Sísifo

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Sísifo, por Franz von Stuck.

En la mitología griega, Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto). Era hijo de Eolo y Enareta, y marido de Mérope. Hay tradiciones que indican que fue padre de Odiseo con Anticlea, antes de que esta se casase con su último marido, Laertes. Es conocido por su castigo: empujar cuesta arriba por una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante proceso.

Descripción[editar]

Se decía que había fundado los Juegos Ístmicos en honor a Melicertes, cuyo cuerpo había encontrado tendido en la playa del istmo de Corinto.

Fue promotor de la navegación y el comercio, pero también avaro y mentiroso. Recurrió a medios ilícitos, entre los que se contaba el asesinato de viajeros y caminantes, para incrementar su riqueza. Desde los tiempos de Homero, Sísifo tuvo fama de ser el más astuto y sabio de los hombres.

El castigo de Sísifo[editar]

El motivo del castigo al que fue sometido Sísifo no es mencionado por Homero, pero otras fuentes indican que Sísifo había revelado al dios fluvial Asopo que el autor del rapto de su hija Egina había sido Zeus;[1]​ o que el castigo había sido a causa de su impiedad;[2]​ o bien se debió a su hábito de atacar y asesinar viajeros.[3]

Cuando, por orden de Zeus, Tánatos (la muerte) fue a buscar a Sísifo, este le puso grilletes, por lo que nadie murió hasta que Ares liberó a Tánatos, y puso a Sísifo bajo su custodia en el inframundo.

Pero Sísifo aún no había agotado todos sus recursos: antes de morir le dijo a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos y esta así lo hizo, así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo superior y así castigarla. Pero cuando estuvo de nuevo en Corinto, rehusó volver de forma alguna al inframundo, viviendo varios años más en la tierra hasta que fue devuelto a la fuerza por Hades.

En el inframundo, Sísifo fue obligado a cumplir su castigo, que consistía en empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio, una y otra vez. Así se cuenta en la Odisea.[4]​ También se dice que aun viejo y ciego seguiría con su castigo. Este asunto fue un tema frecuente en los escritores antiguos, y fue representado por el pintor Polignoto en sus frescos sobre la Nekyia, en la galería pública o lesque (λέσχη) de Delfos.[5]

Teoría solar[editar]

De acuerdo con la teoría solar, Sísifo es el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Otros ven en él una personificación de las olas subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente, o del traicionero mar. Welcker ha sugerido que la leyenda es un símbolo de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría. S. Reinach[6]​ sitúa el origen de la historia en una pintura, en la que Sísifo era representado subiendo una enorme piedra por el Acrocorinto, símbolo del trabajo y el talento involucrado en la construcción del Sisypheum. Cuando se hizo una distinción entre la almas del infierno, se supuso que Sísifo estaba empujando perpetuamente la piedra cuesta arriba como castigo por alguna ofensa cometida en la Tierra, y se inventaron varias razones para explicarla.[7][8]

Otras interpretaciones[editar]

En el siglo I a. C. Lucrecio interpretó el mito como los políticos que aspiran a un cargo, con la búsqueda del poder como una "cosa vacía", se asemeja a rodar la roca arriba del cerro.[9]Albert Camus consideraba a Sísifo personificando el absurdo de la vida humana, pero Camus concluye que «uno debe imaginar a Sísifo feliz», como «la lucha de sí mismo hacia las alturas es suficiente para llenar el corazón del hombre».

Albert Camus menciona poéticamente que la razón de su castigo obedece a su ligereza con los dioses, revelando sus secretos y prefiriendo "la bendición del agua a los rayos celestes".

Otra interpretación más sofisticada está basada en la idea de la piedra cuya alegoría supone crear un castigo eterno para los mortales ya que los propios dioses han de cargarlo eternamente también de modo absurdo.

Véase también[editar]

Referencias y notas de pie[editar]

Citas
  1. Apolodoro, Biblioteca mitológica I,9,3.
  2. Higino, Fábulas 60.
  3. Lactancio Plácido, Tebaida II,380.
  4. Homero: Odisea, XI, 593 y ss.
  5. Pausanias: Descripción de Grecia, X. 31, 10.
  6. S. Reinach (Revue archéologique, 1904)
  7. «Sísifo». Consultado el 24 de agosto de 2011. 
  8. «Sísifo, el eterno trabajador.». Consultado el 24 de agosto de 2011. 
  9. De rerum natura III

Enlaces externos[editar]

  • Ovidio: Las metamorfosis, IV, 460 y ss.
    • Texto español en Wikisource.
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