Gran peste de Londres

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Un informe sobre la mortalidad de la peste de 1665.

La Gran Peste (1665-1666), fue una epidemia que mató entre 70.000 y 100.000 personas en Inglaterra, y más de una quinta parte de la población de Londres.[1] Históricamente, se ha identificado a la enfermedad como la peste bubónica, una infección causada por la bacteria Yersinia pestis, transmitida a través de las pulgas de las ratas. La epidemia de 1665-1666 fue similar a la anterior "Peste negra", un virulento brote de la enfermedad en Europa entre 1347 y 1353, pero ocurrió en una escala mucho más pequeña, y fue recordada como la "Gran Plaga" debido a que fue uno de los últimos grandes brotes de peste europeos.[2]

Posibles causas[editar]

Se cree que esta epidemia pudo haber llegado en barcos mercantes holandeses, que transportaban algodón desde Ámsterdam. La peste bubónica había asolado los Países Bajos intermitentemente desde 1654. Las áreas portuarias de las afueras de Londres, donde los trabajadores se apiñaban en un distrito donde las condiciones de vida eran muy poco higiénicas, como la zona de la parroquia de St. Giles-in-the Fields, fueron las primeras en ser atacadas por la peste. Durante el invierno de 1664-1665, hubo noticias de algunas muertes. Sin embargo, el invierno fue bastante frío, y al parecer frenó el contagio. Pero la primavera y el verano siguientes fueron inusualmente cálidos y soleados, favoreciendo la rápida expansión de la enfermedad. Tanto la higiene personal como la pública eran mínimas durante esta época, lo que contribuyó al crecimiento en el número de contagios. Los primeros casos aparecieron entre gente muy pobre, por lo que no fueron registrados, así que el primer caso del que se tiene constancia es el de Margaret Porteous, el 12 de abril de 1665

Aunque la enfermedad causante de la epidemia ha sido históricamente identificada como la peste bubónica y sus variantes, no hay evidencias directas que lo indiquen. Algunos expertos de hoy día creen que los síntomas y el período de incubación del agente causante de la enfermedad pueda ser debido tal vez a alguna clase de fiebre hemorrágica viral.[cita requerida]

La epidemia[editar]

A mediados de julio de 1665, la peste había llegado al resto de Londres. El rey Carlos II de Inglaterra, junto con su familia y su corte, se trasladaron a Oxford. Sin embargo, el alcalde y los concejales de la ciudad se mantuvieron en sus puestos. Los negocios cerraron cuando los comerciantes más ricos y la gran mayoría de mercaderes abandonaron el lugar. Sólo un pequeño número de clérigos (incluido el arzobispo de Canterbury y el obispo de Londres), y médicos, así como barberos y cirujanos, eligieron quedarse, mientras la peste continuaba propagándose a lo largo del verano. Estos doctores se dedicaban a atravesar las calles, diagnosticando a las víctimas y recetando remedios (muchos eran inútiles), a pesar de que la gran mayoría de ellos no tenían cualificación suficiente para esta tarea.

Se intentaron llevar a cabo algunos métodos públicos de contención. Los médicos eran contratados por el ayuntamiento, y el sistema de enterramiento de los cadáveres fue cuidadosamente organizado. Las autoridades ordenaron mantener fuegos encendidos día y noche, con la esperanza de que el aire se limpiaría de la corrupción de la peste. Sustancias con olores muy fuertes, como el pimiento, el incienso y diversas clases de lúpulos, fueron también quemados para prevenir la infección. Así mismo, Los residentes de Londres fueron fuertemente instados a fumar tabaco.

Aunque la peste se concentró fundamentalmente en Londres, el brote también afectó a otras áreas del país. Tal vez el ejemplo más famoso sea el del pueblo de Eyam en Derbyshire. La peste arribó al lugar a través de unas mercancías de ropa enviadas desde Londres. Los aldeanos se impusieron ellos mismos una cuarentena, para evitar que la enfermedad se propagase aún más. La contención fue un éxito, ya que las áreas de los alrededores no se vieron afectadas, pero el coste en Eyam en muertes se llevó el 75% de su población.

Los informes londinenses con el número de muertos fueron creciendo lentamente, pasando de las 1000 víctimas por semana, a las 2000, hasta septiembre de 1665, donde habían llegado a las 7000 personas muertas por semana. Hacia finales de otoño, la mortalidad comenzó a disminuir poco a poco hasta que, en febrero de 1666, la situación se consideró lo suficientemente segura como para que el rey y su séquito regresasen a la ciudad. Pero en estas mismas fechas, sin embargo, el comercio con la Europa continental había extendido la epidemia de peste a Francia, donde se frenaría y desaparecería el siguiente invierno.

Los casos de peste continuaron en pequeño número hasta septiembre de 1666. El 2 y 3 de septiembre, el Gran Incendio de Londres destruyó muchas de las antiguas casas donde era común la masificación de sus habitantes. Más o menos al mismo tiempo la epidemia finalmente desapareció, probablemente debido a que la gran mayoría de las personas susceptibles al contagio habían muerto. Después del incendio, Londres fue reconstruida siguiendo un plan urbano diseñado por el arquitecto Christopher Wren, el cual incluyó calles abiertas y espaciosas, reducción de la congestión de habitantes, y un sistema básico de alcantarillado. Debido al riesgo que suponían para futuros incendios, las casas techadas con paja o brezo fueron prohibidas y aún continúan siéndolo en la actualidad. La segunda reconstrucción del Globe Theatre en 1997 necesitó de un permiso especial para cubrirse con esos materiales.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]

Véase también[editar]