Península itálica

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Península itálica
(Penisola italiana / Pæninsula Italica)
Península
Satellite image of Italy in March 2003.jpg
Localización administrativa
País(es) Flag of Italy.svg Italia
Flag of San Marino.svg San Marino
Flag of the Vatican City.svg Ciudad del Vaticano
Localización geográfica
Continente (o subcontinente) Europa
Mar (océano) Mares de Liguria, Tirreno, Jónico y Adriático
(Mares interiores del Mediterráneo)
Estrecho Estrecho de Mesina

Superficie 149 000 km²
Longitud aprox. 1 000 km
Anchura 150-230 km
Mapa(s) de localización
Mapa físico de la península itálica
Mapa físico de la península itálica

La península itálica o península Apenina, es una de las tres grandes penínsulas del sur de Europa, junto con la balcánica y la ibérica. Situada en el centro del mar Mediterráneo, entre los mares Tirreno y Adriático, limita al norte con los Alpes, al este el mar Adriático la separa del resto de Europa y de la península balcánica, al sur el mar Jónico la separa de la isla de Sicilia (en especial el estrecho de Mesina de apenas 2,0 km) y al oeste las aguas del mar Tirreno y del mar de Liguria la separan de las islas de Córcega y Cerdeña.

Los límites geográficos de la península itálica no están claros, aceptándose unas veces el curso del río Po, otras una línea que une el golfo de Génova con Venecia y otras la propia cordillera de los Alpes.

Toda la península, administrativamente, pertenece a Italia, aunque una parte muy pequeña depende de los pequeños países de Ciudad del Vaticano y San Marino. No forman parte de la península los territorios italianos de la parte norte, la zona de los Alpes y la llanura del Po, además de las islas de Sicilia y Cerdeña.

Se caracteriza por su forma de «bota», por lo que es llamada en italiano Lo stivale, «La bota». Es una de las penínsulas más grandes de Europa, extendiéndose unos 1.000 km de noroeste a sudeste.

La península se divide hola en diversas regiones, como Lacio o Calabria (en la zona central y suroccidental, respectivamente).

Entre sus accidentes geográficos más destacables, cuenta con la cadena montañosa de los Apeninos, que se extiende a lo largo de la península desde los Alpes. Uno de sus más importantes montes, el Vesubio (situado cerca del golfo de Nápoles, en la región de Campania), ha mostrado actividad volcánica desde hace milenios, con algunas erupciones célebres como la que afectó a Pompeya, Estabia y Herculano en el año 79 a.C. El volcán tiene un diámetro de 48 Km en su base y posee dos cimas, la mayor de las cuales es la realmente denominada Vesubio.

La península itálica fue durante siglos la zona central del Imperio romano, pieza clave en la configuración de la cultura occidental. De esta manera, el legado arqueológico y cultural de tipo clásico es notable en esta zona.

Origen etimológico[editar]

La palabra Italia designaba en el siglo V a. C., según el historiador griego Antíoco de Siracusa, la parte meridional de la actual región italiana de Calabria —el antiguo Brucio—, habitada por los ítalos. Dos escritores griegos algo más recientes, Helánico y Timeo, relacionan el mismo nombre con la palabra indígena vitulus ('ternero'), cuyo significado explicaron por el hecho de ser Italia un país rico en ganado bovino.

En el siglo I a. C., el toro, símbolo de los pueblos sublevados contra Roma, es representado en la monedas emitidas por los insurrectos abatiendo a una loba, símbolo de Roma: la leyenda viteliú (de los ítalos) confirma que vinculaban el nombre de Italia con el ternero-toro. Por otra parte también es posible que los ítalos tomaran su nombre de un animal-totem, el ternero, que, en una primavera sagrada, los había guiado hasta los lugares en los que se asentaron definitivamente.

Con el tiempo, el nombre se extendió por toda la Italia meridional para abarcar después toda la península. En el siglo II a. C., el historiógrafo griego Polibio llama Italia al territorio comprendido entre el estrecho de Mesina y los Apeninos septentrionales, aunque su contemporáneo Catón el Viejo extendió el concepto territorial de Italia hasta el arco alpino. Sicilia, Cerdeña y Córcega no pasarán a formar parte de Italia hasta el siglo III d. C., como consecuencia de las reformas administrativas de Diocleciano, aunque sus estrechos lazos culturales con la península permiten considerarlas como parte integrante.

Otra teoría sostiene que la denominación Italia derivaría casi con toda seguridad de una colonia griega en el Brucio (actual Calabria), la de los ítalos (referible a los italiotas). Por su parte la palabra ítalos en griego antiguo aludía al toro joven; cuando concluyó la hegemonía de los rasena («etruscos») en Italia y comenzó la romana, los pueblos peninsulares que se coaligaron contra la incipiente potencia romana adoptaron como emblema al toro.