Batalla del Nilo

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Batalla del Nilo
Guerras Revolucionarias Francesas
Luny Thomas Battle Of The Nile August 1st 1798 At 10pm.jpg
Batalla del Nilo, óleo de Luny Thomas.
Fecha 1 y 2 de agosto de 1798
Lugar Bahía de Abu Qir, Egipto
Coordenadas 31°20′00″N 30°07′00″E / 31.333333333333, 30.116666666667


Coordenadas: 31°20′00″N 30°07′00″E / 31.333333333333, 30.116666666667
Resultado Victoria británica
Beligerantes
Bandera de Francia. República Francesa Union flag 1606 (Kings Colors).svg Reino de Gran Bretaña
Comandantes
François-Paul Brueys D'Aigalliers Horatio Nelson
Fuerzas en combate
13 navíos de línea (uno de 120 cañones, tres de 80 cañones, nueve de 74 cañones) y cuatro fragatas 14 navíos de línea (trece de 74 cañones y uno de 50 cañones)
Bajas
•1 fragata hundida, 3 buques en llamas, 9 buques capturados
•1700 muertos, 600 heridos, 3000 prisioneros
2000-5000 bajas
3000-3900 capturados[nota 1]
2 navíos de línea destruidos
9 navíos de línea capturados
2 fragatas destruidas

La Batalla del Nilo —también conocida como la Batalla de la bahía de Abukir, en francés como la Bataille d’Aboukir y en árabe egipcio como معركة أبي قير البحرية— fue una acción naval mayor librada entre la Marina Real británica y la Marina de la Primera República Francesa en la bahía de Abukir, en la costa mediterránea de Egipto del 1 al 3 de agosto de 1798. La batalla fue el punto culminante de la campaña naval que se había extendido a lo largo de todo el mar Mediterráneo a lo largo de los tres meses anteriores, cuando un convoy francés partió desde Tolón hacia Alejandría, a bordo del cual iba una fuerza expedicionaria bajo el mando del entonces general Napoleón Bonaparte. En la batalla, las fuerzas francesas, dirigidas por el contraalmirante sir Horatio Nelson —más tarde conocido como Lord Nelson—, derrotaron a las francesas.

Bonaparte trataba de invadir Egipto como el primer paso de una campaña contra la India británica, en un intento de sacar a Gran Bretaña de las Guerras Revolucionarias Francesas. Mientras la flota de Bonaparte cruzaba el Mediterráneo, una fuerza británica bajo el mando de Nelson, la cual había sido enviada desde la flota del río Tajo con el fin de adivinar el objetivo de la expedición francesa y derrotarla, comenzó su persecución. Durante más de dos meses, persiguió a los franceses, llegando a estar en algunas ocasiones a tan solo unas horas de ellos. Bonaparte, que conocía los planes de Nelson, guardó con total discreción su destino y consiguió tomar Malta y después llegar a Egipto sin ser interceptado por las fuerzas navales británicas.

Con el ejército francés en tierra, la flota francesa echó el ancla en la bahía de Abukir, 20 millas —32 kilómetros— al nordeste de Alejandría. El vicealmirante François-Paul Brueys d'Aigalliers, comandante, creía que había tomado una posición formidablemente defensiva. Cuando la flota británica arribó a Egipto el 1 de agosto y descubrió la disposición de Brueys, Nelson ordenó un ataque inmediato. Sus barcos avanzaron hacia la línea francesa y se dividieron en dos divisiones según se acercaban. Una de ellas atravesó la línea francesa por el espacio existente entre los barcos rivales y la orilla, mientras que la otra se enfrentó al costado francés más alejado de tierra. Tras caer en un fuego cruzado, los barcos de guerra franceses que lideraban la expedición tuvieron que rendirse durante una fiera batalla de tres horas de duración; el centro de la flota, por otro lado, consiguió repeler el ataque inicial de los británicos. Con la llegada de los refuerzos británicos, estos volvieron a atacar el centro y, a las 22:00, el buque insignia francés, el L'Orient, colapsó. Después del fallecimiento de Brueys y la derrota de su centro y su vanguardia, la división trasera de la flota francesa trató de escapar de la bahía, pero solo lo consiguieron dos navíos de línea y dos fragatas, de un total de 17 barcos.

La batalla dio un vuelco a la situación estratégica entre las fuerzas de ambas potencias en el Mediterráneo, y la Marina Real se afianzó en la posición dominante, en la que se mantendría a lo largo del resto de la guerra. El resultado también alentó a otros países a volverse contra Francia, y fue un factor del estallido de la guerra de la Segunda Coalición. El ejército de Bonaparte quedó atrapado en Egipto y el dominio británico de la costa siria contribuyó significantemente a la derrota francesa en el Asedio de Acre en 1799, previo al regreso de Bonaparte a Europa. Nelson, quien había resultado herido en la batalla, fue vitoreado como un héroe en toda Europa y consecuentemente nombrado Barón Nelson, a pesar de que en privado no estaba satisfecho con su recompensa. Sus capitanes también recibieron amplios elogios y pasarían después a formar el núcleo de la Banda de Hermanos de Nelson. La batalla continúa destacando en la cultura popular, siendo probablemente Casabianca, un poema de 1826 de Felicia Hermans, su representación más conocida.

Preludio[editar]

Tras las victorias de Napoleón Bonaparte contra el Imperio austríaco en el norte de Italia —las cuales ayudaron a asegurar la victoria para los franceses en la Guerra de la Primera Coalición en 1797—, el Reino Unido era la única gran potencia europea que estaba aún en guerra con la Primera República Francesa.[13] El Directorio francés investigó varias opciones estratégicas para contrarrestar la oposición británica, entre las que se encontraban invasiones proyectadas de Irlanda y Gran Bretaña y la expansión de la Marina Nacional francesa para poder desafiar a la Marina Real en el mar.[14] A pesar de los esfuerzos por parte de Francia, el control británico de las aguas del norte de Europa hacía que estas aspiraciones se viesen frustradas a corto plazo,[15] y la Marina Real mantuvo el firme control del océano Atlántico. Sin embargo, la marina francesa dominaba el Mediterráneo tras la retirada de la flota británica posterior al estallido de la guerra entre Gran Bretaña y España en 1796.[16] Esto le permitió a Bonaparte proponer una invasión de Egipto como alternativa para confrontar al Reino Unido directamente, porque creía que los británicos estarían demasiado ocupados por el inminente levantamiento irlandés como para intervenir en el Mediterráneo.[17]

Bonaparte creía que con el establecimiento de una presencia permanente en Egipto —simbólicamente parte del Imperio Otomano, que era neutral— los franceses obtendrían un importante punto para futuras operaciones contra la India británica, posiblemente en colaboración con el anglófobo Sultán Fateh Ali Tipu, de Seringapatam, que podría sacar a Gran Bretaña de la guerra exitosamente.[18] La campaña dificultaría la comunicación entre Gran Bretaña y la India, una parte esencial del imperio, ya que obtenía los bienes necesarios para que su metrópoli pudiera proseguir en la guerra.[19] El Directorio francés estuvo de acuerdo con los planes de Bonaparte, aunque el deseo de alejar a Bonaparte, un político muy ambicioso, y sus leales veteranos de sus campañas en Italia de Francia tuvo gran importancia en la decisión.[20] [21] Durante la primavera de 1798, Bonaparte reunió a más de 35 000 soldados[22] que se encontraban en el Mediterráneo, Francia e Italia y desarrolló una poderosa flota en Tolón. También creó la Commission des Sciences et des Arts —en español: Comisión de las Ciencias y las Artes—, un cuerpo conformado por científicos e ingenieros destinados a establecer una colonia francesa en Egipto.[22] [23] [24] Napoleón mantuvo el destino de la expedición en secreto[25] de tal modo que ni tan siquiera la mayoría de los oficiales del ejército conocían el objetivo,[26] ya que Bonaparte no lo reveló en público hasta que no se hubo completado la primera parte de la expedición.[27]

Campaña en el Mediterráneo[editar]

Retrato de un hombre vestido con un uniforme naval ornamentado con medallas y condecoraciones.
El vicealmirante Horatio Nelson, Lemuel Francis Abbott, 1800, Museo Marítimo Nacional. En su sombrero de tres picos se puede observar el penacho concedido por el sután otomano como recompensa por la victoria en el Nilo.

La armada de Napoleón partió de Tolón el 19 de mayo de 1798 y progresó rápidamente a través del mar de Liguria. A su paso por Génova, se unieron más barcos a la expedición y posteriormente esta puso rumbo a la costa de Cerdeña y pasó por Sicilia el 7 de junio.[28] Dos días después la flota llegó a Malta, la cual era por aquel entonces propiedad de la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, cuyo Gran Maestre era Ferdinand von Hompesch zu Bolheim.[29] Bonaparte reclamó permiso para acceder al puerto fortificado de La Valeta. Cuando los miembros de la Orden se lo denegaron, el general francés respondió con la orden de llevar a cabo una invasión a gran escala de las islas maltesas. Tras veinticuatro horas de batalla, los franceses derrotaron a los malteses.[30] La orden se rindió formalmente el 12 de junio y, a cambio de una importante compensación financiera, entregó las islas y todos sus recursos a Bonaparte, incluyendo la propiedad de la Iglesia Católica romana en Malta.[31] Una semana más tarde, Bonaparte había reaprovisionado sus barcos, y el 19 de junio, su flota partió hacia Alejandría en la dirección de Creta. Además, dejó 4000 hombres en La Valeta bajo el mando del general Claude-Henri Vaubois con el fin de asegurar el control francés de las islas.[32]

Mientras Bonaparte navegaba hacia Malta, la Marina Real volvió a entrar al Mediterráneo por primera vez en más de un año. Alarmado por los avisos de los preparativos franceses en la costa del Mediterráneo, Lord Spencer, del Almirantazgo británico, le envió un mensaje al vicealmirante John Jervis, comandante de la flota mediterránea con base en el río Tajo, con el fin de que enviara una escuadra a investigar la situación.[33] Esta escuadra la componían tres navíos de línea y tres fragatas y se le confió al contraalmirante sir Horatio Nelson.[25]

Nelson era un oficial con amplia experiencia que había perdido la visión en un ojo mientras batallaba en Córcega en 1794 y que había recibido un encomio por la captura de dos barcos de línea españoles durante la Batalla del Cabo de San Vicente en febrero de 1797. En julio de ese mismo año, perdió un brazo en la Batalla de Santa Cruz de Tenerife y se vio obligado a regresar a Gran Bretaña para recuperarse.[34] [25] A su regreso a la flota del Tajo a finales de abril de 1798 recibió la orden de recoger la escuadra estacionada en Gibraltar y navegar al mar de Liguria.[35] El 21 de mayo, cuando Nelson estaba ya cerca de Tolón, un vendaval dañó el buque insignia de Nelson, el HMS Vanguard, que perdió su escay y naufragó prácticamente en la costa corsa.[36] Asimismo, los restos de la escuadra quedaron esparcidos. Los navíos de línea se refugiaron en la isla de San Pietro, cerca de Cerdeña; el viento alejó a las fragatas hacia el oeste y no consiguieron regresar.[37]

El 7 de junio, después de que se llevaran a cabo varias reparaciones rápidas en el buque insignia, una flota conformada por diez barcos de línea y uno de cuarto rango se unieron a Nelson cerca de Tolón. La flota, bajo el mando del capitán Thomas Troubridge, se había enviado previamente para reforzar a Nelson con órdenes de perseguir e interceptar el convoy de Tolón.[38] A pesar de que Nelson ya tenía suficientes barcos para desafiar a la flota francesa, este debía afrontar dos importantes desventajas: no conocía el destino de los franceses y no disponía de ninguna fragata que guiase a la suya.[39] Con la esperanza de conseguir información acerca de los movimientos de los franceses, Nelson puso rumbo al sur y se detuvo en la isla de Elba y en Nápoles, donde el embajador británico, sir William Hamilton, le comunicó que la flota francesa había pasado Sicilia en dirección a Malta.[40] Aunque Nelson y Hamilton lo pidieron, el rey Fernando de Nápoles se negó a prestarle sus fragatas a la flota británica por miedo a recibir represalias por parte de Francia.[41] El 22 de junio, una goleta procedente de Ragusa informó a Nelson de la partida desde Malta hacia el este de los franceses el 16 de junio.[42] Tras dialogar con sus capitanes, el almirante concluyó que el objetivo francés debía ser Egipto y puso rumbo allí para comenzar la persecución.[43] Nelson insistió en tomar una ruta directa a Alejandría sin desvíos porque creía incorrectamente que los franceses llevaban una ventaja de cinco días, cuando esta era en realidad de tan solo dos.[44]

En la tarde del 22 de junio, la flota de Nelson adelantó a la francesa en la oscuridad, sin darse cuenta de lo cerca que estaban de su objetivo.[45] Gracias a una ruta directa, Nelson arribó a Alejandría el 28 de junio y descubrió que los franceses no estaban allí.[46] [47] Tras una reunión con el sospechoso comandante otomano Sayyid Muhammad Kurayyim, Nelson ordenó que la flota británica pusiese rumbo hacia el norte. Esta llegó a la costa de Anatolia el 4 de junio y viró al oeste hacia Sicilia.[48] Nelson no había alcanzado a los franceses por menos de un día; los guías de la flota rival llegaron a Alejandría en la tarde del 29 de junio.[49]

Consciente de que su próximo enfrentamiento con Nelson ocurriría pronto, Bonaparte ordenó una invasión inmediata, para la cual sus tropas desembarcaron y llevaron a cabo una operación anfibia cuya planificación había sido bastante pobre; al menos veinte soldados se ahogaron.[50] Los franceses se hicieron con el control de la ciudad de Alejandría desde la costa[51] y después de esto Bonaparte condujo a la fuerza principal de su ejército hacia el interior.[52] Le encomendó a su comandante naval, el vicealmirante François-Paul Brueys D'Aigalliers, la tarea de anclar en el puerto de Alejandría, pero los supervivientes notificaron que el canal que conducía al puerto era estrecho y de poca profundidad para los grandes barcos de la flota de Francia.[53] Consecuentemente, los franceses seleccionaron un fondeadero alternativo en la bahía de Abukir, 32 kilómetros al noreste de Alejandría.[54]

La flota de Nelson llegó a Siracusa, en Sicilia, el 19 de julio y se equipó con provisiones esenciales.[55] Además, los almirantes escribieron allí cartas describiendo los eventos de los meses previos: «Es un antiguo dicho, «los hijos del diablo tienen la suerte del diablo».[nota 2] No puedo saber, o descubrir en este momento, aparte de vagas conjeturas, dónde se encuentra la flota francesa. Toda mi mala suerte, hasta el momento, está relacionada con esas fragatas».[57] El 24 de julio se completó el reaprovisionamiento de su flota y, habiendo determinado que los franceses debían estar en algún lugar del este del Mediterráneo, Nelson partió de nuevo rumbo a Morea.[58] El 28 de julio, en Coroni, Nelson obtuvo finalmente información que describía el ataque francés en Egipto y cruzó el Mediterráneo hacia el sur. Sus guías, el HMS Alexander y el HMS Swiftsure, avistaron la flota francesa de transporte en Alejandría en la tarde del 1 de agosto.[59]

Bahía de Abukir[editar]

Al percatarse de que el puerto de Alejandría era inadecuado para su flota, Brueys reunió a todos sus capitanes y discutieron sus opciones. Bonaparte había ordenado el anclaje de la flota en la bahía de Abukir, un fondeadero poco profundo y expuesto, pero había incluido entre sus órdenes la posibilidad de que Brueys navegara a Corfú, en el norte, dejando únicamente el transporte y unos pocos barcos de guerra más ligeros en Alejandría en el caso de que la bahía fuese muy peligrosa.[60] Brueys se negó, creyendo que su escuadra podría apoyar al ejército francés en tierra, y llamó a los capitanes a bordo de su buque insignia L'Orient, equipado con 120 cañones. En él discutieron cuál sería su respuesta en caso de que Nelson descubriese la flota. A pesar de la oposición del contraalmirante Armand Blanquet,[61] quien insistió en que la flota podría contraatacar mejor en el mar abierto, el resto de los capitanes coincidieron en que el anclaje en una línea de batalla en el interior de la bahía era la mejor táctica para enfrentarse a Nelson.[62] Es posible que Bonaparte previera la bahía de Abukir como un fondeadero temporal: el 27 de julio expresó su deseo de que Brueys hubiese transportado ya sus barcos a Alejandría, y tres días después, emitió órdenes de que la flota se hiciese con Corfu con el objetivo de preparar operaciones navales contra los territorios otomanos en los Balcanes,[63] aunque un ejército irregular[64] interceptó y asesinó al mensajero que transportaba las instrucciones.

Óleo anónimo que representa a François-Paul Brueys d'Aigalliers, comandante francés en la batalla.

La bahía de Abukir es una hendidura costera de treinta kilómetros de ancho que se extiende desde el pueblo de Abu Qir, en el oeste, hasta Rosetta, en el este, donde se encuentra una desembocadura del río Nilo en el Mediterráneo.[65] En 1798, la bahía estaba protegida por el oeste por unos largos bancos rocosos que entraban 4,8 km a la bahía desde un promontorio en el que se encontraba el castillo de Abukir. Una fortaleza situada en una isla entre las rocas protegía los bancos rocosos.[66] La guarnición de la fortificación, la cual estaba equipada con al menos cuatro cañones y dos morteros pesados estaba a cargo de soldados franceses.[67] Brueys había reforzado la fortaleza con buques bombarderos y cañoneros, los cuales estaban anclados a las rocas del oeste de la isla en una posición óptima para apoyar a la cabecera de la línea francesa. A lo largo de la bahía había más bancos rocosos que se extendían hacia el sur de la isla y formaban un semicírculo a 1510 metros de la orilla.[68] Estos bancos de rocas no eran lo suficientemente profundos como para permitir el paso de grandes barcos de guerra, por lo que Brueys ordenó a sus trece barcos de línea que formaran una línea de batalla siguiendo el borde de los bancos hacia el nordeste hasta el sur de la isla.[47] Esta posición permitió a los barcos llevar a cabo el desembarco de provisiones mientras cubrían las descargas con sus baterías de estribor.[69] Se ordenó que cada barco se uniera por la popa y la proa con fuerte cables a los barcos más cercanos, de modo que se crearía una barrera teóricamente impenetrable.[70] Además, Brueys situó una segunda línea más interior de cuatro fragatas aproximadamente 320 metros al oeste de la línea principal, prácticamente a mitad de camino entre la línea mayor y el banco. El Guerrier era el líder de la línea y estaba situado 2200 metros al sureste de la isla de Abukir y aproximadamente a 910 metros del eje de los bancos que rodeaban la isla.[67] La línea se extendía hacia el sureste y los navíos estaban posicionados de tal manera que su proa apuntaba hacia el mar. Los barcos franceses estaban separados por intervalos de 150 metros y la línea completa tenía una longitud de 2610 metros.[71] El buque insignia, el L'Orient, se encontraba en el centro de esta, mientras que dos grandes barcos equipados con ochenta cañones estaban a los lados.[72] El contraalmirante Pierre-Charles Villeneuve, a bordo del Guillaume Tell, era el encargado de la parte trasera de la línea.[67]

Mediante el despliegue de sus barcos en esta dirección, Brueys esperaba que los británicos se viesen obligados a atacar su poderoso centro y su parte trasera, lo que le permitiría usar la vanguardia para contraatacar obteniendo ventaja del viento del nordeste una vez que hubiese comenzado la batalla.[73] Sin embargo, cometió un importante error: había dejado el espacio suficiente entre el Guerrier y los bancos de rocas para que un barco enemigo cruzara por ahí y pudiera atacar a la vanguardia francesa, la cual no tenía apoyo.[74] Además, los franceses solo prepararon el estribor de sus barcos —el cual apuntaba hacia el mar— para la batalla, ya que esperaban que el ataque proviniese de ese lugar, y dejaron la otra parte sin preparar, lo que agravó el error.[75] Los cañones del lado más cercano al puerto estaban inhabilitados y la parte de la cubierta más cercana de babor estaba llena de elementos amontonados que dificultaban el acceso a los cañones.[76] La disposición de Bruey contenía otro importante defecto: los 150 metros de espacio que había entre cada barco eran lo suficientemente amplios para que un barco británico los atravesase y rompiese la línea francesa.[77] Asimismo, no todos los capitanes franceses habían cumplido las órdenes de Brueys de unirse mediante cables a los barcos más cercanos, lo que hubiese evitado tal maniobra por parte de los británicos.[78] La situación empeoró aún más por una orden que exigía que los barcos anclasen únicamente por la proa, porque los navíos se desplazaron a causa del efecto del viento y la distancia entre ellos se amplió. Esto también creó áreas desprotegidas a lo largo de la línea francesa. Los barcos ingleses podrían de esta manera anclar en esos espacios y atacar a los franceses sin respuesta. Adicionalmente, el despliegue de la flota de Brueys impidió que la línea menor apoyara a la mayor por el fuerte viento.[79]

Un problema aún más urgente para Brueys era la escasez de alimentos y agua para la flota: Bonaparte había descargado prácticamente todas las provisiones de los barcos y no llegaban más desde la costa. Tratando de solucionar esto, Brueys envió grupos de veinticinco hombres de cada barco a que recorrieran la costa requisando comida, excavando pozos y haciéndose con agua.[70] No obstante, estos grupos necesitaron la escolta de guardias armados para poder reprimir los constantes ataques que sufrían por parte de los beduinos. Por lo tanto, en cualquier momento, una tercera parte de los marineros de la flota se encontraba lejos de sus barcos.[80] Brueys le escribió una carta al ministro de la marina francés Étienne Eustache Bruix, en el que describió la situación: «Nuestras tripulaciones son débiles, tanto en número como en calidad. Los aparejos, en general, necesitan reparaciones, y estoy seguro que se necesita bastante valor para llevar a cabo la gestión de una flota equipada con tales herramientas».[81]

Orden de batalla[editar]

La batalla[editar]

Llegada de Nelson[editar]

Un grabado impreso que muestra una apretada línea de trece barcos de guerra hondeando la bandera francesa. Los barcos están disparando a ocho barcos que hondean la bandera británica y que se acercan firmemente a ellos desde la derecha de la imagen.
Batalla del Nilo, 1 de agosto de 1798, Thomas Whitcombe, 1816, Museo Marítimo Nacional. La flota británica se avalanza sobre la línea francesa.

Aunque al principio se sintió frustrado por la ausencia de la principal flota francesa en Alejandría, Nelson sabía que esta debía estar cerca, ya que los barcos de transporte ya se encontraban en el lugar. A las 14:00 del 1 de agosto, los miradores a bordo del HMS Zelous avistaron los barcos franceses anclados en la bahía de Abukir y el teniente de este barco le informó al teniente del HMS Goliath mediante una señal de la presencia de dieciséis navíos de línea franceses; sin embargo, solo había trece.[82] En el mismo momento, los miradores del Heureux, el noveno barco en la línea francesa, vieron a la flota británica a aproximadamente nueve millas náuticas —M— de distancia de la boca de la bahía de Abukir. En un principio, los franceses comunicaron la presencia de once barcos ingleses —tanto el Swiftsure como el Alexander se encontraban de regreso de sus operaciones de exploración en Alejandría, de modo que se encontraban 3 M —5,6 km— al oeste de la flota principal, fuera de la vista—.[83] El barco de Troubridge, el HMS Culloden, estaba alejado del grupo principal, guiando un barco mercante que había capturado. Los franceses observaron como Troubridge abondonó su navío y trató enérgicamente de volver a unirse a Nelson.[82] A causa de la necesidad de que tantos marineros trabajasen en tierra, Brueys no había desplegado ninguno de sus barcos de guerra para que explorasen la zona, lo que le impidió reaccionar rápidamente ante la repentina aparición de los británicos.[84]

Mientras los barcos se preparaban para la acción, Brueys ordenó a sus capitanes que se reunieran para una conferencia en el L'Orient y se apresuró para llamar también a los grupos que se encontraban en tierra; la mayoría de estos, empero, no llegaron hasta el comienzo de la batalla.[74] Para reemplazarlos, se cogió un gran número de hombres de las fragatas y se les distribuyó entre los barcos de la línea.[85] Brueys esperaba atraer a la flota británica hacia las rocas en la isla de Abukir, para lo que envió a las goletas Alerte y Railleur, las cuales debían ejercer de señuelos en las poco profundas aguas.[71] Hacia las 16:00, el Alexander y el Swiftsure ya estaban dentro del campo de visión francés, aunque aún algo alejados de la flota británica principal. Brueys ordenó que su línea partiera, lo que contradecía el plan inicial, que consistía en quedarse anclados.[86] Blanquet protestó esta decisión alegando que no había suficientes hombres para navegar al tiempo que otros hombres debían estar en los cañones.[87] Nelson, por su parte, ordenó que su barco líder redujera el ritmo para posibilitar así una formación más ordenada. Este hecho convenció a Brueys de que los británicos estaban planeando esperar a la mañana siguiente en vez de arriesgarse a combatir durante el atardecer en aguas confinadas. En consecuencia, rescindió su anterior orden de partir.[88] Brueys podría haber pensado que el retraso le podría haber permitido burlar a los británicos durante la noche y seguir de este modo las órdenes de Bonaparte, el cual había dictado que evitara una confrontación directa con la flota británica si fuera posible.[85]

Nelson ordenó que su flota redujera la velocidad a las 16:00 y así fuese posible que los barcos pudieran colocar unos muelles en los cables de anclaje; este era un sistema que aumentaba la estabilidad y permitía a los barcos que apuntasen sus cañones y enfrentarse a sus enemigos aún estando estacionados. También facilitaba las maniobras y, por lo tanto, reducía el riego de sufrir algún tiro de enfilada.[89] El plan de Nelson, el cual había surgido de la conversación con sus capitanes durante el viaje de regreso a Alejandría,[65] consistía en avanzar hacia los franceses y atravesar la parte más cercana al mar y el centro de la línea francesa, de modo que cada barco francés tuviera que enfrentarse a dos barcos británicos y el gran L'Orient tuviera que combatir contra tres.[90] La dirección del viento imposibilitó que la división trasera francesa pudiera unirse a la batalla fácilmente, ya que quedaron aislados de la parte delantera de la línea.[91] Para asegurarse de que ninguno de sus barcos abriese fuego contra uno del mismo bando entre la confusión del humo y de la noche, Nelson ordenó que cada barco pusiese cuatro luces horizontales en el extremo de su palo de mesana y erigiese un Pabellón Blanco iluminado, el cual era diferente de la bandera tricolor francesa, por lo que no se confundirían a pesar de la poca visibilidad.[92] Mientras su barco se preparaba para la batalla, Nelson organizó una cena final con oficiales del Vanguard.[47] En un momento de esta, se levantó y anunció: «Mañana antes de esta hora, me habré ganado un par o un lugar en la Abadía de Westminster»,[93] en referencia a las conmemoraciones por la victoria o el lugar en el que se enterraba a los héroes militares británicos.

Una amplia vista de la bahía. Situados verticalmente y desde primer plano hacia al fondo, catorce barcos anclados con banderas tricolores rojas, blancas y azules, forman una linea. A su izquierda se pueden apreciar cuatro navíos anclados más y a la izquierda de estas embarcaciones se encuentra un distante litoral. En primer término de esta costa hay una colina desde la que varios hobmres vestidos con turbantes observan la escena que se está produciendo bajo ellos. Varios barcos con todas sus velas rodean la cabeza de la línea; además, se puede apreciar el humo que sale de ambos lados de todos los barcos.
La Batalla del Nilo, 1 de agosto de 1798, Nicholas Pocock, 1808, Museo Marítimo Nacional

Poco después de que se invalidara la orden francesa de partir, la flota británica comenzó a acercarse rápidamente. Brueys, que en ese momento esperaba recibir el ataque esa noche, ordenó que cada uno de los barcos colocase los muelles en los cables de anclaje y se preparase para la acción.[83] Envió al Alerte a la cabeza, el cual pasó cerca del barco líder británico y después viró bruscamente hacia el oeste, en dirección a las rocas, en un intento de que los barcos de línea le siguiesen y quedasen atrapados.[88] No obstante, ninguno de los capitanes de Nelson cayó en la trampa y la flota británica continuó impertérrita.[90] A las 17:30, Nelson envió uno de sus dos barcos líderes, el HMS Zealous del capitán Samuel Hood, el cual había estado persiguiendo al Goliath, para que fuera el primero en disparar a los franceses. El almirante le ordenó a Hood que estableciese el camino más seguro hacia el puerto. Los británicos no tenían información acerca de la profundidad o la anchura de la bahía, a excepción de un esbozo de bosquejo cartográfico que había obtenido el Swiftsure de un capitán mercante, un atlas impreciso que se encontraba en el Zealous[94] y un mapa francés elaborado 35 años antes a bordo del Goliath.[74] Hood respondió que tomaría sondeos a medida que avanzaba para evaluar la profundidad del agua,[95] y que «si me concedes el honor de guiarte hacia la batalla, mantendré ese liderato».[96] Poco después, Nelson se paró a conversar con el comandante de la goleta HMS Mutine, el teniente Thomas Hardy, quien había detenido a unos prácticos de un pequeño navío alejandrino.[97] El Vanguard se dispuso a hacer una parada, por lo que el resto de los barcos redujeron el ritmo. Esto provocó que se abriese un espacio entre el Zealous y el Goliath y el resto de la flota.[74] Con el objetivo de contrarrestar este contratiempo, Nelson ordenó que el HMS Theseus, comandado por el capitán Ralph Miller, adelantase a su buque insignia y se uniera a los dos barcos que se habían adelantado en la vanguardia.[95] A las 18:00, la flota británica estaba de nuevo navegando a toda vela. En ese momento, el Vanguard era el sexto de una línea de diez barcos, en la que el Culloden se arrastraba por detrás hacia el norte y tanto el Alexander y el Swiftsure se apresuraban para ir hacia el oeste.[98] Tras un rápido cambio de una formación amplia a una rígida línea de batalla, ambas flotas izaron sus banderas; cada barco británico añadió a su pabellón una bandera del Reino Unido —conocida como Union Jack— en sus aparejos por si acaso la primera sufría daños durante la batalla.[99] A las 18:20, mientras el Goliath y el Zealous se abalanzaban rápidamente sobre ellos, los barcos líderes franceses, el Guerrier y el Conquérant, abrieron fuego.[100]

Mapa de las posiciones y movimientos de los buques durante la batalla, del 1 al 3 de agosto de 1798. Los barcos ingleses se representan en color rojo, los franceses en azul. La posiciones intermedias se representan con líneas discontinuas. Basado en un mapa del libro Inteligencia en la guerra, de John Keegan, 2003.

Diez minutos después de que los franceses abrieran fuego, el Goliath, ignorando los disparos que recibía desde la fortificación por estribor y los disparos por babor del Guerrier, la mayoría de los cuales eran muy altos para alcanzar al barco inglés, atravesó la parte delantera de la línea francesa.[99] El capitán Thomas Foley había detectado según se acercaba el espacio inesperado que había entre el Guerrier y las poco profundas aguas en la zona rocosa. Foley decidió sacar provecho de este error táctico y, por propia iniciativa, cambió su ángulo de aproximación y se coló por el espacio.[96] En el momento en el que la proa del Guerrier se acercaba , el Goliath abrió fuego y le infligió importantes daños con un doble tiro de enfilada al tiempo que el barco británico viraba a babor y se colocaba también a babor del navío rival, el cual no estaba preparado.[78] Los Reales Marines de Foley y una compañía de granaderos austríacos se unieron al ataque disparando con sus mosquetes.[101] Foley había planeado anclar su barco cerca del francés y enfrentarse a él separados por poca distancia, pero su ancla tardó mucho en descender y se quedó lejos del Guerrier.[102] Finalmente, el Goliath se detuvo cerca de la proa del Conquérant y, a continuación, abrió fuego contra el nuevo oponente y, mediante el uso de los cañones de estribor —los cuales no había empleado hasta ahora—, intercambió disparos ocasionalmente con la fragata Sérieuse y bombardeó al navío Hercule. Estos dos barcos se encontraban en la parte interior de la línea de batalla francesa.[95]

A la ofensiva de Foley le siguió la de Hood, a bordo del Zealous, el cual también cruzó la línea francesa y ancló exitosamente cerca del Guerrier en el lugar en el que lo había intentado previamente Foley. Tras esto, comenzó a disparar a la proa del barco líder francesa desde poca distancia.[103] Después de cinco minutos, el trinquete del Guerrier cayó, lo que provocó los vítores de las tripulaciones de los barcos británicos cercanos.[104] La rapidez con la que avanzaba la flota británica pilló por sorpresa a los capitanes franceses; estos estaban aún reunidos a bordo del L'Orient cuando comenzaron los disparos. Al percatarse de la llegada, fueron apresuradamente a sus navíos. El capitán del Guerrier Jean-François-Timothée Trullet gritó desde su barcaza para que sus hombres respondiesen a los disparos provenientes del Zealous.[95]

El tercer barco británico en entrar en acción fue el del capitán James Saumarez, el HMS Orion. Este rodeó a los que estaban batallando en ese momento en la parte delantera de la línea y atravesó la línea principal francesa y evitó a las fragatas que se encontraban más cerca de la interior.[105] Mientras lo hacía, la fragata Sérieuse abrió fuego contra el Orion, lo que causó heridas a dos hombres. La convención sobre guerra naval de aquella época estipulaba que los barcos de línea no atacasen a las fragatas en caso de que hubiese barcos del mismo tamaño a los que poder enfrentarse, por lo que al abrir fuego el capitán francés Claude-Jean Martin había incumplido esta norma. Saumarez esperó a que la fragata estuviese cerca para responder al ataque.[106] El Orion necesitó tan solo un cañón para reducir la fragata a un pecio, y el maltrecho barco de Martin fue a la deriva hacia las rocas.[91] Durante el retraso que causó este desvío, dos barcos británicos más se unieron a la batalla: el Theseus, el cual estaba encubierto como un baro de primera clase,[107] siguió la trayectoria de Foley a través de la proa del Guerrier. Miller condujo su barco por el medio del tumulto de los barcos británicos y franceses anclados hasta que se encontró con el tercer barco rival, el Spartiate. Miller ancló su barco a babor y disparó desde poca distancia. El HMS Audacious, bajo el comando del capitán Davidge Gould, atravesó la línea francesa por el hueco existente entre el Guerrier y el Conquerant y se ancló entre ambos barcos para dispararles tiros de enfilada a ambos.[104] A continuación, el Orion volvió a unirse a la acción más al sur de lo que pretendía. Disparó al quinto barco francés, el Peuple Souverain, y al buque insignia del almirante Blanquet, el Franklin.[91]

Los siguientes tres barcos británicos, el Vanguard como líder, el HMS Minotaur y el HMS Defence, permanecieron en la línea de batalla y se anclaron a estribor de la línea francesa a las 18:40.[100] Nelson se centró en los disparos de su buque insignia al Spartiate, mientras que el capitán Thomas Louis, a bordo del Minotaur atacó al Aquilon, el cual no había participado en la batalla hasta ese momento, y el capitán del Defence John Peyton se sumó al ataque contra el Peuple Souverain.[104] La vanguardia francesa se vio ampliamente superada en número y, en ese instante, los siguientes navíos británicos, el HMS Bellerophan y el HMS Majestic, evitaron a los barcos que estaban enfrentándose en ese momento y avanzaron por el aún intacto centro francés.[108] Poco después, ambos barcos comenzaron a batallar con enemigos mucho más poderosos que ellos y sufrieron terribles daños. El capitán del Bellerophon Henry Darby no fue capaz de anclar el barco en el lugar previsto, cerca del Franklin, y su navío quedó bajo la principal batería francesa.[109] Al capitán a bordo del Majestic, George Blagdon Wetcott, le ocurrió algo similar y estuvo a punto de colisionar con el Heureux; tras este incidente, recibió numerosos disparos provenientes del HMS Tonnant. Incapaz de detenerse a tiempo, el foque del barco de Westcott y el obenque del Tonnant se enzarzaron.[110]

Los franceses también sufrieron. La cara y una mano del almirante Brueys, a bordo del L'Orient, resultaron gravemente heridas durante los primeros intercambios de disparos con el Bellarophon a causa de unos desperdicios que salieron volando.[6] El último barco de la línea británica, el Culloden, comandado por Troubridge, se acercó mucho a la isla de Abukir y quedó atrapado en las rocas a consecuencia de la oscuridad.[109] A pesar de los constantes esfuerzos de los botes del Culloden, el navío no pudo zafarse y las olas lo empujaron más hacia el interior, lo que causó importantes daños al casco del barco.[111]

Rendición de la vanguardia francesa[editar]

Destrucción del L'Orient[editar]

Posteriormente fue atacado por el HMS Alexander y el HMS Swiftsure. A las 21 horas, el Oriente comenzó a arder y el resto de los barcos trataron de alejarse lo más posible de él. Sobre las 22 horas, el fuego alcanzó la santabárbara, y el buque insignia explotó, lanzando trozos del barco ardiendo y a su tripulación a cientos de metros por el aire. Sólo un centenar de los tripulantes del Oriente sobrevivió al arrojarse al mar antes de la explosión.

Posteridad[editar]

Fui a la cubierta para observar el estado de las flotas, y fue una visión horrenda. La bahía completa estaba cubierta de cuerpos sin vida, descuartizados, heridos y quemados, con poco más de ropa que unos pantalones.
—Relato de Seaman John Nicol, tripulante del Goliath.[112]

Las pérdidas británicas en la batalla se registraron con bastante precisión en los momentos inmediatamente posteriores y fueron de 218 fallecidos y aproximadamente 677 heridos, aunque se desconoce el número de heridos que falleció a causa de sus lesiones más tarde.[113] Los barcos que más sufrieron fueron el Bellerophon, con 201 bajas, y el Majestic, con 193. Por otra parte, tanto de la tripulación del Culloden como de la del Zealous solo falleció una persona y siete resultaron heridas.[114]

La lista de bajas incluía al capitán Westcott, cinco tenientes y diez funcionarios subalternos entre los muertos, y al almirante Nelson,[115] los capitanes Saumarez, Ball y Darby y seis tenientes entre los heridos.[3] Además del Culloden, los únicos barcos británicos cuyos cascos resultaron gravemente dañados fueron el Bellerophon, el Majestic y el Vanguard. Entre estos, el Bellerophon y el Majestic fueron los únicos navíos en perder sus mástiles: el Majestic perdió el principal y el de mesana, mientras que el Bellerophon, los tres.[nota 3] [116]

Es más difícil calcular las bajas francesas, pero fueron significantemente mayores. Las estimaciones de las pérdidas francesas oscilan entre las 2000 y las 5000, con un punto medio sugerido de 3500, que incluye más de 1000 heridos capturados y cerca de 2000 fallecidos, de los cuales la mitad fallecieron en el L'Orient.[nota 1] Además de la muerte del almirante Brueys y las lesiones del almirante Blanquet, cuatro capitanes murieron y otros siete resultaron gravemente heridos. Los barcos franceses sufrieron daños severos: dos barcos de línea y dos fragatas fueron destruidos —al igual que una bombarda hundida por su tripulación—,[12] y otros tres barcos que fueron capturados estaban demasiado dañados para poder navegar de nuevo. De la recompensa restante, solo tres navíos pudieron ser reparados y servir otra vez. Durante semanas, los cuerpos se arrastraron a lo largo de la costa egipcia, deteriorándose poco a poco a causa del intenso y seco calor.[117]

Nelson, que dijo que «Victoria no era un nombre lo suficientemente fuerte para tal escena»[118] mientras inspeccionaba la bahía en la mañana del 2 de agosto, se quedó en Abukir durante las dos semanas siguientes, preocupado con la recuperación de su herida, escribiendo informes y asesorando la situación militar en Egipto mediante el uso de documentos que se encontraban a bordo de uno de los barcos capturados.[119] La herida que Nelson sufrió en la cabeza se registró como una herida de «tres pulgadas de largo» con «el cráneo al descubierto en una pulgada». Esta herida le causó dolor durante el resto de su vida y no cicatrizó adecuadamente, por lo que se peinaba de modo que pudiese ocultarla lo máximo posible.[120] Mientras su comandante se recuperaba, sus hombres cargaban las cubiertas con provisiones útiles y reparaban sus barcos y los obtenidos tras la batalla.[121]

Una posición verdadera de la flota francesa cuando fue atrapada en la boca del Nilo y la manera en la que Lord Nelson formó su ataque contra ella, Robert Dodd, 1800, Museo Marítimo Nacional.

A lo largo de la semana, los miembros de la tribu beduina circundaron la bahía de Abukir con hogueras a modo de celebración por la victoria británica.[117] El 5 de agosto, el Leander, que portaba mensajes para Earl St. Vicent, partió hacia Cádiz bajo el mando del capitán Edward Berry.[122] Durante los días siguientes, los británicos desembarcaron a todos los prisioneros capturados a excepción de 200 en tierra bajo estrictas condiciones de «libertad condicional»,[nota 4] a pesar de que Bonaparte ordenó más tarde que estos formasen una unidad de infantería y los añadió al ejército.[121] Los británicos mantuvieron oficiales heridos hechos prisioneros franceses a bordo del Vanguard, donde Nelson los divertía habitualmente durante las cenas. El historiador Joseph Allen relata que en una ocasión, Nelson, cuya vista aún estaba débil a causa de la herida, ofreció mondadientes a un oficial que había perdido sus dientes y después le dio un rapé a otro oficial al que le habían arrancado la nariz, lo que causó mucha vergüenza en los franceses.[124] El 8 de agosto los barcos de la flota bombardearon la isla de Abukir, que se rindió sin oponer resistencia. El grupo que desembarcó en la isla retiró cuatro de los cañones y destruyó el resto junto con la fortaleza en la que se encontraban. Además, renombró la isla como «Isla de Nelson».[121]

El 10 de agosto, Nelson envió al teniente Thomas Duval, del Zealous, con mensajes que debía entregar al gobierno de la India. Duval viajó a través de Oriente Medio por tierra pasando por Alepo y cogió un barco para realizar el trayecto de Basora a Bombay. Allí informó al gobernador general de la India Richard Wellesley de la situación en Egipto.[119] El 12 de agosto, las fragatas HMS Emerald, bajo el mando del capitán Thomas Moutray Waller, HMS Alcmene, comandada por el capitán George Johnstone Hope, y HMS Bonne Citoyenne, cuyo capitán era Robert Retalick, arribaron a Alejandría.[125] Al principio, los británicos confundieron la escuadra de fragatas con barcos de guerra franceses y el Swiftsure comenzó su persecución hasta que se alejaron. Al día siguiente regresaron, una vez que los británicos de Alejandría ya se habían percatado del error.[121] El mismo día que llegaron las fragatas, Nelson mandó el Mutine a Gran Bretaña con varios envíos, bajo el mando del teniente Thomas Bladen Capel, quien había reemplazado a Hardy tras el ascenso del segundo a capitán del Vanguard. El 14 de agosto, Nelson envió al Orion, Majestic, Bellorophon, Minotaur, Defence, Audacious, Theseus, Franklin, Tonnant, Aquilon, Conquérant, Peuple Souverain y Spartiate al mar bajo el comando de Saumarez. Muchos de los barcos tenían los mástiles de repuesto, por lo que les costó un día entero llegar a la boca de la bahía. Finalmente, el 15 de agosto, navegaron hacia aguas libres. Un día después, los británicos quemaron y destrozaron el Heureux, ya que se encontraba encallado y no era apto para el servicio. Además, el 18 de agosto quemaron el Guerrier y el Mercure.[121] El 19 de agosto, Nelson zarpó hacia Nápoles con el Vanguard, el Culloden y el Alexander. En Alejandría, dejó a Hood al mando del Zealous, el Goliath,el Swiftsure y las fragatas que se habían unido recientemente a la flota con el fin de vigilar las actividades francesas en el lugar.[126]

El primer mensaje en llegarle a Bonaparte acerca del desastre que había sufrido su flota lo hizo el 14 de agosto en su campamento en el camino entre Salahieh y El Cairo.[117] El mensajero era un oficial enviado por el Gobernador de Alejandría, el general Jean Baptiste Kléber, y el informe lo había escrito apresuradamente el almirante Ganteaume. Este se había unido de nuevo a los barcos de Villeneuve en el mar más tarde. Un relato cuenta que cuando Bonaparte recibió el mensaje, lo leyó sin emoción antes de llamar al mensajero y pedirle más detalles. Cuando el mensajero hubo terminado, el general francés anunció, supuestamente: «Ya no tenemos una flota; bien, debemos quedarnos en este territorio o abandonarlo tal y como hicieron nuestros antiguos».[126] [nota 5] Otra versión, según dijo el secretario del general Bourrienne, afirma que la noticia prácticamente sobrecogió a Bonaparte, que exclamó: «Desgraciado Brueys, ¡qué has hecho!».[1] Más tarde, Bonaparte culpó mayoritariamente de la derrota al herido almirante Blanquet, acusándole falsamente de haberse rendido sin estar su barco, el Franklin, dañado. Las posteriores quejas de Ganteaume y el ministro Étienee Eustache Bruix redujeron el grado de las críticas a las que se tuvo que enfrentar Blanquet; no obstante, este no volvió a servir jamás como comandante.[126] Sin embargo, la preocupación más inmediata de Bonaparte estaba directamente relacionada con sus oficiales, los cuales empezar a cuestionar la sensatez de la expedición completa. Bonaparte invitó a los oficiales de mayor rango a cenar y les preguntó cómo se encontraban. Cuando le respondieron que estaban «maravillosamente», Napoleón les contestó que eso estaba bien, ya que les dispararía si continuaban «fomentando motines y predicando la revuelta».[127] Con el fin de evitar cualquier alzamiento por parte de los habitantes nativos de Egipto, se les amenazó a los egipcios que habían sido escuchados hablando acerca de la batalla con cortarles la lengua.[128]

Reacciones[editar]

El primer conjunto de envíos de Nelson fue capturado tras la intercepción y posterior derrota del Leander a manos del Généraux en una fiera confrontación en la costa de Creta el 18 de agosto de 1798.[129] En consecuencia, los informes de la batalla no llegaron a Gran Bretaña hasta que Capel lo hizo en el Mutine el 2 de octubre.[125] Este entró al Almirantazgo a las 11:15 y le entregó las noticias en persona a Lord Spencer,[130] quien cayó desmayado cuando escuchó el informe.[131] Aunque Nelson había recibido críticas por parte de la prensa cuando no había fracasado en el intento de interceptar la flota francesa, los rumores referentes a la batalla habían comenzado a llegar a Gran Bretaña desde el continente a finales de septiembre. Por lo tanto, las noticias de Capel se recibieron con celebraciones a lo largo de todo el país.[132] Cuatro días después, Nelson recibió el título de Barón del Nilo y Burnham Thorpe. No obstante, esto no dejó satisfecho a Nelson, quien personalmente opinaba que sus acciones merecían una mejor recompensa.[133] El rey Jorge III se dirigió a las cámaras del Parlamento el 20 de noviembre con las siguientes palabras:

Los innumerables ejemplos de nuestros triunfos navales han recibido un esplendor fresco de una acción decisiva y memorable en la que una parte de mi flota, bajo el comando del contraalmirante Lord Nelson, atacó, y prácticamente destruyó una fuerza superior del enemigo, reforzada por cualquier ventaja de la situación. Gracias a esta gran victoria, ciertos designios cuya injusticia, perfidia y extravagancia habían acaparado la atención del mundo y que atentaban peculiarmente contra algunos de los más valiosos intereses del Imperio británico, se han trastocado para la confusión de sus autores, y el consiguiente golpe al poder y la influencia de Francia ha abierto una brecha que, agrandada por los esfuerzos adecuados por parte de otras potencias, puede conducir a la liberación de Europa.

Rey Jorge III, citado en The Naval History of Great Britain during the French Revolutionary and Napoleonic Wars, Volume 2, 1827, de William James.[134]
Un grabado impreso que muestra a un hombre en un distintivo uniforme naval que arrastra a dos cocodrilos con cabezas humas. A la derecha de la imagen, un hombre vestido con una bata de trabajo vitorea con aprobación la acción.
El galante Nelson trayendo a casa dos fieros y poco comunes cocodrilos franceses desde el Nilo como regalo para el rey, James Gillray, 1798, Museo Marítimo Nacional. Los cocodrilos representan a Fox y Sheridan.[nota 6]

El convoy de Saumarez, que transportaba a los barcos franceses que habían sido tomados por los británicos tras la victoria, se detuvo en primer lugar en Malta, donde Saumarez prestó asistencia a una rebelión en la isla entre la población maltesa.[135] Después navegó hasta Gibraltar, lugar al que llegó el 18 de octubre. Allí fue recibido por los vítores de la guarnición. Saumarez escribió que «nunca podemos hacer justicia al calor de sus ovaciones ni a los elogios que ofrecieron a nuestra escuadra». El 23 de octubre, tras el traslado de los heridos al hospital militar y el aprovisionamiento de suministros básicos, el convoy partió hacia Lisboa, dejando al Bellerophon y al Majestic para que se sometieran a reparaciones más exhaustivas.[136] El Peuple Souverain también se quedó en Gibraltar; el barco estaba muy dañado para hacer la travesía por el Atlántico hasta Gran Bretaña, por lo que fue convertido en un barco de guardia, con el nombre de HMS Guerrier.[137] El resto de barcos tomados se sometieron a reparaciones básicas y después navegaron hasta Gran Bretaña. No obstante, no fueron directamente allí: antes, pasaron varios meses en el río Tajo, donde se unieron con el convoy mercantil proveniente de Portugal en junio de 1799, bajo la escolta de una escuadra comandada por el almirante sir Alan Gardner.[138] Finalmente, arribaron a Plymouth. Tanto su antigüedad como su estado provocaron que ni el Conquérant ni el Aquilon pudiesen considerarse aptos para el servicio en la Marina Real, de modo que ambos fueron retirados, a pesar de que habían sido adquiridos por 20 000 libras esterlinas[nota 7] bajo los nombres de HMS Conquerant y HMS Aboukir con tal de otorgar una recompensación económica a las tripulaciones que los habían capturado.[140] También se pagaron sumas similares por el Guerrier, Mercure, Heureux y Peuple Souverain, mientras que los otros navíos capturados eran considerablemente más valiosos. Hecho de madera de roble adriático, el Tonnant se había construido en 1792 y tanto el Franklin como el Spartiate tenían menos de un año de edad. El Tonnant y el Spartiate, los cuales participarían más tarde en la Batalla de Trafalgar, se unieron a la Marina Real bajo sus antiguos nombres, mientras que el Franklin, considerado «el barco de dos cubiertas más hermoso del mundo»,[140] fue renombrado como HMS Canopus.[5] El valor total de los barcos capturados en el Nilo y consecuentemente adheridos a la Marina Real está estimado en algo más de 130 000 libras esterlinas.[136] [nota 8]

Vencedores del Nilo, un grabado celebratorio publicado cinco años después de la Batalla del Nilo que representa a Nelson y sus quince capitanes.

Se concedieron premios adicionales a la flota británica: el Parlamento británico le premió con 2000 libras[nota 9] anuales, mientras que el Parlamento de Irlanda le agració con 1000 libras[nota 10] por año[141] hasta su disolución como consecuencia de la firma del Acta de Unión de 1800.[142] Ambos parlamento agradecieron unánimemente la victoria y cada capitán participante en la batalla recibió una medalla de oro acuñada especialmente para la ocasión y el primer teniente de cada navío fue ascendido al puesto de comandante.[125] Troubridge y sus hombres, excluidos de las recompensas en un principio ya que su barco, el Culloden, no había participado directamente en el enfrentamiento,[143] obtuvieron finalmente los mismos premios después de que Nelson intercediera a su favor.[141] La Compañía Británica de las Indias Orientales premió a Nelson con 10 000 libras[nota 11] en reconocimiento del beneficio que su acción tuvo en sus tenencias. Las ciudades de Londres y Liverpool y otros órganos municipales y corporativos le confirieron premios similares.[141] Los propios capitanes de Nelson le otorgaron una espada y un retrato como «prueba de respeto». Nelson alentó esta estrecha relación con sus oficiales y el 29 de septiembre de 1798 describió al conjunto empleando las palabras de la obra Enrique V, de William Shakespeare: «El recuerdo de nuestro pequeño ejército, de nuestro pequeño y feliz ejército, de nuestra banda de hermanos».[nota 12] A partir de este hecho, nació la Banda de Hermanos de Nelson, un cuadro de oficiales navales de alta calidad que sirvió junto a Nelson durante el resto de su vida.[144] Cerca de cinco décadas después de la batalla, esta se reconoció, entre otras acciones, con un broche concedido por la Naval General Service Medal a todos los participantes británicos en la batalla que aún vivían en 1847.[145]

Rumores acerca de una batalla comenzaron a propagarse por la prensa francesa tan pronto como el 7 de agosto, pero los primeros informes creíbles no llegaron hasta el 26 de agosto, e incluso estos afirmaban que Nelson estaba muerto y Bonaparte había sido aprisionado por los británicos.[146] Cuando las noticias comenzaron a ser ciertas, la prensa de Francia insistió en que la derrota era el resultado de tanto una fuerza británica aplastantemente grande como de «traidores» no especificados.[147] Los periódicos antigubernamentales existentes en Francia acusaron de la derrota a la incompetencia del Directorio Francés y a supuestos sentimientos filomonárquicos en la Marina.[148] Villeneuve recibió mordaces críticas a su llegada a Francia a causa de su ineficacia a la hora de apoyar a Brueys durante la batalla. En su defensa, alegó que el viento había soplado en su contra y que Brueys no le había ordenado que contraatacara a la flota británica.[149] Varios años después, Bonaparte comentó por escrito que si la Marina Francesa hubiese adoptado los mismos principios tácticos que los británicos:

El almirante Villeneuve no se habrá sentido libre de culpa por permanecer inactivo en Abukir con cinco o seis barcos, es decir, la mitad de la escuadra, durante veinticuatro horas, mientras el enemigo sobrecargaba la otra ala.

Napoleón Bonaparte, Mémoires, Volumen 1, 1823.[150]

La prensa británica, por el contrario, estaba jubilosa; muchos periódicos trataron de retratar la batalla como una victoria de Gran Bretaña sobre la anarquía, y el éxito se empleó para atacar a los políticos Charles James Fox y Richard Brinsley Sheridan, miembros del partido supuestamente prorepublicano Whig.[151]

Ha existido un amplio debate historiográfico acerca de la diferencia entre las fuerzas de ambas flotas, a pesar de que estaban ostensiblemente igualadas en cuanto a tamaño, con 13 navíos de línea cada una.[152] Sin embargo, la pérdida del Culloden, el tamaño relativo del L'Orient y del Leander y la participación en la acción de dos de las fragatas francesas y varios navíos de menor tamaño, así como la teórica ventaja de la posición francesa,[87] lleva a varios historiadores a la conclusión de que los franceses eran ligeramente más poderosos.[83] El hecho de que los costados de varios barcos franceses —Spartiate, Franklin, L'Orient, Tonnant y Guillaume Tell— fueran significantemente mayores que los de cualquier barco británico que tomó parte en la batalla acentuó dicha diferencia.[3] No obstante, el despliegue inadecuado de los barcos franceses, sus reducidas tripulaciones y el fracaso de la división trasera de Villeneuve, que no consiguió participar en la acción de forma significante, provocaron la derrota de Francia.[153]

Efectos[editar]

La Batalla del Nilo ha sido considerada como «discutiblemente, el enfrentamiento naval más decisivo de la edad de oro de la navegación»[154] y «el éxito más espléndido y glorioso de la Marina británica».[155] El historiador y novelista Cecil Scott Forester, escribiendo en 1929, comparó la del Nilo con las grandes acciones navales de la historia y concluyó que «su única rival como ejemplo de la aniquilación de una flota a manos de otra con las fuerzas materiales prácticamente equiparables es la de Tsu-Shima».[156] El efecto sobre la situación estratégica en el Mediterráneo fue inmediato, ya que le dio un vuelvo completo y le concedió a los británicos el control del mar, el cual perduró durante el resto de la guerra.[157] La destrucción de la flota mediterránea francesa permitió a la Marina Real volver a hacerse con el mando del mar, mediante la ejecución de bloqueos a los puertos franceses y los de sus aliados.[10] En especial, los barcos británicos aislaron Malta de Francia, hecho que se vio favorecido por la rebelión surgida entre los nativos malteses y que obligó a los franceses a retirarse a La Valeta y cerrar las murallas.[158] El consiguiente Sitio de Malta se prolongó durante dos años hasta que los defensores se vieron forzados a rendirse a causa de la desnutrición.[159] En 1799, varios barcos británicos hostigaron al ejército de Bonaparte, que se dirigía al norte pasando por Palestina. Este hecho tuvo un papel importante en la derrota de Bonaparte en el Asedio de Acre, cuando las barcazas que transportaban el equipamiento necesario para llevar a cabo el sitio fueron capturadas y las fuerzas de asalto francesas fueron bombardeadas por los barcos franceses anclados en alta mar.[160] En uno de estos últimos enfrentamientos, el capitán Miller, del Theseus, falleció en una explosión de municiones.[161] La derrota en Acre obligó a Bonaparte a retirarse a Egipto donde completó exitosamente sus esfuerzos por formar un imperio en Oriente Medio.[162] El general francés dejó a Kléber al mando de Egipto y regresó a Francia ese mismo año.[163]

Retrato de Bonaparte, Primer Cónsul, François Gérard. Napoleón fue Primer Cónsul francés desde el golpe de Estado del 18 de brumario hasta su coronación como Emperador el 2 de diciembre de 1804.

Los otomanos, con quienes Bonaparte tenía pensado establecer una alianza una vez que su control de Egipto fuese completo, se vieron alentados a ir a la guerra contra Francia tras su derrota en la Batalla de Francia.[164] Esto llevó a una serie de campañas que poco a poco fueron debilitando la fuerza del ejército francés atrapado en Egipto. La victoria británica también favorecieron la declaración de guerra de los imperios austríaco y ruso, que estaban reuniendo a sus ejércitos como parte de la Segunda Coalición, a declarar la guerra a Francia en 1799.[77] Con el Mediterráneo sin defensas, una flota rusa accedió al mar Jónico, mientras que ejércitos austríacos recuperaron la mayor parte de los territorios que habían perdido a manos de Bonaparte en la guerra previa.[165] Sin su mejor general y también sin sus veteranos, los franceses sufrieron una serie de derrotas y Francia no recuperó su dominio sobre la Europa continental hasta el regreso de Bonaparte y su acceso al cargo de Primer Cónsul.[166] En 1801, fuerza expedicionaria británica derrotó a la parte del ejército francés que permanecía en Egipto, la cual se encontraba muy desmoralizada. La Marina Real empleó su dominio sobre el Mediterráneo para invadir Egipto sin el miedo a recibir una emboscada mientras sus flotas estuviesen ancladas en la costa egipcia.[167]

A pesar de la abrumadora Victoria británica en la batalla, la campaña se ha considerado en ocasiones como un éxito estratégico para Francia. El historiador Edward Ingram apuntó que si Nelson hubiese interceptado satisfactoriamente a Bonaparte en el mar, tal y como se le había ordenado, la consiguiente batalla podría haber aniquilado tanto la flota francesa como sus transportes. Tal y como se desarrolló, Bonaparte pudo continuar la guerra en Oriente Medio y regresar más tarde a Europa personalmente indemne.[168] Los oficiales del ejército que navegaron a bordo del convoy que más tarde formaría el núcleo de generales y mariscales al mando del emperador Napoléon subrayaron el potencial de un enfrentamiento exitoso en el mar para cambiar el curso de la historia. Además del propio Bonaparte, Louis-Alexandre Berthier, Auguste de Marmont, Jean Lannes, Joachim Murat, Louis Desaix, Jean Reynier, Antoine-François Andréossy, Jean-Andoche Junot, Louis-Nicolas Davout y Dumas participaron en el cruce del Mediterráneo.[169]

Legado[editar]

La batalla del Nilo es considerada una de las victorias más famosas de la Marina Real[170] y destacadas en la cultura popular gracias a su retrato en una gran cantidad de cuadros, poemas y obras de teatro.[171] Uno de los poemas más conocidos acerca de la batalla es Casabianca, el cual fue redactado en 1826 por Felicia Dorothea Hemans y describe ficcionalmente el fallecimiento del hijo del capitán Casabianca a bordo del L'Orient.[172] Se erigieron monumentos en conmemoración de la batalla, tales como la Aguja de Cleopatra en Londres. Mehmet Alí de Egipto concedió este monumento a los británicos en 1819 en reconocimiento de la batalla de 1798 y la campaña de 1801 pero estos no lo erigieron en el Victoria Embankment hasta el año 1878.[173] Otro monumento rememorativo situado cerca de Amesbury consiste en unos troncos macizos de hayas que Charles Douglas, sexto marqués de Queensbury, colocó a petición de Emma Hamilton y Thomas Hardy tras el fallecimiento de Nelson.[174] Los troncos forman un plano de la batalla; cada uno de ellos representa la posición de un barco francés o británico.[175] Es posible que Alexander Davison hubiese ordenado la realización de un monumento similar cerca de Alnwick.[174] La Marina Real conmemoró la batalla con los nombres de los barcos HMS Aboukir y HMS Nile,[176] y en 1998 celebró el bicentenario de la batalla con una visita a la bahía de Abukir en la fragata moderna HMS Somerset.[176] Los tripulantes de esta fragata rindieron homenaje a aquellos que habían perdido sus vidas en la batalla con coronas de flores.[176] [177]

A pesar de que el biógrafo de Nelson Ernle Bradford dio por supuesto en 1977 que los restos del L'Orient «son, con casi total certeza, irrecuperables»,[178] la primera investigación arqueológica de la batalla comenzó en 1983,[179] cuando un equipo de investigadores franceses dirigido por Jacques Dumas descubrió el pecio del buque insignia francés. Más tarde, Franck Goddio se hizo cargo del trabajo en 1998,[179] dirigiendo un proyecto mayor cuyo fin era explorar la bahía. Descubrió que había material esparcido en un radio de 250 metros. Además de equipamiento militar y náutico, Goddio recuperó un gran número de monedas de oro y plata de diversos países circundantes del mar Mediterráneo, algunas de las cuales se remontaban al siglo XVII.[179] Es posible que estas fueran parte del tesoro que se había tomado de Malta y que se había perdido a causa de la explosión del L'Orient.[179] En 2000, el arqueólogo italiano Paolo Gallo lideró una excavación centrada en las antiguas ruinas de la Isla de Nelson.[180] Esta consiguió revelar varias tumbas que databan de la batalla, así como otras enterradas a lo largo de la invasión de 1801.[181] Estas sepulturas, las cuales incluían a una mujer y tres niños, se trasladaron en el año 2005 a un cementerio situado en Shatby, Alejandría. Al reentierrro acudieron marineros de la fragata moderna HMS Chatham y una orquesta de la Marina egipcia, así como un descendiente del único enterrado identificado, el comandante James Russell.[182]

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. a b Las fuentes ofrecen normalmente datos relacionados con las bajas que varían significantemente: Roy y Lesley Adkins cifran las pérdidas británicas en 218 fallecidos y 677 heridos y las francesas en 5235 muertos o desaparecidos y 3305 capturados incluyendo aproximadamente 1000 hombres heridos.[1] El Dictionnaire des batailles navales franco-anglaises —Diccionario de las batallas navales anglo-francesas— de Jean Claude Castex, publicado en 2003, estipula que las pérdidas británicas fueron del 12% —1000— de los involucrados en la batalla y del 81% —1700 fallecidos, 1500 heridos y 1000 prisioneros— del total de los participantes franceses.[2] William Laird Clowes ofrece cifras precisas para cada barco británico, por un total de 218 fallecidos y 678 heridos, y estima que las pérdidas francesas fueron de entre 2000 y 5000, estableciendo la mediana en 3500.[3] Juan Cole da como cifra 218 británicos muertos y aproximadamente 1700 franceses muertos, un millar de heridos y 3305 prisioneros, de los cuales la mayoría regresaron a Alejandría.[4] Robert Gardiner fija las bajas británicas en 218 muertos y 617 lesionados, mientras que las francesas son de 1600 fallecidos y 1500 heridos.[5] William James ofrece un desglose preciso de las bajas británicas que hacen un total de 218 muertos y 678 heridos y también estima las pérdidas francesas entre 2000 y 5000, aunque es más favorable al número menor.[6] John Keegan cifra las pérdidas británicas en 208 fallecidos y 677 heridos y las francesas en varios millares.[7] Steven Maffeo registra de forma poco precisa 1000 bajas por parte de los británicos y 3000 francesas.[8] Según Noel Mostert, hubo un total de 218 fallecidos y 678 heridos británicos, mientras que las pérdidas francesas oscilan entre 2000 y 5000.[9] Peter Padfield ofrece cifras de 218 muertos y 677 lesionados británicos y 1700 fallecidos y aproximadamente 850 heridos franceses.[10] Digby Smith lista 218 fallecimientos, además de 678 personas heridas, entre las bajas británicas y deja las francesas en 2000 muertos, 1100 heridos y 3900 capturados.[11] Oliver Warner cifra las pérdidas británicas en 218 fallecidos y 677 heridos, mientras que por parte de los franceses proporciona cifras de 5265 muertos o desaparecidos y 3105 prisioneros. Debe señalarse que la mayoría de los prisioneros franceses fueron devueltos a territorio egipcio dominado por Francia en la semana posterior a la batalla.[12]
  2. Traducción literal del dicho inglés «devil's children have the devil's luck». Quiere decir que los malvados parecen tener siempre suerte.[56]
  3. En un barco de tres mástiles, estos son, de proa a popa, el trinquete, el palo mayor y la mesana.
  4. La «libertad condicional» en este caso consiste en un acuerdo por el que las personas que han sido tomadas como prisioneras por un enemigo se comprometen a no levantarse en armas contra sus captores de nuevo, bien por un período de tiempo limitado o hasta que la guerra termine.[123]
  5. Las palabras originales de Bonaparte, en francés, fueron: «Nous n'avons plus de flotte: eh bien. Il faut rester en ces contrées, ou en sortir grands comme les anciens».[126]
  6. Esta impresión satírica se mofa de los políticos británicos Charles Fox y Richard Sheridan, los cuales celebraron la victoria de Nelson en la Batalla del Nilo a pesar de ser, al menos en parte, prorrepuclicanos.
  7. 20 000 libras esterlinas de aquella época equivalen a £1 664 000 de 2014.[139]
  8. 130 000 libras esterlinas de aquella época equivalen a £10 810 000 del 2014.[139]
  9. 2000 libras esterlinas de aquella época equivalen a £178 260 del 2014.[139]
  10. 1000 libras esterlinas de aquella época equivalen a £89 130 del 2014.[139]
  11. 10 000 libras esterlinas de aquella época equivalen a £891 300 del 2014.[139]
  12. Las palabras originales pronunciadas por Nelson, en inglés, fueron: «We few, we happy few, we band of brothers». La traducción literal sería «Nosotros pocos, nosotros felizmente pocos, nosotros, una banda de hermanos», pero la otra traducción es más común.

Citas[editar]

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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]