Anfitrite

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El triunfo de Poseidón y Anfitrite con la pareja en procesión. Detalle de un gran mosaico romano de Cirta, (ca. 315–325 a.C., hoy en el Museo del Louvre).

En la mitología griega Anfitrite o Anfitrita (en griego, Άμφιτρίτη: ‘la tercera que rodea [el mar]’)[1]​ era una antigua diosa del mar tranquilo, que se convertiría en consorte de Poseidón. La esposa de Neptuno, su homólogo en la mitología romana, es Salacia.[2]

Según la Teogonía de Hesíodo, Anfitrite era hija de Nereo y Doris (por tanto, una nereida),[3]​ o de Océano y Tetis (por tanto, una oceánide) según Apolodoro, quien sin embargo la menciona entre las nereidas[4]​ además de entre las oceánides.[5]​ No es totalmente personificada en las épicas homéricas:

[...] contra las cuales rugen las inmensas olas de la ojizarca Anfitrite [...]

[6]​ comparte el epíteto homérico Halosidne (‘nutrida de mar’)[7]​ con Tetis:[8][9]​ en cierto sentido las ninfas marinas son dobles.

Anfitrite como diosa del mar[editar]

Anfitrite llevando un tridente en un pinax corintio (575–550 a. C.). Rodeando a la diosa se lee una inscripción incompleta: ΑΦΙΡΙΤΑ ΙΜΙ ΠΟΤ, que puede reconstruirse (en una transliteración al griego ático) como Άμφιτρίτη εἰμì Ποσ[ειδῶνος "Soy Anfitrite, de Poseidón (e.g. esposa)"[10]

Anfitrite estaba tan completamente limitada a su autoridad sobre el mar y las criaturas de éste que nunca fue asociada con su marido como objeto de culto ni en obras de arte, excepto cuando quería resaltarse a éste como el dios que controlaba el mar. Una excepción puede ser la imagen de Anfitrite que Pausanias vio en el templo de Poseidón en el istmo de Corinto.[11]

Aunque Anfitrite no aparece en el culto griego, sí fue importante en una etapa arcaica, pues el himno homérico a Apolo Delio cuenta que en el nacimiento de Apolo estaban «todas las diosas principales, Dione y Rea e Ichnaea y Temis y la que gime en alto Anfitrite».[12]​ El profundamente sabio Píndaro, en su sexta oda olímpica, reconocía el papel de Poseidón como «gran dios del mar, marido de Anfitrite, diosa del huso dorado». Para poetas posteriores, Anfitrite era simplemente una metáfora del mar.[13]

Se decía que Poseidón la vio por primera vez bailando en Naxos entre las otras nereidas, se enamoró de ella y se la llevó, pero en otra versión se añade que entonces ella huyó a los más lejanos confines del mundo, refugiándose junto al titán Atlas. Poseidón envió entonces a numerosos criados en su búsqueda y uno de ellos, Delfino, terminó encontrándola y rogándole que aceptase casarse con el dios y se convirtiera en diosa del mar. Anfitrite terminó por aceptar, y Delfino fue así recompensado con un lugar entre las estrellas.[14][15]

Entre la descendencia de Anfitrite se incluían focas[16]​ y delfines. Poseidón tuvo con Anfitrite un hijo, Tritón, y una hija, Rodo (aunque en otras versiones se dice que en realidad era hija de Poseidón con Halia, o que su padre era Asopo). Apolodoro también menciona a otra hija de Poseidón y Anfitrite llamada Bentesicime.[17]

Anfitrite en el arte[editar]

Anfitrite (1866), por François Théodore Devaulx (1808–1870). Fachada norte de la Cour Carrée («patio cuadrado») del Palacio del Louvre, en París.
Estatua de Anfitrite en Montreal.

En el arte, Anfitrite era distinguible de las demás nereidas sólo por sus atributos reales.

En las obras de arte se representa a Anfitrite junto a Poseidón, bien en el trono o conduciendo con él un carro tirado por caballos de mar (hipocampos) u otras criaturas fabulosas de las profundidades, y atendida por Tritón y las nereidas. Suele vestir túnicas reales y llevar redes en el pelo. A veces se ponían en sus templos las pinzas de una langosta.

En poesía, su nombre se usa a menudo para el mar, como sinónimo de Talasa.

En los jardines de La Granja de San Ildefonso, en la provincia española de Segovia, se encuentra en la gran cascada la Fuente de Anfitrite. Es un grupo de esculturas formado por esta diosa montada en una carroza con forma de concha que va tirada por delfines y rodeada de náyades y un ceferillo. Se supone que van en busca de Poseidón. Se trata de una alegoría de Isabel de Farnesio, ya que el dios del mar personifica al rey Felipe V.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. GRAVES, Robert: Los mitos griegos, 1960.
  2. [...] Salacia, cayendo peces de los pliegues de sus ropas.
  3. HESÍODO: Teogonía 243, 253 y 930.
  4. Biblioteca mitológica, I, 2, 7.
  5. Biblioteca, I, 2, 2; I, 4, 5.
  6. Odisea, XII, 60.
  7. VOLLMER, Wilhelm: Wörterbuch der Mythologie (Diccionario de mitología), 3.ª ed., 1874.
    • Wilhelm Vollmer (1828 - 1887): historiador de la literatura, periodista y político alemán.
  8. Odisea, IV, 404.
  9. Ilíada, XX, 207.
  10. WACHTER, Rudolf: Non-Attic Greek vase inscriptions (Inscripciones en cerámica distinta de la ática), 2001, Oxford, Oxford University Press, pág. 125.
  11. PAUSANIAS: Descripción de Grecia, II, 1, 7.
  12. Himno homérico a Apolo 94.
  13. OVIDIO: Las metamorfosis, I, 14.
  14. ERATÓSTENES: Catasterismos (Καταστερισμοί).
  15. HIGINO: Astronomía poética (Astronomica).
  16. las focas de natátiles pies, hijas de la hermosa Halosidne.
    Odisea, IV, 404.
  17. Biblioteca, III, 15, 4.

Enlaces externos[editar]