Médico de la peste negra

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Doktor Schnabel von Rom (en alemán, "Doctor Pico de Roma") con un poema macarónico satírico en Latín/Alemán (‘Vos Creditis, als eine Fabel, / quod scribitur vom Doctor Schnabel’). Grabado de Paul Fürst, 1656

Un médico de la peste negra (Italiano: medico della peste, Neerlandés: pestmeester, Inglés: plague doctor, alemán: Pestarzt) era un médico especialista que trataba a aquellos que padecían de la peste.[1] Eran específicamente contratados por pueblos que tenían muchas víctimas de la peste en tiempos de epidemia. Debido a que la ciudad era la que pagaba su salario, ellos cuidaban de todos los ciudadanos: tanto a los ricos como a los pobres.[2] Estos médicos no eran profesionales con instrucción tradicional como otros médicos o cirujanos experimentados, y en muchos casos eran doctores de segunda categoría que no habían podido establecerse exitosamente en la profesión o médicos jóvenes que estaban tratando de hacerse camino.[1]

Los doctores de la peste trataban a los pacientes según su acuerdo y eran conocidos como médicos municipales o comunitarios "de la peste negra", mientras que los "médicos generales" eran doctores separados y podían estar en la misma ciudad o pueblo europeo al mismo tiempo.[1] [3] [4] [5] En Francia y los Países Bajos los médicos de la peste negra muchas veces no tenían ningún entrenamiento formal como médicos y eran conocidos como "empíricos". En un caso, uno de estos doctores había sido vendedor de frutas antes de dedicarse a la medicina.[6]

En los siglos XVII y XVIII, algunos doctores utilizaban máscaras que parecían picos de aves llenas de artículos aromáticos. Las máscaras eran diseñadas para protegerlos del aire podrido, el cual (según la teoría miasmática de la enfermedad) era vista como la causa de la infección.

La nariz era de medio pie de longitud, con la forma de un pico, rellena de perfume con sólo dos agujeros, uno en cada lado, próximos a los orificios nasales, pero que bastaban para respirar, cargando con el aire que uno inhalaba, la impresión de las drogas contenidas en el extremo del pico. Bajo el abrigo vestimos botas hechas de cuero marroquí (cuero de cabra), pantalones de piel fina que están amarrados desde el frente a dichas botas y una blusa de piel fina y manga corta, cuyo extremo inferior se introduce en los pantalones. El sombrero y los guantes también están hechos de la misma piel... con lentes sobre los ojos.[7]


Historia[editar]

La primera epidemia de la peste bubónica tuvo lugar a mediados de los años 500, conocida como la Plaga de Justiniano.[8] La epidemia más grande fue la Peste Negra de Europa en el siglo XIV. En tiempos medievales el alto número de muertes debido a la peste bubónica en un pueblo creaba un desastre económico. Los médicos comunitarios de la peste negra eran invaluables y recibían privilegios especiales. Por ejemplo, se les permitía realizar autopsias, las cuales normalmente estaban prohibidas en Europa Medieval, para poder realizar investigaciones para encontrar una cura para la plaga.

En algunos casos, los médicos de la peste eran tan valiosos que cuando Barcelona envió a dos a Tortosa en 1650, estos fueron capturados por criminales cuando se encontraban en camino y exigieron un rescate. La ciudad de Barcelona pagó por su liberación.[4] La ciudad de Orvieto contrató a Matte fu Angelo en 1348 por cuatro veces la tasa normal de un doctor por 50 florines por año.[4] El Papa Clemente VI contrató a varios médicos de la peste durante la Peste Negra.[9] Ellos tenían que atender a la gente enferma de Avignon. De los dieciocho médicos en Venecia, solo quedaba uno para 1348: cinco habían muerto de la peste, y doce habían desaparecido y puede que se hayan escapado.[10]

Atuendo[editar]

Algunos médicos de la peste utilizaban un atuendo especial, aunque fuentes gráficas muestran que los médicos de la peste utilizaban una variedad de vestimentas. Esta vestimenta en particular fue inventada por Charles de L'Orme en 1619; fueron utilizados por primera vez en París, pero luego su utilización se extendió por el resto de Europa.[11] El traje de protección consistía de un saco de gruesas telas encerado, una máscara con agujeros con lentes de vidrio y una nariz de cono con forma de pico para cargar sustancias con aromáticas y paja.[12]

Algunas de las sustancias aromáticas incluían ámbar gris, hojas de menta, estoraque, mirra, láudano, pétalos de rosa, alcanfor y clavo de olor.[6] Esto se pensaba servía de protección para el médico del mal aire miásmico.[13] La paja servía como filtro para el "mal aire". Se utilizaba un bastón de madera para ayudar con la examinación de los pacientes sin tener que tocarlos, además de ser utilizado como herramienta para el arrepentimiento de pecados; muchos creían que la peste era un castigo de Dios y pedía ser golpeados como parte de su arrepentimento.[14] [15]

Funcionarios públicos[editar]

Medico de la peste de la Republica de Venecia

Los médicos de la peste también trabajaban como funcionarios públicos en tiempos de epidemias, comenzando con la Peste Negra en Europa en el siglo catorce. Su principal tarea, además de cuidar de las víctimas de la peste, era registrar en los registros públicos las muertes debido a la peste.[6]

En algunas ciudades europeas como Florencia y Peruggia, se les pedía a los doctores que realicen autopsias para determinar la causa de la muerte y como la peste jugó un rol en ella.[16] Los médicos de la peste se convirtieron en testadores y testigos de numerosos testamentos durante tiempos de epidemias.[17] Los doctores de la peste también daban asesoría a sus pacientes sobre su conducta antes de su muerte.[18] Esta asesoría variaba dependiendo del paciente, y luego de la Edad Media la naturaleza de la relación entre el doctor y el paciente fue gobernada por un código ético cada vez más complejo.[19]

Métodos[editar]

Los doctores de la peste utilizaban la sangría y otros remedios tales como poner sapos o sanguijuelas sobre los bubos para "rebalancear los humores" como rutinas tradicionales.[20] Los médicos de la peste por lo general no podía interactuar con el público en general debido a la naturaleza de su trabajo y la posibilidad de contagiar la enfermedad a otros; también podían ser sujetos de cuarentena.[21]

Médicos de la peste negra notables[editar]

Un famoso doctor de la peste negra que daba consejos médicos sobre medidas preventivas contra la plaga fue Nostradamus.[22] [23] Los consejos de Nostradamus eran eliminar cuerpos infectados, tomar aire fresco, tomar agua limpia, y beber un jugo preparado con escaramujos.[24] [25] En Traité des fardemens, Parte A Capítulo VIII, se muestra que Nostradamus también recomienda no sangrar al paciente.[25]

En 1479, la ciudad italiana de Pavía contrató a Giovanni de Ventura como el médico comunitario de la peste.[4] [26] El doctor irlandés Niall Ó Glacáin (c.1563?-1653) se ganó mucho respeto en España, Francia e Italia por su valentía cuidando de muchos pacientes con la peste.[27] [28] el famoso anatomista Ambroise Pare y Paracelso también fueron famosos médico de la peste en Europa Medieval.[29]

Notas[editar]

  1. a b c Cipolla, p. 65
  2. Cipolla, p. 68 3/4 down page
  3. Ellis, p. 202
  4. a b c d Byrne (Daily), p. 169
  5. Simon, p. 3
  6. a b c Byrne, 170
  7. Vidal, Pierre; Tibayrenc, Myrtille; Gonzalez, Jean-Paul (2007). «Chapter 40: Infectious disease and arts». Encyclopedia of Infectious Diseases: Modern Methodologies. John Wiley & Sons. p. 680. ISBN 9780470114193.  Parámetro desconocido |editor-apellidos= ignorado (se sugiere |apellidos-editor=) (ayuda); Parámetro desconocido |editor-nombre= ignorado (se sugiere |nombre-editor=) (ayuda)
  8. Gordon, p. 471
  9. http://theloveforhistory.com/other/the-great-plague/plague-doctor/
  10. Byrne, 168
  11. Christine M. Boeckl, Images of plague and pestilence: iconography and iconology (Truman State University Press, 2000), pp. 15, 27.
  12. Byrne (Encyclopedia), p. 505
  13. Irvine Loudon, Western Medicine: An Illustrated History (Oxford, 2001), p. 189.
  14. Pommerville, p. 9
  15. O'Donnell, p. 143
  16. Wray, p. 172
  17. Wray, p. 173
  18. «The Plague Doctor». Jhmas.oxfordjournals.org (02-04-2012). Consultado el 12-06-2012.
  19. Robert S. Gottfried, The Black Death: natural and human disaster in medieval Europe (Simon & Schuster, 1983), pp. 126-28.
  20. Byfield, p. 37
  21. Robert S. Gottfried, The Black Death: natural and human disaster in medieval Europe (Simon & Schuster, 1983), p. 126.
  22. Hogue, p. 1844
  23. The essential Nostradamus: literal translation, historical commentary, and ... By Richard Smoley. Books.google.com. Consultado el 12-06-2012. 
  24. Pickover, p. 279
  25. a b «Excellent et moult utile opuscule à tous/ nécessaire qui désirent avoir connoissan/ ce de plusieurs exquises receptes divisé/ en deux parties./ La première traicte de diverses façons/ de fardemens et senteurs pour illustrer et/ embelir la face./ La seconde nous montre la façon et/ manière de faire confitures de plusieurs/ sortes... Nouvellement composé par Maistre/ Michel de NOSTREDAME docteur/ en medecine... by Nostradamus». Propheties.it. Consultado el 12-06-2012.
  26. King, p. 339
  27. Stephen, p. 927
  28. «THE HISTORY OF MEDICINE IN IRELAND; by J. OLIVER WOODS, MD, FRCGP, Page 40» (PDF). Consultado el 12-06-2012.
  29. Körner, p. 13

Referencias[editar]

Fuentes principales[editar]

Fuentes secundarias[editar]

  • Bauer, S. Wise, The Story of the World Activity Book Two: The Middle Ages : From the Fall of Rome to the Rise of the Renaissance, Peace Hill Press, 2003, ISBN 0-9714129-4-4
  • Byfield, Ted, Renaissance: God in Man, A.D. 1300 to 1500: But Amid Its Splendors, Night Falls on Medieval Christianity, Christian History Project, 2010, ISBN 0-9689873-8-9
  • Byrne, Joseph Patrick, Daily Life during the Black Death, Greenwood Publishing Group, 2006, ISBN 0-313-33297-5
  • Byrne, Joseph Patrick, Encyclopedia of Pestilence, Pandemics, and Plagues, ABC-Clio, 2008, ISBN 0-313-34102-8
  • Cipolla, Carlo M. 'A Plague Doctor', in Harry A. Miskimin et al. (eds), The Medieval City, Yale University Press, 1977, pp. 65–72. ISBN 0-300-02081-3
  • Ellis, Oliver C., A History of Fire and Flame 1932 , Kessinger Publishing, 2004, ISBN 1-4179-7583-0
  • Fee, Elizabeth, AIDS: the burdens of history, University of California Press, 1988, ISBN 0-520-06396-1
  • Haggard, Howard W., From Medicine Man to Doctor: The Story of the Science of Healing, Courier Dover Publications, 2004, ISBN 0-486-43541-5
  • Hogue, John,Nostradamus: the new revelations, Barnes & Noble Books, 1995, ISBN 1-56619-948-4
  • Gordon, Benjamin Lee, Medieval and Renaissance medicine, Philosophical Library, 1959
  • Heymann, David L., The World Health Report 2007: a safer future : global public health security in the 21st century, World Health Organization, 2007, ISBN 92-4-156344-3
  • Kenda, Barbara, Aeolian winds and the spirit in Renaissance architecture: Academia Eolia revisited, Taylor & Francis, 2006, ISBN 0-415-39804-5
  • King, Margaret L., Western Civilization: a social and cultural history, Prentice-Hall, 2002, ISBN 0-13-045007-3
  • Körner, Christian, Mountain Biodiversity: a global assessment, CRC Press, 2002, ISBN 1-84214-091-4
  • O'Donnell, Terence, History of Life Insurance in its Formative Years, American Conservation Company, 1936
  • Pickover, Clifford A., Dreaming the Future: the fantastic story of prediction, Prometheus Books, 2001, ISBN 1-57392-895-X
  • Pommerville, Jeffrey, Alcamo's Fundamentals of Microbiology, Jones & Bartlett Learning, 2010, ISBN 0-7637-6258-X
  • Reading, Mario, The Complete Prophecies of Nostradamus, Sterling Publishing (2009), ISBN 1-906787-39-5
  • Simon, Matthew, Emergent Computation: emphasizing bioinformatics, Publisher シュプリンガー・ジャパン株式会社, 2005, ISBN 0-387-22046-1
  • Stuart, David C., Dangerous Garden: the quest for plants to change our lives, Frances Lincoln ltd, 2004, ISBN 0-7112-2265-7
  • Wray, Shona Kelly, Communities and Crisis: Bologna during the Black Death, ISBN 90-04-17634-9

Enlaces externos[editar]