Batalla del Nilo

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Batalla del Nilo
Guerras Revolucionarias Francesas
Luny Thomas Battle Of The Nile August 1st 1798 At 10pm.jpg
Batalla del Nilo, óleo de Luny Thomas.
Fecha 1 y 2 de agosto de 1798
Lugar Bahía de Abu Qir, Egipto
Coordenadas 31°20′00″N 30°07′00″E / 31.333333333333, 30.116666666667


Coordenadas: 31°20′00″N 30°07′00″E / 31.333333333333, 30.116666666667
Resultado Victoria británica
Beligerantes
Bandera de Francia. República Francesa Union flag 1606 (Kings Colors).svg Reino de Gran Bretaña
Comandantes
François-Paul Brueys D'Aigalliers Horatio Nelson
Fuerzas en combate
13 navíos de línea (uno de 120 cañones, tres de 80 cañones, nueve de 74 cañones) y cuatro fragatas 14 navíos de línea (trece de 74 cañones y uno de 50 cañones)
Bajas
•1 fragata hundida, 3 buques en llamas, 9 buques capturados
•1700 muertos, 600 heridos, 3000 prisioneros
218 muertos, 677 heridos

La Batalla del Nilo, también conocida como la Batalla de la Bahía de Abukir o Batalla de Abukir, fue una de las más importantes batallas navales de las Guerras Revolucionarias Francesas, que enfrentó a la Armada Real Inglesa con la flota francesa del vicealmirante François-Paul Brueys D'Aigalliers. Esta batalla tuvo lugar durante la noche y primeras horas de la mañana de los días 1 de agosto y 2 de agosto de 1798. Las pérdidas francesas fueron muy elevadas (1.700 muertos), incluyendo al vicealmirante, y 3.000 prisioneros. Las pérdidas inglesas fueron en comparación mucho menores (218 muertos).

Preludio[editar]

Tras las victorias de Napoleón Bonaparte contra el imperio austríaco en el norte de Italia —las cuales ayudaron a asegurar la victoria para los franceses en la Guerra de la Primera Coalición en 1797—, el Reino Unido era la única gran potencia europea que estaba aún en guerra con la Primera República Francesa.[1] El Directorio francés investigó varias opciones estratégicas para contrarrestar la oposición británica, entre las que se encontraban invasiones proyectadas de Irlanda y Gran Bretaña y la expansión de la Marina Nacional francesa para poder desafiar a la Marina Real en el mar.[2] A pesar de los esfuerzos por parte de Francia, el control británico de las aguas del norte de Europa hacía que estas aspiraciones se viesen frustradas a corto plazo,[3] y la Marina Real mantuvo el firme control del océano Atlántico. Sin embargo, la marina francesa dominaba el Mediterráneo tras la retirada de la flota británica tras el estallido de la guerra entre Gran Bretaña y España en 1796.[4] Esto le permitió a Bonaparte proponer una invasión de Egipto como alternativa para confrontar al Reino Unido directamente, porque creía que los británicos estarían demasiado ocupados por el inminente levantamiento irlandés como para intervenir en el Mediterráneo.[5]

Bonaparte creía que con el establecimiento de una presencia permanente en Egipto —simbólicamente parte del Imperio Otomano, que era neutral— los franceses obtendrían un importante punto para futuras operaciones contra la India británica, posiblemente en colaboración con el anglófobo Sultán Fateh Ali Tipu, de Seringapatam, que podría sacar a Gran Bretaña de la guerra exitosamente.[6] La campaña dificultaría la comunicación entre Gran Bretaña y la India, una parte esencial del imperio, ya que este obtenía los bienes necesarios para proseguir con la guerra de su colonia.[7] El Directorio francés estuvo de acuerdo con los planes de Bonaparte, aunque el deseo de alejar a Bonaparte, un político muy ambicioso, y sus leales veteranos de sus campañas en Italia de Francia tuvo gran importancia en la decisión.[8] Durante la primavera de 1798, Bonaparte reunió a más de 35 000 soldados que se encontraban en el Mediterráneo, Francia e Italia y desarrolló una poderosa flota en Tolón. También creó la Commission des Sciences et des Arts —en español: Comisión de las Ciencias y las Artes—, un cuerpo conformado por científicos e ingenieros destinados a establecer una colonia francesa en Egipto.[9] Napoleón mantuvo el destino de la expedición en secreto de tal modo que ni tan siquiera la mayoría de los oficiales del ejército conocían el objetivo, ya que Bonaparte no lo reveló en público hasta que no se hubo completado la primera parte de la expedición. [10]

Campaña en el Mediterráneo[editar]

La armada de Napoleón partió de Tolón el 19 de mayo de 1798 y progresó rápidamente a través del mar de Liguria. A su paso por Génova, se unieron más barcos a la expedición y posteriormente esta puso rumbo a la costa de Cerdeña y pasó por Sicilia el 7 de junio.[11] Dos días después la flota llegó a Malta, la cual era por aquel entonces propiedad de la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, cuya Gran Maestre era Ferdinand von Hompesch zu Bolheim.[12] Bonaparte reclamó permiso para acceder al puerto fortificado de La Valeta. Cuando los miembros de la Orden se lo denegaron, el general francés respondió con la orden de llevar a cabo una invasión a gran escala de las islas maltesas. Tras veinticuatro horas de batalla, los franceses derrotaron a los malteses.[13] La orden se rindió formalmente el 12 de junio y, a cambio de una importante compensación financiera, entregó las islas y todos sus recursos a Bonaparte, incluyendo la propiedad de la Iglesia Católica romana en Malta.[14] Una semana más tarde, Bonaparte había reaprovisionado sus barcos, y el 19 de junio, su flota partió hacia Alejandría en la dirección de Creta. Además, dejó 4000 hombres en La Valeta bajo el mando del general Claude-Henri Vaubois con el fin de asegurar el control francés de las islas.[15]

Mientras Bonaparte navegaba hacia Malta, la Marina Real volvió a entrar al Mediterráneo por primera vez en más de un año. Alarmado por los avisos de los preparativos franceses en la costa del Mediterráneo, Lord Spencer, del Almirantazgo británico, le envió un mensaje al vicealmirante John Jervis, comandante de la flota mediterránea con base en el río Tajo, con el fin de que enviara un escuadrón a investigar la situación.[16] Este escuadrón lo componían tres navíos de línea y tres fragatas y se le confió al contraalmirante Sir Horatio Nelson.

Nelson era un oficial con amplia experiencia que había perdido la visión en un ojo mientras batallaba en Córcega en 1794 y que había recibido un encomio por la captura de dos barcos de línea españoles durante la Batalla del Cabo de San Vicente en febrero de 1797. En julio de ese mismo año, perdió un brazo en la Batalla de Santa Cruz de Tenerife y se vio obligado a regresar a Gran Bretaña para recuperarse.[17] A su regreso a la flota del Tajo a finales de abril de 1798 recibió la orden de recoger el escuadrón estacionado en Gibraltar y navegar al mar de Liguria.[18] El 21 de mayo, cuando Nelson estaba ya cerca de Tolón, un vendaval dañó el buque insignia de Nelson, el HMS Vanguard, que perdió su escay y naufragó prácticamente en la costa corsa.[19] Asimismo, los restos del escuadrón quedaron esparcidos. Los navíos de línea se refugiaron en la isla de San Pietro, cerca de Cerdeña; el viento alejó a las fragatas hacia el oeste y no consiguieron regresar.[20]

El 7 de junio, después de que se llevaran a cabo varias reparaciones rápidas en el buque insignia, una flota conformada por diez barcos de línea y uno de cuarto rango se unieron a Nelson cerca de Tolón. La flota, bajo el mando del capitán Thomas Troubridge, se había enviado previamente para reforzar a Nelson con órdenes de perseguir e interceptar el convoy de Tolón.[21] A pesar de que Nelson ya tenía suficientes barcos para desafiar a la flota francesa, Nelson debía afrontar dos importantes desventajas: no conocía el destino de los franceses y no disponía de ninguna fragata que guiase a la suya.[22] Con la esperanza de conseguir información acerca de los movimientos de los franceses, Nelson puso rumbo al sur y se detuvo en la isla de Elba y en Nápoles, donde el embajador británico, Sir William Hamilton, le comunicó que la flota francesa había pasado Sicilia en dirección a Malta.[23] Aunque Nelson y Hamilton lo pidieron, el rey Fernando de Nápoles se negó a prestarle sus fragatas a la flota británica por miedo a recibir represalias por parte de Francia.[24] El 22 de junio, una goleta procedente de Ragusa informó a Nelson de la partida desde Malta hacia el este de los franceses el 16 de junio.[25] Tras dialogar con sus capitanes, el almirante concluyó que el objetivo francés debía ser Egipto y puso rumbo allí para comenzar la persecución.[26] Nelson insistió en tomar una ruta directa a Alejandría sin desvíos porque creía incorrectamente que los franceses llevaban una ventaja de cinco días, cuando esta era en realidad de tan solo dos.[27]

En la tarde del 22 de junio, la flota de Nelson adelantó a la francesa en la oscuridad, sin darse cuenta de lo cerca que estaban de su objetivo.[28] Gracias a una ruta directa, Nelson arribó a Alejandría el 28 de junio y descubrió que los franceses no estaban allí.[29] Tras una reunión con el sospechoso comandante otomano Sayyid Muhammad Kurayyim, Nelson ordenó que la flota británica pusiese rumbo hacia el norte. Esta llegó a la costa de Anatolia el 4 de junio y viró al oeste hacia Sicilia.[30] Nelson no había alcanzado a los franceses por menos de un día; los guías de la flota rival llegaron a Alejandría en la tarde del 29 de junio.[31]

Consciente de su próximo enfrentamiento con Nelson ocurriría pronto, Bonaparte ordenó una invasión inmediata, para la cual sus tropas desembarcaron y llevaron a cabo una operación anfibia cuya planificación había sido bastante pobre; al menos veinte soldados se ahogaron.[32] Los franceses se hicieron con el control de la ciudad de Alejandría desde la costa[33] y después de esto Bonaparte condujo a la fuerza principal de su ejército hacia el interior.[34] Le encomendó a su comandante naval, el vicealmirante François-Paul Brueys D'Aigalliers, la tarea de anclar en el puerto de Alejandría, pero los supervivientes notificaron que el canal que conducía al puerto era estrecho y de poca profundidad para los grandes barcos de la flota de Francia.[35] Consecuentemente, los franceses seleccionaron un fondeadero alternativo en la bahía de Abukir, 32 kilómetros al noreste de Alejandría.[36]

La flota de Nelson llegó a Siracusa, en Sicilia, el 19 de julio y se equipó con provisiones esenciales.[37] Además, los almirantes escribieron allí cartas describiendo los eventos de los meses previos: «Es un antiguo dicho, «los hijos del diablo tienen la suerte del diablo».[nota 1] No puedo saber, o descubrir en este momento, aparte de vagas conjeturas, dónde se encuentra la flota francesa. Toda mi mala suerte, hasta el momento, está relacionada con esas fragatas».[39] El 24 de julio se completó el reaprovisionamiento de su flota y, habiendo determinado que los franceses debían estar en algún lugar del este del Mediterráneo, Nelson partió de nuevo rumbo a Morea.[40] El 28 de julio, en Coroni, Nelson obtuvo finalmente información que describía el ataque francés en Egipto y cruzó el Mediterráneo hacia el sur. Sus guías, el HMS Alexander y el HMS Swiftsure, avistaron la flota francesa de transporte en Alejandría en la tarde del 1 de agosto.[41]

Bahía de Abukir[editar]

Al percatarse de que el puerto de Alejandría era inadecuado para su flota, Brueys reunió a todos sus capitanes y discutieron sus opciones. Bonaparte había ordenado el anclaje de la flota en la bahía de Abukir, un fondeadero poco profundo y expuesto, pero había incluido entre sus órdenes la posibilidad de que Brueys navegara a Corfú, en el norte, dejando únicamente el transporte y unos pocos barcos de guerra más ligeros en Alejandría en el caso de que la bahía fuese muy peligrosa.[42] Brueys se negó, creyendo que su escuadrón podría apoyar al ejército francés en tierra, y llamó a los capitanes a bordo su buque insignia L'Orient, equipado con 120 cañones. En él discutieron cuál sería su respuesta en caso de que Nelson descubriese la flota. A pesar de la oposición del contraalmirante Armand Blanquet,[43] quien insistió en que la flota podría contraatacar mejor en el mar abierto, el resto de los capitanes coincidieron en que el anclaje en una línea de batalla en el interior de la bahía era la mejor táctica para enfrentarse a Nelson.[44] Es posible que Bonaparte previera la bahía de Abukir como un fondeadero temporal: el 27 de julio expresó su deseo de que Brueys hubiese transportado ya sus barcos a Alejandría, y tres días después, emitió órdenes de que la flota se hiciese con Corfu con el objetivo de preparar operaciones navales contra los territorios otomanos en los Balcanes,[45] aunque un ejército irregular[46] interceptó y asesinó al mensajero que transportaba las instrucciones.

Óleo anónimo que representa a François-Paul Brueys d'Aigalliers, comandante francés en la batalla.

La bahía de Abukir es una hendidura costera de treinta kilómetros de ancho que se extiende desde el pueblo de Abu Qir, en el oeste, hasta Rosetta, en el este, donde se encuentra una desembocadura del río Nilo en el Mediterráneo.[47] En 1798, la bahía estaba protegida por el oeste por unos largos bancos rocosos que entraban 4,8 km a la bahía desde un promontorio en el que se encontraba el castillo de Abukir. Una fortaleza situada en una isla entre las rocas protegía los bancos rocosos.[48] La guarnición de la fortificación, la cual estaba equipada con al menos cuatro cañones y dos morteros pesados estaba a cargo de soldados franceses.[49] Brueys había incrementado reforzado la fortaleza con buques bombarderos y cañoneros, los cuales estaban anclados a las rocas del oeste de la isla en una posición óptima para apoyar a la cabecera de la línea francesa. A lo largo de la bahía había más bancos rocosos que se extendían hacia el sur de la isla y formaban un semicírculo a 1510 metros de la orilla.[50] Estos bancos de rocas no eran lo suficientemente profundos como para permitir el paso de grandes barcos de guerra, por lo que Brueys ordenó a sus trece barcos de línea que formaran una línea de batalla siguiendo el borde de los bancos hacia el nordeste hasta el sur de la isla. Esta posición permitió a los barcos llevar a cabo el desembarco de provisiones mientras cubrían las descargas con sus baterías de estribor.[51] Se ordenó que cada barco se uniera por la popa y la proa con fuerte cables a los barcos más cercanos, de modo que se crearía una barrera teóricamente impenetrable.[52] Además, Brueys situó una segunda línea más interior de cuatro fragatas aproximadamente 320 metros al oeste de la línea principal, prácticamente a mitad de camino entre la línea mayor y del banco. El Guerrier, era el líder de la línea y estaba situado 2200 metros al sureste de la isla de Abukir y aproximadamente a 910 metros del eje de los bancos que rodeaban la isla.[49] La línea se extendía hacia el sureste y los navíos estaban posicionados de tal manera que su proa apuntaba hacia el mar. Los barcos franceses estaban separados por intervalos de 150 metros y la línea completa tenía una longitud de 2610 metros.[53] El buque insignia, el L'Orient se encontraba en el centro de esta, mientras que dos grandes barcos equipados con ochenta cañones estaban a los lados.[54] El contraalmirante Pierre-Charles Villeneuve, a bordo del Guillaume Tell, era el encargado de la parte posterior de la línea.[49]

Mediante el despliegue de sus barcos en esta dirección, Brueys esperaba que los británicos se viesen obligados a atacar su poderoso centro y su parte posterior, lo que le permitiría usar la caravana de barcos para contraatacar obteniendo ventaja del viento del nordeste una vez que hubiese comenzado la batalla.[55] Sin embargo, cometió un importante error: había dejado el espacio suficiente entre el Guerrier y los bancos de rocas para que un barco enemigo cruzara por ahí y pudiera atacar a la vanguardia francesa, la cual no tenía apoyo.[56] Además, los franceses solo prepararon el estribor de sus barcos —el cual apuntaba hacia el mar— para la batalla, ya que esperaban que el ataque proviniese de ese lugar, y dejaron la otra parte sin preparar, lo que agravó el error.[57] Los cañones del lado más cercano al puerto estaban inhabilitados y la parte de la cubierta más cercana de babor estaba llena de elementos amontonados que dificultaban el acceso a los cañones.[58] La disposición de Bruey contenía otro importante defecto: los 150 metros de espacio que había entre cada barco eran lo suficientemente amplios para que un barco británico los atravesase y rompiese la línea francesa.[59] Asimismo, no todos los capitanes franceses habían cumplido las órdenes de Brueys de unirse mediante cables a los barcos más cercanos, lo que hubiese evitado tal maniobra por parte de los británicos.[60] La situación empeoró aún más por una orden que exigía que los barcos anclasen únicamente por la proa, porque los navíos se desplazaron a causa del efecto del viento y la distancia entre ellos se amplió. Esto también creó áreas desprotegidas a lo largo de la línea francesa. Los barcos franceses pudieron anclar en esos espacios y atacar a los franceses sin respuesta. Adicionalmente, el despliegue de la flota de Brueys impidió que la línea menor apoyara a la mayor por el fuerte viento.[61]

Un problema aún más urgente para Brueys era la escasez de alimentos y agua para la flota: Bonaparte había descargado prácticamente todas las provisiones de los barcos y no llegaban más desde la costa. Tratando de solucionar esto, Brueys envió grupos de veinticinco hombres de cada barco a que recorrieran la costa requisando comida, excavando pozos y haciéndose con agua.[52] No obstante, estos grupos necesitaron la escolta de guardias armados para poder reprimir los constantes ataques que sufrían por parte de los beduinos. Por lo tanto, en cualquier momento, una tercera parte de los marineros de la flota se encontraban lejos de sus barcos.[62] Brueys le escribió una carta al ministro de la marina francés Étienne Eustache Bruix, en el que describió la situación: «Nuestras tripulaciones son débiles, tanto en número como en calidad. Los aparejos, en general, necesitan reparaciones, y estoy seguro que se necesita bastante valor para llevar a cabo la gestión de una flota equipada con tales herramientas».[63]

La batalla[editar]

Mapa de las posiciones y movimientos de los buques durante la Batalla de la Bahía de Aboukir, 1 de agosto al 2 de agosto de 1798. Los barcos ingleses se representan en color rojo, los franceses en azul. La posiciones intermedias se representan con líneas discontinuas. Basado en un mapa del libro Inteligencia en la guerra, de John Keegan, 2003.

Llegada de Nelson[editar]

Aunque al principio se sintió frustrado por la ausencia de la principal flota francesa en Alejandría, Nelson sabía que esta debía estar cerca, ya que los barcos de transporte ya se encontraban en el lugar. A las 14:00 del 1 de agosto, los miradores a bordo del HMS Zelous avistaron los barcos franceses anclados en la bahía de Abukir y el teniente de este barco le informó al teniente del HMS Goliath mediante una señal de la presencia de dieciséis navíos de línea franceses; sin embargo, solo había trece.[64] En el mismo momento, los miradores del Heureux, el noveno barco en la línea francesa, vieron a la flota británica a aproximadamente nueve millas náuticas —M— de distancia de la boca de la bahía de Abukir. En un principio, los franceses comunicaron la presencia de once barcos franceses —tanto el Swiftsure como el Alexander se encontraban de regreso de sus operaciones de exploración en Alejandría, de modo que se encontraban 3 M —5,6 km— al oeste de la flota principal, fuera de la vista—.[65] El barco de Troubridge, el HMS Culloden, estaba alejado del grupo principal, guiando un barco mercante que había capturado. Los franceses observaron como Troubridge abondonó su navío y trató enérgicamente de volver unirse a Nelson.[64] A causa de la necesidad de que tantos marineros trabajasen en tierra, Brueys no había desplegado ninguno de sus barcos de guerra para que explorasen la zona, lo que le impidió reaccionar rápidamente ante la repentina aparición de los británicos.[66]

Mientras los barcos se preparaban para la acción, Brueys ordenó a sus capitanes que se reunieran para una conferencia en el L'Orient y se apresuró para llamar también a los grupos que se encontraban en tierra; la mayoría de estos, empero, no llegaron hasta el comienzo de la batalla.[56] Para reemplazarlos, se cogió un gran número de hombres de las fragatas y se les distribuyó entre los barcos de la línea.[67] Brueys esperaba atraer a la flota británica hacia las rocas en la isla de Abukir, para lo que envió a las goletas Alerte y Railleur, las cuales debían ejercer de señuelos en las poco profundas aguas.[53] Hacia las 16:00, el Alexander y el Swiftsure ya estaban dentro del campo de visión francés, aunque aún algo alejados de la flota británica principal. Brueys ordenó que su línea partiera, lo que contradecía el plan inicial, que consistía en quedarse anclados.[68] Blanquet protestó esta decisión alegando que no había suficientes hombres para navegar al tiempo que otros hombres debían estar en los cañones.[69] Nelson, por su parte, ordenó que su barco líder redujera el ritmo para posibilitar así una formación más ordenada. Este hecho convenció a Brueys que los británicos estaban planeando esperar a la mañana siguiente en vez de arriesgarse a combatir durante el atardecer en aguas confinadas. En consecuencia, rescindió su anterior orden de partir.[70] Brueys podría haber pensado que el retraso le podría haber permitido burlar a los británicos durante la noche y seguir de este modo las órdenes de Bonaparte, el cual había dictado que evitara una confrontación directa con la flota británica si fuera posible.[67]

Nelson ordenó que su flota redujera la velocidad a las 16:00 y así fuese posible que los barcos pudieran colocar unos muelles en los cables de anclaje; este era un sistema que aumentaba la estabilidad y permitía a los barcos que apuntasen sus cañones y enfrentarse a sus enemigos aún estando estacionados. También facilitaba las maniobras y, por lo tanto, reducía el riego de sufrir algún tiro de enfilada.[71] El plan de Nelson, el cual había surgido de la conversación con sus capitanes durante el viaje de regreso a Alejandría,[47] consistía en avanzar hacia los franceses y atravesar la parte más cercana al mar y el centro de la línea francesa, de modo que cada barco francés tuviera que enfrentarse a dos barcos británicos y el gran L'Orient tuviera que combatir contra tres.[72] La dirección del viento imposibilitó que la división trasera francesa pudiera unirse a la batalla fácilmente, ya que quedaron aislados de la parte delantera de la línea.[73] Para asegurarse de que ninguno de sus barcos abriese fuego contra uno del mismo bando entre la confusión del humo y de la noche, Nelson ordenó que cada barco pusiese cuatro luces horizontales en el extremo de su palo de mesana y erigiese un Pabellón Blanco iluminado, el cual era diferente de la bandera tricolor francesa, por lo que no se confundirían a pesar de la poca visibilidad.[74] Mientras su barco se preparaba para la batalla, Nelson organizó una cena final con oficiales del Vanguard. En un momento de esta, se levantó y anunció: «Mañana antes de esta hora, me habré ganado un par o un lugar en la Abadía de Westminster»,[75] en referencia a las conmemoraciones por la victoria o el lugar en el que se enterraba a los héroes militares británicos.

Poco después de que se invalidara la orden francesa de partir, la flota británica comenzó a acercarse rápidamente. Brueys, que en ese momento esperaba recibir el ataque esa noche, ordenó que cada uno de los barcos colocase los muelles en los cables de anclaje y se preparase para la acción.[65] Envió al Alerte a la cabeza, el cual pasó cerca del barco líder británico y después viró bruscamente hacia el oeste, en dirección a las rocas, en un intento de que los barcos de línea le siguiesen y quedasen atrapados.[70] No obstante, ninguno de los capitanes de Nelson cayó en la trampa y la flota británica continuó impertérrita.[72] A las 17:30, Nelson envió uno de sus dos barcos líderes, el HMS Zealous del capitán Samuel Hood, el cual había estado persiguiendo al Goliath, para que fuera el primero en disparar a los franceses. El almirante le ordenó a Hood que estableciese el camino más seguro hacia el puerto. Los británicos no tenían información acerca de la profundidad o la anchura de la bahía, a excepción de un esbozo de bosquejo cartográfico que había obtenido el Swiftsure de un capitán mercante, un atlas impreciso que se encontraba en el Zealous,[76] y un mapa francés elaborado 35 años antes a bordo del Goliath.[56] Hood respondió que tomaría sondeos a medida que avanzaba para evaluar la profundidad del agua,[77] y que «si me concedes el honor de guiarte hacia la batalla, mantendré ese liderato».[78] Poco después, Nelson se paró a conversar con el comandante de la goleta HMS Mutine, el teniente Thomas Hardy, quien había detenido a unos prácticos de un pequeño navío alejandrino.[79] El Vanguard se dispuso a hacer una parada, por lo que el resto de los barcos redujeron el ritmo. Esto provocó que se abriese un espacio entre el Zealous y el Goliath y el resto de la flota.[56] Con el objetivo de contrarrestar este contratiempo, Nelson ordenó que el HMS Theseus, comandado por el capitán Ralph Miller, adelantase a su buque insignia y se uniera a los dos barcos que se habían adelantado en la vanguardia.[77] A las 18:00, la flota británica estaba de nuevo navegando a toda vela. En ese momento, el Vanguard era el sexto de una línea de diez barcos, en la que el Culloden se arrastraba por detrás hacia el norte y tanto el Alexander y el Swiftsure se apresuraban para ir hacia el oeste.[80] Tras un rápido cambio de una formación amplia a una rígida línea de batalla, ambas flotas izaron sus banderas; cada barco británico añadió a su pabellón una bandera del Reino Unido —conocida como Union Jack— en sus aparejos por si acaso la primera sufría daños durante la batalla.[81] A las 18:20, mientras el Goliath y el Zealous se abalanzaban rápidamente sobre ellos, los barcos líderes franceses, el Guerrier y el Conquérant, abrieron fuego.[82]

Diez minutos después de que los franceses abrieran fuego, el Goliath, ignorando los disparos que recibía desde la fortificación por estribor y los disparos por babor del Guerrier, la mayoría de los cuales eran muy altos para alcanzar al barco inglés, atravesó la parte delantera de la línea francesa.[81] El capitán Thomas Foley había detectado según se acercaba el espacio inesperado que había entre el ‘’Guerrier’’ y las poco profundas aguas en la zona rocosa. Foley decidió sacar provecho de este error táctico y, por propia iniciativa, cambió su ángulo de aproximación y se coló por el espacio.[78] En el momento en el que la proa del Guerrier se acercaba , el Goliath abrió fuego y le infligió importantes daños con un doble tiro de enfilada al tiempo que el barco británico viraba a babor y se colocaba también a babor del navío rival, el cual no estaba preparado.[60] Los Reales Marines de Foley y una compañóa de granaderos austríacos se unieron al ataque disparando con sus mosquetes.[83] Foley había planeado anclar su barco cerca del francés y enfrentarse a él separados por poca distancia, pero su ancla tardó mucho en descender y se quedó lejos del Guerrier.[84] Finalmente, el Goliath se detuvo cerca de la proa del Conquérant y, a continuación, abrió fuego contra el nuevo oponente y, mediante el uso de los cañones de estribor —los cuales no había empleado hasta ahora—, intercambió disparos ocasionalmente con la fragata Sérieuse y bombardeó al navío Hercule. Estos dos barcos se encontraban en la parte interior de la línea de batalla francesa.[77]

A la ofensiva de Foley le siguió la de Hood, a bordo del Zealous, el cual también cruzó la línea francesa y ancló exitosamente cerca del Guerrier en el lugar en el que lo había intentado previamente Foley. Tras esto, comenzó a disparar a la proa del barco líder francesa desde poca distancia.[85] Después de cinco minutos, el trinquete del Guerrier cayó, lo que provocó los vítores de las tripulaciones de los barcos británicos cercanos.[86] La rapidez con la que avanzaba la flota británica pilló por sorpresa a los capitanes franceses; estos estaban aún reunidos a bordo del L’Orient cuando comenzaron los disparos. Al percatarse de la llegada, fueron apresuradamente a sus navíos. El capitán del Guerrier Jean-François-Timothée Trullet gritó desde su barcaza para que sus hombres respondiesen a los disparos provenientes del Zealous.[77]

El tercer barco británico en entrar en acción fue el del capitán James Saumarez, el HMS Orion. Este rodeó a los que estaban batallando en ese momento en parte delantera de la línea y atravesó la línea principal francesa y evitó a las fragatas que se encontraban más cerca de la interior.[87] Mientras lo hacía, la fragata Sérieuse abrió fuego contra el Orion, lo que causó heridas a dos hombres. La convención sobre guerra naval de aquella época estipulaba que los barcos de línea no atacasen a las fragatas en caso de que hubiese barcos del mismo tamaño a los que poder enfrentarse, por lo que al abrir fuego el capitán francés Claude-Jean Martin había incumplido esta norma. Saumarez esperó a que la fragata estuviese cerca para responder al ataque.[88] El Orion necesitó tan solo un cañón para reducir la fragata a un pecio, y el maltrecho barco de Martin fue a la deriva hacia las rocas.[73] Durante el retraso que causó este desvío, dos barcos británicos más se unieron a la batalla: el Theseus, el cual estaba encubierto como un baro de primera clase,[89] siguió la trayectoria de Foley a través de la proa del Guerrier. Miller condujo su barco por el medio del tumulto de los barcos británicos y franceses anclados hasta que se encontró con el tercer barco rival, el Spartiate. Miller ancló su barco a babor y disparó desde poca distancia. El HMS Audacious, bajo el comando del capitán Davidge Gould, atravesó la línea francesa por el hueco existente entre el Guerrier y el Conquerant y se ancló entre ambos barcos para dispararles tiros de enfilada a ambos.[86] A continuación, el Orion volvió a unirse a la acción más al sur de lo que pretendía. Disparó al quinto barco francés, el Peuple Souverain, y al buque insignia del almirante Blanquet, el Franklin.[73]

Los siguientes tres barcos británicos, el Vanguard como líder, el HMS Minotaur y el HMS Defence, permanecieron en la línea de batalla y se anclaron a estribor de la línea francesa a las 18:40.[82] Nelson se centró en los disparos de su buque insignia al Spartiate, mientras que el capitán Thomas Louis, a bordo del Minotaur atacó al Aquilon, el cual no había participado en la batalla hasta ese momento, y el capitán del Defence John Peyton se sumó al ataque contra el Peuple Souverain.[86] La vanguardia francesa se vio ampliamente superada en número y, en ese instante, los siguientes navíos británicos, el HMS Bellerophan y el HMS Majestic, evitaron a los barcos que estaban enfrentándose en ese momento y avanzaron por el aún intacto centro francés.[90] Poco después, ambos barcos comenzaron a batallar con enemigos mucho más poderosos que ellos y sufrieron terribles daños. El capitán del Bellerophon Henry Darby no fue capaz de anclar el barco en el lugar previsto, cerca del Franklin, y su barco navío bajo la principal batería francesa.[91] Al capitán a bordo del Majestic, George Blagdon Wetcott, le ocurrió algo similar y estuvo a punto de colisionar con el Heureux; tras este incidente, recibió numerosos disparos provenientes del HMS Tonnant. Incapaz de detenerse a tiempo, el foque del barco de Westcott y el obenque de Tonnant se enzarzaron.[92]

Los franceses también sufrieron. La cara y una mano del almirante Brueys, a bordo del L'Orient, resultaron gravemente heridas durante los primeros intercambios de disparos con el Bellarophon a causa de unos desperdicios que salieron volando.[93] El último barco de la línea británica, el Culloden, comandado por Troubridge, se acercó mucho a la isla de Abukir y quedó atrapado en las rocas a consecuencia de la oscuridad.[91] A pesar de los constantes esfuerzos de los botes del Culloden, el navío no pudo zafarse y las olas lo empujaron más hacia el interior, lo que causó importantes daños al casco del barco.[94]

Rendición de la vanguardia francesa[editar]

Destrucción del L'Orient[editar]

Posteriormente fue atacado por el HMS Alexander y el HMS Swiftsure. A las 21 horas, el Oriente comenzó a arder y el resto de los barcos trataron de alejarse lo más posible de él. Sobre las 22 horas, el fuego alcanzó la santabárbara, y el buque insignia explotó, lanzando trozos del barco ardiendo y a su tripulación a cientos de metros por el aire. Sólo un centenar de los tripulantes del Oriente sobrevivió al arrojarse al mar antes de la explosión.

Consecuencias[editar]

Sólo dos buques de toda la línea francesa, el Généreux y el Guilleaume Tell, junto con dos fragatas, la Diana y la Justice, pudieron escapar del desastre. El buque Timoleon y la fragata Artemise se quemaron, la fragata Serieuse fue hundida, el resto de los buques franceses, el Guerrier, Le Conquérant, Le Spartiate, L'Aquilon, Le Tonnant, Le Franklin y el Mercure, fueron capturados a primeras horas de la mañana del 2 de agosto. Otros barcos franceses que cayeron en manos de los ingleses fueron las cañoneras Oranger, Portugaise y Hercule y los bergantines Salamine, Railleur y algunos otros barcos pequeños. El Hercule fue echado a pique.

Los buques ingleses que participaron eran el HMS Vanguard (buque insignia), HMS Alexander, HMS Audacious, HMS Bellerophon, HMS Culloden, HMS Defence, HMS Goliath, HMS Leander, HMS Majestic, HMS Minotaur, HMS Orion, HMS Swiftsure, HMS Theseus y HMS Zealous. El Leander, que volvía a Inglaterra con los despachos de Nelson sobre la batalla y capitaneado por Edward Berry, fue posteriormente capturado por el Généreux, un 74 cañones superviviente de la batalla, después de un fiero combate, lo que retrasó considerablemente la llegada de las noticias sobre la victoria a Inglaterra.

La batalla estableció la superioridad naval durante el resto de las Guerras Revolucionarias Francesas y fue una importante contribución a la fama del almirante Horatio Nelson.

Estudios arqueológicos recientes[editar]

En 2000, Paolo Gallo, arqueólogo italiano, descubrió un lugar de enterramiento en la Isla de Nelson (Egipto), en la Bahía de Aboukir. Éste contenía los restos de los marineros, oficiales, infantes de marina, mujeres (algunas de las cuales podrían haber disimulado su sexo para servir como marineros) y, sorprendentemente, tres niños. Los trabajos posteriores del historiador y arqueólogo inglés Nick Slope determinaron que algunos de los sepulcros datan de poco después de la batalla, mientras que otros pertenecen a otra batalla de 1801.

En abril de 2005, treinta de los marineros y oficiales británicos recibieron un funeral militar en Alejandría, acompañados por la tripulación del buque HMS Chatham (F87), de visita en Egipto. Sólo uno de los cuerpos, el del comodoro James Russel, quien murió durante la batalla de 1801, fue identificado con éxito. Su descendiente presenció la ceremonia.

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Traducción literal del dicho inglés «devil's children have the devil's luck». Quiere decir que los malvados parecen tener siempre suerte.[38]

Citas[editar]

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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

31°20′N 30°07′E / 31.333, 30.117