Antigua Corinto

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Coordenadas: 37°54′19″N 22°52′49″E / 37.90528, 22.88028

Κόρινθος
Corinto

Bandera

700-200 a. C.

Bandera

Ubicación de Corinto
La hegemonía tebana; bloques de poder en Grecia hasta 362 a. C.
Capital Corinto
37°54′N 22°42′E / 37.900, 22.700
Idioma oficial Griego dórico
Religión Politeísmo
Gobierno Oligarquía
Tirano
 • 657627 a. C. Cípselo
Período histórico Antigüedad clásica
 • Establecido 700
 • Fundación 700 a. C.
 • Disolución 200 a. C.

Corinto o Korinto (en griego: Κόρινθος, Kórinthos) fue una ciudad-estado (polis) ubicada en el istmo de Corinto, la estrecha franja de tierra que une el Peloponeso con la Grecia continental, a medio camino entre Atenas y Esparta. La ciudad moderna de Corinto se encuentra a aproximadamente 5 km al noreste de las ruinas antiguas. Desde 1896, excavaciones arqueológicas sistemáticas de Corinto llevadas a cabo por la American School of Classical Studies at Athens han revelado grandes partes de la ciudad antigua e investigaciones recientes dirigidas por el Ministerio de Cultura griego han ilustrado importantes facetas nuevas sobre la Antigüedad.

Historia[editar]

Prehistoria y mitos fundacionales[editar]

Mapa del Istmo de Corinto donde se aprecia la ubicación del Antiguo Corinto y las ciudades de su entorno.

En un mito corintio relatado en el siglo II a. C. por Pausanias,[1] Briareo, uno de los Hecatónquiros, fue el árbitro en una disputa entre Poseidón y Helios, entre el mar y el sol: su veredicto fue que el istmo de Corinto pertenecería a Poseidón y la acrópolis de Corinto, Acrocorinto, a Helios.[2]

La fuente de Pirene está ubicada en el recinto delimitado por las murallas de la acrópolis. En su obra Descripción de Grecia, Pausanias refiere esto:

Detrás del templo hay una fuente que, según dicen, es regalo de Asopo. Habiendo visto Sísifo a Zeus raptar a la hija de ese río, se negó a decirle al padre quién era el raptor hasta que le diera un manantial en el Acrocorinto.

[3]

Algunos de los reyes míticos de Corinto más relevantes fueron Pólibo, padre adoptivo de Edipo o Belerofonte, que tuvo que abandonar la ciudad tras matar accidentalmente a su hermano.

Corinto es mencionada por Homero entre los territorios que lucharon bajo el mando de Agamenón en la guerra de Troya,[4] si bien este autor también utiliza el antiguo nombre de Éfira para referirse a esta ciudad.[5] La tradición dice que cuando los dorios llegaron a Corinto, tuvieron que luchar contra los eolios que habitaban en la ciudad.[6] Cuando los dorios alcanzaron el poder, reinaron en Corinto durante muchas generaciones.[7] Según indica Diodoro Sículo desde que llegaron los heráclidas (es decir, los dorios) hasta la tiranía de Cípselo en Corinto pasaron 447 años.[8]

Época Arcaica[editar]

Antes de la llegada de Cípselo, sin embargo, destacaron los llamados reyes Baquíadas (en griego antiguo: Βακχιάδαι Bakkhiadai). Estos pertenecían a un clan dórico muy unido, era la familia gobernante de la Corinto arcaica en los siglos VIII y VII a. C., un período de expansión del poder cultural corintio. En 747 a. C., una revolución aristocrática encabezada por el clan baquíada, compuesto por un par de cientos de hombres, derrocó al rey Telestes y, tomó el poder.[9] [Nota 1] Posteriormente, Telestes fue asesinado por Arieo y Perantas, que a su vez eran baquíadas.[10] Gobernaron como un grupo: se elegía anualmente un pritano, quien ocupaba el cargo real[Nota 2] [11] por un breve plazo,[9] [12] sin duda, un consejo (aunque no está documentado específicamente en los materiales literarios) y un polemarco para comandar el ejército.

Durante el gobierno baquíada, de 747 a 657 a. C.,[Nota 3] Corinto se convirtió en un Estado unificado. En esta época se construyeron grandes edificios públicos y monumentos. Los corintios fundaron durante el período Baquíada muchas ciudades: Molicria, Siracusa (hacia el 734 a. C.), Córcira (hacia el 733 a. C.) y otras.

Para 730 a. C., Corinto emergió como una gran ciudad griega, gracias al comercio marítimo y el desarrollo de su industria cerámica. Según Tucídides los corintios, en el siglo VII a. C, fueron los primeros en ocuparse de las construcciones navales con técnicas muy semejantes a las de la época en que él escribió. Según él, el armador corintio Aminocles habría inventado el trirreme, construyendo cuatro para los samios,[13] hacia el año 704 a. C.[14]

Aristóteles cuenta la historia de Filolao de Corinto, un baquíada que era legislador en Tebas y se convirtió en amante de Diocles, el ganador de los Juegos Olímpicos. Ambos vivieron durante el resto de sus vidas en Tebas. Sus tumbas fueron construidas cerca una de otra, y la de Filolao apuntaba hacia Corinto, mientras que la Diocles le daba la espalda.[15]

Estatero típica de Corinto con el caballo Pegaso, h. 345-307 a. C.

Cípselo, quien había sido un polemarca, obtuvo una profecía del oráculo de Delfos y la interpretó como que debía tomar el control de Corinto.[16] Así, en 657 a. C., los Baquíadas fueron expulsados por el tirano Cípselo, cuya propia madre era de dicho linaje, pero, por ser pobre se casó fuera del clan. Los Baquíadas huyeron.

Fue una de las primeras ciudades griegas en utilizar la moneda. Éstas eran muy importantes debido a la actividad principal de la ciudad. Las primeras de ellas fueron acuñadas en el siglo VII a. C. Tenían diversos motivos, figuras mitológicas, animales y otras acompañadas de pequeños símbolos que las distinguían.

En esta ciudad se celebraban los juegos Ístmicos, de similares características a los celebrados en Olimpia aunque menos famosos que éstos.

Cípselo (657-627 a. C.) fue sustituido por su hijo Periandro (627-583 a. C.), que fue protector del comercio y las artes. Siguió fundando colonias: Ambracia, Anactorio, Léucade, Apolonia de Iliria y otras.

En el 635 a. C. la colonia de Corcira derrotó a su metrópoli en una batalla naval, pero después fue nuevamente sometida. La única colonia al este del golfo Sarónico fue Potidea en la Calcídica. A Periandro le sucedió su nieto Psamético que reinó sólo tres años y fue derrocado por los espartanos que instituyeron un gobierno aristocrático y Corinto fue un aliado permanente de la confederación lacedemonia.

En un período posterior los corintios rechazaron ayudar a Cleómenes I, rey de Esparta a restaurar a Hipias de Atenas, y enviaron 20 trirremes a Atenas para ayudarla en la guerra contra Egina.

Periodo clásico[editar]

Pero después de la Guerras Médicas, Megara se alió con Atenas y los corintios entraron en guerra con Megara, territoro que invadieron, pero fueron derrotados por el estratego ateniense Mirónides (457 a. C.). Después se firmó la paz, pero la enemistad con Atenas siguió, sobre todo por la ayuda de ésta a la ex colonia de Corcira, que fue una de las causas de la Guerra del Peloponeso. (Véase Guerra civil de Corcira).

Durante esta guerra la flota peloponesia fue básicamente corintia. Con la Paz de Nicias del 421 a. C., los corintios no se quisieron sumar e intentaron configurar otra liga con Argos, Mantinea y Élide, pero pronto volvió a formar alianza con Esparta, que se mantuvo hasta el final de la guerra. Cuando Atenas se rindió después de la batalla de Egospótamos, los corintios y beocios pidieron arrasar la ciudad derrotada, pero el espartiata Lisandro no lo consintió.

La hegemonía espartana pronto se mostró más opresiva que la ateniense, de modo que los corintios, junto a los argivos, atenienses y beocios configuraron una coalición que, sustentada en las profundas arcas persas, hizo frente al imperialismo espartano en la llamada Guerra de Corinto (395-386 a. C.), buena parte de la cual fue dirimida en su territorio. En el verano de 394 tuvieron lugar dos de las mayores batallas hoplíticas del mundo griego antiguo, en Nemea y Coronea, ambas vencidas «técnicamente» por los lacedemonios, que no obtuvieron ventajas estratégicas. En los siguientes años la Corintia fue sometida a una guerra de depredación y de pillaje que provocó el estallido de una stásis o conflicto civil en el seno de la ciudadanía, alentada por los intereses de los estados hegemónicos. Según Jenofonte, los argivos aprovecharon esta situación para anexionarse Corinto, pero más probablemente el filolaconio Jenofonte convirtió en sinecismo o unión política la presencia de una guarnición militar argiva en el Acrocorinto, la ciudadela o acrópolis corintia. De cualquier forma la Paz del Rey o Paz de Antálcidas, alcanzada en la primavera de 386 a. C., acabó con cualquier proyecto argivo de anexión sobre Corinto al evacuar la guarnición del Acrocorinto; además de permitir el retorno de los exiliados corintios, obviamente filoespartanos, que procuraron la fidelidad de Corinto hacia Esparta en los años sucesivos.

En la guerra que siguió entre Tebas y Esparta, los corintios fueron leales a Esparta, pero el territorio hubo de firmar una paz separada.

La ciudad permaneció independiente bajo gobierno oligárquico. Timófanes intentó conseguir la tiranía, pero fue muerto por su propio hermano Timoleón (344 a. C.). En el año 338 a. C. la ciudad fue conquistada por Filipo II de Macedonia, que la hizo el centro de la Liga de Corinto, controlada por él mismo.

Periodo helenístico[editar]

Después de la batalla de Queronea los macedonios establecieron una guarnición en el Acrocorinto. Esta guarnición fue sorprendida por el líder de la Liga Aquea, Arato, que incorporó Corinto a dicha liga (243 a. C.).

En 223 a. C., la ciudad fue ocupada por Antígono III Dosón que la quería como base contra la Liga Etolia y Cleómenes. Filipo, hijo adoptivo de Antígono la conservó hasta que fue derrotado en la batalla de Cinoscéfalas (197 a. C.) y Corinto fue declarada ciudad libre por los romanos y unida a la Liga Aquea otra vez. Una guarnición romana se estableció en el Acrocorinto. Corinto fue después capital de la Liga y fue allí donde los embajadores romanos fueron maltratados lo que provocó el ultimátum del Senado Romano a la Liga. Derrotada ésta, el cónsul romano, Lucio Mummius Achaicus entró en Corinto sin oposición y se vengó de la ciudad y sus habitantes: los hombres fueron ejecutados y las mujeres y los niños fueron vendidos como esclavos; las obras de arte fueron llevadas a Roma y la ciudad fue saqueada y destruida (146 a. C.). Continuó despoblada y destruida unos cien años y su territorio fue entregado a Sición o fue hecho ager público. El comercio se trasladó a Delos.

Periodo romano[editar]

En el año 46 a. C., Julio César, decidió reconstruir la ciudad y envió una colonia de veteranos y hombres libres (Colonia Julia Corintia o Colonia Juli Corint o Colonia Julia Corintia Augusta, según las diferentes inscripciones). La ciudad se recuperó (44 a. C.) y cuando Pablo de Tarso la visitó en el siglo I, era una ciudad importante, capital de la provincia de Acaya, y residencia del procónsul de Acaya Junius Gallio. Pablo de Tarso fundó un grupo cristiano el año 50, al cual dirigió sus epístolas. En el siglo II, fue visitada por Pausanias y tenía numerosos edificios. Continuó siendo la capital de la provincia romana de Acaya durante todo el Imperio romano. En 395 fue saqueada por Alarico I y en 521 fue destruida por un terremoto.

Corinto se caracterizó por la difusión del arte. Pinturas, esculturas de mármol y bronce, y las famosas jarras de terracota estuvieron entre las obras que se producían. También fue una ciudad donde se desarrolló la poesía, pero en cambio no hay noticias sobre sus oradores.

Los corintios tenían predicamento de ser sexualmente liberales, a los que contribuía el hecho de tener un puerto con un gran tránsito de mercancías, y por lo tanto, con gran afluencia de marineros de muchos lugares. En el santuario de Afrodita, sito en el Acrocorinto, se practicaba la prostitución sagrada, y tenía más de un millar de heteras esclavas.[17]

El emperador romano Adriano la embelleció alcanzando gran prosperidad.

Pero tanta opulencia atrajo a otros pueblos para saquear sus riquezas. Estos pueblos fueron los hérulos en el siglo III, los visigodos en el siglo IV y en el VIII los eslavos.

Desde la Edad Media hasta el terremoto de 1858[editar]

Por lo demás, siguió la suerte del resto de Grecia y por tanto perteneció sucesivamente a los emperadores bizantinos de Constantinopla. Fue conquistada por los francos en 1205, luego por los venecianos y en 1459 por los otomanos.

Un gran terremoto en 1858 provocó la destrucción de la antigua ciudad y su reconstrucción varios kilómetros al norte, junto al mar.[18]

Monumentos y edificios de la Antigüedad[editar]

En tiempos de Pausanias, destacaban en Corinto los siguientes monumentos y edificios:[19]

  • En el puerto de Lequeo había un santuario de Poseidón y una imagen suya de bronce.
  • En el puerto de Céncreas (el puerto del golfo Sarónico) se ubicaban un templo de Afrodita con estatua de mármol, una estatua de Poseidón de bronce, un santuario de Asclepio y otro de Isis, además de un torrente de agua salada y tibia llamado baño de Helena.
  • Junto a la puerta de Corinto, viniendo de Céncreas, estaba la tumba de Diógenes de Sinope.
  • Ante la ciudad se hallaba el bosque sagrado de Craneon, con un recinto de Belerofonte, un templo de Afrodita Melénide y la tumba de Lais.
  • El ágora incluía una estatua de Artemisa Efesia, xoanas de Dioniso, un templo de Tiqué (Fortuna), un santuario de todos los dioses, estatuas de Poseidón, Apolo Clario, Afrodita, Hermes, Zeus, Atenea y las musas y un templo de Octavia (dedicado a la hermana de Augusto).
  • En el camino a Lequeo había unos propileos con dos carros dorados sobre los que estaban representados Faetón y Helios, además de una estatua de bronce de Heracles en sus proximidades. También había en ese camino una estatua de bronce de Hermes sentado con un carnero, otra estatua de Poseidón y Leucotea y otra de Palemón sobre un delfín.
  • La fuente Pirene, junto a la que había una estatua de Apolo y un recinto con una pintura de Odiseo atacando a los pretendientes.
  • Numerosas termas por la ciudad. Ante las llamadas termas de Euricles habían imágenes de Poseidón y Artemisa.
  • Numerosas fuentes, puesto que el emperador Adriano había hecho obras para traer agua desde Estínfalo.
  • En el camino desde el ágora hacia Sición había un templo y estatua de Apolo, la fuente de Glauce, el odeón y la supuesta tumba de los hijos de Medea.
  • El santuario de Atenea Calinítide; cerca de esta se hallaba una xoana de Heracles.
  • El teatro
  • Un gimnasio, junto al que se hallaban un templo de Zeus y otro de Asclepio.
  • El Acrocorinto, con dos recintos sagrados de Isis, dos recintos sagrados de Serapis, altares de Helios, un santuario de Ananké y Bía, un templo de la Madre de los dioses, un templo de Deméter y Coré, un templo de las Moiras, un santuario de Hera Bunea, un templo de Afrodita, con imágenes de la diosa, de Helios y de Eros y una fuente de donde procedía el agua de la ciudad.
  • La fuente Lerna
  • El santuario de Zeus Capitolino
  • La puerta teneática, junto a un santuario de Ilitía.
  • En el camino a Sición había un templo de Apolo, que en tiempos de Pausanias estaba quemado.
  • Además, Pausanias tenía noticia de que había existido un templo de Zeus Olímpico, pero ya había sido destruido.

Restos arqueológicos[editar]

Entre los restos arqueológicos que se conservan en el yacimiento arqueológico destacan las siete columnas que quedan en pie del templo de Apolo que Pausanias ubicaba en la calle que partía del agora e iba hasta Sición. También se hallan restos destacados de la fuente Pirene, de la fuente Glauce, del templo de Asclepio, del ágora romana, del odeón, del teatro, del anfiteatro romano, y del llamado templo E, un templo romano que Pausanias dijo que había sido dedicado a Octavia, la hermana de Augusto. Asimismo hay restos del diolkos, una calzada usada para el transporte de embarcaciones a través del istmo.[20]

En el acrocorinto se conservan murallas de diversas épocas, aunque predominan las de época bizantina que debieron levantarse en el siglo X. En la cima se hallan restos de numerosos edificios que incluyen iglesias bizantinas, torres venecianas y mezquitas turcas.[21]

Templo de Apolo[editar]

Hasta el último decenio del siglo XIX, el único e importante monumento que se levantaba en la plaza, a los pies del Acrocorinto, era en realidad un monumento arcaico: un templo dórico de grandes columnas monolíticas, actualmente identificado con el templo de Apolo.

El primero en recordarlo es Ciriaco de'Pizzicolli di Ancona, famoso navegante, anticuario y humanista que visitó Corinto en 1436.

«Entre muchas ruinas dispersas -escribe en latín- tan solo permanecen intactas diez enormes columnas del templo de Juno Corintia con sus grandes arquitrabes: las columnas tienen un diámetro de siete palmos (1,55 m), los arquitrabes, una longitud de dieciséis palmos (3,54 m)»

En realidad el número de las columnas entonces en pie era mayor de diez, probablemente trece, como resulta de un añadido del mismo tiempo de Ciriaco.

En la descripción de una jornada de viaje contenida en el Códice Ambrosiano, atribuida a un tal Domenicus Brixianus y fechada en torno al 1470, se dice además:

«En Corinto, hacia el golfo de Patras, había edificios antiguos, muros gruesos de piedras cuadradas. Quedan ahora en pie unas doce o catorce columnas de mármol y bastante grandes, colocadas a escuadra».

Un monumento tan grande, el templo griego más grande del Peloponeso, no podía escapar a la atención de los diversos viajeros que visitaron Grecia en los siglos siguientes. Le Sieur Du Loir, que estuvo en Corinto antes de 1654, e incluso Jacques Spon y George Wheler, que la visitaron en 1676, encontraron un templo con doce columnas en pie (once del peristilo más una columna aislada en la zona del opistodomos.

Templo de Apolo de Corinto.

Julien David Le Roy, que la vio poco después, probablemente exagera cuando dibuja el templo con catorce columnas (trece más una). Cuando J. Stuart visitó el edificio en 1776, se habían añadido pequeñas habitaciones turcas, pero todavía permanecían en pie once columnas del peristilo y una más aislada.

A. Blouet, sin embargo, que visitó Corinto en 1828 con la expedición científica francesa a Morea, sólo vio en pie siete columnas del peristilo, las que permanecen hoy. Aquella aislada o había sido demolida o se había desplomado antes de 1875. Las otras cuatro habían sido reducidas a fragmentos por el gobernador turco antes de 1818 para construir una casa.

William Martin Leake, a quien se deben importantes publicaciones sobre monumentos de Grecia, es el primero que lo ubica temporalmente en la mitad del siglo VII a. C. y que lo identifica, aunque erróneamente, con el templo recordado por Pausanias, de Atenea Calinítide, la diosa que había proporcionado a Belerofonte el caballo Pegaso, después de que ella lo había domado y puesto un freno.

El primer estudio científico del monumento se debe al célebre arquitecto y arqueólogo alemán Wilhelm Dörpfeld en 1886. Clarificó parcialmente la planimetría y la forma del templo, examinó las restauraciones de la época romana, y lo atribuyó, dado que la cella estaba dividida en dos, a dos divinidades, con la exclusión de Atenea Calinítide.

Diez años después, la Escuela Americana de estudios clásicos de Atenas inició la excavación del templo, dirigida por R. B. Richardson. El área fue completamente explorada entre 1896 y 1901, y tras la primera campaña Richardson podía ya proponer la identificación del templo como el de Apolo, identificación que actualmente se considera cierta, tomando como base la descripción de Pausanias y a los monumentos vecinos, como la fuente de Glauce y el teatro romano.

Su datación ya está confirmada en torno al 540 a. C., por algunos fragmentos de cerámica encontrada entre los desperdicios acumulados al hacer los bloques.

El templo de Apolo, erguido sobre una altura que dominaba el ágora, era de grandes dimensiones, 21,5 por 53,8 m, y períptero, es decir, rodeado de una fila de columnas (28), seis en los lados cortos, 15 en los largos.

Cada columna era de un solo bloque y tenía 7,2 m de altura. En el interior de la columnata se abría la naos, precedida de una pronao y seguida del opistodomos, con dos columnas cada uno, entre las antas, y una doble cella, cuya cubierta venía sostenida por dos filas de columnas.

El refinamiento y lo imponente de la construcción vienen evidenciados por el uso de las correcciones ópticas, que aparecen por primera vez en un templo griego, curvando hacia arriba el estilóbato, tanto en los flancos como en el frente.

La exploración de la zona ha demostrado igualmente que en el mismo lugar se había levantado antes un templo todavía más arcaico, del siglo VII a. C.

Corintios famosos[editar]

Notas y referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Es debatido hasta qué punto esta "historia" temprana es un mito genealógico.
  2. Quizás la designación «rey» fue retenida por razones de culto, dado que un rey era normalmente un intercesor esencial con los dioses. Véase rex sacrorum.
  3. Estrabón (VIII,6,20) alarga el período unos doscientos años, probablemente incluyendo el período monárquico.

Referencias[editar]

  1. Pausanias. Descripción de Grecia. Libro II, 1.6 y 4.7.
  2. Pausanias II,1,6.
  3. Pausanias: Descripción de Grecia, II, 5, 1.
  4. Homero, Ilíada II,570.
  5. Homero, Ilíada VI,152.
  6. Tucídides IV,42.
  7. Pausanias II,4,1-4.
  8. Diodoro Sículo VII,9.
  9. a b Diodoro Sículo, Biblioteca histórica vii.9.6
  10. Smith, Dictionary of Greek and Roman Biography and Mythology, vol. I p. 450.
  11. Oost, Stewart Irvin (1972). «Cypselus the Bacchiad». Classical Philology (en inglés) 67 (1): 10-30. 
  12. Pausanias. Descripción de Grecia. Libro ii, 2.4.4.
  13. Tucídides Historia de la Guerra del Peloponeso I.13.3
  14. J. Taillardat, “La triére athénienne et la guerre sur mer aux Ve et IVe”, en Jean- Pierre Vernant, Problémes de la guerre en Grèce ancienne, Éditions de l'École des Hautes Études en Sciences Sociales, 1999, p. 243. ISBN 2-02-038620-8
  15. Aristóteles. Política, 1274a
  16. Heródoto. Historias, libro 5.92 E
  17. Estrabón, Geografía viii.6.20.
  18. Página del municipio de Corinto: historia de la ciudad (en griego)
  19. Pausanias II,2,3-II,5,5.
  20. Página del Ministerio de Cultura de Grecia: Antigua Corinto (monumentos) (en griego)
  21. Elisavet Spazari y Kelli Petropolu: Corinto-Micenas-Nauplión-Tirinto-Epidauro.

Enlaces externos[editar]