Italia meridional

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Italia meridional
Zona de Italia
Ubicación de
Entidad Zona
 • País Bandera de Italia Italia
 • Regiones Abruzos, Molise, Campania, Apulia, Basilicata, Calabria
Superficie  
 • Total 44,442 km²
Población (30-06-2010)  
 • Total 12,508,286 hab.
 • Densidad 281,45 hab/km²
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Italia Meridional es la parte sur de la península Itálica y comprende las regiones de Campania, Apulia, Basilicata y Calabria. Generalmente, las ciudades del sur son menos industrializadas que las del norte. En algunas oportunidades Abruzos y Molise son considerados como meridionales por estar bajo el régimen del Reino de las Dos Sicilias

El sur de Italia tiene una cultura parcialmente distinta a la del Norte, con sus tarantelas y sus músicas folclóricas, con sus monumentos y con sus paisajes.

Límites[editar]

La Italia meridional limita al norte con la región de Molise en la Italia central, al este con el Mar Adriático, al sur con el mar Jónico y al oeste con el mar Tirreno y se separa de la isla de Sicilia por el estrecho de Mesina frente a la ciudad de Regio de Calabria.

Historia[editar]

Magna Grecia[editar]

Magna Grecia en el 280 a. C.
Columnas en el templo dórico de Tarento.

Magna Grecia (en griego Μεγάλή Ελλάς Megalê El'lás) es el nombre dado en la Antigüedad al territorio ocupado por los colonos griegos al sur de la península Italiana y Sicilia, donde fundaron polis que comerciaron con su metrópoli. Originalmente, Magna Graecia fue el nombre usado por los romanos para describir el área alrededor de la antigua colonia griega de Graia (Γραία), de forma que el área entera de colonización griega en la península Italiana y Sicilia fue conocida por este nombre. De hecho, los términos "Grecia" y "griegos" en español y muchos otros idiomas vienen del término latino.

Muchas de las nuevas colonias se convirtieron en poderosas y prósperas ciudades, como Neápolis (Νεάπολις, Nápoles), Sýbaris (Σύβαρις, Síbaris). Otras ciudades de la Magna Grecia fueron Syrakousses (Συρακούσσες, Siracusa), Akragas (Άκραγας, Agrigento), Selinus (Σελινοΰς, Selinunte), Taras (Τάρας, Tarento), Locri (Λοκροί), Rêgion (Ρήγιον), Kroton (Κρότων, Crotona), Thurioi (Θούριοι, Turios), Elea (Ελαία), Messana (Mesina), Tauromenia (Taormina) e Hímera. Desde estos emplazamientos se mantenían vínculos con la Grecia más occidental, la del actual litoral hispanofrancés: Massalia (Marsella), Antípolis (Antibes), Nikaia (Niza), Emporion (Ampurias) o Mainake (Málaga).

Se dice que la Magna Grecia fue la tierra donde Odiseo (Ulises en la cultura romana), rey de Ítaca, se perdió durante diez años, después de regresar de Troya y antes de llegar a su reino. Numerosas leyendas e historias mitológicas de la Έλλάς Hélade tienen lugar allí.

Fue conquistada por Roma, que tras vencer en las guerras samnitas continuó su expansión hacia el sur. Caso famoso es el de Tarento, que tenía una alianza con Roma, lo que no impidió que ésta violara la cláusula que le impedía llevar una flota más allá de estrecho de Mesina. A su paso por Tarento, para mayor provocación pidieron atracar en la ciudad. El convoy fue asaltado declarándose la guerra. Los tarentinos, ahora conscientes de su acción, llamaron a Pirro de Epiro.

La intervención de Pirro de Epiro casi logró salvar las colonias, aunque su derrota final puso fin a toda esperanza de independencia.

Edad Media[editar]

Después de la Caída de Roma toda Italia fue invadida por los ostrogodos, pero el sur de Italia fue invadido por otros pueblos.

La Historia[editar]

En el año 535, el emperador Bizantino Justiniano, dio dos golpes de mano que le permitieron tomar Silicia al mando de Belisario y Dalmacia por Ilírico Mundo. Teodato recurrió a una embajada papal, pero se envió una embajada Imperial paralela al propio monarca ostrogodo para establecer un acuerdo secreto de cesión de Italia al imperio. Los diversos contratiempos que atravesaba el Imperio en ese momento, como la revuelta de África y la recuperación de territorios por germanos en Dalmacia indujeron a Teodato a romper el compromiso y a hacer frente a los ejércitos de Justiniano.

Justiniano reorganizó la jerarquía militar para poder poner al frente de las campañas italianas a Belisario ya que Mundo había fallecido en la ofensiva de Dalmacia. En su lugar se puso a Constantiniano, que recuperó la ofensiva en Dalmacia, reocupando Salona y expulsando a los ostrogodos de la región. Belisario ocupó Nápoles y finalmente Roma a comienzos de diciembre. Teodato, antes de la caída de Roma, fue depuesto por Vitiges, comandante de su guardia personal que demostró tener gran capacidad para las artes guerreras y puso sitio a Roma.

El precio de la conquista del reino ostrogodo quizá podría considerarse excesivo. Se provocaron continuas campañas de desgaste, siendo víctima principal la población itálica que sufrió la destrucción de su tejido social, productivo, político y fue azotada por la peste. Los veinte años de lucha aceleraron dramáticamente la transición al mundo medieval. Roma perdió su entidad urbana y dejó de ser la ciudad por antonomasia del mundo Mediterráneo.

Dominio islámico[editar]

El Emirato de Sicilia fue un estado islámico medieval establecido en la isla italiana de Sicilia durante el periodo comprendido entre los años 965 y 1072.[1]

Conquista y dominación normanda, 1071-1198[editar]

Sicilia fue conquistada hacia el 1071 por el gran conde Roger, siendo a partir de esta conquista un condado. El conde Roger formaba parte de unos mercenarios normandos que habían estado pagados por bizantinos que deseaban expulsar a los sarracenos de la península Itálica. Con él se iniciará la dinastía Hauteville en Sicilia.

El antipapa Anacleto II inviste a su hijo Roger II como rey de Sicilia. Los descendientes de Roger II, Guillermo I y Guillermo II, reinaron en Sicilia desde de su muerte en 1154 hasta 1189. Guillermo II, al morir sin descendientes varones, plantea un problema en la sucesión.

La heredera legítima de Guillermo II era su hija, Constanza I de Sicilia. La cual se casa con Enrique VI, cosa que permite la llegada al poder de la dinastía Hohenstaufen. El papa Clemente III teme por los bienes de la iglesia de Sicilia al subir al poder la dinastía Hohenstaufen, cosa que provoca su rechazo al matrimonio entre Constanza I y el emperador Enrique VI. Clemente III invita al emperador a rendirle juramento de vasallaje, pero el emperador lo rechaza. El Papa decide entonces dar apoyo a Tancredo de Sicilia, bastardo de Roger II, que muere en 1194.

Dominación Hohenstaufen, 1194-1266[editar]

Enrique VI y Constanza I de Sicilia, imagen de 1196.

Enrique VI se proclama rey de Sicilia el 25 de diciembre de 1194, en Palermo, junto con su esposa Constanza I de Sicilia. Su reinado será sin embargo corto, ya que muere en 1197. Entre esta fecha y 1220, el Papa intenta frenar el poder de los Hohenstaufen en Sicilia. El reino de Sicilia sin embargo no tiene ningún poder central como en las demás monarquías, así que los barones y los obispos usurpan las prerrogativas reales, y las ciudades grandes no aconsejan seguir adelante con sus instituciones comunales.

En 1220 Federico II, el hijo de Enrique VI, se proclama emperador. Ese diciembre en Capua deroga la ley normanda y cancela las concesiones de 1189 para castigar a los que aprovecharon el vacío de poder para hacerse fuertes. En 1230, las constituciones de Melfi, inspiradas en la ley romana, dan leyes reales al reino.

Dominación angevina, 1266-1282[editar]

Escudo de Armas del Reino de Nápoles.

Al subir al trono Manfredo I de Sicilia el Papa Clemente IV lo excomulga por ser hijo ilegítimo de su padre, volviéndose el reino de Sicilia propiedad del Papado. En 1262 Constanza II de Sicilia, hija del anterior se casa con Pedro el Grande, rey de Aragón y conde de Barcelona. Esta situación de acoso entre la dinastía Hohenstaufen y la casa de Aragón-Barcelona, siendo Constanza la heredera de Manfredo, provoca la antipatía del francés Clemente IV que busca ayuda en Carlos I de Anjou, hermano pequeño de su aliado Carlos IX de Francia. Así las tropas de Carlos de Anjou entran en la isla y luchan con Manfredo I en la batalla de Benevento, mientras Carlos es coronado rey de Sicilia en Roma en 1266.

Bajo Carlos de Anjou, y posteriormente su hijo Carlos II, el norte se favorece en detrimento del sur, así la capital se trasladada de Palermo a Nápoles. Esta situación de dominación angevina concluye con las Vísperas sicilianas, que conducen a la división del reino de Sicilia en 1282 en el reino de Sicilia, peninsular o reino de Nápoles, bajo dominio angevino, y el reino de Sicilia, insular, bajo dominio aragonés.

Dominación aragonesa, 1282-1442[editar]

Escudo de Armas del Reino de Sicilia.

Con el matrimonio de la heredera legal de Manfredo I, Constanza II de Sicilia, con Pedro el Grande de Aragón, el reino de Sicilia se convierte en uno de los principales intereses del conde-rey aragonés. Las Vísperas sicilianas representan una doble ruptura: primero contra los angevinos, con los cuales los impuestos eran muy altos; y después contra la herencia de Federico I, una herencia siempre en disputa (entre Hohenstaufen y angevinos) y que no estabilizaba el reino. Así mismo fue una petición de autonomía. Para poder hacer frente a los angevinos, los sicilianos invitan a Pedro el Grande a reivindicar los derechos de su esposa, cosa que comporta la separación en dos reinos.

Los conflictos entre los reinos de Sicilia y Nápoles fueron constantes hasta que es elegido Papa Benedicto XII en 1334, quien tenía relaciones de amistad con Federico II de Sicilia, y le promete respeto en la Santa Sede en Trinacria.

Los dos reinos resultantes están separados hasta 1442 cuando el rey de Aragón Alfonso el Magnánimo conquista el Reino de Nápoles y provoca el nacimiento del Reino de las Dos Sicilias.

Casa de Austria, 1516-1700[editar]

El emperador Carlos V en Mühlberg por Tiziano.

Con Carlos I comienza el reinado de la dinastía de los Habsburgo, o Casa de Austria, con la que España conocerá su mayor expansión territorial gracias a la conquista de extensos territorios en América y otras colonias de ultramar. Además, el rey Carlos V fue coronado Emperador del Sacro Imperio lo que añadió extensos territorios europeos a la corona; posteriormente, Felipe II, aumenta sus territorios en América y ciñe la corona de Portugal con sus territorios de Ultramar, iniciando un periodo (1580-1640) en el que los dominios del Monarca Católico pasaron a ser la mayor potencia económica y militar del mundo.

Los Borbones en las Dos Sicilias[editar]

En 1734, Carlos de Borbón, por entonces Duque de Toscana e hijo de Felipe V de España, luego de vencer a los austriacos en 1734, Carlos de Borbón se apodera de Nápoles con la ayuda española, recuperando el territorio para los borbones; siendo reconocido muy pronto por Francia en virtud del Primer Pacto de Familia, en 1737 lo harían los Estados Pontificios y, a continuación, el resto de los Estados italianos.

Carlos VII de Borbón y su esposa María Amalia de Sajonia fueron muy queridos por sus súbditos y ellos trabajaron para ganarse ese cariño, al poco tiempo de ser el Rey trajo reformas y la modernidad a su nuevo país, logrando pronto la unidad del pueblo y el favoritismo de este para su Rey. Tanto él como sus descendientes lograron gobernar, reformar y modernizar al nuevo estado y además lograron lo que muy pocos gobernantes pudieron que es el amor de los sujetos que ningún otra dinastía tuvo en el curso de los siglos (si no de manera menor), y que se manifestó abiertamente durante los años de la invasión napoleónica y durante los siguientes a la caída del Reino en manos de los Saboya, para lograr la unificación de Italia. En 1816, el hijo y sucesor en el trono napolitano de Carlos VII (III de España), Fernando IV cambió la denominación del Reino, Nápoles-Sicilia, por Dos-Sicilias.

Finalmente Francisco II, tras perder el apoyo del pueblo y sufrir varias derrotas a manos de los Camisas Rojas de Garibaldi se ve forzado a capitular y entregar sus territorios a Víctor Manuel II de Piamonte-Cerdeña en 1860, que en un futuro pasará a ser el nuevo rey de una Italia unificada. Con esta conquista, el Reino de las Dos Sicilias deja de existir como estado independiente.

El Sur de Italia en la Unificación[editar]

Garibaldi.

En 1860, Giuseppe Garibaldi intentó lograr la liberación del reino de las Dos Sicilias, en el que Francisco II de Nápoles ejercía una monarquía absoluta. Las constantes revueltas producidas fueron el caldo de cultivo para la expedición de los Mil Camisas Rojas, auspiciada por Cavour. Al frente de su tropa de voluntarios, partió del puerto de Quarto cerca de Génova, con mil animados hombres. Desembarcó en Marsala, Sicilia y tras vencer al ejército borbónico en la batalla de Calatafemi, entró en Palermo la capital siciliana. Allí el pueblo vitoreó el nombre de Garibaldi y muchos valientes se unieron al ejército, los camisas rojas.

Garibaldi cruzó el estrecho de Messina y entró en el continente. Tras vencer al ejército borbónico en varias oportunidades tuvo la vía libre para entrar en Nápoles, ya que el rey Fernando II había abdicado para no provocar una guerra civil. Así Garibaldi entró triunfalmente en Nápoles conquistando todo el Reino de las dos Sicilias. Los franceses defendían a los estados Pontificios. Garibaldi no estaba decidido a entrar en Roma y quisieron aprovechar la situación para entrar en Nápoles. Pero los camisas rojas lucharon y vencieron a los franceses que contaban con un ejército superior.

Ambicionando una Italia unida bajo un solo gobierno radicado en Roma, concibió la idea de marchar sobre los Estados Pontificios, defendidos por tropas francesas. Sin embargo, Víctor Manuel y Cavour, temerosos de perder lo logrado ante una radicalización del conflicto, evitaron el avance Garibaldi. El incidente no supuso un enfrentamiento entre el rey del Piamonte y Garibaldi; ante el contrario, el revolucionario le cedió las dos Sicilias. Así Víctor Manuel II, el 17 de marzo de 1861 fundó el reino de Italia que no tenía ni Roma ni Venecia, pero fue la primera vez, después de los romanos y el Reino ostrogodo que Italia estuvo unida.

Clima[editar]

El clima es típicamente mediterráneo, con el verano bastante árido y caluroso, especialmente en la época estival. Los inviernos llueve con frecuencia.

Ciudades importantes[editar]

Nápoles[editar]

La ciudad de Nápoles, con el Vesubio al fondo.

Nápoles (en napolitano Nápule, en italiano Nápoli) es la ciudad más poblada del sur de Italia, capital de la región de Campania y de la provincia de Nápoles. Nápoles tiene 984.242 habitantes (2006), y 4.400.000 en el área metropolitana, la segunda de Italia tras Milán. Los habitantes reciben el gentilicio de napolitanos. Está situada a medio camino entre el monte Vesubio y otra área volcánica, los Campos Flégreos.

Nápoles tiene una gran riqueza histórica, artística, cultural y gastronómica. El napolitano es, por derecho propio, un idioma particular.

  • Núicipios: 100

Catanzaro[editar]

Catanzaro es una ciudad de cerca de 95.000 habitantes, capital de la provincia homónima y capital de la Región de Calabria. Es la segunda comuna de la región por número de habitantes.

Bari[editar]

Bari, capital de la región de Apulia, Puglia en italiano, es la segunda principal ciudad de la Italia meridional tras Nápoles. Se localiza en la costa del mar Adriático y su provincia es la quinta en extensión y la más poblada de Italia, con 1.551.331 habitantes (2001) y más de 5.000 km². Cuenta con 328.458 habitantes (31/12/2004), 700.000 en el área urbana y 1.200.000 en el área metropolitana.

Dialectos hablados[editar]

Napolitano[editar]

El napolitano (nnapulitano) es la lengua romance hablada en la ciudad de Nápoles y en ciertas zonas de las regiones vecinas del Abruzos, Basilicata, Calabria, Campania, Lacio, Molise y Apulia. Más de 7,8 millones de personas hablan esta lengua.

El napolitano es el idioma en que se escriben todas las canciones folklóricas napolitanas; tales como: O surdato´ nnammurato, O sole mio y Funicul Funiculà.

Se habla de dialecto y no de lengua napolitana siguiendo una tradición sociológica que da el estatuto de lengua sólo a los sistemas lingüísticos reconocidos como oficiales, los que son institucionalizados en centros de enseñanza y se utilizan para producir documentos de carácter legal, escribir constituciones y leyes o dictar sentencias en los tribunales. Pero, si se considera el dialecto como un sistema lingüístico derivado de otro, casi como si el napolitano fuera una variante geográfica del italiano, pues, esta definición es inaceptable. Sin embargo, los napolitanos deben reconocer que a su sistema de comunicación le falta una normalización de la ortografía, que es un paso indispensable para hacer de un lenguaje común una lengua real y efectiva. Así se puede concluir que el napolitano es sobre todo una lengua hablada, sin reglas ortográficas precisas, aunque desde el siglo XVII ha habido una notable producción creativa en napolitano (teatro, narrativa, poesía, canciones, cine).

Grecocalabrés[editar]

El dialecto grecocalabrés (también llamado grecobovesiano) es la versión del grecoitaliano usado en Calabria, en contraposición al otro dialecto grecoitaliano hablado en la denominada Grecia Salentina. Las dos lenguas grecoitalianas son frecuentemente mencionadas conjuntamente como grecoitaliota (Κατωιταλιώτιικα=katoitaliótika, palabra cuyo significado es "bajo-italiano" y, más exactamente por el contexto: griego italiano meridional) o grecánico o griko, pero las dos versiones son diferentes en su desarrollo histórico. El dialecto greco calabrés usualmente es llamado por sus hablantes (lengua) grika.

El grecocalabrés es mencionado en el Libro rojo de la Unesco de idiomas en peligro [1], conjuntamente con el grecánico, y además Euromosaic analiza [2] y lo reconoce como lengua minoritaria en peligro en la Unión Europea.

También es mencionado por Ethnologue como un dialecto del griego moderno [3]. La conclusión de Ethnologue es un tanto dudosa ya que esta lengua se ha desarrollado paralelamente y de forma separada a partir del griego bizantino (o incluso del griego clásico) y por esta razón puede ser visto más bien como un idioma hermano del griego moderno que como un vástago.

Teniendo en cuenta el punto anterior, sería más acertado decir que es una versión dialectal del griego medieval bizantino que como un dialecto del griego moderno.

Esta versión del griego nunca ha experimentado un crecimiento significativo durante su historia, y siempre ha sido utilizado solamente en asuntos cotidianos, sin jugar ningún rol significativo en los campos de la administración, literatura o asuntos eclesiásticos. Considerando todos estos elementos, la expansión del grecocalabrés como un dialecto más que como un idioma tiene poco que ver con la falta de características distintivas y más con su falta de prestigio.

Siciliano[editar]

El siciliano es una lengua romance hablada en la isla de Sicilia, en el sur de Italia. Algunos de sus dialectos también se hablan en la península Itálica, principalmente en el centro-sur de Calabria y en Apulia meridional. Difiere del italiano y desciende del latín vulgar, con influencias del griego, del árabe, francés, provenzal, catalán y del español.

Tiene una rica historia y literatura y un extenso vocabulario con más de 250.000 palabras, debido a la influencia de los distintos dominadores de la isla. El siciliano también se habla en la parte central y sur de Calabria y en la parte sur de Apulia, llamada Salento. El siciliano tuvo una fuerte influencia en la formación de la lengua maltesa, sobre todo hasta finales del siglo XVIII.

Esta lengua, en el Libro Rojo de UNESCO, está clasificada como lengua que no corre ningún riesgo de extinción.

El uso del siciliano como lengua hablada en familia o entre amigos es muy común en toda la región; menos común es su uso en ocasiones oficiales y en la forma escrita.

Los mayores escritores y poetas de la literatura en lengua siciliana son: Giovanni Meli, Nino Martoglio, Domenico Tempio, Alessio Di Giovanni e Ignazio Buttitta.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]