Batalla de Cinoscéfalas (197 a. C.)

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Batalla de Cinoscéfalas
segunda guerra macedónica
Quinctius Flamininus.jpg
Moneda con el retrato del procónsul.
Fecha 197 a. C.
Lugar Sierra de Cinoscéfalas, Tesalia
Coordenadas 39°25′00″N 22°34′00″E / 39.4167, 22.5667Coordenadas: 39°25′00″N 22°34′00″E / 39.4167, 22.5667
Resultado Victoria decisiva romana
Beligerantes
República romana
Liga Etolia
Reino de Macedonia
Tracios
Comandantes
Tito Quincio Flaminio Filipo V de Macedonia
Nicanor el Elefante
Fuerzas en combate
2 legiones romanas, 2 alas itálicas y auxiliares:[1]​ 26.000 tropas[2] 24.500 tropas[3]
Bajas
700 muertos[4] 8.000 muertos y más de 5.000 prisioneros[5]

La batalla de Cinoscéfalas fue un enfrentamiento militar librado en 197 a. C. en el contexto de la segunda guerra macedónica, entre las legiones de la República romana, encabezadas por el procónsul Tito Quincio Flaminio, y el ejército del Reino de Macedonia, liderado por el rey Filipo V. El encuentro terminó en una decisiva victoria de la República.

Antecedentes[editar]

En 197 a. C. el cónsul Tito Quincio Flaminio ya había acabado su mandato pero logró convencer al Senado que le extendiera sus poderes como procónsul.[6]​ También sabía que el ejército de Filipo V de Macedonia estaba en algún lugar de Tesalia, pero desconocía exactamente donde.[7]​ Se ordenó a los soldados cortar estacas y transportarlas para poder construir los campamentos militares (castra),[8]​ luego avanzó hasta acampar en las cercanías de Feras.[9]

Al siguiente amanecer envió exploradores a descubrir las posiciones del enemigo.[10]​ Al mismo tiempo, Filipo V, al enterarse que los romanos estaban cerca de Tebas, dejó Larisa y marchó hacia Feras.[11]​ Aún era temprano en ese día cuando el monarca llegó a sus cercanías y mandó acampar.[12]​ Filipo, a la mañana siguiente, mandó a su vanguardia hacerse con la cima de las colinas cercanas mientras sacaba del campamento al grueso de las tropas.[13]​ Estos exploradores se encontraron con sus contrapartes romanas en las colinas[14]​ cuando aún era de madrugada y ambas partes enviaron mensajeros a sus respectivos comandantes para informarles de la situación y preguntarles qué debían hacer.[15]​ Ambos jefes mandaron retirarse de vuelta al campamento.[16]​ Al otro día los macedonios enviaron 300 jinetes y otros tantos infantes ligeros a explorar las cercanías, mientras Flaminio enviaba los propios, incluyendo dos unidades de caballería etolia, muy conocedora del país.[17]​ Ambas fuerzas se encontraron en las colinas cercanas de Feras, en la zona que lleva hacia Larisa, entablándose un combate feroz.[18]​ Los etolios de Eupolemo lucharon vigorosamente y cuando llamaron a los itálicos, los macedonios estuvieron en aprietos.[19]​ Después de una larga escaramuza, ambas fuerzas se retiraron a sus campamentos con aparente victoria etolia.[20]​ El terreno impedía a los dos bandos desplegarse adecuadamente, plagado de árboles y cultivos, con muchos caminos estrechos o bloqueados.[21]

Al día siguiente ambos ejércitos, al estar todo el terreno ya cosechado en Feras, se retiraron.[22]​ Filipo V buscaba marchar a Escotusa, sabedor que ahí encontraría suministros y un terreno apto para su ejército.[23]​ Pero Flaminio se dio cuenta y se puso en marcha para llegar antes a Escotusa y destruir los suministros.[24]​ Entre ambos ejércitos habían colinas muy altas, así que ninguno sabía que se movía en paralelo al otro.[25]​ Después de todo un día, el procónsul acampó en un lugar llamado Eretria, en Ftiótide, mientras que el rey a orillas del río Onchestos; ninguno de los dos sabía la posición del otro.[26]​ A la siguiente jornada sucedió lo mismo, el primero llegó hasta el santuario de Tetis, en Farsalia, y el segundo hasta Melambium, cerca de Escotusa.[27]

En cambio, Plutarco dice que ambos ejércitos se aproximaron a Escotusa sabiendo donde estaba el otro. Los romanos esperaban vencer a los macedonios, conocedores de las proezas que habían logrado bajo el mando de Alejandro Magno un siglo atrás, y los macedonios consideraban a los romanos superiores a los persas pero esperaban que Filipo V demostrara ser mejor general que Alejandro.[28]​ El monarca intento dar un discurso, por lo que se subió a un montículo fuera de su campamento, exhortándolos a ser valientes y recordándoles sus victorias en toda Grecia pero aquel lugar era elevado por ser un fosa común sobre la que se había tirado mucha tierra. Los soldados lo vieron como un mal presagio y su moral se vio afectada, por ello se negó a luchar aquel día.[29]

Mapa del Mundo Egeo, circa 200 a. C..

Fuerzas enfrentadas[editar]

Según los cronistas el tamaño de ambas fuerzas era similar, aunque el procónsul tenía una ventaja en caballería gracias a los etolios.[30]Plutarco dice que Flaminio contaba con un ejército de 26.000 soldados,[2]​ de los cuales 600 ó 6.000 infantes y 400 jinetes lo proporcionaban sus aliados de Etolia.[31]​ También habían 500 cretenses y 300 apolonios armados con arcos y 1.200 infantes traídos por Aminandro de Atamania.[32]​ Contaban con elefantes de guerra, probablemente una decena de pequeños norteafricanos regalados por Masinisa, rey de Numidia, y usados para cargar y romper las filas enemigas.[33]​ Las fuerzas romanas eran ejército consular típico de la época,[1]​ compuesto por dos legiones de ciudadanos romanos y dos alas de socios itálicos de 4.200 infantes cada una, además de 300 jinetes por cada legión y hasta el triple de caballería por cada ala.[34]

El monarca contaba con una falange macedonia de 16.000 lanceros, lo mejor de su ejército.[35]​ En terreno apropiado era invencible.[36]​ Se les sumaban los contingentes de peltastas (llamados caetrati por los romanos), tracios e ilirios tralianos de 2.000 efectivos cada uno.[35]​ Además, habían 1.500 mercenarios de diversas nacionalidades y 2.000 guerreros a caballo.[37]

Batalla[editar]

Lucha de las vanguardias[editar]

Busto de Filipo V.

Tras una noche de violenta lluvia, en la madrugada descendió una neblina que obstaculizaba la visión[38]​ pero esto no detuvo a Filipo V de levantar su campamento y preparar a su ejército para marchar. También envió a las cimas de las colinas cercanas exploradores para buscar al enemigo,[39]​ tratándose de un gran contingente de infantería y caballería.[40]​ Estas se llamaban Cynoscephalae o Cinoscéfalas, «las cabezas de los perros».[41]​ Por su parte, Flaminio, inicialmente no quiso salir del campamento por temor a un ataque sorpresa,[42]​ pero inseguro por desconocer la ubicación de los macedonios envió 10 unidades de caballería y 1.000 infantes ligeros a la cima de las colinas a buscarlos.[43]​ Cuando ambas fuerzas se encontraron[44]​ hubo un momento de sorpresa pero pronto se inicio el combate, enviándose mensajeros a informar a sus comandantes.[45]​ La vanguardia macedonia empezó a ceder terreno y pidió refuerzos a su rey,[46]​ generalizando el combate,[47]​ a la vez que Flaminio enviaba a los etolios Arquídamo y Eupolemo con dos tribunos[48]​ a la cabeza de 500 jinetes y 2.000 infantes etolios.[49]​ Esto permitió a los romanos expulsar a los macedonios de la cima, que fueron pidiendo ayuda a su rey.[50]

Filipo V no esperaba que la batalla fuera ese día y había enviado numerosos soldados a buscar comida en las cercanías,[51]​ pero al llegarle los informes y disiparse la neblina,[52]​ mandó llamar a Heráclides de Girtón y Leo, jefes de la caballería tesaliana y macedonia, a luchar en las colinas junto a todos los mercenarios con Atenágoras, excepto los tracios.[53]​ Estos refuerzos, sumados a la vanguardia, formaron una fuerza tan grande que expulsaron a los romanos de la cima[54]​ pero gracias a la desesperada resistencia de la caballería etolia,[55]​ muy superior al del resto de los griegos,[56]​ lograron dejar de retroceder y formar una firme línea poco antes de llegar a la base de la colina.[57]​ Esto puso nervioso al procónsul, quien hizo formar a su ejército cerca de la vanguardia.[58]​ A su vez, los mensajeros que le llegaban a Filipo V le anunciaban que los romanos estaban siendo vencidos y debía aprovechar de acabar con ellos,[59]​ y aunque al rey no le gustaba el terreno decidió creer en los informes optimistas y sacar a todo su ejército del campamento y luchar.[60]​ La otra opción era arriesgarse a perder su vanguardia.[61]

Choque inicial[editar]

Primera fase: choque de la derecha macedonia con la izquierda romana. La izquierda de Filipo V sigue formándose.

Flaminio, tras formar en línea a sus fuerzas decidió proteger la retirada de su vanguardia así que se dirigió a sus legiones.[62]​ Señalándoles al enemigo que tenían a la vista[63]​ y les recordó que eran los mismos macedonios a los que habían vencido contundentemente en momentos anteriores de la guerra[64]​ y que dicho reino había mantenido su prestigio pero no su fuerza (e incluso el prestigio de sus armas había decaído),[65]​ por lo que no debían temerles en esos momentos.[66]​ Luego les anuncio que él creía que la voluntad de los dioses era que obtuvieran nuevamente la victoria.[67]

El procónsul dejó en retaguardia al ala derecha de su ejército con los elefantes, mientras él mismo con la izquierda, avanzaba.[68]​ Al ver aquellos refuerzos, la vanguardia romana resolvió volver al ataque.[69]​ Así, la infantería pesada y la ligera consiguieron hacer retroceder a los macedonios, causándoles muchas pérdidas.[70]​ Entre tanto, Filipo V con el grueso de su ejército fuera del campamento, avanzó con los peltastas y el ala derecha de su falange subiendo las colinas[71]​ mientras mandaba a su general Nicanor el Elefante organizar al resto del ejército y luego seguirlo.[72]​ Cuando ocupó la cima, el monarca vio que su vanguardia había perseguido tanto a los romanos que había desguarnecido las alturas.[73]​ Pudo ver alegremente a su infantería ligera muy cerca del campamento del procónsul pero poco después sus hombres retrocedían caóticamente,[74]​ debiendo actuar de improviso y con la mayoría de su falange sin formar.[75]

Así, mientras su ala derecha comenzaba a desplegarse, sus mercenarios aparecieron perseguidos por el enemigo,[76]​ estos fueron incorporados al ala derecha a la vez que le mandaba girar hacia la derecha.[77]​ La falange debía actuar o la infantería ligera sería masacrada.[78]​ Viendo a las legiones cerca, el monarca ordenó a sus hombres bajar sus sarisas y cargar con su infantería ligera protegiéndolos por los flancos.[79]​ Para evitar que la línea de rompiera, hizo que el largo de su frente fuera la mitad de lo usual, permitiendo mayor profundidad a la formación.[80]​ Al mismo tiempo, el procónsul mando a su propia infantería ligera retirarse a través de huecos entre las unidades de legionarios.[81]​ Luego, con una señal de las trompetas, ordenaba avanzar.[82]

Los soldados involucrados en el encuentro dieron sus gritos de batalla mientras sus compañeros en retaguardia los animaban,[83]​ produciendo un espectáculo que según Polibio causaba «terror y ansiedad aguda».[84]​ Gracias a estar en una posición elevada, tener mayor número y el poderío de sus sarisas y escudos interconectados, el ala derecha macedonia hizo retroceder a la izquierda romana.[85]​ Entre tanto, unidades de la ala izquierda macedonia aparecieron en la cima una a una y dispersas.[86]

Derecha romana interviene[editar]

Segunda fase: la derecha romana carga contra la izquierda macedonia, que estaba desordenada en la cima de las colinas.

El procónsul, viendo como su ala izquierda retrocedía ante el empuje enemigo, entendió que sólo podía salvarse actuando con el ala derecha, de la que fue a tomar personalmente el mando[87]​ y como vio a la derecha macedonia ociosa sin hacer nada en la cima mandó atacarla con los elefantes a la cabeza.[88]​ Muchas unidades macedonias no podían formar en falange por el terreno, el peso de sus armaduras les quitaba movilidad o porque aún estaban en orden de marcha y no línea de combate, ninguna unidad tenía profundidad entre sus filas para entablar batalla,[89]​ así que cuando los paquidermos cargaron contra ellos simplemente rompieron filas en completa confusión.[90]​ Cuando la falange está perfectamente formada es imposible detener su avance pero cuando se divide en partes sus combatientes pierden su poderío individual, porque su fuerza radica en la suma de sus integrantes.[91]

Tercera y última fase: la derecha romana destroza a la izquierda macedonia, luego una porción ataca por la retaguardia a la derecha de Filipo V.

La mayoría de los romanos del ala derecha persiguió a los fugitivos para pasarlos a cuchillo,[92]​ pero un tribuno tomó 20 manípulos[93]​ se percató que la derecha macedonia estaba empeñada en hacer retroceder a la izquierda romana, así que aprovechó para atacarla por la retaguardia.[94]​ Atacar a un ejército por la retaguardia no es suficiente para derrotarlo,[95]​ pero los falangistas, una vez con las lanzas abajo, no podían girar para encarar la nueva amenaza y fueron fácilmente masacrados.[96]​ Además, eran estos manípulos los que ahora tenían la ventaja de atacar desde arriba.[97]​ Finalmente, los macedonios tiraron sus armas y escudos e intentaron huir, lo que aprovechó la izquierda romana para contraatacar.[98]​ Filipo V se retiró con una pequeña escolta montada a poca distancia y contemplo su derrota.[99]​ Cuando se dio cuenta que las legiones se hacían con la cima, trató de agrupar a todos los tracios y macedonios supervivientes que pudo y huyó.[100]​ Flaminio llegó a las alturas persiguiendo a los fugitivos, y tras un breve descanso[101]​ vio a muchos falangistas levantando sus sarisas en alto, lo que le explicaron significaba que se rendían.[102]​ El procónsul trato de contener a sus hombres[103]​ pero estos masacraron a casi todos los que encontraron y los supervivientes se dispersaron.[104]

Consecuencias[editar]

Filipo V se refugió en Valle de Tempe,[105]​ pasando la noche en un lugar llamado la Torre de Alejandro y al amanecer siguió a Gonos y ahí intento reunir a los sobrevivientes.[106]​ Después de perseguir a los vencidos, algunos romanos empezaron a concentrar a los prisioneros y robar a los muertos, pero la mayoría saqueo el campamento macedonio.[107]​ Los etolios se mostraron disgustados porque antes lucharon arduamente pero les tocó una pequeña porción del botín,[108]​ así que como llegaron primeros al campamento no duraron en saquearlo y quedarse con la mayoría de sus tesoros.[109]​ Luego, las legiones se retiraron a su propio campamento a descansar y pasaron la jornada siguiente marchando a Larisa y capturando prisioneros.[110]

Tito Livio dice que las cifras de macedonios muertos más realistas son las de Polibio, que también son las más bajas.[111]​ Estas serían de 8.000 caídos y 5.000 capturados.[5]​ Él considera que Valerio Antias exagera cuando habla de 40.000 muertos,[112]​ 5.700 prisioneros y 249 estandartes capturados. Opina lo mismo de Quinto Claudio Quadrigario, que afirma que los perdedores dejaron 32.000 cadáveres aparte de 4.300 prisioneros.[113]

Referencias[editar]

  1. a b Keppie, 2002: 25, 27; Sage, 2013: 233
  2. a b Plutarco 7.2
  3. Livio 33.4.3, 33.4.5
  4. Livio 33.10.8; Polibio 18.27.6
  5. a b Livio 33.10.7-8; Plutarco 8.5; Polibio 18.27.6
  6. Plutarco 7.1
  7. Livio 33.6.2; Polibio 18.18.1
  8. Livio 33.6.1; Polibio 18.18.1, 18.19.1
  9. Livio 33.6.2; Polibio 18.19.1
  10. Polibio 18.19.2
  11. Livio 33.6.3; Polibio 18.19.3
  12. Polibio 18.19.4
  13. Livio 33.6.4; Polibio 18.19.5
  14. Polibio 18.19.6
  15. Livio 33.6.5; Polibio 18.19.7
  16. Livio 33.6.6; Polibio 18.19.8
  17. Polibio 18.19.9
  18. Livio 33.6.6; Polibio 18.19.10
  19. Polibio 18.19.11
  20. Livio 33.6.6; Polibio 18.19.12
  21. Livio 33.6.7
  22. Polibio 18.20.1
  23. Livio 33.6.8; Polibio 18.20.2
  24. Livio 33.6.8; Polibio 18.20.3
  25. Livio 33.6.9; Polibio 18.20.4
  26. Livio 33.6.9-10; Polibio 18.20.5
  27. Livio 33.6.11; Polibio 18.20.6
  28. Plutarco 7.3
  29. Plutarco 7.4
  30. Livio 33.4.6; Plutarco 7.2
  31. Livio 33.3.9; Plutarco 7.2
  32. Livio 33.3.10
  33. Pacheco López, Carlos Javier (2007). La IIª guerra macedónica. Web Sátrapa1. Publicado el 30 de septiembre de 2018.
  34. Goldsworthy, 2005: 28
  35. a b Tito 33.4.3
  36. Tito 33.4.2
  37. Tito 33.4.5
  38. Livio 33.6.12, 33.7.2; Plutarco 8.1; Polibio 18.20.7
  39. Polibio 18.20.8
  40. Livio 33.7.3
  41. Plutarco 8.1; Polibio 18.21.9
  42. Livio 33.6.12
  43. Livio 33.7.4; Polibio 18.21.1
  44. Polibio 18.21.2
  45. Livio 33.7.5; Polibio 18.21.3
  46. Polibio 18.21.4
  47. Livio 33.7.6
  48. Polibio 18.21.5
  49. Livio 33.7.7; Polibio 18.21.6
  50. livio 33.7.8; Polibio 18.21.7
  51. Livio 33.7.8, Polibio 18.22.1
  52. Livio 33.7.8; Plutarco 8.2; Polibio 18.22.2
  53. Livio 33.7.11; Polibio 18.22.2
  54. Livio 33.7.12, Polibio 18.22.3
  55. Livio 33.7.13; Polibio 18.22.4
  56. Polibio 18.22.5
  57. Polibio 18.22.6
  58. Polibio 18.22.7
  59. Livio 33.7.9-10; Polibio 18.22.8
  60. Livio 33.8.1-2; Polibio 18.22.10
  61. Livio 33.7.9-10
  62. Polibio 18.23.1
  63. Polibio 18.23.2
  64. Livio 33.8.4-5; Polibo 18.23.3-4
  65. Livio 33.8.5
  66. Polibio 18.23.5
  67. Polibio 18.23.6
  68. Livio 33.8.3; Polibio 18.23.7
  69. Livio 33.8.6; Polibio 18.23.8
  70. Polibio 18.24.5
  71. Livio 33.8.7; Polibio 18.24.1
  72. Livio 33.8.8; Polibio 18.24.2
  73. Livio 33.8.9; Polibio 18.24.3
  74. Livio 33.8.9-10; Polibio 18.24.6
  75. Livio 33.8.12; Polibio 18.24.7
  76. Livio 33.8.10; Polibio 18.24.4
  77. Polibio 18.24.8
  78. Livio 33.8.11
  79. Livio 33.8.13; Polibio 18.24.9
  80. Livio 33.8.14
  81. Polibio 18.24.10
  82. Livio 33.9.1
  83. Livio 33.9.2; Polibio 18.25.1
  84. Polibio 18.25.1
  85. Livio 33.9.3; Plutarco 8.2; Polibio 18.25.2
  86. Livio 33.9.5; Polibio 18.25.3
  87. Plutarco 8.3; Polibio 18.25.4
  88. Livio 33.9.6; Polibio 18.25.5
  89. Plutarco 8.3; Polibio 18.25.6
  90. Livio 33.9.7; Polibio 18.25.7
  91. Plutarco 8.4
  92. Livio 33.9.8; Plutarco 8.4; Polibio 18.26.1
  93. Livio 33.9.8; Polibio 18.26.2
  94. Livio 33.9.8; Plutarco 8.4; Polibio 18.26.3
  95. Livio 33.9.9
  96. Livio 33.9.10; Polibio 18.26.4
  97. Livio 33.9.11
  98. Plutarco 8.4; Polibio 18.26.5
  99. Livio 33.10.1; Polibio 18.26.7
  100. Livio 33.10.2; Polibio 18.26.8
  101. Polibio 18.26.9
  102. Livio 33.10.3-4; Polibio 18.26.10
  103. Polibio 18.26.11
  104. Livio 33.10.5; Polibio 18.26.12
  105. Livio 33.10.6; Polibio 18.27.1
  106. Livio 33.10.6; Polibio 18.27.2
  107. Polibio 18.27.3
  108. Polibio 18.27.4
  109. Livio 33.10.6
  110. Polibio 18.27.5
  111. Livio 33.10.10
  112. Livio 33.10.8
  113. Livio 33.10.9

Bibliografía[editar]

Antigua[editar]

  • Polibio. Historias. Libro 18. Digitalizado por UChicago. Basado en traducción griego antiguo-inglés por William Roger Paton, 1926, Londres: W. Heinemann, volumen V de Loeb Classical Library.
  • Plutarco. Vida de Flaminio en Vidas paralelas. Digitalizado por UChicago. Basado en traducción latín-inglés por Bernadotte Perrin, volumen IX de colección Loeb Classical Library, 1921.
  • Tito Livio. Historia de Roma. Libro 33. Digitalizado por McAdams, basado en traducción latín-inglés por Canon Roberts, 1905, Londres: J. M. Dent & Sons. Editado por Ernest Rhys. Para ver digitalización latina de Perseus. Basado en edición de W. Weissenborn & H. J. Müller, Leipzig: Teubner, 1911.

Modernas[editar]

  • Goldsworthy, Adrian (2005). El ejército romano. Ediciones AKAL. Traducción inglés-español por Álvaro Ramón Arizaga Castro. ISBN 9788446022343.
  • Keppie, Lawrence (2002). The Making of the Roman Army: From Republic to Empire. Routledge. ISBN 9781134746033.
  • Sage, Michael (2013). "The Rise of Rome". Editado por Brian Campbell & ‎Lawrence A. Tritle. The Oxford Handbook of Warfare in the Classical World. Oxford University Press. ISBN 9780199333806.

Enlaces externos[editar]