha (Osorno: Departamento de Educación y Ciencias. Instituto Profesional de Osorno) (7): 53-74. ISSN 0716-4254. 
  88. Tauro del Pino, Alberto (2001). «INKARRÍ». Enciclopedia Ilustrada del Perú 8 (3.ª edición). Lima: PEISA. p. 1284. ISBN 9972-40-149-9. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]