Comunión anglicana

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Comunión anglicana
(Iglesia católica de Inglaterra)
Anglican rose.PNG
La Rosa de los Vientos, emblema oficial de la Comunión anglicana, simboliza su alcance mundial y naturaleza descentralizada.
Doctrina
Deidad Dios (Santísima Trinidad)
Texto sagrado Biblia
Tipo Cristianismo
Organización
Líder religioso Justin Welby, arzobispo de Canterbury
Sede Catedral de Canterbury, en Canterbury, Kent, Bandera del Reino Unido Reino Unido
Seguidores
Nombre de seguidores Cristianos, episcopales, católicos anglicanos y/o anglocatólicos.
Número de seguidores Aproximadamente 80 000 000.
Otros
Lengua litúrgica Inglés
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La Comunión anglicana es una afiliación mundial de Iglesias anglicanas. No existe una Iglesia anglicana propiamente dicha, con alguna especie de autoridad jurídica universal, puesto que cada Iglesia nacional o regional tiene completa autonomía. Como su nombre sugiere, la Comunión anglicana es una asociación de estas Iglesias en plena comunión con la Iglesia de Inglaterra (que se puede considerar como la "Iglesia madre" de esta fraternidad mundial), y específicamente con su arzobispo primado, el arzobispo de Canterbury. Con ochenta millones de miembros, la Comunión anglicana es la tercera comunión más grande del mundo, tras la Iglesia católica romana y las Iglesias ortodoxas en comunión con Constantinopla.

La condición de estar en plena comunión significa que todos los ritos efectuados en una Iglesia son reconocidos por la otra. Algunas de estas Iglesias se reconocen explícitamente como anglicanas, expresando en su nombre su vínculo con Inglaterra (Ecclesia Anglicana significa la “Iglesia inglesa”), otras, tales como las Iglesias episcopales estadounidense y escocesa, o la Iglesia de Irlanda, prefieren un nombre distinto. Cada Iglesia tiene su propia doctrina y liturgia, basadas, en la mayoría de los casos, en las de la Iglesia de Inglaterra; y cada Iglesia tiene su propio sistema legislativo y política episcopal, bajo la dirección de un primado local (Obispo moderador, Arzobispo, Obispo Presidente, u otra nominación).

El arzobispo de Canterbury, jefe religioso de la Iglesia de Inglaterra, no tiene ninguna autoridad formal fuera de su jurisdicción, pero es reconocido como jefe simbólico de la Comunión anglicana mundial. Entre los otros primados, él es un primus inter pares, o "primero entre iguales". Si se compara al arzobispo de Canterbury con otros líderes religiosos, como el papa católico romano, por ejemplo, esto es debido únicamente a su papel prominente y figuración en los medios de comunicación, puesto que no posee ninguna autoridad formal fuera de su provincia. No obstante, las Iglesias no se pueden considerar parte de la Comunión anglicana a menos que estén en completa comunión con él.

Aunque no se consideren miembros, algunos cuerpos no anglicanos (ni por origen ni por tradición) han entrado en comunión con la Comunión anglicana en su totalidad o con alguna de sus Iglesias constitutivas en particular.

Existe también un número de comunidades de origen y tradición anglicana que, sin embargo, se han separado de una Iglesia miembro de la Comunión anglicana. Han dejado así, por ejemplo, de estar en comunión con Canterbury, aunque pueden estar en comunión con alguna otra provincia individual de la Comunión. No obstante, estos cuerpos se autodefinen como anglicanos y son referidos como anglicanos por el arzobispo de Canterbury. Muchos son parte del Movimiento Anglicano de Continuación.

Elementos y factores de unión de la Comunión anglicana[editar]

La Comunión anglicana no tiene ningún tipo de existencia legal oficial o estructura de gobierno que pudiera ejercer alguna forma de autoridad sobre las Iglesias con membresía en ella. Hay una Oficina de la Comunión Anglicana en Londres, bajo el amparo del arzobispo de Canterbury, pero cumple solamente un rol organizador y de soporte. En lugar de estructuras y normativas, la Comunión se encuentra ligada por una historia compartida, expresada en su eclesiología, en sus políticas y en su ethos; y también por su participación en órganos consultivos internacionales.

Eclesiología, política y ethos[editar]

Tres elementos han sido importantes en mantener la Comunión anglicana unida: primero, la estructura eclesial compartida por las Iglesias, manifestada en una política episcopal mantenida por la sucesión apostólica de sus obispos y el ejercicio del gobierno sinodal; segundo, el principio de la fe expresada en adoración, confiriendo mucha importancia a la aprobación de buenos libros de oración y otros textos litúrgicos; y tercero, los documentos históricos y la teología estandarizada que han influenciado la tradición de la Comunión.

Originalmente, la Iglesia de Inglaterra era única y confiaba su unidad e identidad a su propio devenir histórico, a su estructura legal y episcopal tradicional, y a su situación como iglesia oficial del Estado inglés. Como tal, el anglicanismo ha sido desde sus inicios un movimiento explícitamente episcopal, una característica que ha sido vital en el mantenimiento de la unidad, transmitiendo el papel del episcopado que manifiesta visiblemente catolicidad y ecumenismo.

Desde temprano en su reforma, la Iglesia de Inglaterra produjo un libro de oración en vernáculo, llamado Libro de Oración Común. A diferencia de otras tradiciones cristianas, el anglicanismo nunca ha sido gobernado por un magisterio ni supeditado a un teólogo fundador, tampoco ha necesitado formular un resumen doctrinal más allá de los credos (tal como la Confesión de Fe de Westminster en la Iglesia presbiteriana). En su lugar, el anglicanismo ha recurrido al ya mencionado Libro de Oración Común y a sus vástagos como guía teológica y de práctica. Esto ha tenido como efecto inculcar en el anglicanismo el principio del denominado lex orandi, lex credendi (“la ley de la oración es la ley de la creencia”) como fundamento de identidad y confesión anglicana.

El prolongado conflicto desarrollado durante el siglo XVII entre protestantes radicalizados, de un lado, y católicos romanos que querían reconocer la supremacía absoluta del papa, por otro, dio lugar a una Iglesia que era deliberadamente vaga con respecto a sus principios doctrinales, destacando el desarrollo de parámetros de "desviación tolerable" dentro de la Iglesia. Estos parámetros fueron articulados lo más claramente posible en las varias anotaciones incluidas en los sucesivos Libros de Oración, así como en los Treinta y Nueve Artículos de Religión. Estos artículos, aunque nunca vinculantes, han tenido gran influencia en el ethos de la Comunión anglicana, un ethos reforzado por su interpretación y extensión a manos de tempranos e influyentes teólogos, tales como: Richard Hooker, Lancelot Andrewes, John Cosin, y otros.

Con la expansión del anglicanismo fuera de las islas británicas, la Comunión buscó establecer nuevos vehículos de unidad. La primera expresión importante de esta búsqueda fueron las Conferencias de Lambeth para todos los obispos de la Comunión, convocadas por primera vez en 1867 por el arzobispo de Canterbury Charles Thomas Longley. Desde el principio, estas reuniones nunca intentaron desplazar o disminuir la autonomía de las emergentes provincias de la Comunión, sino “discutir asuntos de interés práctico, y pronunciar lo que juzgamos conveniente en resoluciones que puedan servir como guías seguras para la acción futura”. Una de las primeras resoluciones de influencia duradera de esta conferencia fue con respecto al denominado Cuadrilátero Chicago-Lambeth de 1888, un intento por proporcionar bases para la discusión de una reunión con las Iglesias católica romana y ortodoxa, que tuvo, sin embargo, el efecto indirecto de establecer claramente cuatro parámetros específicos de la identidad anglicana. Esos cuatro principios son:

  1. Las Sagradas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, "contienen todas las cosas necesarias para la salvación", y constituyen la regla y máxima norma de fe.
  2. El Credo de los Apóstoles, como Símbolo Bautismal, y el Credo Niceno son declaraciones suficientes de la Fe Cristiana.
  3. Los dos sacramentos ordenados por Cristo mismo - Bautismo y Cena del Señor - deben ser administrados con el uso indefectible de las palabras de su institución, hecha por Cristo, y los elementos ordenados por Él.
  4. Debe reivindicarse el episcopado histórico, adaptado localmente a las diversas necesidades de las naciones y pueblos llamados por Dios a la unidad de su Iglesia.

Instrumentos de unidad[editar]

Como se mencionó antes, la Comunión anglicana no tiene ninguna organización jurídica internacional. El arzobispo de Canterbury cumple un rol estrictamente simbólico y unificador, y los tres organismos internacionales de la Comunión son sólo consultivos y de colaboración, sus resoluciones no tienen ningún efecto legal en las provincias independientes de la Comunión. Tomados en su conjunto, sin embargo, estos cuatro elementos funcionan como verdaderos “instrumentos de unidad”, donde todas las iglesias que participan de la Comunión concurren. En orden de antigüedad, están:

La cátedra de san Agustín, trono episcopal en la Catedral de Canterbury, en Kent, asiento del arzobispo de Canterbury en su papel de cabeza de la Comunión anglicana.
  1. El arzobispo de Canterbury (Ab origine) que cumple funciones como jefe espiritual de la Comunión, es el foco de su unidad, puesto que ninguna iglesia demanda calidad de miembro en la Comunión sin estar en comunión con él. El actual titular es el Dr. Justin Welby.
  2. La Conferencia de Lambeth (reunida por primera vez en 1867) es la más antigua instancia internacional de consulta. Es un foro para los obispos de la Comunión, donde refuerzan su unidad y manifiestan el carácter colegiado del episcopado. Sirve también para discutir asuntos de mutua preocupación y para aprobar resoluciones que sirvan como puntos de referencia para las decisiones de cada provincia. Se reúne cada diez años y la invitación es hecha por el arzobispo de Canterbury.
  3. El Consejo Consultivo Anglicano (reunido por primera vez en 1971) fue creado por una resolución de la Conferencia de Lambeth de 1968, y se reúne habitualmente cada tres años. Al Consejo concurren representantes del episcopado, del clero y del laicado elegidos por las treinta y ocho provincias. Este cuerpo posee una secretaría permanente, la Oficina de la Comunión Anglicana, de la cual el arzobispo de Canterbury es presidente.
  4. La Reunión de los Primados (reunida por primera vez en 1979) es la instancia más reciente de consulta y deliberación internacional. Fue convocada por primera vez por el Arzobispo Donald Coggan como un foro para el “pensamiento pausado, la oración y la consulta profunda”.

Puesto que no hay autoridad obligatoria en la Comunión anglicana, estos cuerpos internacionales son sólo un vehículo de consulta y persuasión. Es por ello que, en años recientes, se han desarrollado fuertes debates sobre la necesidad o no de tener una postura común en ciertas áreas de doctrina, disciplina, adoración y ética. El ejemplo más notable de estos desacuerdos ha sido la objeción, por parte de algunas provincias de la Comunión (particularmente de África, Asia y América hispana) al cambio de rol de los homosexuales en las iglesias norteamericanas (por ejemplo, la bendición de matrimonios entre personas del mismo sexo, la ordenación y consagración de gays y lesbianas no célibes), y al proceso mediante el cual esos cambios fueron emprendidos. Los que se oponen a estos cambios, los condenan como contrarios a las Escrituras, unilaterales, y tomados sin el acuerdo previo de la Comunión. En respuesta, la Iglesia episcopal en los Estados Unidos (ECUSA, por sus siglas en inglés) y la Iglesia anglicana del Canadá han señalado que estas acciones: habían sido emprendidas después de una reflexión teológica muy larga y basada en las Escrituras; estaban legalmente de acuerdo con sus propios cánones y constituciones; y se habían resuelto tras extensas consultas con las provincias de la Comunión.

La Reunión de los Primados votó para solicitar a estas dos provincias que retiraran a sus delegados de la reunión 2005 del Consejo Consultivo Anglicano, y Canadá y los Estados Unidos decidieron asistir a la reunión pero sin ejercer su derecho a voto. No se ha expulsado ni suspendido a estas provincias, puesto que no existe ningún mecanismo en esta asociación voluntaria para suspender o expulsar a una provincia independiente de la Comunión. Puesto que la calidad de miembro se basa en la comunión de una provincia con el arzobispo de Canterbury, la posibilidad de expulsión requeriría del arzobispo una denegación de su comunión con las jurisdicciones afectadas. Conforme a una sugerencia del Informe de Windsor, el Dr. Williams estableció un grupo de trabajo para examinar la viabilidad de un Pacto Anglicano (Anglican Covenant) que articule, de alguna manera, las condiciones para estar en comunión.[1]

Provincias de la Comunión anglicana[editar]

Mapa con las provincias de la Comunión anglicana:
     Iglesias autónomas      Iglesia episcopal de los Estados Unidos      Iglesia de la provincia de las Indias Occidentales      Iglesia anglicana en América central      Iglesia anglicana del Cono sur de América      Iglesia anglicana de África del sur      Iglesia de la provincia de África central      Iglesia de la provincia de África occidental      Iglesia episcopal en Jerusalén y Medio Oriente      Iglesia de la provincia del Océano Índico      Iglesia anglicana en Aotearoa (término maorí para Nueva Zelanda), Nueva Zelanda y Polinesia      Iglesia de la provincia de Melanesia      Diócesis de Gibraltar de la Iglesia de Inglaterra      Extra-provincial del arzobispo de Canterbury      Iglesia de la provincia del sudeste de Asia      Sin presencia anglicana organizada
Nota: la Iglesia de Irlanda sirve tanto en Irlanda del Norte como en la República de Irlanda; la Iglesia episcopal de Sudán sirve tanto en Sudán como en Sudán del Sur; y la Iglesia anglicana de Corea sirve en Corea del Sur y, teóricamente, en Corea del Norte. La Iglesia de India del Norte y la Iglesia de India del Sur se reparten el territorio de la India para el servicio espiritual. La diócesis de Gibraltar también está presente en Portugal y España. La Iglesia episcopal —convocación americana de Iglesias episcopales en Europa— tiene filiales en Francia, Bélgica, Austria, Suiza, Italia y Kazajistán.

Todas las treinta y ocho provincias de la Comunión anglicana son independientes, cada una con su propio Obispo o Arzobispo Primado y su propia estructura de gobierno. Estas provincias pueden tomar la forma de iglesias nacionales (por ejemplo, en Canadá, Uganda o Japón) o agrupar un cierto número de naciones (tales como Indias Occidentales, África Central, Sudeste de Asia o Cono Sur de América). Las provincias de la Comunión anglicana, en orden alfabético, son las siguientes:

Además, hay seis Iglesias extraprovinciales, cinco de las cuales están bajo la autoridad del arzobispo de Canterbury como arzobispo metropolitano.

Además está asociadas las Iglesias que pertenecen a la Unión de Utrecht, las cuales no están bajo la autoridad del arzobispo de Canterbury como arzobispo metropolitano, pero si reconocen muchos de los acuerdos en común:

También están asociadas todas las Iglesias que pertenecen a la Comunión de Porvoo, salvo las que pertenecen oficialmente a la Comunión anglicana que en vez de ser asociadas son Iglesias de pleno derecho de la Comunión anglicana:

Otras Iglesias que participan como observadoras son:

Historia[editar]

La Comunión anglicana es un concepto relativamente reciente. Desde que la Iglesia de Inglaterra (que hasta el siglo XX incluía a la Iglesia en Gales) rompió su comunión con el catolicismo romano durante el reinado de Enrique VIII, ha pensado de sí misma no como una nueva fundación, sino que como una continuación reformada de la antigua “Iglesia inglesa” y reafirmado los derechos de esa iglesia. Pero tal fenómeno fue por bastante tiempo algo claramente local. De esta manera, los únicos integrantes de lo que hoy conocemos como Comunión anglicana a mediados del siglo XVIII eran la Iglesia de Inglaterra, su estrechamente ligada Iglesia hermana, la Iglesia de Irlanda (que también rompió con el papa bajo Enrique VIII), y la Iglesia episcopal escocesa, que a fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII era parcialmente clandestina (sospechosa de simpatías jacobitas).

Sin embargo, la enorme expansión del Imperio británico durante los siglos XVIII y XIX llevó a la Iglesia consigo. Por eso, desde el principio, todas las iglesias coloniales estuvieron bajo jurisdicción del obispo de Londres, pero tras la Revolución americana, las parroquias de ese nuevo país independiente encontraron necesario romper formalmente con una Iglesia cuyo Gobernador supremo era (y sigue siendo) el Monarca británico. De esa manera, formaron sus propias diócesis y su propia iglesia nacional, la Iglesia episcopal en los Estados Unidos de América, en un proceso de separación, por lo demás, bastante amistoso.

En aquella misma época, los países que seguían siendo colonia británica conservaban sus vínculos con la Corona. Por ello, la Iglesia de Inglaterra comenzó a designar obispos coloniales. En 1787 se nombró a un obispo de Nueva Escocia con jurisdicción extraordinaria sobre toda la Norteamérica británica; al mismo tiempo se designaron varios otros obispos en ciudades del actual Canadá. En 1814 fue nombrado un obispo para Calcuta; en 1824 fue enviado el primer obispo a las Indias Occidentales y en 1836 también a Australia. Antes de 1840 había solamente diez obispos coloniales en la Iglesia de Inglaterra, pero incluso este comienzo tan pequeño facilitó grandemente el desarrollo del anglicanismo alrededor del mundo. En 1841 se instaló un “Consejo Colonial Diocesano” y pronto se crearon muchas más diócesis.

Con el tiempo, llegó a ser natural agrupar estas diócesis en provincias y designar a un obispo metropolitano para cada una. Aunque al principio este sistema se estableció en muchas colonias del Imperio, hacia 1861 fue habitual que, a menos que se dispusiera específicamente lo contrario, la Iglesia de Inglaterra tuviera apenas la misma posición legal que cualquier otra iglesia. Así, un obispo colonial anglicano y su diócesis poseían una naturaleza jurídica completamente diferente de sus contrapartes en la metrópoli. Con el tiempo, los obispos vinieron a ser designados más bien localmente que desde Inglaterra, y los sínodos nacionales comenzaron, eventualmente, a poseer una legislación eclesiástica independiente de Inglaterra.

Un paso crucial en el desarrollo de la comunión moderna estuvo en la organización de las Conferencias de Lambeth, con las discusiones que allí se han desarrollado. Estas conferencias demostraron que obispos de Iglesias dispares podían manifestar la unidad de la Iglesia en su colegialidad episcopal, a pesar de la ausencia de lazos legales universales. Algunos obispos estuvieron inicialmente poco dispuestos a concurrir, temiendo que la reunión se declarase un consejo con poder legislativo para la Comunión anglicana; pero estos temores se disiparon con el tiempo y al aprobarse resoluciones de tipo sólo consultivo. Las Conferencias de Lambeth han sido convocadas aproximadamente cada diez años desde 1878 (que fue la segunda conferencia), y permanece como la convocatoria más visible de toda la Comunión.

Controversias[editar]

Un efecto de la "autoridad dispersa" de la Comunión anglicana ha sido que el conflicto y la controversia se han levantado con cierta regularidad a lo largo de su historia, sobre todo con respecto a los efectos que prácticas y doctrinas divergentes de una parte de la Comunión han tenido en otras. Las disputas que se dieron antaño en el seno de Iglesia de Inglaterra se pudieron tratar legislativamente en aquel reino, pero como la Comunión anglicana se extendió a nuevas naciones y culturas dispares, tales controversias se fueron multiplicando e intensificando sin posibilidad de resolución legislativa. Estas controversias han sido generalmente de dos tipos: litúrgicas y sociales.

La primera controversia notable se desarrolló en torno a la influencia creciente del anglo-catolicismo manifestado en el llamado ritualismo, controvertido desde fines del siglo XIX y hasta principios del XX. Más tarde, el rápido cambio social y la disolución de la hegemonía cultural británica sobre sus antiguas colonias alimentaron las disputas con respecto al papel de las mujeres, los parámetros de matrimonio y divorcio, y la práctica de la anticoncepción y el aborto. Más recientemente, los desacuerdos con respecto a la homosexualidad han tensado la unidad de la Comunión así como sus relaciones con otras denominaciones cristianas. De manera simultánea a los debates sobre teología social y ética, la Comunión ha debatido la revisión del Libro de Oración y los fundamentos para lograr la comunión plena con Iglesias no anglicanas.

Relaciones ecuménicas[editar]

El interés anglicano por el diálogo ecuménico se remonta a tiempos de su reforma y a sus diálogos tanto con Iglesias ortodoxas como luteranas durante el siglo XVI. En el siglo XIX, con el surgimiento del Movimiento de Oxford, se generó una mayor preocupación por el reencuentro de las Iglesias de "confesión católica". Este deseo de trabajar por el logro de la plena comunión con otras denominaciones cristianas condujo al desarrollo del Cuadrilátero Chicago-Lambeth, aprobado por la tercera Conferencia de Lambeth en 1888. Los cuatro puntos (suficiencia de la Escritura, los credos históricos, los dos sacramentos dominicales y el episcopado histórico) fueron propuestos como base para la discusión, aunque fueran con frecuencia tomados como línea de fondo no negociable para el reencuentro.

Consejo Mundial de Iglesias[editar]

El diálogo ecuménico ha sido particularmente fructífero en tres ámbitos. El primero es el Consejo Mundial de Iglesias y sus precursores, en los cuales los anglicanos estuvieron siempre implicados, desde el principio. Los representantes anglicanos estuvieron especialmente involucrados en el desarrollo de la fecunda declaración de la comisión Orden y Fe: "Bautismo, Eucaristía y Ministerio", que procuró el desarrollo de puntos en común con respecto a estas cuestiones, y han estado asimismo en el centro del proceso para desarrollar trabajos más recientes en la comisión "Naturaleza y Misión de la Iglesia".

Iglesia católica romana[editar]

El segundo ámbito fructífero de preocupación ecuménica ha sido con la Iglesia católica romana. La hostilidad a largo plazo entre estas dos comuniones ha minado las perspectivas de diálogo. La "emancipación" católica romana en el Reino Unido alivió un poco la tensión, pero la respuesta romana al Cuadrilátero Chicago-Lambeth, articulada en la bula papal de 1896 "Apostolicae Curae", declaró las santas órdenes anglicanas como nulas y sin valor legal. El acercamiento se logró finalmente en 1966, con la visita del arzobispo Michael Ramsey al papa Pablo VI. Al año siguiente, se estableció la Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana (ARCIC por sus siglas en inglés: Anglican-Roman Catholic International Commission). Su primer proyecto se centró en la autoridad de las Escrituras, y la Comisión ha producido desde entonces nueve declaraciones concordadas. La primera fase de la ARCIC terminó en 1981 con la publicación del informe final: "Aclaraciones sobre la Autoridad en la Iglesia" (Elucidations on Authority in the Church). La segunda fase transcurrió entre 1983 y 2004, año en que fue publicada una declaración concordada referida a la "teología Mariana", y se espera una tercera fase. En 2000, tras una reunión entre obispos anglicanos y católicos romanos en Mississauga (Canadá), una nueva comisión fue establecida, la Comisión Internacional Anglicana Católica Romana para Unidad y Misión (International Anglican Roman Catholic Commission for Unity and Mission), para promover la cooperación práctica entre anglicanos y católicos romanos, y la recepción de los frutos del diálogo teológico.

A pesar de la productividad de estas discusiones, el diálogo se ha dificultado tras los acontecimientos en algunas provincias de la Comunión anglicana, principalmente con respecto a la ordenación de mujeres e incluso la ordenación episcopal de personas homosexuales no célibes (el caso de Gene Robinson). El papa Juan Pablo II hizo una Provisión Pastoral para un pequeño número de parroquias de clero episcopaliano que se han convertido a la Iglesia católica romana. Hay aproximadamente media docena de estas parroquias de "uso anglicano", llamadas así porque se les ha permitido el uso temporal de una adaptación católico-romana del Libro de Oración Común, aunque no el Libro Episcopal de Oración Común propiamente tal (utilizado por las parroquias de la ECUSA). Además, existe una jurisdicción de las Iglesias Anglicanas de Continuación denominada Comunión Anglicana Tradicional, que procura conseguir plena comunión con Roma reteniendo, no obstante, su fe y prácticas tradicionales.

El 20 de octubre de 2009, el Vaticano dio a conocer la aprobación dada por Benedicto XVI para la creación de una estructura canónica, un ordinariato personal, para acoger a los anglocatólicos que quisieran incorporarse a la plena comunión con la Iglesia católica.[2] El entonces arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión anglicana, Rowan Williams, y el arzobispo de Westminster, Vicent Gerard Nichols, primado de los católicos en Inglaterra, emitieron un comunicado en el que se señalaba este gesto como un signo del fin de los tiempos de incertidumbre y un fruto del diálogo ecuménico.[3] Las disposiciones de Benedicto XVI se dieron a conocer en la Constitución Apostólica Anglicanorum cœtibus,[4] del día 4 de noviembre de 2009.

Iglesias luteranas[editar]

Otro ámbito fructífero de diálogo ecuménico se ha dado con varias Iglesias luteranas. En 1994, se constituyó la Comunión de Porvoo, incluyendo a las iglesias de la Comunión anglicana en Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda, Portugal y España en plena comunión con las iglesias luteranas de Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia, Estonia y Lituania. En el 2001, la Iglesia anglicana del Canadá y la Iglesia evangélica luterana en Canadá lograron la plena comunión,[5] como hicieron también la Iglesia episcopal en los Estados Unidos de América (ECUSA) y la Iglesia evangélica luterana en América (ELCA).[6]

Además, acuerdos de plena comunión han sido alcanzados entre varias provincias eclesiásticas más pequeñas, sobre todo con denominaciones católicas, como la Iglesia católica antigua tras el Acuerdo de Bonn de 1931.

Iglesias ortodoxas[editar]

El diálogo ha sido fructífero así mismo con las Iglesias ortodoxas. La Comisión Internacional de Diálogo Teológico Anglicano-Ortodoxo fue establecida en 1999, añadiéndose al trabajo de comisiones ya establecidas anteriormente y que habían publicado una síntesis de su trabajo en la "Declaración de Dublín". Posteriormente, también se estableció la Comisión Internacional Anglicana Ortodoxa Oriental en el 2001, para el diálogo con aquellas Iglesias ortodoxas que no están en comunión con el Patriarca de Constantinopla.

Otras Iglesias[editar]

El diálogo con Iglesias protestantes además de las luteranas ha dado igualmente buenos resultados. Sin embargo, algunos movimientos hacia la plena comunión han fracasado, entre la Iglesia anglicana del Canadá y la Iglesia Unida del Canadá, por ejemplo, así como entre la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia metodista de Gran Bretaña debido, expresamente, a la cuestión del episcopado válido, más específicamente, al reconocimiento de la sucesión apostólica. Esto, así como las posturas anglicanas ante ciertas cuestiones sociales, han dificultado también el diálogo entre anglicanos y algunas denominaciones evangélicas. Con todo, han prosperado una variedad de informes preparados por comisiones bilaterales que describen teologías y prácticas convergentes; tal fue el caso de "Conversaciones sobre el Mundo 2005" (Conversations around the World), un informe sobre conversaciones entre representantes de la Comunión anglicana y la Alianza Bautista Mundial.

Sucesión apostólica[editar]

La Comunión anglicana comparte la creencia de aquellos que tienen como válida la Sucesión apostólica. La Iglesia católica romana discrepa de la Comunión anglicana en este asunto, pero la Iglesia ortodoxa acepta la sucesión en la Comunión anglicana a pesar de no estar en plena comunión con ella.[7]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. [1] Discurso al Sínodo General de la Comunión anglicana, arzobispo de Canterbury, ACNS 4164, julio 7 de 2006 (en inglés)
  2. Nota vaticana sobre los anglicanos que entran en la Iglesia católica
  3. Declaración conjunta del arzobispo de Westminster y el arzobispo de Canterbury
  4. Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus
  5. [2] Servicio de noticias anglicano (en inglés)
  6. [3] Called to Common Mission, What does it mean to Episcopalians and Lutherans? (en inglés)
  7. [4] Declaración oficial del Patriarca Ecuménico en 1922 (en inglés)

Sitios oficiales[editar]