Polis

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Polis (del griego πόλις, romanizado como pólis, y asentado en español como voz con plural invariable) es la denominación dada a las ciudades estado de la antigua Grecia, surgidas desde la Edad Oscura hasta la dominación romana. La polis es el marco esencial donde se desarrolló y expandió la civilización griega hasta la época helenística. La unificación entre el núcleo urbano y el campo, característica esencial de la polis arcaica y clásica, se cumplió hasta la segunda mitad del siglo VII a. C.

La estructura de la polis conlleva un establecimiento urbano (ἄστυ, asty), generalmente instalado al pie de una acrópolis, junto con una parte rústica (χώρα, chora), compuesta por las tierras propiedad de los ciudadanos particulares, los campos sin cultivar, y los bosques.

Socialmente la polis se caracterizó por la existencia de un grupo de ciudadanos que disfrutaban de todos los derechos, de un grupo de extranjeros (metecos) sin derechos pero libres, y de un tercer grupo, los esclavos, privados de libertad y que no disponía de ningún derecho. A su vez, las mujeres tampoco eran consideradas ciudadanos y, por lo tanto, tampoco tenían derechos.

La polis[editar]

La polis comprendía la ciudad amurallada, los campos de cultivos , de pastoreo y los puertos que la comunicaban con el exterior. Cada polis controlaba su territorio y no aceptaba la sumisión a ningún poder exterior. En general, la polis albergaba grupos reducidos, no mayores de 10.000 habitantes, ocupando un territorio pequeño entre 1.000 y 3.000 km².

El poder de la aristocracia[editar]

En sus inicios, las polis estuvieron dominadas por caudillos militares, los basileus βασιλευς (plural basileis βασιλεις). En muchos casos ejercían el poder religioso y judicial. A mediados del siglo VII a. C., el gobierno de tipo oligárquico, fue cobrando impulso sobre el monárquico. De esta manera el poder político pasó a manos de asambleas formadas por representantes de las familias locales más influyentes y ricas, los eupátridas.

Estas asambleas cada año elegían de entre los eupátridas a un número determinado de magistrados. Los magistrados se encargaban de dirigir el ejército y llevar los asuntos religiosos, entre otras tareas.

Los miembros de la clase dirigente, denominados «de los mejores» ejercían el poder económico y político, monopolizaban además las tierras. Estos miembros eran los únicos que podían intervenir en las guerras, debido al alto coste que suponía la compra de armas y armaduras de metal. El pueblo gobernado, el demos, solamente participaba en la vida pública cuando así era requerido por la asamblea aristocrática.

Este sistema aristocrático o gobierno de los mejores revela la existencia de círculos de parentesco hereditarios. Desde su nacimiento una persona, ya sea un terrateniente o un campesino, quedaba integrada en diferentes tribus o phylai (griego φυλαι). Las tribus estaban divididas en comunidades que se formaban con los descendientes de un héroe o de algún dios ancestral (fratías). La rígida estructura social justificó el predominio y capacidad de liderazgo de la aristocracia griega durante mucho tiempo.

Desestabilización de la aristocracia[editar]

Hubo diferentes factores que hicieron que con el tiempo, la aristocracia viera desestabilizado el orden político y social que existía. Estos factores fueron:

  1. La consolidación del comercio y de la artesanía como actividad generadora de riqueza: Ciudadanos que no provenían de las grandes familias prosperaron gradualmente hasta lograr una cierta riqueza pero que carecían de derechos políticos.
  2. Revueltas sociales: El empobrecimiento de los campesinos hizo que no pudieran pagar sus deudas y se convirtieran en esclavos, provocando una gran tensión social en el campo con el consecuente estallido de revueltas.
  3. Necesidad de nuevos soldados: La necesidad de tener más cantidad de soldados requería que fueran reclutados entre el pueblo, con lo que se creó la falange hoplita, pero siendo ciudadanos no aristocráticos acabaron pidiendo un reconocimiento de sus derechos políticos.

Reforma de clases[editar]

Con el objetivo de resolver la crisis política y social, en algunas polis se decidió dar una respuesta a las exigencias reformistas de las clases inferiores y medias, con lo cual se impulsaron medidas en favor de una mayor justicia social.

Se eligieron magistrados extraordinarios para redactar nuevas leyes y ocuparse de mediar en los conflictos existentes. Entre estos legisladores estaban Zaleuco de Locri y Carondas, que decidieron distribuir más equitativamente el poder entre los ciudadanos. La legislación del aristócrata ateniense Dracón subordinó el poder de las tribus a la justicia del estado. Los legisladores más importantes del mundo griego arcaico fueron Licurgo de Esparta y Solón quien redactó una constitución para Atenas, a principios del siglo VI a. C.

Gobierno de Solón[editar]

Con el fin de evitar las rebeliones, Solón fijó una serie de cambios para evitar las desigualdades sociales. Algunas de las medidas adoptadas para favorecer a los pequeños agricultores fueron:

  • suprimir los impuestos excesivos.
  • cancelar sus hipotecas.
  • abolir la esclavitud por endeudamiento.
  • devolver la libertad a los campesinos hechos esclavos por deudas.

También impuso medidas que igualaban a los nuevos ricos con los antiguos terratenientes. Algunas fueron:

  • modificar las instituciones políticas de la ciudad.
  • establecer nuevas leyes que serían cumplidas por todos los ciudadanos.

A pesar de medidas adoptadas, los conflictos sociales continuaron en muchas ciudades griegas. Entre los siglos VII y VI a. C., ésta situación fue aprovechada por aristócratas que, actuando de manera aislada, trataron de usurpar el poder y terminar con las oligarquías locales. Estos personajes recibieron el nombre de tiranos (palabra de origen asiático, que significa señor)

La política de los tiranos[editar]

Los tiranos llevaron a cabo, en sus comienzos, políticas populares, lo que produjo una aceptación por parte del pueblo pero en contra de las familias aristocráticas. Impulsaron la construcción de suntuosos templos, edificios, e invirtieron los impuestos en obras públicas. Estas obras posibilitaron que una gran parte de la población tuviera trabajo.

Su popularidad y prestigio se veía incrementados cuando participaban en guerras contra los Estados rivales. Se organizaron, además, fiestas religiosas en las que participaban todos los ciudadanos sin distinción de clases.

El gobierno absolutista ejercido por ellos aportó grandes beneficios a las ciudades; fomentaron la creación y reforma de leyes, mejoraron el ordenamiento jurídico y la convivencia ciudadana, y ampliaron el comercio en forma considerable.

En muchas oportunidades sustituyeron a los magistrados por amigos y familiares, pero respetando la constitución vigente.

Comercio en las polis[editar]

El Mar Egeo permitió el mejor comercio de productos entre las polis o ciudades-estado El contacto marítimo era el vínculo principal que mantenía unido al mundo griego, razón por la cual sus habitantes fueron excelentes marinos. Esta habilidad fue aprovechada tanto en asuntos civiles como militares. Muchas de las ciudades-estado dependían en gran medida del comercio marítimo. Se encontraron mercancías griegas en Asia y Europa occidental, en lugares muy alejados de su origen. En los siglos VIII y VII a. C., emprendedores comerciales y colonizadores de Grecia establecieron una serie de nuevas ciudades griegas desde el Mar Negro hasta el Mar Mediterráneo occidental, manteniendo contacto con las demás colonias y con su tierra natal por vía marítima.

Época de la colonización[editar]

El exceso de población, los disturbios de las polis y los intereses comerciales hicieron que a partir del año 750 a. C., se iniciara un proceso de colonización que se extendería por espacio de dos siglos.

Las principales colonias se establecieron en las costas de Sicilia, sur de Italia, Francia, España, el mar Negro, Egipto y Cirene en el norte de África. Las nuevas ciudades del sur de Italia y de Sicilia recibieron el nombre de Magna Grecia.

En un principio fueron los campesinos en busca de nuevas tierras para labrar, los que afrontaron el riesgo. Las ciudades-madre o metrópolis planeaban los detalles del viaje y equipaban a los colonos, que irían acompañados por un aristócrata al frente de la empresa. Al llegar, el jefe de la expedición buscaba un sitio que fuera fácil de defender y repartía las tierras entre los expedicionarios, en partes iguales. Estos pioneros se convirtieron en importantes terratenientes.

De esta manera, fueron surgiendo nuevas ciudades con un entorno agrícola a lo largo del Mediterráneo, que serían creadas a imagen y semejanza de las polis griegas de donde provenían. Este es el caso de:

  • Cumas, (en Italia), fundada por colonos de Calcis.
  • Bizancio, a orillas del Mar Negro, poblada por ciudadanos de Megara.
  • Massalia, (actualmente Marsella, Francia), colonizada por gente de Focea.
  • Tarento, poblada por colonos de Esparta.
  • Siracusa, (en Sicilia), fundada por el corintio Arquias.

Lista de colonias de Corinto, Elis, Esparta, Olimpia[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  • Polignac, La naissance de la cité grecque (Paris 1984). An attempt to dissociate urbanization from state formation was undertaken by I. Morris, "The early polis as city and state" in J. Rich and A. Wallace-Hadrill, eds., City and Country in the Ancient World (London 1991) pp 27-40.
  • Sviatoslav Dmitriev, City government in Hellenistic and Roman Asia minor, p. 68. ISBN 0-19-517042-3 (2005)
  • Encyclopedia of ancient Greece By Nigel Guy Wilson Page 627 ISBN 978-0-415-97334-2 (2006)
  • Coinage and Identity in the Roman Provinces By Christopher Howgego, Volhker Heuchert, Andrew Burnett Page 158 ISBN 0-19-923784-0 (2007)
  • Mogens Herman Hansen; Thomas Heine Nielsen (2004) (en inglés). An inventory of archaic and classical poleis. Nueva York: Oxford University Press. pp. 1046-1047. ISBN 978-0-19-814088-1. 
  • Mogens Herman Hansen. Polis: An Introduction to the Ancient Greek City-State. Oxford: Oxford University Press, 2006 (hardcover, ISBN 0-19-920849-2; paperback, ISBN 0-19-920850-6).
  • Mogens Herman Hansen (ed), The Ancient Greek City-State. Symposium on the occasion of the 250th anniversary of The Royal Danish Academy of Sciences and Letters, July, 1-4 1992. [“Acts of the Copenhagen Polis Centre” vol. 1], Copenhagen 1993 (Det Kongelige Danske Videnskabernes Selskab, Historisk-filosofiske Meddelelser 67)
  • Mogens Herman Hansen (ed), Sources for The Ancient Greek City-State. Symposium August, 24-27 1994. Acts of the Copenhagen Polis Centre vol. 2, Copenhagen 1995 (Det Kongelige Danske Videnskabernes Selskab, Historisk- filosofiske Meddelelser 72)
  • Mogens Herman Hansen (ed), Introduction to an Inventory of Poleis. Symosium August, 23-26 1995. “Acts of the Copenhagen Polis Centre” vol. 3, Copenhagen 1996 (Det Kongelige Danske Videnskabernes Selskab, Historisk- filosofiske Meddelelser 74)

Enlaces externos[editar]