Pequeña Edad de Hielo

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Escena en el Hielo, Hendrick Barentsz, 1625

La Pequeña Edad de Hielo fue un período frío que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX. Puso fin a una era extraordinariamente calurosa llamada Óptimo climático medieval. Hubo tres máximos: sobre 1650, alrededor de 1770 y hacia 1850.[1] Inicialmente se pensó que era un fenómeno global, pero posteriormente fue desmentido. Bradley y Jones (1993), Hughes y Díaz (1994) y Crowley y Lowery (2000),[2] describen la PEH como una época donde el Hemisferio Norte tuvo un modesto enfriamiento de menos de 1ºC.

Contenido

[editar] Los modelos del clima

Variación de las temperaturas globales entre los años 1 y 2000

En el Atlántico Norte, los sedimentos acumulados desde el fin de la última glaciación, hace aproximadamente 12.000 años, muestran aumentos regulares en la cantidad de granos sedimentarios depositados, procedentes de los icebergs que se han fundido en el océano, indicando una serie de periodos fríos (1-2ºC) que se repiten cada 1.500 años aproximadamente.

El más reciente de estos periodos helados fue la Pequeña Edad de Hielo. Estos mismos periodos fríos se han descubierto en sedimentos existentes en África, pero los periodos fríos parecen ser más grandes, oscilando entre 3 y 8ºC[3]

[editar] Las causas

Los científicos han identificado dos causas de la Pequeña Edad de Hielo fuera de los sistemas de interacción océano-atmósfera: una actividad solar disminuida y la actividad volcánica aumentada. Otras personas investigan influencias más antiguas como la variabilidad natural del clima, y la influencia humana. Algunos también han especulado que la despoblación de Europa durante la Peste negra, y la disminución resultante en el rendimiento agrícola, pudiera haber prolongado la Pequeña Edad de Hielo.

[editar] La actividad solar

Niveles de carbono-14

Durante el periodo 1645-1715, en mitad de la Pequeña Edad de Hielo, la actividad solar reflejada en las manchas solares era sumamente baja, con algunos años que no había ninguna mancha solar. Este período de baja actividad de la mancha solar es conocido como el Mínimo de Maunder. El eslabón preciso entre la baja actividad de las manchas solares y las frías temperaturas no se han establecido, pero la coincidencia del Mínimo de Maunder con el periodo más profundo de la Pequeña Edad de Hielo sugiere que hay una conexión.[4] Otros indicadores de la baja actividad solar durante este período son los niveles de carbono-14 y berilio-10.[5]

[editar] La actividad volcánica

A lo largo de la Pequeña Edad de Hielo el mundo experimentó también una actividad volcánica elevada. Cuando un volcán entra en erupción, sus cenizas alcanzan la parte alta de la atmósfera y se pueden extender hasta cubrir la tierra entera. Estas nubes de ceniza hacen que no llegue la radiación solar entrante, llevando a una disminución de la temperatura a nivel mundial. Pueden durar hasta dos años después de una erupción. También se emitió durante las erupciones azufre en forma de gas SO2. Cuando este gas alcanza la estratosfera se convierte en partículas de ácido sulfúrico que reflejan los rayos del sol reduciendo la cantidad de radiación que alcanza la superficie de la tierra. En 1815 la erupción de Tambora en Indonesia cubrió la atmósfera de cenizas; el año siguiente, 1816, fue conocido como el año sin verano, cuando hubo hielo y nieves en junio y julio en Nueva Inglaterra y el Norte de Europa.

[editar] La Pequeña Edad de Hielo en España

Quereda Sala y otros[6] mencionan que el Ebro se heló siete veces entre 1505 y 1789. En 1788 y de nuevo en 1789 el río permaneció helado durante quince días. El libro también menciona la presencia de una extensa red de neveros, o pozos de nieve, ventisqueros y glaciares que se construyeron y mantuvieron entre los siglos XVI y XIX a lo largo del Mediterráneo oriental, algunos ubicados en áreas donde no nieva en la actualidad un solo día al año. El almacenamiento y distribución de hielo eran un negocio vivo que involucraba secciones enteras de la población rural.

Hay también una amplia evidencia de que durante ese período los glaciares se extendieron en los Pirineos, fundiéndose desde entonces. Es más, los remanentes del glaciar de Sierra Nevada que finalmente sucumbió al final del siglo XX, se originaron en este momento, y no eran, como a veces se dice, restos de la última verdadera Edad de Hielo. Los últimos verdaderos glaciares de Sierra Nevada y los Picos de Europa se fundieron a finales del siglo XIX. Se cree que las temperaturas en Europa durante el llamado Óptimo climático medieval entre los siglos IX al XIII debió haber sido entre 1º y 1,5ºC superior a la temperatura actual, suficiente para que estos glaciares, e incluso los de los Pirineos, se hubieran fundido. Los actuales glaciares de los Pirineos se formaron principalmente durante este periodo frío y han estado fundiéndose despacio desde entonces. El área de la superficie total de los glaciares en la vertiente española de los Pirineos ha descendido desde las 1.779 ha en 1894 a 290 ha en el año 2000.

Martin y Olcina en Clima y Tiempo señalan en España cuatro períodos de sucesos catastróficos (mitad del siglo XV, 1570-1610, 1769-1800 y 1820-1860) señalados por lluvias intensas, nevadas y tormentas en el mar. Éstos se mezclaron con los interludios de severas sequías.

Otro estudio de A. Sousa y P. García-Murillo en 2003[7] se fija en los cambios en el humedales de Andalucía (específicamente, Doñana) al final de la Pequeña Edad de Hielo. Los autores encontraron que la Pequeña Edad de Hielo se caracterizó por periodos más lluviosos alternando con otros de sequía. Otros autores creen que la PEH se caracterizó en el sur de la Península Ibérica por un aumento de la lluvia, mayor frecuencia de las inundaciones y de la sedimentación en la Europa mediterránea.

[editar] El fin de la Pequeña Edad de Hielo

Alrededor de 1850, el clima del mundo empezó a calentarse de nuevo y puede decirse que la Pequeña Edad de Hielo se acabó en ese momento. Algunos críticos con el calentamiento global creen que el clima de la Tierra todavía se está recuperando de la Pequeña Edad de Hielo y que la actividad humana no es un factor decisivo en las actuales tendencias de la temperatura. Sin embargo, esta idea no tiene una amplia aceptación. En cambio, la opinión científica principal sobre el cambio climático acepta que el calentamiento de los últimos 50 años está causado principalmente por el incremento de CO2 en la atmósfera que tiene su origen en la actividad humana. Sin embargo hay menos acuerdo sobre el origen del incremento de las temperaturas entre 1850 y 1950.

[editar] Véase también

[editar] Notas

  1. NASA Earth Observatory Glossary: "Little Age of Ice"
  2. Climate Change 2001: Working Group I: The Scientific Basis: "2.3.3 Was there a 'Little Ice Age' and a 'Medieval Warm Period'?".
  3. USGCRP Seminar, 23 February 1998: "Abrupt Climate Changes Revisited: How Serius and How Likely?".
  4. WEART, Spencer (2007?): "Changing Sun, Changing Climate?"The Discovery of Global Warming: Influences on climate (June 2007?) — basado parcialmente en un ensayo de Theodore S. Feldman.
  5. CROWLEY, Thomas J. (2000): "Causes of Climate Change Over the Past 1000 Years"SCIENCE; 289 (14 July 2000) — pp. 270-277
  6. QUEREDA SALA, J.... et al. (2001): Nuestro porvenir climático: ¿un escenario de aridez? — Castelló de la Plana: Universitat Jaume I, 2001 — ISBN 84-8021-371-X.
  7. SOUSA, A.; GARCÍA-MURILLO, P. (2003): "Changes in the wetlands of Andalusia (Doñana Natural Park, SW Spain) at the end of the Little Ice Age" — CLIMATIC CHANGE; 58 — pp. 193-217.

[editar] Referencias

  • FAGAN, Brian M. (2001): The Little Ice Age: How Climate Made History, 1300-1850 — Santa Barbara: Basic Books, 2001 — ISBN 0-465-02272-3.

[editar] Enlaces externos

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